Parte 2
La siguiente semana dedicaron el tiempo a rastrear dos cosas, Kyle y Wendy intentaron localizar la dirección desde donde había sido enviado el mail con el archivo de audio, aunque el pelirrojo creía que con ayuda de Leopold habría sido más sencillo, comprendía que su estado no era el mejor para ser de ayuda. Stan por su parte recibió la información de la policía de Gabriel Torres, uno de los muchachos pertenecientes al grupo del campamento y que al parecer estaba involucrado en todo el asunto de los asesinatos, o al menos el azabache esperaba tuviera más información. Mientras tanto, Kenny se había quedado a cargo del cuidado personal de su novio, ya que creía firmemente que era un objetivo del asesino, y dejarlo solo en ese momento resultaba peligroso.
Para la mala suerte de todos no habían encontrado nada, la dirección a la que había ido Marsh ya no pertenecía a la familia del muchacho desde hace años, y Kyle no logró encontrar nada en relación al correo electrónico.
Decidieron reunirse en el café de su viejo amigo Tweek para ponerse al corriente y relajarse un poco, fue en aquel lugar que, como caído del cielo la pareja a cargo les habló del sujeto que buscaban. Al parecer Craig y su novio lo veían constantemente por ahí, ya que este pasaba por café a diario para llevar a su pequeño negocio o directamente le hacían la entrega en la dirección donde trabajaba. Luego se enteraron que no encontrarían a Gabriel pues este hace días estaba hospitalizado por un accidente con una computadora que causó un incendio.
Kyle decidió ir al hospital a ver si conseguía información. Al comienzo le pidió a Wendy que lo acompañara, pero esta le dijo que debía hablar con McCormick de unas cosas y terminó saliendo de la cafetería con Stan.
El camino a dicho lugar fue silencioso, él seguía molesto con su amigo por lo sucedido en el sótano, aunque también aquella charla le había abierto los ojos a algo que creía desaparecido hace tiempo. Sus sentimientos por su mejor amigo habían resurgido, cual ave fénix entre las cenizas se encontraban latentes en su interior, algo que no podía pasar desapercibido en su actual relación, y es que desde año nuevo había tenido un par de discusiones con Andrew, todas ellas referente a su manera de referirse a sus amigos, un aspecto que desconocía de su novio.
"No, no es así"
Pensó. Si había notado aquel tono despectivo con el que se refería a algunas personas, pero las había ignorado porque realmente no le importaba, solo que ahora era diferente, pues Kenny y por supuesto Stan, eran sus amigos desde que tenía uso de razón, y escucharlo hablar mal de ellos no le agradó, los defendió a ambos y como Andrew ya conocía de los sentimientos de Broflovski por Marsh desvió el tema a eso. Ahora las cosas estaban tensas entre ellos, cada vez que durante sus charlas aparecía el nombre de su mejor amigo era motivo de discusiones entre ambos. Sinceramente se estaba cansando de eso.
Ya en el hospital consultaron en recepción y obtenido el piso y habitación fueron a verle, el muchacho estaba en muy malas condiciones, hablaron con él por poco tiempo, o eso intentaron ya que apenas podía articular palabra, solo logró asentir a algunas preguntas, murmurar un nombre, una dirección de correo y dar una pista del asesino antes de tener una crisis que acabó con su vida.
Ambos muchachos abandonaron la habitación y el hospital, volvieron al café y contaron lo sucedido al resto. Luego de ello comieron y bebieron lo que ordenaron y cada quien se retiró a su hogar.
Kyle miró su bandeja de entrada en el camino, antes de regresar al café había enviado un correo a Tyler Cook, el último chico con vida que quedaba del grupo del campamento, estaba nervioso y ansioso, realmente esperaba que el muchacho respondiera y quisiera contactarse con ellos antes que el asesino lo encontrara.
Fue un sábado por la mañana que el correo tenía una respuesta, Tyler había acordado reunirse con él en un lugar apartado, pero Kyle no iría solo, al comienzo pensó en pedirle ayuda a Kenny ya que no deseaba reunirse con Marsh, pero descartó la idea ya que este estaría al pendiente de Butters, Wendy también pasó por su mente, pero en caso de algún percance con el sujeto no tenía la confianza de lograr protegerla. Su única opción fue llamar a su mejor amigo, una vez reunidos fueron al encuentro de Cook.
