Disclaimer: Detective Conan no me pertenece.


Capítulo 21: Edificio B, parte 4

~Unas cuantas horas antes~

Todo parecía ir bien en el edificio B a cargo de James. Lograron sorprender a los miembros con la guardia baja, los arrestaron y tomaron el control del edificio. Pero cometieron un grave error: uno de los miembros logró escaparse.

Este miembro fue de inmediato a la base y le informó a Gin la situación en los edificios B. Él no tardó en organizar refuerzos ni en decidir concentrarse únicamente en el edificio donde estaba James. No porque pensara que los demás se rendirían sin su líder, sino porque pensó en atacar uno por uno los edificios y supuso que sería más sencillo para la Organización si el general estratega no estaba para organizar un contraataque. Es decir, era más fácil si James no estaba.

Como fue decidido anteriormente por Esa Persona luego del fracaso ante el FBI, Gin fue a informar su plan al jefe de la Organización antes de ponerlo en práctica.

- Gin. – dijo Esa Persona al verlo entrar.

- Jefe. Tenemos planeado atacar los edificios uno por uno, comenzando por el edificio donde está el general estratega.

- Te refieres a James, del FBI.

- Sí, jefe.

Hubo unos momentos de silencio donde lo único que se podía escuchar era el dedo índice de Esa Persona golpear su escritorio una y otra vez. Gin se puso nervioso por el prolongado silencio de su jefe. Entonces los pequeños golpes se detuvieron y Esa Persona dijo:

- No podrás acabar con James si mandas a un grupo de inútiles a encargarse de él.

- Tenía pensado mandar a Vodka, o si usted lo desea puedo ir yo mismo.

- No, deja que Vermouth se encargue de eso. – Gin se sorprendió de escuchar aquel nombre ya que ni se había dado cuanta que aquella mujer estaba en la base, pero igualmente respondió.

- Como usted diga.

- Bien. – Gin se relajó unos momentos al ver la aprobación de su jefe. Pero en ese momento, el hombre levantó la mirada y lo vio directamente a los ojos. El miedo lo invadió al encontrarse directamente con la fría mirada de Esa Persona, pero trató de no desviar sus ojos. Entonces esa persona dijo. – Pero dile a Vermouth que quiero que me traiga a James. Vivo.

- ¡Sí, Jefe!

Sabiendo que ya no había más que discutir, Gin se retiró de la habitación y fue a buscar a Vermouth. Cuando la encontró le dijo:

- Vermouth, ve a atacar el tercer edificio. Puedes llevarte los hombres que necesites.

- Órdenes del jefe, supongo.

- Así es. – Vermouth se sacó su cigarrillo de la boca y la apagó en el cenicero luego se levantó y dirigió a la salida mientras decía:

- Deben estar muy desesperados si me necesitan en la base. Uno pensaría que contigo y Vodka debía ser suficiente. – Gin ignoró el comentario pero la detuvo antes que saliera.

- Un mensaje de Esa Persona: "Trae a James vivo."

- Entendido.

Ambos salieron y fueron a donde estaban reunidos los demás miembros de la Organización. Gin alzó un poco su tono de voz para que todos lo escucharan y dio las órdenes:

- Ustedes, tomen los rifles y mantengan ocupados a los francotiradores del enemigo. Ustedes traten de distraer a los demás edificios por los túneles. Los demás, vayan con Vermouth y recuperen el control del tercer edificio.

Todos los miembros fueron a cumplir sus órdenes.

Fue así como en un abrir y cerrar de ojos, la situación del edificio B comandado por James cambió drásticamente. Primero fueron atacados con rifles desde la base. Luego, cuando James creyó que tenía la situación bajo control, los miembros vinieron por los túneles los atacaron por la espalda. Y cuando creía que la situación no podía ser peor, Vermouth llegó.

James sabía que alcanzado ese punto sería imposible recuperar el control de ese edificio pero creyó que al menos podría salvar la vida de sus subordinados. Reunió a cuantos pudo y planearon esconderse en una habitación hasta que vieran la oportunidad de huir. Algunos salieron en busca de refuerzos pero no había forma de que James supiera si lograron su objetivo. Podía escuchar la feroz batalla entre los miembros de negro y los subordinados que no tuvo tiempo de llamar, intentando desesperadamente obtener unos segundos más de vida. Escuchaba disparos y gritos y sabía perfectamente a quienes pertenecían.

