Advertencia:Cualquier parecido que veas en ésta historia con otras ajenas a mi persona, es la simple señal de que lo que te estás fumando no es nada bueno, o que necesitas urgentemente comprarte una vida.
Disclaimer: Odio decirlo, pero "Axis Powers Hetalia" como obra maestra no me pertenece, sino a Hidekazu Himaruya. No es mi intención lucrar con su creación, sino hacer de ésta historia una actividad de mero entretenimiento para quien se interese en leerla.
Disclaimer 2: No mencioné que éste fic contendrá canciones. Ups.
"Algo ahí" pertenece a la película "La Bella y la Bestia", de Disney. La clásica historia de hadas europea original pertenece a la escritora francesa Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve en 1740, aunque la animación del clásico infantil de 1991, dirigida por Gary Trousdale y Kirk Wise, está basada en una versión más compacta, escrita por Jeanne-Marie Leprince de Beaumont en 1756. Música usada pertenece al doblaje latino de la película.
XXI
Como si ya no hubiesen tenido suficiente del ambiente marino con el secuestro del Capitán Kirkland, y luego la travesía bajo el agua con las sirenas, los cuatro forasteros estaban ahora navegando en compañía de cinco vikingos, mar adentro en el Océano Atlántico.
Era, claro, una situación mucho más segura que la vivida en el barco pirata, pues los tripulantes eran muy amables y hospitalarios… y era mucho menos perturbadora que bajo el mar con las sirenas, dado que se hallaba mucho más cerca de la realidad que el hecho de ver cangrejos cantando con acento caribeño.
— ¡Maldición! Estoy agotado…— bufó el mayor de los nobles, tendiéndose en la cubierta de la nave de cara al cielo.
— ¿Agotado de qué, Lovino?
— ¡No lo sé! ¡Agotado y ya! — protestó — Quiero mi casa. Mi baño. Ropa limpia. Comida. Sirvientes… ¡Estoy estresado, joder!
— ¡Lo que necesitas es mi encantamiento especial para subirte el ánimo! — carcajeó el español, hincándose junto a Lovino, y comenzando a mover de forma muy extraña sus manos delante de él — ¡Fusososososo~! ¡Fusososososo~! ¡Fusososo…!
— ¡Basta! — exclamó sonrojado el príncipe, manoteando, haciendo que Antonio se detuviera — No vuelvas a hacer eso. Es vergonzoso.
— Pero de que funciona, funciona ¿No? — preguntó juguetonamente. El noble rodó los ojos.
— Me distrajiste un momento, pero descuida: mi depresión regresará.
— Y yo estaré ahí para alejarla cuando sea necesario ¿Vale?
— Ni te molestes.
Más cómodos con la situación estaban Antonio, Feliciano, y extrañamente Ludwig, quienes muy a gusto, dedicaban bastante de su tiempo a charlar con los tripulantes del barco, en vista de las extensas horas de ocio que estaban a su disposición.
— Wa~ ¿Así que tú solo lograste derrotar a la Escila[1], Tino?
— No es por desmerecerlo, pero no parece usted de los que se especialicen en combate armado, mucho menos con bestias tan peligrosas, como las que habitan las profundidades del océano.
— Je. Primero debo admitir, Príncipe Feliciano, que necesité mucha ayuda… Y en relación a lo segundo, Sir Ludwig, en efecto no se me dan tan bien las armas como a Berwald o Mathias— indicó el finés, sonriendo apaciblemente — Y contra la Escila, fue Berwald quien me ayudó.
— Nos ha contado ya de sus enfrentamientos con la Escila, el Kraken[2], Jörmungandr[3] y Fenrir[4] en las tierras del Norte de Europa, y siempre destaca que su compañero, Berwald, irrumpe en sus luchas…— destacó el alemán — ¿Son alguna clase de pareja de batalla?
— Sobre eso…
— ¿Cont'ndoles de nu'stras haz'ñas, esp'sa? — consultó el sueco, trabajando a poca distancia de allí en un banco de madera que hace poco había empezado a construir.
Ludwig y Feliciano quedaron de piedra.
— ¡V-ve~…!
— ¿E-e-es mi idea… o le llamó…?