Ya reunidos con Tyler se sorprendieron al saber que era apenas un adolecente, le convencieron de que hablara de lo que sabía y le condujeron rumbo a su lugar de investigación.
- Stan, avisa al resto.
La reunión con el muchacho fue tranquila, les proporcionó suficiente información para encontrar al posible causante de todo, entonces cuando este quiso marcharse Leopold intentó detenerlo, lo que provocó una situación peligrosa en la que acabaron en la azotea de un edificio con Stotch como rehén, luego su amigo Kenny murió frente a ellos y Cook acabó con una herida de bala cayendo al vacío.
El día acabó con todos los muchachos prestando declaración en la estación de policía. En la salida, cuando el sol ya se había ocultado cada quién tomó rumbo a casa. Primero Tucker, que al parecer volvía a maldecir el hecho de involucrarse demasiado con ellos, luego le siguió Wendy que tenía un semblante bastante cansado.
- No puedo creerlo Kenny, ustedes están saliendo y no has sido capaz de explicarle de tu condición a Butters – habló Kyle con los brazos cruzados.
- Ya Kyle, es un asunto de ellos, ven, quiero hablar de algo importante contigo – Stan tomó el brazo del pelirrojo y se lo llevó a rastras aun con las protestas de este.
Ambos rubios observaron cuando el par de amigos se alejó antes de ellos mismos emprender rumbo hacía otro sitio.
- Stan, ya basta, deja de jalar de mi brazo, puedo caminar contigo sin que me arrastres – habló con tono molesto.
- Kyle – dijo el nombre del pelirrojo el tono serio luego de soltarle y detuvo sus pasos cuando llegaron a la plaza central del pueblo.
Broflovski lo observó en silencio, la expresión de Stan era seria, hasta parecía que sus ojos brillaran más de lo normal, como si quisiera echarse a llorar en cualquier momento.
- Ya dime que es lo que quieres conversar, está helando y debo regresar a Denver con Andrew – murmuró bajando la mirada al suelo.
La verdad era que lo que menos deseaba en esos momentos era regresar, después de todas las discusiones con su pareja sentía que estar a su lado lejos de relajarlo le ponía aún más tenso que la investigación.
Stanley se le acercó, pues divisó la punta de sus zapatos frente a sus pies, posó su mano en su mentón y le instó a alzar la mirada. Podía ver sus ojos azules brillar con las luces de las calles, su rostro estaba tranquilo y en sus labios pudo encontrar una leve sonrisa.
- ¿Qué es lo que te resulta tan gracioso? – afiló la mirada y buscó respuesta en la expresión contraria, pero, lo único que consiguió como respuesta fue un suspiro y los brazos de Marsh rodeando su cuerpo. – ¿Stan?
- Ya no soporto esta situación, ya no soporto saber que compartes el techo con un tipo como ese. Kyle, ¿tú realmente puedes amar a un sujeto que desprecia a tus propios amigos?
El pelirrojo llevó su mirada al cielo cubierto de nubes, pequeñas ventanas se abrían entre ellas dejando ver las escasas estrellas de la noche. Sus brazos que permanecían descansando a los costados de su cuerpo subieron por la espalda de su mejor amigo para aferrarse con fuerza al abrigo que llevaba, estaba seguro que Stanley como su mejor amigo de toda la vida conocía la respuesta mejor que nadie.
- Claro que no. No puedo amar a alguien que habla de mis amigos como si no fueran nada, pues yo mismo he visto como tú y Kenny han salido adelante con su propio esfuerzo. – Soltó un suspiro, el aliento del azabache se colaba por el cuello del abrigo golpeando con suavidad su piel – por eso no me gusta lo que está pasando.
- ¿Entonces vas a dejarlo? – pregunto con tono grave, cerca de su oído.
- Eso es asunto mío – contestó en un susurro. La voz tan cercana y el aliento en su oreja le provocaron escalofríos por todo el cuerpo, temblores que no logró disimular y causaron que Marsh soltara una risa corta. – ¡Hey! No te rías idiota – lo apartó con el ceño fruncido y le dio un corto jalón a su oreja – escúchame bien Marsh, independientemente de la decisión que tome mi posición contigo no cambia, si quieres algo conmigo primero tendrás que ganarte mi perdón.
