CAPÍTULO XXI: SOMOS LOS GUERREROS DE LA ESPERANZA

[El viento soplaba fuerte y la nieve caía en Siberia pero parecía que a Camus no le importaba, el joven Caballero estaba parado en medio de la nieve mirando una cruz de madera en completo silencio, estaba perdido en sus pensamiento pero una mano se posó delicadamente sobre su hombro y lo interrumpió.

-Mi tío te tenía un gran aprecio... dijo una voz femenina, Camus volteó y vió que era la sobrina de su maestro que acababa de fallecer.

–Vamos a la cabaña de mi tío, antes de morir el me pidió que te mostrará algo importante... dijo la joven y Camus la siguió en silencio.

Enteraron a la cabaña y la joven rápidamente se dirigió a la habitación de su tío, unos minutos después volvió con una pequeña caja de madera y lo puso sobre la mesa.

–Ya está oscureciendo, ya debo irme... dijo la joven y se retiró.

Camus abrió la caja y dentro de ella había muchas cartas por lo que empezó a leerlas, se llevó una gran sorpresa al darse cuenta de que todas tenían la misma letra que la carta que le había escrito su padre, al parecer era muy buen amigo de su maestro y siempre estuvieron comunicándose y en todas ellas decía que tenía muchas ganas de volver a ver a su hijo, era muy diferente, en la carta que le escribió a el se expresó como un hombre sin motivación, que ya había perdido las ganas de vivir y además expresaba cierto rechazo hacia Camus pero estas eran todo lo contrario, era muy confuso.

Camus pasó horas leyendo y en una de las cartas leyó algo que cambió por completo la imagen que tenía de sus padres, la carta era una de las primeras que recibió su maestro de parte del padre de Camus y en ella le contaba de lo que realmente pasó.

En la carta habían muchos secretos que Camus nunca supo, primeramente se enteró que su padre se llamaba Albert, que el nunca intentó hacerle daño y que su madre no murió en el parto pero que fue asesinada por el abogado que resultó ser su cómplice en varias estafas pero en una de ellas Katya lo traicionó.

Mientras mas leía mas se sorprendía pues en los últimos párrafos hablaba de Katya y su relación con ella "Lo que había entre nosotros era una gran mentira, lo único real era ese niño al que mandé hacer la prueba de paternidad y resultó ser mío, eso es lo único bueno de esta situación. Al menos para mí ya que Katya odiaba al pequeño y lo único que pude hacer para salvarlo fue aceptar tu propuesta, se que tu lo cuidarás bien y harás de el un hombre bueno y astuto, mas astuto que yo su padre que no me percaté de lo que ocurría a mi alrededor y ahora estoy pagando una condena por la muerte de Katya, ese abogado me tendió una trampa y todo está en mi contra, me quedaré aquí por un largo tiempo pero al menos me aseguré de que Camus reciba lo que le pertenece"... decía una parte de la carta.

Camus apretó la hoja en su mano y miró al frente tratando de contenerse, eran muchas cosas al mismo tiempo, tenía muchos sentimientos encontrados y no sabía que hacer, lo único que le vino en la mente fueron las palabras de su maestro. "No importa cuanto daño recibas siempre debes mantenerte firme, las heridas del cuerpo y el alma no pueden destruir a un Caballero así como una pequeña fogata no puede derretir un glacial"…]

Camus abrió los ojos, se sentó en su cama pensando en todo lo que sucedió, los últimos últimos últimos días han sido muy difíciles con situaciones cambiantes y hoy no sería la excepción.

Se levantó y se dió un baño y luego salió del templo de Acuario, tenía planeado ir a preguntar por Lhía y luego a entrenar como siempre, al pasar por la casa de Virgo vió a Shaka meditando pero no parecía estar tranquilo.

—Que te pasa Shaka, que es lo que te preocupa... preguntó Camus acercándose al budista que interrumpió su meditación y suspiró.

—Poseidón... respondió a secas el rubio.

