Mil gracias a todos los lectores que siguieron mi historia en la anterior cuenta (San-Mendez) y en esta nueva. Y gracias a Takanaga sensei por tan maravilloso manga
*-* Disfruten por favor del capítulo final de esta primera saga n.n
EL SECRETO DE MIS PADRES 1
Epílogo
Desenlaces Temporales
Han pasado apenas dos días desde que papá se fue y papi Souichi no puede evitar sentir cierta envidia, pues su kōhai pudo irse a cumplir su meta, en cambio él debió quedarse recibiendo inyecciones, medicinas, reprimendas, sugerencias, terapias físicas y psicológicas, las cuales consideraba atenciones innecesarias.
-¿Quieres que encienda el televisor?- le preguntó su acompañante-
-Si, aunque eso pudra el cerebro es lo único que me distraerá de este ambiente bizarro y fastidioso- susurró enfurecido el pelilargo-
-No puede- dijo alguien ingresando a la habitación-
-¿Cómo que no Samantha? ¿No tengo ni siquiera derecho a eso? Qué injusto- Souichi no sabía si era el embarazo, pero sentía unas inmensas ganas de hacer berrinche-
-No puedes recibir emociones fuertes ni nada que se le parezca, cualquier tipo de alteración que perciba tu sistema nervioso lo tendrá el bebé y sufrirán ambos- argumentó la galena-
-Éste intruso ha pasado cosas peores, ¿no es así?- dijo palpando su vientre- Queremos entretenernos, por favor Sam ¿si? Los tres estamos aburridos, ¿no, Isogai?- el mencionado se mostró sonriente, enseñando su pulgar y afirmando con la cabeza-
-Bien, pero ante la mínima evidencia de que se alteró tu pulso cardíaco o tu presión arterial, hago que se lo lleven de aquí y que no vuelvas a ver un electrodoméstico hasta que tengas al bebé- sentenció la mujer saliendo-
-Eso fue rápido- comentó Isogai encendiendo el aparato- Uh… el noticiero, ¿quieres que cambie de canal?-
-Neh, déjalo- pidió Souichi-
-Noticia de última hora: Hace aproximadamente dos días, unos estudiantes de Ingeniería Ambiental de la Universidad de Nagoya que realizaban su práctica nocturna, presenciaron el impacto de lo que se cree una camioneta contra el lago cercano al bosque en el que se encontraban. Actualmente las autoridades están investigando las causas del accidente que dejó una persona muerta y otra en estado de coma-
-¡Quita eso!- exclamó Souichi con los ojos aguados- ¿Cómo es posible? ¡Descuidados! Ni siquiera piensan en su familia, se lanzan al desenfreno sin tener en cuenta que hay alguien esperándolos fervientemente en casa- escudriñó con sus ojos llorosos- ¿Uh?- cuestionó bajando su mirada y palpándose el rostro-
-¿S-Souichi kun? ¿Estaré desvariando? Es imposible que esté llorando…- negó Isogai volteándole a ver-
-No puedo creer que no estés aquí Morinaga, TU INTRUSO se está recuperando del atentado que nos hicieron ¿y no te inmutas ni siquiera por él? ¡Hijo de puta! Entiende que te amo y aunque me costó admitirlo… logré decírtelo- Ten al menos eso en cuenta- murmuró hipando- ¿Qué te hiciste imbécil?-
-¿Qué se hizo quién Souichi kun? ¿Por qué lloras? ¿No ves que eso afectará al bebé? Más considerado deberías ser tu- le acusó impaciente- No llores por tonterías, son…- Isogai fue silenciado por la conmovedora mirada de dolor mezclada con rabia que le fue enviada-
-¿Podrías callarte? Vete, ¿qué haces aquí? Si me abandona Morinaga es porque soy lo peor. He…-hipó- He lastimado de mil y un maneras su integridad ¿no lo entiendes?-
El tío Isogai no pudo seguir regañándole pues sintió erizado su cuerpo de la cabeza hasta los pies. Una necesidad de Dios sabe dónde le removió el espíritu motivándole a caminar a donde amigo, acariciar sus cabellos, besar su cabeza y abrazarle como a la más fina escultura de porcelana.
-¡Suéltame!... ahaaaa… no necesito tu lástima…- mientras lloraba, le golpeaba en el pecho para apartarlo-
-Llora Souichi, si te sientes mejor hazlo pero no te lances a la pena, tu bebé te ama tanto que luchó contigo por sobrevivir y acá lo tienes, batallando dentro tuyo-
Papi Souichi, a pesar de intentar retener sus lágrimas, no la tenía fácil, ése aroma embriagante del tío Isogai, le hacía sentirse libre de soltar el agobio, arrepentimiento y culpa que estaban taladrando su ser, se sentía protegido… y querido.
-Isogai yo… consumé el acuerdo que hice con Samantha hace 10 años y no me importó que él me rogara, me acosté con ella varias veces en nuestro apartamento a pesar de que Morinaga me rogó que no lo hiciera. Y si no es suficiente… ¡AGGGGG! SOY HORRIBLEEE. Bien merecido tenía que me maldijera, que me lastimara y me quedase odiando- se lamentó sempai llorando con fuerza-
-¿Maldijera? No es posible… ¡Morinaga sería incapaz!- Le hiciste tales cosas y ahora si te muestras suplicante- Agradece que al menos te dirige la palabra, yo en su lugar te habría abandonado desde esa ocasión- se sinceró el Taichirou apretándolo con rabia- Aun así no puedo soltarte ¿por qué será que siento mías las penas de ambos? ¡Dios!-
-¡AHAAAAAAAA!- gritó sollozando desconsolado, afanado en alejarse- ¡LÁRGATE Y NO REGRESEEEEES! ¿Cómo te atreves…? ¿Cómo se te ocurrió tal manera de consolarme? Vete… por favor… te lo pido… no quiero verte ni a ti ni a nadie. Soy muy malo, no es necesario que me lo recuerdes-
Cayendo en cuenta del daño que le causó a papi mami, trató de remediarlo.
-Perdóname pequeño. No…- ¡Carajo! Su pulso se aceleró, es peligroso- No llores Souichi, tranquilo… por favor… eh… tu estás convaleciente y si… si te ven de esa manera van a creer que yo…- alguien entrando les interrumpió, causando que Souichi rompiera el abrazo y se acostara dándoles la espalda-
-B-buenos días señor Tatsumi- saludó la enfermera- Vengo a darle el desayuno. Su esposa estaba muy preocupada por usted y pidió una rigurosa dieta balanceada que le ayudará a recuperarse de la agresión que pasó- al sentirse poco escuchada agregó- No puedo irme hasta que termine de comer, tengo órdenes estrictas de no quitarle la vista de encima…-
-¿PODRÍAS CALLARTE? Comeré cuando tome una siesta, ahora ¡largo!- exclamó con voz temblorosa-
-P-pero señor, no puedo hacerlo, su esposa…-
-¡Esposa, esposa, esposa! ¿Solo eso sabes decir? Estamos casados pero no es necesario gritarlo ¿o si?- dándose por enterado de su comportamiento nocivo para el bebé, Souichi respiró- Prometo que comeré, pero por el momento permíteme dormir que estoy agotado-
-Lo siento… fui…- dijo la enfermera-
-Yo me encargaré de hacer que coma, velaré por su sueño y su alimentación también, ¿podrías dejarle descansar? Souichi sama está fatigado- argumentó Isogai-
-D-de acuerdo- dijo la trabajadora-
-Gracias linda, ah, preciosa, dame tu número de celular para invitarte a salir. ¿Qué dices?- pidió coqueteándole sacando su teléfono y entregándoselo-
-Ah… etto… y-yo- como hipnotizada, la joven le entregó el suyo y escribió en el que le fue entregado el número de ella- ¡Q-qué guapo! ¡No Mei! Estás cuidando de Tatsumi sama, no consiguiendo novio- se reprochó, mas sintiendo unos labios posándose en los suyos… correspondió-
Levitaba, Mei san levitaba al abrazar al tío Isogai, pero por raro que pareciera ni ella ni mi tío podían sacarse de la mente a papi sempai. La culpa les invadió, y cortaron el beso.
