Nota de autor: Solo una disculpa por la tardanza con el capitulo, pues aunque ya lo tenia casi terminado, lo volvi a hacer desde el principio, debido al poco éxito que tubo el capitulo anterior, sin mas que desir espero que les guste.
Inicio de capitulo
"Fueron tiempos difíciles los que me tocaron vivir y espero que mi familia no vuelva a vivir tiempos así, o al menos que este mejor preparado de lo que yo lo estuve", esa era la frase con la que iniciaba la parte escrita por el abuelo de Harry en el libro de su familia, siguiendo el consejo de Lelio, decidió iniciar su lectura con esa parte del libro, para lo cual había decidido llevarse consigo aquel libro. Era aun de madrugada y faltaba algo de tiempo antes de que saliera el sol, aprovechando la tranquilidad que había en la torre decidió encender una pequeña luz para poder leer, con la pequeña iluminación no pudo evitar perder un momento para ver a Hermione dormir, difícilmente la podría querer mas, y desde que habían decidido ser sinceros con lo que querían y necesitaban, la cama extra para ella había quedado sobrando, tanto así que desde que habían regresado al colegio la misma magia de la torre la había desaparecido.
Los primeros capítulos del texto le premio conocer a su abuelo, una persona que en esta realidad había marcado su vida de un modo que aun no alcanzaba a ver en su totalidad. En estos capítulos pudo enterarse de su vida durante sus años de estudiante, tiempo en el cual al igual que él y su padre habían sido lideres de Gryffindor. También se entero de cómo había conocido a su esposa, una Ravenclaw unos cuantos años más joven que él. Todo esto le agrado saberlo, pero solo en el ámbito personal, era agradable realmente tener un pasado, conocer a esas personas sin las cuales no podría haber nacido, pero sabía que aun no llegaba a la parte que le prevería mas conocimiento.
"Fue el anciano Dumbledore, quien me comunico las noticias que cambiarían el destino de la historia" Harry dudo que se refiriera al Dumbledore que él conocía "El mundo aun no se había recuperado de la gran guerra, y ahora parecía que las fuerzas muggles se estaban preparando para la guerra una vez mas"
— ¿Qué han dicho los ministerios Alemán y Francés? —estaba escrito el dialogo de la conversación que había tenido su abuelo con el anciano Dumbledore.
—Esa es una parte del problema, nuestros informantes no se reportan, y los ministerios reportan que todo sigue con normalidad. Por eso necesito que alguien se dirija al continente a ver qué es lo que está pasando realmente.
— ¿Por qué no ha enviado a Albus? —le pregunta con sinceridad, tal vez con demasiada.
—Porque él está en América, quiero que cubramos todas las posibilidades.
"Albus y yo estuvimos en el colegio juntos, y durante ese tiempo mantuvimos una amistad bastante tensa, mas rivales que otra cosa y desde que rompí mi compromiso con su hermana, la débil amistad que teníamos se rompió"
— ¿América?
—Sí y mi otro hijo—sin lograr ocultar cierto desprecio— fue a entrevistare con el ministerio moscovita.
—Americanos y Rusos ¿Qué es lo que está planeando Lord Dumbledore?
—Lo que quiero es que estemos preparados.
—Entiendo, no se preocupe Lord Dumbledore, como miembro del senado me encargare de revisar la zona de conflicto.
"Era obvio que me estaba ocultando información, pero el mejor modo para descubrir lo que me ocultaba era investigando por mi propia cuenta" "¿Quién diría que durante mi primer viaja a Francia conocería a una de de las aliadas más valiosas que encontraría durante toda la guerra, Anastasia Romanov"
Para el primer viaje de su abuelo al continente solo seria acompañado por el joven Lelio, se disfrazarían de comerciantes para lograr pasar inadvertidos, pues una visita oficial solamente los alejaría de la información que necesitaban, y volvería la misión mucho más peligrosa de lo de que por sí ya era. Harry no pudo dejar de sorprenderse del hecho de que su abuelo hubiera convivido con la princesa Anastasia, alguien que se suponía que se suponía había muerto durante la revolución Rusa, aun tendría que averiguar cuál era la relación que tenia ella con el mundo mágico.
"Durante mis viajes aprendí y conocí a muchas personas, aprendía a ser un francotirador del mismo Zaitsev, el cazador de nazis, y cuando vi frente a frente a mi enemigo utilice lo que me enseño un Apache sobre la pelea con cuchillos"
— ¿Encuentras muy interesante lo que estás leyendo?
—Sí, pero el problema es que en cuanto aprendo algo, surge un nuevo problema—le dice un tanto pensativo.
A penas se estaban reajustando a los nuevos cambios en su relación, el primer cambio evidente seria el hecho de que lo que antes había sido la habitación de Hermione (lugar compartido con la ropa de ambos), se había convertido definitivamente en el armario, dejando a ambos una sola cama, que en algunos casos era incluso demasiado, pues habían descubierto que todo el piso les daba un montón de posibilidades para compartir uno con el otro. Esperando que Hermione estuviera lista, Harry había entrado al laboratorio a seguir leyendo un poco mas antes de ir a clases, (la joven rara vez tarda tanto en alistarse, pero ese día había necesitado más tiempo para recuperar el color natural de su cabello).
Cuando se sentó en uno de los bancos de trabajo, uno que de hecho el no había utilizado, al distraerse un poco de su lectura se dio cuenta que había un libro tirado debajo de una de las mesas, estaba debajo de la misma que ocultaba la caja de la cual ambos habían acordado no abrir.
Debido a su curiosidad no logra resistirse a la tentación de revisar ese pequeño libro. El cual seguramente había estado arriba del cofre, pero desde que habían movido el laboratorio probablemente había caído al suelo, y hasta el momento los dos habían estado tan ocupados que cuando entraban al laboratorio solo disponían del tiempo preciso para llevar a cabo su trabajo por lo que ninguno lo había notado antes. La verdad era que seguir encontrado nuevos escritos de su antigua personalidad no le era para nada raro ni nuevo, pues había descubierto que era un escritor bastante prolífico, entre los libros de texto y debajo de los objetos se encontraba con pedazos de papel con formulas o ideas escritas, e incluso un libro entero sobre sus descubrimientos. Pero este libro recién encontrado era un poco diferente a los demás, este era bastante pequeño, le recordaba bastante al diario de Tom Riddle , pero este estaba escrito en su totalidad, aunque en otros había leído lo necesario para modificar el cuerpo humano, en este encontró cosas aun más profundas, sobre todo el modo en que se puede alterar la mente, la mayoría eran experimentos que se habían llevado a cabo en Hermione, de hecho la segunda mitad del libro hablaba del proceso completo que tenía planeado para la chica, sin terminar de leerlo se dio cuenta de que la chica no estaba terminada.