—¿Poseidón?. Tampoco confías en el, ¿No es así?... volvió a preguntar.

—Aparentemente no tiene malas intenciones, ni yo ni la diosa Athena hemos logrado encontrar alguna señal de que el dios nos está engañando... contestó.

—En la última guerra santa tu fuiste el único Caballero que se dió cuenta de nuestros planes que ni siquiera Hades pudo descubrir, si no puedes ver malas intenciones en Poseidón tal vez sea porque realmente quiere ayudarnos, sin embargo yo tampoco confío en el... dijo Camus mirando a Shaka.

—De todas formas hay que tener cuidado pero esto debe quedarse entre nosotros, no todos los Caballeros tienen la prudencia necesaria para tratar estos temas... dijo el rubio muy tranquilo como siempre.

Camus se quedó mirando en silencio al Caballero de Virgo y unos segundos después rompió el silencio. —Tengo algunas preguntas y creo que tu puedes responderlas sin tanto rodeo... Shaka levantó las cejas y volteó hacia el acuariano sin abrir los ojos.

—Te escucho... respondió el iluminado...

— ¿Nuestras vidas son solo vidas temporales?. ¿Que pasará con nosotros y con Athena después de que termine esta Guerra?.. preguntó Camus.

Shaka volvió a suspirar. —Independientemente de como termine la Guerra lo mas probable es que todos los Caballeros que revivimos seamos enviados de vuelta al mundo de los muertos, eso sería en el mejor de los casos ya que hemos desafiado a los dioses, una falta grave que merece el peor de los castigos... respondió Shaka.

—En cuanto a Athena la situación es mas complicada, la diosa ha cometido muchas faltas en contra de los demás dioses, hasta ahora cuenta con la protección de Zeus, su padre pero al regresarnos a la vida los dioses se molestaron y el dios del Olimpo no tuvo otra opción y le envió una advertencia dándole un plazo para que pueda cumplir con sus objetivos y luego volver a enviarnos al mundo de los muertos... El plazo se cumple en un mes, es por eso que Hades aun no ha atacado pues, al cumplirse la fecha Athena tendrá que obedecer o será desterrada de Olimpo y convertida en humana lo que significa que Athena ya no sería la protectora de la tierra, es por eso que la diosa convocará esta tarde a todos los Caballeros Dorados para crear un plan y destruir a Hades lo mas pronto posible, lamentablemente la vida de ese joven que fue capturado podría perderse en esta batalla, el tiempo se nos está acabando... terminó diciendo el budista.

—Entiendo... dijo Camus tratando de mantener la calma al escuchar la respuesta de Shaka. —Supongo que no todos los Caballeros saben de esto... volvió a preguntar.

—Solo los Caballeros Dorados, nos enteramos de esto un poco después de tu partida... respondió Shaka.

Camus se despidió y salió de Virgo algo perturbado por lo que acababa de escuchar, era de esperarse un destino así para el y los demás Caballeros pero Athena no merece un castigo de esa magnitud pero. ¿A quién le importaba lo que el creía?. Al fin de cuentas el es un simple humano cuestionando las decisiones de los dioses.

Bajó hasta la cabaña de las Amazonas pero solo observó de lejos, no quería mostrar tanto interés en Lhía, no después de enterarse de que tenía los días contados.

—Ella está bien, sigue durmiendo pero pronto despertará... dijo una voz femenina detrás de el, era Marín que venía del Santuario, Camus volteó hacia ella sin decir nada.

—Viniste a preguntar por la chica que rescataste ayer, no es así?...

—Así es, pero ya me tengo ir... dijo Camus y se fué caminando, Marín lo vió alejarse y sonrió enormemente bajo su máscara.

—¿Quien es esa chica?. Logró llamar la atención del hombre mas frío e indiferente del Santuario... dijo Marín y se dirigió a su cabaña.

UNA HORA DESPUÉS...