-Sou…kun- murmuró el peli corto asombrado de verlo dormido-
-Me retiro, hasta pronto Isogai san- se despidió la joven viendo a su amor de espaldas con un notorio sonrojo- ¡Qué emoción! Qué forma tan peculiar de recibir mi primer beso- pensó saliendo con lentitud-
-Sus ojos se… cerraron y sonríe levemente ¿en qué estará soñando? quizá que Morinaga regresa a su lado y educan juntos a el bebé que viene en camino- meditó Isogai acariciando su rostro helado- Está muy frío, casi tiembla… ¿uh? Cielos, si no supiera lo del bebé diría que a Souichi solo se le hinchó el estómago. Pero es una verdadera maravilla apreciar de cerca este milagro… me pregunto… si…- se preguntó acariciando el estómago de Souichi con admiración- Ésa protuberancia… ¡Está ahí! La puedo palpar ja,ja, un cosquilleo me invade al tocar su vientre, pensar que de ti va a nacer semejante bendición… Souichi kun ¿es normal sentirse ansioso? Quisiera ya saber qué será, si niño o niña, o a quién se parecerá, ¿heredará tus ojos? ¿Los de kōhai kun? O tal vez ambos-
-¿Qué haces? ¿Quién te dio el derecho de acariciarme a tus anchas? ¿Qué le ves de bueno a tocar la barriga de otro hombre? ¿no que no eras gay?- le atacó el peli largo enterrando las uñas en su mano-
-P-pensé que estabas…-
-¿Dormido? ¡Ja! El viejo truco, supuse que ya lo habías descubierto, baka Isogai, no se me pasó por la cabeza que te diera por hacer algo tan fuera de lugar- regañó el menor intentando alejar la mano- ¿Eh? Quítala, shú, shú- exigió-
-Dame unos segundos más, siento que tu bebé me habla- musitó recostándose en su vientre con sumo cuidado de aplastarle-
-Estás loco, Morinaga es el que debería sentir lo que dices tú porque es su sangre la que corre por las venas de este intruso, ni siquiera es tu hijo. Ahora fuera, no quiero verte, ¿no te han dicho lo estorboso que puedes ser?- enroscando sus delgados dedos en los cabellos de Isogai con el fin de apartarle, Souichi agregó- Además, no creo que apenas al cuarto mes ya empiece a dar patadas, al menos yo no he sentido nada-
-Te lo daría todo si fueras mi amante, no haría lo que…- iba a decir Isogai-
-No lo menciones, deja su nombre limpio y lejos de esto, el único culpable y que merece lo que le pasa soy yo. No conforme con hacerlo con Samantha y dejar a Morinaga fuera de nuestro apartamento la noche en la que celebraron nuestro regreso, días después me acosté con una mujer que acababa de conocer sin pensar que cuando él se enterara le afectaría de sobremanera- recordó Souichi arrepentido-
-Fuiste muy cruel y desgraciado con él pero ¿por qué te lamentas por esta segunda traición? ¿Acaso supo de ella?- cuestionó-
-Yo le dije, a pesar de no querer que se enterara por boca de otras personas y aletargar las punzadas que ocasionaría al contarle, creo que no tuve mucho tacto al decirle que mientras él me pensaba y se preocupaba por mantener en buen estado la… ya sabes… la relación, yo me embriagaba y me acostaba con la primer persona que me topé- se sinceró el menor flexionando sus piernas- No medí las consecuencias de mis actos, lastimé a la persona que más me amaba y me equivoqué infinitamente. ¿Te cuento algo?- cuestionó a su acompañante, quien asintió- Si no quisiera que mi hijo o hija naciera, si no me importara en lo mínimo el esfuerzo de Morinaga por crear esta medicina: créeme que me quitaría de un tirón esta intravenosa que me está ayudando a aliviar, dejaría de lado las terapias innecesarias que me hacen… y… ME LARGARÍA DE ESTA PUTA CÁRCEL, NO DESCANSARÍA HASTA ENCONTRARLO Y TRAERLO AUNQUE CON EL VENGA SU AMANTE. Si tuviera que verlos… fornicar no interesaría porque ése baka de Morinaga estaría conmigo- suspiró conteniendo el llanto- Pero… no puedo ser tan inconsciente esta vez, no ahora que la vida me dio una nueva oportunidad de conservar este secreto conmigo-
-¿Secreto? Ah… te refieres al bebé, je,je. Apropósito, en unos meses nacerá, ¿qué harás? Supongo que tienes alguna idea maquinada en esa peculiar, demente, tiránica pero brillante mente tuya- halagó Isogai esperando una respuesta contundente y certera-
-Lo sabrás a su debido tiempo. ¿Puedes prometerme algo? Por favor- pidió el Tatsumi observándole con seriedad-
-¿Qué sería Souichi kun? no me asustes, mira, continuemos esta conversación luego…- alcanzó a decir alarmado su amigo-
-No, es urgente y no puedo esperar. Escúchame por favor- susurró Souichi viéndole sin desviar el rostro-
-¿Q-qué… sería?- ¡Dios! ¿Qué me pasa? ¿Por qué me siento nervioso? Yo no soy así, no soy tímido… ¡No te engañes! No es cuestión de recato o timidez, es que no quieres verle a esos ojos miel que te marean y te hacen perder en ellos desde el primer día en que lo conociste. Ésas ganas locas de sacarlo de quicio… no fueron más que ruegos silenciosos por un poco de su atención. ¿QUÉEEEEEE? ¡NO! No, y no, yo lo…- unos golpecitos en su mejilla trajeron de vuelta al mayor-
-¿Qué rayos te pasa? Parecías perdido- dijo Souichi a punto de apartar la mano pero Isogai la retuvo-
-¿Tengo fiebre?- preguntó recostándose delicadamente en su mano, como si con eso el contacto permaneciera inherente y sin interrupciones-
-¿Estás borracho? ¡LARGO DE AQUÍ IDIOTA!- reclamó Souichi dándole un zape alejándose-
-Eres tan… malo... si no estuvieses en embarazo te lo devolvería, ¿sabes?- se quejó Isogai riendo-
-Si, si, ya se. Pero tranquilo, ya me devolvieron con intereses los golpes que di durante mis 25 años de vida- respondió Souichi riendo de lado, de repente su mirada se tornó brillosa, nostálgica, como si algo dentro suyo hubiese muerto aunque tuviese un ser creciendo en él- De no ser por el jefe de esa banda, uno de sus subordinados me habría…- se silenció acariciando sus magullados brazos- Cada vez que me despierte, que me desvista, que me bañe, incluso al ver el agua correr y limpiar mi cuerpo, las cicatrices del alma nunca se irán-
-¿Qué te hicieron? Es como si hubieses perdido algo importante, ¿qué fue? ¿A Morinaga? ¡Cielos! ¿Por qué siento que si él estuviese contigo éste horrible suceso no habría sido nada? ¿Qué puedo hacer… para aliviar esa tristeza?- Souichi kun… ¿hay algo… que pueda hacer para sanarte?- cuestionó Isogai sintiendo acuosos sus ojos recostándose en la baranda con la cabeza gacha-
-Jej, si no te conociera diría que… se quebró tu voz...- afirmó Souichi intentando detener sus lágrimas- Siempre había querido detener… el llanto que brotaba de mis ojos desde que Samantha me dejó, y lo logré… hasta que…-hipó- Lo conocí, ¡DIOS QUÉ IMBÉCIL FUI! ¿Cómo pude destruir el diamante que me entregó Morinaga? Él era un ángel, yo era un demonio, él era el cielo… yo era la tierra, él fue el refugio que me envió mi madre, un milagro para reivindicarme y no ir al infierno… ¿cómo haré para ser feliz? ¿No podré serlo jamás? La vida no ha sido… justa conmigo- dijo cubriéndose el rostro- ¿No hay nada que me devuelva la esperanza? ¿No habrá nada ni nadie que calme… mi tortuoso desconsuelo?- llorando se preguntó-
Papi Souichi pagó con creces los desplantes, y traiciones que le hizo a papá Tetsuhiro. No había hora o día que no llorase al recordarle y lamentarse lo que hizo y dejó de hacer, los ''Morinaga Te Amo'' que calló sin saber de su existencia, salían de su boca sin clemencia e invadían lo profundo de sus sueños llegando a oídos del guardián que nos cuidaba, lastimándolo sin tener consciencia de eso.
