Capítulo dedicado a Karii Malfoy por estar siempre ahí, porque sus comentarios me hacen reir y su fiel seguimiento de la historia me inspira a seguir y por ser el RR número 100, que parece una tontería pero hace ilusión. Va por ti:
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Miércoles. No la preocupaba esta vez la doble clase de pociones con los Slytherin, desde que se llevaban mejor no sentía la imperiosa necesidad de ganarle en todo y le molestaba mucho menos la clara preferencia del profesor, incluso se sorprendió admirando su exquisito trabajo en alguna ocasión. Había que reconocerle el mérito. Era realmente bueno en Pociones. Pero no importaba. Ella lo superaba en muchas otras cosas, como Transformaciones, Runas o Encantamientos. En Defensa estaban a la par, excepto porque él tenía acceso a maldiciones y embrujos que ella jamás practicaría. Aunque, a lo mejor, podía enseñarle un par, sólo por si acaso. Se lo preguntaría. Al pensar en ello recordó que esa misma tarde tenían doble clase de DCAO con la profesora Selena Sileno y que les había prometido una clase práctica. Para ello había, además, juntado dos cursos diferentes por lo que coincidirían con Ginny. Aunque sólo fuese por eso ya valía la pena. Ginny y Ron deberían haber sido gemelos o mellizos, como Fred y George, para que ello pudiese tenerlos a ambos en clase. Adoraba a los niños pero la compañía femenina se echaba en falta.
Si no se daba prisa llegaría tarde a comer así que guardó todos los pergaminos en la mochila apresuradamente y se encaminó a las grandes puertas. Llegó tarde de todos modos. Ya estaba todo el mundo comiendo. Proyectó una única mirada hacía el otro lado del salón, al entrar, y saludó con un gesto a su nuevo "aliado". Este le devolvió el gesto y Blaise le lanzó un beso mientras las dos chicas que siempre los acompañaban sonreían y le daban un codazo a Draco. Eso no le gustó. ¿Sabían de su tregua? ¿Y de todo lo demás? ¿Por qué ellos podían confiarse a sus amigos y ella no a los suyos?
- Herms. Llegas tarde. ¿Dónde has estado?-inquirió Ron preocupado con una bola de puré en la boca.
¡Ah, si! Por eso-se respondió mentalmente la chica- ¡Por Yandros, Ron! Mastica con la boca cerrada. ¡Qué asco!-contestó ella con un gesto de repugnancia.
- ¿Qué?-se ofendió Ron- Tengo hambre.
- Estoy emocionada-interrumpió Ginny haciendo caso omiso de su hermano- Después de comer compartiré una clase con vosotros. ¿No es alucinante?
- Venía prensando en eso. Es una pena que no pueda ser todos los días. Me va a encantar tenerte en clase.
- ¡Oye!- protestó el pelirrojo- ¿Nosotros no somos buena compañía?
- Claro que sí. Yo no he dicho eso. Harry ¿Por qué tan callado?
- Tengo hambre-contestó este escuetamente, claramente nada entusiasmado con la idea de tener a Ginny con ellos dos horas.
Terminaron de comer e instaron a Ron para que acabara también y poder salir juntos. Este lo hizo a regañadientes y todos se desplazaron hacía el aula de Defensa.
En el pasillo se encontraron con las cuatro serpientes que se dirigían al mismo sitio. Al parecer Rocío también compartiría esa clase con ellos. Hermione no sabía hasta ese momento que edad tenía la chica. Quince años. Como Ginny. Parecía mayor. En todos los aspectos. Era alta y bien formada. Esbelta. De pecho pequeño y caderas anchas. El pelo oscuro y lacio con reflejos azules. Los ojos de una tonalidad azul terciopelo. Largas pestañas, nariz angosta y con personalidad y labios llenos. Nunca antes se había fijado tampoco en los detalles. Era como una sombra que siempre acompañaba a los otros tres, pero como nunca había tenido ningún enfrentamiento memorable con ella no le había prestado atención. Ahora comprobó que su expresión dura se suavizaba cuando sonreía y se descubrió respondiéndole con otra.