— ¿Nos vamos Harry? —le pregunta Hermione al entrar al laboratorio.
—Mira, acabo de encontrar un escrito mas—le comenta enseñándole la portada.
— ¿Otro? —ella misma había encontrado algunos de sus papiros, pero Harry escribía en una especie de código que ella no comprendía, algo que termina frustrándola.
—Se cayó de nuestra caja secreta.
La respuesta inmediata de la chica fue que su rostro se volvió rápidamente rojo.
—Esa caja—guarda silencio durante unos momentos, pensando detenidamente lo que iba a decir—, la verdad es que no se que contiene, la antigua Hermione no me lo ha querido mostrar, como ocupo su cuerpo me gusta dejar su privacidad, así que no la presiono sobre los secretos que me guarda, pero no puede ocultar las emociones y esas si las conozco, es una extraña sensación
— ¿Quieres que lo abramos?
—Mejor ábrelo tú, si descubres que es interesante… pues lo intentamos.
La joven desconocía lo que iba a pasar, pero las sensaciones que experimentaba en esos momentos le hacían pensar que tal vez las dos no eran tan diferentes como ella había querido creer cuando había llegado a aquella realidad.
Cambio de escena.
—Quiere que nosotros espiemos a los Slytherin—le pregunta Neville a Ron durante el desayuno.
—Así es, aparentemente no hemos estado muy ocupados últimamente—algo que ambos sabían que era cierto.
—Supongo que tiene razón—dice Neville—, pero es raro que nos toque algo de lo que nosotros nos ocupemos normalmente
Ambos jóvenes se encontraban tomando su desayuno en el gran comedor, entre los dos consumían la cantidad de comida necesaria para alrededor de una docena de estudiantes.
—Supongo que se canso de la falta de resultados—dice Ron.
— ¿Nos dio alguna restricción? —después de un momento en silencio, le pregunta con una sonrisa malvada.
—Ninguna—con idéntica sonrisa de villano— ¿Qué no te da mal karma algo así?
—No te preocupes, el karma me entiende ¿tienes un plan?
— ¿Plan? ¿Por quién me tomas? ¿Mi hermana? —le pregunta un tanto indignado.
Terminando el desayuno iniciaron con su "estrategia", la cual estaba constituida por interrogatorios agresivos, lo cuales eran sufridos por Slytherin y Ravenclaw, todo con tal de encontrar al responsable del secuestro de la niña Diggory.
De lo que no se habían dado cuenta era de que eran seguidos por un par de Slytherin, y que serian seguidos por algunos días, los que fueran necesarios para terminar los interrogatorios.
—Bad boys, bad boys…—cantan los dos "estudiantes" mientras se acercan a un par de Slytherin de quinto año.
Cambio de escena
En la escuela no se hablaba de nada más que de los percances que habían sufrido los Slytherin la pasada noche, los rumores eran muchos y la mayoría ni siquiera se acercaban a la realidad, unos decían que había sido toda una turba de estudiantes, otros que había sido solo uno, incluso otros decían que habían sido algún tipo de criatura mágica, solo unos pocos habían hablado de las tres muchachas que en realidad habían sido las culpables, la mayoría pensó que esa erra la peor explicación de todas. Entre los estudiantes más enterados sobre la política interna, lo que en realidad se preguntaba era quien había sido el que había ordenado tales cosas, entre los principales sospechosos estaban obviamente los líderes de las cuatro casas, incluso Fudge aun entraba en la lista negra, a pesar de que el ya no fuera estudiante, en este ámbito también variaban las teorías, los más simples pensaban que había sido ordenado por Potter, debido a la antigua rivalidad que había tenido con Malfoy, otros decían que el culpable había sido Malfoy, quien intentaba imponer su control total sobre la casa de las serpientes, de la misma casa también se culpaba a Tudor, tal vez debido a alguna pelea de pareja, los mas exenticos pensaban que la culpable había sido Lovegood, en algún tipo de golpe de estado contra Potter.
Harry y Hermione recibieron todos esos rumores gustosamente, pues mostraba que la estrategia de distracción de Harry estaba funcionando aun mejor de lo que se esperaba, pues aparte de daño infringido el segundo objetivo de todo esto había sido sembrar la semilla de la confusión entre sus enemigos, sobre todo porque todos esperaban de él era que atacara abiertamente, como la mayoría de los antiguos líderes de Gryffindor.
De un modo más personal también se sentía mucho mas aliviado de que incluso entre las personas que mas cercas estaban de tener la verdad, ninguno había mencionado el nombre de ninguna de las chicas, pues si hubiera sido así ellas hubieran estado automáticamente en la mira de todos los Slytherin, más de lo que de por sí ya lo estaban por ser sus aliadas.
Debido al tiempo que gastaron escuchando la plática de diferentes estudiantes, quienes estaban más que dispuestos sino es que deseosos de contarles sus apreciaciones y rumores, terminaron perdiéndose la primera clase. Pero ese día aun estaría lleno de cosas importantes que hacer, todo se desencadenaría por algo que sucedería en la segunda clase, a la que si terminaron asistiendo, o al menos lo intentaron. Cuando llegan al salón de clases, el profesor estaba iniciando su exposición, así que lo más discretamente posible se sentaron en una de las últimas filas. Solo habían pasado unos minutos de la misma cuando todos voltean a ver a una de las ventanas para ver una curiosa competencia de velocidad entre una lechuza y lo que parecía ser algún tipo de ave tropical. Cuando al fin llegan a la mesa enfrente de Harry, ambas aves empiezan una curiosa pelea parecida a un bizarro boxeo, pero con alas.
—Qué carajo…—maldice Harry muy enfadado y avergonzado por el espectáculo, el cual todo el grupo estaba viendo.
La pelea entre ambas aves continuo hasta que entre ambos jóvenes les retiran las cartas, antes de irse él ave de color verde le da una última mirada de enojo, era un ave extraordinariamente expresiva, sobre todo considerando que era un pájaro.
— ¿No era ese el perico de Sirius? —pregunta Hermione.
—Sí lo es—le contesta Harry, dándole a ella esa carta y el tomando la otra carta, la cual estaba escrita en un papiro bastante costoso con bordes de oro—, supongo que se considera a sí mismo un pirata.
—No deseo interrumpirlo, señor Potter, pero aquí estamos intentado dar una clase—le comenta el profesor, con una buena dosis de sarcasmo.
