¡HOLA!
Chapter decisivo, eso sí, un regalo por hacerme tan feliz al dejar sus mensajitos y por seguir apoyándome en estos tiempos.
He empezado otra historia. Para cuando la Cita termine, para no deprimirme seguiré con la otra, para las interesadas se llama Mascara de Odio.
Gracias otra vez por su apoyo y nos vemos en el siguiente. ¡UN ABRAZO Y BESO GRANDES PARA TODAS Y TODOS! Los quiero mucho de verdad.
Twilight Characters are property of Stephenie Meyer.
Inspirado en The Wedding Date
Edward
Abrí la puerta de la habitación lentamente, como dejándole a ella que saboreara su victoria. Cuando nuestros ojos se cruzaron los de ella, desprovistos ahora de las gafas, efectivamente me miraron con abierta victoria y con la seguridad que, según ella, tenía.
Yo dejé la expresión de mi cara quieta. El plan que tenía con ella fallaría si expresaba con mi rostro lo que sentía.
Jessica Stanley, ahora Newton.
Tenía una ligera idea de cuáles eran sus intenciones al venir aquí, pero sin embargo quería asegurarme, me senté en el mueble opuesto al de ella y la miré fijamente notando que su febril deseo hacia mí no había disminuido, venia para pedirme que me acostara con ella. Por primera vez la falta de principios me dio nauseas, yo no era precisamente un dechado de dignidad, pero me sentía sucio solamente con mirar a la perra.
– Señora Newton… - utilicé el apelativo porque una vez escuché a una cliente decirle a William que le molestaba que le dijeran señora por que se sentía de más edad- ¿A qué motivo debo el honor de su visita? –
Ella rio infantilmente, mientras de su bolso sacaba una chequera Golden lentamente, ese acto no hacía más que confirmarme que era lo que ella había venido a buscar.
– No tuve oportunidad de escuchar la respuesta a mi oferta el día que nos separamos. Ahora vengo a replantearla – dijo ella burdamente.- te voy a contratar para mi placer, te voy a pagar el doble de la cantidad que te ofrecí al principio. Por tus servicios –
Anotó la cantidad, con cada roce del papel sobre la pluma el impulso de saltarle encima y liberar al mundo de la sandez que era esta mujer era cada vez mayor. Sonreí de lado cuando miré la gloriosa cantidad. En efecto era el doble de lo que Alice y Bella habían pagado por mí. Esperaba que todo esto quedara muy bien grabado en la cinta que Alexander estaba corriendo detrás del espejo donde fije mis ojos un momento después, con este gesto estaba diciéndole que lo captara todo muy bien.
Ella se quedó mirándome la sonrisa con la sensación de triunfo ante sus ojos.
– Quiero acostarme contigo desde que te vi. Me parece que eres un hombre demasiado apuesto para dejarlo pasar –
– ¿Y que opina Mike de todo esto? – interrumpí, quería que el también estuviera implicado en el video, perder a Mike significaría manutenerse sola y eso no era posible con la golfa. La sonrisa de ella vaciló un poco. Pero luego volvió.
– Mike no tiene por qué enterarse. No se va a enterar de hecho, aun si tu fueras y se lo dijeras no te creería y además puedo ofrecerte el doble para que te quedes callado. Un puto como tu es fácil de medir con el dinero –
No me ofendí por sus palabras, porque hacía tiempo había dejado de ser puto. Estar con Bella me había limpiado el alma de mis años anteriores y como no había estado con nadie excepto ella desde entonces el hecho de que me dijera puto me dio más bien risa.
– ¿Cuánto tiempo lleva de casada, Señora Stanley, y que es lo que le hace Mike en la cama para querer saltar a la de otro? – esperaba que la furcia se asociara a una perra cuando mencionara la palabras "saltar".