- Hola. Soy Rocío Jolie-se presentó- No nos han presentado formalmente pero tampoco podemos decir que nos desconozcamos ¿verdad?
- ¿Qué quieres?-le espetó Ron desconfiado, adelantándose.
- ¿Perdón?-se sorprendió la chica y miró a Draco, dubitativa.
Draco se adelantó en respuesta y agarró a Rocío por el codo.
- No es contigo, pobretón. No te metas. Hermione. Ginny. Esta es Rocío. A Pansy ya la conocéis. ¿Vamos?-continuó haciendo caso omiso del pelirrojo y los labios apretados del "niño que no la palmó cuando debía"
Hermione se adelantó también para sorpresa de todos y le tendió la mano a Rocío.
- Un placer. Pansy-saludó.
Ginny aprovechó el momento de colapso de los otros dos para aproximarse y hacer lo propio.
- ¿Qué tal cachorrito?- le preguntó a Blaise con una sonrisa socarrona.
- ¿Y tú exhibicionista?- le respondió este riendo y, ante el disgusto de Ron, tomó del brazo a Gin y a Ro y se alejó llevándoselas al aula.
Pansy cogió a Draco de la mano y le dio un suave tirón para que reaccionara y este lo hizo.
- Bueno. Adiós. Comadreja. Cicatrizado-se despidió dejándose llevar por la morena.
- Draco-lo paró Hermione- Nos vemos.
Él giró la cabeza y le hizo un gesto afirmativo antes de internarse en el aula. El trío dorado se quedó solo y en un incomodo silencio hasta que Harry lo rompió.
- ¿Draco?¿Por qué Draco?
- Hemos fijado una especie de tregua-afirmó ella- Me da clases de pociones.
- Mi hermana es una zorra-se condolió Ron recuperando el habla.
- No digas tonterías Ron-le reprochó la chica- Ginny es abierta.
- Si. De piernas-susurró Harry quedamente para que no le escucharan.
- Ten cuidado Herms-advirtió le pelirrojo- No me fío de ese.
- No te preocupes Ronald. Sé lo que hago-contestó ella adelantándose para entrar también. Los chicos la siguieron.
La señorita Sileno entró en clase, como siempre, con expresión ausente. Pareció sorprenderse, incluso, de encontrar a tanta gente reunida. Se dió una palmada en la frente ante el estupor de los alumnos que aún no estaban acostumbrados a ella y dijo, más para sí misma que para los alumnos:
- ¡Claro! Sexto y séptimo de todas las casas. Si. Si. Hoy toca duelo- por fin sonrió con alegría y comenzó en voz alta- Bien, alumnos. La profesora Mcgonagall y yo hemos decidido que en vista de cómo se están poniendo las cosas deberían ustedes practicar un poco de defensa en una simulación de duelo real. Para ello hemos escogido con mucho cuidado las parejas, teniendo en cuenta no sólo la equiparación de habilidades sino también la rivalidad entre casas. El duelo ha de ser lo más real posible. Se permite de todo porque yo estaré aquí para contrarrestar cualquier hechizo peligroso, pero no duden en lanzarlos-se dirigió claramente a las serpientes con la última frase-La finalidad es aprender. Los primeros en subir a la pasarela serán- miró un momento sus notas- Ginny Weasley y Rocío Jolie.
Las chicas se miraron un instante y subieron cada una a un extremo de la pasarela. Desenfundaron las varitas y se saludaron desde los extremos. Eso pareció gustarle a la profesora Sileno.
-Muy bien. Cuando quieran- informó la profesora colocándose en el medio pero apartada de los contrincantes.
