LA MITAD DE MI CORAZON MUERE…

Kowalski llego con Guadalupe lo más rápido posible al hospital, el científico llego con los ojos completamente rojos por las lagrimas que comenzaba a derramar.

-por favor enfermera ayúdeme.- pide a la primera que se le cruzo por enfrente.

-¿qué pasa?.- pregunta mirándolo impresionada.

-mi hijo se estaba ahogando con su leche, acaba de perder la conciencia.- explica con gran desesperación, mirando como la mujer lo tomaba entre brazos y lo llevaba a la sección de emergencias, Kowalski deseaba poder hacer las cosas mas rápido, verla moverse con la más rápida velocidad del mundo. Más adelante sintió como Guadalupe lo abrazaba con un brazo mientras lo llevaba a los sillones de la sala de espera.

-tranquilo Kowalski, ya verás que el niño estará bien.

-esperemos que así sea… tengo miedo.- confiesa dejando soltar las lagrimas que ya no podía sujetar mas entre sus ojos completamente húmedos por las lagrimas.

-ya verás que si, ten calma, esto sucede a veces.

-nunca me perdonare si algo malo le llegara a pasar a Alberto.

-un padre siempre se llega a tener remordimiento así mismo, si por algo les llegara a pasar a sus hijos.

-pero mi caso es algo muy diferente.- se explica sin dejar de soltar lagrimas.-le prometí a Fabián, que no dejaría que nada malo les pasara, que siempre los defendería y protegería con mi propia vida si fuera necesario… no sirvieron de nada mis palabras Lupita, no sirvieron de nada.- se reprocha así mismo escondiendo su rostro en uno de sus hombros.

-Kowalski tienes que tranquilizarte… ya todo va a pasar, calma.- continua tranquilizándolo Guadalupe, que en pocos segundos se convirtió en su ángel de consolación, una parte de Kowalski deseaba que Antonella estuviera en ese momento con él, llorando y rogando de la misma manera que él, para que nada malo le pasara a su hijo, le remordía la conciencia de el descuido que tuvo al haber dejado a Alberto solo de esa manera, sabía que algo dentro de él le advertía que no debía abandonarlo, pero también debía cumplir con su trabajo, o de lo contrario lo despedirían de él, pues ya sabía que estaba puesto a prueba. Esperaron en la sala de espera segundos y minutos que casi se aproximaban a una hora, para el padre esos segundos eran días y los minutos meses, casi aproximándose a un año. Cuando por fin decidió levantar la cabeza, miro al hombre de bata acercarse a ellos con una tabla en la mano.

-doctor, ¿cómo esta mi hijo?, por favor doctor dígame la verdad…- comienza a rogar comenzando a entrar en agudas ansias al mirarlo de alguna manera frustrado y algo melancólico.

-lo siento… hicimos todo lo que pudimos…

-¿qué?...

-pero lamentablemente, la criatura acaba de fallecer…- termina de comunicar mirando al padre negar con la cabeza mientras los ojos comienzan a llenarse nuevamente de lagrimas, Kowalski no podía ni producir una sola palabra, sentía la garganta atragantada con un nudo de dolor que casi ni le dejaba respirar, comenzó a retroceder muy poco y se acerco a Guadalupe, volviendo a hundir su rostro en uno de sus hombros, soltando al llanto.

-no puede ser que el niño se haya ido doctor.- comenta la mujer al hombre de bata blanca que primeramente agacha la cabeza, finalmente negándola al momento de volver a subirla.

-de verdad lo lamento mucho, hicimos todo lo que pudimos, cuando el bebé perdió la conciencia, fue tardado el tiempo en que lo trajeron aquí…

-¡no!, ¿está tratando de decirme que fue por mi culpa, que mi hijo haya muerto?.- pregunta Kowalski volteando a verlo, con el seño fruncido.

-no, no se culpe señor, no estoy diciendo eso, solo digo que… el tiempo nos gano, el tiempo ya no nos permitió salvarle la vida… lo siento de verdad.- Kowalski esta vez no pregunto mas, ni siquiera podía decir algo a la defensiva o algo que justificara que él no tuvo la culpa de la muerte de su hijo.

_oOo_

Skipper estaba sentado sobre su silla de oficina, recién terminaba de leer unos expedientes del cuartel, se veía algo nervioso, pues Marsell estaba enfrente de él, para Marlene también le miraba extraño, en eso miro hacia el chico, apenas y abrió los labios para decirle algo cuando escucho sonar su teléfono.

-bueno.- habla al momento de contestar.

-Skipper.- le habla Kowalski del otro lado con voz llorosa.

-¿Kowalski que tienes?.- pregunta el capitán un poco angustiado por su amigo.

-mi hijo, Skipper… mi hijo.- responde con algo de dificultad.- mi hijo Alberto… a-acaba de morir.- termina de contestar cerrando sus ojos fuertemente para dejar salir las lagrimas que le habían quedado entre sus ojos.

-¿qué?, ¿qué dices?.- pregunta el capitán levantándose rápidamente de la silla.- ¿cómo que murió?, ¿en-en donde estas?

-en el hospital donde habían traído a Antonella para dar a luz.

-tranquilo, clámate, voy para allá.- le informa antes de colgar su teléfono.

-¿qué le paso a Kowalski?, ¿quién ,murió?.- pregunta Marlene preocupada.

