La joven que tuviera aquel pedazo de piedra sería condenada a vivir el amor eterno, pero también la elegida para la ceremonia, que daría el comienzo de un nuevo reinada y el fin del antiguo.- lo termina de leer en silencio Inuyasha, sin comprende aquellas palabras, del todo pero dejándole un sabor amargo en la boca, en el alma y corazón.

Capitulo XXI.- Carta.

¿Kagome segura que te sientes bien?.- lo pregunta su esposo… viendo como se encuentra la chica sentada a la horilla de la cama

Es solo un pequeño mareo, nada mas.- lo menciona la pelinegra, tratando de tranquilizar a Inuyasha

Podemos quedarnos…- se lo ofrece el chico y sugiere

No, yo le prometí a Ayame y Kouga que estaría en su boda, aparte todavía queda un mes para que nazca esta pequeña.- se lo dice poniéndose de pie y pasando a su vez una mano por el vientre abultado.

Pero… cualquier cosa me lo dices.- lo dice el ojidorado no muy convencido de las palabras de su esposa.

Ambos ya se encontraban arreglados para la ceremonia, sería en el mismo lugar que fue la suya y la de Miroku con Sango, un lugar sagrado donde se casan solo los reyes.

Miroku y Sango hace dos meses atrás regresaron de la luna de miel, Sango se la pasaba en algunos momentos con Kagome, la cual se recuperaba demasiado bien de aquella herida, teniendo permiso de pasear por el palacio sin su ayuda… pero sin exageración y ni abusar de aquellas salidas.

¿nos vamos preciosa?.- lo pregunta Inuyasha dándole un brazo para que se sostenga su dulce esposa.

Si.- se lo confirma solo para que los dos salgan de la habitación.

-.-

Todo el mundo se encontraba esperando a que la ceremonia se realizara, los familiares de Kouga por un lado en el lado derecho, y ahí se encuentra Inuyasha, Kagome junto con sus ojos amigos, del otro lado la pequeña familia de Ayame, sus hermanos, abuelo y padres…

Kagome, deberías de tomar asiento.- lo menciona su amiga que se encuentra a lado suyo.

No te preocupes Sango, verás me encuentro bien, además Inuyasha me esta manteniendo entre sus brazos.- mostrándole a su amiga como los brazos del chico se encuentran a su alrededor depositando aquellas grandes manos en el vientre de ella, junto con las de la chica, demasiado chicas a comparación de las de su marido.

No quiero decir que Inuyasha no tiene unos fuertes brazos, pero creo que lo mejor es que tomes asiento mientras empieza la ceremonia.- lo menciona Sango, tratando de convencer a su amiga, puede ver como Inuyasha se encuentra viendo aquella escena con una sonrisa entre sus labios, dejando que Kagome se aferre mas hacia el.

Creo Sango, que Kagome no te ara caso.- lo menciona Inuyasha, el cual ve tanto como Miroku la discusión de ambas amigas, una preocupada y la otra demasiado terca.

¿no puedes convencerla tu?.- se lo pregunta la pelicafé

mmmm… no lo se.- lo murmura el ojidorado con una sonrisa entre sus labios.

Inuyasha, vas hacer que Sango se enoje.- lo trata de advertir el primo del chico cosa que sabe bien que su primo no ara caso.

¿Kagome no quieres sentarte?.- se lo pregunta Inuyasha, haciendo caso omiso de las palabras de Sango y su primo.

La verdad es que no, quiero estas así.- se lo menciona la joven, dándole entender al chico que su esposa quiere permanecer entre sus brazos.

Ven pequeña, siéntate conmigo… esperaremos a que llegue la novia y el lobo ese…- se lo dice Inuyasha ocasionando un sonrisa en los labios de Kagome, dejando que ella se siente entre sus brazos.

Te amo.- se lo dice Kagome, ocasionado que la mira del chico se vuelva demasiado tierna una pequeña sonrisa aparezca en los labios de él.

