Beteado por IreneCullen17
Capítulo 21
Edward Pov.
Hoy volábamos hacia la casa de mis suegros, no sabría que saldría de esto pero esperaba que todo saliera bien, Emma tenía verdaderas ganas de conocer a sus abuelos y mi hermosa Bella de reconciliarse con ellos, Forks era frío y todo absolutamente todo era verde, mi pobre nena estaba muy nerviosa.
Cuando llegamos al hotel, nos relajamos un poco y desayunamos. Emma no quiso comer mucho, eso era extraño, se lo atribuí a los nervios. Bella inmediatamente se fue.
Me quede mirando a Emma, mi hermosa hija, mi princesa, no importa lo que las demás personas pensaran, Emma siempre sería mi hija pasara lo que pasara.
― ¿Qué hacemos papi?
― ¿Qué quieres hacer?
―Brincar sobre la cama.
―No creo que sea buena idea.
― ¿Jugamos al té?
Emma había traído algunos juguetes con ella, así que le ayude a sacar de la maleta su juego de té y nos pusimos a jugar a tomar el té sobre la alfombra de la habitación del hotel. Yo estaba vestido con un lindo delantal de dama y un sombrero.
Cuando Emma se aburrió nos pusimos a ver caricaturas, yo por más que me quería concentrar en lo que me estaba diciendo Emma no podía, estaba pensando en Bella y en cómo le estará yendo, el hecho de que se estuviera tardando tanto era un buen indicio o ¿no?
Maldita sea está angustia me estaba matando cuando dieron las 12 la llame no pude soportarlo más Emma estaba recostada sobre mi pecho dormida.
Cuando escuche su voz fue un alivio, hablamos brevemente y me pidió que fuera, estaba nervioso, pero contento de que a mi bebé le había salido todo bien con sus padres.
Desperté a Emma levemente, para ponerle el abrigo, me estaba dando cuenta de que Emma estaba durmiendo mucho en los últimos días.
Le dije débilmente:
―Princesa Emma, mamá llamo dijo que tus abuelitos te quieren conocer.
Mi pequeña terremoto froto sus ojitos y se acurruco en mis brazos un poco más.
―Mi amor espérate para que pueda ir a por mí abrigo. ― La despegue un poco de mí y la puse sobre el sillón.
Salimos del hotel y abordamos un taxi, Bella ya me había dejado la dirección escrita en un papel antes de irse, cuando el conductor del taxi me digo que estábamos a punto de llegar me puse nervioso, mierda estaba demasiado nervioso, con Tanya no me había pasado esto conocía a sus padres de toda la vida, así que fue algo natural todo el mundo lo esperaba, pero con Bella las cosas eran diferentes por lo que ella me había contado, su mamá era un poco impulsiva y loca y su papá era una persona seria y reservada, dos polos opuestos.
Le pague al conductor y bajamos del taxi, Emma se estaba despertando.
La casa tenía un tono amarillo pastel, un porche blanco y unas cuantas plantas verdes, todo en Forks era así.
Bueno ya estábamos aquí, cero nervios, ¿sí, a quién quieres engañar? me preguntaba mi subconsciente, no hables le dije.
Toqué la puerta dos veces, y salió mi princesa, pero pude ver claramente que no estaba a gusto.
―Hola amor
―Hola bebé.
―Mami― inmediatamente Emma se lanzó a los brazos de su madre.
―Vengan pasen.
Pasamos, pero rayos la tensión se podía cortar con un cuchillo
―Buenas tardes.
―Buenas tardes― Contestaron al unísono.
Bueno, aquí vamos.
―Mamá, papá, él es Edward y esta nena es mi hija Emma.
―Bella, pero si es preciosa y él está muy guapo.
― ¡Mamá!
― ¿Qué?, es la verdad, mucho gusto a mi me puedes llamar Reneé, nada de señora y esas cosas que me hacen sentir más mayor de lo que ya estoy, déjame cargarla- saco a Emma de los brazos de Bella.
―Muchas gracias.