Tío Isogai siempre iba a visitarnos, y aunque yo no podía entender lo que nos decía, notaba sus ''apapachos''. Apenas contaba con cuatro meses y medio de gestación, y muy en el fondo sentía el amor y cariño paterno que me fue negado por uno de mis progenitores, ése oji verde que por primera vez desobedeció a la persona que amaba y se marchó siguiendo las órdenes de su corazón con la equívoca creencia de que yo no iba a tener posibilidad alguna de nacer. Muero por haber visto su cara algunos añitos después al tener que reconocer con el orgullo hecho pedazos que el tiránico sempai, al que rechazó por buscar a otro, pudo darle el hijo que con ahínco anheló.
No puedo creer que mi tío soportara la quietud y el cambio repentino que presentó mami, parecía ausente y aun así, seguía ahí con nosotros como si no tuviese mejores cosas que hacer que acompañar a un huraño padre-madre en sus rabietas de embarazo, si le pedía comida, como el más experimentado exportador de estupefacientes, escondía el antojo que le fuese encomendado –por más raro que fuera- nunca lo descubrían, con tal de ver su rostro iluminado aunque fuese una milésima de segundo, iría al mismísimo olimpo si fuese pertinente.
-¿Cómo lograste conseguir tacos? Es muy difícil encontrar comida mexicana cerca del hospital- cuestionó Souichi a Isogai como si en alimentarse, la vida se le fuese-
-Tengo mis contactos. ¿Está rico?-
-¡Delicioso!- respondió el oji miel- Ah… ¿quieres?- convidó-
-Este chico sabe cómo apretujar corazones con una simple actitud… je,je, si no fuese hetero diría que…- No gracias, me basta con que tu bebé lo disfrute- contestó Isogai-
-Eres raro, ¿te lo han dicho? Le faltan al menos cinco meses- dijo deteniendo su mano y guardando de nuevo el taco-
-¿Qué pasa? ¿Te sientes mal? Discúlpame, no volveré…- el peli corto fue cortado por un pesaroso:
-No es eso… agradezco tus atenciones, pero no deberías cargar con esta cruz, no fuiste tu el que… b-bueno… no eres el que debería estar cuidándole… siento mucho esto, no quiero ser un estorbo para ti, siempre traté de valerme por mi mismo y mis hermanos, y pese a que fue difícil pude hacerlo- aguantando el llanto, como pudo se irguió y le mostró una sonrisa de victoria enseñando su pulgar en señal de que no se preocupara- Esto no es nada, podré salir adelante con mi hijo o hija, no tienes que quedarte… fuiste de suma ayuda, lo acepto y te agradezco, por eso creo que… hasta aquí estuvo… b-bien que nos acompañaras en el camino. Ve y… busca tu felicidad Isogai. Ya veré cómo cobrárselas a Mori-baka, el entenderá que su lugar está conmigo y que yo lo amo más que a mi propia existencia-
-Él es un… idiota- espetó Taichirou con enojo bajando su cabeza- Souichi kun, hay cosas que tu no conoces de mi ¿quieres que te las cuente?- preguntó-
-Si te parece que debo saberlas… t-te escucharé- contestó el joven extrañado-
-La primera, es que mis padres se enamoraron y al terminar la universidad se comprometieron, mas nunca se casaron- empezó Isogai con naturalidad-
-¿Nunca? Si se amaban ¿por qué no…?- iba a preguntar-
-Mi mamá siempre fue una mujer muy hermosa. Y en el apogeo de su juventud, habiendo sido de familia de clase media baja, era obvio que al terminar la universidad e iniciar su primer trabajo, caería en las redes de la vanidad y ambición. Hubo alguien, un hombre que se aprovechó de su ingenuidad, un hombre al que no le importaban los sentimientos de los demás y que la manipuló de tal manera que hizo flaquear la relación que tenía con… mi… padre. Durante unos meses mantuvieron su degenerada mentira, sin embargo: Hayaku rame yori mo usotsuki o doroppu- pronunció riendo de lado-
-Los descubrieron –concluyó Souichi-
-Así es. Mamá quedó en embarazo y abandonó a mi padre sin pensar que para su embaucador ella fue un juego. No pudo hacer más que regresar al lado de mi padre… pero lo hizo tarde, el había conocido una mujer con la cual superó su pena y de la que perdidamente se enamoró-
-¿Cómo fue entonces… que tu… p-pues que…?- dijo a medias el menor sin saber de qué manera preguntarle-
-Cómo llegué a el –completó Isogai- Básicamente mi madre murió cuando yo cumplí seis años de edad, en un accidente de tren. Quedé solo, y cuando creí, a mi corta edad que mi destino era irme también, sentí que alguien me abrazaba con fuerza. Era él, Taichirou Zentarou el que me daría el amor que mamá no… no quiso darme-
-¿No quiso? Las madres son especiales y esenciales, es imposible que no te diese amor, si tuvo que irse fue porque así lo decidió el ser superior que presuntamente rige toda esta mierda que tenemos por mundo- explicó Tatsumi-
-Lo se, pero no era la mujer más afectiva del mundo, era muy fiestera, y me dejaba solo siempre, casi nunca estaba en casa. Intentó abortarme ¿sabes? Pero Zentarou sama… me salvó- finalizó con una sonrisa de oreja a oreja- Papá no es el que engendra, es el que cría-
-¿Me estás tratando de decir algo? Es preferible que lo digas claramente porque no te entiendo nada- regañó Souichi haciendo un mohín-
-Ja,ja,ja, eres una dulzura. Ahora come, no quiero que mi sobrino nazca con falta de nutrición- reprendió el mayor-
-¿Dijiste sobrino?- cuestionó el adonis japonés-
-Ya veo… Prefieres que diga mi hijo ¿no? Por mi no hay problema. Será el hijo que no pude tener…-comentó Taichirou-
-No, no, no… espera, ¿qué? ¿Cómo que no pudiste tener?-
-Alguna vez yo amé así como tu kōhai te amó, pero a una mujer, en esos amores locos de adolescentes, a pesar de que mi papá me amaba mucho y trabajaba arduo para que no me faltara nada, mi madrastra me maltrataba a sus espaldas. Es por eso que puedo comprender las razones por las que tu pequeño seguidor hizo aquella travesura de embarazarte-
-¿Ah si? Ojalá tengas una buena razón, bastardo- exigió con un puño al aire el oji miel-
-Para que me obligaran a casar con ella. Sin embargo, teníamos dieciséis años, éramos unos niños incautos e inmaduros. Similares a Romeo y Julieta, o eso dijeron- reveló con un dejo de tristeza y ronquera al hablar-
-¿Eh? ¿Le pasó algo?- acercándose a la camilla, Souichi inquirió con sus cabellos desordenados esparcidos por doquier-
-El día que íbamos a casarnos, el padre de mi novia interrumpió en la boda como loco, intentó agredirme pero sus familiares lo impidieron. Cuando creímos que se había calmado y proseguimos con la boda, justo en la parte final… experimenté el suceso menos ameno. Fue inesperado, no hubo tiempo a reaccionar, sacó un arma y comenzó a disparar a mansalva, no dominó sus movimientos y por asesinarme a mi… la hirió, en el vientre… no… no pude hacer nada más que llorar y abrazarla- Isogai tapó sus ojos-