– No nací para ser de un solo hombre, él simplemente no cumple con mis expectativas, pero no voy a hablar de Mike contigo, no es importante, que cierre mi trato lo es más. ¿Dónde y cuando quieres tu dinero consignado? – Ser esposa de ese asno debía ser realmente frustrante. Alabé a Dios por no haber dejado que Bella se convirtiera en eso.
Yo reí suavemente y me puse de pie, caminé a su lado y su sonrisa, que presentí que ella querrá hacer parecer sensual, creció más. Me apoyé atrás de ella y acerqué mi boca a su oído.
– Es una cantidad muy tentadora de dinero – sentí como se estremecía- Nunca he entendido realmente como se siente ser engañado…pero estoy seguro que muy pronto alguien me va a hacer una descripción exhaustiva de ello…–
Ella se quedó quieta analizando mis palabras. Tomé su mano y alargué sus dedos hasta que se puso de pie, la tomé de la cintura y ella dejó de preocuparse.
– ¿Dónde está Mike en todo esto?... me pregunto nuevamente – digo para volverlo a enfatizar en el video.
– Mike no me importa- dijo ella intentando besarme, yo la aparté cuidadosamente.
– ¿Y su madre…?- ella rio y haló mis brazos para tratar de besarme otra vez.
– Ella es demasiado moralista para creer que hago estas cosas, ese tipo de acusaciones se las deja a mi pobre hermanita…- dijo riendo con crueldad.
– Antes de entrar en acción…- dije acariciando con lentitud su espalda, se estremeció ante mi contacto - ¿Por qué me manipuló en la casa de su madre si de todas maneras iba a revelar la verdad?-
– Lo hice por Bella… estaba cansada de verla en casa, era solo, demasiado poca mujer para ti...- Intentó acercarse más pero la mantuve a raya - Quería verla sufrir…quería que su padre la odiara para así no tener que verle la cara nunca de nuevo –
Reí contra su oreja, todo lo que necesitaba y más de lo necesario estaba grabado en el video.
– Le diré algo señora Newton – sentí que se estremecía con ira al escuchar ese paliativo otra vez. – Hace cerca de cuatro meses conocí a una mujer…– apreté de la cintura hacia mi laxo vientre.- Una que me inflama la sangre más allá de lo tolerable - le toqué el cabello, ella se frotaba contra mí como una lombriz, como la asquerosa serpiente que era – Una de la que me enamore perdidamente…- la empujé lejos de mí y la miré con desprecio – Y lamentablemente para muchos, no se trata de usted…– La mirada de ella se tornó confusa – Pero no sufra…no perderá el dinero conmigo porque no acepto nada de usted, "señora" –
–Te dije que te pagaría…-dijo ingenuamente sin ver que el dinero no era el artífice de todo esto.
– Pagaría yo por ver la cara de tu esposo si le muestro lo que acaba de pasar acá, o la de tu madre, zorra embustera –
Ella se horrorizó cuando chasqueé los dedos y la luz de esa habitación se apagó para revelar el espejo de doble fondo donde Alexander sostenía la cámara, el muy malvado levantó una mano y la agitó hacia Jessica como si la estuviera saludando con sorna. Encendí la luz otra vez cuando la vi, tenía los ojos llorosos y los labios caídos.
– Maldito…- dijo.
– Maldita tu - le respondí - Creí haberte dicho que ni por dinero revolcaría mi piel con tu suciedad…- Sonreí de lado - Pero no te preocupes, pronto seremos familia…podrás estar tan cerca de mi como cualquier otro…–
– ¿Familia?- dijo ella sin comprender.
– Familia – dije yo – Creo que te sorprenderá saber que la mujer de la que hablamos antes resulta ser tu muy odiada hermana Bella Swan… Familia porque en cuanto hable con Charlie y le aclare la situación me voy a casar con ella…y no vas a intentar nada para impedirlo si no quieres que una copia de este muy bien editado encuentro llegue a manos de tu marido, o de tu mamá…Lo siento mucho Jessica, pero debiste irte a la primera oportunidad en que te negué mi servicio…claro que si no hubieras insistido tendria mucho más difícil que ahora el acceso a tu hermana. Muchas gracias. La puerta y la salida quedan a la derecha…- No quería ver su apestosa cara nunca más.