- Con eso me basta, al menos me dejaste una posibilidad en las manos – tomó su rostro y depositó un beso tierno en su frente, luego se apartó y acarició su mejilla – bueno, se hace tarde, volveré a casa, conduce con cuidado a Denver – le sonrió y caminó por la acera hasta perderse en una esquina.
Kyle se quedó un momento ahí, observando la figura de su mejor amigo desaparecer a la distancia, repasando lo sucedido, intentando comprender el comportamiento de este, buscando la razón de su mirada brillante y la sonrisa en sus labios. ¿Algo en sus acciones había causado aquello?
"Solo fue un abrazo, un abrazo de amigos, nada especial"
Caminó un poco más hasta el lugar donde estaba aparcado su vehículo, afuera de la antigua residencia Stotch, quitó la alarma y se sentó encendiendo el motor.
Tal vez fue algo que dije.
Dejó escapar al aire y pensó en las últimas palabras que le había dicho.
"Independientemente de la decisión que tome mi posición contigo no cambia, si quieres algo conmigo primero tendrás que ganarte mi perdón."
Abrió los ojos y repasó las últimas palabras.
"Si quieres algo conmigo primero tendrás que ganarte mi perdón."
"Si quieres algo conmigo… primero tendrás que ganarte mi perdón."
Y terminó por comprenderlo, acababa de darle esperanzas a Stan, sin siquiera percatarse de ello.
- Mierda, pero si seré idiota – apoyó la frente en el volante y apretó los labios. – Le di esperanzas, ¿por qué le di esperanzas?
Habló en un tono apenas audible, incluso para él mismo. Su pulso estaba acelerado y podía sentir el fuerte calor que emanaba de sus mejillas. No pudo evitar apoyar la mano en su pecho y dejar que una tímida sonrisa escapara de sus labios.
- Sí, soy un tonto.
Temprano el día lunes se reunió con Stan y Wendy en el sótano de la vieja casa de Butters, él revisaba unos documentos para un juicio, mientras tanto Wendy y Marsh contactaban algunas personas por computadora. El lugar estaba en completo silencio, solo era interrumpido por el intercambio de palabras de ambos azabaches, luego Wendy se giró a mirar a Kyle ansiosa.
- ¡Kyle! Avisa a Kenny y Butters, encontramos a Christopher Carter.
Al pelirrojo le habría encantado viajar a Utah con sus amigos para escuchar lo que ese tipo Carter tenía para decir, pero tenía dos razones para no ir, la primera era el juicio que tendría el martes por la mañana, en el que daba apoyo a su padre por petición de este, y la segunda y más importante era su relación con Andrew, la cual se había roto definitivamente ese lunes por la noche. Luego de una nueva discusión entre ambos Kyle al fin le confesó que mantenía sentimientos hacia Stan, o más bien nuevos sentimientos habían surgido.
A Andrew le tomó gran parte de la disputa aceptar aquello, pero finalmente logró calmarse. El pelirrojo nunca le había mentido respecto a su mejor amigo, era uno de los motivos por los que odiaba a aquel sujeto, porque sabía que por mucho que lo intentara nunca lograría ocupar el lugar que ya tenía Marsh en su corazón. Con pesar y en relativos buenos términos aquella noche terminó su noviazgo, Broflovski pretendía empacar sus cosas en ese instante y volver a South Park, pero Andrew le convenció que lo hiciera al día siguiente luego de su juicio, de esa forma estaría descansado para presentarse.
El martes cerca del medio día Kyle salió del tribunal soltando un suspiro, todo había resultado bastante bien. Miró la hora en su reloj de muñeca y se aflojó la corbata para ir a su vehículo, estaba seguro que a esas alturas del día los muchachos ya habrían contactado con Carter, por lo que decidió que más tarde llamaría para saber cómo había resultado todo. Pretendía ir directo a Denver por sus cosas, ya que volvería a vivir con sus padres luego de dar por terminada la relación con su novio, pero una idea cruzó rápido por su cabeza, encendió el motor y condujo camino al hospital, llevaba algunos días sin visitar al castaño y creía que era momento de hacerlo. Al llegar saludó a la enfermera en el mesón de entrada y fue directo a la sala donde su amigo descansaba, entró y sus ojos se abrieron con sorpresa, Eric Cartman, el tipo que hace días aún permanecía inconsciente estaba sentado mirando a la entrada.
