N/A: Muchas gracias a todos por leer y comentar esta historia... Ha sido un auténtico placer escribirla y espero que la hayáis disfrutado mucho. Gracias por vuestro apoyo.


EPÍLOGO

–Date prisa o llegaremos tarde… –Blaine gritó desde la habitación en dirección al baño.

–Ya voy… –Sam salió con una sonrisa. –Deberías relajarte, todo saldrá bien…

–¿De verdad lo crees? Es la primera vez que vamos a conocer a una posible madre de nuestro hijo… Tenemos que causarle buena impresión para que acepte. –El moreno comenzó a quitarse pelusas inexistentes de la chaqueta del traje que había elegido para la ocasión.

–Que, por cierto, es absoluta fan de Nightbird, por lo que tú ya te la has ganado… Eres consciente de que nos ha elegido por eso, ¿verdad? –El rubio se acercó y lo besó.

–No sé si me siento del todo cómodo con esa situación… –Los ojos color avellana miraron los verdes de manera intensa. No estaban acostumbrados a ese lugar, era mucho más pequeño que su casa en Los Angeles. Después de su boda (una ceremonia íntima y romántica) y unos meses para disfrutar de su recién estrenado matrimonio, habían comenzado su búsqueda para ampliar la familia. Con el éxito de la primera película y tras el rodaje de la segunda, habían decidido invertir el dinero para tener una casa en propiedad donde criar a sus hijos. Por eso estaban en un hotel de una pequeña ciudad de la zona medio oeste de USA.

–Lo sé, pero salvo que encontremos un niño huérfano y nos consideren aptos los servicios sociales, no vamos a poder evitar que tu fama influya en la decisión de las madres… Si prefieres que esperemos… Pero con tu trabajo y siendo homosexuales, no sé cuánto tiempo podría pasar hasta que podamos tener a nuestro hijo. –El dibujante agarró la mano del otro y esperó con paciencia la respuesta.

–Pero… Ella va a saber cosas del bebé y… –El actor intentó razonar, pero fue interrumpido.

–No vamos a narrar la vida de nuestros hijos, intentaremos mantenerlos apartados lo máximo posible del caos que viene con tu profesión… Además, con las redes sociales, cualquier madre que dé a su hijo en adopción podrá saber cómo le va… Lo importante es que está dispuesta a darnos la custodia. –Evans añadió.

–Tiene dieciséis años y está asustada… ¿Está segura de su decisión? ¿La están presionando? Son tantas dudas… –Anderson insistió.

–Que vamos a resolver ahora mismo, para eso estamos aquí…


Las dudas de Blaine se vieron resueltas cuando conocieron a la joven. La chica había cometido un error al tener relaciones sin protección con su novio y había quedado embarazada de gemelas. Eran dos niñas a las que ella no podía cuidar y quería darles una familia que las amara de verdad.

La madre era fan del actor, por eso sabía que sus pequeñas estarían bien cuidadas y crecerían en un hogar lleno de amor. Todo lo que podía aspirar para esas dos bebés que estaban en su vientre. Ella era muy joven y no podía encargarse de ellas, pero sí podía darles una vida mejor.

Por eso, cuando las pequeñas nacieron, el matrimonio tardó muy poco en llegar a la ciudad, para conocer a las dos nuevas chicas de la familia. Como sabían que iban a tener que viajar en esas fechas, Blaine había despejado sus compromisos profesionales. Por suerte, aún le quedaban cinco semanas para comenzar con la lectura de guion de su siguiente película. Tras el éxito de la primera parte de Las Aventuras de Blonde Chameleon y Nightbird, Anderson había podido trabajar en otras películas. La verdad era que le resultaba diferente, aunque eso no significaba que fuera malo. Le gustaba su nuevo trabajo y Los Angeles era tan diferente a Nueva York… Definitivamente, no se arrepentía del cambio.

Cuando llegaron al hospital, tardaron muy poco en encontrar el lugar al que debían dirigirse. Las enfermeras les comunicaron que la madre estaba bien y que había preferido no ver a las pequeñas antes de darlas en adopción. La asistente social les comunicó que la joven ya había firmado todos los papeles y que tan pronto recibieran las bebés el alta podrían irse a casa.

Entraron a una sala donde había varios bebés y les dirigieron a dos incubadoras. Los dos miraron a las niñas llenas de amor. Esas eran sus hijas, las mujeres de sus vidas. A partir de ese momento, iban a tener a esas dos pequeñas dependiendo de ellos totalmente.

–Son preciosas. –Sam susurró para no despertarlas.

–Son nuestras hijas… –Blaine respondió, sonriendo aún más que su esposo.

–Somos una familia…–Evans le dio un rápido beso en los labios.


El viaje de vuelta a Los Angeles fue muy tranquilo. Gracias al éxito de ambos, fueron capaces de conseguir un vuelo privado para estar completamente cómodos. Las niñas habían estado muy inquitas durante el viaje, algo que no era una novedad.

Lo normal era que estuvieran dormidas poco tiempo, puesto que en cuanto una se despertaba y lloraba, la otra también lo hacía. Por eso estaban contentos de haber podido volar de esa manera, no se podían imaginar lo molestos que habrían estado el resto de pasajeros por el llanto de las niñas.

Cuando llegaron a la ciudad, se encontraron que Cooper estaba esperándolos con una sonrisa, acompañado por su prometida Amanda. La serie que había rodado en Nueva York había llevado al mayor de los Anderson al éxito y compaginaba ese rodaje con el de películas en verano. Allí había conocido a Amanda, asistente de dirección en uno de los rodajes. La mujer, diez años más joven que el actor, era exactamente lo que necesitaba el mayor. Le aportaba serenidad y cordura a esa vida tan loca que llevaba.

–Quiero conocer a mis sobrinas… –Cooper se acercó a Sam, que era el que empujaba el carrito donde descansaban las dos niñas.

–Coop, por favor… Acaban de dormirse y no tenemos mucho rato de tranquilidad… ¿Puedes esperar a que se despierten? –Blaine suplicó, cansado por el viaje y lo poco que habían dormido esos días.

–¿Puedo al menos verlas? –Los ojos azules del mayor brillaban con intensidad, mostrando la ilusión que le hacía ser tío.

–Sí. –El menor de los hermanos sonrió mientras el rubio se apartaba para darle más espacio.

–Son preciosas… –Amanda susurró mientras las miraba.

–Son unas Anderson, por supuesto que son preciosas… Y de mayores serán unas rompecorazones… –Cooper comentó y Blaine sonrió. Parte de él temía que su familia no aceptase a las niñas porque biológicamente no eran suyas, pero ver a su hermano de esa manera le tranquilizó.

–Vamos a casa. –Evans agarró la cintura de su marido y le dio un beso. Por fin tenía la familia que tanto había ansiado y la tenía acompañado de la persona que más quería en el mundo y que más lo quería. No podía imaginarse una vida mejor… Y todo gracias a una propuesta diferente…