Capítulo 20: Parte 1 "Celos"

- Haruka, eso no es de tu incumbencia...- Le contestó Usagi tras que el susodicho le preguntase si le gustaba Mamoru. Ahora mismo ya no quería continuar con la cita.- Comprendo... solo quería saber cuáles eran mis posibilidades.- Dijo sin darle importancia al asunto y dio un paso más hacia Usagi. Estaban cara a cara.- Te romperé la nariz si tratas de darme otro beso- Le advirtió a su amigo cuando se percató de su proximidad.- ¡Tranquila! No pienso hacer nada malo... ¡lo prometo!- Aseguró sonriendo y después se puso serio.

- Sé que solo me ves como un amigo Usagi...- Murmuró apenado Haruka mientras posaba sus manos en los hombros de su acompañante.- Haruka ya te dije que...- Pero antes de que Usagi siguiera hablando este le puso un dedo en los labios.- Calla pequeño duendecillo. No estropees el momento. Estoy tratando de ser serio por una vez.- Haruka hizo un esfuerzo por no reírse, pues realmente quería que Usagi no tomara sus siguientes palabras como una broma.

- Realmente me gustas- Se confesó y Usagi se puso colorada como un tomate.- Para Haruka, por favor...- Pidió abochornada. No quería oír esas palabras. No ahora. Tan solo habían tenido una cita y a penas estaba empezando a darle una oportunidad. De repente se sentía agobiada.- Shh... Sólo una cosa más; La próxima cita me la pedirás tú ¿vale?. De esa manera sabré que puedes verme como algo más...- Por un minuto largo las palabras de Haruka se quedaron en el aire, dejando un silencio incómodo entre ambos. Y Usagi únicamente asintió sin decir nada más.

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Aquella calurosa mañana, todos los componentes de Silver Crystal se encontraban en la cafetería. Disfrutando de su tiempo de descanso antes de seguir con los ensayos. Entonces, Minako apareció por la puerta con una amplia sonrisa.

- ¿Ha pasado algo Mina?- Le preguntó Shingo nada más verla.- ¡Ya lo creo!- Exclamó eufórica captando por completo la atención del resto del grupo.- ¡Escuchadme! ¡SailorMusic tiene el placer de invitaros a la fiesta solidaria "Los Angelitos de la tierra"! Es una iniciativa muy bonita en la que acudirán todo tipo de artistas; actores, cantantes, músicos, pintores, escritores... etc.- Explicó quedándose sin aliento.- ¡Vaya! ¡Eso suena muy bien! ¿Pero por qué nos invitan a nosotros?- Cuestionó Usagi intrigada a la vez que Mina les iba pasando un sobre a cada uno.

- La idea viene directamente de Serenity...-Comenzó a contarles mientras se sentaba en la silla continúa a Artemis.- Así que supongo que pensará que puede ser una oportunidad muy beneficiosa para vosotros. Ya que en estos eventos acuden todo tipo de personas influyentes.- Concluyó pensativa.

- Entonces seguro que será importante asistir para el grupo- Apoyó Shingo embobado con los encantos de Minako.- Pero... todavía no nos conocen.- Acuñó Artemis inseguro con aquella propuesta.- ¿Vosotros que opináis?- Les preguntó Minako a Haruka y Mamoru. Ambos habían mantenido las distancias desde que se habían levantado, tanto que apenas habían cruzado dos palabras.- Si la propia Serenity piensa que debemos ir... ¡seguro que es bueno!- Aunque la actitud de Haruka seguía siendo igual de positiva, había algo en su tono que no sonaba como siempre.

- ¿Y cual es el propósito de "Los Angelitos de la tierra"?- Quiso saber Mamoru haciendo un intento de participar en la conversación.- ¡Oh! Pues las recaudaciones irán destinadas a varias organizaciones que apoyan la lucha contra el cáncer infantil. También habrán varias actuaciones durante la fiesta. Yo misma cantaré, por ejemplo.- Añadió ilusionada por ser partícipe en aquel proyecto.- Bueno, pues no lo pensemos más. Que más da si nos beneficia o no. Lo importante es ayudar a esos niños ¿no?- Todos miraron a Mamoru conmovidos y orgullosos de tenerle como amigo.

- ¡Mamoru tiene razón! Será genial poder poner nuestro granito de arena en algo tan importante. - El resto del grupo asintió contento al comentario de Usagi.

- En ese caso me voy ya, tengo aún muchos sobres que repartir.- Dijo señalando la bolsa amarilla que llevaba en su mano.- ¡ah! ¡Casi se me olvida! Serenity también me ha dicho que os reunáis con ella en terminar vuestro descanso.- Y finalmente se despidió de sus amigos y se fue a seguir con su trabajo.