Kyle permaneció en su lugar incapaz de decir algo, incapaz de despegar sus ojos de la mirada de ese sujeto.
- ¿Piensas quedarte como idiota en la entrada? – habló Eric con tono ronco.
Broflovski cerró la puerta tras de sí y se acercó a la cama para sentarse en la silla dispuesta junto a esta, finalmente podría hacer la pregunta más importante de todos esos meses desde que su amigo había recibido el disparo, sin embargo, Cartman habló primero.
- Así que venias a verme con frecuencia – comentó esbozando una sonrisa de medio lado – quien hubiera pensado que el judío se preocupara tanto por mí, espero no vayas a confesarme tu amor ahora – alzó una ceja, esperaba que el pelirrojo respondiera a su provocación, pero este solo apretó los puños. Eric suspiró y desvió la mirada a la ventana – ¿Dónde están los demás?
- Veo que lo ocurrido no afectó tu humor – habló y arrugó el entrecejo – ellos ahora mismo están en Utah con Wendy y Butters, hemos estado investigando los casos de asesinato desde que te atacaron.
- Y de seguro no han logrado nada – soltó aquellas palabras como una afirmación – definitivamente sin mí son unos inútiles, nunca darán con él de esta forma, mierda, ese hijo de puta, se ha estado riendo de ustedes todo este tiempo – gruñó.
- Cartman, tú sabes de quien se trata ¿verdad? – con aquella pregunta el castaño apretó los labios, apenas y llevaba poco más de un día despierto y de lo primero que se había preocupado era de informarse de los sucesos.
- Escúchame atentamente Broflovski, ese imbécil me arrebató a Heidi y yo no me quedaré de brazos cruzados, voy a atraparlo y tú me ayudarás. Voy a decirte quien es, así que no puedes contarle a nadie más, ni siquiera a esos idiotas, ¿entendido?
Kyle sintió que su pulso se aceleraba, estaba a unas cuantas palabras de conocer el nombre del asesino que llevaban buscando por medio año, pero una sensación invadía su interior, por la forma de hablar de Eric el sujeto suponía un verdadero problema y cuando supo de quien se trababa lo entendió, ese sujeto realmente era astuto.
- Es que simplemente no puedo comprenderlo, Butters no puede ser como dices, hemos compartido estos meses con él y nunca mostró una actitud violenta, si fuera así Kenny…
- ¿Kenny? ¿qué tiene que ver él con lo que te dije del idiota de Butters? – tomó a Kyle de la corbata y lo acerco a su rostro para mirar a sus ojos con el entrecejo fruncido – dime judío, que más hizo ese marica.
- Él y Butters están saliendo desde año nuevo, incluso Kenny lo tiene viviendo con él y Karen en su departamento, también estamos usando la vieja casa de los señores Stotch para la investigación – respondió apartándose del castaño para volver a su lugar en la silla – por eso, si fuera como dices, es imposible que él mismo se esté amenazando.
- Oh vamos, ¿Cómo puedes ser tan ingenuo? Es más que obvio que todo eso lo tenía planeado, ¿acaso no has aprendido nada? Lo mejor es mantener a tus enemigos vigilados, ¿no?
- Si él se unía a la investigación, entonces… – apretó las manos y miró sus puños, intentando procesar toda la información.
- Es más fácil estar un paso adelante, incluso encontrar a quienes estuvieran escondidos, ¿no has dicho que ahora mismo está con el resto en Utah? Puedo apostarte todo lo que tengo a que a esta hora ese viejo de Carter está más que muerto.
El pelirrojo aun no lo podía creer del todo, imaginar que el rubio era capaz de hacer tales atrocidades no encajaba para nada con la imagen que tenían todos de él, pero tampoco había razón para que Cartman mintiera.
- ¿Qué debería hacer? – se preguntó mientras guardaba ropa en las maletas y algunas otras cosas.
- Deberías empezar por aceptar lo que sientes por ese tipo – comentó Andrew desde el marco de la puerta con algunas carpetas en mano.
- Vamos, no vas a comenzar nuevamente con esa discusión – Broflovski soltó un suspiro pesado, luego se giró a verle.
