Resumen: ¿Quién le iba a decir a ella que la búsqueda de Aquarius era el primer paso para el más grande de los males? La batalla contra Zeref ha cesado, pero la victoria aún está muy lejos de llegar a sus manos. Una nueva aventura ha comenzado, y desencadenara crueles caminos que llevaran a nuestros magos favoritos al borde de la desesperación mientras con sus propias fuerzas sobrepasan sus propios límites para vencer a todo aquel que se atreve a amenazar a Fairy Tail.

~ Debo decir que Fairy Tail es un manga de aventuras, fantasía y magia creado por Hiro Mashima.


~ Fairy Tail Returns ~
Saga: El Poder del Agua

21
La traición de Minako

No pudo evitar que su rostro hiciera una mueca de desagrado en el momento en que comenzaron a luchar. Ya estaba cansada de la batalla sin sentido que estaba desarrollando desde hace muchos días. Todo lo que ella había querido antes, era simplemente vengar a sus amigos lastimados en un parque de atracciones, pero quién iba a imaginar que eso la llevaría tan lejos hasta el punto de luchar por algo más grande.

Minako era una gran contrincante y por lo que Erza sabía y pudo notar, la muchacha se había especializado en la magia de armas debido a que ella misma se había especializado en la magia de Re-equipamiento. Le gustaba luchar contra Minako, por lo tanto odiaba mucho la situación en la cual se estaban enfrentando, además no le gustaba el aura negra que desprendía su magia. Era evidente que magia negra estaba rodeándola.

– Admito que luchar contra la pareja aquella pudo haber sido interesante, pero siempre preferiré luchar contra ti –

– ¿Pareja? – Erza frunció el ceño – Ah, te refieres a Gajeel y a Levy. Bueno, no me importa si quieres luchar contra ellos, pero en estos momentos tengo el deseo egoísta de querer luchar contra ti

– Sabes que estaré feliz de concederte aquel egoísta deseo, debido a que espero que entiendas mi propio deseo egoísta –

– Lo siento – Erza cerró los ojos – pero tú deseo egoísta de un nuevo mundo no se parece en nada al mío. Yo no le haré daño a nadie más que no sea a mí misma, en una batalla tú saldrás lastimada, pero eso debido a que también quieres luchar conmigo. En cambio, tu deseo de formar Eternal le hará daño a mis amigos y a nuestro mundo. Ambas tenemos deseos egoístas, pero cada uno tiene un nivel diferente de egoísmo

La muchacha se rió por lo bajo – Hace ocho años, cuando yo era una niña, me hubiera gustado conocerte antes de conocer a Samina y que me dijeras las mismas palabras que repites a cada segundo, para que así cuando conociera a Samina yo le dijera lo mismo – Volvió a mirar a Erza – Estoy segura de que en ese momento seguramente te habría escuchado, pero no ahora, no ahora que he visto el mundo con mis propios ojos y no los tuyos. Lo creas o no, Erza Scarlet, en realidad siento pena por aquellas personas que se interpondrán en nuestro nuevo mundo. Todos aquellos que impidan la creación de Eternal serán borrados para siempre

– ¿Borrados? – Erza se mofó – Lo dices como si fuese tan fácil

– Estoy segura de que lo es –

– Puede, pero también puede que no. No entiendes nada aún, a pesar de todo lo que te he dicho. No puedes borrar a alguien solo porque sí, existe la consciencia. Ese mundo está mal en muchas maneras, y solo lo empeoras si te aferras a él –

– Yo voy a vivir – Ella dijo empuñando la cuchilla – Viviré

– No eternamente –

– Te equivocas. Viviré junto a Samina y a los demás. Viviré sin miedo de la muerte que espera a la vuelta de la esquina. Viviré por Eternal – Dijo la muchacha con seriedad – mientras que tus amigos y tú caerán…

Erza apretó los dientes corriendo hacia la muchacha, blandió su espada y recibió el bloqueo de la muchacha con calma, pues sabía que en lugar de esquivar el ataque iba a bloquearla.

– No lo entiendo – Murmuró ella entre dientes. La muchacha no parecía tener problemas para bloquear su ataque – ¿Haces esto por ella?

– ¿Qué tiene de malo querer hacer algo por los demás, no estás tú luchando aquí porque tus amigos salieron lastimados? – La muchacha flaqueo un segundo antes de volverse hacia Erza con una mirada seria.

