CAPITULO XX

EL CONVENTO.

(Lyon es la tercera ciudad de Francia después de París y Marsella, y la segunda área metropolitana del país, con 1.783.400 habitantes en 2007. Está situada en la confluencia de los ríos Ródano y Saona, pero para el desarrollo de esta historia será un pueblito pintoresco )

Serena llego a pueblo de Lyón cerca del medio día, justo cuando michiru llegaba a su casa para llevársela.

La pequeña bajo del tren con mucha fiebre durante el trayecto a Lyón comenzó a sentirse muy mal a temblar y dolerle la cabeza su cuerpo comenzaba a reaccionar a todo el stress y dolor que traia consigo, al bajar del tren comenzó a caminar por la ciudad sin saber exactamente a donde ir, lo único que deseaba era escapar de su realidad morir, el cuerpo le dolía por los golpes y sus manos eran intocables, estaban muy lastimadas por las cuerdas que seiya le puso un día antes y ahora no soportaba el dolor en ellas.

Serena ardiendo en fiebre se detuvo ante un gran portón de madera para tomar aliento y seguir, su cuerpo estaba llegando al limite de sus fuerzas cayo de rodillas sobre el pavimento para desmayarse a los pocos segundos.

Rato después el gran portón se abrió de par en par saliendo de el 2 monjas.

Ahhh!!!!! dios bendito – dijo una de las monjas -, hermana Maria mire, una niña a las puertas del convento, virgen santa esta ardiendo en fiebre – tras agacharse y revisarla para ver si respiraba -, hermana ¿que hacemos?. no la podemos dejar aquí.

pues llevarla al convento hermana , - dijo la otra monja -, y decirle al medico que la revise que tal que se nos muera, por que yo la veo muy malita

si tiene razón hay que llevarla a dentro

Entre las 2 hermanas cargaron a serena y la llevaron a un celda del convento después la hermana elena fue a darle aviso a la madre superiora.

por dios santo pero si esta niña esta muy mal – dijo la madre superiora al ver a la niña -, hay que llamar al medico, corra hermana Elena llame al doctor y usted hermana Maria traiga un poco de agua fría para bajarle la fiebre

Minutos después la madre superiora junto con la hermana Maria se encontraban tratando de bajar la fiebre de serena pero esta no cedía, la princesita estaba muy enferma.

madre, madre el doctor ya esta aquí, - dijo la hermana elena -

doctor muchas gracias por venir, - dijo la madre superiora -

madre por favor ni lo diga – dijo el medico -, la hermana Elena me comento algo sobre la niña que encontraron

si doctor, precisamente estamos tratando de bajar la fiebre pero esta no cede, - dijo la superiora -

bueno pues haber veamos lo que le sucede, - dijo el y se dispuso a revisarla -

Cuando el doctor la observo serena se veía realmente linda a pesar de su palidez algo que a el le llamo la atencion, el noto los golpes en su cuerpo y sus manos llenas de llagas.

madre y dice que la encontraron desmayada a fuera del convento, - pregunto el doctor -

si doctor – le dijo la hermana maria -, estaba desmayada, pero por favor dígame ¿que tiene? ¿que le pasa?

pues a parte de los golpes que tiene, la pequeña presenta un cuadro de pulmonía bastante severo, no la puedo llevar al hospital del pueblo por que su condición puede empeorar, - dijo el medico -

y ¿que sugiere?, - pregunto la madre superiora -

que se quede aquí, necesita mucho reposo además con el medicamento que le voy a suministrar se pondrá bien y yo vendré a verla todos los dias, y si pasa algo por favor avísenme.

esta bien doctor se hará como usted diga, - dijo la madre -

El doctor inyecto a serena y se quedo junto a ella para bajarle la fiebre mientras observaba su belleza y los golpes que tenia en su cuerpo preguntándose de donde venia, durante todo ese día el medico estuvo al lado de ella, cuando llego la noche serena ya no tenia fiebre solo que seguía sin recobrar el conocimiento, mientras tanto en Paris todos se preparaban para pasar una larga noche pues nadie sabia del paradero de la pequeña.

dios no puede ser que todavía no tengamos noticias de mi hija, - decía kenji mirando por la ventana -

papa tranquilízate la vamos a encontrar ya veras, - dijo haruka -

si tío, ya veras que sere va a estar bien – decía rei -, las malas noticias llegan pronto eso quiere decir que no ha pasado nada, - llevando para haruka y el dr tsukino un te al que previamente ya le había suministrado sus respectivas gotas de pócima -

por dios como nunca pude darme cuenta del daño que le hacia, era su padre debí creer en ella y respaldarla y que hice, la humille me deje llevar por mi coraje y frustración de padre pues creí que había echo un mal trabajo educándolos, y después de todo ya ven si soy un mal padre hice que mi hija se fuera odiándome

Rei estaba muy preocupada por las palabras de su tío tenia que encontrar a serena y evitar a toda costa que regresara por entonces todo se sabría.

tío no digas eso, tu eres un gran padre el mejor y lo vi. desde que llegue a tu casa y me trataste como a una hija mas, era lógico que reaccionaras así al ver todo lo que serena estaba haciendo, sabes mi papa nunca se habría preocupado por mi como tu lo hiciste con ella, por eso comprendo tu reacción ante la decepción de tu hija, vamos tío tomate el te, te va a caer bien.

si papa toma el te – le pidió haruka -, trata de descansar serena va a estar bien ya veras, - dandole un sorbo a su taza envenenada -

como podré descansar si no se donde esta mi pequeña – dijo kenji -, no se si esta bien, si ya comió, no muchachos no podré volver a dormir en paz hasta que serena no regrese.