Pese a que sabía su situación y que no solucionaría nada haciéndolo, salió de la relativa seguridad de aquella habitación decidido a salvar a cuantos pudiese. Algunos de sus hombres lo siguieron y juntos trataron de ayudar a los heridos y llevar a quienes aún podían caminar a la habitación. Pero solo tuvo tiempo de salvar a unos cuantos hombres ya que en su camino se encontró con la mejor asesina de la Organización y la favorita de Esa Persona, Vermouth.

Luego de ver caer a sus aliados esperó a que llegara su fin, pero para su sorpresa los planes del enemigo eran otros.

- Tú vienes conmigo, James Black. Al parecer, nuestro jefe tiene algunos asuntos pendientes contigo. – Como buen estratega que era, inmediatamente trató de aprovechar la situación.

- Si quieres que vaya contigo, entonces deja de matar a mis subordinados. – Una leve risa salió de los labios de aquella malvada mujer y con una sonrisa burlona respondió:

- No estás en posición de negociar, Black. O vienes con nosotros o…

- ¿O qué? – la interrumpió. - ¿Me matarás? No creo que a tu jefe le guste mucho que le traigas la cabeza del hombre que te pidió vivo.

- Así es, me pidió que te llevara vivo. Pero nunca dijo nada de llevarte ileso. – Vermouth apuntó su arma lejos de los signos vitales y continuó. – Así que te recomiendo venir por las buenas. – Pero James tomó su propia arma y la colocó junto a su cabeza.

- Dispara esa arma y yo mismo me vuelo la cabeza. – Vermouth dudó un poco pero mantuvo el revólver en alto. – No es mucho lo que te pido, solo no los mates. Ya tienes el control de este edificio, ya cumpliste con tu parte de la misión. No te pido que los dejes ir, ellos solos podrán hacerlo, tan solo no los mates. – Al distinguir un poco de duda en sus ojos, insistió. – Si lo haces, prometo no oponer resistencia.

Vermouth, aún con su risa burlona le susurró algo al hombre de al lado. Él asintió y se fue del lugar. Luego se dirigió a James y le dijo:

- De acuerdo, no los mataré.

Unos momentos después, los gritos y disparos se detuvieron. James se alegró al saber que su plan había funcionado pero sabía que algo no estaba bien. Aquella sonrisa le decía que no saldría todo como él lo pensaba. Entonces escuchó pasos acercarse. Muchos pasos. Y cuando dirigió su mirada al lugar de donde provenía aquel ruido sus temores se confirmaron. Pudo ver a todos sus subordinados, incluyendo los que se escondían en la habitación, capturados y desarmados.

- No los mataré, pero me los llevaré también. Y antes de que digas nada… - Vermouth tomó a un policía y le apuntó su arma. - …si te niegas a venir u opones resistencia, ellos morirán.

James, al ver que no tenía otra opción, fue llevado junto a sus compañeros a los túneles. Todos dirigiéndose lentamente a la base del enemigo.


~De regreso al presente~

Pronto llegarían y el general estratega ya había perdido toda esperanza de escapar cuando escuchó un sonido a sus espaldas. Al principio era un sonido débil y casi inaudible pero con los segundos el volumen fue aumentando hasta que James fue capaz de reconocer aquel sonido como pasos corriendo apresuradamente hacia donde estaban. Los demás lo escucharon también y todos se detuvieron para escuchar mejor aquellos apresurados pasos.

Todos se preguntaban lo mismo: ¿Era enemigo o amigo quienes se apresuraban a llegar? Todos los miembros se apresuraron a apuntar sus armas y esperaron a que aquellas personas llegaran. Pero antes que pudieran distinguirlos se escucharon numerosos disparos, casi todos acertando en los hombres de negro.

James no entendía lo que pasaba pero no dejaría escapar la oportunidad que aquellos desconocidos le dieron.

- ¡Ahora! – gritó con todas sus fuerzas y se abalanzó sobre el miembro más cercano tirándolo al piso y dejándolo inconsciente para después arrebatarle su arma. Los demás entendieron rápidamente el mensaje e imitaron a su líder.

Los hombres de negro no tardaron en reaccionar y contraatacar pero pronto se vieron rodeados por los policías y agentes que atraparon y los refuerzos que acababan de llegar. Los miembros no tuvieron más opción que tirar sus armas al suelo y levantar ambas manos. Agentes y policías se apresuraron a esposar y arrestar a los miembros de la Organización.

- ¡Lo logramos, llegamos a tiempo! – dijo Hattori apenas llegó y vio a James y los demás.

- No pierdas el tiempo, Hattori-kun, y ayuda a los heridos. – dijo Richard.

