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Titulo: Vientre Alquilado
Pareja: SasuHina y un poco Sasusaku
Los personajes de Naruto no me pertenecen, son de Kishimoto-Sensei
— Diálogos —
—"Pensamientos"—
Recuerdos
(...) cambio de tiempo, lugar o escena.
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Capitulo 21; Gracias
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La albina le tendió su diestra por cordialidad al pronunciar su nombre. Hinata se sintió un poco cohibida por la imponente presencia que aquella mujer desprendía con tan solo estar frente a su persona. Por un momento se sintió pequeña tanto física cómo mentalmente. Se veía que la fémina de orbes rubí desprendía confianza por cada uno de sus poros, a comparación de ella.
Se quedó anonadada por un efímero momento ante el porte que la socia de su esposo mostraba y con algo de torpeza correspondió al saludo, presentándose de manera errónea. —Hi-Hinata Hyū- Uchiha. — Se avergonzó internamente de su aturdimiento.
Nanami no mencionó palabra alguna por un pequeño intervalo antes de reír por lo encantadora que había sido aquella patosa presentación. Al ver aquel pequeño color bermellón en los mofletes del la morena, sin esfuerzo alguno podría saber que esa mujer era tan contraria a la anterior pareja del Uchiha. Y por supuesto un mejor partido.
─ Me agrada. ─Expresó sin el deseo de explicar el porque de sus palabras.─ Sasuke, ¿Comenzamos la junta? ─Inquirió al mismo tiempo que caminaba a su asiento, el cual fue retirado un par de centímetros por uno de sus asistentes para que se sentara y en cuanto lo hizo le acercó nuevamente hacía la mesa.
Aquella acción fue imitada para ambos Uchiha's. Ahora Sasuke y Nanami estaban frente a frente en esa abismal mesa rectangular para dieciocho personas, mientras que Hinata se encontraba sentada al costado derecho de éste.
La Ex-Hyūga emprendió un suave jugueteo entre ambos dedos índices y su opalina mirada se encontraba fija en la deslumbrante y elegante mesa de mármol negro. Había sido su idea el seguir a su esposo y el encontrarse en dicha situación, así que lo único que podía hacer era permanecer inmóvil y callada para no interferir en la platica que mantenían aquellos dos.
Las cosas que ambos mayores hablaban parecían de otro mundo para ella. Temas que no conocía, incluso hablaban en otros idiomas, lo cual era sumamente sorprendente. Los admiraba.
Transcurrieron cerca de dos horas y su estomago gruñó exigiendo un poco de alimento. No quería interrumpir, pero tampoco deseaba mal pasarse, por lo que de su bolso sacó un pequeño empaque de galletas e intentó abrirlo con mucho cuidado sin hacer tanto ruido. Todo iba bien, hasta que llevó aquel dulce a su boca y el crujir de su masticar llamó la atención del moreno.
Las ónix orbes de Sasuke se posaron sobre su esposa, la cuál dio un pequeño respingo e intento ocultar y detener el rumiar de su bocadillo de manera inútil. Púes sus mejillas se veía llenas cómo las de un hámster que intenta retener algunas semillas de girasol en su cavidad bucal.
Un suspiro salió de los labios del moreno y dejó los documentos a un costado suyo, obteniendo la atención de su socia y todos los presentes.— Tomemos un intervalo. —Anunció antes de levantarse y extender su diestra a la que es su mujer para que también se parase.
La Ex-Hyūga se encontró un tanto cohibida, pero aún así se aseguró de tomar la mano del azabache. Y al salir de la sala de juntas aprovechó para pasar aquel bocado que había retenido en su boca.— Iremos a comer. —Le informó Sasuke al ver la clara confusión marcada en en su rostro e internamente se alegró que el mayor tomara la iniciativa para explicarle a donde se dirigían.
Sus orbes ópalo viajaron a observar aquella unión entre sus manos, sintiendo a su corazón latir con mayor velocidad. Un cálido sentimiento se plasmó en su corazón y se preguntó si estaba haciendo algún extraño gesto, púes la felicidad que sentía en ese momento le embargaba hasta el punto de pensar que se desbordaba de su cuerpo.
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Después de caminar unos cuantos metros, tomaron el elevador, lo que sin saber, provocó unos terribles ascos en la de orbes color lunar. La sensación de la gravedad que fue impuesta en aquel lugar le asustó y mareó de una manera sorprendente. El salir del pequeño cubículo de metal le alegró tanto que no dejaba de agradecerle a Dios en su mente.
— ¿Ha disminuido la sensación? —Inquirió el moreno, observando detenidamente el rostro de su esposa, el cual aún prevalecía pálido, sin embargo, la mejoría de su estado se volvió un poco notoria.
Ella asintió con pesadez, nunca había sufrido de asco en lo que llevaba del embarazo, pero en el momento en el que las puertas del elevador se cerraron, sintió que era capaz de vomitar aquella pequeña galleta que ingirió y mucho más.