Las chicas se miraron por un momento sin saber cómo empezar. Ro rompió la calma lanzando un Braquiam Emendo que fue limpiamente bloqueado por Ginny. La pelirroja respondió con un Confundus que no dió de lleno en el blanco porque la morena se apartó en el último momento. Molesta por ello contra-atacó con un Deprimo que hizo que Ginny se tambaleara más, antes de caer, envió un Rictusempra al otro lado.
La cosa estaba muy igualada y cada casa animaba a la suya. Blaise sonreía embobado mirando a una y a otra.
A rocío le caían lágrimas de risa por las mejillas pero se recuperó lo suficiente para enviar un Diffindo antes de que la pelirroja se incorporara. El hechizo fue bloqueado por la profesora Sileno con un simple Protego. Las chicas se quedaron quietas.
- Sigan, sigan- les instó la profesora.
Expelliemillus exclamó Ginny sujetando firmemente la varita. Ro se quitó la túnica ardiendo de un tirón y respondió con un poderosa Furnunculus. Ginny se ofendió profundamente al notar los granos y utilizó su Moco murciélago. Ro dejó de luchar inmediatamente y desviando la varita hacía si misma comenzó a limpiarse con un Tergeo.
- ¿Pero qué hace?- se escandalizó la profesora Sileno.
- ¿No pretenderá que siga con esta pinta?- le respondió Rocío muy digna.
- Yo también paso. Quíteme esto de encima-confirmó Ginny asqueada.
- Yo te lo quito-dijo Ro servicial haciendo desaparecer los granos.
- Esto es inaudito-decía Selena sin dar crédito a lo que veía- Bajen de ahí. Esto no es un juego señoritas.
Las chicas dejaron libre la pasarela, encogiéndose de hombros.
- Los siguientes serán Jake Sifakis y Ronald weasley. Espero que se lo tomen un poco más en serio que sus compañeras.
Ambos chicos se subieron con una sonrisa de suficiencia. Draco rió por lo bajo, molestando a Ron.
- Ahora entiendo a qué se refería con lo de hacer los duelos "equiparables". Penoso uno, penoso el otro-le susurró a Blaise divertido, el rubio.
- ¿Con quién crees que te tocará?- le respondió Blaise.
- Con Potter, supongo. Pero no creo que hoy de tiempo.
Los chicos no se lo pensaron demasiado.
- ¡Demaius!- lanzó Ronald.
- ¡Protego!-evitó Jake contrarrestándolo para decir a su vez- ¡Conjuntivitis!
- ¡Protego!- esquivó Ronald por los pelos para enviarle una andanada de flechas desde la varita, por desgracia no dominaba aquel hechizo y las flechas salieron disparadas hacía todos lados sin control haciendo que todos los alumnos tuvieran que agacharse.
Jake se apartó y sólo una le rozó el hombro dejando una herida poco profunda- ¡Durmiente!-respondió.
- ¡Protego! ¡Expelliarmus!- casi chilló el pelirrojo rápidamente, quedándose sin varita cuando fue la suya propia la que se escapó de sus manos.
- Me aburro-cuchicheó Draco al oído de Blaise- Estos dos no le enseñarían nada ni a un niño de seis años.
- ¿Qué sugieres?- azuzó Blaise fingiendo un bostezo.
- Acabemos con esto-dijo el blondo ocultando la varita tras la capa para apuntar hacía Jake y hacer un hechizo no verbal.
En la pasarela Jake estaba a punto de responder, aprovechando que el otro estaba desarmado.
- ¡Serpensortia!- lanzó hacía el pelirrojo.
Bajo la capa de Draco su varita hizo un giro y la serpiente expulsada desde la varita de cedro salió despedida hacía atrás en vez de continuar su camino y sus colmillos se clavaron en el antebrazo de Jake. El chico comenzó a gritar. Ronald sonreía muy ufano sonriéndoles a sus compañeros. La profesora se acercó inmediatamente para desprender la serpiente del brazo de su discípulo.
Draco y Blaise reían con ganas. El primero echó una visual para asegurarse de que nadie se había dado cuenta y se encontró con unos ojos color miel que le sonreían.