Haciendo una profunda reverencia para burlarme de ella salí de la habitación. Cuando lo hice sentí que me daba una ducha después de haber vagado cuarenta años en un pozo de arena. Caminé hacia mi despacho rápidamente. No me siguió. El asombro debió haberla dejado pasmada.
Alexander se unió a mi tiempo después con un pequeño CD en un sobre. Tenía el semblante relajado y sonreía por primera vez frente a mí.
– No creía que grabar el engaño de una puerca fuera tan agradable –
– Gracias por esto, Alexander…ahora nada…podré estar con ella – no tenía palabras para expresar mi emoción.
– Es lo mejor que pudo pasar señor –. Alexander se dio a vuelta y salió.
Tomé el teléfono y marqué el de Alice que había aprendido demasiado bien.
No esperaba encontrarme con la sorpresa de que Bella me contestara, se suponía que estaba dormida.
– ¿Hola?- dijo ella, el impacto que recibieron mis sentidos al escuchar su voz fue devastador, tragué saliva con tan mala suerte de que inspiré al mismo tiempo y me atraganté. Tosí ruidosamente y esperé que ella no notara que era yo.
– ¿Está Alice?- pregunté groseramente debatiéndome entre el impulso de decirle que era yo y de gritarle por teléfono que la amaba y esperar que Alice me contestara. Iba aclararle la verdad de las cosas para que me ayudara con Bella. Al parecer ella me robó el pensamiento de gritar y a la vez el de reír.
– Un momento…. ¡ALICE!- aparté mi oreja espantado por la animosidad de su grito, que me dejó saber que se hallaba recuperada. Muy pronto tendria oportunidad de verla y de aclararle todo "¿¡QUE!?" escuché al otro lado de la bocina. Miré con ansiedad el aparato en espera de escuchar su voz otra vez, sonreí cuando otro magnánimo grito casi me estalla el tímpano – ¡ES PARA TI! –
Alice levantó al otro lado del auricular:
– ¡GRACIAS! Hola mi amor…pensé que no me llamarías hasta mañana…–
Casi me atragantó otra vez pero de la risa, Alice pensaba que se trataba de Jasper.
– Hola Alice. – dije sencillamente.
La voz al otro lado se quedó muda, no sabía si me había reconocido.
– ¿Ed…Edward…? – dijo después de largos segundos, suspiré con alivio.
– Si…por favor Alice, tienes que escucharme antes de sacar un juicio precipitado sobre tu acusación…- dije antes de que me tirara el teléfono.
Ella no cortó la llamada…le hablé de todo. De mi reticencia, de mi enamoramiento, de lo que acababa de conseguir, le pedí que confiara en mí, que necesitaba a Bella a mi lado y que sabía que ella me necesitaba a mí.
– Ahora lo entiendo…- dijo ella después de casi media hora en la que solo había hablado yo. – Jasper me estaba preguntando demasiado por ti…–
– ¿Jasper?- pensé, después de todo no había intimado demasiado con el rubio novio de Alice.
– Si…trabaja en la unidad investigativa que contrataste…–
Recordé el saludo de Deverell y todo fue un poco más claro…el señor Withlock…reí por lo bajo al recordar sus palabras "por cierto…. Withlock lo saluda. Dijo que espera que no fracase y que ya se estaba tardando"
Bendito Jasper…él había visto en mi lo que los demás no…se había dado cuenta de que me había enamorado de Bella, seguramente su aguda vista como detective le había revelado la intensidad de mi mirada cuando tenía a Bella frente a mí. Bendito fuera, ya tenía otro aliado en mi camino.