Con un movimiento rápido, Erza despegó su espada del cuchillo e intentó atacar a la muchacha por el costado, pero no logró hacerle daño porque ella retrocedió rápidamente previniendo el ataque.

– No es lo mismo. Vine aquí para hacer pagar a quienes lastimaron a mis amigos y lo que me encuentro es a un grupo de mocosos que quiere cambiar nuestro mundo – Erza espetó con dureza – No tienes ni idea de lo que significa todo esto. Todo lo que hacen está mal

– ¿Mocosos? – Se burló la muchacha apuntando la espada hacia la chica – No es la edad lo que importa, ¿sabes? Son las experiencias por las que has pasado lo que en realidad cuenta. Yo tuve que vivir a la sombra de mis padres, quedando como la chica que tenía la culpa de que su madre hubiera muerto. Eso es un mundo de soledad infinita, sabiendo que no había nadie que tuviera que pasar el mismo dolor, pero al mismo tiempo queriendo conocer a la persona que más admiraba, una chica que paso por algo casi igual en su niñez. Si lo miras bien, tampoco es que haya diferencia de edad entre nosotras, lo único diferente es que tienes ocho años más que yo… y que durante esos ocho años, son siete años en los cuales en realidad no has vivido nada…

– Lo que me haya sucedido no es asunto tuyo. Tienes razón, mucha puede que en realidad mi edad sean siete años más de los que en realidad demuestro tener, pero eso no significa que no te vea a ti como una mocosa engreída que no sabe lo que hace – Erza dijo chocando las espadas nuevamente – No he tenido una vida muy larga pese a todo lo que ha sucedido y aun así soy capaz de ver que lo que haces está completamente mal. Si en realidad quieres que ella viva una vida feliz, entonces deberías regalársela aprovechando el tiempo que le quede, no creando un nuevo mundo. Solo causaras dolor

– Cállate – La muchacha corrió a gran velocidad intentando clavar la cuchilla en el rostro de Erza para terminarla de un solo golpe, pero Erza fue más rápida y con las dos espadas bloqueo el golpe y luego de una patada se quitó a la muchacha de encima.

– Duele que la gente no entienda lo que quieres, ¿no es así? – Se movió a gran velocidad golpeando con el mango de la espada a la chica – Ahora entiendes lo que sentimos nosotros cuando les decimos qué es lo que deben considerar correcto y lo que no

– No sabes nada… –

– Sé lo suficiente para entender que no importas cuantas veces le des vuelta, cuantas veces me digas que es por un bien mejor, siempre va a ser por un mal. Lo que haces… lo que quieres… está mal. Yo estoy aquí de pie, más fuerte de lo que era ayer, más fuerte de lo que era cuando niña debido a que con todo lo que he sufrido, todo por lo que he pasado, me he hecho más fuerte en cuerpo y alma. Mi mente sabe que es real y que es mentira, puedo diferenciar el deseo egoísta de alguien que está desesperada por encontrar la respuesta que no ve que hay otros caminos del deseo real de querer ayudar a un amigo – Erza dijo con seriedad. Miro a la muchacha que se encontraba lejos. Apretó los mangos de las espadas y luego de un golpe las dejó clavadas en el suelo antes de caminar lentamente hacia la muchacha. Extendió su mano hacia Minako, quién tirada en el suelo la observaba con sorpresa – Aún no es tarde. Puedes cambiar, ayudarnos a detener a Samina y puedes ayudarla haciéndola feliz en sus últimos días…

Bajo la mirada atenta de Minako, Erza intentó sonreír esperando a que la muchacha extendiera su mano. Ella no iba a seguir luchar por una idiotez, ella solo iba a luchar por sus amigos. Entendía a la perfección el sentimiento de la chica, de hecho ella misma habría hecho algo parecido si tiempo atrás sus amigos estuvieran en la misma situación, pero ese no era el caso ahora y ella era más inteligente de lo que ayer fue. Erza era capaz de elegir el camino correcto por mucho que duela y por mucho que parezca lo incorrecto.

– ¿Qué dices…? – Murmuró suavemente – Construyamos nuestras propias reglas hacia la felicidad, no un mundo que solo traerá soledad…

No podía verle el rostro, porque la muchacha desviaba la mirada. Sonrió ligeramente, porque confiaba en ella, lo que no sabía era que oculta bajo su ropa, la chica apretaba un cuchillo con fuerza.


Lucy apretó los dientes con preocupación mientras retrocedía lentamente, preparada para escapar de ser necesario. La mirada de Natsu seguía un camino hacia el vacío por completo.