La profesora Sileno dió por terminada la clase.
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El buen humor de Draco se desvirtuó al llegar a su habitación y encontrar allí la lechuza de su padre con una nota para él.
"Mañana por la tarde, tú madre y yo, iremos a buscaros para conocer a tu novia. Cenaremos en Hogsmeade.
L.M"
Mierda. ¿Y ahora qué?. Su padre venía para averiguar que le había podido sonsacar a Ginny. Tendría que haberlo esperado ¿qué voy a hacer?-se preguntó.
- ¿A qué viene esa cara hermano?- interrogó Blaise al ver su expresión.
- Toma-le dijo él tendiéndole la nota.
- Lógico. Viene a ver si la subvención de condones da fruto ¿Qué le vas a decir?
- No tengo idea. Me bloqueo cada vez que tengo que lidiar con mi padre.
- Yo tengo una. Dos pájaros de un tiro. Es que soy el mejor.
- Cualquier ayuda sería bienvenida. Incluso viniendo de tu cerebro.
- Tú y la sabelotodo hicisteis un trato a principios de curso ¿no?. Tú le dabas clases y ella te debía una. Yo fui testigo.
- Y me llamaba por mi nombre pero no empezó a hacerlo hasta ahora.
- Más a mi favor. Tú le diste clase. Fue ella la que las suspendió. Te debe una. Dile que se haga pasar por tu novia una tarde. Tú padre estará tan orgulloso de que hayas conseguido meter en tu cama a la "novia" de Potter que no le importará si no has averiguado mucho. En cuanto a lo que decirle, dile lo básico, que Potter se está preparando para seguir algún tipo de plan del viejo.
La carcajada de Draco llegó hasta la Sala Común.
- Blaise a veces eres brillante- le dijo al moreno dándole un corto abrazo- Sólo a veces-continuó, saliendo ya por la puerta.
- ¡Eh! Mariconadas las justas. ¿Draco?-pero el rubio ya estaba camino de la biblioteca.
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La encontró cerca de la sección prohibida, con Ginny. Ambas enfrascadas en lo que parecía una conversación acalorada. Fue directamente hacía ellas. Hermione levantó la vista en cuanto notó que se acercaba y ambas quedaron en silencio cuando llegó.
- Necesito un favor- informó sin preámbulos. Mejor ir directo al grano. Cuanto antes empiecen los gritos antes acabamos.
- ¿Y me lo dices a mi por?-contestó la castaña alzando las cejas. ¿Qué clase de favor estarás buscando?
- Teníamos un trato. Clase de pociones a cambio de tutearme y lo que pudiese desear. Ahora lo quiero.
- Está bien. Como fui yo quién suspendió las clases supongo que es justo-aceptó la chica haciendo sonreír al blondo. A ver con qué me sale este ahora. Da lo mismo. Es cierto que hicimos un trato.
- Necesito que te hagas pasar por mi novia una tarde. Mañana concretamente-aclaró él esperando su reacción. Tres, dos, ¿uno? Por qué no dice nada?
- De acuerdo-confirmó ella sin inmutarse. ¿Una tarde nada más? Una pena. ¿Pero qué digo? Puedo controlarme una tarde ¿verdad? Claro que puedo.
- ¿No hay gritos ni insultos ni protestas? ¿Nada? Esto sí que es nuevo.
- Hoy no-respondió ella pasiva- Si te pregunto por qué me recordarás las reglas. Si es lo que necesitas me parece bien. Te lo debo. Siempre y cuando la palabra "fingir" vaya incluida en el trato y te comportes, claro-aclaró la chica. Lo cual también sirve para mí de paso. Compórtate Herms, es Malfoy.
- Son tus reglas. Las acepto.
- Yo no-se incluyó Ginny en la conversación- pero cómo a mi nadie me hace caso. Por el amor de Yandros, esta mujer no tiene remedio. En vez de aprovechar se pone a analizar. Tengo que hacer algo con ella. Urgente.
