Buenas, lamento la tardanza en actualizar. Sólo deciros que no he abandonado la historia ni nada de eso, sólo que debéis ser un poco más pacientes para los nuevos capítulos. Espero que os esté gustando, hacédmelo saber en un review ;-P
Capítulo 21
Se encontraba en la soledad y la oscuridad de lo que llamaba su dormitorio. Una habitación de decoración austera y escasa, tan sólo con lo necesario para dormir y un pequeño baúl donde guardaba sus escasas pertenencias. Era el único lugar y el único momento donde se permitía retirar su máscara. Seguro de que allí nadie le vería el rostro. Estaba dispuesto a dormir, y sólo dormir, nada de sueños húmedos con Kakashi y esa chica como protagonistas y él como mero espectador gritando a una Rin inexistente.
Estaba tumbado sobre su espalda, relajado y con ropa cómoda. Cerró los ojos en busca del sueño reparador que tanto necesitaba pero los recuerdos de aquel sueño húmedo seguían revoloteando en su mente. Los sonidos de un cuerpo chocando con otro, piel con piel, los jadeos, los gemidos… Todo aquello que vio empezaba a provocarle el mismo estado en su entrepierna que cuando despertó aquella mañana.
Se revolvió en la cama pensando, recordando e imaginando cómo habría sido si hubiese cambiado los papeles con Kakashi. Y el problema con su entrepierna creció, al igual que ésta. Tenía que hacer algo con esa situación o no lograría conciliar el sueño. Dirigió su mano izquierda a la cinturilla del pantalón y, tras unos segundos pensando mientras pasaba los dedos por el borde, la introdujo dentro. Empezó a masajearse a él mismo y, como un rayo, las palabras que le dijo la sombra vinieron a él: "Podrás disfrutar de ambas, si ese es tu sueño".
La mente le bullía con las imágenes de su sueño, los cuerpos, la piel, el éxtasis alcanzado y la liberación posterior. Levantó la cabeza para mirarse a sí mismo, quedándose petrificado con lo que sus ojos le hacían ver, inmediatamente, dejó a un lado los movimientos que se autoprofesaba. Agazapada a los pies de su cama estaba de nuevo la chica del sueño mirándole indiscreta con ojos curiosos y divertidos.
Cuando se supo descubierta por su mirada, sonrió de medio lado y mordió su labio inferior de manera pícara. Lentamente, fue levantándose y comenzó a ir hacia él gateando sobre la cama. Pasaba un brazo y una pierna a cada lado de su cuerpo. Daba avances cortos, dejando que la piel de sus muslos rozase con la de sus piernas. Con cada leve toque, el calor se instauraba en esa zona provocándole hormigueos desde su entrepierna hasta su estómago, propios de la anticipación de lo que estaba por llegar.
Llegó a su entrepierna, la miró y volvió a mirarle a él pasando la lengua sobre sus dientes. Automáticamente, él se cubrió con sus manos en un gesto infantil y algo avergonzado al saberse en el estado en el que se encontraba. Lo que provocó una suave risa en ella, por alguna razón le gustaba aquella risa. Puso las manos sobre sus brazos y las deslizó hasta los hombros realizando una caricia tierna. Quedó inclinada sobre él, bajo las manos hasta sus costados y depositó un suave beso sobre su pecho, justo donde él creía que, desde hacía mucho, ya no latía nada, pero poco a poco había comenzado a sentir tímidos y leves latidos a lo largo del tiempo provocados por pequeños gestos. Intentó incorporarse para alcanzarla y tratar de atrapar sus labios, pero unas manos pequeñas y suaves sobre sus hombros lo mantuvieron en su sitio sin tener que aplicar demasiada fuerza. Se dejó hacer. Miró hacia arriba para ver de quién eran esas manos.
Rin.
Le sonreía pero no hizo ningún amago de besarle como había hecho en el sueño con Kakashi. Tan sólo se inclinó hacia delante sonriendo zalamera a la otra chica.
La otra joven se había incorporado y se había sentado sobre sus muslos, le había tomado de ambas muñecas para que dejara de cubrirse y había colocado sus manos sobre su cabeza para así acercarse a Rin. Él lo veía todo tumbado bajo ella. Para su sorpresa las dos chicas se besaron entre ellas, saboreándose los labios y la lengua la una a la otra.