– ¿Natsu…? – Happy llamó con un deje de preocupación.

– Esto no se ve bien – Lucy murmuró preocupada.

El muchacho de cabellos rosados se dio la vuelta para mirar hacia la maga celestial y el Exceed que se tensaron enseguida. Sus ojos vacíos y sus puños ardiendo en flamas que quemarían todo a su paso. Con cautela, Lucy dirigió su mano hacia donde se encontraban sus llaves. Gracias a la ayuda de Wendy y al descanso que recibió había recuperado gran parte de su poder, quizás no todo, pero sí gran parte y con eso le bastaba. El problema era que si Samina estaba controlando a Natsu, no había nada que ella pudiera hacer porque definitivamente Natsu era más poderoso que ella.

– Oh, oh – Lucy murmuró preocupada – No me gusta esto

– Lucy… haz algo –

– ¿Qué quieres que haga? Ella lo está controlando – Torció los labios con preocupación mientras miraba hacia en frente – Uhm, ¿Natsu? ¿Sabes quién soy, verdad? Tú no nos harías daño a nosotros, ¿cierto?

– Yay, somos amigos, Natsu – Happy dijo con cuidado.

– Entonces, adelante – Samina dijo con un tono monótono – Enséñame que puedes quitarle el control a tu amigo de la misma manera que lo hiciste con Aquarius. Bien, atácalos ahora

Lucy alzó las cejas sorprendida, mirando con horror como el muchacho inflaba sus mejillas absorbiendo una gran cantidad de aire. Sus ojos aún vacíos, se fijaron en ambos oponentes que lo miraban con miedo de siquiera poder moverse. Su espalda estaba rigida y hacia atrás, para cuando inclino su cuerpo hacia adelante una gran ráfaga de fuego salió de su boca dirigiéndose hacia la Maga Celestial y el Exceed.

– ¡Hakuryu no Hoko! –

Una ráfaga de viento acompañada de una luz brillante de color blanca, se dirigió hacia el ataque de fuego que Natsu les había lanzado. Con sorpresa y confusión, Lucy solo atinó a cerrar sus ojos por un breve segundo a causa de la potencia de la luz que le impedía mantenerlos abiertos por mucho tiempo. Ella alzó la mirada cuando toda la luz se desvaneció y a un lado, no muy lejano a ella, pudo encontrarse con la mirada de Sting Eucliffe, el Dragon Slayer de la luz.

– Sting – Happy dijo con una sonrisa en los labios – Lector

– Yukino – Lucy la miro sorprendida.

Los tres mencionados sonrieron a las dos hadas. Sting dio un salto largo hasta posicionarse entre Lucy y Natsu mientras Lector y Yukino corrían hacia ellos con más calma.

– Perdón por la tardanza – Sting sonrió con seguridad – pero me he tenido que encargar de un estorbo

Yukino sonrió a la chica – Nos bloquearon el paso algunas criaturas –

– Ya están aquí y es lo que importa – Lucy sonrió.

– Hay que tener cuidado – Happy señaló hacia el frente – Ella está controlando a Natsu

– Eh, conque le controla – Sting sonrió – Yukino, ustedes encárguense de ella. Yo me encargaré de Natsu

– Pero… – Lucy se mordió el labio – No le hagas daño…

– No te preocupes. Buscaré la manera de quitarle el control – Él sonrió ligeramente – A esta altura da igual si es a golpes o no. Happy, Lector, cuiden de las chicas

– ¡Aye! –

Lucy asintió con preocupación antes de correr por al lado de los dos luchadores y dirigirse hacia Samina que observaba la batalla con una expresión vaga en su rostro.

– ¿Tienes un plan para derrotarla? – Happy preguntó – Si la vencemos el control de Natsu se liberara

– Tengo la sensación – Lucy torció los labios mientras corrían – que Sting puede quitarle el control fácilmente

– ¿De qué hablas? – Preguntó Yukino.

– Solo es una teoría – Dijo Lucy pensativa.

Ella aún no estaba segura de que fue lo que hizo que Aquarius saliera del control de Samina, pero estaba segura de que si fue simplemente el hecho de creer en ella, entonces Sting, quien admiraba a Natsu con tanta fuerza, podría hacerlo entrar en razón. Si no era posible para Sting hacerlo, entonces ella y Happy podrían intentarlo y quizá hasta lo logren. Aunque si lo pensaba bien, algo le decía que Sting estaba aprovechando esta oportunidad para volver a luchar contra Natsu.