Kenji se levanto del sillón y subió a su habitación dejando a haruka y rei solos, durante toda la noche kenji no hizo otra cosa que pensar en su hija estaba realmente preocupado por ella, además la conciencia no lo dejaba tranquilo jamás le había puesto una mano encima a su princesita y ayer descargo todo su coraje golpeándola hasta cansarse, el tenia la imagen de su hija que no decía nada ni lloraba mientras la maltrataba.

Darien que llegaba del hospital se encontró a un haruka silencioso con la mirada perdida en la llama de la chimenea y su esposa que leía un libro en el sofá como si no pasara nada

hola buenas noches, - dijo darien -

amor buenas noches que bueno que llegaste, - dijo rei acercándose a el y besándolo -

haruka ¿como estas?, hay alguna novedad sobre serena, - pregunto -

no, no hay nada, no ha llamado ni a regresado…………….. darien y si no regresa

no hermano no lo digas, mi niña tiene que volver necesito verla y pedirle perdón por mi actitud

Rei que llevaba una taza de café a su esposo con su respectiva dotación de pócima, estaba llena de coraje al escuchar a darien expresarse así, su odio a serena crecía mas al darse cuenta que darien la seguía amando y que estaba decido a pedirle perdón, tenia que encontrarla y rápido.

ya dejen de preocuparse serena va a regresar en cuanto se le pase el berrinche – dijo rei -, esta enojada por lo que mi tío le hizo pero estoy segura que mañana va a regresar como si nada y ustedes aquí angustiandose por ella

espero que no te equivoques y mi hermana regrese mañana sana y salva – dijo haruka -, bueno tortolitos ustedes están recién casados y supongo que quieren estar solos así que me voy, saldré un rato a dar un paseo para calmar mis nervios hasta luego.

gracias primo eres muy considerado- dijo rei -

Rei y darien se quedaron solos, esta corrió a apagar la luz de la sala dejando solo el fuego de la chimenea encendido dándole un aspecto calido y romántico al lugar, se acerco a darien quien no dejaba de mirar el fuego y comenzó a acariciar su melena negra, el no se inmutaba, las manos de ella comenzaron a acariciar su pecho mientras besaba su mejilla y el seguía con la mirada perdida en el fuego, rei acaricio su rostro, sus labios para después besarlos, el pelinegro ni siquiera hizo el intento por besarla, lo que molesto a su esposa.

darien por dios estamos recién casados – le reprocho ella -, y parece que tenemos 10 años, ¿que te sucede amor?

rei lo siento, perdóname cielo pero es que estoy muy cansado fue un día terrible perdóname por favor.

amor no te preocupes le dijo ella, se como arreglarlo yo te quitare el cansancio, -comenzaba a darle un masaje en la espalda y hombros -

rei, por favor, detente no sigas, - le pidió el -

darien soy tu esposa, quiero estar contigo no te das cuenta que te amo te necesito y te deseo.

rei, perdóname en serio pero no tengo cabeza para esto ahorita.

¿es por ella verdad?, ¿es por serena? –comenzaba a molestarse -, darien como puedes preocuparte por ella, es que acaso ya olvidaste lo que te hizo, ya olvidaste como se revolcaba con esos tipos, como lo hizo con seiya, ya olvidaste que te destrozo el corazón y la vida.

no rei no lo he olvidado, ni se lo he perdonado, pero la conozco desde que nació y no puedo estar indiferente ante la preocupación de su padre y mi hermano, rei te prometo que cuando serena regrese nos iremos de viaje y tendremos la luna de miel que te mereces, - abraza a su mujer y le da un beso en la frente -

amor gracias, te amo darien, te amo mas que a mi vida y por ti soy capaz de todo, por que no me dejes.

me voy a descansar rei hasta mañana

hasta mañana amor, que descanses, me quedare un rato mas y luego te alcanzo.

Mientras darien subía las escaleras rei lo observaba.

no se como le voy a hacer pero serena no puede, no debe regresar – pensaba ella -, su lugar me pertenece, no puedo permitir que vuelva por que todo se me vendrá abajo.