- ¡Richard! – exclamó James al ver a uno de los generales. - ¿Por qué… cómo…? – Las palabras no lograban articularse bien por la sorpresa de ver a Richard y a los demás ahí.

- Llegaron policías a pedir refuerzos y nosotros venimos de inmediato, jefe. – le respondió.

- Me alegro tanto de que hayan venido... – pero su agradecimiento se vio interrumpido por un disparo que resonó en las profundidades del túnel.

- Aún es muy pronto para celebrar.

Vermouth, quien logró huir de la emboscada acababa de matar a uno de los policías que festejaba su libertad. Lo mandó al otro mundo con un solo agujero en medio de su cabeza. La mujer, tan calmada como de costumbre, se tomó el tiempo para prender un cigarrillo y exhalar una pequeña nube de humo.

Cuando uno de los agentes finalmente reaccionó, se apresuró a apuntar su arma pero Vermouth fue más rápida. Con su mano izquierda desarmó al hombre de un golpe y luego de poner el brazo en una posición para nada natural en su espalda le apuntó la pistola con su mano derecha directo a la cabeza del agente.

- ¡Suéltalo! – gritó James al tratar de acercarse pero Vermouth le respondió:

- Tú vendrás conmigo o este hombre morirá.

El general se detuvo en seco, no se atrevía a mover un solo músculo. Pero entonces, sin que nadie se diera cuenta, Takagi aprovechó el momento en que Vermouth desvió su mirada a James para apuntar su arma y de un solo disparo, acertar en la mano. Vermouth aflojó la mano con la que agarraba al hombre quien aprovechó la oportunidad para huir.

- ¡James-san, debes llevarte a los demás de aquí! – dijo Takagi mientras disparaba la última bala de su revólver y se apresuraba a cambiarlo por el otro que guardaba en su cinturón.

- No podemos regresar, el edificio está lleno de miembros de la Organización. – le respondió James.

- De camino vi algunos desvíos. – dijo Hattori rápidamente. – Lo más probable es que todos los túneles estén conectados. Ya que la situación está estable en los demás edificios tan solo debes tomar uno de los desvíos y salir por otro de los edificios.

- ¿Pero qué harán ustedes? – insistía James, preocupado por aquellos tres hombres que tenían planeado quedarse.

- Espero que no se hayan olvidado que sigo aquí. – los interrumpió Vermouth.

- ¡No se preocupe por nosotros, jefe, nos encargaremos de Vermouth, usted regrese y ayude a los demás! – dijo Richard tratando de apresurar a su jefe.

James no tuvo más opción así que se apresuró a dirigir a los demás dejando atrás a Takagi, Richard y Hattori solos contra la mejor asesina de la Organización de Negro.


- Ríndete, Vermouth, te superamos en número. – Los tres le apuntaron sus armas.

- ¿Y eso desde cuándo ha sido un problema?

Todos dispararon simultáneamente pero Vermouth se tiró al piso y rodó hasta Takagi. Él trató de disparar de nuevo pero ella lo derribó dándole una patada a ras del piso. Vermouth apuntó su arma pero Hattori fue más rápido y trató de dispararle en el brazo pero falló el tiro. Sin embrago esto le dio tiempo suficiente a Richard para acercarse y quitarle su arma con un golpe en la muñeca.

Hattori tomó la pistola antes que Vermouth la pudiera recuperar y Takagi aprovechó para dispararle. Aunque Vermouth se las arregló para esquivar los tiros o que fueran solo roces, al menos consiguió que retrocediera, dándole tiempo de levantarse.

Richard trató de dispararle pero se dio cuenta que se le habían acabado las balas. Lanzó su pistola lejos, siendo esta era un estorbo.

- ¡Hattori, dame la pistola de Vermouth!

- ¡Aquí tienes!

Pero Vermouth aprovechó la oportunidad y fue corriendo hacia el agente desarmado. Hattori le lanzó el arma a Richard pero como vio que no llegaría a tiempo, Takagi tomó su propia arma y disparó al hombro de Vermouth. Ella, por acto reflejo, sostuvo su hombro con la mano contraria. Richard atrapó la pistola y apuntó a los pies de Vermouth para inmovilizarla. Pero hacía falta más que un hombro herido para derrotarla. Vermouth se corrió para esquivar el disparo, dejó de sostenerse el hombro y tacleó a Richard. El acto lo tomó desprevenido y Richard no tuvo tiempo de esquivar a Vermouth. Pero lo que nadie había visto era que el ataque de Vermouth no era un simple golpe, era un puñal oculto atravesando su abdomen.

