Capítulo 21: Amor

- Remus necesito un favor. -Él me mira a través de la Sala Común con desconcierto.

- ¿Podrías acercarte? – le pregunto de la manera más natural posible.

Pero no es natural y Remus me mira aún más confuso antes de recorrer los dos pasos que nos separan.

- ¿Qué ocurre?

- Remus… perdón por esto –digo realmente avergonzada- pero podrías hacer las rondas del viernes solo, o podemos decirle a Potter… o algo –digo rápidamente- surgió algo y no puedo hacerlas contigo.

Comprensión y curiosidad cruzan por sus ojos y asiente con la cabeza.

- Sí, Lils, no hay problema –dice con una sonrisa- pero…

- ¡¿Ves?! ¡Te lo dije Evans! –Salta Thalia desde mi espalda, sorprendiéndonos a los dos, Sophia sale de su escondite lentamente- Te dije que no habría problema, ya no tienes escapatoria.

La desconcierto de Remus se refleja por toda su cara.

- Gracias por esto, Remus –le dice Sophia formalmente.

-¿De nada? –dice él vacilante.

- ¡Sí, muchas gracias, Lupin! Acabas de salvarnos de una hipotermia

Sophia mira reprobatoriamente a Lia, pero ella solo la ignora. Remus asiente sin hacer más preguntas.

- Sí, sí –digo rápidamente, tratando de cortar la conversación y salir de ahí lo más rápido posible- Ya lo hice y ahí tienen su respuesta, ahora tenemos que irnos.

- Antes de que se vayan, ¿Dónde está tu amigo Black? –pregunta Thalia recriminatoriamente.

Remus duda.

- No estoy seguro…

Thalia gruñe.

-Espero que no lo estés encubriendo.

- Él ya es mayorcito para cuidarse a sí mismo –dice Remus.

- Déjalo –le dice Sophia- Remus no sabe nada, y probablemente todo son imaginaciones tuyas.

Yo alzo una ceja ¿De qué están hablando?

- Si se atreve a hacerle daño… -dice Thalia con un tono amenazante.

- Ella también es mayorcita para cuidarse a sí misma –le dice Sophia en tono desafiante.

Yo miro a Remus, pero el mantiene una expresión impasible.

- ¿Desde cuándo se hablan así tan crípticamente que yo no entiendo nada? –pregunto ofendida

-Desde que tú empezaste a ocultarnos cosas –me responde Sophia en un tono que no sé si es serio o divertido.

Touche.

Por ocultarles cosas se refieren a mi noche de insomnio en la Sala Común en compañía de James Potter y a mi conversación con Black y Potter respecto a Remus… al parecer no he sido tan sutil como creía.

- Ya hablaremos de eso mañana –les digo avergonzada por mi desliz. – y entonces me explicarán de que están hablando.

Thalia bufe divertida.

- Eres tan fácil de leer… - Sophia sonríe victoriosa.

Tomo a Remus de la mano y lo arrastro hacia el retrato, Thalia grita una eufórica despedida y Sophia dice crípticamente:

- Buena noche… y cuidado con las malas energías.

Cuando el retrato se cierra detrás de nosotros, Remus pregunta:

- ¿Qué malas energías?

- No sé… Cuando ella advierte de malas energías nada malo sucede hasta mucho después. Así que nunca sé si lo vio venir o se equivoco.

Remus ríe.

-Es una persona interesante.

- Ni te imaginas.

Yo guardo silencio un momento.

- Tú sabes de que estaban hablando ¿verdad? –él no me responde.

Claro que lo sabe. Probablemente la única en todo Hogwarts que no lo sabe, soy yo.

Caminamos por el castillo en calma, hablamos de diversos temas casi sin restricciones y reímos, como siempre, por momentos nos separamos para cubrir más terreno para luego reencontrarnos después y contarnos las historias que los retratos se susurran entre sí. Es otra noche tranquila, cuando llega la media noche solo nos hemos encontrado con dos alumnos fuera de la cama que a pesar de mi reticencia fueron enviados por Remus a sus salas comunes sin mayor castigo. Parece que será uno de esos días en donde podremos terminar temprano, y yo ya me estoy imaginando entre mis cobijas descongelando mis helados músculos.

- ¿Qué es lo que harán el viernes?

Yo trato de disimular mi sorpresa frotando mis manos en un intento de calentarlas. Conociéndolo, no me lo había preguntado antes por no parecer entrometido, supongo que gano la curiosidad.

- Es un secreto de chicas –digo tratando de sonar casual.