—Perdón profesor, pero es que tenemos que salir un momento—le comenta casi sin despegar la mirada de su nueva correspondencia, antes de volver a levantarse esta vez para salir del salón de clases.
Hermione termino rápidamente de leer la nota que había escrito Sirius, pues apenas era una simple frase "Dumbledore dice que no confíes en ella" escrita obviamente muy a prisa. Al momento de leerla la muchacha teme realmente que esto se refiera a ella, aunque ella en realidad no puede mentirle a Harry, so pena de muerte por un juramento inquebrantable, no sabía en realidad que cosas podían decir sobre ella otras personas, y tal vez esto encajara de un modo u otro con la verdad. Mientras camina preocupada un poco atrás de Harry, se da cuenta de que el joven va caminando sin ponerle a penas atención al camino, totalmente concentrado en el contenido de aquella extraña carta, por la expresión que tenia, ella no se animo a interrumpirlo.
—Y yo que pensaba que hoy era un día tranquilo—dice Harry cuando se detiene de golpe en medio de uno de los pasillos— ¿Qué dice la otra carta?
—"Dumbledore dice que no confíes en ella" — le contesta.
—Tiene sentido—pensativamente.
— ¿Cuál sentido?
—Alguien quiere venir a hablar conmigo—le explica—, por lo poco que conozco del asunto no me sorprende que Dumbledore no quiera que hable con ella. El problema es que ya casi es hora de que llegue, probablemente la pela de la lechuza con el ave de Sirius fue la causa de que tardara tanto en llegar, no tengo tiempo para informarme de lo que necesito.
—No entiendo lo que me estás diciendo.
—No tengo tiempo para explicarlo, porque de hecho ni yo lo entiendo—caminando rápidamente—, espérame un poco después de que pase esto intentare explicarte.
En la carta que había recibido solicitaba una reunión en el mismo colegio, le sorprendió mucho que la pidieran exactamente en uno de los jardines exteriores del castillo. Tal vez temiendo algún tipo de trampa decidió reclutar a algunos de los efectivos de su organización a lo largo del camino, a los cuales colocaría lo suficientemente lejos del sitio de la reunión para que no escucharan lo que sucedería en la conversación, pero lo suficientemente cercas para que estén preparados para cualquier eventualidad.
— ¿Crees que sea necesario? —le pregunta Hermione.
Ambos estaban en el centro de uno de los jardines, el cual en primavera tenía un aspecto realmente bello, pero que en un día de invierno como aquel le daba un aspecto un tanto tenebroso.
—No lo creo, pero es mejor estar preparado. Sería mejor que tuviéramos a nuestros pesos pesados, pero nosotros dos nos las podemos arreglar bien, a final de cuantas tenemos piel irrompible.
—Solamente espero que no tengamos necesidad de ponerla a prueba.
Desde el lugar en el que estaban pueden ver claramente el camino principal que llega al colegio, así que no tuvieron dificultad para ver acercarse a un grupo de jinetes, cuando estuvieron cercas la chica reconoció los uniformes de los húsares rusos, los cuales se detuvieron de un lado del jardín, bajo la atenta mirada de los guardias de Gryffindor. El líder del grupo de jinetes, después de descender de su montura le da unas indicaciones a uno de sus hombres, el cual se dirige rápidamente al interior del castillo, mientras que ella se acerca a donde los estaban esperando Harry y Hermione. La líder tendría apenas dos o tres años más que ellos y era casi tan alta como Harry y a pesar del uniforme militar no podía ni quería ocultar una gran belleza.
—Un honor conocerlo Lord Potter, heredero del águila imperial, ultimo descendiente del Cesar—saluda la joven, en ingles pero con un marcado acento ruso, que ambos pudieron identificar.
—También para mí es un honor, Yuria Zakskaya, nieta de la poderosa Zarina Anastasia Romanov, protectora de todas las Rusias—la saluda mostrando igual seguridad que ella.
Hermione se sorprendió tremendamente por la aparición de la mujer, sobre todo por su identidad, algo que logro ocultar exitosamente a duras penas.
—Me alegra que haya asistido a mi intempestiva petición de que nos reuniéramos.
—No ha sido ningún problema, pero me sorprendió que pidieras una reunión tan de pronto.
—Mi abuela me envió a hablar contigo.
—Los tiempos están cambiando—dice, usando una frase que no decía nada pero que serbia para obtener más tiempo e información.
—Así es, como sabrás las cosas están sucediendo demasiado rápido—le dice la joven—, mi abuela está de visita aquí en Inglaterra y pronto regresaremos a Rusia pero antes sintió la obligación de informar a sus antiguos aliados, por desgracia la mayoría ya no se encuentran con nosotros.
—Mi abuelo tenía un gran aprecio y respeto por la Zarina.
—Mi abuela pensaba lo mismo de él, por eso tú eres uno de los primeros en la lista de la Zarina.
—Me alaga que me tomara en consideración.
—"Las fuerzas de la oscuridad se están reuniendo de nuevo, y los guardianes debemos estar preparados" —dice Yuria—, esas fueron exactamente las palabras que me dijo mi abuela que te repitiera.
—Lo tendré en cuenta.
—Esto es un aviso Lord Potter, lo que quiere mi abuela es que todos estemos preparados para cuando llegue el momento.
—Me preparare y actuare según las circunstancias, para cuando reciba noticias de la Zarina estaré en mejores condiciones para actuar.
—Lo entiendo y se lo comunicare a mi abuela. —Se lo dice, mientras acomoda de nuevo su sombrero, como gesto de que la reunión estaba acabando— Ya sea en unos meses, o a lo sumo en un par de años nos volveremos a encontrar, esto para bien o para mal. ¿Puedo decirte Harry?
—Si yo puedo decirte Yuria.
—Hasta que ambas águilas vuelen juntas de nuevo Harry—dice a modo de despedida.
Del mismo modo en que habían llegado los huzares se marcharon por el camino principal. El individuo que había entrado al colegio salió apresuradamente para alcanzar a sus compañeros. Desde donde estaban los Gryfindors pudieron ver salir por la puerta principal la oscura figura del director, por la sensación de frio que sintieron se dieron cuenta de que el también los había visto.
—Gracias por todo compañeros—les dice Harry a su grupo de vigilantes—, pueden tomarse la tarde libre.
Los jóvenes estuvieron más que conformes con la oportunidad de entrar de nuevo al cálido castillo.
—Rara vez tengo que admitir que no entendí algo, pero esta vez estoy sobre pasada.