Samina estaba justo frente a ellos. Happy señaló con el brazo hacía con una expresión algo molesta en su rostro.

– ¿Por qué le has hecho eso a Natsu? –

– No tengo por qué explicarte nada – La muchacha desvió la mirada algo molesta – Son un estorbo en mis planes

– ¿Qué dijiste? – Lucy frunció el ceño.

– Pero, aquí tengo a las dos magas celestiales que juntas tienen el resto de las llaves – Una sonrisa cruzó sus labios – Podría matarlas. Podría arrebatarles las llaves. Podría hacer muchas cosas, ¿sabes? Pero en su lugar, ¿qué te parece si hacemos un intercambio? Las llaves por sus amigos

– ¿De qué estás hablando? – Yukino frunció el ceño.

– Míralo por tu cuenta –

Al mirar por su hombro, las dos chicas pudieron ver a sus compañeros luchando mano a mano en una batalla que tenía pintas de ser bastante dura. Lucy juraría que no se trataba de la pelea que ella estaba esperando, es decir, sabía que iban a luchar, pero en estaba esperando que Sting pudiera hacerle entender de otra forma.

Yukino frunció el ceño mirando hacia Samina – Haz estado metiéndonos en muchos problemas, sin olvidar la cantidad de personas que lastimaste en el Parque de Diversiones por intentar matarme –

– No sé de qué hablas – Dijo ella con seriedad – Le dije a Minako que te matara. Lo que sea que sucedió en ese lapso de tiempo es culpa de ella, no mía

Lucy apretó los puños sacando una llave de su estuche. Apretó el mango de la llave con fuerza y luego miró hacia Samina – Vamos a detenerte, Samina –

– Quiero verlo – Sonrió la muchacha por fin.

– ¡Ábrete Puerta del Toro Dorado: Taurus! –

– ¡Muuu! – Una figura apareció entra las dos chicas, la apariencia humanoide con rasgos de vaca, un hacha gigante en sus manos y una sonrisa en su boca hizo que Yukino se estremeciera y se escondiera detrás de Lucy para evitar que aquel espíritu invocado notará su presencia.

– Da miedo – Murmuró la muchacha por encima del hombro de la chica.

Lucy sonrió nerviosa – Taurus no cambia –

– ¡Voy a proteger el bello cuerpo de Lucy! Uhm… – La criatura humanoide parpadeó varias veces volteando a mirar a Lucy intrigado. La muchacha sonrió ligeramente, sintiendo la gota de sudor en su cuello y detrás de ella a la muchacha escondida tensarse. Taurus inclinó la cabeza hasta quedar a centímetros del rostro de Lucy, mirándola aún intrigado.

– ¿Qué estás haciendo? – Preguntó ella con cierto tono nervioso.

– ¡Lo sabía! – Finalmente dijo el espíritu celestial con una sonrisa y una mirada embobada de la cual su dueña podría jurar que habían dos corazones en las pupilas de la criatura. – ¡Otro bello cuerpo se esconde detrás del tuyo, Lucy!

– ¿Eh? – Parpadeó confundida.

– ¡Lucharé contra el enemigo para proteger dos bellos cuerpos! – Alzó el hacha por sobre su cabeza mientras miraba con una decidida mirada hacia el enemigo. Lucy sacó la llave nuevamente y suspiró. – ¡Lucy-san, espero una gran recompensa por detener a quien estuvo controlando a Aquarius!

– Esto fue una mala idea – Dijo al mismo tiempo en que enviaba de regreso al espíritu celestial a su mundo. Resopló de mala gana mirando hacia Yukino – Ya puedes salir

– Lo siento – Ella sonrió nerviosa y sonrojada – Realmente no me agrada mucho que me mire tanto

– Como a todas – Suspiró Lucy. Espíritus normales, ¿era mucho pedir? Sacó una nueva llave y miró hacia Samina que la miraba con una expresión extraña en su rostro – ¿Qué?

– Tus espíritus celestiales son extraños – Dijo la muchacha desviando la mirada – No me extraña a decir verdad

Lucy apretó los puños con fuerza mientras lo alzaba algo molesta. La muchacha seguía sin mirarla, pero su tono de voz ya no era ni monótono ni de superioridad, sino que parecía el típico tono de voz que alguien usaría si intentara burlarse y al mismo tiempo disimularlo. Ella parecía calmada.

