Muchas gracias por vuestros comentarios! Muchas muchas muchas! Amiiiiiika me alegro de que te guste ;) Y Nieves, completamente de acuerdo con tus comentarios. Con todos! Yo también adoraba a Sayid, y lo que hicieron con él sobretodo en la sexta temporada es de juzgado de guardia. No se, igual le tenían manía al actor… Y lo de Shannon patético. La Juliet del principio me encantó y es verdad que con James perdió toda la gracia. Y él también, por supuesto. Y la Kate del principio, la que tomaba sus decisiones, la que subía a los árboles a por comida y les seguía a escondidas por la selva, esa es la que me gustaba. Luego fue algo patético. Estirar un triángulo y hacer un final porque algo había que hacer. Oye, hemos hecho un foro para hacer un final a nuestra manera. Cogemos personajes y escribimos. Algo diferente. Juliet está libre jejejeje! Y no se va a quedar con James! Os mando el link. Participar que hay muchos personajes libres. Echar un ojo y a ver qué os parece ;) .com/
Besos!
CAPÍTULO 21
Cuando os canséis de mirarme deberíais buscar algo de comer- dijo Kate abriendo los ojos
Estáis despierta- susurró James
Es imposible dormir con vuestros ojos clavados en mi- dijo ella abrazándose a él
Es imposible no miraros- dijo él besándola dulcemente
Tengo hambre- protestó ella
No deberíais, anoche devorasteis mi cena- dijo James sonriendo
Llevaba tres días sin probar bocado- contestó ella- Creo que pondré una queja al capitán sobre su hospitalidad
El capitán os dirá que os habéis colado en su barco sin pagar pasaje- dijo James riendo
Entonces creéis que me tirará por la borda?- preguntó ella
Eso depende de cómo os comportéis. Si lo hacéis como anoche no creo que lo haga- dijo James guiñándole un ojo
Muy gracioso- dijo Kate riendo- Iría yo misma a por el desayuno, pero creo que mi atuendo no es apropiado.
Está bien- gruñó él levantándose- Pero no os mováis de donde estáis. Todavía tengo que decidir que hacer con vos.
James se levantó del lecho de mala gana. Se hubiera quedado allí todo el día, pero él también empezaba a tener apetito. Se abotonó la camisa sin dejar de mirarla.
Kate se incorporó cubriendo su cuerpo con las sábanas. Tenía una sonrisa maliciosa en el rostro y sus ojos brillaban.
No creéis que ha sido suficiente con tenerme atada a ese mástil durante todo un día- dijo ella riendo
El rostro de James se ensombreció. Se volvió a sentar en la cama y cogió sus manos con cuidado. Todavía podían verse las heridas que las cuerdas habían provocado en sus muñecas.
Sólo estaba bromeando, James- dijo Kate apenada al ver su reacción
Esto no es ninguna broma- dijo él acariciando sus manos- Podíais haber muerto mientras yo me emborrachaba.
No sabíais que era yo- dijo ella acariciando su cabello
Eso no es excusa. Ni siquiera un ladronzuelo se merece esto- dijo él- De no haber sido por Ben…
James, basta de torturaros- dijo ella con firmeza- No deberíamos mirar atrás. Ambos nos hemos hecho mucho daño, hemos sufrido demasiado. Ahora vamos a un lugar nuevo, juntos. A empezar una vida. Tenemos que olvidar lo que sucedió hasta esta noche.
Eso no va a ser posible, Kate- dijo él con el semblante serio- No se si sois consciente de que deben estar buscándonos por asesinar al rey.
Es que no estaremos a salvo en Virginia?- preguntó ella preocupada
No completamente- dijo él- En cuanto lleguen las noticias de la muerte de su majestad estaremos en problemas.