—No es por hacerme el misterioso, solo que no he tenido tiempo para hacerme una idea sobre todo esto, de hecho mucho de lo que escuchaste fue mera improvisación de mi parte—le explica Harry mientras caminan de regreso a la torre de Gryffindor.
— ¿Por qué no me dices primero quien era ella? ¿Realmente Anastasia está viva?
—Sí, de hecho sigue viva, debe de tener la misma edad de Dumbledore, no sé si en la antigua realidad estaba viva, pero en esta sobrevivió a la persecución de los bolcheviques, y durante la segunda guerra mundial se volvió aliada de mi abuelo. Esto lo se desde hace poco, pues aun no termino de leer los escritos de mi abuelo, de hecho es una suerte que Lelio me recomendara que leyera primero esa parte pues sino no hubiera tenido ni la más mínima idea de cómo reaccionar.
—Pero por que te recomiendan que no hablaras con ella.
—No lo sé pero tengo una teoría, la supremacía de la familia Dumbledore en la Inglaterra mágica solamente tiene unos pocos rivales, uno obviamente es el Lord oscuro, pero en muchas ocasiones también lo fue mi familia, pero en este momento yo no soy ningún tipo de amenaza, pero dejaría de ser manejable si empiezo a tener alianzas fuera del país.
A Hermione le sorprendía las implicaciones de todo lo que estaba diciendo Harry, pues todo estaba tomando una medida muy diferente a la que ella había esperado, y temía que no estuvieran preparados para lo que se aproximaba.
—Creo que hoy no podre regresar a clases—al llegar a la entrada de la torre—, tengo demasiado que leer, pero necesito que me consigas todo lo que encuentres sobre las familias monárquicas, muggles y mágicas de todo el mundo. Busca en la biblioteca de la escuela, en la de la torre y en la de los Ravenclaw, lo mejor es que nadie más se entere de lo que estoy buscando.
— ¿Traigo algo más? —antes de irse.
—Café, mucho café.
Cambio de escena.
La traición es complicada. O al menos es lo que sentía Pansy en ese momento, sobre todo porque en inicio ella no quería verse inmiscuida en nada de eso, pero ella era una Parkinson, y había tenido que proteger a su familia, si quería que su viuda madre no se viera aplastada entre las grandes familias mágicas, debía tener la protección de una de ellas, pero sabía que a pesar del arreglo al que habían llegado los que supuestamente habían sido amigos de su familia con el líder de la familia Malfoy. Un trato en el cual ella se suponía que debía de tener el lugar de concubina, pero la verdad era que al momento ni siquiera había llegado a esa posición. Era obvio para ella que en cuento dejara de serle divertida a Draco su situación empeoraría y la de su familia (madre y dos hermanos menores) quedarían totalmente desamparados, así que tenía que actuar antes de que perdiera sus últimas opciones.
—"Querida hija, lo primero que quiero decirte es que tus hermanos y yo te queremos y extrañamos. La verdad es que me sorprendió y alegro recibir tu última carta, pues desde que accediste al trato que te ofrecieron los viejos truhanes, que se suponía que eran nuestros amigos, el cual nunca quisiste explicarme pero del cual estoy segura no es nada bueno para ti, no había tenido notica de ti. Sobre tu pregunta de que si necesitábamos algo, te diré que te cuides a ti misma, yo puedo cuidar bien de tus hermanos y de mi, tu eres la que está metida en la boca del lobo, no nosotros. Hija, cuídate, sé que hay algo que te está pasando y no me lo quisiste decir, solo quiero decirte que si necesitas ayuda, nosotros seguimos siendo tu familia y no hay nada más fuerte que eso."
Ella quisiera creer lo que decía su madre, pero ella sabía que había llegado la hora de hacer un movimiento, el problema era averiguar cuál sería el más adecuado.
—Señorita Pansy, espero no interrumpirla.
La verdad era que aquel chico de primer año la inquietaba grandemente, era un Gryffindor hijo de un noble, de una familia bastante antigua, ambas familias habían sido aliadas en más de una ocasión a lo largo de la historia, la de el había prosperado la ella no, la de él se había amparado bajo el estandarte del fénix de la familia Dumbledore, mientras que la de ella había apoyado al último lord Oscuro.
—Joven Lord, me sorprende como nos seguimos encontrando en el colegio.
—En lo personal me gusta recibir mi correspondencia aquí en la lechuseria, es algo mas privado—dice el joven estudiante.
—Supongo que es algo parecido para mí—dice Pansy, riendo un poco por dentro por su propio sarcasmo.
La joven de cabello negro lo miraba con curiosidad aunque no dejaba traslucir ningún tipo de expresión en su rostro, mientras tanto el intentaba obtener su correspondencia de una lechuza, algo en lo que fallaba pues la presencia de la chica lo ponía lo suficientemente nervioso como para que le temblaran las manos. La torpeza en sus movimientos término causa que sus libros de texto terminaran esparcidos por el suelo lleno de paja. De modo casi automático Pansy se agacha a ayudarlo a recoger sus libros, mientras recogían el contenido de la mochila del joven, ella se dio cuenta de algo que no combinaba con lo demás, era un cuaderno de dibujo.
—Perdón si te falte al respeto—dice el, al ver que es imposible evitar que ella observe sus dibujos, en muchos de los cuales ella era la protagonista.
—No te preocupes, joven lord, de hecho debo decir que me siento bastante alagada—dice Pansy, por primera vez desde que la conociera su rostro dejo traspasar cierta cantidad de emoción.
—Espero que no te incomode, la verdad es que no soy muy bueno.
—Todo lo contrario, eres todo un artista, aunque dudo mucho que yo sea tan hermosa como tú me pintas.
—Al contrario, lo eres más de lo que yo podre nunca pintar—le dice totalmente sincero.
Ni él ni la persona que los estaba observando habían visto nunca a Pansy sonrojarse de aquella manera, de hecho la persona que los estaba observando la conocía de más tiempo atrás que el chico, de hecho desde varios años antes.
Dicha vigilancia se está llevando a cabo de un modo totalmente nuevo para el mundo mágico, a través de una cámara espía.
—Creo que ya por fin lo encontré—dice Ginebra.
— ¿Qué cosa? —pregunta Tonks, quien la ayudaba en su tarea de vigilancia
—Creo que por fin encontré el eslabón más débil dentro de los Slytherin.
Cambio de escena.