– Necesito llegar a Bella con la prueba y necesito que me crea…necesito que me ayuden…ambos, Jasper y tú –
Ella se quedó en silencio por demasiado tiempo, tanto así que creí que se rehusaría.
– Bella sale a trabajar a las 7:30 de la mañana. Estate aquí después de esa hora que yo estaré con Jasper esperándote. Aquí veremos que logramos. –
El alivio corrió por mis venas como sangre caliente después de la frialdad de todo. Antes de que ella me cortara le dije:
– Alice…- me detuve esperando no parecer sentimental pero después de todo no me importaba nada…- ¿Cómo esta...cómo están…ellos?- casi pude sentir que ella sonreía con ternura al otro lado de la línea.
– Bien Edward…él bebe esta donde debe estar y no tiene planeado salir en otros cuatro o cinco meses…- el alivio me escoció los ojos.
– Gracias Alice…no te arrepentirás de ayudarme…–
– Eso espero Edward…te veré mañana–
Así corto el más cercano contacto que había tenido con Bella en meses, no sería el último.
Corrí hacia el guardarropa y saqué la maleta, ya tendria tiempo de empacar el resto, saqué lo primero que vi, seguramente podría hacer una carrera a la ciudad de Bella ahora mismo y podría estar en casa de Alice casi al medio día. Ella debía estar contándole mis planes a Jasper.
Alexander entró a los diez minutos.
– Resérvame un pasaje en el autobús de las 12:00 –
– Está bien…–
– Ten - le di las llaves de mi despacho y le dije- Quedas a la mano, a cargo de todo. – no añadí que confiaba en porque la prueba de su lealtad se agitaba en el fondo de mi bolsillo.
La metí en una caja de CD grande y la empaqué en la maleta. Cuando salí, él me detuvo por el brazo y sin previo aviso me abrazó como a un hermano. Yo me quedé helado ante esa sincera muestra de cariño que solo había sentido con una persona.
– Mucha suerte….Edward…-
Era la segunda vez que me llamaba por mi nombre, deduje que estaba agradecido de que al menos yo encontrara la felicidad. Me di cuenta de que era él quien había estado conmigo todo este tiempo, acatando mis órdenes, llegando a conocerme a fondo. Mi más cercano amigo.
Mi hermano
– Gracias- dije, esa expresión que casi nunca salía de mis labios. Le devolví el camaradero apretón y le dije – Llamaré –
– Claro que lo hará- dijo él soltándome- no creerá que quiero perderme este Corín Tellado –
Ambos reímos sonoramente.
– No…no creo querer que te lo pierdas... –
Asintió y yo salí con destino a la terminal de transportes…
Horas después
Apoyado contra el poste miraba esperando la entrada de la única empleada que necesitaba ver de esa empresa. Aun no llegaba.
Había arribado a las 04:00 y había llegado a un hotel, No desempaqué, solo tomé lo que necesitaba y me dirigí a esperar a Bella, ahora yo estaba en la ciudad, mi impulso de verla se hizo irresistible, no me importaba si era de lejos, así la vería, al saberla tan cerca de mí, mi deseo sexual, sentimental y toda la clase de deseos que sentía por ella salieron a flote sobre mi cuerpo, la excitación de saber que pronto seria mía de nuevo añadió considerable fuerza a mi lujuria dormida desde que ella me había dejado.
Un taxi dio una vuelta suavemente en la esquina posterior. Apoyado ahí intenté mirar a través de las ventanas y el cuerpo se me sacudió cuando la reconocí…mis ojos por fin, después de tanto tiempo, se conectaron con los suyos
Me reconoció.
Escuché el estruendo del taxi al frenar y me di la vuelta antes de saltar hacia ella, desaparecí. Aun no estaba lista para verme sin la verdad en sus ojos, y no toleraría ver la desconfianza en ellos cuando me mirara otra vez. Me escondí detrás de la pared y esperé rogando por que no se le diera seguirme y yo cayera en la tentación de hablarle, de decirle, de tocarla, de amarla, de poseerla "¡Abajo amigo!" pensé mirando hacia mi entrepierna. Aun no era tiempo.