- Kyle, no voy a discutir contigo, pero si vas a dejarme porque aun sientes algo por él, entonces haz que valga la pena y díselo. Deja a un lado ese orgullo por un momento y sé sincero – dejó escapar antes de dar media vuelta y marcharse.
Una vez se vio nuevamente solo soltó una risa corta. Ni siquiera estaba pensando en su situación con Stan cuando dejó escapar esa pregunta al aire, pero aquello le ayudó bastante a orientarse. Había prometido a Cartman no decir nada a los demás respecto a su recuperación o lo que planeaba, pero nada dijo que hablar con Marsh acerca que una sospecha. Estaba seguro que si sabía usar las palabras adecuadas el azabache le daría un consejo y mantendría el secreto.
No le agradaba mucho la idea de regresar a casa de sus padres, pero mientras no tuviera un sitio en el que vivir podría quedarse en su vieja habitación. Acomodó todo en un rincón del cuarto y se recostó en la cama, las sábanas y el edredón estaban limpios, aun mantenían ese suave aroma a suavizante que tanto le gustaba a su madre.
- Hermano, ¿puedo pasar? – Ike llamó a la puerta y cuando escuchó el permiso del mayor abrió – Kyle, entonces, ¿es cierto que volviste a casa porque terminaste con tu pareja?
- Me estás viendo aquí – palmeó el lugar a su lado y el muchacho se recostó junto a su hermano – ¿Qué quieres saber pequeño curioso? – preguntó mirando de reojo al muchacho.
- Bueno, pensé que estaban bien juntos. Me sorprendió enterarme que de pronto terminaban su relación – se giró de costado para ver en detalle el rostro de su hermano.
- Ike, es complicado, comenzamos a discutir demasiado por algunas cosas, entre ellas el trato que tenía con mis amigos – murmuró, una suave vibración le hizo dar un brinco.
En el bolsillo de su pantalón llevaba su móvil, miró la pantalla y notó que tenía un mensaje de Stan, un corto "Vamos de regreso" se podía leer en este, sin notarlo una sonrisa se formó en su rostro.
- Oh, ya veo que esas "cosas" tienen nombre y apellido – sonrió el canadiense entre dientes – Stan me agrada, deberías confesarte de nuevo. – Dejó escapar y se levantó de la cama antes de recibir un golpe del mayor.
El pelirrojo miró a su hermano pequeño abandonar la habitación aun soltando algunas risas. Se preguntaba cómo es que siempre le contaba sus cosas a pesar que lo terminaba molestando de alguna u otra forma. Quizás porque lo quería demasiado, y a pesar de sus bromas siempre le escuchaba sin afán de juzgarlo.
Luego de un par de días volvieron a South Park, todos estaban bastante cansados así que se fueron a sus casas, menos Marsh, el azabache había intentado contactar con Kyle, pero no logró comunicarse con él, solo llegando al pueblo recibió un mensaje de este diciendo que había vuelto con sus padres, por lo que se dirigió a ese lugar. Estaba ansioso por verle y contarle lo sucedido.
- Ya veo, así que eso paso con Carter – comentó el pelirrojo, ambos estaban en el suelo con sus espaldas recargadas en la cama.
- ¿Y cómo estuvieron las cosas aquí? Me preocupé cuando no logré contactarte – murmuró suave, su mano se posó con delicadeza sobre la contraria y este no pudo evitar sonreír.
- Todo estuvo bien – comentó clavando la mirada en la punta de sus pies, luego su sonrisa se desvaneció al recordar todo lo que Cartman le había contado. No podía mencionar nada, ni siquiera a sus amigos – ¡oh sí!, debo buscar un lugar donde mudarme, viejo, no puedo quedarme en esta casa por siempre, me hacen sentir como un niño – apartó la mano y la llevó a su nuca.
- Kyle, ¿estás seguro que todo está bien? Hace rato que te noto pensativo – Stanley preguntó dejando notar su preocupación en el tono de voz.
- Tomate las cosas con calma Marsh, aun no te perdono del todo – comentó mientras le daba un puñetazo suave en su brazo.
El azabache soltó una carcajada y le devolvió el golpe, había olvidado la última vez que ambos pasaron tiempo juntos sin sentir tensión entre ellos.
