Glee no me pertenece como tampoco sus personajes, sólo los uso por diversión


— ¿Podrían dejar esos lengüetazos para después? — dijo S.A.N.T.A.N.A. al ver que a pesar del ruido que hacían no había forma de distraerlos, puesto que habiendo dicho esto la escena continuaba igual.

— Creo que deberíamos darles unos momentos — replicó S.A.M. un poco extrañado con lo que sus ojos estaban viendo.

— No tenemos tiempo — señaló la latina y se acercó a ellos para darle una fuerte palmada en la cabeza a Finn.

La pareja al sentir el golpe se dio vuelta y quedaron sorprendidos al ver a los robots observándolos.

— ¿Desde hace cuanto que están aquí? — preguntó Finn avergonzado levantándose de su asiento, arreglándose el cabello y la ropa.

— ¿Qué hacen aquí? — Cuestionó Rachel también parándose al ver a los chicos. — S.U.E. los va a matar si se percata que están aquí.

— No te preocupes por eso — contestó el rubio de labios grandes. — Hay un "problema con las cámaras".

— ¿Qué problema? — Preguntó la morena.

— Eso no importa hobbit, preocupate de tus "asuntos" — interrumpió la latina. — Si quieres salvarte a ti y a tu gigantón tienen que venir ahora.

— Hey — protestó Finn. — Pensé que habíamos llegado a un pacto de no agresión.

— En tus sueños Frankenteen — dijo tirando con sus manos a los chicos. — Ahora vámonos.


Los cuatro chicos caminaron lentamente por los pasillos de la celda mientras S.A.N.T.A.N.A. hacía que los robots de guardia no se dieran cuenta de su presencia con sus habilidades alucinógenas, después de recorrer el lugar salieron del recinto.

— Hasta aquí podemos dejarlos — explicó S.A.M. — Más allá es peligroso para nosotros.

— ¿Cómo explicaran nuestro escape? — Preguntó la morena. — ¿Qué sucederá con ustedes?

— Ocúpate de tus problemas enana, sabemos cuidarnos solos — señaló la latina.

— ¿Por qué no vienes con nosotros? — Invitó Rachel a S.A.N.T.A.N.A. tomándole la mano. — Así podrás ser libre como querías, para ser tu misma.

— No puedo — contestó la latina con un nudo en la garganta. — Necesito estar aquí.

— Pero no puedes seguir siendo una esclava de S.U.E. — exclamó la morena, pero la chica seguía negando con la cabeza.

El rubio adivinando lo que pasaba por la mente del modelo 56739, se acercó a ella para tomar su otra mano y mirando a R.A.C.H.E.L. dijo

— Yo la cuidaré, lo prometo.

Los ojos de la morena se llenaron de lágrimas y abrazó fuertemente a la chica.

— Lamento haberte fallado — señaló entre sollozos.

S.A.N.T.A.N.A. rodeó con sus brazos a la chica sin responder nada, que tratándose de ella, era bastante. S.A.M. interrumpió la escena.

— Queda poco tiempo, deben irse ahora.

Las chicas se separaron y la morena parándose frente al rubio preguntó.

— ¿Puedo darte un abrazo?

El chico de labios grandes contestó.

— ¿Lo que hiciste con S.A.N.T.A.N.A. recién? — Y la morena asintió con la cabeza. — Está bien, pero tendrás que guiarme — La chica se rió y lo rodeo con sus brazos.

Finn se acercó a la latina para decirle.

— Gracias por todo y te deseo mucha suerte con tu robot — S.A.N.T.A.N.A. solamente sonrió y lo abrazó.

Cuando las despedidas habían terminado la morena tomó entre sus brazos a Finn para comenzar su escape, cuando oyó a S.A.N.T.A.N.A. decir.

— Te voy a extrañar R.A.C.H.E.L. modelo 23779.

— Yo también a ti… pero ya no soy R.A.C.H.E.L. modelo 23779 — contestó la chica y miró a Finn en su regazo que solamente le regaló una sonrisa. — Solo soy Rachel.

— Entonces suerte Rachel y espero que nos veamos pronto — replicó la latina.