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Draco no permitió que sus padres fuesen a recogerlos porque debía preparar a Hermione primero. Comenzaba a dudar de que hubiese sido buena idea mezclar a Herms con sus padres, pero no quedaba otra opción y él debía ganar tiempo así que se fue a buscarla.
Ella estaba esperando alguna noticia y lo acompañó en cuanto lo vió llegar, se alejaron un poco de sus compañeros.
- ¿Y bien?- le preguntó ella, siempre al grano.
- He quedado con ellos directamente en Hogsmeade. No quiero complicar más las cosas. Creo que debes saber que esperan a Ginny, no a ti.
- ¿A Ginny? ¿Les habías contado?- cuestionó ella con un deje dolido demasiado evidente.
- No. No es eso- aclaró él, presto- Le dije a mi padre que sonsacaría a Gin los planes de Harry.
- Pero tú ya sabías de esos planes- afirmó ella recordando la Casa de Los Gritos.
- Quería ganar tiempo y que me dejara tranquilo-expuso él sin expresión.
- Tú padre no puede ser tan horrible. Eres su único hijo- dijo Hermione no muy convencida.
-¿No me digas?
- Bueno, pero si se trata de eso estará más contento si ve que vas conmigo ¿no?
- Esa es la idea- informó el rubio aflojándose la corbata-Pero no sé hasta que punto estas preparada para lidiar con mis padres.
- No seas absurdo. He lidiado con tu tía ¿recuerdas?- contestó ella como si fuese obvio que se equivocaba- Y tú padre es mucho más guapo- continuó, intentando hacerlo sonreír, no lo consiguió, si bien parecía aún más molesto.
- Cierto, mi padre no es peor que Bella- ¿Mi padre guapo? - Te recojo a las siete. Tenemos permiso de Mcgonagall. Aunque exige verte primero en su despacho. No ha creído ni una palabra cuando mencioné el motivo de la salida.
-¿Le has dicho que era tu novia y que tus padres vienen a conocerme?- preguntó ella suavemente.
- Si.
- ¿Y te sorprende que no creyese una palabra?- respondió ella divertida-Yo convenceré a Minerva. No te preocupes.
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La recogió puntualmente. Vestido con un traje chaqueta gris marengo, camisa y corbata a juego. Eso la sorprendió, no solía usar chaqueta. Gracias a Merlín ella se había puesto un vestido largo para la ocasión, porque le había parecido que era lo que esperarían los Malfoy. El vestido era de Ginny. Azul oscuro y con profundo escote en la espalda. La parte de delante sin embargo lo bastante recatada, falda evasé y escote princesa. Se puso un chal en varios tonos de azul por encima para tapar el escote trasero y se reunió con él.
Los estaban esperando sentados en un reservado con sendos coktails. Ella le cogió la mano al entrar, entrelazando sus dedos, él le dio un ligero apretón pensando que estaba nerviosa y luego la soltó para poner la mano en su espalda, sólo un mero roce, una forma de encaminarla a la mesa totalmente impersonal que le produjo un escalofrío.
Draco bufó al ver los vasos vacíos pensando que de seguro no eran los primeros, y se adelantó para hacer las presentaciones con una máscara de indiferencia en el rostro que ella hacía tiempo que no veía. Su padre lo miraba ya con los ojos entrecerrados.
- Madre, padre. Esta es mi novia, Hermione Granger.
- Encantada querida- saludó Narcisa sin levantar la mirada de su copa.
- Ya veo que es Hermione Granger- le reclamó su padre de forma grosera- ¿Me acompañas a buscar la carta hijo?
Draco dudó antes de dejar sola a Hermione con su madre pero recordó que, como ella misma se había encargado de recordarle, se la arreglaba bien sola, y siguió a su padre sabiendo lo que venía a continuación:
- ¿Qué hace la sangre sucia aquí?¿No has podido sonsacar a la pelirroja?- prorrumpió decepcionado.
