CAPÍTULO 21: CUMPLEAÑOS

Después de estos incidentes, la calma llegó de nuevo al cuartel, para todos menos para Light, que estaba realmente nervioso por la petición que le quería hacer a su novia. El policía se encontraba en la sala de cámaras abstraído en sus pensamientos con la mirada perdida. El joven no se percataba de que a su lado estaba sentado L, con la mirada atenta y expectante a los movimientos del castaño. Light movía con nerviosismo un boli en su mano, haciéndolo girar repetidas veces.

Mientras el detective le observaba, de pronto un teléfono comenzó a sonar. El ruido no sobresaltó a L, ya que el sonido le era familiar. Sin embargo, Light dio un gran brinco, que dejó perfectamente claro el nivel de tensión que había acumulado el joven.

-Relájate Light, sólo es el teléfono- dijo L mirando fijamente a su amigo.

El chico seguía sobresaltado e intentaba recobrar la compostura como podía.

-Estoy bien. Sólo algo agobiado por lo del viaje- respondió Light intentando respirar con normalidad- Es que no sé cómo decirle lo del compromiso- L le miró de forma comprensiva.

-Ya entiendo... Tiene que ser muy difícil decir algo así- contestó el detective llevándose el pulgar a los labios- Sobretodo porque te puede decir que no. Y eso arruinaría completamente la relación. Tendrías que olvidarte por completo de recobrar su amistad. La tensión en el cuartel sería insoportable, así que tendrías que buscarte otro trabajo... Es una decisión arriesgada. ¿Estás seguro de que quieres pedírselo?- preguntó el detective intentando acobardar al chico.

Light tomó aire, y asintió ignorando todas las pegas que había puesto su amigo.

-Joe, qué valiente eres... Te admiro- dijo L con retintín, dando a entender perfectamente, que más que valiente, le parecía idiota- ¿Entonces no sabes cómo pedírselo?- Light negó con la cabeza.

-Llevo dándole vueltas toda la tarde, y sigo sin encontrar la forma- susurró el policía.

-Si quieres puedo ayudarte- Light miró con sorpres se lo pensó un poco antes de aceptar su propuesta, ya que tal vez el detective fuese bueno en algunas cosas, pero en lo que respectaba al amor, no andaba muy puesto- Bueno, el tema es muy sencillo. Lo único que tienes que hacer es llevarla a cenar y regalarle algo para que acepte- explicó el detective con seguridad.

Light le miró sorprendido, ya que no era una mala idea.

-Regalarle algo, ¿como un anillo?- preguntó el castaño con una sonrisa, sorprendido de que L hubiese tenido una idea tan romántica. El detective le miró confuso.

-Yo había pensado más bien en un pastelito, pero sí, un anillo está bien...- contestó L con completa naturalidad.

Light le miró con el ceño fruncido, pensando en lo tonto que podía llegar a ser su mejor amigo en algunas ocasiones.

-Creo que voy a hablar con una persona un poco más normal- dijo el chico levantándose para salir de la sala de cámaras. L le observó sin saber muy bien a qué se refería.

Light se dirigió a la sala de informes donde se encontraban su novia y su amiga.

Al entrar, se encontró a las dos chicas organizando los últimos casos que había resuelto L.

Light se aclaró la garganta para que ambas se percatasen de su presencia y le mirasen.

-Perdona Stella, ¿puedes salir un momento?- preguntó Light educadamente.

La chica asintió e inmediatamente ambos salieron de la sala, dejando a Leyre sola. Light ni siquiera la había saludad, y encima, había sacado a hablar a solas a su amiga. Ahí pasaba algo, y la pelirroja estaba dispuesta a averiguarlo.

Fuera de la sala, Light se llevó a su amiga a hablar a la cocina.

-Stella, necesito tu consejo en algo importante, porque el de L no me sirve- dijo el castaño con preocupación.

-¿Y de qué se trata?- preguntó la chica con interés.

-Este fin de semana que viene es el cumpleaños de Leyre. Y he pensado en llevarla de viaje a Verona- anunció el chico con su habitual tono tranquilo. A Stella se le dibujó una sonrisa en el rostro.

-Joe, ¡qué bonito regalo!- exclamó Stella ilusionada.

-Sí, pero hay algo más. Había pensado en aprovechar ese viaje... Para pedirle matrimonio- la expresión de Stella fue todo un poema.

-¿Pero cuánto tiempo llevas pensando esto? ¿Y por qué yo no me he enterado? ¿No se lo habrás contado a L antes que a mí? Eso me ofendería mucho, Light- bufó la chica cortando completamente al policía.

-¡Qué va! Eres la primera en enterarte...- aseguró el chico con una sonrisa nerviosa.