Cercas del gran castillo del colegio se encuentran un pequeño asentamiento, el cual había dejado de crecer desde que la gran ciudad fuera nombrada la capital de la Inglaterra muggle, solo estaba compuesto por algunas casas antiguas que tienen algunas familias sobre todo para vacacionar. Hogsmeade también tenía un pequeño puesto de guardianes de la ley, quienes cuidaban el lugar de las cuantiosas criaturas mágicas que vivían en los bosques y colinas cercanas. Además serbia de intermediario para recibir todos los víveres para el castillo, así que cuando no era temporada vacacional el único sustento que mantenía vivo aquel pueblo era el colegio.
Fuera de las razones oficiales para la existencia de aquel pequeño pueblo, también existían las razones extra, y posiblemente prohibidas, pues además de transportar comida y otras cosas útiles al colegio, serbia para que los estudiantes obtuvieran contrabando o para que algunos puedan pasar una gran noche en alguno de los bares que existían o incluso en el hotel. Todo conjunto de personas en edad para asistir a la escuela necesita cierta cantidad de juego nocturno y hasta cierto punto perverso, por eso mismo los profesores no habían hecho nada para prohibir aquel lugar, pues era mejor que tomaran en aquel lugar a que lo hicieran en el bosque.
Uno de los bares más tranquilos era el llamado las tres escobas, era un lugar que rara vez daba problemas a la "policía", pues de hecho les era más normal que sirvieran cerveza de mantequilla que licores más fuertes. Esa noche apareció en la puerta u hombre vestido totalmente de negro y cubierto con una gran capa cuya capucha ocultaba su rostro, la encargada y dueña del bar lo identifico inmediatamente, no había modo que pudiera llegar a disfrazarse de ella.
—Buenas noches, profesor—ella lo saluda.
—Ya deje de serlo, Ros—le contesta.
En el segundo piso del lugar se encuentran unos pequeños salones donde algunos pueden subir para tener reuniones mas privadas, entre los asiduos a esos salones se encuentra Severus Snape, director del colegio y antiguo profesor de pociones. Con cierta periodicidad el visita aquel lugar, y sube a el mismo salón, con aquella impresionante vista hacia las montañas. Y en todas esas ocasiones la dueña del bar, Rosmerta, una hermosa mujer de cabello negro y rizado que seguramente a duras penas llega a los treinta años, sube con él. Ella no podía dejar de impresionarse lo fácil que era para él pasar desapercibido, pues cuando se quito la capucha de su capa antes de subir al segundo piso, los que alcanzaron a verlo no lo pudieron identificar simplemente porque había cambiado su sempiterno peinado por una cola de caballo, lo cual en opinión de la mujer lo hacía ver bastante más joven.
—Hace tiempo que no me visitabas Severus—le dice la mujer mientras sirve dos copas con el mejor vino que tenía en el establecimiento, mientras sonaba una canción de origen muggle, eso era tal vez lo único que le gustaba de su tiempo viviendo en el mundo muggle, solamente con ella se permitía algo así pues ni siquiera Dumbledore sabia una intimidad así de él.
—Ser director me quita más tiempo que ser profesor—le contesta al recibir la copa—, ¿recibiste el paquete que me iban a enviar?
—Solo por eso me visitas—dice ella con cierto resentimiento—, pero si, ya llego, un objeto muy extraño tengo que decirlo, nunca pensé que fueras así de vanidoso.
—No es un espejo cualquiera, Ros—le dice con el mismo tono serio que siempre usaba—, aunque me incomoda que hayas abierto mi paquete, te diré que se necesita un hechizo especial para activarlo, lo necesito para una operación de búsqueda de información que tengo pendiente.
—Siempre con tus intrigas, tu lord debería dejar de utilizarte como su caballo de batalla.
—Si no hubiera sido por el ahora estaría pudriéndome en la cárcel—defiende su lealtad.
—El tiene tu alma, tampoco es tener libertad total.
La relación entre ambos era extraña, en el mejor de los casos. Ambos se conocían desde que eran alumnos en Hogwarts, el había estado en los últimos años de su educación cuando ella entro, una hija de muggles dentro de la casa de las serpientes, hubiera sido carne de cañón si no hubiera sido por que el la tomo bajo su protección, tal vez fuera por el hecho de que veía algo de él en ella o algún modo de enmendarse, pero esa amistad había continuado más allá del colegio, solamente interrumpida durante un par de años en los cuales el había roto el contacto con todo su pasado para unirse al bando del lord oscuro, tiempo después se habían reencontrado. Ella había comprado aquel bar y el había iniciado como ayudante de profesor de pociones, ambos habían estado juntos en tiempos buenos y malos desde entonces, el siempre la visitaba cuando necesitaba hablar con alguien, pues a final de cuentas solamente quedaba ella, de las personas en las que alguna vez había tenido confianza.
—Soy el director Ros, desde el día en el que entre a trabajar al colegio había deseado llegar al puesto más alto, pero ahora que lo he logrado, no puedo mantenerme lejos de la política.
El era frio, e incluso temible, o al menos esa era la opinión de la mayoría de las personas que lo conocían, y lo más probable es que tuvieran razón, mientras que ella no podía ser más diferente, ella era amable, alegre y lo suficientemente inhibida como para cantar con las bandas que común mente tocaban en su bar. Pero aun así se entendían.
—Tienes que salir de la sobra del primer ministro—le dice ella, sentada a lado de el, en el cómodo sillón que estaba acomodad para que vieran la ventana—, por el bien de los estudiantes, alguien se tiene que ocupar del colegio.
—La influencia del lord oscuro no deja de asechar la escuela.
—Eso no lo niego, pero pienso que las cosas deben de hacerse por las razones adecuadas, el lord oscuro quiere el colegio para aumentar su ejército, pero si los demás quieres proteger al colegio para tener un lugar del cual sacar soldados, no hay tanta diferencia.
—Es más complicado que eso.
—Lo sé, pero si quieres realmente sobresalir, tienes que elegir que quieres ser ¿director o general?
Era una especie de ritual, cada vez que el desidia visitarla hacían casi siempre lo mismo, primero suben a aquel mismo salón, disfrutan del mejor vino que ella reserva para esos momentos, escuchan algo de buena música y tienen largas platicas, mas por disfrutar de la compañía el uno del otro que porque sea totalmente necesario. Es hasta muy entrada la noche que mucho más relajados ambos suben al último piso, el cual es usado como departamento por la dueña del local, en el cual inevitablemente comparten un momento intimo en la habitación. De igual manera era casi inevitable que ella despertara sola a la mañana siguiente.
— ¿Qué quiere de mi? —se pregunta a si misma a la mañana siguiente, al levantarse cubierta solamente por su cobija—, ¿será imposible que algún día me quiera como yo lo quiero?
