Ni ouat, ni TWD ni sus personajes me pertenecen, por el contrario esta historia es mía.

Este fic va dedicado a mis chicas del whatsapp swanqueen, a las del grupo evil regals y al grupo de las reinas, a mi petita, a mi morena, a amandis la tetis y muy en especial a mi manager Mary.

Va especialmente dedicado a mi niña, Esthefybautista, la mujer a la que amo por encima de todo.

A mi Miss Swan favorita, que debería poner una denuncia por esclavitud, a Vero porque la quiero cada día más, a mi prima María que me deja su cama para escribir y a Natalia porque se lo merece.

Hoy va muy especialmente dedicado a mi niña Gen, porque es SU CUMPLEAÑOS. Todas a felicitar ya mismo a gen en los rw, es una orden. Pequeña mía sabes que te quiero con todo mi corazón y que la distancia me importa bien poco pues siempre estoy a tu lado, felicidades y disfruta de tu día.

Gracias a los que me leen y comentan, ayuda mucho saber vuestras opiniones. Sin más os dejo disfrutar del capítulo no sin antes recordaros que debéis leer a franchiulla, my dark queen, EvilSwanQueen21, el lado ciego del amor y por supuesto a mi amada esthefybautista.

CAPÍTULO 21 NADA ES LO QUE PARECE

A las puertas del complejo militar oculto bajo las dunas de ese árido desierto, Emma agarraba con fuerza la mano de su amada. Estaban a un paso de terminar esa aventura de supervivencia emprendida hacía ya tanto en Nueva York, su viaje había llegado a su fin, lo habían conseguido, estaban en un lugar seguro donde poder elaborar la cura contra ese virus que había transformado en Zombies a todo el país.

Regina llevaba a John en sus brazos, ya que este estaba agotado de tanto viajar y se negaba a dar un paso más. Analizaban ambas en silencio todo lo vivido desde que el fin del mundo llegó, cómo se conocieron y cómo llegaron a la situación con la que vivían en esos instantes, como pasaron de odiarse a amarse con fuerza en solo un instante, como había explotado el mundo a su alrededor y ellas se habían encontrado, como en medio de a destrucción habían formado una extraña y bella familia.

Parecía un sueño hecho realidad, meses de viaje, de lucha, de matar para vivir y ahí estaban, entrando en aquel lugar que se convertiría en su nuevo hogar, donde todo empezaría de nuevo, donde podían arreglar el mundo. Nada más entrar, los hombres que les conducían fueron interrogados por un soldado superior, un poco mayor que estos pero aun así demasiado joven para ocupar un rango tan elevado, se notaba que le venía grande el cargo. El soldado escrutó a Emma con la mirada, intentando ver en ella signos de mentira o de peligro, mas solo vio en todo el convoy a un grupo de personas agotadas y decidió darles cobijo mientras hablaba con el general al mando. Se decía que este había peleado junto a Emma Swan así que podría reconocerla, podría decir si realmente era quién decía ser. Ordenó que los llevaran a un complejo vecino donde los civiles tenían sus viviendas y donde podían asearse y descansar un poco mientras él ponía al corriente a su superior de la extraña llegada de una general a quien todos daban por muerta.

Regina no quiso escuchar las explicaciones que los jovencitos les dieron, solo entendió la palabra ducha y se le iluminaron los ojos, haciendo reír a Emma a carcajadas al verla. Por mucho que vistiera como militar y fuese la mejor disparando a largas y cortas distancias, Regina jamás dejaría del todo atrás a la princesita que fue en Nueva York.

Los jóvenes las llevaron a las habitaciones que les habían asignado, todas compartidas ya que no había mucho espacio. Regina entró junto con Emma que cargaba a John a la pequeña estancia asignada, a pesar de su tamaño se sintió bien, era mucho mejor que dormir en el suelo del bosque bajo una tienda o en la parte de atrás del Hummer. Recibieron algo de ropa limpia y les dieron su tiempo para asearse y descansar. Con John ya bañado y profundamente dormido, ambas entraron en la ducha devorándose los labios con pasión desenfrenada, sonriendo como colegialas. El agua caliente caía sobre ellas devolviéndoles fuerza y vitalidad mientras se amaban intensamente, mientras permanecían pegadas entre gemidos y susurros. En ese momento Regina entendió que la verdadera felicidad se escondía en las cosas pequeñas, en esos momentos junto a Emma en los que las sonrisas nacían improvisadas, en los que su corazón se desbocaba y en lo que sabía con certeza que esa mujer era lo mejor que le había pasado en la vida.

Perdieron la noción del tiempo amándose bajo el chorro de agua caliente que las envolvía, haciéndose una, alcanzando la cima demasiadas veces, al salir de ese sueño y volver a la realidad, se vistieron con calma, devorándose con la mirada. Regina admiraba el color dorado de los cabellos de Emma, con tanta mugre durante el viaje no había podido apreciarlo. Caía ondulado sobre su espalda y enmarcaba su rostro blanco y sus ojos del color del mar, en ocasiones verdes y otras azules, ella era la visión más hermosa que había tenido nunca. Se besaron suavemente mientras se tumbaban en la cama, colocándose para mantener a su pequeño en medio de las dos y, por primera vez en meses, cayeron dormidas de inmediato sin tener que preocuparse por vigilar el perímetro, sin temer por sus vidas.