Richard, incrédulo, bajo la vista a su herida luego la volvió a subir para encontrarse con la fría e inexpresiva mirada de Vermouth.

- Adiós, comandante.

No fue hasta que Vermouth arrancó el puñal empapado de sangre y que el cuerpo sin vida de Richard calló al piso que Hattori y Takagi entendieron lo que acababa de pasar.

- ¡Richard-san!

Hattori disparó todas sus balas en un desesperado acto de venganza mientras Takagi se acercaba a Richard. Puso sus dos dedos en el cuello del comandante buscando alguna señal de vida, pero era muy tarde.

- Está muerto. – declaró Takagi con algo de dificlutad.

- Uno menos, faltan dos.

Esto solo enfureció más a Hattori quien siguió disparando a ciegas, hasta que quedó sin balas. Vermouth lograba evadir los disparos y Hattori, que de por sí no tenía buena puntería, falló todos los tiros.

- Ahora es mi turno.

Como ninguno tenía pistolas, Heiji se preparó para un combate a corta distancia. Sacó el tubo metálico que había sacado de aquella habitación y lo tomó como si de una espada se tratase. Pero Vermouth no se dirigió hacia Hattori y en vez de eso fue corriendo hacia Takagi, quien seguía impactado.

- ¡Oficial Takagi!

Hattori logró llamar su atención justo a tiempo para que Takagi lograra esquivarla. El oficial no tardó en apuntar su arma pero Vermouth se volvió y agitó el puñal, forzándole a retroceder. Hattori llegó y trató de acertar un golpe con el tubo pero Vermouth lo detuvo con su mano. Inmediatamente, trató de clavarle el puñal pero Takagi utilizó su última bala y apuntó a la mano derecha. Sin embargo, falló el tiro y en vez de eso, la bala llegó a la mano izquierda con la que Vermouth agarraba el tubo.

De todas formas, Hattori aprovechó la oportunidad para atacar a Vermouth. Ella retrocedió, se acercó al cadáver de Richard y recuperó su arma. Con Takagi desarmado, Hattori supo lo que pasaría si no hacía algo rápido así que, aunque sabía que tentaba demasiado su suerte, con un grito llamó la atención de Vermouth y luego corrió hacia ella con el tubo levantado, listo para acertar su mejor golpe.

Vermouth reaccionó rápidamente y disparó en el abdomen. Nuevamente, el chaleco antibalas protegió a Hattori quien trató de resistir el dolor y aparentó no haber sufrido ningún daño. La asesina volvió a disparar y aunque esta vez le costó más, Hattori logró disimular el dolor y como ahora estaba junto a Vermouth, bajó el tubo con todas sus fuerzas. Consciente de que ya no tenía más balas, Vermouth soltó su pistola y con ambas manos en el puñal trató de detener el ataque.

El cuchillo, al estar tan afilado como para atravesar el chaleco antibalas de Richard, agrietó el tubo. Sin embargo, su hombro herido no logró resistir y Vermouth soltó el puñal que salió volando junto a la otra mitad del tubo que terminó de romperse cuando impactó en el hombro de Vermouth.

Antes que se pudiera volver a levantar, Takagi le dio un golpe atrás del cuello dejándola inconsciente. Hattori cayó al piso, incapaz de aguantar más el dolor y respirando profundamente para tratar de calmarse.

Takagi se acercó de nuevo al cadáver de Richard y le susurró, como si aún pudiera escucharlo, "Tu muerte no fue en vano". Luego cogió el último par de esposas que traía Richard y se las ofreció a Hattori.

- Te concedo los honores. - le ofreció Takagi.

- No, está bien, hazlo tú. – le respondió Hattori, demasiado cansado para hacer nada más.

- En ese caso, - Takagi se acercó al cuerpo inconsciente de Vermouth y puso ambas manos en su espalda. Antes de ponerle las esposas dijo: – Por los incontables crímenes que ha cometido, incluido el atentado de secuestro del General James, el asesinato del Comandante de escuadrón Richard y demás agentes y policías tan solo durante el día de hoy, Vermouth, usted queda arrestada.


Y así finalmente termina Edificios B. No esperaba que fuera tan largo pero bueno, así salió. Muchas, muchas gracias a Guest y Killua Minamoto por sus reviews. Y algo más, al final sí voy a poner un poco de SatoxTakagi en la historia (obviamente el ShinRan se queda) pero no será tanto. Gracias también a los que añadieron esta historia a sus alertas y favoritos y por supuesto a todos los que leen El Fin.

Próximo Capítulo: Capítulo 22: Takeshi

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