— Yo también lo espero — dijo la morena antes de alejarse a gran velocidad.


La chica se detuvo a unos cuantos kilómetros del sector donde Finn había dejado a Quinn y Puck. Decidieron acercarse caminando para no asustarlos. Ambos chicos caminaban de la mano, el chico alto un poco más rápido que Rachel puesto que estaba feliz por reencontrarse con sus amigos habiendo cumplido su promesa, pero la morena se detuvo.

— Esto no una buena idea — señaló la chica soltándole la mano. — Cuando el concejo y la misma Quinn me vean tendrán reacciones adversas a lo ocurrido en el centro de descanso.

— No te preocupes por eso — trató de calmar Finn a la chica y la abrazó. — Quinn quería rescatarte también, por eso está esperándonos aquí.

Rachel se separó del muchacho e insistió

— Tal vez ella cambio de parecer, pero el concejo estaba claro con su propuesta y mi regreso podría traer consecuencias negativas para ti — El chico trató de hablar pero ella continuó. — Yo soy un robot puedo defenderme, no necesito ocultarme, puedo tratar de ayudar a tu gente y podríamos encontrarnos esporádicamente.

— No — bufó Finn. — Necesitas esconderte, cuando S.U.E. sepa de nuestro escape no estarás a salvo.

— No hace falta que me protejas. — contestó la morena. — Corro a una velocidad superior a la del resto de mis compañeros, tengo el nivel de percepción más alto y poseo destrezas bélicas que me protegerán en caso de enfrentarme a alguna clase de complicación. Solamente no pude con S.A.M. porque es un robot entrenado para el combate y para tu tranquilidad no hay muchos como él.

— Sé que no necesitas que te proteja —replicó el muchacho acercándose nuevamente a la chica mecánica a abrazarla, quién no opuso resistencia—. Pero quiero cuidar de ti de todos modos. — susurró contra sus cabellos negros, acariciándole la espalda. — No soportaría estar lejos de ti.

— ¿No te matarán por alta traición? — Preguntó Rachel angustiada sin querer soltar al muchacho, perderlo era su mayor temor.

— ¡No! — exclamó Finn. — Lo peor que podría ocurrir es que me expulsen de la base.

— Yo no quiero eso para ti — señaló la chica separándose de él. — No quiero que te alejen de tu familia, no deberías estar escapando en una situación tan hostil como la que nos encontramos, no lo mereces, tú mereces ser feliz y estar tranquilo con quienes amas.

— ¿No lo entiendes? — Dijo el chico alto tomando entre sus manos el rostro de la robot. — Yo te amo… Tú eres mi única felicidad

Suavemente los labios del muchacho se posaron sobre los de ella y aunque la morena amaba la sensación del contacto de su piel con la del chico, se detuvo.

— ¿Serías capaz de dejar todo por mí? — Preguntó y sus palabras vibraron contra los labios del chico.

— Yo quiero estar contigo por siempre — respondió Finn sin dudarlo. — Si el concejo o alguien no lo acepta y me echan de la base, prefiero estar escapando contigo.

— ¿De verdad? — Volvió a preguntar la morena sin creer lo que estaba escuchando. — ¿Serías capaz de vivir escapando en este mundo post apocalíptico?

— Por ti… lo que sea — replicó el muchacho. — Mientras esté junto a ti.

Finn se iba a acercar a la chica para besarla cuando ésta le tomó la mano para continuar caminando.

— Entonces vamos — replicó Rachel más segura de lo que estaba haciendo. — Debemos averiguar cuáles serán las circunstancias de nuestras vidas desde ahora en adelante.


Quinn y Puck habían permanecido en el lugar presupuestado esperando la vuelta de Finn y tal como lo habían prometido los robots a las pocas horas del incidente, estaban como nuevos, como si nunca los hubiesen sido herido con esas armas. El sector había permanecido tranquilo y no tuvieron ningún avistamiento de máquinas enemigas, pero ante la duda siempre estaban con sus armas a mano.