―Un gusto muchacho, para ti Jefe Swan― dijo sin mirarme, dándole un beso a Emma en la frente, ok no le caí muy bien.
―Mucho gusto Jefe Swan.
―Papá, compórtate― era muy gracioso ver como interactuaban parecía que nunca se hubieran separado.
―Está bien, solo Charlie. ― pero no me miró.
―Ok― y en voz muy baja apenas para Bella le dije― creo que no le caí bien.
―Te está intimidando, no te dejes.
―Creo que lo logró.
Los padres de Bella estaban encantados con Emma, algo tímida al principio, pero cuando tuvo un poquito más de confianza, empezó hacer un montón de preguntas.
― ¿Edward a que te dedicas?
―Mi papi se dedica a ayudar a niños como yo.
Los progenitores de mi bella niña me volvieron a ver con cara de explícate.
―Soy Pediatra.
Pero sabía que no estaban preguntando por eso, Bella contesto por mí.
―Emma sabe que James es su papá, pero quiere a Edward como si lo fuese también.
―Entiendo― el papá de Bella no se veía feliz, me veía con cara de pocos amigos.
―Porque no vamos al comedor.
―Yo no tengo hambre- dijo Emma con una pequeña vocecita, sabía que ella se encogía porque era consciente de que Bella la regañaría fuertemente, hace días que estaba sin apetito, le dije a Bella que tal vez era por la edad, por lo general a los niños de entr años siempre les pasaba.
―Emma vas a comer― dijo Bella con voz autoritaria, mientras caminábamos hacia el comedor.
―No quiero mami― se iba a poner a llorar, cuando intervino Rennée.
―Bella déjala que no coma, si no tiene hambre, tengo helado en la nevera, quieres.
―Sí abuelita.
―Me llamo abuelita, la oíste.
―Si mamá.
―Vamos preciosa― Charlie la tomo en brazos, parece ser que Emma no caminaría por los próximos días.
―Edward y yo vamos a salir un momento.
Bella me tomo de la mano y me condujo hacia afuera, cuando estábamos en el porche se hundió en mi pecho mientras yo le correspondí el abrazo y empezó a sollozar.
― ¿Qué pasa amor?, habla conmigo.
―No lo vas a entender.
―A ver, tranquila, respira profundo y cálmate. ― Me estaba empezando asustar.
―Leah y Seth ahora están viviendo aquí, con mis papás.
― ¿Quiénes son Leah y Seth?
―Ellos son hijos de unos amigos de mis padres― Ah... ¿Estaba celosa? lo podía entender, fue como cuando nacimos Alice y yo, y Emmett se puso celoso, tan celoso que según él se fue de la casa y se encerró en el sótano, paso todo el día ahí, hasta que papá logró sacarlo.
Es obvio que estaba celosa, no estaba acostumbrada a compartir el amor de sus padres con nadie y muchas menos personas fuera de la familia.
― ¿Por qué están viviendo ellos aquí?
―Sus padres murieron en un accidente.
―Amor, tienes que entender que no están por gusto aquí.
―Lo entiendo y lo siento mucho por ellos, porque sé que es estar sin papá y mamá, pero ellos estuvieron aquí, consolando a mis padres porqué su verdadera hija los había dejado, destrozados…- los sollozos no la dejaron continuar, no eran celos era sentimiento de culpa.
―Mi amor, a veces las cosas no salen como queremos, tú te fuiste creyendo que hacías lo mejor para Emma, no te sientas mal por eso, no eres perfecta eres un ser humano y cometes errores.
―Lo sé, pero también estoy celosa, porque tenía que ser Leah la que tuviera mi habitación, mi habitación era mi santuario personal Edward, que sentirías si llegaras y te quitaran tu habitación, sobre todo tu peor enemigo.
Buen punto, Alice lo intentó y le tuvieron que cortar el cabello gracias a la gran goma de mascar que le pagamos entre Emmett y yo, la entendía, pero estaba actuando como una niña, Isabella era una mujer madura y no quería que se enojase por una estúpida recamara.