- A propósito, no vi ni a tus padres ni a Ike, ¿es que estás solo? – preguntó Stan mientras recibía una pequeña lata de cerveza que minutos atrás habían llevado a la habitación.
- Mis padres fueron a pasar tiempo juntos y Ike fue con unos amigos – volvió a sentarse en el suelo junto a su amigo y abrió su cerveza para beber de ella – oye, Stan – habló de pronto, el ojiazul se volteó a verle – si yo te hablara de algunas cosas ¿me escucharías sin intentar indagar demás en el asunto?
- Bueno, eso depende de que tan grave sea, pero mirando tu expresión y tomando en cuenta tu actitud hace un rato creo que no podré evitarlo – sonrió y bebió el contenido de la lata que tenía en las manos.
- La verdad es que sospecho que Butters nos está mintiendo – soltó mirando el objeto que tenía entre sus manos, el lugar se había quedado en silencio por largos segundos, eternos para el pelirrojo.
- A veces es muy raro, pero será que piensas que el responsable de todo ¿pueda ser él? – cuando se dio cuenta que ya se había bebido el líquido dejó la lata en el suelo y giró su cuerpo al completo en dirección de Broflovski.
Kyle dudó en responder, no quería insinuarle eso, pero Marsh lo conocía tan bien que pudo sacar conclusiones por su cuenta, por lo que decidió que lo mejor era contarle todo y rogar porque fuera discreto.
Stanley frunció el ceño con cada explicación de Kyle, no entendía como apoyaba semejante idea de Cartman, aún más, le molestaba el hecho que este despertara y lo mantuviera en un secreto.
- ¡No podemos ocultarle esto a Kenny! Él merece saberlo más que nadie – recargó la cabeza en la cama y clavó la mirada en el techo de la habitación.
Entiende Stan, no es que apoye la locura que quiere hacer ese idiota, pero tampoco quiero provocar un problema entre mis amigos, si le contamos algo y resulta no ser cierto habremos destruido su relación.
- ¿Entonces que propones? – le miró por el rabillo del ojo.
Observémoslos, si Cartman intenta algo entonces pondremos en aviso a Kenny, independientemente de si Butters es o no el asesino, a quienes debe rendir cuentas es a la policía ¿no?, por favor, solo mantén el secreto conmigo.
- Ese es el Kyle que me gusta – rodeó la cintura de su amigo con un brazo y lo acerco para estampar un beso en sus labios sin previo aviso.
- Bebiste de más, ¿verdad? – se apartó y habló en un tono suave, a pesar que había dicho que debía ganarse su confianza permitió aquel acto de contacto como algo que ansiaba hace tiempo.
- Podemos culpar al alcohol si quieres – acarició su rostro y volvió a unir sus labios, recibiendo esta vez una dulce respuesta de parte de su amigo.
Por la mañana temprano Stan salió de la cama, Kyle aun dormía plácidamente a su lado, procuró cubrirlo mejor con las mantas y se colocó las zapatillas, habían pasado casi toda la noche hablándose y robándole uno que otro beso, que por suerte Kyle le permitió, luego, simplemente se durmieron. Miró la hora en el móvil, apenas eran las ocho, tenía tiempo suficiente para ir a casa, desayunar y darse un baño antes de volver al refugio de animales.
- No te recordaba así de madrugador – comentó Kyle mientras refregaba sus ojos aun con sueño.
- Debo ir a resolver un asunto al refugio, al perecer hay unos papeles extraviados y el encargado me pidió ayuda para buscarlos – se puso en pie y miró al chico en la cama – oye Kyle, ya sabes que en mi casa hay un par de cuartos demás, si no logras encontrar algo pronto y te sientes agobiado aquí siempre puedes mudarte conmigo, ya sabes, no te sientas comprometido, es, es algo de amigos, porque somos amigos, ¿verdad?
- Siempre hemos sido amigos Stan, eso no ha cambiado. Te prometo que lo tomaré en consideración – se movió bajo las sábanas hasta salir de la cama – te acompañaré a la salida.
Ninguno dijo más nada, se despidieron en la puerta y Marsh caminó a casa, sacó la llave del bolsillo y se fue directo a dar un baño, luego de ello desayuno y tomó camino al refugio.