Cuando la tensión paso me dirigí en otro taxi a la casa de Alice, a urdir mi plan. Y luego mi propósito era regresar para verla una vez más y así poder comprobar que solo era hombre estando cerca de ella.
Bella
Ese día el trabajo estuvo un poco pesado pero debía agradecer al señor Brooks que tuvo compasión y me dejo salir temprano… muy entrada la noche.
El celular retumbó y vibró sobre mi escritorio mientras metía las carpetas en el contenedor.
– ¿Bella?- escuché la voz de Alice apenas contesté.
– Hola, Alice- le dije poniendo el altavoz para seguir ordenándolas.
– ¿En cuanto sales Bella…?- parecía un poco ansiosa.
– ¿Sucede algo Alice…?- pegunté no muy segura de querer saber la respuesta.
– No...Solamente quería preguntarte si te faltaba mucho…–
– ¿Por qué? ¿Tienes planes con Jasper?-
– No…bueno no hoy – se quedó callada un momento luego continuó - Bella…quería preguntarte…si… si tienes que hacer algo…mañana en la noche –
– No…- dije recordando a mi jefe - El señor Brooks no me necesitara sino hasta las tres. ¿Por?-
– Jasper tiene una reunión con sus amigotes y me pidió que fuera con él, pero sabes como son, en cuanto esté con ellos se olvidara de mí y no conozco a nadie así que…por favor ¿podemos?, ¿irías conmigo? –
–Alice, no sé si me haga bien…- dije pensando en mi bebé y en una fiesta.
– El medico dijo que estabas fuera de peligro…- dijo ella haciéndome desechar la idea de usar a mi inocente bebé para quedarme encerrada en casa - Por favor Bella, ¿sí? –
Lo pensé mucho, aunque me pareció que Alice mentía un tanto ya que Jasper nunca se olvidaba de ella en ninguna parte, en ninguna circunstancia.
– Está bien- cedí pensando en que oscura maquinación estaba planeando ella con él.
– Gracias, nos vemos ahora- dijo rápidamente y cortó.
– Si claro…- dije yo apagando el altavoz y poniendo el móvil a un lado.
Cuando corté la línea y terminé las carpetas tomé mi bolso y bajé las escaleras, todo el mundo ya se había ido.
Abrí la puerta y me despedí del celador. Y seguí caminando hacia la gran avenida en busca de un taxi, la noche se cernió sobre mí pero no tenía miedo aun había varios transeúntes por ahí. Me arrebujé en mi abrigo contra la brisa fría que acariciaba mi cara.
Mientras caminaba escuchaba otros pasos, curiosamente sentía la aguda e incómoda sensación de que alguien me seguía, pero para mi propia sorpresa no lo identifiqué como peligro. Tal vez solo se tratara de mi bien acondicionada imaginación.
Me paré en la etapa a que un taxi se detuviera. El cosquilleo en mi cuello seguía ahí, mi imaginación, maldita fuera, seguía ahí.
Un taxi se detuvo y yo lo tomé. Miré hacia la ventana y el estómago se me encogió, al parecer si había alguien ahí pero por la oscuridad de la noche no pude identificar de quien se trataba, pero tenía la aguda conciencia de creer saber quién era.
Me estaba enloqueciendo. Eso era lo definitivo, mi sorda tristeza hacía eco en mi imaginación haciendo que volara y manifestando Edwards que no existían y que mucho menos estaba detrás de mí. Negué con la cabeza y cerré los ojos, cuando los abrí la persona ya no estaba.
"¿Si ves?" Sí, veía que si no me calmaba y dejaba de imaginarme cosas iba a terminar igual o peor que Alice en la clínica psiquiatrita.