―Bella, amor, te entiendo, pero debes tener claro que ellos perdieron a sus padres y que no están aquí por gusto propio, además tú eres una adulta y tienes una hija, no te vas a poner a pelear por una habitación, tu eres mucho más madura que eso, ¿no?
―Sí, Edward, pero si mis cosas están mal, sobre todo mis trajes de ballet o mis libros, esa "niña" me va a oír.
Nunca era bueno meterse con Bella, cuando estaba con este estado de ánimo. Era obvio que sus cosas eran importantes, esperaba que estuvieran bien.
―Mírame, volvamos a dentro y relajémonos, mi amor tienes 4 años de no ver a tus padres, disfruta con ellos ahora que puedes.
Visiblemente se relajó, ella sabía que lo que estaba diciendo era verdad.
―Tienes razón, vamos― tomo mi mano y nos adentramos en la casa, hasta llegar al comedor, donde todos estaban sentados, listos para comer.
―Bueno ya que estamos todos y tenía años de no probar la comida de mi nena, empecemos a comer.
Nos sentamos, yo estaba sentado entre de Bella y Emma, al frente de Renée.
―Edward, cuéntame ¿dónde estudiaste?
―Estudié en Inglaterra en la Universidad de Oxford.
― ¿Y tu familia vive allá?
―No
― ¿Fuiste solo?
Momento incómodo.
―No, iba con mi ex novia.
―Entiendo y ¿terminaron hace cuánto?
―Mamá, no seas indiscreta por favor.
―Sí, Reneé, a ti eso no te incumbe.
―Bueno, ya, no es para tanto, ¿verdad que no te incomodo Edward?
―Para nada Reneé.
En realidad si lo hacía pero ya me intimidaba suficiente el padre de Bella, como para echarme encima también a su mamá, gracias al cielo alguien entró en ese momento al comedor.
Era un adolecente con el cabello oscuro, moreno, alto y con una sonrisa de niño, su sonrisa se intensificó cuando vio a Bella.
―¡Bella!
Bella lo recibió con una sonrisa.
―Seth, enano lindo, ¿cómo estás?
Se levantó de su asiento, para darle un fuerte abrazo y un sonoro beso.
―Ya de enano no tengo nada, me alegra mucho que estés aquí, ¿Cuándo llegaste? ¿Con quién viniste? ¿Esta hermosura es tu hija?
―Déjame respirar y te respondo.
―Llegué hoy y vine con mi novio y mi hija- nos señaló respectivamente.
Se acercó y chocamos los puños,
―Seth― me agradaba este chico. Se acercó a Emma y le dio un beso en la frete.
―Edward.
―Un gusto.
―Igualmente.
― ¿Ya sabe Sam que estás aquí?
―No.
―Se va a volver loco de contento, cuando sepa que estás aquí.
Mmmm…Eso no me gusto, el único que se tiene que volver loco de contento era yo.
―Lo voy a llamar, para que venga.
―Yo lo llamo― dijo Seth sentándose en la mesa al lado de Rennée.
―Y que ¿para mi no hay beso?
―Sí, claro.
― ¿Cómo te fue en el instituto?
―Bien, las cosas han cambiado mucho desde que te fuiste.
― ¿En serio?
Ellos se enfrascaron en una conversación, mientras yo daba gracias porque la atención no se centrara en mí otra vez, cuando terminamos de comer, Bella y su madre se pusieron a recoger la mesa.
―Edward, ¿puedes acompañarme a la sala? ― Dijo Charlie, con voz fuerte.
Quiere matarme, me tensé, pero volví a ver a Bella y ella asintió hacia mí con una sonrisa.
―Sí claro― no le demostré lo nervioso que estaba.
Caminamos hasta la sala, él se sentó en el sofá individual y yo en el más grade.
Charlie miro para todos los lados, me estaba confundiendo.
―¿Te gusta el beisbol?
―Sí, Señor.
― ¿Qué equipo te gusta?
―Los Yankess
―Genial.
Desde la cocina solo se oían las risas de Bella y Seth, Charlie volvió a ver en su dirección.