- Estoy seguro que los papeles estaban por aquí – rebuscó en su escritorio y encontró los documento en una carpeta, justo en el cajón que mantenía con llave – ¡aquí están! – dijo triunfante y le dio los archivos al hombre – lamento mucho todo el asunto, debí dejarlos al alcance de la mano – se disculpó.
- Tranquilo, lo importante es que ya los tenemos – habló el encargado con una sonrisa tranquila – por cierto, ¿Cuándo regresarás al refugio? Sé que pediste unas vacaciones, pero ya sabes, hace falta ayuda siempre.
- Tenía pensado retornar todo a partir de la próxima semana si no le molesta.
- ¿Y ya pudiste resolver los problemas que tenías?
- La verdad es que no, pero ya no puedo darme el lujo de ausentarme más tiempo – respondió soltando un suspiro pesado.
El hombre asintió y le agradeció la ayuda antes de despedirse de Marsh, este abandonó el refugio y se dirigió a su vehículo. En el interior el sonido de notificación le hizo revisar el móvil encontrando un mensaje de Kenny, al leerlo su rostro palideció y de manera inmediata llamó a Kyle, no tomó mucho para que Broflovski respondiera la llamada y sin darle tiempo a decir algo habló alarmado.
- ¡Tenías razón Kyle! Tú y ese hijo de puta de Cartman, Butters es el asesino, pasaré por ti ahora – mientras hablaba encendió el motor y se puso rumbo a la residencia del pelirrojo – iremos con Kenny.
En cuanto el joven abogado estuvo en el auto de su amigo le indicó que pasaran por Eric, por supuesto este no se mostró contento con la idea, pero no perdería el tiempo discutiendo.
Ya llegando al departamento llamaron a la puerta, pero nadie contestó, se miraron entre ellos y una vez más tocaron. Nuevamente nada. Eric entonces propuso a Stan que llamara al móvil de McCormick, este asintió y lo hizo, Kyle que estaba recargado en la puerta escuchó el móvil sonar del otro lado, entonces eso les puso en alerta, conocían bastante bien a su amigo y sabían que entre las cosas que nunca dejaba estaba el celular, pues con este mantenía comunicación con su hermana.
- Esto es malo, Kenny jamás se dejaría el teléfono en casa, ¡Kenny! – golpeo la puerta Kyle ya nervioso.
- ¿Le ocurrió algo a mi hermano? – la voz de Karen a sus espaldas los tensó.
La muchacha se movió entre los presentes y sacó la llave para abrir la puerta, todo estaba silencioso, avanzó por el pasillo y miró a la sala, no había nada fuera de lo común, luego llevó su atención a la cocina y ahí lo vio, el cuerpo de su hermano yacía en el suelo con la espalda pegada al mesón, un chuchillo de cocina se mantenía incrustado en su pecho y un charco de sangre se formaba aun con las escasas gotas que se escurrían por su ropa.
- ¡Kenny! ¡Oh Dios mío! – cubrió su boca y se mantuvo paralizada observando la escena.
El trio de jóvenes se acercó apenas la oyeron para ver lo mismo que la menor. Cartman chasqueó la lengua y cruzó los brazos. Kyle se agachó junto al cuerpo y extrajo la hoja afilada del pecho del rubio, lo dejó a un lado y esperaron.
- ¿Dónde está Leo? – la muchacha murmuró aquellas palabras y comenzó a buscar por el departamento, rogando que estuviera bien, sin embargo, no halló nada, ni siquiera estaban las cosas del muchacho, pues el armario estaba abierto y vacío. Un libro y una nota descansaban sobre la cama, los tomó entre sus manos y volvió con el trio de amigos. – Encontré esto en la habitación de mi hermano, las cosas de Leo no estaban.
Se mantuvieron junto a su cuerpo hasta que poco a poco el color en su piel volvió, luego la respiración se hizo notar con el movimiento de su pecho, todos parecieron contener el aliento cuando los párpados del rubio se abrieron. Soltó un quejido y se sentó acomodando mejor su cuerpo contra el mesón de la cocina, aun le tomaría un poco de tiempo recuperar la movilidad total, sin contar el dolor que sentía en cada extremidad.