Al cabo de unas horas de sueño reparador, El mismo joven que las había recibido las despertó, explicándole a Emma que su general, Hood, quería verla de inmediato. Ante la mención de ese nombre, la rubia se estremeció. Había combatido junto a Hood en numerosas ocasiones y, al igual que Neal, sabía que no era de fiar ya que el poder lo tenía trastornado. Se levantó como pudo, apartando a John que estaba sobre su pecho sin despertarlo y rogó a Regina que se quedara con el niño, que ella entendía de táctica militar y podía sola con ese encuentro.

Una vez fuera de la habitación, pidió que la acompañara Mary, ya que ella era la clave para arreglar todo ese asunto y la necesitaba a su lado para explicarlo. La doctora no se hizo de rogar pues había hecho un largo viaje para arreglar lo que un día sin querer habían provocado, acompañó a Emma, advertida por esta a no abrir la boca hasta que ella se lo indicase pues Hood podía ser una caja de sorpresas.

Emma tenía la sensación de que todo se iba a romper de un momento a otro, de que su viaje hasta ahí solo sería el principio de sus complicaciones, solo esperaba que el general atendiera a razones y que no se viera amenazado por ella, lo conocía bien y su afán de protagonismo podía ponerlos a todos en peligro.

Al verlo vio que no había cambiado lo más mínimo, seguía siendo el hombre alto, rubio y de ojos claros que ella había conocido, en su rostro se podía leer su codicia y su afán por ser el primero, el número uno, ese mismo que había puesto en peligro a todo su pelotón en más de una ocasión.

Él la miró con una sonrisa, reconociéndola en el acto. No le habían mentido, Emma Swan estaba viva y si la ponía de su lado podía derrocar el intento de gobierno que tenían ahí montado e imponer una dictadura militar, ser el líder, como había deseado desde que todo empezó. Él solo veía en ese caos mundial la oportunidad de ser el gobernador del mundo.

-"Dichosos los ojos, Emma Swan. Los rumores eran que habías caído en Atlantic City"

-Los rumores se equivocan Hood. ¿Estás al mando aquí?

-"Algo así, hay una especie de gobierno pero no es que haga mucho, solo hablan y hablan"

-Iré al grano general, con los medios necesarios que tenemos en estas instalaciones somos capaces de crear una cura para el virus, de devolver al mundo a su estado anterior

-"Eso es imposible"

-No lo es, por eso mismo escolté desde Atlantic City hasta aquí a alguien capaz de hacerlo, solo necesito carta blanca para que se ponga a elaborar una cura

-"Aquí viven muchos civiles Swan, no me arriesgaré a que un nuevo experimento termine con todos nosotros"

-No es un experimento, es revertir el fin del mundo, vamos Hood podemos volver a casa después de todo

-"No Swan, no volveré a casa, esta es mi casa y aquí yo soy la ley, no fabricarán esa cura y tú te someterás a mi mando o te marcharás"

-¿No quieres que todo vuelva a ser como antes?

-"Resulta que las cosas así como están me gustan, no me vas a arrebatar todo lo que he conseguido nada más llegar"

El ambiente empezó a tensarse, la idea de que pudiese haber una cura al gen Zombie atrajo a varios curiosos que, del lado de Emma intentaban apoyarla mientras otros, fieles a su general, apoyaban la idea de no experimentar dentro de su base. Como llamados por el destino, los compañeros de Emma aparecieron junto a ella, apoyándola en silencio, habían hecho un largo camino para llegar a ese lugar y no iban a renunciar a su objetivo sin pelear.

-Mucho me temo general que ahora mismo, en esta sala, soy quien tiene el más alto rango así que asumo el mando de las instalaciones.

-"No eres nadie Swan, solo una mujer kamikaze que lo ha perdido todo en esta situación absurda, en cambio yo lo he ganado todo, aquí está el último reducto de humanidad y yo soy su líder, su dios"

-Un líder mira por el bien del pueblo y no por sus propios intereses, tú no eres líder de nadie, asumo el mando en este instante Hood

-"Por encima de mi cadáver, rubia"

En ese momento, los bandos estaban formados, un numeroso grupo apoyaba a Emma pues bajo su mando tenían la posibilidad de salir de ahí y sobrevivir, de devolverle al mundo la normalidad, mientras que Hood solo pensaba en sí mismo y sus propios intereses. Otros rodeaban a su general, convencidos de que una desconocida no podía ser mejor que ese hombre que los había mantenido con vida tantos meses, una auténtica guerra estaba a punto de explotar cuando una Regina somnolienta hizo acto de presencia buscando a Emma.

Hood apreció en ese instante la mirada de terror de la joven rubia al ver a esa mujer aparecer, supuso que era importante para ella así que decidió jugar con ventaja, deshacerse de Emma Swan en esos instantes era su máxima prioridad. Cogió su arma y disparó.

Tras el estruendo del disparo todo el mundo quedó en silencio, no se oía ni el sonido de una respiración, mientras el rostro de Emma se tenía de sorpresa, horror y dolor, sin despegar su mirada de su amada mientras esta, como a cámara lenta, caía al suelo herida de muerte.

Quiso correr a socórrela, más el general Hood estaba en medio, con su pistola aún humeante en su mano, impidiéndole el paso, mientras el suelo se iba cubriendo poco a poco por un manto de sangre.

-"Estás a tiempo de salvarla Swan, no he dañado ningún órgano vital, solo tienes que dejar atrás tu idea absurda de tomar el mando de este lugar y marcharte con ella por donde has venido"

Sonreía, sabía que tenía la victoria en sus manos, pudo ver en el rostro de Emma la derrota. Emma no iba a poner la vida de Regina en peligro por nada del mundo, en ese momento le daba igual la cura, le daba igual la humanidad entera.

-Está bien, me iré y no volverás a verme pero déjame salvarla.