Capítulo XX
Espiar
Sarada observo como una enfermera salia disparada de la habitación, no sabía que había pasado perdió el hilo de la conversación hacia unos minutos ¿trato? No entendía de que hablaban, lo único que alcanzó a escuchar antes de que la mujer se fuera era a su madre dándole alguna orden.
Su padre estaba sentado en las sillas del pasillo con los ojos cerrados no muy interesado en lo que pasaba dentro, casi creía que estaba durmiendo pero descartó esa idea al ver como se levantaba - Espera a tu madre ire por algo de cafe
Sin mas que decir el mayor se retiro dejando a Sarada detrás escuchando atentamente lo que sucedía dentro, intentando retomar el hilo de la conversación.
Escucho unos pasos acercarse a la puerta y casi al mismo tiempo el Hyūga salia con los puños apretados tratando de aparentar serenidad, caminaba rapido y se dirigía hacia el ascensor, unos segundos despues una cabellera castaña paso frente a sus ojos de forma rápida. Tsuki tomo la mano de Dai y detuvo con ello los pasos apresurados de ambos. - ¿Donde vas?
Se giro a verla con un rostro carente de expresiones, por el contrario sus ojos soltaban frialdad hacia aquella chica, le resultaba curioso que ninguno haya reparado en su presencia. - A casa.
Vio como el intento separar su muñeca del apretón que le daba la Hatake pero esta simplemente afuerzo el agarre.
Se miraron fijamente largos segundos, silencio en todo el pasillo, incluso la habitación con los médicos estaba igual.
- Kawaki aun no esta bien, ni siquiera sabemos que tiene.
- Voy a casa, y deberías hacer lo mismo, mañana tienes entrenamiento.- ignoro lo dicho por su compañera haciendo uso del tono mas distante y seco que tenia.
- Entonces voy contigo y de paso cenamos - solto el agarre y sin decir nada ambos doblaron por el pasillo directo al elevador.
Sarada observo como ambos se iban hasta no poder ver mas sus sombras, fue en ese momento que una voz le hizo casi pegar un grito, casi porque logro ahogarlo. - No es correcto espiar -
- Lo mismo le digo Kakashi-sama - se recompuso rápidamente y le acuso siguiéndole el mismo tono burlón que el peliplata quien solo solto una carcajada ante ello revolviendole los azabaches cabellos con la mano.
- Tienes razon, pero es normal soy su padre y si va detrás de un chico apuesto lo normal es seguirla - Sarada le miro con una ceja alzada, estaba segura de que eso no era normal en lo absoluto - No me mires asi, cuando te empiecen a llegar mas pretendientes Sasuke se pondra igual.
- Parecía que no les importaba mucho Kawaki-san. - prefirió dejar ese extraño e incomodo tema por algo que llevaba preguntándose desde que aquellos dos se perdiesen por el pasillo
- En realidad ...les importa mas de lo que crees, pero les frustra no poder hacer nada para ayudarle y prefieren irse para no verlo sufrir, para no atormentarse mas. - su voz se iba apagando y ocultándose entre las sombras del pasillo.
Se quedaron un rato en silencio, recargados uno al lado del otro en la pared perdidos en la vista que les otorgaba una de las ventanas. - ¿Hyūga-sensei tiene el byakugan?
Kakashi miro de reojo a la Uchiha, cerro sus párpados y solto un pequeño suspiro, como si no quisiese hablar del tema, y aunque Sarada se dio cuenta la curiosidad le importaba más. - Si - seco, vacío y distante, era solo una hueca respuesta.
- Entonces ¿por que no lo dejaron usarlo?¿No era una situación urgente?- volteo su rostro hacia el mayor, lo observaba ansiosa de respuestas que por algún motivo su corazón se acelero un poco, aquel grupo de tres le intrigaba y cada cosa que pudiese saber de ellos le interesaba.