―Edward, me pareces un buen muchacho, no me malinterpretes, pero Isabella es mi hija y la amo, además de que Emma te quiere mucho, se nota a kilómetros y sé que tú a ellas también, pero ellas son mi familia, son mi sangre, si solo fuera Isabella no sería tanto problema que estuvieras enamorado de ella, pero Emma está de por medio y si rompes un corazón, rompes el otro y yo te rompería la cara, ¿entiendes? Ya perdí a mi hija una vez, no la voy a volver a perder, sé que están viviendo juntos, espero que sepas hacer las cosas bien y no les hagas daño.
Trague en seco, lo que estaba diciendo era muy cierto, yo quería hacer las cosas bien y por eso había traído a Bella aquí, quería pedir su mano, estaba muy enamorado y sabía que no era un enamoramiento pasajero.
―Sí Señor, Charlie yo no vine solo acompañar a Bella, vine a pedir su mano como es debido, quiero que sepa que amo mucho a su hija y que ella y Emma son lo más importante y especial que me haya podido pasar, espero que usted me dé su bendición, sé que no nos cocemos, pero yo tengo muchas ganas de compartir mi vida con su familia y de que sea también la mía.
Charlie tenía una sonrisa en su rostro.
―Tienes mi bendición Edward, pero recuerda lo que te dije, por favor, ellas son lo más preciado que tengo, cuídalas y gracias por todo lo que has hecho por ellas.
―No debería darme las gracias, no fue nada.
Después de la emotiva charla y del susto de muerte que pase, nos pusimos a hablar futbol americano y me pregunto cuál era mi apellido, se lo dije y de inmediato me relacionó con Emmett, creo que ahora le caía algo mejor.
Las chicas salieron de la cocina con Seth detrás, él subió las escaleras y Bella se sentó a mi lado y me beso la mejilla, mientras que Rennée tenía sentada a Emma en su regazo.
―¡Papi! ― grito Emma― mío
―Ah ¿tuyo?
―Sí― dijo Emma con una voz firme y segura, mi bebé estaba cruzado de brazos y con un tierno puchero, esto me recordaba a Alice, ella se lo enseñó, pequeña tramposa.
―Ven aquí bebé.
Emma salió de los brazos de Reneé para trepar a los míos.
―Papi, te quiero.
―Yo también mi amor.
Bella se sentó en medio de su mamá y su papá.
Seth bajo las escaleras y se sentó en el brazo del sofá donde estaban los mencionados anteriormente.
―Ya llamé a Sam viene para acá.
Empezamos una conversación sobre Bella, sus primeros pasos en el Ballet, las cosas que le gustaban de niña, las que no le gustaban, sus amigos y todas y cada una de sus anécdotas.
Emma se quedó dormida otra vez, eso no estaba bien, Bella me dijo que no se sentía bien y que probablemente se iba a resfriar.
Reneé le pidió a Seth que la ayudara un momento, cuando volvieron venían con unas cuantas cajas.
―Bella mi amor, aquí están tus cosas, bueno una parte de ellas.
―Mira Edward este es el primer tutu de Bella.
Era una miniatura, a mi mente vino la imagen de una hermosa niña de cabellos color chocolate, bailando descoordinadamente en un escenario.
―Edward, si quieres me das a la niña para que descanses un poco los brazos.
―Gracias.
Seth se la llevo escaleras arriba.
Cuando bajo, se escuchó una claxon, Bella y Seth corrieron hacia afuera, todos salimos detrás.
Bella iba primero y salto a los brazos de un tipo alto, moreno y muy musculoso, él la agarraba y le daba vueltas, como una pareja de enamorados.
Esto no me estaba gustando nada, no sabía quién era el tipo pero ya me caiga mal el desgraciado.
De la puerta del copiloto salió una mujer embarazada, con un cabello largo y morena.
Se notaba que estaba en el final del embarazo le costaba caminar, el chico que tenía a mi niña en brazos la bajo para ayudar a la mujer.
Bella pego un pequeño grito y abrazo a la mujer con mucho cuidado.
