Capítulo 21
Ya estaba casi amaneciendo. La van acababa de detenerse en frente de la guarida de las tortugas, en las alcantarillas.
Splinter tomó en brazos a Donnie y lo llevó al laboratorio para examinarlo. Detrás, le seguían sus hijos y amigos, cada uno con sus problemas físicos pero estables.
-Yo me encargaré de Donatello.- dijo Splinter poniéndolo en una camilla.
-Vee, Mikey; síganme. A ver qué puedo hacer…- dijo Leo llevándolos a una esquina para atenderlos. Ambos necesitaban atender sus heridas.
-Raph ¿Estas bien? ¿Te duele algo?- preguntó April.
-Estoy bien. Quiero ayudar a los chicos no estorbarles…- respondió dirigiéndose hacia donde estaban sus tres hermanos.
Por una parte, Splinter comenzó a limpiar a su hijo con una toalla y agua. Estaba sucio por el trayecto recorrido antes y por el agua lodosa que le había invadido.
Mikey ya se había tomado un baño. Leonardo le atendía. Le estaba limpiando la hinchada herida con un antiséptico. Leo se preguntaba cómo fue que esa herida se causó. Alzó la mirada y vio a los ojos a su hermano pequeño.
-Mikey… ¿qué pasó?- le susurró sin quitarle la mirada.
Este no dijo palabra alguna. Solo bajó la cabeza y miraba al suelo conteniendo las lágrimas que le amenazaban en brotar.
-Está bien… Si no quieres decírmelo, está bien. Me lo contarás cuando estés listo.- le contestó y sin volver a hacer otra pregunta o si quiera dirigirle la palabra, siguió limpiando la herida.
Por otra parte, April y Raphael se encargaban de hacerle la curación a Vee.
-Ahí está…- dijo April. –la veo. Hay que sacarla…- refiriéndose a la bala.
Vee no era lo más valiente en estos asuntos. Le daba miedo cuanto dolor podría ocasionarle. Sinceramente, la manera de que se sintiera un poco tranquila cuando sucedían estas situaciones, era ponerse en manos de Donatello. Ella confiaba plenamente en Donnie cuando de asuntos médicos se trataba. Pero esta vez, él no podía prestarle su atención. Al contrario, su hermano necesitaba de ella.
Raphael notó el temor en su hermanita y la tomó de la mano para confortarla.
-Está bien Vee. Aquí estoy. Agárrate de mí si lo necesitas.- le dijo.
No era normal escuchar a Raphael decir esto. Pero había ciertas ocasiones en cuando hasta el duro de Raph se ablandaba y dejaba salir al verdadero chico que habitaba en él.
Vee le miró a los ojos. Este reflejaba seguridad. Entonces sostuvo más fuerte la mano de su hermano.
-¿Lista?- preguntó April.
-Sí…- respondió preparándose para el muy posible fuerte dolor que sacarle la bala le daría. En su mente se metió la idea de que lo que le iban a hacer no dolería más de lo que ya había dolido al entrar la bala.
Se equivocó. April trató de abrir un poco más el agujero para poder meter la pinza para sacar el metal. Solo la presión de sus manos contra su piel en rededor de la herida, era bastante dolorosa; y tratar de meter las pinzas, era torturante.
Vee apretaba los dientes y se quejaba en silencio. Por ratos asta ganas de vomitar pasaban por su ser y un mareo y oscuridad le daban la sensación de descomposición.
Raphael podía sentir el dolor de su hermana. Cada vez le apretaba más fuerte y su mano se ponía más sudorosa y fría.
El intento por sacar el proyectil fue fallido. A penas y lo tocó cuando Vee se inclinó a un lado de la camilla.
-No puedo…- dijo April aflojando la presión sobre el abdomen de la tortuga.
-Quiero vomitar…- dijo Vee con una mirada un poco perdida hacía Raphael.
Este le dio un poco de agua y le trató de secar el sudor de la frente.
-Ya casi lo logramos, Vee.- fueron sus palabras de aliento.
Ya ella se había relajado un poco, seguía estando pálida y fría pero se volvió a quedar quieta.
-Raph ¿Puedes sostenerla y seguir alumbrándome la herida?- preguntó April.
-Creo que sí.- le respondió.
Este con la mano libre le estaba alumbrando la herida con una linterna para que April pudiera ver lo que hacía. Entonces se acomodó diferente. Rodeó a su hermanita con un brazo, sin dejar de soltar la mano de ella; y con la otra, sostenía el foco.
Otra vez se repitieron los pasos. April presionó la herida y luego introdujo la pinza; con la suerte de que esta vez logró sacar la bala.
Todo había terminado. Fuertes setazos en la zona afectada iban y venían. Para el dolor, un paracetamol fue suficiente. Ahora solo quedaba descansar. Pero cómo si sus hermanos también estaban mal.
Splinter ya había terminado de limpiar a su hijo. Ahora lo estaba examinando.
-¿Y bien? – preguntó Leonardo detrás de él.
-Tiene mucha fiebre. Necesita medicamentos.-
-Entonces dénselos. – respondió Raphael.
-No tenemos ninguno que le pueda ayudar.- dijo Splinter.
-¿A qué te refieres con eso?- preguntó Vee desde la camilla donde se encontraba descansando.
-Quiero decir que no tengo idea de qué es lo que este mal con Donatello…-
Notas de la autora:
TMNT no me pertenece, es de Nickelodeon.
Bueno, puede que queden de dos a seis capítulos aún. El punto es que ya casi termina. Pero una vez que termine, comenzaré a publicar mi otro fic, el origen de Vennus de Milo. Estaré publicando una que otra cosa en Facebook, para que vayan y lo vean si quieren.
¡A sí!, en mi país, el nueve de setiembre se celebra el día del niño… una amiga ha hecho una imagen para dicha ocasión. Posiblemente la pueda publicar para ese día en el Facebook. Por si quisieran verla. Bueno, nos vemos la otra semana.