-¡Qué horror! Y… ¿no pudiste perseguirlo? En tu lugar yo lo habría hecho aunque ambos nos hubiésemos matado- dijo Souichi-
-Mi chica me pidió que no la dejara sola. Los últimos minutos que pasamos tenía que aprovecharlos al máximo, no todos los días estás a punto de perder a tu esposa e hijo antes de lo que imaginas- dijo Isogai tomando su mano con ternura- Espero que captes lo que trato de decir-
-N-no se… de qué hablas- ladeando la cabeza, Souichi le apartó-
-Morinaga debió haber obrado exactamente igual, ¿crees que si yo hubiese tenido la oportunidad de tenerla viva me habría largado a buscar a su padre por una simple venganza?-
-¡No era venganza la razón de Morinaga!- bramó Souichi enardecido-
-¿Entonces? No me cabe en la mente que se largara sin ustedes- refutó Isogai-
-¡Basta! SE FUE A PERSEGUIR A SU AMANTE, EL MUCHACHO CON EL QUE LO VIMOS BESÁNDOSE ¿contento? Por favor… Isogai vete, yo… me siento mal, tengo frío… me duele la cabeza y… quiero pensar- pidió entre susurros el científico-
-¿Pensar qué? ¿vas a seguirte atormentando? Tu kōhai se fue porque así lo decidió, no lo puedes cambiar, lo heriste al punto de no querer verte y quizá no puedas remediarlo, NO LUCHES CONTRA LA CONRRIENTE- dijo Isogai golpeando la cama-
-¿Qué está pasando? ¿Están peleando chicos?- indagó una recién llegada-
-Qué bueno que llegas Samantha, llévatelo, prohíbele la entrada y que no se me vuelva a acercar- pidió Souichi-
-¿Enserio? Déjense de tonterías muchachos, tú, Isogai no digas cosas que le ofendan o saquen de quicio. Y tú princesa, mantén la compostura si no quieres que tu intruso o intrusa no la cuente. Tienes un cuadro de anemia leve, y por lo que me han contado los terapeutas… tienes un cuadro típico de depresión severa. Te lo pido, por el bien de tu bebé, has borrón y cuenta nueva si quieres tener la posibilidad de ver el color de sus ojos- exigió entregándole los resultados de los análisis a Isogai-
-¿Y mi solicitud de expulsar a este imbécil?-
-Denegada- contestó Matsuda-
-Ja,ja,ja, el destino nos une- se burló Taichirou-
-Silencio estúp… ¡Ay!- se quejó recostándose en la cama sobándose instintivamente el vientre-
-¿Qué pasa Souichi?- alarmada Samantha corrió hacia él a tomarle el pulso- ¿Será que es lo que creo?- tomando un tensiómetro lo colocó habilidosamente en su paciente. Al cabo de unos minutos el aparato dio indicación de que su labor terminó- Lo sabía, ¿por qué te alteraste? ¿Qué no quieres a tu hijo? Puede morir en cualquier momento y es como si te diera igual-
No midieron sus palabras, el estado emocional de papi-mami, lejos de mejorar, decaía. Parecía un niño llorando, no podía detenerse y cada vez su respiración seguía errática.
-Cálmate S-Sou… T-tu bebé se recuperará- intentó alentarle la doctora-
-¡AHHHHHHHHHHH! MORINAGAAAAAAA PERDÓNAMEEEEEE- gritó Souichi sujetando sus cabellos y halándolos hacia los lados- Merezco morir… si… ¡eso! P-podrías… cuando nazca mi hijo…-
-¿Qué deseas Souichi kun? Lo que sea te lo cumpliremos- prometió Isogai-
-M-me gustaría q-que después de nacer mi hijo… llamaran a… ¡auch!- se quejó el chico sujetando su vientre- A Morinaga…-pidió tiritando de frío- Díganle que cuide… el secreto que conservé durante meses, yo… no le voy a hacer falta a nadie si me muero, estoy cansado de luchar contra las olas del mar de la desgracia que cayó desde que mi madre murió-
-¿QUÉ ESTÁS DICIENDO? No puedes rendirte Souichi, por favor, piénsalo- suplicó Samantha-
-No lo permitiré- susurró Taichirou con molestia- Tu le dirás a Morinaga kun que su hijo nació -
-Pero Isogai, Morinaga me odia y la mayoría de personas me temen o repelen ¿acaso si muriera no sería un alivio? Además, si yo no estuviese habría menos probabilidad de que él relegue al intruso por el hecho de ser mi hijo- murmuró Souichi llorando-
-Entonces no merecerá llamarse padre, un verdadero padre no le hace desplantes a sus hijos. ¿Crees que por muchos errores que hubiese podido cometer mi esposa la habría dejado sola? Ni si quiera fui a buscar a su padre por mucha rabia y dolor que tuviese, sabía que podía ser la última vez que la viera, hasta su exhalación final me mantuve firme sosteniendo su mano, besándola en los labios y hablándole a nuestro bebé- dijo Isogai condescendiente-
-¿Qué me estás sugiriendo? ¿Qué no le diga a nada a Morinaga? TIENE TODO EL DERECHO DE SABER QUE NUESTRO HIJO ESTÁ BIEN- gritó indignado Tatsumi-
Suspirando con resignación disfrazada, tío Isogai contestó:
-Lo concluiste tu, yo di mi humilde opinión. ¿Y qué si tienes que criarlo sin él? ¿Acaso no se fue sin importarle su bienestar? ¿CÓMO ES POSIBLE QUE SIGAS DEFENDIÉNDOLO CIEGAMENTE? Piensa que si ése niño o niña nace y Morinaga se entera… nunca lo volverás a ver. Morinaga te buscará hasta en el centro de la tierra para llevárselo ¿Quieres que te lo quite?-
Tales argumentos desarmaron a papá Souichi, no se había detenido en el detallito especificado, sin embargo, ahora que papá no estaba y tenía la mente más fría, lo hizo. Inhalando, exhalando, y mirando su pequeño bulto, se invitó a reflexionar:
-Tiene razón. No quiero que se lo lleve, y menos con ese mocoso sexópata rondando la cama de Morinaga. ¿Ryou es que era su nombre? ¡Ah no, Ryutaro! Entonces ¿por qué le decía Ryou? ¿Sería por protegerlo de que lo encontraran esos maleantes? No me sorprende si era para ocultarlo, después de lo que me hicieron se de lo que son capaces. No les importaría prostituir a un niño que… ¡Dios mío! Si descubren que les mentí, y que Ryutaro está con el VERDADERO MORINAGA... una nube negra se avecinará sobre nosotros. Yo definitivamente… no quisiera eso. No quiero perderte ni a ti, ni… a este intruso. Los amo a ambos y por eso… perdónenme, estoy atado de manos, siento mucho… que mi único recurso de defensa sea…- Espero que respeten mi decisión- espetó Souichi con mesura asustando a los presentes-
-¿Qué harás?- cuestionó Isogai con un poco de susto-
-Ya verás. Samantha. Llama al baka ese- pidió Souichi a su atónita doctora-
Con un temblor notorio, Samantha sacó su celular, dudosa de lo que su paciente haría, observó un rato a papi, expectante de lo que pretendía hacer. Precavida, marcó cautelosamente cada dígito como si la pereza la embargara, con parsimonia y recelo… oprimió la tecla que depararía el futuro humor de su ex novio.