Agitó suavemente las muñecas para darle a entender que quería que lo soltara, quería tener libertad de movimiento pero, sobre todo, quería tocarlas tanto si era un sueño como si no. Se incorporó, haciendo que se separaran y le miraran expectantes. Se colocaron una a cada lado de él, sentadas sobre sus piernas a la espera de alguna orden o algún gesto por su parte.
Sabía que debía elegir. Besó primero a Rin con urgencia y demanda, como si se acabara el tiempo. Luego a la otra joven de manera más calmada y tierna, al contrario que con Rin, como si tuviera toda una vida y todo el tiempo del mundo para recrearse en ese beso. Con suavidad, fue la propia Rin quien apartó a un lado a la otra chica, quedando ella a horcajadas sobre él, sin pedir permiso le albergó en su interior y comenzó a moverse arriba y abajo aferrada al cuello de él para sostenerse.
Por su parte, la otra joven trataba de atrapar sus labios en un intento por captar su atención que no estaba dando sus frutos, ya que Rin se había vuelto con él demandante y posesiva. Él intentó tocarla, viendo sus vanos intentos y queriendo hacerla sentir partícipe de su placer en ese momento, pero lo que provocó fue un agarre férreo sobre su mano que intentaba tocarla por parte de Rin para que volviera a depositar su mano sobre sus nalgas.
No le importó, estaba a punto de conseguir su liberación gracias a los movimientos precisos del vaivén de Rin. Imaginó que la otra joven se complacería a sí misma con la imagen de ellos dos. Se recostó sobre su espalda en un intento de imitar la misma postura de Kakashi en su sueño.
La imagen que veían sus ojos era con la que había soñado desde su adolescencia. La de una Rin entregada a él en cuerpo y alma, compartiendo el placer de yacer juntos. La dejaba buscar su propio placer a través de él. Ascendía y descendía sobre sus caderas, provocando esa fricción entre ellos, pero algo en su cabeza le recordaba la imagen de ella haciendo eso mismo con Kakashi, no quería recordar aquello ahora, aunque sabía que el recuerdo no venía de su sueño sino de su anterior vida.
Recordó a la otra chica, decidió recrear su vista en ella. Extendió el cuello hacia atrás en un intento por ver lo que hacía, aunque le costaba mantener los ojos abiertos debido al inminente orgasmo que estaba por venir, a pesar de los pensamientos que le recorrían su mente, y gracias a los gemidos que salían de la boca de Rin que le ayudaban a volver a concentrarse en el placer que le provocaba con sus movimientos. Se forzó a mirarla aprovechando el clímax, pero el gruñido que oyó no salió de su boca, sino de la de la otra joven, relegada a un segundo plano, ahora con un rictus de dolor en su rostro y sus manos sobre su abdomen conteniendo el sangrado de la herida y mirándole con ojos sorprendidos a la par que apenados y confusos.
-¡No! –Gritó él. Lo único que pudo oír a continuación fue una risa maníaca sobre él. Cuando se volvió a mirar a Rin, todavía sobre él, la sombra con la mueca que siempre le acompañaba le cubría la mitad del cuerpo. Pudo ver que en una de sus manos llevaba un kunai manchándole el abdomen con gotas de sangre fresca y le dijo con burla:
-¿Disfrutando de las vistas?
Apartó de él a esa Rin que no dejaba de reír de manera compulsiva y se levantó para tratar de ayudar a la joven herida pero, antes de que pudiera alcanzarla, una distorsión en espiral la hizo desaparecer ante sus ojos.
-¡No! –Fue lo único que alcanzó a repetir.
Despertó otra vez cubierto en sudor y algo más en la entrepierna. Se levantó y se colocó de nuevo su máscara aún con la respiración agitada. Se estaba volviendo loco, la culpa, el dolor, la pena y la soledad lo consumían día tras día y noche tras noche. Se encaminó hacia la ducha para tratar de que esas imágenes y pensamientos desaparecieran, pero sabía que lo único que podría quitar de él eran los restos de un orgasmo cuanto menos poco placentero.
En el suelo tras él surgió una cabeza negra con la misma mueca que la sombra del sueño que seguía sus pasos. Su trabajo estaba siendo más divertido y agradable de lo que había imaginado. Rio para sí y volvió a perderse bajo el suelo tan rápido como había aparecido.