Yo también, preciosa… pero si no le hacemos caso a la gruñona de Sango, no habrá mas Inuyasha a quien ames.- se lo dice con una burla, que bien sabe que causa una risa en los labios de su esposa, un pequeño enojo en el rostro de Sango y bueno su primo ni hablar se encontraba muriéndose de la risa internamente

¿no creo que Sango se atreva hacerte daño?.- lo pregunta y asegura la pelinegra, viendo el rostro de su esposo.

Eso no lo podemos sabes, imagínate que una tarde Sango se visitó toda de negro y fue a escabullirse por la habitación, lo bueno es no nos encontró en un placer divino.- se lo murmura cerca del oído bastante para que Sango lo escuche al igual que Miroku y la misma Kagome.

Kagome se sonroja dejando que en sus mejillas se note aquel tono rosado, Miroku sonríe ampliamente, recordando aquella confesión que le hizo su esposa al regresar a la habitación con el, por su parte Sango tan solo se voltea mostrando aquel sonrojo a su esposo que sonríe de mil maravillas.

¿entonces pequeña, por conclusión hay que hacerle caso a Sango… no quieres que no vigile día y noche.- se lo menciona dejando que su Kagome cierre los ojos y suspire – y bien sabes en la noche que nos encontramos haciendo.- se lo dice a escasos centímetros de los labios de Kagome, dejando que Kagome saque un pequeño suspiro de ellos, pegándole aquel aire en el rostro.

Entonces, hacerle caso a Sango.- lo suspira Kagome besando los labios del chico terminando aquella frase, cosa que la pareja de a lado se encuentra viendo aquel beso, al igual que el resto de la familia de Inuyasha, su padre sonriendo ampliamente, viendo como aquella pequeña nuera hace demasiado feliz a su hijo.

Hermano, ¿Cuándo piensas decirle a mi sobrino la verdad?.- se lo pregunta una señora tal ves dos años menor que el señor que se encuentra a su lado, observando aquel beso, entre sus sobrino y la esposa de este

No quiero decírselo, pero tarde o temprano lo sabrá, antes que nada quiero cerciorarme que es ella, hablare con la madre de la chica.- lo dice el padre de Inuyasha, hacia su hermana

Ahí viene mi hijo.- lo dice la señora, viendo como Kouga entra al recinto, dejando ver aquellas finas ropas, y a su vez caminando con toda seguridad, para pararse enfrente del todo el publico y voltear a verlo.

Kouga son solo sonríe al ver a Kagome entre los brazos de su primo, ambos besándose sin importar el lugar, todo mundo pone su atención en aquellos dos trotuelos, que lo único que hacen es embriagarse del uno al otro, al principio el mismo envidiaba de una manera a su primo, por haber tenido aquella mujer excepcional, pero después de conocer a Ayame ese si que fue el primer flechado de amor, conociendo y sabiendo bien que a Kagome la quería como una hermana, y por ello se la paso jugándole una broma a su primo de que se raptaría a Kagome…

La cara de su primo le daba risa, al igual que los celos que le mostraba y aquellas ganas de golpearlo se reflejaba en el rostro de Inuyasha.

Puede ver como Kagome se separa de los labios de su primo, y empieza ha ver a todas partes, viendo como todo mundo y el mismo se encuentra viéndolos, ocasionado un sonrojo intenso en las mejillas de Kagome, dejando que Inuyasha la abrace y lo vea fijamente, dándole una sonrisa, tal vez aquella sonrisa le deseaba suerte y era lo que significaba… suerte para él…

Todos nos están viendo Inuyasha.- lo murmura Kagome, escondiendo su rostro en el pecho de su esposo.

Ya pasara, dejaremos ser el centro de atención, no tarda en casarse ese lobo con Ayame.- se lo dice abrazando mas a su esposa.

Eso espero.- lo susurra Kagome

Te ves hermosa.- lo menciona Inuyasha, dejando que todo el mundo aparte la vista de ellos dos, y si que se veía hermosa su esposa, con aquel vestido lila, mostrando sus curvas y aquella pancita de embarazada, donde crece su pequeña bebé… su rostro angelical, el mismo podía comprobar que las mujeres embarazadas eran aun mas hermosas.