Lhía abrió los ojos y al moverse sintió un fuerte dolor en la cabeza, se sentó en la cama y al mirar a un costado vió a Leila y Sebastien que se turnaron para abrazarla.

—¿Donde estoy?... preguntó Lhía.

—En el Santuario, han pasado muchas cosas amiga me tenías muy preocupada... dijo Leila abrazándola de nuevo, en ese momento Marín y Shaina entraron a la habitación.

—Ya despertaste. ¿Puedes caminar?... preguntó Marín.

—Creo que si... respondió Lhía.

—Perfecto, ahora son tu responsabilidad... dijo la pelirroja mirando a Shaina y se fue.

Shaina los miró y les dijo. —Aquí hay varias reglas que tendrán que respetar, los esperaré a fuera tienen cinco minutos para salir... y luego salió de la habitación mientras que los jóvenes se quedaron a hablar un poco, Leila le contó a Lhía lo que le pasó a su hermano y la joven le dio el pésame por lo de su madre.

Unos minutos después los tres jóvenes salieron y Shaina empezó a caminar, ellos la siguieron en silencio hasta que Lhía preguntó. —¿Que son ustedes?.

—Caballeros, Santos de Athena... respondió Shaina.

—¿Santos de Athena?... volvió a preguntar la joven.

—Cuando era niña... dijo Leila.

—Solía ir a la plaza de la ciudad y un anciano siempre nos contaba esta historia... Hace mucho tiempo existió una diosa llamada Athena, era la diosa de la guerra y la sabiduría, ella luchaba por la justicia y protegía a la tierra de la maldad, se dice peleaba junto a un ejército de jóvenes valientes y justos, estos jóvenes provenían de todos los rincones del planeta y peleaban sin armas ya que Athena aborrecía su uso, se dice que estaban dotados de fuerza sobrehumana y que con una patada partían la tierra y con sus puños rasgaban el firmamento, eran llamados los Caballeros de Athena y aparecían cada vez que la maldad amenazaba al mundo... Nunca creí que esta historia fuera cierta... dijo Leila sonriendo irónicamente.

—Caballeros... dijo Lhía con una mirada perdida.

—Esos hombres que secuestraron a Angelo también tenían armaduras como las de ustedes. ¿También son Caballeros?... preguntó la joven.

—No, ellos son espectros, súbditos de Hades que planean apoderarse de la tierra, Athena y sus Caballeros han impedido la destrucción de este planeta desde la era de los mitos... respondió Shaina.

—Entonces, están en guerra... preguntó Sebastien.

—Así es, cada doscientos años la diosa Athena reencarna para poder pelear contra sus enemigos, nosotros sus Caballeros hemos sido entrenado para poder competir por nuestras armaduras y así poder defender a la tierra... dijo Shaina y se detuvo, había llegado hasta el coliseo donde vieron a dos jóvenes entrenando uno de ellos era Hyoga que estaba entrenando a un niño llamado Aisu quien sería el próximo Caballero del Cisne.

Bajaron al coliseo y se sentaron a observar el entrenamiento, los jóvenes quedaron asombrados al verlos entrenar, se movían muy rápido y casi no lograban verlos atacar.

—Esto es... ¿Todos los Caballeros son rápidos como ellos?... preguntó Sebastien, Shaina soltó una carcajada que llamó la atención de Hyoga que volteó a verlos y se llevó una gran sorpresa, una de esas jóvenes traía colgado de su cuello una cadena con una cruz parecida a la de su madre, se quedó mirándola por un momento, Lhía se dio cuenta de que el joven rubio miraba esa cruz y lentamente lo apretó en su mano.