No es que no confié en él o que vayamos a hacer algo malo, es que él puede ser demasiado noble y está en compañía de unos amigos demasiado imprudentes. Y si por algún motivo a Potter le da por indagar que es lo que haremos el viernes, prefiero no darle una fuente fácil y confiable a la cual recurrir.

Lo último que deseo es que se entere de que nos daremos un chapuzón en el lago, y decida que es una oportunidad que no se puede perder.

- ¿Qué? –Él ríe- ¿Tienen algo como eso?

- De hecho tenemos muchos de esos –le digo para tentar un poco su curiosidad.

- Es la primera vez que lo escucho.

-Por eso es un secreto –le respondo con una sonrisa traviesa.

Reímos y luego guardamos silencio un momento.

- ¿En serio no me vas a contar?

Estamos por dar vuelta en una esquina mientras yo finjo considerarlo, cuando escucho una voz familiar hablar en tono bajo y ahogado, como si contuviera las lágrimas.

Alice.

Detengo a Remus en seco para evitar interrumpirlos y veo a mi alrededor para tratar de ubicarme. Estamos cerca de la Sala Común, a unos cuantos pasillos, mientras que Alice y, seguramente, Frank se encuentran justo en el medio. El pasillo en el que nos encontramos esta inoportunamente muy bien iluminado, lo que provoca que nuestras sombras ondeen en todas las direcciones y que nuestra presencia se pueda delatar en cualquier momento.

Y eso no puede pasar, esta debe ser una charla sin interrupciones.

Sus pasos se escuchan cada vez más cerca y yo miro a mi alrededor en busca de una salida. No hay nada, un largo pasillo rodeado de antorchas, con una fila de armaduras antiguas que decoran el lugar y en donde los demás pasillos que lo conectan están demasiado lejos para ser alcanzados a tiempo. Entonces tomo a Remus de la mano y lo llevo hasta las armaduras, el único lugar en donde no nos verán. Él me lanza una mirada incrédula cuando se da cuenta de mis intenciones y yo le devuelvo una insistente, él me mira de nuevo y yo lo miro con urgencia, lo tomo del brazo y lo obligo a ubicarse detrás de la armadura de manera que no lo vean, para luego hacer lo mismo yo misma y rozo la armadura sin querer pero ellos están tan concentrados en su charla que no se dan cuenta. Se detienen justo entre la intersección de los dos pasillos.

Tal para cual. Se detienen justo en el peor lugar de todos, a menos de que lo que busquen es ser castigados.

- ¿De qué estás hablando? – pregunta Frank.

- Yo… no puedo hacerlo, Frank –dice Alice con la voz entrecortada- Creo que lo mejor es que terminemos.

No deberíamos estar escuchando esto.

Remus me mira horrorizado y yo le devuelvo una mirada angustiada. Frank parece haberse quedado sin aire.

- ¿Qué? ¿Por qué?

- No puedo hacerlo.

- ¿Casarte conmigo? –Frank habla como si las palabras lo ahogaran, como si cada una de ellas fuera una puñalada en su cuerpo.

- No es eso…

- ¿Ya no me quieres?

- No, idiota – A Alice se le escapa un sollozo antes de continuar- Tú sabes que te amo…

- ¿Entonces qué pasa?

Ella respira profundo y dice:

- No pienso huir. Voy a luchar por lo que creo, y no quiero permitir que se nos catalogue por algo como la sangre. No me voy a esconder mientras los demás luchan. –Alice se detiene un segundo y toma aire. No puedo verle el rostro, pero sé que está conteniendo las lágrimas- Y si esa es tu solución, no puedo seguirte. Si lo que quieres es huir, huye, pero yo me quedo

Frank guarda silencio por un segundo de estupefacción y Remus y yo intercambiamos miradas.

-Es por eso que no puedo seguir contigo. No tenemos un futuro más allá de este castillo… por eso… -se le quiebra la voz.

Escucho como el cuerpo de Alice se mueve para irse y poder llorar en paz cuando Frank reacciona, se mueve rápido y certero.

- Déjame ir, por favor…

- No, Alice – Veo como ella se retuerce y como Frank la retiene contra la pared. Ahora solo puedo ver sus sombras.

Remus me hala de la túnica para que deje de curiosear y me vuelva a esconder.

- Escucha –le dice Frank mientras la sostiene- Tengo miedo, estas personas son capaces de todo, no tienen límites, y aunque mi sangre no me hace su objetico, nadie está seguro.

- Eso lo sé…

- Pero yo no me preocupo por mí –la interrumpe- lo que me da miedo es que algo te suceda –dice con tono sombrío- si tú no existieras no tendría dudas sobre qué hacer mas es un camino demasiado peligroso donde cada paso podría significar la muerte, y tú existes por lo que en lo único que puedo pensar es que yo no podría seguir viviendo si algo te pasará.