Creéis que el gobernador o cualquier otro colono podría denunciarnos?- dijo ella nerviosa
No creo que el gobernador lo hiciera. Widmore es un buen hombre. Su enemistad con el rey viene de lejos. De cuando eran jóvenes. Por eso le destinaron a Virginia. Al rey le molestaba en la corte- dijo James- Hablaré con él en cuanto lleguemos y hará la vista gorda, pero cualquier otro podría descubrirnos. O simplemente sería fácil que en Inglaterra atasen cabos y dieran con nosotros.
Creéis que serían capaces de buscarnos allí?- preguntó Kate
Eso depende de quién suceda al rey- contestó él- El hombre que nos salvó la vida, Richard Alpert, me dijo que habría una pugna por la sucesión. Si los herederos legítimos se hacen con el trono no nos molestarán, pero si Ethan llega al poder, quién sabe.
Tendremos que estar pendientes entonces de las noticias- dijo ella
Muy pendientes, Kate- dijo James mirándola con preocupación- Entendéis ahora por qué quise que os quedaseis allí? Esto no va a ser fácil.
Estamos juntos. Es lo único que importa- dijo ella con una sonrisa triste
No es lo único- contestó él con preocupación
Una vez os dije que odiaba que nadie decidiese por mí- dijo ella con firmeza- Cuando salí tras vos tomé una determinación. Y no vais a conseguir que me arrepienta de ella. De modo que no tenéis opciones. Quisisteis casaros conmigo, y después me dijisteis que me amabais. Así que ahora tendréis que soportarme el resto de vuestra vida.
Kate sonreía. Sabía que posiblemente a él le atormentase el pasado y el futuro incierto. Pero no estaba dispuesta a verle sufrir. Él no le había dicho nada, pero viendo la manera en la que la miraba podría haber jurado que los tres días que habían pasado en aquel barco habían sido peor tormento para James de lo que fueron para ella.
James la miró fijamente a los ojos tomando su rostro entre sus manos
Necesito que me juréis que si algún día nuestras vidas están en peligro haréis lo imposible por salvar la vuestra. Por encima de todo- dijo James con firmeza
Mi vida no vale nada sin vos- protestó ella
Juradlo!- dijo él
Ella lo miró con devoción. No servía de nada decirle la verdad. Si ese momento llegaba volvería a decidir por sí misma de nuevo.
Os lo juro- mintió
James la estrechó en sus brazos. Sabía que mentía. Pero también sabía que él mismo la protegería con su vida.
El aire de cubierta le sentó bien. Hacía fresco pero el sol lucía y la mar estaba en calma. Se dirigió hacia la cocina para pedir algo de comer. Había sido una noche intensa y debía reponer fuerzas.
James sonrió al recordar las horas precedentes. Su nerviosismo casi infantil, la timidez inicial de ambos y la entrega final. Siempre intuyó que debajo de aquella fachada de dama inaccesible e incluso fría había una mujer apasionada. Lo supo desde el primer día en que la besó en el jardín de su casa. Pero nunca pudo imaginar hasta qué punto. En un primer momento ella se mostró incluso avergonzada al recibir sus caricias, pero finalmente Kate fue capaz de hacerlo enloquecer como nunca nadie hizo. No podía haber elegido mejor esposa, pensó con una sonrisa pícara.
Capitán- dijo un hombre en cubierta interrumpiendo sus pensamientos
James se giró y vio a un tipo de aspecto extraño. Llevaba el pelo largo, una barba bien poblada, y unas ropas que indicaban su baja condición. Casi podía decirse que era un mendigo de los muchos que poblaban las ciudades de Inglaterra.
Sois vos el capitán? El barón Ford?- insistió
Y quién sois vos?- preguntó con recelo
Me llamo Desmond. Desmond Hume- contestó aquel hombre- Tengo algo para vos.
Desmond sacó una carta y se la entregó. Llevaba el sello de la casa real. Aquello no le gustó nada a James y la abrió allí mismo leyéndola con el ceño fruncido.
Estimado barón,
Por la amistad que nos une necesito pediros un favor que sé que cumpliréis.