-¿Hola?- respondieron casi al instante- ¿Samantha san? ¿Q-qué desea? S-si es para hablar de ESO, no se preocupe. ¿Hola?-
-¿Cómo estás Morinaga? ¿Me has pensado?- cuestionó una voz causándole espanto-
-T-¿TU? ¿Cómo es que…? ¡YO PENSABA...!- balbuceó-
-¿Qué pensabas? Dímelo con sinceridad- pidió calmado sujetando su cabeza por el dolor que inició-
-Pensaba q-que no ibas a despertar en varios días… sempai- susurró Tetsuhiro culpable-
-¿Sorprendido? Te equivocaste, baka. Y cuéntame ¿ya encontraste a tu amado… alumno?- preguntó Souichi con astucia-
-¿A-Alumno?-
-Si te dice sensei, es tu alumno ¿Tantas veces siendo llamado de esa manera y te olvidas?- comentó el Tatsumi con un tono de reproche- Hasta gemía debajo tuyo ese apodo-
-Ah, sempai… etto ¿cómo lo…?-
-Ya, ya, no te acalores- murmuró Souichi dolido-
-No lo he logrado encontrar. Por otra parte ¿necesitabas algo? ¿Lograste reponerte?- escudriñó Morinaga nervioso de la respuesta que pudiese obtener, rogando al cielo que no se cumpliera lo que declaró-
-¿Reponerme de qué? ¿De tu abandono? O ¿de la pérdida de nuestro hijo?- Dios mío… si existes, por favor perdóname- pensó sempai- No vuelvas a mi lado Tetsuhiro Morinaga, vete con tu adorado Ryutaro. Me liberaste de ti al largarte. Elegiste tu camino, y yo tomaré el mío sin ataduras como sentimientos pasajeros- espetó dando un largo suspiro para calmar su acelerada respiración-
Papá no podía creer lo que estaba escuchando, sentía su corazón resquebrajarse con cada estocada que le daba el que fue el segundo gran amor de su vida hasta mucho después. No podía pensar claramente y lo único que pudo decir fue un rudo y mordaz:
-¿Por qué no me asombra? Ya sabía yo que tu cuerpo no soportaría cargar con nada bueno. De ti provienen cosas malas, me alegro que MI HIJO no tuviese la posibilidad de nacer, todo lo que tu tocas se oxida. Me sirve para no cometer el mismo error- decretó Morinaga- ¿Qué estoy diciendo? ¡No! No, sempai, no, lo siento…- pensó sujetando su pecho palpitante- Ten por seguro que nunca me volverás a ver. ¡Oh! Sempai, gracias, me abriste las puertas a conseguir un amor verdadero y una familia con la cual sentirme a gusto. ¿Tienes idea de a quién elegiré?-
-¡Para imbécil! No lo nombres, ése sujeto… solo te traerá problemas, aléjate de él si no quieres que esos tipos te maten- suplicó Souichi reteniendo lágrimas y gritos de suplicio que se atoraban-
-¡Que me maten! Al menos sabré que lo hice por alguien que me valoró y me trató como a su igual, no como una pestilencia, tal como hiciste tu luego de que lo hiciéramos por segunda vez. Acéptalo, yo era el enamorado y tu el confundido, yo era el entregado y tu… me dabas las sobras del amor-odio que Samantha dejó en ti. Pero se acabó, ahora sé lo que deseo, y mi mayor anhelo es encontrar a Ryutaro. A tu lado… a tu lado nada habría cambiado- expuso el peli negro con decisión-
-Mori…naga…-exclamó el embarazado cubriendo su boca para acallar su llanto- P-por favor... cuídate. No quiero que mueras primero que yo, pese a que ya nada nos une, fuiste también el segundo gran amor de mi vida y moriría contigo si algo te pasa aunque estemos separados y nunca podamos regresar. Olvídate de mi, yo haré lo mismo… y… se muy… feliz con tu… nueva familia- a punto estaba de colgar-
-¡Espera! ¿Entonces el bebé… no nacerá? No me mientas por favor-
-¿N-no… no te dije que no?- dijo su ex mentor asustado-
-Si me mientes… te lo quitaré y no lo verás jamás- amenazó el ex kōhai con rencor-
-¡NO ME JODAS! NO ES TU RESPONSABILIDAD. ¿Qué no preferiste irte? ¿Qué no prefieres que te maten antes que otra cosa? Ni aunque NUESTRO intruso naciera lo sometería al peligro de estar contigo y ése Ryutaro. Ojalá tu alumno sea el tipo que se accidentó en el bosque. Recuerda que te lo advertí. Y POR SI NO CAPTASTE, YA NO HABRÁ BEBÉ. Me lo mataron los jefes de tu dichoso ahijado- susurró Souichi- Hasta nunca… Morinaga-
Papi sempai con lentitud fue retirando el celular mordiendo sus labios, tratando de silenciar los jadeos de sufrimiento que emanaría por las emotivas frases de su EX –en todo el sentido de la palabra- kōhai.
-¿Lo ves? tu amor siempre fue falso…-
El sonido de la operadora le trajo de regreso a la tierra.