—Hay Caballeros que se mueven igual y más rápidos que ellos, el mas pequeño solo es un aprendiz y el otro es un Caballero de Bronce aunque es uno de los mas prodigiosos y ésta siendo entrenado para ser un Caballero de Oro, te explico... Athena tiene bajo su mando a 88 Santos que visten los mantos sagrados o armaduras, además de soldados comunes que en su mayoría son de la aldea que está cerca, los Santos de Athena se dividen en tres rangos, Caballeros de Bronce, Plata y Oro, los Caballeros de Bronce son los de la mas baja categoría, pueden moverse a la velocidad del sonido y normalmente son los que custodian los alrededores del Santuario y son enviados a las misiones son un grupo de 52 Caballeros, los de Plata son los de categoría intermedia y son dos a tres veces mas rápidos que los de Bronce además de poseer mas habilidades. Son los encargados de entrenar a la mayoría de los aprendices y solo son enviados a las misiones mas difíciles son 24 Caballeros y yo soy una de ellas... dijo Shaina cuando un gran barullo la interrumpió, la mayoría de los Santos y soldados empezaron a llegar al coliseo.

—Que pasa?... preguntó Leila que hasta ahora no había hablado.

—Una pelea, dos de los tantos aprendices competirán para tratar de avanzar en su sueño de conseguir una armadura... dijo Shaina y de repente miró al frente y vió que en el otro extremo estaban todos los Caballeros Dorados que se disponían a observar la pelea, estaban ubicados en el mismo orden que sus constelaciones.

—Y luego están ellos... dijo la joven guerrera y los tres miraron a los imponentes Santos de Oro vestidos con sus brillantes armaduras y todos con capas, Kanon también los acompañaba vestido con la escama del dragón marino.

—Los Caballeros Dorados, la élite del ejército de Athena, son los mas fuertes de entre las 88 constelaciones y pueden moverse a la velocidad de la luz, todos ellos dominan a la perfección el séptimo sentido y protegen las doce casas del zodiaco, rara vez son enviados a una misión y es muy raro verlos a todos juntos, incluso para nosotros que vivimos en el Santuario, son los únicos que tienen derecho a opinar sobre las decisiones de Athena y el Patriarca... Continuó diciendo, Lhía los miró a todos pues se veían imponentes pero a ella solo le importaba uno de ellos, Camus.

—Cuéntame mas de ello, se nota que son muy diferentes a los demás... dijo Lhía mirando a Shaina, la enmascarada guardó silencio por unos segundos y luego habló.

—Cada una de las armaduras de los Santos de Athena representan una constelación, la de los doce Caballeros Dorados representan a los doce signos del zodiaco... dijo la mujer ante la atenta mirada de los jóvenes.

—Mu de Aries, el hombre que tiene dos puntos en su frente, diría que es el mas noble de todos además de ser un hombre amable, sereno, inteligente y callado, ha desarrollado un alto grado de telequinesis y es el único que puede teletransportar materia y también es el único además del Patriarca que puede reparar las Armaduras dañadas... dijo Shaina describiendo al Santo de Aries.

—Es el mismo que apareció de la nada para salvarnos... dijo Leila.

Lhía lo miró y recordó esa escena. —Si, al verlo me sentí mas segura su presencia realmente me tranquilizó... respondió.

—El gigante que está a su lado es Aldebarán de Tauro, su apariencia es temible pero tiene un gran corazón, es bondadoso y amigable, creo que no hace falta decir que el es el Caballero con mayor fuerza física, Saga y Kanon de Géminis, Saga es considerado el Caballero mas poderoso aunque hace tiempo sufrió un trastorno de personalidad que lo llevó a cometer muchos errores pero se redimió, hay quienes dicen que la constelación de Géminis es una constelación maldita ya que según algunos Santos su predecesor también tuvo un problema similar, es la constelación de las dos caras y aunque Saga una vez mostró su lado malvado, su verdadero rostro es el de la justicia y hasta en eso se parece a su gemelo, Kanon que por ahora viste la escama del Dragón Marino, uno de los mantos sagrados de los Generales Marinas del dios Poseidón al que una vez logró engañar, el siguiente es Máscara de Muerte de Cáncer, desde que fue revivido por la diosa ha cambiado mucho, ahora es mas tranquilo pero anteriormente era un hombre sádico y despiadado que sentía placer al matar a sus enemigos, tanto así que hasta su Armadura lo rechazó... seguía contando Shaina cuando fue interrumpida por Lhía.