Tu te ves guapo.- lo contesta Kagome, viendo a la entrada, donde aparece Ayame con un vestido demasiado elegante color blanco.

acaba de llegar Ayame.- se lo menciona el chico, poniéndose de pie junto con su esposa, dejando que ella se deje papachar entre sus brazos.

La ceremonia fue similar a la de Inuyasha y Miroku, aquella unión se hizo de la misma forma, una pequeña herida en las palmas de ambos novios y después juntarlas mientras repiten los votos delante de los dioses y familias.

Al mismo tiempo que lo hacían Kouga y Ayame, Inuyasha hizo lo mismo con Kagome, haciéndola recordar su pequeña boda intima, repitiendo sus votos cerca de la oreja de Kagome, al igual que ella hace lo mismo con Inuyasha… cuando el sacerdote menciona el "puede besar a la novia" Kouga toma los labios de ahora su esposa, al mismo tiempo que lo hace su primo Inuyasha, dejando que las risas, sonrojos y aplausos de ambas familias se haga presente, dejando que ambas parejas se deleiten mutuamente.

-.-

¡¿Por qué diablos no puedo estar dentro con ella!.- lo grita y pregunta Inuyasha, yendo de un lugar a otro.

Por que estovas a dentro bestia.- se escucha una voz por el pasillo.

si fuera tu bebé y esposa, no dirías lo mismo.- se lo dice

yo mantendría la calma.- lo miente, si Ayame estuviera en el lugar de Kagome, dando a luz, el perdería la cabeza.

Si claro.- lo susurra Inuyasha.

Chicos, por favor, deben esperar a que las tres damas salgan de la habitación e informen.- lo menciona Miroku sentado en una de las sillas afuera de la habitación.

Que salgan de una maldita vez, no ven lo nervioso que estoy.- lo menciona Inuyasha estado caminando de un lugar a otro, esperando noticias de su esposa y aquella bebé.

¿Ayame?.- lo pregunta Kouga al ver que su esposa sale de la habitación

Hola, Kouga… esperaba que llegaras un poco mas tarde.- lo dice la chica de mira verde.

Tenía que ver la llegada de mi sobrinita, aparte tu andas ayudando, ¿Dónde quieres que ande?.- se lo pregunta y reprocha.

Ayame, ¿Cómo esta Kagome?.- lo pregunta e interrumpe Inuyasha

Bien, ahora Sango esta secando y cambiando a la bebita, Kagome esta descansando.- lo informa, dejando que Inuyasha, de unos pasos hacia atrás y se desplome en el sillón del pasillo, sintiendo un gran alivio que todo había marchado de maravilla.

¿podemos pasar a ver a Kagome?.- lo pregunta Kouga, ocasionado que aquel estado de tranquilidad que se encontraba, pasa a una llena de celos, cosa que capta Ayame y tan solo sonríe.

El que pasara a ver a mi esposa seré yo.- lo menciona Inuyasha, levantándose y a su vez entrando a la habitación.

¿hasta cuando dejaras de poner celoso a Inuyasha?.- lo pregunta Ayame, la cual se cuelga del cuello de su flamante esposo.

Hasta que el muy tonto aprenda a que te amo solo a ti y Kagome la veo solo como una hermana.- se lo dice a escasos centímetros de los labios de Ayame.

-.-

¿Inuyasha que haces aquí?.- lo pregunta Sango, al ver como Inuyasha entra a la habitación

¿puedo ver a Kagome?.- lo pregunta, sintiendo el olor a sangre, y como Kaede tiene entre sus manos unas cobijas y colchas con sangre de su Kagome.

Ahora esta descansado, pero puedes ver a tu bebita.- se lo dice Sango, dejando entre los brazos de Inuyasha, un pequeño pedazo de ángel.