— "Esposa" — admitió Tino con la cara roja de vergüenza — Verán… ¡Es una larga y cómica historia! Je… Seguro que quieren escucharla…
Cuando me embarqué en la nave comandada por Mathias, vikingo ya de cierto renombre entre los caza-recompensas y los gobernadores de los poblados del Norte de Europa, imaginaba que mi vida de ahora en adelante estaría llena de fuerte emociones y aventuras que jamás viviría si seguía con mi aburrida rutina, trabajando en la posada que algún día mis padres construyeron en Helsinki, Finlandia.
Más aún, no cabía en mi mente la posibilidad de que, uniéndome a la causa de Mathias, conociera también a una peculiar tripulación en donde figuraba el hombre del que acabé enamorándome.
He de decir que antes de eso, éste susodicho hombre fue protagonista de mis peores pesadillas, e incluso muchas veces pensé que volver a mi casa en Finlandia no era tan mala idea. Prefería una rutina aburrida, que vivir con un sujeto que siempre, desde un rincón, me observaba de una forma inquietante y aterradora, y más parecía que en lugar de hablarme, me ladraba.
— T'no.
— ¡GYA…! ¡A-ah, B-Berwald! J-je, n-no te escuché entrar— recuerdo que ese día temblaba demasiado. De la nada, mientras me vestía, Berwald apareció en el apartado que considero mi recámara en la sub-cubierta de este barco, mirándome de una forma que me hacía pensar que de un momento a otro mi cuerpo no sería más que un montón de sangre y huesos esparcidos por el mar.
— H'y h'y torm'nta.
— ¿L-l-la hay…?
— C'n r'yos, rel'mpagos y mar'a 'lta.
— G-gracias por el dato…— me reía, invadido por los nervios.
— Prep'ra t's 'rmas.
Luego de eso, abandonó el lugar. Sí, era un lindo detalle. Apreciaba que se hubiese dado el tiempo de informarme con antelación sobre los peligros que me esperaban, ahora que era parte de una tripulación de guerreros que, mayormente, se dedican a combatir en medio de feroces tempestades contra enemigos mortales y bestias de las profundidades.
A la llegada de ésta borrasca, estaba muy bien preparado en términos de mi actitud, más aún, mis experiencias con las armas eran muy básicas y hasta podría decir que daba un poco de lástima. Ese día, más que nunca, fui el hazmerreir de Thor[5]… ¡Hubiesen visto cómo el bravío del mar me azotaba contra el mástil y la cubierta del barco, y las veces que estuve a punto de caer de él!
Haraelsverg[6] revoloteaba sobre nuestras cabezas, y amenazaba con voltear nuestra embarcación. Emil y Lukas luchaban por mantener estable la navegación, mientras Mathias hacía frente a Hafgufa[7], y yo trataba de alcanzar al Kraken que nos atacaba…
¡Y de repente, me atrapó!
La presión de uno de sus tentáculos alrededor de mi cuerpo me hizo pensar que mi fin había llegado. Tarde o temprano, mis costillas se saldrían de su lugar, y juntándose hacia el centro, atravesarían mis pulmones y mi corazón. No duró mucho, por suerte. De pronto, me hallé de vuelta en la cubierta del barco, y lo último que vi antes de desmayarme por el dolor fue a Berwald saltando en dirección al Kraken con su espada en alto, bañada en la sangre del tentáculo que había cortado para librarme.
No supe de mí ni de mis compañeros hasta que a la mañana siguiente, y ya con el radiante sol brillando en lugar de esa terrible tormenta, me desperté. Y cuál fue mi sorpresa cuando al hacerlo, sorprendí a Berwald sentado en un banco de madera muy cerca de mi cama, aguardando a que recobrara la consciencia.
Me levanté muy dificultosamente por el dolor de mi torso y la presión de las vendas que lo envolvían. Berwald me detuvo, tocando mi hombro con su mano, y clavando una mirada extrañamente apacible en la mía.
— Qu'date ah'. D'bes descans'r.