No habían vuelto a conversar de su alto amigo puesto que las probabilidades eran pocas, además estaban destruidos por el viaje realizado. Por ello habían descansado por turnos y el que dormía debía hacerlo con el químico activado.

Quinn estaba sentada enfrente de la fogata que el chico del mohicano había hecho, le servía para abrigar su cuerpo. Al frente de ella yacía Puck y ella no lo dejaba de observar, hipnotizada por el lento movimiento de su pecho reflejando su respiración, de un momento a otro el movimiento se torno más rápido, revelando que el efecto del químico estaba desapareciendo, fijo su mirada en el fuego.

— ¿Crees que Finny D haya logrado detener a Rach? — Preguntó Quinn sin despegar su mirada de las llamas cuando escuchó al chico del mohicano levantarse del lugar donde se encontraba tendido.

— La esperanza es lo último que se pierde — contestó Puck sentándose a su lado. — Además nunca lo había visto tan determinado… Él realmente está enamorado de ella.

— Lo sé — rió Quinn y armándose de valor decidió hablar lo que la había estado perturbando. — Sabes… Finn me habló de ti antes de marcharse.

— ¿A sí? — Preguntó el chico levantando una ceja con una sonrisa maliciosa. — ¿Qué te dijo?

— Me dijo que tú me amas — respondió la rubia mirándole a los ojos. — ¿Es cierto?

El chico se quedó callado un segundo, cuando iba a contestar un ruido los interrumpió, ambos se pararon y se acercaron suavemente al lugar donde provenía el ruido.

Tamaña fue la sorpresa de ambos al ver al chico alto de la mano de la pequeña morena, ambos se lanzaron a abrazarlo, quien sólo retornó el gesto con su brazo libre, pues el otro lo tenía la morena que apretó su mano fuertemente al ver a Quinn y Puck.

— Sabía que lo lograrías — exclamó Puck quebrando el abrazo y levantando su mano.

Finn río y chocó su mano contra la de él.

— No fue fácil, pero aquí estamos — señaló observando a Rachel que no soltaba su mano y mantenía la mirada fija en el piso.

— Me alegro que hayas vuelto — señaló Quinn al chico regalándole una sonrisa. — Estaba muy preocupada.

— Yo también me alegro que te sientas mejor — respondió Finn.

— Me alegra que hayas vuelto Rach — dijo el chico del mohicano, al escuchar esto la morena tímidamente levantó la cabeza. — Te hemos extrañado — agregó con una sonrisa.

— Tú extrañabas sus habilidades — río Finn apretando la mano de la chica que miraba con extrañeza la conversación. — Porque no querías trabajar.

— ¡Eh! ¿Por qué la agresión hermano? — respondió el muchacho. — Sólo aprecio lo que puede hacer.

— Quisiera hablar un momento a solas con Rach — interrumpió Quinn, la morena bajó nuevamente la cabeza y aumentó la fuerza con la que sostenía la mano del chico alto, la rubia notó esto y agregó. — Por favor — suplicó observando a Finn.

El chico la miró y se acercó al oído de la morena para susurrar

— Calma, ella sólo quiere hablar y si todo sale mal… nos iremos ahora — murmuró para que sus amigos no lo oyeran. — Te lo prometo.

Rachel miró al chico y si él estaba dispuesto a huir con ella sin siquiera despedirse de su familia, la chica debía darle una oportunidad a la rubia.

— Está bien — señaló asintiendo con la cabeza.

El chico se alejó unos metros junto a Puck. Ambas chicas se quedaron en silencio, hasta que Quinn habló.

— Lo lamento… Nunca debí haberte enviado a cumplir esa estúpida misión…— la morena sorprendida por lo que oía trato de hablar pero la rubia continuó. — Yo sabía… bueno sospechaba que estabas enamorada de Finn.

— No te preocupes Quinn — dijo Rachel. — Ni siquiera yo misma me había dado cuenta de lo que sentía por Finn.

— Pero yo me di cuenta y debí ayudarte — contestó la rubia. — Quería verme bien ante el concejo, por eso seguí sus órdenes.

— Sé lo que significa seguir órdenes — replicó la morena.