Alice parece haberse quedado sin palabras y Frank hace una pausa. Las sombras permanecen quietas.

-Quiero protegerte a toda costa, Alice. Estar contigo siempre sin importar en donde, así sea en una cueva lejos del mundo o en el medio de la guerra –Él habla con pasión y sin dudas, sabiendo que cada palabra es un paso más cerca de Alice- Te propuse huir porque soy egoísta y en lo único que pensaba era en protegerte, no pensé en nadie más que en mí, ni siquiera en lo que tú opinas al respecto, yo solo quiero mantenerte a salvo…. Pero tú no te escondes, nunca lo has hecho. Así que, si puedes perdonar mi egoísmo, te prometo aquí y ahora que te seguiré por el camino que elijas sin importar cuál sea ni que suceda, estaré a tu lado para protegerte hasta que me alcance la vida.

- Frank –La voz de Alice es un suspiro.

- Porque tú eres… –la voz de Frank baja a un susurro tan bajo que no soy capaz de entender lo que dice.

Por las sombras puedo ver que Frank la libera y se aleja un paso de Alice para darle espacio. El cuerpo de Alice permanece estático por un segundo y la escucho sollozar.

- Oh, Frank –solloza con fuerza- ¿Estás seguro de lo que dices?

- Te seguiré siempre, Alice, sin importar a donde nunca te abandonaré.

Alice recorre el único paso que los separa y se lanza a sus brazos, sus sombras se unen y parecen abrazarse, un abrazo que podría ser eterno.

- Eres una llorona –le dice con ternura y Alice solloza con más fuerza mientras se sorbe la nariz.

- Dilo.

- ¿Qué quieres que te diga?

- Léeme la mente y dilo –dice Alice con voz suave y juguetona.

- ¿Te amo?

- No, eso no –Alice ríe extasiada- para ser tan inteligente eres poco intuitivo.

Él hace un sonido entre un gruñido y una risa.

- Al menos yo pienso antes de actuar.

- Supongo que eso nos hace el uno para el otro –dice Alice, su voz es alegre.

- ¿Qué quieres que diga?

- Lo diré yo –dice Alice- Frank Longbottom ¿te casarías conmigo?

Wow, Alice…

Yo no lo habría dicho nunca.

Me giro con alegría hacia Remus y le hago un gesto de triunfo con la mano, sin embargo, el gesto es muy brusco y en el camino choca con la armadura, lo que la hace tambalear peligrosamente hasta que el yelmo que la corona cae al suelo estrepitosamente.

Bien hecho, Lily.

Yo miro a Remus en pánico, y él sin dudarlo un segundo me toma de la mano, nos saca de detrás de la armadura y corre. Para mi sorpresa es rápido, tanto que parece arrastrarme en vez de guiarme, luego de girar por un par de pasillos baja el rimo lentamente hasta que por fin se detiene para darme la oportunidad de recuperar el aliento.

- Perdón… fue un reflejo –dice.

-¿De merodeador?- digo la voz entrecortada por la falta de aliento, él asiente- supongo que siempre deben estar preparados para escapar.

- No podrías imaginar todos los líos de los que nos hemos salvado por saber correr a tiempo.

- ¿No se supone que tú eres el responsable?

- A veces me dejo llevar

- Pues con esos amigos… - ambos reímos.

Él sonríe culpable y afectuosamente mientras niega con la cabeza.

- ¿Qué fue lo de Frank y Alice?

- Creo que la mayor parte lo puedes adivinar por ti mismo –él lo piensa por un segundo.

- ¿Frank le propuso a Alice huir y esconderse luego de terminar Hogwarts?

- Ajá… -le digo indicándole que continúe.

- Supongo que al mismo tiempo le propuso matrimonio –Yo asiento- Pero Alice no quiere huir así que pensó que era el fin y lo único que podía hacer era terminar con él.

- Tan agudo como siempre. –le digo con una sonrisa.

- ¿Lo que no entiendo es cómo pensó que Frank la dejaría ir –me dice con media sonrisa.

-¿A qué te refieres?

¿Dejarla ir? Alice nunca querría separarse de Frank, lo ama de tal manera que nunca pude realmente aceptar la idea de que fueran a terminar, así como creo que ella tampoco pudo hacerlo. Ya sus vidas hacen parte del mismo camino y ella nunca permitiría que esos caminos se dividieran sin importar contra qué tenga que luchar.