En momentos como ese no podía ocultar la ira que sentía, ira contra el lord oscuro que lo había manipulado, ira contra lord Dumbledore que manipulaba su sentimiento de culpa para fuera su sirviente, ira contra la mujer que el todavía amaba y que murió sin perdonarlo, ira contra el por no liberarse y por ultimo ira contra ella, por no poder dejar de quererlo.
Cambio de escena.
—Eres una voyerista—acusa Tonks a Ginny en modo de broma.
—No lo soy, si lo fuera estaría espiando en los baños o en los vestidores—se defiende de la acusación de Tonks, quien acaba de cruzar la puerta.
— ¿Quieres que crea que no lo has hecho?
—Bueno si lo hago, pero no miro en los escusados o cosas por el estilo.
Ginebra le había encargado la mayoría de las búsquedas de información "persona a persona" a sus compañeras de equipo, dichos informes provienen principalmente de la casa de los Ravenclaw y de los Hufflepoff, quedándose ella solamente a sus informantes más importantes o al menos los más relevantes, todos los relacionados con la casa de los Slytherin, y con su nueva herramienta de espionaje, regalo de Hermione.
En ese momento Ginebra estaba utilizando su cámara espía, para lo cual se había refugiado en el despacho de Tonks, quien hasta hace unos momentos había estado ocupada dando clases.
Temprano había durado un tiempo utilizando su cámara, durante esa sesión había descubierto el secreto de Parkinson, y ahora en la tarde esperaba encontrar más datos útiles sobre los estudiantes.
— ¿A quién estas vigilando? —pregunta Tonks al mismo tiempo que deja sus libros y papiros.
—A mi hermano.
— ¿Qué está haciendo?
—Molestar a las personas y hacer mucho barullo, supongo que su especialidad—le dice con simpleza.
— ¿Por qué lo hace?
—No lo sé, parece que él y Neville creen que tienen información sobre el secuestro de la hermana de Diggory—le comenta preocupada.
— ¿Crees que tengan razón?
—No lo sé, pero me resulta muy interesante que no sea la única que los está vigilando.
Lo que Ginny estaba viendo era que los torpes espías Gryffindors eran vigilados por otros espías Slytherin que aparentemente eran casi tan sutiles como los primeros.
—Aquí está pasando algo que yo no alcanzo a comprender—dice Ginebra sin perder de vista a los vigilantes.
— ¿Quiénes crees que sean?
—Por su uniforme puedo decir que son Slytherins, pero eso no tiene tanta importancia, yo tengo insignias de las cuatro casas para poder pasar desapercibida, el problema es que ellos portan sus colores hasta con orgullo, eso no se puede fingir tan fácilmente.
Cuando Ron y Neville se cansaron de acusar sin ningún sentido a los Slytherin sobre un montón de cosas que ni ellos recordaban, se marchan al comedor a buscar que comer, al darse cuenta de esto, los que los estaban vigilando también dejan su puesto de trabajo, pero al contrario que los leones ellos se dirigen directamente a reportar sus resultados.
Después de caminar a través de los pasillos del colegio, los vigilantes se encuentran con un joven de color, y con el uniforme de Slytherin
—Zabini, debí de haberlo sabido—dice Ginebra al identificar al jefe de los espías.
Justamente otra cosa para aumentar el misterio, de entre los Slytherin uno de los personajes más problemáticos era Zabini, incluso comparado con Malfoy o Tudor.
—Ya tengo suficiente—dice Ginebra al quitarse los lentes, después de que sus observados cambiaban de rumbo y de acciones.
— ¿Que sucede? —intrigada.
—Se trata de Zabini, el es la mano derecha de Malfoy—le dice con un gesto meditabundo en el rostro—, pero no tiene mucho sentido, si Malfoy sabe que fuimos nosotras las que lo atacamos, para que pondría a alguien a vigilar a Ron. Algo está pasando que yo no alcanzo a ver, se lo tengo que decir a Harry, estoy totalmente segura de que el no está diciendo todo lo que sabe.
Cambio de escena.
— ¿Puedes leer más rápido que antes?
—Bastante, casi con solo mirar las páginas lo logro comprender su contenido.
—Ambos tenemos el poder de dos mentes, en mi caso no siento un aumento tan grande porque aun coexistimos las dos, en el tuyo es diferente pues tienes todo el espacio para funcionar.
La cantidad de libros que había juntado Hermione era bastante grande, sin embargo los de utilidad por desgracia no lo eran tanto, aun así habían pasado toda la tarde leyendo y aprendiendo sobre historia universal, sobre las dos guerras mundiales sobre todo el punto de vista de los magos, era sorprendente para ellos, que en ninguno de los dos mundos, se explicara gran cosa sobre estos hechos, pues habían estudiado casi exclusivamente sobre la creación del mundo mágico, no sobre su interacción con el mundo muggle. Ambos seguían trabajando en la sala de juntas, donde tenían montones de libros por todos lados, mientras que Harry estaba sentado en uno de los sillones, una inquieta Hermione había cambiado de lugar varias veces, terminando por sentarse en la mesa. El café había estado siendo suministrado por un elfo domestico que la chica había comisionado por un poco de dinero, el cual había terminado siendo rechazado totalmente.
— ¿Por qué estas tan nerviosa? —le pregunta Harry, dejando de un lado los libros.
—Yo nunca he sido ningún tipo de líder.
—Si no pensara que estas lista para lo que te encargo, no te hubiera pedido que lo hicieras, pero no te voy a obligar.
—No es eso, realmente quiero hacerlo, el problema es que no se qué hacer con ellas, tema demasiado que algo les pase.
— ¿Dudas de sus capacidades?
—No, la verdad es que funcionamos muy bien juntas estoy orgullosa de ellas, yo avanzo al frente para dar defensa y ellas me proporcionan un ataque fuete y coordinado.
—Yo opino igual.
— ¿Cómo soportas el miedo de perder a los tuyos? —al fin decide preguntar directamente.
—Hermione, tú me enseñaste a hacerlo—le contesta después de un momento que tomo para pensarlo detenidamente—, tú fuiste quien me dijo que el poder de una persona, por más poderosa que esta sea, no es suficiente para lograr nada, necesita de los demás, tienes que confiar en las capacidades de los demás, pues de otro modo solo harás que salgan lastimados.
—Pero…
—Te di piel de diamante para que te defendieras y protegieras a los demás, no para que te aislaras y lo quieras hacer todo tu sola.
—Está bien.
—Mejor vete a descansar—le dice antes de besarla— la próxima operación de las birds of prey es mañana en la madrugada, no quiero que te duermas a la mitad.