-¿Nunca me creíste a pesar de que lo intenté? Quizás si te persigo y… ¡NO! ¡Ya no! Basta de hacernos más daño. Ahora tengo que velar por este intruso… pero… ¿y si descubre que le mentí?- pensó el sempai apretujando el celular- ¡AHHHHHHHHHHHH! NOOOOOOOOO- gritó estrellándolo en la pared, intentando quitarse la intravenosa-
-¿QUÉ HACES SOUICHI? Detente- medió Samantha recostándolo de nuevo-
-MORINAGA VA A VENIR, DESCUBRIRÁ QUE LE MENTÍ Y ME QUITARÁ…- gritó con terror el joven rubio de cabellos largos-
-¡Tranquilízate! No permitiré que te lo arrebaten- aseveró la médica-
-¿Lo… prometes?- preguntó el Tatsumi-
-Si, juntos guardaremos este secretito- dijo la peli oscura besando el pequeño bulto donde habitaba su ''sobrino''-
Por su parte, papá no se rendía en la búsqueda de su pupilo. No podía ser que desapareciera de la faz de la tierra si apenas hace cuarenta y ocho horas había leído esa carta que le robó la cordura. Pasaba de cuando en vez por los lugares que más visitaban a ver si de pronto le habrían visto, pero nada, como si hubiese desaparecido.
Su mente le gritaba que se detuviera, su consciencia le recordaba a Souichi, algo le hacía pensar en cómo la estaría pasando ahora que el bebé fue arrancado de su ser sin su propia elección.
-Sempai… perdón. Mándale saludos de mi parte a lo que haya quedado de nuestro hijo, es normal que me odies cuando no fui capaz de quedarme con ustedes pero más me necesita Ryutaro- pensó Morinaga caminando hacia un paradero de buses cuando de repente, tropezó con una pierda que pasó de largo- ¡Diantres!- insultó agachándose, pues al parecer había empacado mal y las cosas de su maleta habían caído al suelo estrepitosamente, provocando en él ansiedad y afán de acomodar todo. En eso estaba cuando del bolsillo de una prenda, cayó una lámina con lo que se creía eran impresiones adelante y atrás perfectamente doblada. La curiosidad le impulsó a soltar lo que tenía en sus manos, sentarse como un niño juicioso y abrirla delicadamente… yéndose prácticamente de espalda al recordar dónde la obtuvo:
-Pero… hace diez años no veo a mis hijos- susurró el taxista con nostalgia e impotencia-
-Es decir que aproximadamente ahora tienen quince años- concluyó Tetsuhiro-
-Correcto, mire, ésta es su foto y mi número, si sabe algo de ellos me puede informar, ah y es cierto… en la parte de atrás de ella están las aproximaciones de cómo pueden verse ahora- reveló el taxista a Morinaga-
Llevando una mano a su rostro, tapándolo de la sorpresa, se sintió supremamente agobiado de un méndigo compromiso que le provocaba ganas de continuar su indagación.
-Ryutaro… ¿era uno de los hijos del taxista que me atendió hace meses cuando regresé a Nagoya y sempai estaba hospitalizado?- (véase capítulo sexto, primera saga)- ¡Santo cielo! Debo encontrarlo- Tetsuhiro se prometió- Pero ¿Qué le diré al taxista? ¿Qué su hijo era prostituto y que a pesar de tratarlo de rescatar, desapareció de mi vista? ¡No! Ryut va a volver a mi, sin impedimentos-
-¿Señor está bien? Lo veo un poco ido. Permítame ayudarle con sus pertenencias- dijo un muchacho colaborándole-
-G-gracias- musitó Morinaga viendo el logo de la camisa del joven- Disculpa, ¿ésa camisa es de una universidad?-
-Si señor. Universidad de Nagoya, no se si haya oído la noticia pero fui entrevistado, mis compañeros y yo presenciamos el accidente del que hablan todos. ¡Salimos en televisión!- expresó contento-
-Qué envidia- musitó el ex kōhai sin emoción- ¿Y quiénes estaban?-
-Mis compañeros de práctica y yo- contestó el joven-
-Me refiero a los accidentados- replicó Tetsuhiro-
-Dos personas, un hombre como de treinta años y un chico menor- dijo guardando en la maleta lo que faltaba y cerrándola- Listo, encantado de conocerlo-
-Gracias, igualmente- respondió sin darle relevancia-
Dicen que todo pasa por algo, que si la vida nos pone personas en el pasaje, es con un fin, y esto era lo que le había pasado a papá Tetsuhiro actualmente. ¿Torpeza? ¿Terquedad? ¿Descuido? O Escepticismo e ingenuidad. No supo reconocer el nombre de aquello que le hizo equivocarse de sobre manera en su propósito. Sintiendo disminuir su valor, papá vagó sin rumbo recapacitando.
-Mi hijo… o hija… ¿cómo habría sido? ¿A quién se habría parecido físicamente? Y pensar que me sacrifiqué estos años y hasta dejé que sempai se enlazara a otra persona para protegerle, en fin, todo fue en vano. Yo que le rogué a Dios, le supliqué… -resopló- Nadie allá arriba escucha las oraciones, son pérdidas de tiempo… inventos… inventos absurdos del hombre para sentirse menos miserable. Es imposible la existencia del famoso ser superior que está pendiente del bienestar de la humanidad. Eso es una afirmación irrisoria. ¡Nada es perfecto! ni siquiera Izanagi e Izanami, también son sucias estafas. Debí hacerme a la idea de que la felicidad no existía, meras ilusiones que sirven para caer del cielo que nos hayamos creado y darnos de frente con la cruda realidad- inconscientemente, por su mente se pasearon los momentos compartidos al lado de Masaki Junya, desde cuando le conoció hasta su doloroso final-
Papá Tetsuhiro recordó a Souichi Tatsumi, cómo le vio por primera vez y sintió el chispazo eléctrico que le devolvió las ganas de vivir y de no rendirse, hasta que rompió sus fantasías y destrozó su corazón con desplantes y engaños. Le habría perdonado eso e incluso más, sin embargo, cuando apareció el intrépido chiquillo carente de afecto y se juró protegerlo de quien fuese… cambió su perspectiva en la que se ataba de pies y manos soportando lo que su amado le hiciese con tal de no ser abandonado. Esos oscuros días en los que se dejaba maltratar, rechazar, plantar, ignorar y ofender… habían sido reemplazados por el cariño puro de un noble niño que no contó con la vida de deshonra, infortunios y pecado que le abrazó.
-Habría tolerado todo sempai, tu tiranía, tus ofensas y deslices pero ¡no que me lo arrebataras! ¡No a Ryutaro! No quiero verte jamás ni que nada me recuerde que alguna vez te amé, aunque mi alma esté deshecha por no tenerlos ni a ti, ni a mi fallecido hijo… seguiré mis metas y las cumpliré-
La relación de mis padres se fue desmoronando como las paredes de un edificio viejo, pese a que apenas llevaban un año y medio, la factura de los errores tocó a sus puertas, el orgullo de uno y dolores amontonados de otro hicieron de ellos dos marionetas incapaces de comunicarse, comprenderse y perdonarse.
Para el testigo estrella de su idílico amorío, era algo complicado de creer y entender que esas dos personas que se adoraban sin contarlo al mundo, indiscriminadamente se lesionaban hasta desangrarse, mutuamente se añoraban y se repelían, se amaban y se odiaban haciendo añicos sus emociones aunque con ello salieran peor de afectados.