Cuando llegué a la casa ya era tarde y todas las luces estaban apagadas. Abrí la puerta y entré con sigilo para que ella no se despertara.
Cuando subí las escaleras supuse que ya estaba dormida porque la puerta estaba cerrada y eso daba pie para dos opciones, o estaba dormida o estaba con Jasper. Opté por la primera ya que imaginármelos juntos me producía cierta incomodidad.
Entré a mi habitación y cerré la puerta, dejé la cartera sobre la silla y me volví para sacar el camisón de debajo de la almohada, cuando enfoqué mi visión me percaté de un sobre que no había visto. Lo levanté con el ceño fruncido y lo abrí sin saber que era, cuando lo saqué del sobre me di cuenta de que era por mi estado, una tarjeta. Y era hermosa. Y cara.
Era de esas tarjetas que se abren e inundan el ambiente con música tierna para dormir bebes, no entendía por qué Alice me había comprado esta tarjeta, pero me abrumó su regalo. Era muy linda. Dentro había una pequeña firma sobre los buenos deseos y los dibujos de pequeños bebés querubines volando sobre la tarjeta. Bueno esa no era la firma de Alice pero yo supuse que era el regalo de ella. Quería despertarla pero no lo hice. Debía estar cansada. Dejé la tarjeta abierta mientras me desvestía y me ponía el pijama. Luego dormí con ella a mi lado con la esperanza de darle las gracias a Alice por ella.
Cuando me levanté al día siguiente Alice ya se había ido. Preparé mi desayuno para alimentarnos y salí hacia mí y trabajo, mi vana rutina del día.
Hice caso indiferente a la misma sensación de ayer. Me concentré en mi trabajo y hallé eso un poco reconfortante. Salí temprano como había prometido a Alice y llegué a casa a las cinco. Pero ella no estaba. Cuando subí a mi cuarto vi que sobre la cama había una caja, me acerque al envoltorio de raso y la abrí, dentro estaba el vestido azul que me había prestado el día de…, no…no voy a llorar.
Había una nota al lado de esta que decía:
"Bella, lo siento olvide decirte que era una gala con los amigos de Jasper. Mis otros vestidos están sucios así que te presto este, nos veremos allá, al lado de la cómoda está la tarjeta con la dirección"
Seguramente no recordaba que era el mismo vestido que había usado para ese día en que mi deseo se despertó como nunca antes. Tomé la sedosa tela pero esta vez no hice ningún esfuerzo por que los recuerdos no se apoderaran de mí. Se me contrajo la parte baja del vientre al recordar lo que sentí entonces, y después, cuando solo la diáfana tela de ese vestido me separaba del ineludible sentido de ser una con Edward.
Me bañé y me lo puse comprobando que no había engordado mucho desde entonces, el vientre se me notaba un poco pero por lo demás me quedaba bien. Me peiné y maquillé y luego me puse los zapatos medios. Cuando me miré al espejo me recordé aquel día otra vez, claro que el maquillaje era mucho más sencillo, siempre lo era cuando Alice no intervenía en él.
Cuando llegué al establecimiento otras personas también lo hicieron, como yo, todas estaban vestidas de gala.
Era un salón alto, iluminado y bastante elegante, agradecí que Alice se hubiera tomado la molestia de avisarme y encima de prestarme el vestido.
Seguí caminando entre la gente buscando a Alice. Cuando giré la cabeza y miré hacia la barra me sorprendí mucho al reconocer a Liam Deverell allí, de espaldas, cuando di un paso hacia él para preguntarle por qué había dicho mentiras sentí que una mano fría se cerraba sobre mi mano. Era Alice.
– Pensé que no vendrías…- dijo ella contrariada.
– Perdón, es que me retrasé - le dije.
– No importa así estas muy bien-
Supuse que es bien hacía referencia a la fiesta y que estaba bien vestida para estar allí. Me tomó de la mano y empezamos a andar por entre la gente.