―Vaya, pero que calladito se lo tenían.
―Tú nunca preguntaste― le contesto el tal Sam.
―Sí, claro, escusas. Te ves preciosa Emily.
―Tú también amiga, te ves radiante.
Llegaron a donde estábamos nosotros.
―Emily, mi otra hija- dijo Reneé dándole un caluroso abrazo.
―Hola Reneé, Charlie.
―Hola chicos, ¿cómo están?
―Estamos bien, esperando, nada más.
―Chicos él es Edward
―Hola yo soy Sam- su mirada me analizaba de pies a cabeza.
―Hola Edward, yo soy Emily.
―Pasemos― Bella estaba emocionada, muy emocionada.
Nos sentamos como estábamos antes, solo que esta vez Bella y Seth se sentaron conmigo.
―Bueno, ¿cuándo pensaban decírmelo?
―Nos dijiste que vendrías, pero no sabíamos cuándo y yo quería decirtelo en persona, no por teléfono.
―Nunca cambias Emily.
―Tu tampoco Swan.
―Y, ¿es un niño o una niña?
―Es una niña y se va a llamar Marie como su madrina.
Volví a ver a Bella, sus ojos estaban colmados en lágrimas, en seguida se levantó y abrazó a Emily.
―Gracias, Emily. Te adoro.
―Y yo a ti me hiciste mucha falta.
―A mí también amiga.
―Tu trajiste el amor a mi vida.
En ese preciso momento un portazo invadió la casa, todos volvimos a ver en dirección a la puerta, había una mujer de cabello corto y negro azabache, vestía unos pantalones rectos en color negros y una camisa blanca con unas tenis del mismo color.
Su tez era morena, era bastante alta, como Seth; se parecían mucho, pero la única diferencia entre ellos dos eran sus ojos aunque del mismo color, los de ella eran vacíos y sin una pizca de alegría.
―Sí, me lo quito a mí, ¿y ahora qué? todos jugamos a la familia feliz, te recuerdo Isabella que tú no perteneces más a esta casa, tú dejaste a tus padres botados por un hombre. ¿Qué, te follaba bien?
Suponía que ella era Leah, no iba a permitir que le hablara así a mi princesa.
Vi las expresiones de todos los presentes, empezando por la de Charlie, quien era él que tenía que defender a Bella ella era su hija y esta era su casa, su expresión mostraba consternación e indecisión.
Al ver que no hacía nada, mi ira incremento. Si él no la iba defender, yo lo haría.
Rennée tenía cara de preocupación, volví a ver a Emily, estaba seguro que si no estuviera embarazada se hubiera levantado y la hubiera golpeado hasta el cansancio la furia que reflejaba en sus ojos era excesiva.
La expresión de Seth y Sam quizás eran las mismas, en los ojos de Sam se podía ver dolor y tristeza, y en la de Seth se podía notar esta última, pero estaba acompañada de furia.
La última cara que vi fue la de Bella, ella se levantó en un segundo, limpió sus lágrimas, y se volvió hacia Leah con una sonrisa en su rostro, estaba enojada podía verlo, sus puñitos se cerraban y se abrían tratando de contener la ira que la embargaba.
― ¿Cómo estas Leah? ― su voz destilaba sarcasmo― te recuerdo que esta es mi casa y que solo estás de paso aquí y estos son mis padres y si yo los deje o no, no es tu problema.
―Eres una zorra.
Isabella río, nunca la había visto así, estaba frente a la Isabella que desapareció cuando se mudó con James, la que no le temía a nada y probablemente se metía en problemas en su adolescencia o lo que vivió de ella, así que inquieto y enojado como estaba me volví hasta Seth y le susurre.
― ¿Esto es malo?
―Créeme si te digo que lo es, preparémonos antes de que estas dos fieras se agarren a golpes.
Chicas, perdón por el retraso,bueno ya tengo beta y la mejor así que ya no tienen que preocuparse ya hay alguien que me presiona.
Espero les guste el cap.
Besos.
Isabella Cullen 17
