CAPÍTULO 021

- ¿Estás bien? - preguntó Richard al cabo de varios minutos. Incapaz de soltar a Kate de entre sus brazos.

- Hmmm... - acarició su espalda - ¿Podemos estar así un rato más?

- Podemos echarnos Kate. Y estar toda la noche abrazados. Y hablar cuando quieras. Te explicaré todo. - besó su cabeza.

- Intento digerirlo pero me cuesta. Puede que, en algún momento, dudase de ellos. Eran mis padres. ¿Cómo iba a poner en jaque todos los valores que ellos proclamaban a los cuatro vientos?

- Ven... - Richard la acercó hasta el sofá y se acomodaron en él, abrazados - A veces nuestros padres comenten ciertos errores. Quieren lo mejor para nosotros. Actúan por impulsos. Buscan nuestra protección.

- Me protegían de ti...

- Quiero creer que sí...

- ¿Por qué?

- Sería un poco duro tener que asimilar que piensan que soy una mala persona, ¿no?

- Cualquier otro no volvería a hablar con mi padre y tú, estás dispuesto a ayudarle...

- Sé lo que es cometer errores y desear con todo el corazón que te perdonen. Solo intento recordarlo.


Abrazados. Así permanecieron la siguiente media hora. Callados. Asimilando sus últimos días. Sus últimas horas. Intentando calibrar toda la verdad que estaba por venir. Su capacidad de superación. Su fortaleza. Todo resultaba mucho más fácil si estaban juntos.

- Cuando volviste a mi vida, te juro que creí que sería para siempre.

- Yo también Kate. Yo también...

- Cuando aquella mañana te vi llegar con esa cara, supe que nada bueno ibas a decirme... Lo que menos me esperé era que me confesases un nuevo engaño. Y con Meredith. - tembló y Richard la estrechó más fuerte.

- No lo hice Kate. No te engañe con ella. Fui un inconsciente al decirte aquello. Pero debía alejarte de mí. La mejor forma de hacerlo era comentarte que te había sido infiel. Jamás me perdonarías. Me odiarías. Así sería más fácil para ti y más fácil para mí. Si me odiabas no echaría a correr hacia ti cuando me viniese el bajón.

- Aún cierro los ojos y puedo recordarlo perfectamente. Puedo recordar cómo se partió mi corazón. Dicen que no duele. Que el corazón no puede doler. Pero te aseguro que a mí me dolió. Dolió como nunca.

- Lo siento... Lo siento tanto...

- ¿Qué te dijeron? - Kate lanzó la pregunta clave. La que ambos estaban esperando.

Richard besó su frente. Acarició su brazo. Respiró profundamente. Cerró sus ojos. Y recordó. El pasado llegó claro y transparente. - ¿Recuerdas aquella editorial en la que comencé a trabajar?

- Sí. Estabas muy emocionado. Me encantaba verte tan feliz.

- Una tarde, en medio de mi turno, tus padres se pasaron a saludarme. Me dijeron que habían estado hablando contigo por teléfono y que les habías comentado nuestra intención de casarnos un año después. Con el pretexto de la boda, me pidieron quedar después de mi turno. Me pareció algo raro, porque lo lógico sería que quisieran hablar esos detalles contigo, pero fui. Terminó mi turno y quedé en la cafetería que hace esquina.

- Nunca me hablaron de ello.

- Tu padre estaba muy alterado. Nada más sentarme me advirtió que no permitiría que dejases los estudios de Derecho por una locura como aquella boda. Y mucho menos si el novio era yo.

- Rick...

- Comprendí sus miedos. Es tu padre. Quiero lo mejor. Y yo... Bueno, mi fama... Lo que ya te había hecho una vez... Respiré hondo y me senté. Lo hice, dispuesto a comprenderlos y llegar a un acuerdo. Llevarnos bien, sobre todo por ti.

- Pero no salió como pensaste... - comenzó a dejar caricias circulares en su pecho, mientras se acomodaba entorno a él.

- Estábamos apartados. En una de las mesas del fondo del local. Sacaron fotografías tuyas, algunas grabaciones en video... - besó su cabeza - Todo ello... - cortó, como si el recuerdo doliese más de lo esperado. Sintiendo cada ráfaga del pasado. - Eran momentos que habías vivido junto a ellos y junto a Jacob. Me hicieron ver cada una de esas imágenes, explicándome lo feliz que habías sido, tus planes de futuro, tus sueños... Y, en ellos, no entraba yo.