Desde la sala de cámaras, L observaba y escuchaba la conversación de los dos amigos, y enseguida activó los altavoces para poder hablarle a los jóvenes.

-No mientas Light. Yo ya lo sabía- resonó la voz del detective en la cocina. Stella fusiló a Light con la mirada, que comenzaba a acariciarse las sienes desesperado por la intromisión de su amigo.

-Esta te la guardo Light- amenazó Stella apuntándole con el dedo.

-Bueno, olvida eso. Necesito tu ayuda. Tengo que planear cómo pedirle matrimonio y conseguir que diga que sí- explicó el castaño mientras a su mente llegaban los malos consejos del detective.

Tras la puerta de la cocina, se asomaba Leyre, mirando a hurtadillas, sin que su novio y su amiga la viesen. Pero no conseguía escuchar nada de la conversación. Sólo podía observar como Light hablaba con Stella.

Leyre frunció el ceño sin encontrar una razón por la cual Light podía haberse llevado a su amiga a hablar a solas en la cocina. Sintió una punzada de celos y lo primero que se le ocurrió, fue buscar un aliado para resolver el misterio. Y ¿quién mejor que L para solucionar el problema?

Leyre se dirigió inmediatamente a la sala de cámaras, donde el detective seguía escuchando la conversación de Light y Stella.

En cuanto la chica entró a la habitación, L quitó el sonido de las cámaras, por lo que las pantallas sólo reproducían el movimiento de la cocina.

Leyre se sentó al lado de L, con paso firme y sonoro.

-¿Te lo puedes creer? Llevan veinte minutos hablando solos en la cocina. ¿Se puede saber qué están haciendo? ¿Tú sabes algo?- el detective no se inmutó con la pregunta de su amiga y siguió mirando los monitores.

-No tengo ni idea. Pero no me hace ninguna gracia que esos dos estén a solas- sentenció el detective con seriedad.

En realidad, L sabía perfectamente que Light sólo le estaba pidiendo consejo a Stella. Pero se aburría, y decidió torturar y confundir a su amiga. Leyre le miró aterrada viendo que L había llegado a la misma conclusión que ella.

-¿Tú también crees que ellos dos pueden estar...?- la chica no terminó la pregunta.

-Engañándonos- finalizó el detective. Se hizo un silencio incómodo en al sala. A Leyre estaba a punto de darle un infarto- Hay un 78% de posibilidades- calculó inmediatamente el detective inventándose por completo la cifra.

-¿No puedes poner los altavoces? Quiero oír lo que dicen- pidió la chica desesperada.

-Están averiados. He mandado esta mañana a Watari para que los arregle- respondió el detective llevándose el pulgar a los labios- Pero creo que con observar las imágenes nos bastará- aseguró el detective.

Los dos jóvenes se acercaron a los monitores, observando atentamente los movimientos que realizaban Light y Stella. Ambos se reían animadamente, y esto, empezó a crispar a Leyre.

En la cocina los ánimos eran muy distintos.

-¡No, hombre Light! ¡Así no puedes pedirle que se case contigo! No tienes ni idea- dijo Stella riendo- Mira, tienes que hacerlo así- la chica cogió de los brazos a su amigo y le situó frente a ella- Tienes que mirarla a los ojos y pedírselo de verdad.

En ese momento, Light comenzó a reír.

-¿También quieres que me arrodille?- preguntó con ironía.

-Más te vale que lo hagas. Estamos hablando de Leyre- contestó Stella haciendo que Light se pusiese más serio- Con arrodillarte, y un anillo de compromiso... Creo que servirá- concluyó la joven con una sonrisa.

Light le devolvió la sonrisa.

-Gracias por tus consejos Stella. ¡Sabía que podía contar contigo!- exclamó alegremente y le dio un beso en la mejilla a su amiga.

Ante este gesto, en la sala de cámaras, L y Leyre se encontraban pegados completamente al monitor.

-¿¡LE ACABA DE DAR UN BESO!?- preguntó la policía completamente indignada.

-¡LE ACABA DE DAR UN BESO!- afirmó el detective fingiendo estar celoso- Esto no hace más que confirmar mis sospechas- dijo haciendo que Leyre le mirase confusa- Light la está seduciendo...- concluyó L con el pulgar en los labios mirando fijamente a la pelirroja.

Leyre le miró sorprendida.

-¡Claro que no! ¡Es ella la que le está seduciendo!- afirmó la chica confiando ciegamente en su novio.

-¿¡Pero qué dices Leyre!?- dijo L sobreactuando- ¿Es que no has visto quién le ha dado el beso a quién? Es muy evidente...- aseguró el detective preocupando a su amiga.

-¿Y qué podemos hacer?- preguntó Leyre aterrada por la idea de perder a su novio.