Yukino rió por lo bajo al igual que Lector y Happy lo hicieron, provocando que la joven desviara la mirada sonrojada y molesta al mismo tiempo mientras gruñía.

– Vamos a luchar – Dijo finalmente la Maga Celestial perteneciente a Sabertooth – ¡Ábrete Puerta de los Peces: Piscis!

De un brillo dorado, dos grandes criaturas salieron danzando en el aire al compás, entrelazándose entre ellos mismos sin provocarse un nudo. Eran grandes y largos, tenían la apariencia de lo que podría ser una anguila eléctrica pero en realidad eran peces. Sus ojos bien abiertos y sus bocas mostrando una sonrisa un tanto tétrica y dentada. Los dos peces presentaban colores diferentes: negro y blanco.

– ¡WOO! ¡PECES! – Happy dijo con emoción. Batió sus alas dirigiéndose hacia donde se encontraban los peces, pero fue detenido de pura suerte gracias a Lector que lo jaló nuevamente hacia donde habían estado anteriormente.

– Tienes que controlarte –

– Lector… son peces – Happy dijo con una mirada embobada y babosa hacia los peces – ¡Los peces se comen!

Lucy sonrió – Buena idea de sacar a Piscis – Ella sacó una llave rápidamente – Es mi turno. ¡Ábrete Puerta del Arquero: Saquittarius!

– ¡Uhm… moshimoshi! – Un hombre vestido de caballo apareció frente a las dos chicas, sosteniendo su mano izquierda a la altura de su frente en una especie de saludo. El espíritu celestial miraba hacia el frente con una expresión seria en sur ostro.

– Adelante – Lucy dijo con una sonrisa en sus labios – Te toca mover…

La muchacha frente a ella entrecerró los ojos ligeramente mientras sacaba una llave por debajo de su capa, sin revelar su atuendo. Ella alzó la llave y luego apuntó con ella hacia donde se encontraban sus oponentes.

– ¡Ábrete Puerta del Aullador de la Luna: Lupus! –

– Lupus… – Yukino murmuró al ver al animal con forma humanoide parado sobre dos patas, encorvado ligeramente, su cola meneándose lentamente de un lado a otro y una sonrisa cargada de egocentrismo en su rostro.


Bloqueó rápidamente el puñetazo que Natsu estaba intentando darle, esquivando al mismo tiempo y tratando de hacerle el menor daño posible, pero Natsu no estaba preocupado por ello y tampoco estaba demostrando darle piedad. Sting retrocedió cansado, la batalla estaba siendo más dura y aunque le gustaba pelear contra Natsu, no le gustaba que el muchacho fuera controlado por alguien más.

– ¡Qué haces, Natsu-san! – Gruñó él mientras golpeaba su mejilla con un fuerte puñetazo – ¿Cómo has dejado que ella logre controlarte?

Natsu no respondió, en su lugar envió una ráfaga de fuego que logró dar en el blanco. Sting gruñó nuevamente antes de enviar su propio ataque Hoko contra él, también logrando hacerle bastante daño. Sting gruñó nuevamente cuando vio a Natsu ponerse en pie. Él quería luchar contra Natsu y quería disfrutarlo, que ambos fueran capaces de sonreír al final del día y felicitarse el uno al otro por un buen combate, pero no iba a ser posible si aquel muchacho estaba siendo controlado por alguien más.

– ¡Hakuryu no Hoko! – Atacó a su oponente con gran velocidad y con un golpe verdaderamente poderoso. El puño de Natsu, envuelto en llamas, colisiono con el ataque de Sting bloqueándolo. Ambos se miraron en un juego de poder y fuerza a la espera de que el otro cediera, pero ninguno estaba planeando hacerlo.

– ¿Es qué no me entiendes? – Sting gruñó poniendo más fuerza en su golpe – ¿Por qué haces esto? ¿Cómo es posible que te hayas dejado, Natsu-san?

Bajo sus pies, el suelo tembló. Frente a él, en otro lado, se encontraban luchando tres magas celestiales y la pelea no parecía amistosa. Él mismo sonrió aventando un puñetazo en el rostro del muchacho.