— Estaba tan cegada con mi odio hacia los robots… que no me di cuenta que él sentía algo muy fuerte por ti — prosiguió la comandante ignorando los comentarios de la morena. — Pero ya me di cuenta como lo hizo Finn que eres diferente… Ningún robot habría estado dispuesto a sacrificar a su raza por uno de nosotros — agregó.

— Yo lo iba hacer por Finn y si él no hubiera llegado yo habría seguido con el cometido — se defendió la morena seriamente.

— No me malinterpretes — replicó Quinn. — Me alegra que él haya llegado a tiempo, para que ustedes puedan ser felices juntos.

— En nuestra última conversación dijiste que los humanos no podían aspirar a tener una vida plena y feliz, que sólo podían soñar con sobrevivir a este tormentoso mundo post apocalíptico — recordó Rachel.

La comandante miró a Puck a lo lejos y señaló.

— Estaba equivocada — suspiró la chica. — El amor si puede darnos la felicidad que deseamos y si quieres realmente que mi amigo sea feliz esta era la única alternativa.

La morena quedó sorprendida al escuchar las palabras de quien unos días atrás la había impulsado a tomar una decisión tan drástica, esto le dio una luz de esperanza a su incierto futuro.

— Gracias Quinn, no sabes lo que tus palabras significan para mí.

De la nada la rubia rodeo sus brazos sobre el robot y susurró.

— Hablo en serio — La morena le devolvió el abrazo.

Los chicos al ver a las chicas abrazarse se acercaron y se unieron al abrazo.

— Es hora de irnos — replicó Finn rompiendo el momento. — No sabemos cuánto tiempo tenemos antes de que S.U.E. mande oleada tras oleada de robots en nuestra búsqueda.

Los chicos se separaron y cada uno fue a buscar sus motos, Rachel se quedó mirando a Finn mientras este arreglaba el medio de transporte que ambos utilizarían para llegar a la base, estaba nerviosa por lo que ocurriría en el lugar, porque aunque Quinn hubiera cambiado de opinión no sabía cómo reaccionaría el concejo ante lo ocurrido y no deseaba que Finn huyera con ella, estaba perdida en sus pensamientos cuando una voz la interrumpió.

— Todo saldrá bien — señaló la rubia.

— Eso espero — respondió la morena que no quitaba sus ojos del chico alto.

— Tengo que hacerte una pregunta — dijo Quinn pasando la mano ante la cara de la robot para llamar su atención, la chica la miró confundida, pero ignorando su expresión agregó. — Después de todo lo que ha pasado me queda una duda… ¿Tienes sentimientos?

Rachel observó a Finn nuevamente, quién en ese momento se volteó para que sus miradas se cruzaran, el chico sonrío y ella respondió con firmeza sin quitarle los ojos de encima a su amado.

— Sí tengo y todos son por Finn.

La rubia se rió y caminó hacia su moto, al mismo tiempo el chico alto le hizo un gesto a la morena para que se acercara y se subiera al vehículo, la chica se sentó tras de él rodeando su cintura con sus brazos.

Los cuatro chicos emprendieron el viaje de retorno a la base, alejándose cada segundo de lo que una vez fue la vida de la morena… Atrás quedaba el centro de descanso, su misión original, lo que alguna vez significaron las órdenes de S.U.E., sus compañeros y adelante estaba la incertidumbre de lo que podría ser el futuro huyendo de su líder, pero Rachel al estar tan cerca de Finn sentía tantas cosas agradables que olvidó sus preocupaciones, si estaban juntos estaba segura que todo saldría bien y podrían vencer cualquier clase de amenaza, pensando en ello lo abrazó un poco más fuerte y sonrío contra su espalda.

Fin(Chel).


Aunque me demoré mucho, al fin termine :), espero que les haya gustado y sé que dejé muchas cosas sin resolver, pero mi idea es hacer una segunda parte.

Aprovecho nuevamente de darle las gracias a todos por su apoyo a mi primer fic, aunque fuera tan extraño y para animarlos a publicar sus historias, porque realmente fue una experiencia increíble.