—¿Athena lo revivió?.¿Las Armaduras pueden rechazar a sus usuarios?... preguntó la joven.

—Todos los Caballeros Dorados y algunos otros murieron en las distintas batallas a las que nos hemos enfrentado, Athena los volvió a la vida para darles la oportunidad de vivir una vida normal pero todos prefirieron quedarse a luchar por ella y por el mundo y si, las Armaduras Doradas a diferencia de las otras, pueden elegir a sus portadores, si no eres digno de vestirlas ellas te abandonarán, la probabilidad de que la Armadura te acepte es de una en un millón porque en cada generación solo hay un portador destinado a ella... respondió Shaina y Lhía quedó helada, Camus ya había muerto una vez. ¿Tan sangrientas eran esas batallas para que que seres con poderes sobrehumanos como ellos mueran?. Se preguntaba la joven mientras sentía una angustia al pensar de que el joven guerrero puede correr nuevamente esa suerte.

—Sigamos... dijo Shaina y Lhía volvió en sí. —El Caballero de Leo se llama Aioria, es el mas humilde de todos, ayuda a todos los que lo necesitan y es bondadoso, pero en batalla es imponente como un verdadero león que muestra sus colmillos, el siguiente es el mas raro de todos... dijo Shaina mirando al rubio budista.

—Shaka... dijo Lhía, Leila la miró y levantó las cejas.

—¿Lo conoces?...

—El día en que Camus se fue el vino a verlo, siendo sincera ese hombre me da escalofríos, no se como pero me leyó la mente... respondió Lhía.

—Es una de las habilidades de Shaka... dijo Shaina. —Shaka es un hombre enigmático, hay muchas historias y rumores sobre el, se dice que es la reencarnación de Buda aunque el no lo confirma pero tampoco lo desmiente, es el primer Caballero que logró alcanzar el octavo sentido y puede crear ilusiones que logran engañar hasta a los mas poderosos Caballeros Dorados, es un hombre sabio, tranquilo y silencioso pero a la hora de combatir es temible, Shaka es el hombre mas cercano a dios... siguió diciendo Shaina, Lhía lo miró detenidamente recordando la primera vez que lo vio.

—El hombre mas cercano a dios... repitió la joven. —¿Por que mantiene los ojos cerrados?. Cuando estuvo en Francia también lo hacía... preguntó.

—Para contener su cosmos, la energía vital, pero he oído que cuando Shaka abre los ojos durante una batalla, todo ser a su alrededor debe morir este hombre es un enigma, el siguiente es Dohko de Libra que es el mas experimentado de todos, hace doscientos años en la anterior Guerra Santa Athena venció a Hades y su ejército pero todos los Caballeros murieron excepto Shion de Aries y Dohko de Libra, Shion fue nombrado patriarca por Athena y le fue encargada la misión de reclutar y entrenar a los nuevos Santos de Athena, a Dohko le encargó la tarea de vigilar a los espectros de Hades que fueron sellados por Athena y como recompensa se le concedió el Misophetamenos, desde entonces su corazón late en un año lo que un corazón normal late en un día y eso lo mantiene joven, Milo de Escorpio es un hombre orgulloso pero fiel a su misión, te interesará saber que es el mejor amigo de Camus... dijo Shaina llamando la atención de Lhía. —Como guerrero es impredecible, su técnica La Aguja Escarlata es una técnica que provoca un dolor terrible y el que lo recibe tiene la opción de rendirse o morir, Aioros de Sagitario es un ejemplo para todos, defendió a Athena arriesgando y dio su vida para protegerla, es un hombre recto, justo y leal, el Caballero de Capricornio es Shura, es uno de los mas orgullosos de ser Caballeros ya que desde la era mitológica los de Capricornio son considerados los mas fieles a la diosa, no dudaría en dar su vida para protegerla y esa lealtad de los Caballeros de Capricornio fue premiada por Athena que le otorgó la sagrada espada Excalibur, su brazo derecho puede cortar lo que sea como una filosa espada, ya lo conocen y tal vez saben mas de el que todos los que vivimos en el Santuario el hombre mas frío que haya conocido, Camus de Acuario... decía la amazona mientras los tres lo miraban.