Es hermosa.- lo piensa Inuyasha, viendo aquel pedacito de Kagome y suyo… un poco de cabello color negro, se preguntaba ¿si seria azabache o lizo como el suyo, sus ojitos se encontraban cerrados, ¿serían marrones o dorados, lo que si estaba seguro es que su bebita se parecía a Kagome.

Estará descansando un par de horas...- lo menciona Mioga el cual termina de guardar todas sus cosas.

Si.- lo asiente Inuyasha, llevando a su bebita a lado de su esposa

Déjala descansar Inuyasha, y por un par de semanas no quiero saber que ustedes tienes relaciones.- lo dice Mioga, viendo como Sango se apresura a salir de la habitación algo sonrojada

¿Por qué?.- lo pregunta Inuyasha, tomando asiento a lado de su esposa

¿y yo que pensaba que el pervertido y deprava era Miroku?.- lo pregunta y mormura, cosa que Inuyasha logra escuchar, hasta la misma Kaede que se encuentra todavía dentro de la habitación…- por que le puede hacer daño a Kagome, el parto no fue nada delicado, por lo menos por un mes nada de relaciones.- se lo advierte con una mirada de enojo.

Hay algo para que mi bebé como ahora, tiene hambre.- lo menciona Inuyasha cambiando de tema, respecto a las relaciones con su esposa.

Si, puedes darle leche de becerro, aquí esta…- lo menciona Kaede que le da algo demasiado raro a Inuyasha, un bote, pero la tapa era distinta, como un chupón, pero en forma para que la pequeña tomara la leche.

Gracias.- lo agradece Inuyasha, para después posar aquel extraño objeto en la boca de su bebita que lo recibe con gusto, sin abrir sus ojos.

Es mejor dejarlos descansar, fue una tarde demasiado larga.- lo menciona Kaede apurando a que su esposo salga de la habitación.

Era el hombre mas feliz del mundo, su bebita, su Kagome consigo, ¿Qué mas podía pedirle a los dioses, es tan afortunado que solo pedía que el tiempo le alcanzara para poder disfrutar de su eterna felicidad…

Puede ver como su bebé termina aquel baso y después da un pequeño bostezo, para acorrucarse en los brazos de su padre, dejando que el sueño la invada al igual que su madre.

A su lado deposita el pequeño envase, para meterse a la cama junto con aquel pedazo de cielo, lo pone boca abajo, recordando una ocasión que Kagome, le menciono que los bebés duermen de esa forma por cualquier cosa que suceda, dándole palmaditas y esperando a que su pequeño retoño saque un gas de la boca y se acomode entre sus brazos a dormir.

Besa a su pequeña en la sien, viéndola descansar, de igual modo besa a Kagome, solo que a su esposa lo hace en los labios, susurrándole un "buenas noches pequeña"

-.-

Le dolía un poco la cabeza, y se sentía demasiado adolorida, de pies a cabeza… puede escuchar un pequeño balbuceo cerca de su oído, ocasionando que se voltee un poco y vea a Inuyasha y entre sus brazos un pequeño bultito.

Los ojos se le ponen cristalinos, sabiendo bien que aquella es una tierna escena, su Inuyasha y su pequeño bebé…

Kagome se mantiene de lado, inclinándose un poco hacia delante lo suficiente para alcanzar los labios de Inuyasha, primero rozándolos para después besarlos, cosa que después de un pequeño momento sonríe al sentir como le corresponde aquel pequeño beso.

Se separa un poco de los labios de Kagome, viendo como sus ojos se encuentran abiertos, viendo aquel marrón.

Buenos días.- lo saluda Inuyasha, demostrando una pequeña sonrisa

Buenos días.- lo corresponde Kagome, tratando de ver aquel bultito entre los brazos de su esposo.

¿quieres ver a nuestra bebita?.- lo pregunta Inuyasha, viendo como los ojos se eliminan de Kagome

Si, ¿en verdad fue niña?.- lo pregunta con cierta sorpresa.

Si.- lo contesta- tu sueño fue cierto.- se lo menciona recordando aquel tonto sueño.