- Vaya, vaya, así que era cierto, te enamoraste de ese enfermo – Kenny abrió los ojos con sorpresa y miró a Eric Cartman de pie frente a él cruzado de brazos y con el ceño fruncido. – Y además lo dejas escapar.
- Hermano, ¿de qué hablan? ¿pasó algo malo con Leo? – la muchacha preguntó realmente preocupada, haber llegado a casa y encontrar al trio de amigos llamando a su departamento con desesperación le asustó, aun mas al entrar y encontrarle en la cocina en ese estado.
- Kenny, Karen encontró esto en tu habitación, Butters lo dejó para ti, parece que es un diario – comentó Kyle entregándole el libro y la nota al rubio.
El pelirrojo puso en las manos de su amigo ambos objetos, este leyó la nota en silencio antes de entregárselas para que también la leyeran, luego la hoja pasó a manos de Cartman y este una vez vio su contenido la arrugó y tiró al suelo, acto seguido ayudó a McCormick a ponerse en pie.
Todos se movieron a la sala y luego que Karen se fuera a su habitación comenzaron a planear sus siguientes movimientos, aunque la mayor parte del tiempo fue una discusión entre las ideas de Eric y la oposición de Kyle, también estaba el silencio de Kenny, uno que tenía una razón más que lógica. Stanley estaba seguro que se debía al shock, después de todo la persona a la que debían atrapar hasta hace poco era su pareja, la persona a la que aun amaba, porque estaba seguro que era así.
Por la tarde, cuando todos habían metido algo en sus estómagos retomaron la parte más importante de la reunión, la lectura de aquel diario que había frente a ellos, escucharon cada una de las palabras que Kenneth leía, sintiendo como la garganta se apretaba y el estómago se contraía. Todo parecía tan gris, tan solitario. A Stan se le hacía difícil concebir una infancia como esa, incluso pensaba que sus propias preocupaciones de niño y sus padres con sus problemas le habían dado algo más feliz de lo que Butters había vivido.
Luego de la lectura Cartman fue el primero en marcharse, alegando que no debían sentirse culpables por aquello, pues Leopold había guardado silencio, pero los tres amigos sabían perfectamente que el asunto era demasiado delicado y complicado para hablar de ello como si solo se tratase del clima.
Ya estando los tres solos Kyle notó como su amigo rubio desviaba la mirada a la ventana, en sus ojos podía notar la preocupación, la desesperación y el miedo.
- ¿Estás preocupado por Butters? – preguntó Kyle en un susurro mirando la expresión perdida del rubio.
- Dime Kyle, ¿es posible amar a alguien aun sabiendo que es probable que estuviera mintiendo? – dejó escapar en un hilo de voz.
- Lo importante es lo que tú sientas, si crees que es una mentira, entonces lo mejor es superarlo, pero si no es así, amigo, eres el más afectado, aunque Cartman crea lo contrario, por eso, la decisión respecto a que haremos con él te pertenece – Kyle puso una mano sobre su espalda y dio pequeños golpes en esta.
- Kyle y yo te apoyaremos, y no dejaremos que ese idiota haga lo que le venga en gana – comentó Stan.
Después de intentar levantarle el ánimo los mejores amigos se marcharon para descansar, no dijeron nada en el camino dentro del vehículo de Stanley, solo el sonido de la lluvia golpeteando el techo llenaba el silencio entre ambos. Era como si ninguno se atreviera siquiera a decir algo por miedo a terminar hablando lo sucedido entre ellos la noche anterior.
Finalmente, Marsh se detuvo frente a su casa y Kyle se despidió antes de avanzar los pocos metros que lo separaban de la residencia Broflovski.
- Esto se puso incomodo – se dijo Stan entrando a su casa y cerrando la puerta tras de sí.
No lo entendía del todo, por la mañana charlaron de lo más normal, pero ahora se había puesto tenso. Quizá la situación de su amigo no les permitía vivir con libertad la dicha que sentía al saberse correspondido de cierta forma por el pelirrojo, y conociendo a este como lo hacía estaba seguro que Kyle pensaba similar a él. Restregar aquello en cara de Kenny con lo que vivía sería como una puñalada, y él era su amigo, por eso sus conciencias les habían permitido mantenerse serenos. Y lo agradecía enormemente.
¡Había olvidado que en esta pagina estaba sin actualizar! D:
