Acá otro capitulin. Casi casi termina... pero todavía queda ;) Quizás dos o tres chaps mas.
Capítulo 21: Joie de vivre
Harry bajó al vestíbulo con las maletas en la mano. Frente a la puerta principal había una pequeña aglomeración de estudiantes y profesores, dispuestos aparentemente, a despedirlos. Hermione se despedía de la directora, con Ron al lado suyo. Harry, por su parte, cuando se acercó a la multitud, divisó primero a Hagrid, a quien se dirigió de inmediato.
-Adiós Hagrid...- lo abrazó- Mantenme al tanto- Hagrid asintió emocionado- Hazme saber si precisas que me pase por aquí, ya sea para buscarlo o para calmar las aguas con McGonagall ¿si?
-De acuerdo. Cuidate, pequeño...
-Gracias por todo.
Casi le dolía iniciar la despedida con todos. Pensar que aquello que antes hacía todos los fines de año, ya no lo haría de nuevo hasta... ¡quién sabía cuando!. Y el consuelo que representaba la compañía de la pelirroja, que antes se había autoimpuesto para no sentir la pérdida luego, tampoco podía sacarlo de aquella depresión. Por alguna razón, ella no estaba allí despidiéndose de los demás.
Harry vio como Hermione había ya saludado a todos, y ahora se detenía frente a la puerta, pero un poco apartada, para hablar con Ron de modo más personal. Él la abrazó por los hombros y se quedaron varios segundos así.
-No quiero dejarte ir...-le confesó, casi justificando la fuerza, apenas excesiva, que ejercía en el abrazo.
-Ni yo, amor... Pero- se apartó para mirarlo- me voy para poner mis asuntos en órden. Piensa que, estos meses, serán los últimos que pasemos separados- le sonrió- Y luego, en cada verano viajaremos, y en cada invierno, no lo sé... no me importa. Estaremos juntos- él asintió. Descansó su frente en la de ella y suspiró.
-Es lo único que me cosuela- la miró, aún en aquella posición- Sé que no hemos querido hablar de esto, pero... ¿cómo haremos de momento? No quiero hacer comola última vez y hablar contigo sólo cuando ambos pudieramos y por carta o...
-Si, lo sé. Pensé mucho en ello.
-¿Entonces?
-Supongo que puedo mandarte un celular- sonrió- podrías llamarme todas las noches. ¿Qué dices? Al menos hasta que esté bien segura de cuándo volveré a verte.
-De acuerdo- la besó- Esta vez haremos que funcione, lo prometo.
-Yo también te lo prometo- le sonrió. Y ahora fue ella quién lo envolvió en sus brazos y lo besó prolongadamente.
Cuando ya ambos se hubieron despedido de todos, salieron del castillo en dirección a los carruajes. Ginny ya estaba sentada, esperándolos. No tenía ninguna expresión particular en el rostro, excepto la de indiferencia, porque en ningún momento se propuso mirarlo o hablar con él. Harry decidió que no dejaría que aquel dolor que Ginny le generaba, no se sumara a la nostalgia inevitable en la que ya estaba irremediablemente sumido. Así que el viaje de vuelta, fue silencioso. Los tres abocados a sus propios problemas. Esto incomodó sobremanera a Hermione, quien después de recapacitar, comenzó a hablar con Ginny para distender, pero aquella conversación jamás dio pie alguno para que Harry se adentrara en ella también.
Y cuando bajaron del carruaje, para esperar el tren, Harry sintió una imperiosa necesidad de acercarse a ella y... bueno, no sabía bien qué haría una vez que se le acercara. Quería hablarle. Quería convencerla de que no lo elegiera a él. Y, aunque la elocuencia lo abandonó por completo cuando estuvo por acercarse a ella, de nada hubiera servido tenerla tampoco, ya que ella, como si lo hubiera olido, huyó hacia los baños con la excusa de que "aprovecharía haber llegado segundos antes que el tren". Harry abandonó por completo sus esfuerzos, y decidió que eso habría sido todo aquel día. No correría a sus tiempos si a ella no le interesaba.
Subieron al tren. Como a la ida, era un tren muggle, pero esta vez estaba casi vacío. Subió primero Ginny, acompañada de Hermione, escogieron el primer compartimento vacío, y Hermione dejó abierta la puerta para que Harry, que las seguía, entrara también. Pero él se detuvo. Miró a la pelirroja, que le daba la espalda, y luego miró a Hermione, que lo miraba expectante.
-Creo que me voy al de al lado. Quiero dormir un poco.
No esperó respuestas y abandonó la puerta. Hizo dos pasos, y se metió en el siguiente. Dejó sus baúles y se sentó al lado de la helada ventana. Se abrazó los brazos y comenzó a frotar sus hombros para entrar un poco en calor. Estiró las piernas hasta apoyarlas en el asiento de enfrente, y ya listo para descansar, observó por la ventana cómo el tren comenzaba su andar.
Estaba claro que no tenía sueño. Había dormido largo y tendido, como lo había denunciado Hermione. Su mente había trabajado incansablemente los últimos días, y el descanso había sido un alivio... o lo hubiera sido, de no ser por esos sueños que se le presentaban. Poco a poco sus párpados comenzaron lentamente a abanicar hacia arriba y hacia abajo sus pestañas, hasta que fue incapaz de volver a abrirlos. Los ruídos evidentes que hacía el tren en las vías, y el pausado vaivén del compartimento, lo sumía en un estado único de tranquilidad. Y aunque no quería dormirse, aunque quería continuar pensando en ella y en cómo ordenar todo ese asunto, cayó rendido al sueño.
No supo cuanto pasó hasta que el ruido de la puerta corrediza del compartimento, abriéndose, lo despertó. Miró con cierto aire de esperanza, pero al ver entrar a su mejor amiga, la desilusión vistió su mirada.
-¿Te encuentras bien?- le preguntó mientras se sentaba frente a él, al lado de donde yacían sus piernas- ¿Has estado durmiendo todo este tiempo?
-No lo sé, ¿por qué? ¿Cuánto tiempo pasó?- se incorporó, quitando las piernas del asiento de enfrente, para que ella se acomodara al lado de la ventana.
-Una hora, quizás un poco más. ¿Qué te sucede, Harry?- se preocupó- Vine para ver cómo estabas. Me preocupó un poco el hecho de que aún tuvieras sueño cuando, esta mañana, nos costó tanto despertarte. ¿Te sientes bien?
-Si... si, es sólo que... no quería estar con ella, ¿sabes?
-¿Con Ginny?- él asintió- Pero ¿por qué?
-Me hace mal- se encogió de hombros.
-¿Qué sucedió entre ustedes? Hace unos días estaban tan bien...
-Si, y ahora... ya ves- señaló con la vista, la puerta- me es completamente indiferente- suspiró- Todo esto ha sido un error. Jamás debí venir aquí... y menos con ella- miró hacia la ventana. Hermione optó por callar. Esperó a que su amigo fuera capaz de hablar y confesarle todo por sí solo- Hace unos días...- comenzó- accedimos, acordamos, ¡ya no sé!... que veríamos qué nos pasaba a cada uno. Que transcurriríamos la semana en compañía del otro, para ver qué sentíamos- Harry la miró a los ojos, perturbado- Y por un momento pensé que nos amábamos... que el tiempo no había pasado, que aún éramos esos adolescentes- agachó la vista y luego volvió a mirar a la ventana- supongo que me dejé llevar por la nostalgia. Supongo que malinterpreté todo...
-No...- sentenció- ustedes se aman. Eso se ve con claridad.
-Pues ella no está viéndolo del todo claro. De un día para el otro decidió que no dejaría ir a Nicco. Que su sueño era tener una familia y que lo llevaría a cabo con él. Así de sensillo- sacudió su cabeza levemente- No puedo explicarte el daño que me hizo escucharlo...-la miró- saber que ella tirará su vida por la borda con él.
-No es un mal chico- lo defendió impulsivamente.
-No es el hombre que ama- sentenció mirándola fijamente- Y aunque antes pensé que yo lo era y me equivoqué, sé que él no lo es.
-¿Qué la llevó a decidir eso, Harry?- él bajó la mirada, como avergonzado. Y recién entonces notó que no respiraba con regularidad hacía algunos segundos, dejó escapar todo el aire retenido, en un resoplido, y miró nuevamente a la ventana.
-Dice que él le dará seguridad... Dice que yo no puedo ofrecerle nada a ella, estando tan atado a Ronney como lo estoy. Que yo no sé lo que quiero y que ella no piensa esperarme hasta que lo averigue.
-Y, ¿tú estás atado a él como ella dice?- el morochó reflexionó unos segundos.
-Herms- la miró- si él fuera lo que Ginny es para mí, jamás le hubiera hecho lo que le hice. Jamás hubiera hecho de cuenta que no estaba involucrado con otra persona, ni lo hubiera engañado estos días como en verdad hice... Lo que le hice a Ronney...-suspiró- lo hice sólo porque fue con ella. Tú sabes que soy incapaz de jugar con los sentimientos de las personas, que soy ciegamente fiel. Pero Ginny...- calló.
-Y, ¿tú sabes lo que quieres?
-Nunca lo dudé. Que me confundiera con el modo en que llevo mi relación con Ronney, no quiere decir que me arrepienta de las decisiones que tomé con Ginny. ¡Dios, si la amo! Desde que lleguamos aquí se lo dejé en claro... bueno quizás no- se corrigió en seguida.
-¿A qué te refieres?
-A que quizás ella tenga algo de razón. Cuando viajábamos para Hogwarts, hace dos semanas, fui yo el primero en besarla. No sé qué me llevó a ello pero, siempre lo inicié yo. Sabía que ella no haría nada por las mismas razones que creía que yo no lo haría. Pero lo hice. Y creo que ella pensó entonces que las cosas cambiarían, que habría malos entendidos y se complicaría el viaje. Pero ni bien pisamos el castillo, yo le aclaré que sentía por ella sólo una gran amistad... Y desde entonces todo fue confuso. Porque en el mismo momento en que se lo dije, dejé de sentirlo. Y comencé a comportarme completamente al contrario de lo que le confesé. Cada vez la amaba más, y daba más por sentado que esa relación era correcta, "llamarnos amigos pero ser amantes". No lo sé...- suspiró. Ambos quedaron callados. Harry se quedó pensando las palabras, y Hermione, esperando que continuara- Ahora, hablando contigo, me doy cuenta que toda la confusión la generé yo.
-O quizás, y sólo quizás... ella está igual de confundida que tú, por los mismos factores. Harry, ella también engañó, ella tampoco sabe qué quiere. Pero está eligiendo ahora... para bien o para mal, está un paso adelante de ti. Y hasta que tú no salgas de tu incognita existencial, esto no avanzará.
-¿Qué quieres decir?
-Digo que, si todo lo que tú me dijiste es real, no hace falta ser muy inteligente para saber que tú también has elegido. Esa brecha que a ambos los separa, que es tu indecisión, dejará de existir en tanto tú te confieses tu decisión... y luego a ella, claro.
-Confesarle ¿qué? ¿Que la amo? Ya lo sabe... ¡Ella ya sabe que la elegí a ella, que la quiero conmigo!
-Pero eres gay.
-¡Demonios no soy gay!- Hermione sonrió- Tú lo sabes... no soy gay. Y no lo soy únicamente por ella.
-Pues ve y díselo. Yo lo supe desde que llegaste, Harry, pero a ella le has vendido otra imágen- Harry se quedó quieto unos segundos, intentando asimilar sus últimas palabras. Él ya lo sabía, pero jamás lo había podido decir.
-Tienes razón- se puso de pie decidido- Si no lo hago ahora, no lo haré jamás- Tomó el rostro de la castaña con las dos manos y depositó un sonoro beso en su mejilla- gracias, Herms.
Harry salió del compartimento en el que había dejado a Hermione sola. Cuando caminó por el pasillo para llegar al de al lado, no hizo falta que se fijara si ella estaba o no adentro. La vio en el mismo pasillo que él, de espaldas unos metros más adelante, hablando por teléfono.
-...Hablaremos cuando llegue- volteó y lo miró. Harry se quedó duro unos segundos, habiéndose olvidado de para qué estaba allí y con qué propósito la buscaba. Contrario de como venía haciendo las últimas veces, ella le retuvo la mirada- Nicco, no quiero hablarlo por teléfono. Hablamos cuando llegue- Harry se dio media vuelta y se dirigió nuevamente al lugar de donde había salido segundos atrás.
-¿Qué pasó?- le preguntó la castaña.
-No es buen momento- se encogió de hombros. Adoptó el mismo lugar que había ocupado antes, apoyó el codo en el apoyabrazos, y descansó su mentón en la mano.
-¿Por qué...?- comenzó a preguntar ella, cuando la interrumpió Ginny, que abría la puerta.
-Permiso- dijo algo avergonzada. Ambos la miraron contrariados- Hermione, ¿vigilarías nuestros baúles un momento?- ella se paró al instante.
-Claro- salió.
Ginny cerró la puerta corrediza y se quedó allí, de pie frente a él.