– ¡Responde! –

Sintió una ola de fuego golpearlo con tanta fuerza que lo aventó unos pocos metros, con el cuerpo adolorido, Sting se levantó buscando con la mirada a Natsu pero no era capaz de verlo pese a que era capaz de olerlo. Frunció el ceño preparándose para otro ataque y fue entonces que vio la sombra del muchacho sobre él mismo. Alzó la mirada hacia arriba y pudo ver a Natsu dirigirse hacia él cayendo en picada con un puño ardiendo. Sting rodó fuera del alcancé y pateó el brazo del chico cuando su puño colisiono contra el suelo, luego de haberlo desequilibrado por un instante, pateó su espalda provocando que al momento de caer rodara lejos del alcance. Dio una zancada impulsada por un golpe suyo de pies contra el suelo y volvió a golpear a Natsu con fuerza enviándolo aún más lejos.

– No tenemos tiempo para esto, Natsu-san – Sting dijo enojado – Tenemos que detener a Samina. Nuestros amigos cuentan con nosotros

A gran velocidad Natsu se acercó a él dando golpes a diestra y siniestra, Sting esquivo cada golpe mientras era obligado a retroceder y en el momento en que tenía la oportunidad, comenzaba a aventar golpes a Natsu con ambas manos e incluso con los pies, obligando a él también retroceder. Lanzando y esquivando, los dos jóvenes se mantuvieron un buen tiempo de tal manera dando todo lo que podían.

– Vamos, Natsu-san – Sting habló entre dientes con la respiración agitada aun dando golpes con ambas manos – Reacciona de una vez. Sé que eres más fuerte que esto.

Con un golpe bajo, Sting cayó al suelo luego de que Natsu lo golpeara. Él se sorprendió mirando al muchacho y en el momento en que intentó moverse para evitar ser el blanco del siguiente golpe sintió el pie de Natsu sobre su estómago. El rubio realmente no estaba pendiente de la poca presión que estaba poniendo el muchacho. Todo lo que podía ver era que su flequillo ocultaba sus ojos, el puño ardiendo en una gran llama y su mirada probablemente vacía. Cerró los ojos cuando lo vio moverse, lo que sea que iba a hacer Natsu probablemente le iba a doler demasiado, ¡pero lo recibiría como un campeón! El golpe de Natsu, para su suerte, jamás lo golpeó en el rostro o en alguna parte de su cuerpo. Confundido, lentamente abrió los encontrándose con el puño de Natsu en el suelo, justo al lado de su cabeza. El suelo bajo el puño se había resquebrajado, incluso presentaba una abolladura, lo que sorprendió bastante a Sting. Natsu tenía la mirada agachada, por lo que el rubio no fue capaz de verlo.

– Sting… –

Los ojos del muchacho se abrieron de golpe, sorprendido de lo que Natsu hubiera dicho por fin alguna palabra. Apretó los puños preparado para atacar en caso de que fuera alguna trampa, pero la voz de Natsu, clara y calmada, le hacía sentir que no se trataba de nada parecido, es más, el joven levantó la mirada con una expresión seria en su rostro, sus ojos brillantes de emoción y su cuerpo tenso y rígido.


Erza apretó los dientes mientras su magia de re-equipación había cambiado su atuendo rápidamente por alguna armadura poderosa, aunque comenzaba a sentirse bastante cansada si era sincera. Frente a ella, Minako seguía apretando el cuchillo ensangrentado que en un hilo de sangre dejaba caer gotas pequeñas hasta crear una pequeña piscina para las hormigas. Su mirada estaba en el suelo, no era capaz de mirar a Erza, quien pese a todas las heridas que presentaba aún era capaz de mantenerse en pie.

Apretando los dientes, finalmente la muchacha dejo caer la cuchilla al suelo en un sonoro sonido que parecía retumbar en una habitación vacía. Erza no se quitaba la armadura todavía, ella seguía mirando hacia la joven y de su milla corría un hilo de sangre que había manchado parte de la armadura.

– ¿Qué demonios…? – Murmuró la muchacha sin mirarla aún – ¿Por qué…?

– No puedes vivir haciendo lo que ella quiere. ¿Qué harás cuando ella ya no esté? ¿Qué harás cuando Eternal jamás sea creado y ella desaparezca de este mundo? –

– ¿Desaparezca? – Murmuró la chica – ¿Es así como lo ves?