Pasaron las horas, los días y las semanas, yo ya contaba con cinco meses en el vientre de papá Souichi, sin embargo, no había mucha diferencia del mes pasado, actualmente afrontaba una dura depresión, aunque no se lo mencionara a alguien, era notable su falta de apetito y noches de insomnio.
Papi Souichi tenía a mi tío Isogai extremadamente preocupado de las pocas ganas que tenía de salir a exteriorizar, no deseaba ni siquiera ir al laboratorio y eso decía mucho, yo ya tenía desarrollados mis oídos, percibía los sonidos emitidos afuera y por ende, notaba ciertos suspiros a altas horas de la madrugada junto a los acelerados latidos de su corazón. Pero había algo que aún no entendía, y eran los sentimientos de angustia que me eran transmitidos, en medio de mi carente uso de razón, sabía que algo no andaba bien y me incomodaba, si no hubiese sido por mi tío Isogai, no habría sabido con anterioridad lo que era sentirse querido.
-Souichi kun, por favor come- pidió Isogai-
-¿Qué parte de NO tengo hambre no entiendes? ¡Estoy harto de ustedes! Déjenme tranquilo, voy a dormir- escabulléndose entre las cobijas, sempai soltó lágrimas por cuarta vez aquel día-
-¡No más! Debes pararte de aquí, ¿acaso eres un niño? De mi sobrino o sobrina, lo toleraría, pero ¿tu? ¡Te has caracterizado por tu fortaleza! No me tumbes el prospecto de indomabilidad que tuve desde que te conocí, hace casi seis años eras más testarudo y menos…-Cualquier cosa que le diga le hará pedazos, hay que ser precavidos con lo que hablemos - Hazlo por tu bebé ¿Ne?- acercándose, el peli corto retiró la cobija con la que se escondía el tirano y dulcemente lo arropó entre sus brazos para ayudarle a sentarse-
¡Mi gran actuación fue notada! Justo en ese momento, ante la cercanía de ambos di unas cuantas pataditas.
-¿LO SENTISTE?- cuestionó Isogai asombrado hasta estupor-
-¿Q-qué… qué cosa?- Souichi tembloroso, no cabía de la sorpresa-
-No es una cosa, es tu bebé- respondió Taichirou quedo, tomando con tranquilidad la mano derecha de su amigo la colocó en su vientre sin apartarse para disfrutar ambos de su saludo-
-¿Eh? ¡Paren malditas lágrimas! ¿Por qué si ya no me duele el pecho o el espíritu… siguen corriendo? ahora una felicidad y calma nunca antes experimentadas me embargan. Así que esto es lo que… sienten los padres y las madres al interactuar con sus hijos desde el vientre… je,je, muy remotamente pasó por mi cabeza la idea de tener hijos y esas cosas. Mas no se me ocurrieron las circunstancias en las que lo sería. Pensar que me enamoraría de lo que yo odio, un homo, y aparte no una mujer, ¡UN HOMBRE! ¡Ah! Y como cerecita para el pastel… Samantha no iba a ser la madre de mis hijos sino ¡YO! Yo quedaría embarazado gracias a la brillantez de mi kōhai, el buen discípulo superó al maestro. ¡Ése descerebrado me venció! y qué mejor prueba que el niño o niña que… ¡MIERDA! SI ESTUVIERAS AQUÍ…- pensó el sempai gimoteando y aferrándose a su amigo, recostando su rostro en el cuello de Isogai- ¡CÓMO LO EXTRAÑO CARAJO! MORINAGA ES UN HIJO DE PUTA, Mira que dejarnos a nuestra suerte cuando más le necesitábamos… ¡POCO HOMBRE!...- habría continuado soltando improperios pero tres pataditas silenciaron su terapia de desahogo- ¡Ay!-
-¿Qué pasa bebé?- preguntó Isogai con ternura- Creo que pide que no sigas diciendo palabrotas, Souichi kun-
-¿Cómo sabes que es eso? ¡Quítate Isotonto!- exigió el paciente dándole golpecitos-
Unos pasos aproximarse, les hicieron separarse.
-Qué pena con ustedes, no quise interrumpir su momento familiar pero Souichi ya está en su quinto mes de embarazo y es hora de realizarle una ecografía para verificar que mi sobrino o sobrina esté en buenas condiciones-
-¡S-Samantha! N-no es lo que…- masculló el de ojos miel-
-Hai, hai, mi sobrino debe acostumbrarse a su nuevo papi- bromeó la Matsuda carcajeándose ante la mirada nerviosa de Isogai e iracunda de Souichi-
-Por mi no hay problema, el caso es que Morinaga kun me picaría en pedazos- defendió Taichirou-
-¿QUÉ CARAJO? NUNCA ME CASARÍA CON UN HOMBRE. Además, por nada ni nadie me divorciaré de ti- estableció Tatsumi-
-Un favor Sou, tómate estas dos botellas de agua, debes tener la vejiga llena para observar con más claridad- solicitó la doctora entregándoselas-
Al cabo de unos minutos, papi Souichi ya estaba a la espera de lo que Samantha le diría luego de depositar en su vientre el gel conductor que nos permitiría comunicarnos.
-¡Frío!- se cubrió- Más despacio- siseó mal humorado el tirano-
-A tus órdenes capitán- dijo la mujer retirando las manos del mencionado y esparciendo el líquido por su estómago- Listo, prepárate para saludarle- pidió encendiendo la máquina- Habiendo tenido dos hermanitos menores, has de haberte fogueado con la famosa semana veinte ¿no?-
-No sé de qué hablas, termina rápido con esto, me iré a dormir- regañó Souichi con molestia-
-En esta semana se puede ir sabiendo el sexo del bebé y también veremos con certeza si hay anomalías para corregirlas- corroboró Samantha moviendo el aparato transductor por el estómago de su esposo con sumo cuidado y concentración en las imágenes que aparecían en la pantalla- Tienes cinco meses, en efecto… y tu embarazo como ya dije anteriormente, es de alto riesgo, así que POR FAVOR, sé precavido con tus actos porque ya no se trata únicamente de ti. Tómate las medicinas que te sean recetadas, principalmente la que te permitirá lactar…-
-¡ÉSA ES OTRA! Nada de medicinas que me amujeren, es lógico que el intruso o intrusa necesitará leche, pero no saldrá de mi porque SOY UN HOMBRE, tengo pene, no vagina, nací macho, no hembra, así que ¡No cuenten conmigo para eso! si es del caso contratamos una nodriza o simplemente se le compra leche de marca y se acabó- espetó Souichi con furia-
-De… acuerdo, lo decía por el contacto que debe haber entre madre o padre e hijo- antes de que su ex novio le refutara, Samantha añadió- ¿Qué harás entonces con las medicinas que ayudaban a tus tetillas a segregar leche materna?-
-¡Paterna! ¡P-A-T-E-R-N-A!- deletreó con rabia el hombre de gafas- Regálalas, no me van a servir- musitó orgulloso-
-Un segundo ¡Se volteó! Dile hola a tu bebé Sou kun- pidió Samantha emocionada señalando a la pantalla-
-¡Qué dem…!- sus improperios quedaron en el aire al ver algo moviéndose con un poco de torpeza-
-¡Qué suertudo!- exclamó Isogai-
-¿Eh?- inquirió Sam-