—Está bien—más tranquila— ¿No vienes conmigo?
—No, yo todavía voy a acabar con un par de libros, ya casi acabo, pero quiero terminar de una vez por todas.
—Entonces hasta mañana.
Le era complicado explicar sus sentimientos, simplemente porque no estaba acostumbrado a hacerlo, una infancia difícil y emocionalmente lejana, después una adolescencia con sus primeras relaciones cercanas aun así con grandes pérdidas, pero en constante peligro para su vida, debido a todo esto, tenia dificultad para mostrar el afecto o amor que sentía a la joven que se acaba de ir a dormir. Ambos compartían cama y mucho mas, desde aquella noche de navidad en el cual habían confesado lo que sentían el uno por el otro, y lo habían expresado de modo físico, y lo seguían haciendo casi todas las noches, pero aun así tenían dificultades, pues un simple te quiero los ponía en una situación complicada, era como si su relación la hubieran hecho todo al revés, aun tendrían que trabajar mucho para lograr lo que ambos estaban buscando el uno del otro.
Todo ese día se lo había pasado leyendo libros sobre historia, algo que estaba muy lejos de sus temas favoritos de lectura, pero había sido totalmente necesario hacerlo, pues aunque había estado fingiendo bien, tarde que temprano le preguntarían algo que él debería de saber, sobre todo siendo heredero de quien lo era. El libro de su familia era sin lugar a dudas mucho más útil que todos los que había juntado, pero también tenía que conocer la historia "oficial" para compararla. Después de leer lo que su abuelo había escrito sobre la Zarina, le sorprendía mucho que ella hubiera enviado a una de sus nietas a buscarlo, debía de estar muy convencida de que algo estaba saliendo mal como para hacer un movimiento como ese.
Se encontraba muy concentrado en sus estrategias para el futuro cuando empieza a escuchar a una lechuza golpeando el cristal de la ventana, el cual llevaba un rato haciendo lo antes de que por fin llamo la atención al joven. La lechuza no tenía nada que ver con las que había recibido en la mañana, esta tenía la apariencia de ser una mescla entre lechuza y búho, definitivamente no era mascota de alguien, más bien era silvestre.
—Si resulta que me traes una carta de Napoleón o Lincoln, te aseguro que te cocino a fuego lento—le dice a la lechuza antes de tomar la carta, la cual se queda comiendo las sobras de la cena que habían quedado olvidadas en la barra.
—Te mereces una mejor comida, pájaro de mal ahuero—le dice muy serio después de que leyera la carta—, dime las pájaras son tan complicadas como las mujeres humanas, —el pájaro se las ingenio para hacer un gesto con las alas que aparentemente significaba que si—, entiendo que me mintiera por algo malo, pero ¿por algo que le hace daño a ella? —la lechuza movió la cabeza de un lado a otro, pensando que para él tampoco tenía sentido—, ¿eres capaz de llevar mi respuesta? —el pájaro le contesto afirmativamente.
La carta que le habían enviado era bastante concisa, muy cercano a una exigencia, y su respuesta tampoco fue muy compleja sino totalmente directa. La escribió rápidamente en un papiro y la sello con su escudo.
—Lo mejor es que tú la lleves, no sé como reaccionaran con otra ave—le comenta sin darle importancia al hecho de que es un ave y de que seguramente no entiende de lo que está hablando—, si quieres conseguir un trabajo regresa conmigo.
El pájaro hiso un movimiento con el que probablemente quería decir que estaba de acuerdo antes de marcharse por la ventana por la que había entrado.
Los despertadores mágicos tenían funciones diferentes a los muggles, pues con un simple hechizo solo eran escuchados por la persona que los había programado, en este caso fue Hermione quien lo escucho. Desde que había dejado su antiguo cuarto, se había acostumbrado a despertar si no siempre abrasados si al menos en contacto, pero ahora despertaba bastante alejada de él, cada uno en un extremo de la cama, por un momento pensó que algo no estaba bien, pero en ese momento tenía suficientes problemas como para tener uno más. Aun pensando en eso escucho a alguien tocando a su puerta, y tal vez aun algo dormida va a abrir, para encontrarse a una Ginny y a una Amelia en piyama y con casi totalmente dormidas.
— ¿Estas totalmente convencida de que no podía ser mas tarde? —pregunta Ginny antes de bostezar.
—Tenemos que ser impredecibles—le contesta.
La sorpresa en el rostro de ambas fue algo que Hermione no pudo dejar de notar, sobre todo la de Amelia, pues la Ginebra ya estaba un tanto acostumbrada al modo de vestir de su amiga.
—Casi nadie sabe que el exhibicionismo de nuestra líder va mas allá de lo que nos muestra todos los días—le explica bromeando a la incómoda Amelia mientras se dirigen a la sala de juntas, lugar donde guardaron sus disfraces.
—Le das demasiada importancia a la ropa—dice Hermione sin alterarse
—A estas alturas no me molesta el encaje, lo que si me desconcierta es que ni siquiera te despeinas, y ni hablar de que ni siquiera necesitas depilarte.
—Magia—lacónicamente, entregándole a cada una su disfraz.
—No me salgas con eso.
—No te estoy mintiendo, pregúntale a tus hermanos, a penas iniciamos su comercialización, aun que fuimos Harry y yo quienes lo inventamos.
— ¿Es caro? —esperanzada de que no lo fuera mucho.
—Un tratamiento completo, más de lo que estas ganando en todo el año—ambas jóvenes se asombraron por la cifra—y mejor no me pregunten cuánto cuesta el tinte de cabello que usamos.
— ¿Por qué es especial?
—Por que no es pintura, literalmente hace que te crezca el cabello de ese color incluido el vello corporal, se vuelve tu color de cabello natural, la magia normal solo te puede disfrazar un par de horas máximo, esto es permanente, o a menos que uses el antídoto.
— ¿No es un desperdicio de dinero que lo usemos tan poco tiempo? —pregunta Amelia por primera vez aquella mañana.
—En realidad las nuestras son solo muestras, y como soy co-inventora me las dan gratis.
—No tenía idea, tengo que estar más en contacto con mis hermanos.
—Saben algo, si se cumplen dos cosas, uno tu Ginny dejas de mirarme así y dos al si final del año obtenemos buenos resultados en las elecciones les prometo que les daré un gran tratamiento, como un bono extra.