— Berwald… tú…— titubeé — Me salvaste…
— Y lo har'a 'tra v'z. Y cu'ntas fu'ran neces'rias…
— Gracias…
Qué gran bondad se esconde allí
Aunque al principio rudo y malo lo creí
Ahora sé que él no es así
Y me pregunto por qué antes no lo vi
Desde ese día mi relación con él se volvió más y más cercana. Ya me atrevía a entablar algunas conversaciones con él –resultaban ser muy extrañas, dado que mientras que yo soy muy hablador, él guarda mucho silencio-, incluso a trabajar juntos en las diversas labores del barco, entrenar mis técnicas con la espada y compartir mi merienda mientras platicábamos de cosas muy insulsas, hasta nuestras reflexiones más profundas.
En una ocasión él admitió sentirse muy extraño, dado que antes de ese episodio, creía que le desagradaba mucho y por eso le costaba tanto acercarse y hablarme. Me di cuenta de que era muy tímido, aunque no lo aparentara, más mi gratitud ante su hazaña nos había vuelto tan cercanos al punto de que de ahí en más fuimos inseparables.
Y mientras más estrechábamos nuestros lazos, algo se gestaba muy escondido en nuestro interior…
Miró hacia acá. Me pareció
Que cuando nos tocamos no me rechazó
No puede ser… lo ignoraré…
Más, sin embargo, nunca me ha mirado así.
Escapó completamente de mis manos, y de las suyas. Pese a todas las extrañas sensaciones que nos producía el hecho de que nos fuésemos sintiendo atraídos el uno por el otro, ninguno hizo nada por evitar que éste sentimiento fuese creciendo.
Es nuevo y excitante
¿Cómo imaginar que fuera así?
No es un gallardo príncipe
Pero algo hay en él que antes no lo vi
Llegó un momento que incluso nuestros compañeros se dieron cuenta de que éramos mucho más que simples amigos, aún cuando nada estaba definido formalmente. Lukas y Emil tardaron un poco en entender que era posible que existiera ésta atracción, mientras Mathias lo hizo rápidamente, aunque lo explicó culpando el hecho de que no había mujeres en nuestra tripulación.
Sin embargo, y a pesar de las controversias que fueron dándose, se dieron cuenta de que tal vez… sólo tal vez…
Nadie pensó
Qué bendición
Nadie soñó
¿Cómo iba a ser?
Que al juntarse algo increíble resultó
Eso es tan raro
Hay que esperar que siga así
Y puede ser que haya algo más allí
… esto no fuese a representar tantos inconvenientes como en un principio creyeron…
Y puede ser que haya algo más allí
Y puede ser que haya algo más allí…
— ¡Muchachos! Hemos de informarles algo muy importante— anuncié un día. Recuerdo que la sensación de mis mejillas entumecidas por mi sonrisa me acompañó durante todo el día.
— ¿Ah, sí? ¿Qué? — preguntó Emil.
— Hemos estado hablando con Berwald últimamente, y… Je ¿Saben? Esto les va a sonar un poco extraño, pero ¡Fue inevitable! Tanto tiempo compartiendo juntos en el mismo barco, incluso en el mismo espacio que usamos para dormir… Chicos… Berwald y yo…
— ¿Qué? ¡¿Qué?! ¡¿QUÉ?! — insistió impaciente Mathias — ¡Ya dinos! ¡La tensión me está matando!
— Él y yo…
— S'mos par'ja— me interrumpió berwald, al momento que abrazaba mis hombros con su brazo derecho.
— ¡¿QUÉ…?!— exclamaron al unísono Emil y Mathias.
— Ah— suspiró Lukas — ¿Eso era todo?
— ¡¿C-cómo estás tan tranquilo…?! Lukas, no ves que ellos dos son…
— Hombres. Esta clase de parejas son más común de lo que crees— nos defendió.
— ¡Oh, sabía que debía dejar venir a mis hermanas conmigo…!— maldijo Mathias — ¡Ah… pero ya qué!
De pronto, nuestro capitán comenzó a reír a fuertes carcajadas.
— ¡Mis felicitaciones al nuevo matrimonio!
— ¿Uh…?— mi cara en ese momento debió haber sido todo un poema.
— ¿Matrimonio, eh? ¿Y quién es la esposa, si puede saberse?
— T'no.
— ¡¿Eh…?!