-Habría dado mi alma al diablo de haber podido ver el desarrollo de mi hijo- susurró el Taichirou con nostalgia sin ser oído por la galena, pero si por Souichi, quien mordiendo sus labios tomó su mano y la apretó en señal de comprensión-
-Habría matado porque Morinaga estuviese hoy aquí. Pero estoy sucio, y mientras no haya purgado mis cochinos deslices no podré verlo- estableció el científico-
-¿Eso quiere decir que le permitirás ver al hijo que dio por muerto antes de tiempo?- reprochó Samantha irritada-
-¡Claro que no! Morinaga no me quiere y aunque me sentencien tres eternidades al infierno, él no me perdonará, es por eso que decidí no volverlo a ver. Si no cree en lo que siento ¡mejor! no planeo repetirlo, Y SE JODIÓ PORQUE MIENTRAS VIVA, NO SABRÁ DE MI HIJO- refrendó el Tatsumi observando la pantalla- Algún día, aunque suene horrible, irán por la cabeza de Morinaga luego de que se enteren que al que agredieron esa vez fue un impostor. Atarán cabos, si soy discreto no lastimarán a mi familia. En fin, no puedo dejar que les hagan nada, ni a papá, mis hermanitos, o la tía Matsuda, ¡qué horror! ¡Estoy aterrado! esconderme será mi tabla de salvación. Soy idiota para estos asuntos, lo lamento pero ahora si... no se qué hacer, en esta ocasión si me ganaron los temores y el desespero. Eso si… a mi hijo no lo voy a dejar a su suerte, si me tengo que ir del país lo haré, pero no me perderé sus mejores años-
-¿Estás escuchando lo que digo?- mirándole con severidad, la doctora le reprendió sarcástica- ¡Qué juicioso! Me alegro que sepas el sexo de tu bebé-
-¿EH? ¿DE QUÉ ME PERDÍ? ¿ES NIÑO O NIÑA? ¡Muéstrame!- solicitó el de cabellos largos-
-Se dejó ver menos de un minuto e inmediatamente se volteó- mintió la sobrina de doña Matsuda- ¡Hay que estar atentos!-
-¡Cuánto pudor el de tu bebé!- apoyó Isogai-
No podía dejar que molestaran a papi sempai, menos cuando parecía un copito de nieve o un castillo de naipes, que con cualquier vientecito se derrumbaría. Indicaciones de que se avecinaba un llanto seguro, recibieron mis sensores y fue ahí que le defendí, como pude me volteé un poco y pateé sin dejar ver mis partecitas, ésas las vería mi persona amada, nadie más.
-¡Ay qué lindura! Otra patadita- aplaudió la dama- Por favor, háblale, ya puede escucharte-
-¿Qu-qué quieres… que… que le diga?- preguntó entre susurros un Souichi menguado-
-Lo que te nazca, es vital que le hables y que se sienta protegida o protegido-
-H-hola… intruso o intrusa, lo que seas, soy… Souichi Tatsumi, tu único padre. Ésta señora que molesta es mi esposa y será tu Okasan, no nos vayas a confundir porque te aseguro que te pongo a dormir afuera- indicó el rubio a las manchas de la pantalla- Veo que ya no eres tan feo, pero lo sigues siendo, como sea, lo que importa es que tu intelecto se cultive. ¡Así que disfruta lo que puedas allá adentro! Porque seré muy estricto contigo y bueno… no te demores porque es extraño sentir miles de mariposas en el estómago… es que ni siquiera puedo decirles así, ¡Es como tener un oso adentro! Eres un o una Kuma. Te pido… no, ¡Te exijo! No me patees ni te muevas tanto, ¿qué son cuatro meses? No seas impaciente que me recuerdas a… una persona… no grata-
-Increíble…- musitó la doctora conteniendo las lágrimas-
-¿Qué? ¿No me dijiste que le hablara? ¡Samantha estás llorando!- agrandando sus pupilas, comprendió el mutismo de sus acompañantes-
No entendía completamente lo que decía papi Souichi, pero sabía que me estaba hablando con total atención y una ternura que me arrullaba, es por eso que como pude me recosté hacia donde provenía su dulce voz, no podía faltarle al respeto cuando me estaba dirigiendo tan bellas palabras. Toqué con mis manos aun sin formar debidamente, la pared que me separaba del lugar al que todavía no llegaba. No se por qué pero los latidos de papi se aceleraron a cada movimiento que yo hacía, era como si… ¿llorara? Pese a eso, esta vez no me sentí triste o con angustia, al contrario, me sentía muy feliz y eso lo quise hacer ver a los presentes. Gracias a ellos el ambiente antes tenso que me rodeaba, me llenó de una tranquilidad arrolladora, me gustaba que me observaran, que me saludaran.
-¡Feliz día a ambos!- exclamó Samantha apagando la máquina y limpiándose el agua salada que brotó por la alegría-
-¿De qué hablas loca?- insultó Souichi golpeando con dejadez su frente-
-Ya sabes, del amor y la amistad, ¡Qué mejor regalo! A ti tu kōhai te dio un hijo y a tu bebé la vida le obsequió cuatro padres- explicó Isogai secándose el rostro lloroso-
-¿Cómo que cuatro? ¡Tonto!- regañó el menor tomando un pañuelo y quitándose el gel conductor-
-Morinaga kun, Sam, tú y yo- comentó sonriente-
-¿Perdón? ¿Cómo que tu? ¡No me lo hiciste! Lo hice yo solo con…- dándose cuenta de lo que iba a decir, Souichi se sonrojó y se calló-
-Ja,ja,ja, ¿quieres ir al laboratorio? te acompañamos- dijo Samantha ayudándolo a levantarse junto con Isogai-
-Quiero ir al mar. Pero en la noche, cuando casi no hay gente, ¡Odio a la gente! No quiero ver a nadie, los seres humanos son una tanda de ignorantes y no quiero que a mi intrusa o intruso se le pegue- se quejó el oji miel con fastidio mientras refunfuñaba yendo hacia su habitación-
-Está volviendo nuestro tirano- expresó Samantha a Isogai-
-Totalmente de acuerdo, ¡éste si es el Souichi que conocí hace seis años!-
-¿SE VAN A QUEDAR AHÍ? ¡NO ME QUITES A MI MUJER ISOBAKA!-
-¡JA,JA,JA,JA,JA! No señor- rió el mayor esquivando un zapato que apuntó hacia él-
Pasarían meses, transcurrirían años para que mis padres dejasen de lado su orgullo, sus rencores y reiniciaran el amorío que errores pasados sepultó. La vida de cada uno seguiría su curso, ambos alejándose y pretendiendo olvidarse mutuamente sin saber que el destino los volvería a unir para saldar los lazos que creyeron deshechos. El camino hacia el amor verdadero nunca será sencillo, y eso lo irían comprobando, el sendero que les esperaba era obscuro, empinado y con varios tropiezos, a punto de rendirse estarían, uno matando el amor que alguna vez se tuvieron y el otro soportándolo todo para ser perdonado ¿quién dará primero su brazo a torcer? El que más ame, o tal vez el menos cuerdo y más obstinado saldrá peor lastimado.
Fue un honor escribir para ustedes. Los amo. No olviden dejar sus valiosos reviews de manera respetuosa. Hasta la próxima saga, la podrán encontrar en esta misma cuenta con el nombre: '' EL SECRETO DE MIS PADRES II ''
Si la primera les gustó y se fueron de espalda, la que viene estará mucho más emocionante :3