-uno de los gemelos de Kowalski, acaba de fallecer, voy en este momento con él.

-quiero acompañarlo.- pide Marlene levantándose de la misma manera de su asiento.

-de acuerdo, vamos.- acepta el hombre dejando salir primero a Marsell de la oficina.

_oOo_

Dos días después fue el velamiento y al día siguiente el entierro, Kowalski iba por supuesto con el alma destrozada, miraba tristemente como los trabajadores del panteón escarbaban la tierra para preparar el entierro, al terminar el discurso del cura, los trabajadores comenzaron por bajar el ataúd el pequeño a la profundidad de la tierra, Kowalski se acerco a modo de arrodillarse al lado de donde habían escarbado, para lanzar una rosa blanca al ataúd, de ahí le siguieron Skipper, Marlene, Omar, Brandon y Guadalupe, todos sollozaban al pequeño que descansaba en esa pequeña caja de madera.

_oOo_

Al llegar de nuevo a la vecindad, Kowalski sentía perder fuerzas en sus piernas, abrió la puerta de su casa y miro a Guadalupe que cargaba a Fabián en brazos.

-si me disculpa Guadalupe… -pide dando media vuelta para mirarla.- quisiera estar solo con mi hijo.- pide un poco apenado, recibiendo una respuesta asertiva de su parte, entregándole a Fabián en sus brazos, antes de sonreírle al momento de retirarse.

Kowalski miro al niño y camino hacia su habitación, dolorosamente se sentó en su cama y acomodo al pequeño en la cama, se sentía con el corazón partido, del cual una parte se había muerto y enterrado junto con Alberto, miro a Fabián y sin querer una lágrima le cayó en una de sus mejillas, haciéndole abrir los ojos.

-ya solo somos tu y yo, Fabián… nos hemos quedado solos… completamente solos.- termina sus últimas dos palabras abrazando a su hijo, sin dejar de derramar lagrimas, camino con él hacia donde supuestamente sería el cuarto de Fabián y Alberto, lo dejo nuevamente en la cama y camina hacia una caja de cartón, dolorosamente guardo las cosas de Alberto en ella, como sus cobijas, biberones, juguetes, sus mamelucos, cosas del baño, entre otras personales, le dolía en el alma guardar esos tesoros preciados como en una caja, así como guardo al dueño en una caja para enterrarlo bajo tierra, de alguna forma u otra se sentía culpable de la muerte de Alberto, no soportaba la idea de ya no volver a verlo, volver a oír sus llantos, incluso una que otra risa que apenas salía de él. Cuando termino de guardarlo, lo escondió en lo más profundo de su armario.

-adiós Alberto… adiós hijo.- se despide cerrando el armario con la cabeza agachada, devolvió su vista a Fabián y lo miro algo inquieto, se movía acostado de un lado a otro, Kowalski se sentó nuevamente en la cama y lo tomo de nuevo entre sus brazos.

-aquí estoy hijo, aquí estoy, no tienes nada que temer, yo siempre estaré ahí contigo… no tendrás por que llorar, ni por que sufrir, mientras yo esté contigo te prometo que no te pasara nada… siempre podrás contar conmigo y… y te prometo que siempre te escuchare y estaré ahí para cuando me necesites…- termina de hablarle volviéndolo a abrazar contra su pecho, era obvio que el niño no entendía sus palabras, pero al menos él mismo si, así como también se hizo una promesa consigo mismo: nunca abandonaría a su hijo pasara lo que pasara.

Kowalski en todo el día no dejaba de cargar y abrazar a su hijo, al atardecer le dio de comer con una grade y debida precaución para evitar una nueva desgracia, camino un poco por su casa dándole palmas en la espalda para hacerlo repetir y más tarde lo acostó en la cama boca arriba, para dejarlo dormir.

-descansa hijo… no tengas miedo, yo estaré aquí para cuando tu despiertes, siempre estaré aquí contigo.- le besa en la cabeza y comienza a acariciarle muy despacio para no interrumpir su sueño.- no importa lo que tenga que hacer, yo voy a luchar contra lo que sea por ti… por ti mi niño.- se acomoda junto a él, decidido a descansar un poco con él.

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5 AÑOS DESPUES…

-una… dos… tres…-contaron todos los invitados de la fiesta, incluyendo los vecinos de la vecindad, amigos y conocidos de la base, sonriendo al mirar al niño que recién cumplía 5 años de edad, soplar las velas de su pastel al terminar de pedir su deseo en su mente.

-gracias por hacer mi pastel doña Lupita.- agradece el niño con un abrazo a la mujer mayor.

-de nada mi niño, lo hice con mucho cariño para que estuvieras contento en tu cumpleaños.

-feliz cumpleaños hijo.- habla Kowalski a su hijo dándole un gran abrazo.

-gracias papá.- agradece el niño feliz.

-feliz cumpleaños Fabián.- felicita el capitán abrazándolo, Omar y Brandon también veían al niño con mucha felicidad por él, ellos al igual que Marlene miraban al chico con ternura, más la mujer.

-feliz cumpleaños Fabián.- felicita Doris abrazando al niño con demasiado afecto como si fuera ella su propia madre.

-gracias Doris.- agradece sonriéndole.

-bueno, ahora, a repartir el pastel.- anuncia Kowalski comenzando a partir ligeras rebanadas, pues era el único pastel para muchos invitados.