Cuando estábamos a punto de llegar a donde estaba Jasper un hombre se me acercó, cuando lo miré a la cara no hallé ningún rasgo que me hiciera reconocerlo.
– ¿Usted es la señora Alice Brandon?- preguntó apenas nos cruzamos.
– Señorita… soy yo, ¿te conozco? – dijo Alice mirándolo ceñuda.
– ¡Ah!… No señora…señorita…es que el de correos me pidió que le entregara esto…intenté mandarlo con el señor Jasper pero no lo he encontrado, es un paquete para su prima. –
¿Mi prima?- preguntó Alice sin entender, yo la miré incomprensible.
– Sí, el de correos dijo que se llama Isabella –
Alice se volvió hacia mi sin entender, cuando recibió el sobre manilado de manos del hombre él se dio media vuelta sin decir nada más.
Ella extendió el sobre y allí estaba la dirección de la casa y todo lo demás correspondiente a Alice, pero estaba dirigida a Isabella Swan.
– Que extraño…- dijo pasándomelo, yo lo tomé y sopesé, palpándolo parecía tratarse de un CD corriente. Era extraño recibir correspondencia y más aquí donde nadie parecía conocerme. Busqué entre la gente estirando el cuello para ver si reconocía a alguien pero solo el brillo de los lentes negros que ahora portaba Deverell me devolvieron algún reconocimiento.
– Seguramente quien te lo envió sabía que te encontrarías aquí.- dijo Alice
Cuando abrí el sobre vi que el CD era un DVD. No tenía ninguna nota ni nada, solo la marca fina.
– ¿Quieres que vayamos a verlo?- preguntó Alice a mi lado, al parecer bastante curiosa, como yo, del paquete.
– Estamos en la fiesta…- dije pensando en que tipo de fiesta los anfitriones permitían a los invitados ver un DVD desconocido.
– Ser novia de Jasper te provee varios privilegios- aclaró ella leyéndome el pensamiento. Me condujo por entre la multitud al piso de arriba, nadie intentó detenernos ni nada.
Cuando entramos a la habitación que ella escogió por que parecía conocer bien encendió la luz y vi que había varias pantallas, en el respaldo de uno de los monitores había un reproductor de DVD.
– Alice no creo que debamos...- dije pensando en que alguien encontrara lo que estábamos haciendo, pensé locamente que tal vez fuera un video pornográfico, Sonrei ante la idea.
– Dámelo, tal vez sea para algún trabajo o alguna información importante–
Abrí la caja cuando Alice me lo dijo y de entre el papel en donde se ponían los títulos calló un papel, doblado cuidadosamente,
Alice me quito el DVD sin fijarse en la nota que yo si recogí para leer. Que ella preparara el video mientras tanto.
Cuando abrí la nota me quedé de piedra al percibir entre ella el olor del perfume de Edward y todo se confirmó cuando leí la nota, la primera línea y luego el resto, sentí como si un puño se cerrara alrededor de mi garganta
"Bella:
No sé si recuerdo alguna vez en la que te haya dicho que la elocuencia no es una de mis virtudes. Así que seré breve, sé que creíste que te traicione, pero yo jamás traicionaría alguien que me ha dado tanto. En un impulso imprudente quise aclararte la verdad, pero no se me dio otra oportunidad sino esta que verás en el video, espero que con ello entiendas que nunca quise hacerte daño, jamás.
Quería que lo tuvieras antes de irme para tener mi conciencia limpia. Significas mucho para mí, más de lo que te imaginas.
Adiós"
"Antes de irme".
¿Irse? El corazón comenzó a palpitarme dolorosamente cuando escuché la voz de Edward diferida, como se escucha una grabación, luego la de Jessica y cuando mis ojos captaron desde seis pantallas diferentes su cara y la de ella sentadas en un despacho que no conocía, algo revoloteó por mi cabeza…algo muy parecido a la sensación de desmayo.