Amelia no estaba muy convencida al respecto, y su incomodidad creció al ver como Hermione enviaba a cambiarse a otro lado con una simple mirada. Desde que conoció a la segunda al mando de la torre, siempre le pareció una persona muy extraña y a cada momento le parecía aun más extraña, en un principio sintió mucha aprensión de cambiarse solamente con ella, pero el hecho de que la castaña se meterá atrás de la barra a cambiarse la hiso sentir un poco mejor. Pero ese día vería algo que muy pocas personas habían visto, pues llevada por un ataque de curiosidad no pudo alejarse de la barra lo suficiente para no ver el cinturón de castidad de Hermione, el cual seguía siendo un secreto para la mayoría de las personas, pues a pesar del modo de vestir de la joven ella había creado un hechizo de camuflaje que había mantenido a salvo su secreto, exceptuando a las personas que ya lo sabían, o como cuando no lo tenía activado como en ese momento.
—No tienes necesidad de saber qué es esto—le comenta Hermione mientras se coloca su capa blanca.
Amelia había fingido no haber visto nada, pero aparentemente a la castaña no había podido engañar.
—No fue mi intención…
—No te preocupes, solo espero que no salga esta información de entre nosotras.
Hermione se había vuelto una experta en no mostrar lo que realmente estaba pensando o sintiendo, un ejemplo perfecto era en aquel momento, lograba ocultar perfectamente la gran vergüenza y sorpresa que estaba sintiendo, pues había estado tan concentrada en los problemas que tenía que ni siquiera había notado que no se había ocultado lo suficiente para que su compañera no viera su cinturón, ahora se daba cuenta que su actitud debió ser realmente extraña, pues primero había sacado a Ginny sin darle ninguna explicación y luego le enseña aquel objeto, quien sabe de qué tipo de pervertida la estaba calificado ene se momento, pero prefirió hacer lo mismo que hacia desde que había llegado a aquella realidad al respecto de su apariencia, poner una expresión seria y hacer como si no pasara nada.
—El plan es más o menos el mismo—les explica Hermione a sus compañeras, las tres ya completamente disfrazadas, estando reunidas alrededor de la mesa del billar donde tenían un plano de la escuela extendido—, tenemos algunos objetivos específicos, les recuerdo que el objetivo no es dañar a nadie, solo hacerles la vida lo más difícil que podamos.
—Podríamos hacer mas—le recuerda Ginny, ahora castaña y vestida totalmente de rojo.
—Lo sé, pero no es el momento aun, lo primero que queremos hacer es aumentar el caos en la escuela.
—Como prefieras.
—Mejores empecemos de una vez, solo recuerden tener cuidado y no separarse de mí.
—Si mamá—dice con algo de burla Ginny, mientras las tres bajan por las escaleras privadas de aquel piso—, además no olviden no nombrarnos por nuestros verdaderos nombres, para eso tenemos códigos.
—La verdad Ginny ¿no pudiste encontrar unos nombres menos excéntricos?
—Van con los trajes—encogiendo los hombros.
—Está bien—dice Hermione rindiéndose—, recuerden yo soy White queen.
—Yo Scarlet whish—dice Ginny, muy divertida con lo de los disfraces.
—Y yo Ms. Marvel—termina Amelia—, Ginny ¿No crees que tu nombre es redundante?
— ¿Por qué? —exagerando su indignación.
—Pues porque de hecho todas somos brujas.
La verdad es que ella no había notado la redundancia de su nombre código, pero ya era muy tarde para cambiarlo, sobre todo porque en realidad le gustaba como sonaba.
La estrategia es diferente que la ultima vez, pues concentraron sus ataques en los territorios cercanos a los de la casa Hufflepoff, pues la casa de Slytherin tiene sus dominios tan extendidos en la escuela que lo que estaban haciendo los alteraría tremendamente, como la casa de los tejones era aliada de ellos, los daños para ellos fueron casi nulos, solo querían que las serpientes sintieran que los ataques provenían de diferentes lugares y que incluso podían provenir de los Hufflepoff. Lo peor para Malfoy y sus compañeros de casa, es que tenían que reparar los daños, antes de que el director se diera cuenta de las verdaderas magnitudes que estaba teniendo el conflicto, A duras penas el equipo de reparaciones que había reunido Parkinson por orden de Malfoy se daban abasto para reparar las paredes y estatuas y demás cosas destruidas durante esos ataques, además de los letreros pintados en las paredes con frases en las que se culpaba a Malfoy del sufrimiento que estaban pasando en esa casa.
Fue precisamente el equipo de Pansy el primero en la escuela en escuchar el nombre de la White queen. No había sido más que un golpe de suerte, pues ella y sus cuatro compañeros de casa se dirigían al último lugar del que habían escuchado había sido atacado, cuando se cruzaron con las birds of prey, sus compañeros no se habían dado cuenta, pero ella había sido la que había interrogado a algunos de los testigos, así que había estado pendiente por si veía la nube negra de la que habían hablado, lo cual le dio la mínima ventaja para lograr ocultase atrás de una de las estatuas antes de que los hechizos aturdidores salieran de la nada para dejar inconscientes a sus compañeros. Por lo que pudo apreciar desde su escondite, la nube que utilizaban para esconderse también disminuía un tanto su visión, pues para inspeccionar a los caídos tuvieron que salir de ella.
De las tres a una no tenía idea de quién era, otra le parecía muy conocida pero la que parecía ser la líder definitivamente la reconoció.
—White queen, alguien nos está observando—dice la joven vestida de negro.
Pansy no pudo identificar el hechizo que utilizaron para encontrarla, pero fue muy eficiente pues fue señalada fácilmente, aunque ella alcanzo a esquivar uno de los hechizos y detener otro con su propia varita, pero el de la reina blanca le dio de lleno. Sin embargo ya era demasiado tarde.
Ella había escuchado las teorías de Malfoy, en las cuales consideraban a la aparición de mujeres como una ilusión para confundirlo, posiblemente por su misoginia. Pero aunque ella no rechazaba esa teoría, ella tenía otra, pues sospechaba que solamente Lovegood estaba tan trastornada para hacer lo que estaban haciendo, además de que uno de los pocos rasgos que habían encontrado era que la líder tenía el cabello rubio y muy largo, algo que coincidía con la líder de Ravenclaw. Ahora se daba cuenta de que ambos habían estado equivocados, pues aunque todos, incluida ella misma tenían una idea de Granger en la cual no podía entrar la característica de una peleadora como se estaba mostrando en esos momentos. A pesar del disfraz, que si bien era bueno había características que a ella no le podía engañar, durante casi dos años habían compartido demasiadas cosas, si bien nunca habían hablado mucho, ella sentía que el haber vivido cosas tan similares las había unido de algún modo.