- La pelirroja no sabía nada. Decidí ir directamente a la fuente. Era esta o el pobretón- espetó Draco sin atisbo de preocupación-Y te aseguro padre que ni el Lord va a hacerme tocar al pobretón.
- Brillante querido. La verdad nunca creí que tuvieras posibilidades con esta, ni se me había ocurrido. Qué estomago, Hyperion. Voldemort no podrá dejar de reconocerte el sacrificio. Estoy orgulloso.
- Gracias, padre.
- ¿Qué sabemos?
- Tiene un encargo del viejo. Van en busca de algo, una especie de arma, pero aún no sé más.
- Bien, bien. Sigue por ahí. Vamos con las señoras.
Hermione parecía apañárselas bien con su madre. Estaba sentada muy recta, con las piernas cruzadas y la misma mueca de asco que su progenitora, sólo que genuina. Narcisa le sacaba defectos a su peinado, semi recogido, y a su postura en la mesa. Los hombres llegaron y pidieron la cena para todos, sin consultar con nadie. Hermione cerró la boca porque prefería observar, por el momento. Mientras Draco y su padre hablaban de negocios, noticias, familiares y el colegio, la madre permanecía en silencio, comiendo muy lentamente, sólo respondiendo cuando se le hacía una pregunta directa.
En ningún momento se miraron sus padres con complicidad y evitaban tocarse en todo momento. Hermione empezó a esbozar una idea de cómo sería la vida de Draco en casa. Probablemente solo todo el día. ¿Cómo habían podido engendrar un hijo esos dos? ¿Por encargo? Draco se comportaba exactamente igual que su padre. Apenas la miraba, no la incluía en la conversación y desde luego no la había tocado en ningún momento. Y ella que había llegado a pensar que todo esto era una excusa para volver a besarla. ¡Qué ilusa! Cómo si a él le importara. ¿Por qué estaba decepcionada? No importaba. Estaba allí por un motivo e iba a cumplirlo. Con creces. Se removió un poco en el sillón, incomoda, y llamó la atención del rubio para que la incluyese en la conversación. Esperó a que él entendiese. Draco no parecía muy dispuesto pero decidió darle el gusto al ver que iba a hablar de todos modos:
- Bueno, y en el colegio todo sigue como siempre. A excepción de que Dumbledore no está. ¿Verdad Mione?- improvisó el rubio inventándose el apelativo cariñoso.
- Si. Todo igual de aburrido. Apenas se nota que fuera se prepara una guerra ¿verdad amor?- le respondió ella arrastrando la última palabra.
- Me extraña que este usted tan tranquila hablando con nosotros de ello, señorita Granger- afirmó el padre observándola con malicia.
-¡oh! Sé lo que es Draco. Y no me importa. Haría cualquier cosa por mi Drake- aseguró ella sonriendo profusamente. Draco se atragantó y tuvo que dejar el vaso que acababa de tomar de nuevo en al mesa. ¿Me estaré pasando?
- Me alegra ver que mi hijo cumple mis expectativas. Por supuesto será usted consciente de que para estar con Hyperion debe traicionar a Harry.
- ¿Con quién? – inquirió ella totalmente descolocada hasta que vió a Draco señalarse a sí mismo - Harry es historia antigua- confirmó con voz firme pasado el susto. ¿Hyperion? ¿A quién se le ha ocurrido semejante aberración?
Lucius parecía sumamente complacido. Draco aprovechó para cambiar de tema, intranquilo por el tono de Hermione. Sus padres se pusieron a discutir, sin elevar la voz, claro, sobre las excentricidades de su tía abuela, como él pretendía al sacarlo a colación y pudo acercarse a Hermione para susurrar con ella:
- ¿A qué ha venido eso?- preguntó molesto.
- ¿No querías ganar tiempo?- simplemente respondió ella.
- ¿Lo decías en serio?- quiso saber Draco.