– No – Erza murmuró – Puede desaparecer físicamente, pero mentalmente jamás lo hará porque mientras una sola persona la recuerde ella seguirá viviendo. ¿Entiendes todo esto? No puedes seguir haciendo esto. Te haces daño también

– Eternal… – Murmuró ella – Todo lo que queremos es a Eternal. No importa a quienes tenemos que barrer en el suelo para lograrlo

– Despierta. Esta es una batalla en la que nadie va a ganar – Erza dijo con seriedad – He perdido contra ti, pero mírame. Aún estoy de pie frente a tu mirada para hacerte ver que lo que haces está mal. He sufrido un dolor incesante tras otro y aún puedo ponerme en pie, incluso más fuerte que antes. Eso es el sufrimiento, una batalla en la que nadie puede ganar, pero siempre se puede aprovechar. Vamos a seguir luchando, cada una por sus ideales, y ninguna de nosotras logrará lo que desea solo porque siempre habrá alguien que se interponga. Tú te interpones en mi meta y yo me interpongo en la tuya. Si me intentas vencer, si logras ganarme, me pondré en pie. No importa cuántas veces me golpes o me derribes, siempre te pondré la otra mejilla para que me des un puñetazo, porque podré pararme luego y verás que de la derrota se aprende

– Palabras sin sentido –

– Las palabras no es lo importa. Es el sentimiento que las une – Erza dijo con seriedad – Las encuentras sin sentidos porque no ves la pasión que se escapa de mi boca para decir aquellas palabras, las cuales sentido tienen cuando sabes ponerte en pie después de una derrota

La muchacha seguía sin mirarla – Aún si yo me rindiera ahora, jamás podría detener a Samina. No hay nadie que la pueda detener. Todo esto es una estupidez. Ella es poderosa, quizá no es buena para las peleas, pero puede controlar a quienes quiera y a cuantos quiera –

– Entonces la detendremos juntas – Erza comenzó a caminar con una sonrisa extendiendo la mano hacia Minako una vez más – Juntas podremos

La muchacha alzó la mirada hacia Erza dejando a la vista algunas lágrimas que corrían por su mejilla. Verla así, tan vulnerable, hizo que Erza sonriera ligeramente mostrando apoyo y firmeza en su rostro.

– Este es nuestro mundo, nuestra vida. Puede ser injusto, no eres la única que ha pasado por una mala infancia, muchos de nosotros lo hacemos, pero estamos de pie porque somos fuertes y sacamos el provecho del dolor. Endurecemos nuestro ser, somos más poderosos juntos – Erza dijo con calma – Luchar contra ti me ha gustado, pero esta batalla ya se ha vuelto estúpida. He luchado, he dado lo mejor de mí y he perdido en dos ocasiones, pero estoy de pie de la misma manera en la que tú te mantienes de pie. Eso significa sobrevivir en un mundo que te da la espalda, pero no debes dársela jamás porque es gracias a este mundo que tú eres quien eres en este momento. Vamos, detendremos a Samina

Minako observó a Erza sorprendida. Su mirada suave y cálida de alguna manera la hacían parecer más imponente de lo que ella apretaba durante la pelea. Se había acostumbrado a ver a una Erza débil y vulnerable a sus ataques, pero siempre con una mirada dura que jamás se dejaría vencer, por lo que verla ahora con esa expresión en su rostro la hizo sentirse extraña. Hubo un momento de vacilación, pero en su cabeza las imágenes de una pequeña niña que en un rincón de su habitación sostenía una revista con ojos brillantes y mejillas sonrojadas, hizo que extendiera su mano hacia Titania y aceptará la derrota.

Erza estaba cansada de luchar y ella ya no lograba encontrarle una razón a la pelea. Simplemente quería acabar con todo lo que estaba sucediendo, el mundo que ella quería crear no había sido dejado de lado, pero las palabras de Erza por fin habían logrado penetrar esa coraza dura que la alejaba de la realidad y la mantenían en sus sueños encerrada.

– Está bien – Sonrió torcido inclinando la cabeza para que una sombra cubriera sus ojos – tú ganas…

– Existen muchas formas de ganar – Erza dijo con una sonrisa – Esta no la hace menos deshonrada que la anterior

La muchacha rió por lo bajo – En verdad ustedes hablan demasiado –

– Lo sé – Coincidió Erza sonriendo.


– Necesitamos otro plan – Yukino dijo con preocupación al ver como el espíritu del zodiaco del sagitario había sido derrotado por la constelación del lobo casi sin problemas. Vio por el rabillo del ojo a Lucy apretar una llave en sus manos mientras que ella misma había decidido invocar a un segundo espíritu para que pudiera ayudar a Piscis.

– Más espíritus – Murmuró Lucy.

– Ella tiene la ventaja – Happy dijo mirando a las dos chicas – Lucy, ¿no tienes a alguien que pueda vencerla de una vez?