— Regresemos a la sala de juntas. —Propuso, mas no era una opción a la cual ella pudiera negarse. No podía llevarla más allá de donde se encontraban y lo más cercano era regresar por donde vinieron. Solo era un piso lo que habían bajado. El rostro de Hinata nuevamente comenzaba a perder color ante la idea de volver a ingresar a aquel lugar. No quería, tenía miedo y por supuesto ascos de tan solo imaginar aquella sensación.— Iremos por las escaleras. —Aclaró con voz neutral al ser consciente de su reacción.
Un suave y casi imperceptible suspiro de alivio escapó de los pequeños labios cereza de la fémina. Las escaleras sonaban sin duda muy atractivas y estimulantes a comparación de la otra opción y al ya ser consciente de su destino, poco a poco recobró la compostura e intentó ponerse de pie con sumo cuidado. Se encontraba algo débil y mareada, pero haría el esfuerzo por regresar al punto de partida
O eso era lo que esperaba hasta que sintió el tacto ajeno sobre su cuerpo. Un pequeño cosquilleo recorrió cada parte de su anatomía por donde los falanges del azabache transcurrían y en cuanto su cuerpo fue envuelto por aquellos fornidos brazos, sus pies abandonaron el piso, dándole la sensación de levitación. Y si no fuera porque los brazos del Uchiha la tomaron y apretaron contra su cuerpo, cargándola al ensoñante estilo princesa que muchas sueñan, seguiría pensando que estaba flotando.
El masculino y atrayente aroma de su esposo se coló por sus fosas nasales, lo que provocó que su ritmo cardiaco incrementara y el color que con anterioridad había perdido regresó de golpe, donde la mayor pigmentación se podía encontraba en sus mejillas.
Un sin fin de monosílabos incompletos eran mal pronunciados por la Uchiha, por lo que una leve amonestación de parte del mayor fue suficiente para que guardara silencio. No quería protestas de parte de ésta, púes se encontraba más que dispuesto y decidido a llevarla de ese modo por las escaleras hasta regresar a la sala de juntas.
Los presentes del lugar se sorprendieron ante la escena en la que se volvieron simples espectadores. Varias preguntas se formularon entre los presentes, mayormente enfocadas en la moreno de orbes marfil. Por supuesto que todos trataban de ignorar aquello, sin embargo, era imposible. El jefe de la empresa se encontraba cargando en brazos a un mujer que no era la de cabellos rosados, la que todos reconocían cómo su mujer y futura esposa.
Ignorando a todos aquellos a su alrededor, Sasuke afianzó el agarre y sostuvo con firmeza el cuerpo de su esposa listo para emprender su regreso.— Sostente bien. —Advirtió el Uchiha, ya que la seguridad de los tres no solo corría por su parte.
La morena acató su orden al rodear el cuello adverso con sus brazos, quedando aún más pegados de lo que se encontraban. Varios sentimientos se crearon en su ser y miles de pensamientos en su cabeza, nunca había imaginado el estar de aquella manera en los brazos del Uchiha. Se sentía protegida. Algo que dejó de sentir en el momento en el que sus padres abandonaron el mundo terrenal, por lo que un pequeño y casi inaudible "gracias" salió de su garganta.
Después de aquella palabra ambos permanecieron en silencio, mas no era uno incomodo. Sasuke no tenía por que responder al agradecimiento por haber hecho sentir a su esposa protegida, púes ese era su deber.
Al regresar, sus asistentes lograron vislumbrar con antelación ambos cuerpo, por lo que abrieron la puerta del despacho del Uchiha de manera inmediata y en cuanto ingresaron, la puerta fue cerrada detrás de ellos. Con cuidado el moreno fue depositando el cuerpo de la Ex-Hyuga en un amplio y mullido sofá que decoraba aquella habitación.
— ¿Cómo te encuentras? —Cuestionó para saber el estado de salud de la menor. A lo que ella le respondió con un simple "mucho mejor", cosa que Sasuke no creyó. — Llamaré al médico de la empresa y también al chef. — Le informó, pues para él era obvio que Hinata se estaba reteniendo de confesar su hambruna.— Puedes descansar por mientras.
Incluso el Uchiha ya se podría imaginar un regaño del médico porque la de orbes blanquecinas no había ingerido alimento alguno en su estado.
Aprovechando que la morena cayó en un instantáneo y profundo sueño, le informó a la albina que la reunión se retomaría en su oficina para ya no mover a la Ex-Hyuga de aquel lugar.
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Continuará.
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¿Cuantos se creyeron la broma? ( ˘ ³˘)
(Broma hecha para los lectores de Wattpad)
Les aviso que aunque tarde en actualizar, no lo voy a abandonar. Así que les agradezco por esperar la continuación y las próximas.
Un enorme beso a todos y cada uno de ustedes, junto con un guapo girasol 🌻
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—By; Akira Fullbuster. 🐞
Capitulo publicado; 24/08/17 en Wattpad