Hubiera apostado contigo.- lo menciona Kagome con algo de reproche, tal ves hubiera sacado algo de ventaja.

¿Qué hubieras apostado?.- lo pregunta Inuyasha

La verdad, no lo se… tal ves que fueras mi esclavo.- se lo dice con un toque de sensualidad que Inuyasha capta perfectamente.

Eso será para después, ahora hay que alimentar a esta glotona.- se lo dice, mientras que ayuda a Kagome a incorporarse y sentarse en la cama.

Ven acá, pequeña.- lo murmura Inuyasha tomándola entre sus brazos, para después dársela a Kagome y que empiece a alimentarla.

Es hermosa.- lo murmura Kagome, viendo aquel pedazo de cielo.

Igual que la madre.- lo menciono Inuyasha viendo como sus dos grandes tesoros se encuentran frente de el.

¿Cómo la llamaremos Inuyasha?.- lo pregunta Kagome, sacando de sus pensamientos al chico.

Tu decide el nombre.- lo menciona el chico, viendo como Kagome se concentra y ve a su bebé.

¿tienes alguno?.- lo pregunta el chico al ver la cara que acaba de poner su esposa, una de verdad felicidad

Si, y ese es Izayo.- lo menciona, viendo como Inuyasha sonríe…

Es el de mi… madre.- lo menciona el chico

Lo se, por eso quiero que nuestra bebé tenga ese nombre, tal ves si tenemos un pequeño le ponga el nombre de mi padre.- se lo dice dejando que Inuyasha se incline a besar sus labios, mientras ambos sonríen.

-.-

Aquellos tres meses si que habían pasado de volada, entre las noches de insomnio por que la pequeña no dejaba dormir, en algunas ocasiones por que se sentía sucia o en otras por que tenía demasiada hambre.

Por su parte Inuyasha se encontraba feliz, se dedicaba en atender a Kagome y a su bebita, con aquellas noches, Kagome terminaba agotada y se levantaba hasta tarde, quedando el a cargo de los cuidados de su pequeña Izayo.

Todavía era demasiado temprano para despertar a Kagome, se sienta en una de las sillas, teniendo a su pequeña en sus brazos, que comienza a sonreírle, dejando ver aquellos pequeños ojos dorados…

Deberías de dejar descansar por lo menos una sola noche a tu mami, no vez que anda cansada.- lo menciona Inuyasha, para ver como su pequeña logra entender aquellas palabras y tan solo se pone algo seria.

Eres una terca y testaruda.- lo menciona Inuyasha, viendo como su pequeña, cierra sus ojos y no le dirige la mira – y aparte orgullosa.- lo menciona al ver aquel pequeño gesto.

¿entonces a quien se parece?.- lo pregunta Kagome, la cual se encuentra a unos centímetros de ellos.

A ti por supuesto.- lo dice Inuyasha con una sonrisa, sabiendo bien que Kagome trata de decirle que se parece mas a el.

-.-

¡Cuánto a crecido!.- lo exclama Sango, que se encuentra viendo a la pequeña

Ha crecido mucho.- lo menciona Ayame que se mantiene a poca distancia de Sango.

Se parece mucho a Inuyasha.- lo menciona Sango, viendo aquel retoño entre los brazos del padre.

No, creo que se parece mas a Kagome.- lo menciona Ayame.

¿Cuántos meses tiene?.- lo pregunta una voz familiar Inuyasha.

Cuatro meses lobo.- lo contesta el propio Inuyasha

Bueno a los cuatro meses, es algo prematuro que digan que se parece a esa bestia.- lo menciona ocasionando que aquel comentario Inuyasha fuña el ceño, y también su pequeña, ocasionando que todo el mundo ría al ver el parecido en ambos.

La pequeña Izayo comienza a balbucear algunas cosas que no son captadas por las demás personas, Kagome tan solo ve como su pequeña empieza a mover aquellos bracitos regordetes y habla al mismo tiempo que ve fijamente en dirección a Kouga, ocasionando que ella sonría.