—Lhía debe conocerlo bien, vivían juntos... dijo Leila con una sonrisa pícara.

—Espera, ¿Vivías con el?... preguntó Sebastien sorprendido.

—Estuve viviendo dos meses en su casa a las afueras de París, creo que su frialdad no se basa en reprimir sus sentimientos sino en controlarlos muy bien ya que a pesar de no mostrar interés en las personas no es indiferente a las necesidades de otros, no me conocía pero me ayudó sin pedirme nada a cambio estoy en deuda con el pero no puedo decir que lo conozco porque es muy reservado y nunca habla de su pasado, si Shaka no hubiera ido hasta allí tal vez nunca me hubiera enterado de que es un Caballero... respondió la joven.

—¿Tu ya sabías que el era un Caballero?.¿Por que no me lo dijiste?... le reclamó Leila.

—Oh claro, que querías que te dijera, que un hombre llegó preguntando por Camus y me leyó la mente, luego se enfrentó con Camus vistiendo unas Armaduras de Oro puro y casi destruyen todo el lugar, no me lo hubieras creído e incluso pensarías que estaba loca... respondió la joven, Shaina que las estaba escuchando empezó a reírse.

—Así como lo describes Camus es frío pero no es despiadado, es astuto, inteligente y nunca pierde la calma, siempre está en silencio observando todo con una mirada penetrante y una postura elegante, lo llaman el maestro del hielo ya que sus ataques se basan en el hielo y el aire frío y es es el maestro de Hyoga, el joven rubio que estaba entrenando aquí, es uno de los Caballeros Dorados mas poderosos y si hablamos de elegancia no podemos olvidarnos de Afrodita de Piscis... dijo Shaina y tomó una pausa ya que los aprendices empezaron a pelear y el ruido era ensordecedor.

—Es hermoso... dijo Lhía sorprendida por la belleza del Caballero de piscis.

—Jamás en mi vida había visto un hombre tan hermoso... acotó Leila.

Sebastien lo miró y subió las cejas. —Creeme, hasta a mi me sorprendió no es común ver a un hombre así... dijo riéndose.

—Sorprende a todos, refinado, elegante y cuidadoso, ese es Afrodita de Piscis, un hombre cuya belleza es increíble pero también es temible, sanguinario y en ocasiones hasta cruel es un Caballero muy peculiar ya que posee habilidades curiosas, usa varios tipos de rosas para atacar y una de ellas son las rosas demoníacas que son rojas, estas son venenosas y no importa si es un Caballero Dorado el que los recibe, todo aquel que inhale su fragancia pierde lentamente sus sentidos y luego muere sin embargo es el único que es inmune a las toxinas de las plantas además de que posee la asombrosa habilidad de comunicarse con ellas, eso es todo lo que se de los Caballeros Dorados... terminó diciendo Shaina.

—Sin dudas, son hombres muy interesantes... dijo Leila después de escuchar a la guerrera.

—De eso no hay dudas, si uno de ellos decide pelear en serio podría acabar con un gran numero de Caballeros de Bronce y Plata, la diferencia de poderes es abismal... acotó la Caballero de Plata.

Lhía quedó en silencio mirando a Camus que tenía su mirada en el campo de batalla y ni siquiera parpadeaba, de repente alguien se sentó a su lado y al voltear vio que era Hyoga que la miró directamente a los ojos y sonrió.

*perdonen la tardanza, últimamente no tengo tanto tiempo libre para escribir un nuevo capítulo*