Saco su aire, meditando si decirle o no, al final la respuesta fue sencilla, no era un tema prohibido de hecho mucha gente en la aldea sabía de eso, fue algo que en su momento genero bastante cuchicheo entre los aldeanos, sobre todo en las señoras chismosas. - Tal vez lo sepas o no, pero Dai no forma parte de los Hyūga - Sarada lo miro totalmente extrañada, eso era bastante raro puesto que el apellido del nombrado era el de ese clan aunque recordaba que cuando se presentaron comento algo sobre no ser muy cercano a ellos, pero con lo que dijo Kakashi le indicaba que mas bien no se relacionaba en lo absoluto con los del clan, el peliplata se dio cuenta de la expresión de confusión en su blanquecino rostro y decidió explicarse mejor - Dai no puede usar las ropas, emblema, ni siquiera puede usar su apellido fuera de Konoha, fue un acuerdo con los Hyūga hace ya bastante tiempo, los motivos no puedo dartelos, pero conformate con saber que Dai tiene prohibido todo eso asi como usar cualquier habilidad de los Hyūga como su taijutsu... y el byakugan. Por mas urgente que sea no puede usarlo, si por mi fuera no hay problema pero no sabemos si la demas gente ahi dentro piense igual y si alguno lo delatase no te aseguró cuales serían las consecuencias.
Procesaba todo eso, nunca había escuchado algo parecido y prefirió no comentar nada mas al respecto formándose un tenso silencio en el pasillo durante minutos que pareciesen eternos, tal vez no debió preguntar.
Cuando menos se dio cuenta la misma enfermera que había salido volvía con la misma velocidad con una chica de ojos blancos que por el contrario caminaba con total calma, manteniendo el porte y hasta llego a desesperarla al ver que sus pasos eran lentos para la situación en la que estaban. Parecía tener la misma edad que el otro Hyūga que no hacia mucho se había retirado. Cuando paso junto a ellos hizo una reverencia para el sexto hokage, pero a penas se volteo para seguir caminando casi podía jurar que había echo una clara mueca de molestia.
~•~
Ya eran pasadas las diez de la noche y ellos seguían paseándose por el centro de la ciudad, no decian nada, de hecho no decian nada desde que pusieron un pie fuera del hospital.
Estaban solos en la oscura calle donde un viento frío soplaba, aunque no lo suficiente como para abrigarse. Empezo a temblar levemente y el Hyūga se dio cuenta pero prefirió ignorarlo era muy probable que se debiese a su aun mala condición.
- Podemos ir a cenar a mi casa hace frio y de hecho prefiero cenar ahi. - mintió, en realidad se le antojaba cenar fuera, tal vez una soba o ramen, pero al verla temblar prefirió ir a un lugar mas cerrado y caliente.
Solamente asintio y empezaron su camino hacia la casa del pelicafe, no estaba lejos, a un par de calles de donde se encontraban, la luna iluminaba su camino bañando alguna que otra parte de su cuerpo en la suave luz que emitía pero parecía extraño que esa luz les diese un poco mas de frío del que ya había.
El silencio les hacia compañía cuando vislumbraron el cuidado jardín y la puerta de entrada, toda la calle estaba a oscuras a excepción de la luz que sobresalía de una de las ventanas del hogar. Se acercaron con pasos tranquilos, atravesando el jardín ignorando las exigencias de sus estómagos por recibir alimento. No habían tocado la puerta cuando ésta fue abierta sobresaltandolos, detrás de tal acción se encontraba una mujer de larga cabellera chocolate, no traia sus habituales chongos y dejaba caer su cabello en cascada, miraba con el entrecejo fruncido al mas alto pero relajo totalmente su rostro al vislumbrar a la figura que lo acompañaba. - Perdon por llegar tarde a cenar, ¿aun hay comida? - La mujer solo suelta un bufido y se hace a un lado para dejar que ambos se adentren a la casa y retiren sus zapatos.
- Ire a poner la mesa - se fue por el pasillo entrando a una de las habitaciones, pese a que parecía enojada solamente lo aparentaba en un intento de intimidar a su hijo por su hora de llegada.
Sin esperar al dueño de la casa Tsuki camino directo al comedor lista y dispuesta para comer, no había tomado alimento desde aquel desayuno en la cafetería aunque si se sinceraba no tenia apetito, pero su estómago demostraba lo contrario.
