Advertencias: Animatrónicos humanizados. Lenguaje obsceno.
Los personajes y la historia de Five Nights at Freddy's pertenecen a Scott Cawthon. Carina, Nozomi y la trama de esta historia son de mi autoría.
Primer beso
Las gotas de lluvia empañaban los vidrios de la pizzería, que cada vez resonaban más fuerte y más rápido al impactar el agua salpicando contra ellos, provocando que Carina soltara un suspiro cansado que rápidamente se convirtió en un bostezo, regresando al lugar en donde estaba.
Atrapadas en la pizzería debido a la fuerte lluvia, ninguna de las cuatro guardias había podido regresar a la comodidad de su hogar. El reloj marcaba las 6:23 am, y las nubes grises que amenazaban con empezar a tirar granizo de un momento a otro eran suficientes para que algunos de los animatrónicos, con preocupación disfrazada de agresividad, les ordenaran a sus respectivas parejas que se quedaran allí hasta que pudieran salir con un paraguas sin miedo a que les cayera un rayo o un trozo de hielo.
Irónicamente, la única de sus amigas sin una pareja oficial era ella, que gustaba de juguetear con Toy Chica pero dejándole bastante en claro a la obsesiva polluela que no había un compromiso de por medio.
(Aunque Carina bien sabía que sí lo había, pues si Toy Chica se enterase de que salía con otras personas, quizás no sobreviviría a su furia).
Regresó al interior del baño, mirando a la rubia probarse el maquillaje de la azabache frente al espejo, sorprendiéndose con cada producto como si nunca hubiera visto uno igual en su vida.
Carina sonrió, los muñecos solían aborrecer a los humanos, sus comportamientos, sus emociones; querían verse aterradores, sin sentimientos, pero en momentos como esos se veían tan inocentes, curiosos, tan niños. El maquillaje de Toy Chica era pintura, adherida a la piel sintética de su rostro, por lo que aplicárselo ella misma le parecía cuanto más entretenido, llamativo bonito.
-Te gusta, ¿eh? –Comentó, aún con la sonrisa, disfrutando sin saber por qué de verla distraída, no fingiendo ser malvada frente a ella.
-No tanto como tú –Como si lo que hubiera dicho no significara nada, no apartó la vista ni por un momento del reflejo de sus pestañas frente al espejo, aplicándose rímel.
La sonrisa de Carina se torció, no avergonzada pero sí un poco incómoda por el cortejo. Toy Chica era intensa, y mira que lo estaba diciendo ella, quien en un principio fue la que atrajo a la rubia a su juego de seducción para agregar a un animatrónico poseído a su lista de conquistas.
Todo había empezado por culpa de Carina, sí. Físicamente, Chica 2.0 representaba literalmente todo lo que a ella le atraía en una mujer, ¿cómo no iba a aprovechar el momento? Además, la obsesión de la gallina por Freddy no era secreto para nadie, pero ahora que el oso estaba empezando una relación con Nozomi, que ella se metiera en el medio podría significarles muchos inconvenientes.
Por ello, Carina se tomó casi como un deber el alejar a Toy Chica, distraerla de cualquier manera para dejar a los otros ser felices. Su relación comenzó siendo meramente sexual, pero con el tiempo la rubia desarrolló una extraña dependencia obsesiva a la que ella llamaba "amor" hacia la humana. Carina no la culpaba, ¿quién no se enamoraría de ella?
Lo que odiaba era que, luego de hacer caer a Toy Chica en su juego, ahora estaba cayendo en el de ella. Carina odiaba el compromiso, he ahí la razón de su promiscuidad, de sus relaciones numerosas y poco duraderas con las que ella estaba más que cómoda. Ahora una maldita gallina rubia quería atraparla, adueñarse de ella, poseerla en todos los sentidos, palabras textuales de la Toy.
"¿Cómo librarse de ello?" era una buena pregunta, pero una mejor era: "¿quería librarse de ello?".
-Ya está dejando de llover –Devolviendo todo su maquillaje a su cartera, la chica rio para sus adentros ante la reacción de Toy Chica, viéndola hacer un puchero y zapatear un poco como si de una niña mimada se tratase.
-No quiero que te vayas –Susurró, con voz melosa.
Carina giró los ojos, poniéndose la cartera al hombro y dándose la vuelta.
-Nos vemos esta noche –Dijo, caminando hacia la salida antes de ser detenida por la mano de la rubia rodeando su brazo.
-Te amo, Cari –Ahí estaba otra vez, siendo innecesariamente empalagosa.
Se giró para despedirse con un beso en la mejilla, pues no respondería a aquella declaración. Seguramente acabaría por hacer molestar a la otra. Sin embargo, acercándose velozmente a su rostro, se detuvo en seco al ver que la otra no se movía para devolverle el gesto, sólo la miraba fijamente. Entendiendo lo que quería, observó los carnosos labios artificiales de la rubia y luego regresó sus ojos hacia los azules de ella, quedándose ahí por un momento.
Todo aquello pasó durante un segundo, un segundo en el que se miraron y pareció eterno, para al final sellar la despedida acortando la distancia entre ellas para darle un beso suave, corto, casi inocente.
Separándose con la misma lentitud con la que se acercó, carraspeando para balbucear un "adiós" y devolviéndose a la salida, Carina no pudo evitar reflexionar sobre aquel acto tan tonto pero tan satisfactorio.
No es como si no hubiera besado antes a Toy Chica. Lo había hecho muchas veces, en muchas partes. Pero siempre de manera brusca, pasional, entre jadeos y respiración entre cortada.
La dejó pensando por un rato, ¿hacía cuánto tiempo que no besaba a alguien por el mero placer de hacerlo con fines románticos y no sólo sexuales?
Y la sensación que le dejó en los labios era la mejor parte. No lo había sido, pero se había sentido como el primer beso.
Iba a ser basado en hechos reales pero al final no lo fue... tanto xd
Sayonara!