Las lágrimas brotaron libres cuando el video se fue desarrollando y la horrorosa verdad quedaba al descubierto. Pero más allá de eso, ver a Edward otra vez me marcó el alma, y entender su razonamiento y lo injusta que fui y que me sentía era peor.
Mucho peor.
"Dios mío…"
La pantalla se quedó negra…y el video acabó.
Si con ese video hubiera acabado la sensación de desgracia que sentía me sentiría aliviada.
"¿Qué es esto?" pensé obtusamente.
Pero sabía lo que era. Sabía que había perdido la única oportunidad de ser feliz.
Alice miraba la pantalla impasible como si ya lo supiera todo, pero era imposible. Tenía que irme. Tenía que llamarlo
– Alice…–
Ella levantó el teléfono que tenía al lado intuyendo mis actos. Se lo quité cuando me dijo que estaba timbrando.
–¿Ambrosía?- Contesto una voz sumamente sensual y pausada
– Eh…- ¿Que debía decir?- Necesito hablar con Edward….Cullen - dije, su nombre se me atragantó.
– Lo siento, señorita, pero el señor Cullen se fue de la ciudad ayer y no sabemos cuándo regresara…se llevó casi todo –
Solté el teléfono cuando escuché eso. Se había ido, no sabía dónde estaba, un sollozo se me enterró en el pecho al mismo tiempo que sentía que mi estomago se contraía…como si alguien lo hubiera pateado…él bebe. Toqué mi vientre mientras la sensación se repetía.
Y luego la verdad me bañó otra vez. Se había ido, no lo había escuchado y no le había podido decir que estaba embarazada.
– Bella- dijo Alice al ver mi aturdimiento y la segura palidez que había matado a mi rostro - ¿Estás bien….Bella? –
Me puso la mano en la cara y yo la miré con los ojos llenos de lágrimas.
– Alice…mi bebe…Edward…mi…- Antes de poder evitarlo el sollozo comprimido estalló en mi garganta y grité con dolor a pesar de que la alegría de haber sentido el primer movimiento de mi bebe equiparara mi sufrimiento.
– Bella…yo…lo siento…-
Seguí llorando solo consiente de mi tristeza y del trolcito en mi vientre proclamando que podía moverse. Lo tenía merecido.
Y me odiaba por ello.
– ¿Donde esta…?- pregunté entre mi llanto y las manos de Alice aferrando las mías.
– No…- pareciera que se estuviera debatiendo contra algo cuando la miré–… lo sé- dijo después de dudar.
Y yo que creí que ya lo había llorado todo… miré mi mano que apretaba la de Alice, allí donde ese anillo había permanecido siempre, el que había intentado olvidar pero que no había podido retirar de mi mano por miedo a que algún día me olvidara de él. Parecía brillar y quemaba mi dedo tanto como el dolor, la inscripción parecía brillar con luz propia, la que no me había tomado nunca el tiempo de leer "pour toujours dans mon coeur", mi mal francés tradujo estas palabras y casi grito cuando lo comprendí todo y cuando entendí que lo había hecho tarde "por siempre en mi corazón". Aferré más la mano de Alice cuando mi presionado pecho comenzó a arder ahogándome por liberar otro violento sollozo. Seguí llorando, no supe por cuando tiempo.
– Bella…- me llamó Alice cuando me calmé un poco – Bella…- pero no respondí, mi sentir era que me iba a quedar muda para toda la vida, nunca volvería a hablar para no seguir hiriendo a nadie, nunca…
– Isabella – dijo una tercera voz…
Por un momento creí que estaba soñando…que mi dolor había hecho que me durmiera en el charco de mis lágrimas…
Pero no podía haber más claridad cuando miré hacia la puerta y vi apoyada sobre el marco a esa persona
Al inevitable dueño de mi vida.
Nos leemos…