Y esta idea de luchar o huir realmente no sería un motivo valido para permitir que estos se separaran… porque ella lo arrastraría hasta el fin del mundo con tal de no dejar que se aleje de ella. Tal vez ella no lo supiese, yo misma no lo había visto hasta ahora, pero nunca planeaba terminar con él, probablemente si él no hubiese hecho nada ella se hubiese puesto histérica, le hubiese cantado un par de verdades, hubiese hecho que se arrepintiera y logrado que se ganasen un castigo que los llevara a la reconciliación.

Sin embargo, nunca me había detenido a pensar que haría Frank.

- ¿Sabes? Frank me recuerda a James de alguna manera –él hace una pausa- Frank es con lo racional como James es con la diversión. Tú haces que James sea más sensato, más tranquilo, que de vez en cuando se detenga a pensar antes de hacer –Remus mira mi rostro compungido y hace un gesto- Así es Alice para Frank en el sentido opuesto. Ella lo hace más humano y Frank es consciente de ello, le gusta como es cuando está con ella, puedes llamarlo egoísmo pero él no está dispuesto a dejar ir a aquello que lo hace feliz sin importar que tenga que hacer o hasta donde tenga que ir, él la va a seguir y se quedará a su lado aún si ella no quiere.

Yo guardo silencio, con una sensación extraña dentro de mí, parecida a la confusión y los nervios, y esto de alguna manera hace que Remus sienta la necesidad de seguir porque agrega:

- No digo que vaya a obligarla a estar juntos, él estaría dispuesto a ser su amigo o a cuidar su espalda si fuese necesario, sería todo lo que necesite con tal de estar cerca de ella. Pero no está dispuesto a rendiré, no si se trata de… ella

¿Aún estamos hablando de Frank, verdad?

- ¿Eso todavía es amor? –Pregunto queriendo cambiar el tono de la conversación- me hablas de que es mejor con ella y que la necesitas, pero no hablas de ella, solo de él ¿Es eso todavía amor?

Nos miramos fijamente mientras él sopesa su respuesta.

- Para mí lo es. El amor no es acerca del otro sino de uno mismo, el amor es egoísta. A ti te gusta una persona por como es, pero tú no amas a alguien solo por él, sino por cómo te hace sentir, como te hace ser, por lo que puede ser para ti –él hace una pausa- no significa que quien es esa persona no importe, pero como humanos, lo que marca el punto entre ser y no ser esa persona especial está en uno y no en ellos.

Yo guardo silencio, sopesándolo.

- Puede ser… pero no me convence.

- Te doy un ejemplo –me dice con una sonrisa cargante- A mí me encanta tu personalidad fuerte, orgullosa y dulce, y te admiro de innumerables formas, pero no te amo, al menos no de esa forma –sé que me estoy sonrojando y Remus hace un esfuerzo para disimular su risa- y es porque tú le das demasiada emoción a la vida –él ríe y yo me siento aún más avergonzada- Eres increíble y me encanta estar contigo, pero no me haces sentir de alguna manera en particular ni provocas algo único en mí, y sé que es lo mismo para ti.

Yo me detengo a pensarlo, jamás me había detenido a considerar que hace al amor, amor. Así que no estoy segura de poder aceptar o refutar la opinión de Remus.

- Yo no sé… Alice no piensa en Frank como alguien que la hace mejor, sino como la persona que la hace feliz –me detengo, eso aún es egoísmo- o más bien, como alguien que le da sentido a todo –sigue siendo egoísmo- O… para ella, Frank es la única que la acepta y la ama tal cual…

Gruño de frustración y Remus ríe con un tono pretencioso.

- Acabas de arruinar mi idea del amor – le espeto malhumorada.

Él suelta una risotada.

- Es otro modo de verlo –dice- ¿Crees que ya se hayan ido? Está empezando a hacer frío.

¿Empezando? Yo ya me estoy congelando desde hace rato.

- Yo creo… deben estar celebrando su reconciliación –digo y empezamos a caminar en dirección a la Sala Común.

- Lily –dice Remus sin detenerse a mirarme –Respecto a lo del viernes. Ya te dije que no tengo ningún problema con tu ausencia, pero tengo que pedirte un favor.

- ¿Cuál? –pregunto mientras el retrato se abre y la cálida atmosfera de la Sala común me golpea el rostro.

-Tú misma tienes que pedirle a James que te cubra.

- ¿Por qué? –pregunto confundida

¿No le es más fácil hacerlo él mismo? Al fin y al cabo hasta se bañan juntos… Bueno, no, Black y Potter se bañan juntos, con Remus solo duermen.

- No quiero verme acribillado por preguntas a las cuales no tengo respuesta.

Yo suspiro.

-Supongo que es lo más justo.