A l otro día, kenji bajo a desayunar y se encontró a todos en el comedor.

hola buenos días, - dijo kenji -

hola tío – respondió rei -, ¿pudiste dormir algo?

no rei, no pegue los ojos en toda la noche, no ha llamado ¿verdad?

no papa – dijo haruka -, no lo ha hecho,y estoy empezando a preocuparme en serio

El teléfono sonó y todos corrieron a contestar, era michiru quien llamaba preguntando si había noticias de serena, y la respuesta fue no, al poco rato llamo diego y después nicora, luego yaten, taiki, y al ultimo lita la respuesta siempre era la misma, no, no hay noticias.

En Lyón serena seguía inconsciente en el convento el doctor había pasado a revisarla tras pasar la noche a su lado y pudo constatar que ya no tenia fiebre pero seguía sin despertar, cerca del atardecer la madre Elena que seguía a su lado se llevo una grata sorpresa.

hola pequeña por fin abriste los ojitos, - le dijo la hermana -

do…..¿donde estoy?, ¿que me pasó?, - pregunto quedamente -

¿no lo recuerdas?, - le respondió la hermana -

no solo recuerdo que me desmaye al salir del tren

estas en un convento en Lyón pequeña, te desmayaste estabas ardiendo en fiebre y por eso te trajimos aquí, el doctor nos dijo que tenias pulmonía.

ya veo, - dijo serena -

pero aun no me has dicho tu nombre y tampoco como te sientes

me llamo serena, me siento muy débil y con un dolor de cabeza muy fuerte.

bien serena será mejor que descanse debes guardar reposo, iré a avisarle a la madre superiora y al doctor que ya despertaste.

La hermana Elena salio de la habitación dejando a serena en soledad, la princesita se incorporo en la cama con trabajo y mucho dolor y tras observar a su alrededor empezó a llorar, lloraba de tristeza, de dolor, estaba sola, enferma y con el alma echa pedazos sin contar con su cuerpo que le dolía demasiado estaba lleno de moretones por todos lados, serena comenzó a tener otra crisis nerviosa en la cama de esa habitación, sin mas compañía que ella misma, la pobre niña apretaba las mantas con desesperación, las lagrimas corrían y corrían por sus mejillas su dolor de cabeza aumentaba cada vez mas pues lo recuerdos se agolpaban en su memoria

El cansancio la venció y se quedo dormida justo cuando las hermanas y el doctor entraban a revisarla.

pobre criatura algo muy triste debe atormentar su alma, parece el llanto la venció y se quedo dormida, - dijo la madre superiora -

madre ¿como lo sabe?, -pregunto el doctor -

por que la almohada esta empapada y en su rostro se ve el camino que sus lágrimas recorrieron.

El doctor se sentía mas encantado por serena, el solo mirarla la envolvía de paz era como si esa niña en medio de todo su dolor irradiara una calidez y una luz que a el lo transportaba a otro nivel jamás había conocido a una mujer así para el serena era un ángel que acababa de llegar del cielo.

Durante un rato serena durmió rodeada de las hermanas y el doctor, ya habia obscurecido cuando desperto.

hola pequeña ¿como te sientes?, - pregunto la superiora -

- serena dibujaba una leve sonrisa -, bien gracias

que bueno gracias a dios que ya estas mejor, - dijo la madre elena -

serena mira ella es la madre superiora, y el el doctor que te atendió, - le dijo de nuevo la hermana elena -, el doctor se llama touya y es el medico del pueblo

muchas gracias doctor y gracias madre por aceptar que pase aquí la noche

no tienes nada que agradecer pequeña, no te ibamos a dejar en la calle, - le dijo la madre superiora -

madre, hermana sera que me pueden dejar a solas un momento, - les pidió el doctor -

claro doctor, - dijeron ambas y salieron de la habitación -

bien señorita vamos a ver ¿que te sucedió?, - pregunto touya -

pues me senti mal al bajar del tren y perdi el conocimiento, - le dijo serena -

yo me referia a los golpes que tienes en el cuerpo y a las marcas de tus manos serena

Serena solo se sonrojo y sus ojos se inundaron de lagrimas.

doctor no quiero hablar de eso, es algo que quiero enterrar por eso estoy aquí lejos de todo lo que me ha lastimado

¿te fuiste de tu casa?, - le pregunto -

no, yo no tengo casa, - le respondió ella -, ni familia, soy huerfana, mi madre murio cuando naci y mi padre y mi hermano murieron no hace mucho, no tengo familia ni a donde ir, - mientras las lagrimas volvian a traicionarla –

¿no tienes a nadie serena?, ¿nadie que se pueda preocupar por ti?

no, no hay nadie en este mundo al que le pueda importar, - dijo tristemente -

no llores pequeña, - secando sus lagrimas -, no te preocupes voy a hablar con la madre superiora para que puedas quedarte con las niñas que viven aquí.

Al doctor por una extraña razon le partia el alma ver llorar a esa niña y por un instinto la abrazo, algo le decia que la tenia que proteger y cuidar aunque no sabia aun de que, serena sintio una gran calidez cuando el chico la abrazo que se entrego a su abrazo y lloro con el por un buen rato, touya no decia nada solo la consolaba y la dejaba llorar, la calidez que esa niña emanaba comenzaba a meterse por cada poro de su piel.