-Te preguntarás para qué vine...- lo miró. Él la miraba atento a no perderse ningún gesto que se manifestara en su rostro- Y... por lo que vengo a decirte, probablemente pensarás que juego contigo...Y después de ello, yo querré que me digas porqué me fuiste a buscar tú recién.
-Gin...- la quiso traer de nuevo a la conversación.
-¿Por qué me buscaste recién?- volvió a preguntarle.
-Tenía algo que decirte. Pero no quise interrumpir tu conversación.
-¿Puedes decírmelo ahora?- él bajó la vista y negó con la cabeza. Luego volvió la mirada a la ventana.
-No, no creo que tenga mucho sentido ahora.
-Ahora que ¿qué? ¿qué sucede ahora, que hace cinco minutos no sucedía?
-Ahora estamos por llegar- la miró acusadoramente- Ahora abandonarás el tren... Ahora irás corriendo a los brazos de Nicco.
-Harry jamás quise que esto terminara así.
-Pues tampoco hiciste nada para impedirlo- la acusó inconsiente. "Eres tú quien se tiene que disculpar idiota- se reprochaba mentalmente- ¡no sigas acusándola!".
-Lo intente, Harry. Intenté probar contigo, y sobretodo, que tú probaras conmigo.
-Dejaste de intentarlo antes de tiempo- la miró, poniéndose de pie, enfrentándola- Yo te amo.
-Y yo te amo a ti- le confesó una vez más, sinseramente.
-¿Y qué estamos haciendo entonces, Gin?
-No lo sé ¿Siendo estúpidos?- se encogió de hombros, algo entretenida.
-A mí no me causa ninguna gracia, ¿Sabes?- ella cortó la sonrisa a modo de disculpa y miró al suelo- ¿Qué pasará cuando lleguemos?
-¡Qué se yo!, no me importa- lo miró nuevamente.
-Pues a mí si.
-¿Tienes que tenerlo todo planeado? Te amo, ¿no es suficiente?
-También lo amas a Nicco, y eso es excesivo.
-¿Qué quieres que haga? ¡Dime, pero deja de dar vueltas! ¡Ni tú estás seguro de lo que quieres!- lo acusó exasperada.
-¡Te quiero a ti!
-¿Y a Ronney?
-¡Lo dejaré!- soltó sin pensar. En realidad era parte de lo que quería decirle, sólo que no quería decírselo así. Ella quedó varios segundos en silencio.
-¿Qué?- quiso corroborar.
-Lo dejaré- repitió asombrado, pero seguro.
-Y, ¿eso cuando lo decidiste? Porque hasta ayer...
-Lo acabo de decidir- sentenció.
-Pero, eres gay.
-No- se acercó a ella. Ginny lo miró, apenas hacia arriba esperando que continuara- si ser gay significa no tenerte, no, no lo soy. Ni quiero serlo, ni lo seré jamás. Tú dices que no me decido, que no sé qué quiero... pues bien, te quiero a tí, ¿que harás con eso?- ella no supo qué decir, aún estaba atónita, quizás internamente eufórica- Estoy decidido- se acercó a ella y la agarró suavemente de los hombros- Lo dejaré ni bien pise Londres.
-Pero...
-Nada- la calló- Es mi decisión. Lo dejaré porque cualquier confusión contigo, me significa más que las seguridades que él representa. Pero tú tienes que estar de acuerdo conmigo en que esto no puede seguir así... que tú tienes que elegir también- él la miró, esperando una respuesta. Ginny, inmersa en cavilaciones, jamás se la otorgó- ¿A quién elegirás, Gin?- la apremió.
-¿Tú lo dejarás sea cual fuere mi elección?
-Si.
-O sea, que no eres gay, independientemente de mí.
-Pero sobretodo, por ti, sí.
-Jamás quise volver con Nicco, Harry- soltó- Tuve miedo, pero ¿quién no? Por miedo te alejaste la primera vez ¿recuerdas? Yo, por miedo y por cobarde, casi eligo mal.
-¿Estás diciendo que...?
-Que si voy a verlo a Nicco ni bien me baje del tren, es para dejar en claro que lo nuestro terminó. Que empezaré una nueva vida... contigo- ambos se miraron. Él no cabía en su alegría, y ella, tanto menos- ¿Estás seguro que esto es lo que quieres, cariño?- lo miró. Harry se olvidó del mundo al penetrar su mirada.
-Tan seguro como que la magia existe- la abrazó a él y la besó con vehemencia.