Y concuerdo con mi hija.- lo menciona por ultimo Inuyasha con una sonrisa entre sus labios, al ver que su pequeña se ha callado.

¿Qué fue lo que dijo?.- lo pregunta Miroku, el cual según el no capto ninguna palabra.

Acaba de insultar a Kouga.- lo menciona Kagome, riéndose

¿insultar a Kouga?.- lo pregunta Sango

¿Cómo?.- lo menciona Ayame, demasiado sorprendida

Como verán Inuyasha le enseña algunas palabras a Izayo no apropiadas, después de todo Izayo es inteligente y aprende rápido.- lo menciona Kagome

Lo siento primo, creo que fuiste insultado y barrido por una niña de cuatro meses.- lo menciona Miroku, tratando de no burlarse de Kouga – eso te sucede por insultar a su padre.- lo concluye Miroku.

¿De aquí a cuando esa bestia tiene defensora?.- lo pregunta Kouga, ocasionado que la pequeña Izayo, vuelva ha hablar pero en esta ocasión mas fuerte… aferrándose a los brazos de su padre que la mantienen sentada en una de las grandes piernas de el.

Bien, bien, ya he entendido.- lo menciona el mismo Kouga, que se mantiene atento a la reacción de la pequeña que tan solo les regala una sonrisa, junto con una pequeña carcajada.

Creo que es hora que esta pequeña vaya a dormir y comer.- lo menciona Kagome, levantándose del asiento e ir a tomar a la pequeña Izayo entre sus brazos – en un momento regreso.- lo anuncia la pelinegra, saliendo del lugar.

Eres demasiado afortunado bestia.- lo menciona Kouga, viendo que aquella pequeña ha salido de su vista.

Lo se, tengo a un mujer espectacular a mi lado y un pequeña bebé que me da dolores de cabeza, pero aun así la adoro.- lo menciona el ojidorado con una sonrisa entre sus labios.

Imaginar que a temprana edad la pequeña defiende a su padre.- lo menciona Miroku con una burla hacia su primo Kouga.

Pues yo no le veo lo divertido en eso.- lo dice Kouga, dejando que Ayame se siente entre sus brazos.

Bueno primo, has sido derrotado por una criatura de cuatro meses.- lo vuelve a decir Miroku con burla, ocasionando que Kouga, le lance una mirada para matarlo de un susto.

Creo que mejor me retiro… tengo que ir a ver a esa pequeña.- lo menciona Inuyasha, levantándose

Adiós Sango, Ayame.- se despide el chico saliendo del lugar.

¿Qué no hay ningún adiós para nosotros?.- lo pregunta Miroku, al ver que su primo se acaba de ir.

Ja, hasta crees, que esa bestia iba a despedirse como corresponde.- lo dice Kouga.

Como quisiera tener un bebé.- lo murmura Ayame, con un suspiro salir de sus labios.

¿no te gustaría Kouga?.- lo pregunta la chica, viendo los ojos verdes de su esposo.

Por supuesto que si, pero bien sabes que debemos trabajar en ello.- lo ultimo se lo susurra cerca del oído, ocasionando un sonrojo en las mejillas de la peliroja.

¿y tu Sanguito?.- lo pregunta Miroku viendo como su esposa se sonrojo.

Bueno…. Bueno… yo…- lo comienza a balbucear.

-.-

Su pequeña es sencillamente hermosa, pensar que aquellos ojitos dorados la hacían ver un ángel… apenas le crecía un poco el cabezo, dando señales que sería entre negro con un poco de azulado tal ves igual que su cabello.

No puede el evitar admirarla y contemplarla, mientras duerme en la cama… se sentía tan dichosa, feliz, plenamente feliz, de que ella su bebita e Inuyasha estuvieran en su vida.

¿Qué haces preciosa?.- lo pregunta una voz cerca del oído de la pelinegra, dejando que unas manos pasen pos su cintura.

Viendo como descansa nuestro retoño.- se lo contesta., dejando que Inuyasha la consienta entre sus brazos, dándole un pequeños besos en su cuello.