- Antes muerta que traicionar a Harry- respondió ella sin dudar-Pero tú padre ha quedado complacido ¿no?
- Si. Gracias- dijo él decepcionado.
- Tus padres son horribles- informó ella como si acabara de descubrirlo.
- Dime algo que no sepa- retó el rubio.
- De acuerdo-aceptó ella- Saliste muy bien, contando con lo precedentes.
- ¿Eso es un cumplido?- se extrañó él.
- ¿No querías algo nuevo?- Se burló ella pero tomando su mano por encima del mantel para darle un suave apretón amistoso, como para darle ánimos, cosa que él agradeció.
- Chicos, esas muestras de afecto en la mesa- recriminó Lucius con cara de haberse atragantado.
-Disculpe, señor Malfoy- se disculpó Herms retirando la mano.
- Me gustaría ir a saludar a unos socios que acabo de ver, ¿puedo suponer que os comportareis?
- Claro padre- afirmó el blondo acabando de comer. Los platos desaparecieron al haber terminado todos y Lucius y Narcisa se levantaron para acercarse a otra mesa en el fondo poco iluminado del local.
- Tu padre me saca de quicio-expuso Hermione sin ambages.
- ¿Dónde has aprendido a mentir así?- se espantó el rubio pareciendo sobresaltado.
- ¿Creíste que sólo un Slytherin lo conseguiría?- se indignó ella haciendo un mohín- De pequeña quería ser actriz. Antes de saber que era bruja y todo eso.
- ¿Actriz?
- Ya te explicaré- respondió ella guiñándole un ojo- Tus padres vuelven. ¿Les damos un susto?
- ¿Un susto? ¿De qué hablas?-dudó él sin poder imaginar a qué se refería.
- Sígueme-le contestó bajito viendo que el matrimonio se acercaba. Acto seguido le agarró la corbata y tiró de ella con brusquedad para capturar sus labios en un beso salvaje que los dejó a ambos sin aliento. ¿Sígueme?-pensó Draco cuando se separaron a tomar aire- Sígueme tú si puedes. Draco cubrió su boca de nuevo, antes de que pudiese separarse. La habitación comenzó a girar y Herms se sujetó a su corbata como si fuese su único pilar de salvamento. Draco la besó con lánguida lentitud, deliberadamente, provocando su respuesta y reprimiendo las ganas de hacer mucho más. Hermione deslizó la mano libre por su hombro hasta alcanzar el pelo y estrecharlo contra ella. Por desgracia la clara voz de su padre interrumpió el momento y no podían eludirla.
- ¿Qué es esto?
Un beso-estuvo a punto de replicar Hermione pero se contuvo y se amoldó de nuevo a su papel- Perdone, no los había visto-dijo con una mueca inocente y algo ruborizada.
Draco eligió con cuidado su expresión más indiferente y afirmó:
- Lo siento padre. Hermione no ha recibido una buena educación.
- Claro, claro, hijo- manifestó su madre muy apurada.
- Contrólala-ordenó Lucius- Esto no puede repetirse.
- No se preocupe, señor. No se repetirá-confirmó Herms sonando muy sincera y provocando el malestar de chico.
Por fin el matrimonio se despidió y todos salieron.
En el camino de regreso Draco aprovechó para hablar con ella e intentar sonsacar algo.
- ¿A qué vino eso?- quiso saber Draco.
- ¿El beso?- preguntó ella haciéndose la tonta.
- Si- confirmó él.
-La cara de tu padre no tuvo precio- le complació ella riendo.
- ¿Dónde tenías escondida esa malicia? – le recriminó el blondo satisfecho-Casi me lo he pasado bien. Por momentos hasta me pareció estar con Blaise.
- No es malicia, es venganza. Me lo debía por hacerme sentir tan incomoda. Y tú también me la debías por obligarme a aguantarlo- respondió ella fingiendo enojo- ¿Me estas comparando con Blaise?- preguntó molesta-Por cierto yo también.