- Escúchame...

- Me hicieron sentirme como una mierda. Alguien que solo podía destruir tu futuro. Fueron capaces de hacerme dudar si volvería a fallarte, en uno de mis arrebatos. Tu madre me dijo: 'Si dudas sobre esa posibilidad, ¿no crees que deberías alejarte de ella?'. Y tu padre me sentenció: 'Si de verdad la amas, ¿no puedes ser sincero contigo mismo? Sabes tanto como nosotros que se merece a alguien más que tú'.

- ¿Dudaste? ¿Pensaste que podrías volver a fallarme? - preguntó con miedo.

- No. Ellos me hicieron creer que dudaba. Con el tiempo me di cuenta que sabía perfectamente lo que quería. Pero me dejé convencer.

- ¿Por qué? ¿Por qué no me lo dijiste?

- ¿Y alejarte de tus padres? Pensé en mi vida... Pensé en lo que yo había pasado. Sin un padre... Mi madre siempre lejos de casa... Crecí casi como un huérfano, necesitando cariño y amor. ¿Cómo alejarte de ellos? Me juraron que si yo entraba de tu vida, ellos saldrían. Me preguntaron si quería que tuvieses una vida como la mía... sin padres.

- Pero tu madre...

- Tenían razón Kate. No sé quién es mi padre. Y mi madre antepuso su carrera a mi cuidado. Las niñeras fueron lo único similar a una familia.

- Te manipularon... - se levantó del sofá enfadada.

- Kate... - la agarró del brazo tras ella - Me equivoqué. Fue una decisión estúpida. Si todo ocurriese ahora, sería diferente, era un crío. Y con muchos más miedos de los que nunca hubiese reconocido.

- No me enfado contigo. - se dio la vuelta - ¡Es con ellos Rick! ¡Siento rabia por ellos! Y lo peor de todo es que no puedo salir corriendo a gritar a mi madre. Y, si fuese a gritar a mi padre... no se acordaría de nada al día siguiente...

- Kate...

- He pasado ocho años de mi vida deseando estar contigo y preguntándome qué pasó... qué hice mal... Y resulta que no fui yo... Fueron ellos. Los mismos que me impulsaron a comprometerme con Jacob.

- Lo sé... Por eso volví aquella última noche... Cuando me enteré, sentí tanta rabia...

- Necesitabas...

- Necesitaba sentir que me querías, que solo me querías a mí. Pero te juro por nuestra hija que no sabía que Jacob iría esa noche.

- Te conozco. Nunca hubieses hecho algo así. No eras como él.

- Nunca podré olvidar la imagen de su coche estampándose contra aquel árbol. Intenté llegar hasta él pero el coche estalló antes de alcanzarlo.

- Rick...

- Durante mucho tiempo me sentí culpable. Me creí el responsable.

- Fue un accidente. Un fatídico accidente.

- Si no hubiese ido a tu casa, si no me hubiese dejado llevar...

- Te dejaste llevar porque yo te dejé hacerlo Rick. Estar entre tus brazos era lo único bueno que tenía. Lo mejor que tenía. Lo que nunca llegué a saber es quién le dio las llaves a Jacob para entrar... - se sentó en el sofá escondiendo sus rostro entre sus manos.

- ¿Qué pasa?

- Los únicos que tenían una llave eran mis padres. Recuerdo que aquella noche cuando hablé con ellos para decirles lo que había pasado con Jacob, lo primero que me preguntaron era si me había gustado la sorpresa... En ese momento lo dejé pasar. Pero ahora... Todo cobra sentido. ¿Cómo han podido manipular todo?

- Querían lo mejor para ti.

- Lo mejor eras tú Rick. Eras lo que yo quería. Lo que sigo queriendo. Lo que deseo.

- Ahora podemos hacer lo que queramos. - se sentó a su lado - Tenemos todo un futuro por delante. Está en nuestras manos.


Kate entrelazó sus manos con las de él. Sonrió. - A lo mejor te parece una locura lo que te voy a decir pero necesito no pensar en nuestro pasado. Necesito ocupar mis pensamientos en nosotros, en nuestra familia, nuestra mudanza, nuestra vida juntos. Es lo que quiero ahora.

- Lo haremos así, Kate. Te prometo que lo haremos así. - la abrazó preocupado. Richard estaba dispuesto a hacer lo que ella necesitase, pero sabía que, tarde o temprano, su dolor debía explotar.