-Sólo hay una solución... Hay que separarles sea como sea- explicó L con seguridad en sus palabras.

-¿Y cómo piensas hacer eso? Son muy amigos- respondió Leyre remarcando el "muy".

A L le empezó a brillar la mirada. Toda su actuación, había dado por fin sus frutos, y acababa de llegar al punto que deseaba.

-El plan es el siguiente...

Mientras en la cocina, Light y Stella ya habían acabado su conversación y volvían a la sala de cámaras. En cuanto entraron, Leyre prácticamente se lanzó sobre Light.

-Bueno Light, es tarde, tenemos que irnos- dijo la pelirroja cogiendo del brazo a su novio y arrastrándolo hacia la puerta.

-Pero... ¿Y el trabajo?- preguntó el castaño extrañado.

-Os he dado el día libre. Total, es viernes y no hay mucho que hacer- aseguró L con despreocupación.

Light le miró incrédulo, pues el detective no acostumbraba a tener ese tipo de detalles.

-¿Estás seguro?- preguntó Light mirando fijamente a su amigo.

-Sí, sí. Vete tranquilo- L hizo un gesto con la mano indicándole que se marchase.

Light suspiró y se acercó al detective y a su amiga para despedirse, pero antes de que el chico pudiese acercarse a ella, Leyre se había interpuesto entre ambos, impidiendo que se despidiesen y empujándole forzadamente hacia atrás.

-Es muy tarde. Tenemos prisa. Ya te despedirás otro día- dijo la pelirroja tirando del brazo de su novio hacia la salida.

Stella y L se quedaron observando toda la escena, y el sonido de la puerta al cerrarse, sacó a la chica de su asombro.

-¿Acabas de ver lo mismo que yo?-preguntó la joven algo confusa- Por un momento pensé que Leyre iba a arañarme la cara.

-¿Sí? ¡Vaya! Yo no he notado nada...- el detective comenzó a hacerse el tonto.

-¿No has notado nada? Casi le arranca el brazo a Light... ¿Y no has notado nada?- preguntó Stella incrédula- Esta chica cada vez es más rara- aseguró la joven sentándose al lado de L.

El joven se encogió de hombros.

-Nada nuevo- susurró indiferente.

Mientras, en el apartamento de Light y Leyre, ambos estaban ya cenando. La chica estaba sumida en sus pensamientos, recordando las palabras del detective. ¿Y si era verdad que su mejor amiga intentaba quitarle el novio? En ese momento, Light la sacó de sus pensamientos.

-Leyre, mañana es tu cumpleaños, ¿qué te gustaría hacer?- preguntó el chico con los codos apoyados en la mesa y las manos bajo su barbilla, mirando intensamente a la chica.

Leyre suspiró profundamente.

-Me gustaría coger un avión contigo e irnos a una isla desierta, donde nadie nos molestase...- susurró la chica pensando en su amiga y en lo molesta que estaba con ella.

Light sonrió de la forma que siempre lo hacía.

-Tienes razón. Podríamos ir a una isla desierta. Y allí te comería a besos, hasta que me olvide de qué día es y me vuelva loco de tanto quererte- dijo el chico levantándose, apoyándose sobre la mesa y besando a la pelirroja con dulzura.

Light no continuó hablando del tema, ya que no quería desvelar cuál sería su regalo.

Mientras tanto, en el cuartel, L y Stella seguían trabajando, ya que tenían que hacer el trabajo que ni Leyre, ni Light habían hecho.

-No entiendo cómo has dejado que se vayan sin hacer su trabajo- protestó Stella disgustada- Ahora podríamos estar en casa o incluso saliendo por ahí un rato, como las parejas normales- dijo la chica fingiendo un poco de disgusto.

En ese momento, se hizo un silencio incómodo en toda la sala. L estaba ordenando unos informes, pero tras esa frase, el joven ralentizó sus movimientos, pasando las páginas más despacio, meditando las palabras de la chica.

-Supongo que tienes razón, conmigo te pierdes muchas cosas- Stella se giró para mirar al detective, que hablaba en un tono distante, con la mirada perdida. La chica esperó no haber herido a su novio- Cualquiera podría darte más que yo. Aún sigo preguntándome, por qué estás aquí conmigo...- esto último lo dijo con una sonrisa dulce e impregnada de tristeza.

Stella sintió una punzada en el corazón, sintiéndose culpable por sus palabras. Se acercó al detective, seguía sentado en su acostumbrada posición, y le dio un abrazo por la espalda.

-Nadie me puede dar lo que tú me das. Por eso estoy aquí, contigo- contestó Stella dándole un cariñoso beso en la mejilla, sacando la mejor sonrisa del detective.