Es tan hermosa como su madre.- lo menciona Inuyasha apretinado fuerte mente a la chica entre sus brazos, respirando aquel aroma a jazmín que la caracteriza.

Pero se parece más a su padre.- se lo dice Kagome, dejando que el chico pase su nariz y labios por todo su cuello y hombro derecho.

¿Cómo esta Kouga?.- lo pregunta Kagome.

Ese lobo, feh, no importa.- lo murmura el ojidorado sin darle importancia al asunto.

Miroku y tú se burlaron de él, creo que debes de empezar con la corrección de sus modales a Izayo.- lo sugiere Kagome, para darse una vuelta y quedar entre los brazos del chico y frente a frente.

Pero antes de empezar con la pequeña, ¿no crees que es mejor que comience con la madre?.- lo pregunta Inuyasha, con aquel tono que suele poner, cuando tiene ganas de hacerle el amor.

No lo se…- lo menciona Kagome dejando que sus brazos se enrollen en el cuello de su esposo, acercando sus labios a los de el, rozándolos suavemente.

-.-

Me alegro de que papá se quedara cuidando de la pequeña.- lo menciona un ojidorado tumbado en la cama, dejando que Kagome suspire entre sus brazos

Hace tiempo que no, me amabas de esta forma.- lo menciona la pelinegra

Tontita, te ame, te amo y te amare…- se lo dice dejando que ella se acorruque entre sus brazos, solo que en esta ocasión, Kagome se encuentra boca abajo, dejando que su esposo delinee los contornos de su figura.

Estoy demasiado cómodo para levantarme y comenzar con la prueba del vestuario ese…- se lo dice a Kagome, que se mantiene quieta en aquella posición dejando que Inuyasha le llene de besos la espalda.

Pero tienes que hacerlo, recuerda que nos queda solo un mes.- lo menciona Kagome, incorporándose con ayuda de sus codos, dejando que Inuyasha le vea aquellos preciosos pechos.

Pero yo quiero quedarme a seguir disfrutando.- se lo dice Inuyasha, viéndola con aquellos ojos de cocodrilo.

¿y nuestra pequeña?.- lo pregunta Kagome, sentándose en la cama, dejando que u esposo vea su espalda desnuda.

Ella esta feliz con su abuelo, ¿no crees que si estuviera incomoda ya estuviera gritando?.- lo pregunta Inuyasha, incorporándose para besar el hombro y cuello de la chica.

Tal vez tengas razón.- lo menciona Kagome, dejándose llevar por las caricias, dejando que Inuyasha la recueste lentamente, dejando que la colcha se mantenga encima de ambos cuerpos.

Poco a poco, recorre sus labios por todo el cuello y ambos hombros, subiéndose arriba de su esposa, disfrutando y recorriendo con sus manos aquella piel de seda.

Eres un pervertido.- lo suspira Kagome, dejando que sus ojos se mantengan cerrados recibiendo aquellas sensaciones, sintiendo el aliento de Inuyasha en su oreja.

No soy pervertido.- se lo dice a su vez que muerde aquel lóbulo, dejando que Kagome se pegue mas hacia su cuerpo- tan solo que no me conformo.- lo concluye pasando su lengua por el cuello de Kagome.

Y así continuaron las próximas dos horas, haciendo el amor, deleitándose mutuamente, dejando que aquellos sentimientos de amor se hagan presentes y florezcan aquel ambiente de amor.

-.-

Es el hombre más feliz del mundo, solo que en aquel día después de despertar con Kagome entre sus brazos, sentía que su Kagome, tenía algo extraño en la mirada, tristeza, una tristeza que le llagaba en el fondo del alma.

Desde hace unos días su princesa se encontraba demasiado triste aunque tratara de aparentar que no, le pregunta, pero ella tan solo evadía el tema o lo cambiaba.