— ¡A-já~, ya lo creo! ¡Perfecto! Ya no somos simples camaradas ¡Ahora somos una verdadera familia! Berwald y Tino son como nuestros padres ¡Y Lukas y Emil como los hijos!
— ¿Y tú?
— ¿Yo? — nuevamente, Mathias rió escandalosamente — ¡Yo soy el tío guapo!
— Eh… claro…
— ¡Venga, voy por una botella de hidromiel[8]! ¡Esto hay que celebrarlo!
— Y así fue como todo sucedió.
— ¡Oh~, ya veo! Ve~, ahora que lo sé… ya no me parece tan extraño— admitió aún un poco agobiado Feliciano.
— Son esas agradables sorpresas que te trae la vida— añadió el finés en un suspiro — ¡Bien! Hay que poner manos a la obra. Va siendo hora de que almorcemos.
— ¿Qué comen? — preguntó Ludwig.
— Pescado— respondió Tino — En estos años he aprendido a prepararlo de veinte formas diferentes, y también en varios platillos crudos: ¡Sé que va a gustarles!
Tras prestar ayuda a Tino con la pesca de un gran ejemplar, y posteriormente la preparación de éste, la tripulación vikinga y los forasteros se aprontaron a descansar.
Las horas en ese barco transcurrían con mucha rapidez, por lo que la noche no tardó en caer sobre los navegantes, invitándolos a descansar mientras los turnos rotativos para la dirección de la nave entre el oleaje sólo se repartía entre los cinco nórdicos.
Mientras tanto, los forasteros fueron acomodados en un sector de la sub-cubierta donde los cuatro compartían una improvisada cama hecha a partir de dos catres simples, juntos, con varias sábanas y frazadas sobre ellos.
— ¡V-ve~…! ¡Alguien está presionando mi estómago…!
— ¡Maldición, quita tu codo de mi ojo!
— ¡J-joder, tío, que me habéis dejado sin cobertor y hace un frío que te cagas…!
— … No sé ustedes, yo mejor duermo en el suelo— suspiró el alemán con desagrado.
— ¡Eh, pero que cogerás un catarro si lo haces, tío! — señaló Antonio — A ver… ¿Y si Lovino se pega más hacia ti? Puede que sea idea mía, pero hay al menos medio metro de colcha desocupada entre él y tú…
— ¡Ni en broma!
— ¡Pues entonces deja que yo me ponga entre él y tú, Lovino! ¿No? — sugirió divertido el español.
— ¡Tampoco! Debo estar lo más cerca de Feliciano para vigilar que no haga ninguna estupidez. Ya noté que tiene una extraña afición por meterse cualquier cosa a la boca.
— Entonces que el chaval se ponga entre Ludwig y tú, Lovino…
— ¡Necesito ir a la orilla! — objetó apenado el italiano — En las noches me dan ganas de ir al baño, y si estoy en medio, los aplastaré a todos antes de poder salir, o los destaparé a mitad de su sueño.
— ¿Y si nos ponemos Feliciano, Lovino, yo y Ludwig, en ese orden?
— Podría funcionar, y cabríamos todos…
— ¡Pero yo quiero ir al lado de Ludwig! — gimió el menor de los príncipes.
— ¡Agh… no hay caso! ¡Nos quedamos así y punto!
— ¡P-pero… me caigo de la cama! ¡Y hace frío!
— Niña…
La única vela que iluminaba el cuarto profería un destello anaranjado confería al ambiente un extraño tinte misterioso y hogareño. Cuando Antonio sopló a la llama, ésta se desvaneció en un suave siseo, y la oscuridad reinó en el habitáculo.
Los ruidos en la cubierta parecían tan lejanos, a causa del grueso madero que constituía la cubierta de la nave, y entresueño en que los forasteros se encontraban, producto del agotamiento de varios días sin poder descansar.
Más aún, el navío vikingo parecía ser, hasta el momento, uno de los ambientes más acogedores y plácidos que habían tenido la oportunidad de visitar en tanto llevaban a cabo su viaje. La gente era amable, divertida, nada hostil hacia su presencia en el barco: ¡Si hasta los hermanos, Lukas y Emil, les habían cedido sus camas para que pudiesen dormir a gusto!