- No me estoy quejando. Tú ya me entiendes, me refiero a que me sentí cómodo contigo, como si fuésemos amigos- aseguró él-Por un instante creí que el barco se hundía, justo después del beso, por la expresión asesina de mi padre. Eso fue muy desubicado ¿sabes? No es de buena educación-declaró él por si quedada alguna duda- ¿Tú también qué?
- Oí como me echabas la culpa, sí. Yo también casi me lo paso bien- confirmó ella con una sonrisa- ¿Sabes qué? Harías un estupendo Jack Dawson.
- ¿Un qué?
- Da lo mismo. ¿Amigos?
- Lo último ¿iba en serio?-cambió el chico de tema.
- Por supuesto- afirmó ella rotunda dejándolo sin aliento- No pienso volver a cenar con tus padres, ni siquiera bajo tortura.
Draco sonrió aliviado. No afirmaría que iban a ser amigos. Sería mentira. Guardó silencio.
- ¿De verdad te llamas Hyperion?- se rió ella mirándolo con malicia.
- Es mi tercer nombre, nadie lo sabe y sólo mi padre lo usa alguna vez. Me gustaría que continuara así- demandó Draco muy serio.
- Acabo de perderte todo el respeto, que lo sepas- le respondió ella risueña-¿No vas a amenazarme para que no lo cuente?
- Siempre puedo contar yo cómo me tiré a Hermione Granger en un callejón.
- ¡Imbecil!-respondió ella colorada pegándole con el bolso de mano.
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Una lechuza lo esperaba en su habitación Era de su padre.
"La gloria implica sacrificio hijo.
Ahora desinfecta esa boca y sigue adelante.
No vengas en Navidades, podrías contagiarnos algo.
L.M "
Eran buenas noticias. Se acostó con una sonrisa.
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Hermione terminó de desnudarse y se metió en la cama, alargando la mano hacía el libro que tenía en la mesilla. Ventajas de tener una habitación para ella sola. Podía apagar la luz cuando quisiera. Pero no fue capaz de pasar la primera hoja y lo dejo de nuevo en su sitio. Le había gustado volver a besarlo. Sus besos siempre prendían fuego en sus entrañas. No podía negarlo. Jamás había deseado a un hombre como deseaba a Draco. De hecho jamás había deseado a ningún hombre. Ni siquiera a Ron
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Ahhhhhh, estoy contenta. Ya sólo quedan dos capis para llegar, jajajaja. Ya lo veo ahí al fondo, me encanta. A Madie por si lees esto: En breve cariño, ya llegamos al punto crítico, por fin. A Sally: GRacias cielo, por estar siempre parta ayudar. A Ro: no sé que decirte princesa exepto que por ti daría la vida, te amo. A Maria: Me encanta que te encanten Ro y Blaise, lo del tatu mejor dejamos de comentarlo que aún me suben los calores. A Diable Dreams: Siento decirte que me dieron el alta (xD) A Alecrin: Esperamos que vaya todo bien y también partte médico cuando lo tengas, un besazo cielo. A silviota: El trio dorado nunca se separará, pase lo que pase, porque un amigo es para siempre da igual si está lejos o cerca o los años que pasen. A Beautifly92: Dejarte sin palabras no me preocupa, me preocuparía que me dejaras. A DanGrint: Espero que te sigas riendo, me encanta saberlo. A RubbyMoon-chang-sly: Espero que te gusten las sorpresas porque si no me vas a dejar muy pronto(snifff) A psychofee y a Maialen: Gracias por los RR, espero que sigais disfrutando. A todas las demás también gracias.
Quedo un poco largo pero no me apetecía cortarlo, el capitulo 23 tiene que ser el 23 cueste lo que cueste. Bikos.
Aclaración: lo de que quedan dos capis no es pera terminar sino para empezar lo bueno ( o lo que a mi me tienta tanto escribir depende como se mire)