Faltaban tan solo dos semanas para la coronación, su pequeña Izayo crecía mas y mas, se sentía tan orgulloso de ella…

Se pasó la parte de la mañana afuera, haciendo quehaceres, de aquí a ya, viendo lo de su boda, lo del anuncio de su pequeña, y viendo aquellos trajecitos que piensa ponerle, todo quedo perfectamente todo.

Ahora regresaba a la habitación, muy temprano Kagome le menciono que estaría descansando, pero antes de eso le dio un beso demasiado exigente, como si aquel beso expresara lo mucho que lo amaba… y a su vez temor mucho temor.

Abre la puerta cuidadosamente, para posar sus ojos a la cama, donde se encuentra su pequeña bebita, dormida tranquilamente, ve hacia el otro extremo de la cama y no esta Kagome, busca en el baño y tampoco…

Tal vez había salido con Sango y no le quiso avisar, ya después la buscaría, se acerca hacia la pequeña Izayo, tomándola entre sus brazos, dejando que se acorruque mas a los brazos de su padre, dormida placidamente como suele hacerlo la madre que cuando esta entre los brazos de Inuyasha.

En uno de los cojines que cuidan de que la pequeña Izayo no se caiga de la cama, puede ver un trozo de papel, cosa que se le hace demasiado extraño, depositando a su pequeña en el centro de ellos, para tomar la carta entre sus manos.

La comienza ha abrir, para leerla con detenimiento.

Querido Inuyasha…

Se que me vas a odiar, también se que no me querrás ver después,

Ciento haberte dejado, ciento haberte abandonado a ti y a mi pequeña,

Pero eso no quiere decir que no los amo, los amo más que nada en el mundo…

Tan solo que no puedo quedarme, no puedo soportar la idea de seguir sufriendo de esta manera, el saber que dentro de poco tú y yo estaremos separados me parte el alma y corazón, el que ni pueda ver a mi pequeña crecer mientras tú tratas de controlar tus celos por verla salir con niños de su edad, me parte el corazón el que no pueda saborear de nuevo tus labios, el sentir tus caricias y tus cuidados sobre protectores…

No me odies por favor, no quiero que me odies que me parte el alma, cuida bien de nuestra pequeña, los extrañare…

Te Amo Inuyasha Taisho, eres lo mejor que me ha pasado en la vida, y te recordare por siempre…

Dile a mi pequeña que la amo y que cuide de ti…

Será igual de hermosa que su padre…

Te Amo, mi Inuyasha.

Las lágrimas se galopan en los ojos cristalinos de Inuyasha, dejando que una vaga y traviesa lagrima caiga en aquel pedazo de papel, viendo como se encoje su corazón, al leer todas aquellas palabras…

La única idea que tenia era su Kagome lo había abandonado… a el y a su pequeña…

Continuara!

Hola a todos, bueno que puedo decirles, MUCHAS gracias por sus comentarios, espero que el capitulo les aya gustado… que puf, no sabía como plasmarlo en la compu…. pero aquí lo tienen.

Lamento no ponerles los agradecimientos como acostumbro, pero ando con demasiada prisa en terminar el otro capitulo de esta serie, ya que el LUNES entro de nuevo a la escuela y este fic quiero terminarlo antes de ese día, así que muchas gracias por todo!

Quiero agradecer a mi amiga del alma Mitsuki Hayase (Mili), por apoyarme en este fic y ayudarme mucho con el.

Chikas de Fan fiction:

TLAP, Serena tsukino chiba, Melikagome, Chica-anime 4 ever y Jimena-chan.

Las chikas de Inuverso:

Caro, Layeya 20991, Ene 3324 y Yuiren 31.

Chikas de Inu fics:

Anaichan, Angelita301 o Sarita, Mirikochan2, Aome 19961, Inuyasha-inuvale, Chobits 080, Twindpd1, Girlrenamon1, Unita, Nini-chan y Mayra 6314.

Chikas, ustedes son las que me han apoyado en este trayecto, espero que ninguna se aburra en el fic, si es así diganme y lo consulto con mi secretaria XD.

Es broma…

Se despide

Fesabi