El gran inconveniente que en un inicio presentó el penetrante frío de altamar, pronto, y con el cansancio y la cercanía de los cuatro cuerpos, fue mermando. Estratégicamente, Antonio aprovechó de acomodar a Lovino con suaves empujones, hasta que estuvo lo suficientemente cerca de Ludwig, y él mismo no colgara de la cama, además de poder taparse con los cobertores sobre el lecho.
Lovino y Feliciano fueron los primeros en caer en los brazos de Morfeo, mientras que Antonio tardó sólo un poco más que ellos, y Ludwig, que a pesar de desvelarse unos cuantos minutos, no tardó en unírseles. Por una gran salvedad, debida a su sueño ligero e inquieto, pudo seguir escuchando las conversaciones en la parte superior de la nave vikinga, y percibir el cada vez más inquietante balanceo del barco.
— (¿Por qué se estará moviendo tanto…?)— se preguntó el alemán, ya con los ojos cerrados, a puertas de dar descanso a su mente y cuerpo — (Si el mar, el día de hoy, parecía relativamente calmo…)
Iba a añadir que, además, no oía el oleaje fuera del barco. Pero en eso, simplemente se durmió.
No pasaron pocos minutos antes de que el presentimiento del devenir de una nueva y agitadora desgracia lo hiciera despertar de nuevo, siendo los gritos de parte de los nórdicos los que reafirmaron la idea de que algo estaba pasando afuera, alertando a todos los ocupantes del barco.
— ¡ES LA HIDRA[9]…! ¡TODOS, A POR SUS ARMAS…!— oyó decir al danés, con la voz impregnada en histérica emoción.
Ya sospechaba que todo era demasiado bueno y tranquilo para durar mucho…
Datos:
[1]Escila: Monstruo marino de la mitología griega, a veces representado con torso de mujer, cola de pez y seis perros que salen de su cintura, con los patas cada uno; en otras ocasiones es una serpiente de seis cuellos, de los cuales brotan tres grotescas cabezas y las doce patas que emergían de su cintura hubiesen sido de otro animal. Versiones que combinan ambas descripciones añaden además que cada cabeza poseía tres filas de dientes, y emitía un aullido similar a un perro. Antes de ser éste horrible monstruo, posiblemente Escila fuese una hermosa ninfa que, por celos de otras mujeres (variantes según diferentes versiones del mito), acabó convertida en esta criatura.
[2]Kraken: Criatura marina de la mitología escandinava y finlandesa, descrito como un pulpo o calamar gigante que atacaba y hundía barcos para devorar a sus tripulantes.
[3]Jörmungandr: O también conocida como "Serpiente de Midgard", un monstruo de la mitología nórdica, hijo del dios Loki y la giganta Angrboda, que rondaba Midgard (mundo de los hombres, creado por los dioses) hasta el Ragnarok (batalla del fin del mundo). Su némesis es Thor, quien le da muerte cuando la serpiente abandona el mar para envenenar los cielos.
[4]Fenrir: En la mitología nórdica, es un lobo monstruoso que, volviéndose incontrolable para los dioses, decidieron apresarlo sin que antes cortara de un mordisco la mano de Tyr (dios de la guerra). Destinado a matar a Odín en el Ragnarok, a la vez que el hijo de éste dará muerte al lobo en venganza de su progenitor.
[5]Thor: Divinidad nórdica del trueno, la valentía, la fuerza y la tormenta. Se decía que cuando había tempestades, él se paseaba en su carro por los cielos, provocando que las borrascas arreciaran.
[6]Haraelsverg: El aspirador de cadáveres. Es una criatura de la mitología nórdica que toma forma de águila, y se para cerca del fin del mundo. Cuando bate sus alas, los vientos soplan más fuerte.
[7]Hafgufa: Monstruo marino de la mitología escandinava, descrito como un pez tan grande como una isla, que se alimentaba de cualquier cosa que estuviese a su alcance.
[8]Hidromiel: O Aguamiel, es una bebida alcohólica que alcanza la graduación entre el 10% y 15%, y es el resultado de la fermentación de miel y agua. Conocida también como la bebida del amor. Era considerada el alimento del Dios Odín y de las almas en el Valhalla (el "paraíso" en la mitología nórdica). A veces se le añadía cornezuelo de centeno, que le atribuía características alucinógenas.