Lucy apretó los puños sacando la llave de Leo. Estaba por invocar al espíritu, cuando un resplandor brillante la cegó unos segundos y cuando pudo ver se encontró con un pequeño niño frente a ella. El muchacho no aparentaba tener más de diez años, tenía el cabello castaño claro con unas especies de cachos redondos que sobresalían entre el cabello y su tez era de un amarillo suave, casi como el dorado. Todo su cuerpo se encontraba moteado con manchas cafés. Tenía una cola delgada que en la punta tenía una bola de pelos.

– ¿Qué es eso? – Lucy frunció el ceño confundida.

– No lo sé, pero tiene la pinta de ser un espíritu celestial – Yukino dijo con seriedad.

– ¿En serio? – La chica abrió los ojos sorprendida.

– Será mejor tener cuidado –

– ¡Ve, Camelopardalis! –

– ¿Camelopardalis? – Yukino vio la sonrisa en el rostro del niño, la forma en como apretaba los puños y echaba la cabeza hacia atrás como si tuviera la intención de dar un cabezazo – ¡Es la constelación de la jirafa! ¡Cuidado!

Pero sus palabras habían llegado bastante tarde para Piscis, porque en el momento en que la muchacha comenzó a alertar a sus espíritus celestiales, el muchacho hizo un brusco movimiento con su cabeza en el cual la movió hacia adelante y su cuello comenzó a crecer a varios metros de largo, provocando que con un abanicazo, el cuello pareciera un bate de baseball que golpeo a Piscis con fuerza haciéndolos chocar mutuamente. El cuello del muchacho volvió a la normalidad, y parecía nuevamente un chiquillo de diez años.

– ¡Piscis! –

– Maldición. ¡Ábrete…! – La voz de Lucy se detuvo bruscamente cuando su cuerpo fue elevado por Happy en un movimiento rápido ya que nuevamente el cuello del muchacho se había alargado con la intención de golpear a ambas chicas. Tanto Yukino como ella se encontraban flotando en el aire con la ayuda de los Exceed – Eso estuvo cerca…

– Será mejor pensar en algo rápido – Lector dijo con seriedad.

Olvidándose por un momento del muchacho, fue una suerte cuando el siguiente golpe que dio el espíritu celestial les rozo a duras penas. Lucy bajo la mirada sorprendida y se asustó cuando nuevamente el chico se preparó para atacarlas, pero una ráfaga de fuego y una de luz lograron hacer retroceder al chico sorprendiendo a las dos chicas.

– ¿Qué demonios…? –

– ¿No te importa que nos unimos a la diversión? – La voz de Natsu, con un tétrico y alegre tono de voz, hizo estremecer a Lucy de la emoción. Happy descendió rápidamente y corrió hacia el chico con una sonrisa al igual que la chica rubia.

– ¡Natsu! –

– No es posible… –

– Ah, tienes razón – Natsu respondió – Lo siento por ti, pero no puedes controlarme tan fácilmente. Estaba esperando la oportunidad para atacarte, pero veo que te has salvado por un pelo de rana ya que tu espíritu estaba en medio

– Un plan bien elaborado, pero con un pésimo resultado – Sting dijo apretando los puños.

– ¿Fingiste todo este tiempo? – Lucy frunció el ceño – Eres un tonto. Estábamos preocupados

– Lo siento, Lucy – El muchacho sonrió con inocencia – pero pensé que iba a resultar. Creí que si la hacía creer que estaba bajo su control entonces encontraría una oportunidad para atacarla sin que lo supiera, pero he fallado. Además, luchar contra Sting no ha estado nada mal

– Natsu-sama, no creo que sea el momento de tener un combate amistoso –

– No me importa si están de nuestro lado o no – Natsu sonrió apretando los puños – Siempre que pueda luchar contra enemigos poderosos, lo haré; sin embargo, no te perdonaré todo lo que has hecho. Adelante, siempre he querido luchar contra Espíritus Celestiales, y aunque he luchado contra algunos, tengo deseos de ver que pueden hacer los tuyos

Samina frunció el ceño con seriedad, apretando los dientes – Entonces… vamos a luchar en serio… –

– Adelante… ¡Estoy que ardo! –

Continuará…


N/A: Bueno eso ha sido todo por hoy, espero que les haya gustado el capítulo. Cada vez más cerca del final, lo cual es genial.

Dejen Reviews.
Se despide Lira12.