El hombre que os entrega esta carta es de vital importancia. Allá donde vayáis os pido encarecidamente que cuidéis de él y que no reveléis a nadie esta petición.
Confío en vos. Sé que no me defraudaréis. Atentamente, Richard Alpert
James suspiró aliviado. Pero inmediatamente centró su atención en aquel hombre. No necesitaba hacer preguntas para hacer lo que decía la carta. Le debía dos veces la vida a Richard, y si le pedía algo lo haría sin pensarlo. Pero no podía evitar que la curiosidad le invadiera.
Desmond Hume, decís- dijo observándolo
Así es- contestó él
A qué se debe vuestra presencia en mi barco, si puedo preguntar?- dijo James
Es una larga historia, señor- contestó Desmond con una triste sonrisa- Y creedme que a mí mismo me gustaría tener la respuesta a vuestra pregunta, pero os diré que he vivido en un convento franciscano desde que tengo uso de razón. Al norte de Inglaterra. No conocí a mis padres ni tengo familiar alguno.
James lo miraba con curiosidad. Ahora comprendía por qué aquel tipo le parecía extraño. Todos los frailes lo eran.
Hace un par de semanas unos hombres asaltaron el convento- continuó Desmond- Lo saquearon y lo incendiaron. Pero unos hermanos y yo pudimos escapar. Ellos me condujeron a vuestro barco. Y me dijeron que era de vital importancia que viajase con vos. Después un hombre me entregó esta carta y me dijo que os la diese en persona.
Poca información iba a sacar de aquel desgraciado. Estaba mucho más perdido que él. Pero poco importaba. Era un problema más que añadir a su lista. Si no tenía suficiente con cuidar a una mujer capaz de vestirse de hombre y subirse a un barco metida en un tonel de vino, ahora tenía a un fraile medio loco al que proteger.
Bien, Desmond. Espero que estéis cómodo- dijo James con la voz pausada- Y ahora si me disculpáis, tengo a una esposa hambrienta esperando que se enojará si no le llevo pronto algo de comer.
Capitán- llamó Desmond- A dónde vamos?
A Virginia- contestó él mientras se alejaba
Y qué se supone que he de hacer yo allí?- preguntó nervioso
Pensaré algo- contestó James fastidiado- Pero de momento, no despegaos de mi trasero.
Cuando entró en la cocina vio que no había nadie allí más que Sayid. Eso le molestó. Debía preparar él mismo algo. De modo que buscó en la despensa algo que no requiriese demasiado tiempo. Pan, leche fresca, queso y algo de fruta que todavía no se había estropeado bastarían de momento.
Sayid lo miraba divertido.
Habéis pasado buena noche, señor?- dijo con una sonrisa burlona
Pues sí, a decir verdad- dijo refunfuñando
Ya veo- contestó Sayid- Y venís a reponer fuerzas
Exacto- contestó James
Lleváis comida para varias personas- dijo Sayid sin dejar de molestar
Qué demonios os importa- gruñó James
Creo que va a ser un viaje agotador para vos- dijo Sayid sonriendo
Y para vos- dijo James- Hay un hombre en cubierta, un antiguo fraile. Su nombre es Desmond Hume. No le quitéis el ojo de encima. Necesito que lo mantengáis a salvo, ya que yo voy a estar ocupado- dijo devolviéndole el golpe
Será un placer- contestó Sayid
Ah, y mi esposa necesita algo de ropa- añadió James incómodo- Mirad a ver si podéis pedirle algo a Nadia y a Danielle
Por supuesto- dijo Sayid sonriendo- Qué aproveche, señor. El almuerzo, digo!
Hijo de perra- gruñó James
Cuando entró a su camarote Kate estaba sentada en el escritorio. Tenía las rodillas sujetas entre sus brazos y sus manos sostenían una de las cartas que James había escrito. Su rostro había perdido la sonrisa con la que despertó. Las lágrimas bañaban sus mejillas.