[9]Hidra de Lerna: Monstruo de la mitología griega, representado como una serpiente marina poli-céfala (de muchas cabezas: ¡Desde dos, hasta diez mil, según los relatos!). Tenía la capacidad de regenerar dos cabezas cuando una era perdida o amputada. Su aliento era venenoso.
Notas de la Autora:
¡De vuelta a las andanzas, y llena de inspiración, traigo la actualización de éste fic!
Je~, en lo personal, creo que esa canción de "La Bella y la Bestia" le queda pintada a la parejita de Berwald y Tino. Sí, no me resistí: ¡El SuFin es uno de mis canon obligatorios! Es IMPOSIBLE no poner algo de ellos si hacen aparición en un escrito mío, porque simple y sinceramente, son una de las parejas más encantadoras de Hetalia.
¡Ah, ya decía yo que su encuentro con los vikingos no podía ser sólo miel sobre hojuelas! Porque el destino no da tregua, y buscará la forma de entorpecer la paz en el viaje que emprende el Cuarteto Maravilla ¡¿Es el karma, o algún dios el que odia a nuestros protagonistas y hace que todo conspire contra ellos?! ¡¿O es todo una suerte de trágicas coincidencias?! Oh bueno ¡En el siguiente capítulo, más acerca de éste nuevo gran desafío contra una bestia marina que, quién sabe: ¡Podría poner fin a la aventura...! ¿O no?
Mis queridos, reitero las disculpas que detallé en el capítulo pasado. Me apena mucho haber dejado tanto tiempo sin actualizar ésta historia, a causa de algunos eventos en mi vida personal que me hicieron desmotivarme un poco, además de que el ritmo de las clases no ayuda del todo... ¡Pero sepan que me tienen de vuelta, y esta historia VA A TERMINAR, Y TERMINARÁ BIEN! Podrá costarme: sí. Podré sufrir: Sí.
Pero nada me quita la satisfacción de ver un trabajo bien hecho, y la gratificación que me embarga cada vez que leo sus comentarios al respecto, siempre dándome nuevas ideas para construir un relato mucho más completo y llamativo, y que llegue de mejor forma a una audiencia que sin duda está interesada en éste trabajo... no por nada dedican parte de su tiempo a leerlo, y comentarlo.
Muchas gracias a Horus100 y Dazaru Kichibun, que comentaron el capítulo pasado.
¡A los demás, los insto a que cualquier duda, sugerencia, opinión o alcance, lo hagan saber en sus reviews! Los cuales serán debidamente respondidos al momento de la actualización.
Y la pregunta de ésta ocasión, para quienes deseen responder, tiene una estrecha relación con la formulada en el capítulo anterior:
¿Cuáles son tus personajes femeninos favoritos de Disney? (¡ya saben: pueden elaborar su Top 5!). Los míos son:
5.- Megara (De "Hércules". Me gustó su rol, al principio soberbio y villanesco, luego es de una mujer entregada al amor por el sujeto que, en un inicio, debía procurar que Hades diese muerte)
4.- Alicia (De "Alicia en el País de las Maravillas". ¡Eh, la niña es un verdadero encanto! Ni demasiado tierna, pero tampoco tan berrinchuda, ni traviesa, tampoco tan "niñita". Es un equilibrio ideal para hacerla protagonista de la más loca aventura que quizás un personaje haya vivido.)
3.- Giselle (De "Encantada"... ¡Me hace tanto reír!)
2.- Esmeralda (De "El Jorobado de Notre Dame". So hot ;D No, en serio, es bellísima ¡Y tan atrevida! Ah, cómo me gustó su participación en la película, sobretodo su relación con el protagonista... aunque le haya roto el corazón...)
1.- Mulan (De "Mulan". Oh, God... ¡Ella es toda una ídola! Es tan graciosa, tan única, tan original, fuerte, inteligente, llena de determinación y su diseño es tan fresco y sencillo, y a la vez tan asombrosamente encantador... ¡AH, LA AMO!)
¡Nos estamos leyendo!