- ¿Alguna vez os habéis preguntado cual es exactamente la posición de Mina en SailorMusic?- Inquirió en voz alta Artemis con curiosidad.- Está claro que no es solo una cantante más.- Mencionó Shingo con mirada soñadora. Para él Minako era la viva imagen de la diosa del amor.

- Participa en las reuniones de la junta directiva, debe tener una posición importante. Y Serenity parece confiar mucho en ella.- Reflexionó Mamoru ahora también intrigado con la pregunta que había planteado su amigo.

- Deberíamos preguntárselo la próxima vez que la veamos ¡Seguro que nos lo dice!- Les respondió Usagi pensando en la forma tan extraña que había conocido a Mina. Pues había sido ella misma quien había acudido a ellos para ayudarles con la prueba desde el principio. Era casi como su ángel de la guardia.

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Una vez que abrieron las puertas del despacho de Serenity, esta les recibió junto a otro hombre.- Hola chicos, os he hecho venir porque venía a presentaros a quien será vuestro representante.- Les indicó señalando a su acompañante.

- ¿Ya tenemos representante y todo?- Inquirió Shingo sin salir de su asombro.- ¡Shingo!- Le riñó Artemis en voz baja por el atrevimiento de su comentario.- No pasa nada Artemis.- Serenity reía por la reacción de los jóvenes. A pesar de empezar a estar cada vez más cerca de los 60, su sonría la hacía ver con veinte años menos.

Se sentaron en los sofás, como de costumbre cuando iban a verla al despacho, y procedieron ha hablar temas de Silver Crystal.- Veréis, Ricardo es un antiguo miembro de SailorMusic. Ha llevado centenares de grupos como vosotros a lo más alto.- Comenzó a explicarles Serenity.- Prefiero que me llaméis Richard, Ricardo suena muy serio.- Puntualizó el susodicho con una sonrisa. Era un hombre que rozaba los cincuenta, con una barriga prominente que luchaba con los botones de su camisa a cuadros y su cabello cenizo peinado de una forma extraña. Pues trataba de ocultar inútilmente las entradas de la vejez.

- Será un placer trabajar con usted.- Mamoru fue el primero en hablar, el resto se unió a las palabras de Mamoru con comentarios similares; "estaremos encantados" "cuide de nosotros".

- Sin embargo...- Intervino Serenity.- De momento Richard estará a prueba. Es un mero trándmite. Lo hacemos siempre para ver como trabajáis juntos los primeros meses ¿De acuerdo?- Todos asintieron confiando en el liderazgo de su jefa. Si ella había elegido a Richard para ser su representante debía ser por su bien.

Al salir del despacho tenían que dirigirse a la sala de música que les habían asignado para seguir ensayando el álbum.- Usagi... quiero hablar contigo un momento.- Había dicho Mamoru con voz sumamente baja. No quería que el resto se enterase.- Claro, en terminar el ensayo hablamos.- Accedió sin ningún problema. Desde que lo había visto se estaba comportando de manera extraña. ¿Qué le estaría rondando por la cabeza a Mamoru? Se preguntaba Usagi.

- ¡Eh! ¿Venís?- Gritó Shingo hacia ellos. Pues al detener a Usagi se habían quedado más rezagados.- Sigamos nosotros, ahora nos alcanzarán- Se apresuró a decir Artemis cuando vio a Haruka a punto de hacer algo.

- Solo será un momento, te lo prometo.- Pidió de nuevo Mamoru mientras sus amigos se alejaban.- Está bien ¿Qué es eso que no puede esperar? ¡Me tienes intrigada!- Contestó realmente curiosa con su actitud.- Sé que no lo hemos hablado, pero quería pedirte disculpas- Soltó de repente.- ¿Disculpas de qué?- Cuestionó Usagi sin saber a que se refería.- Por lo que pasó la semana pasada... ya sabes cuando salimos a celebrar que habíamos entrado en SailorMusic... y empezamos a jugar a ese tonto juego para beber...- Entre largos suspiros y nervios, Mamoru intentaba explicarse lo mejor posible. Usagi abrió la boca en forma de O cuando se dio cuenta al fin de por donde iba el asunto.

- ¿Te refieres a lo del beso? ¿Cuándo yo bebí y tú no?- Dijo sin tapujos y Mamoru asintió avergonzado.- Ya estaba olvidado.- Pero Usagi sabía que no, aún queriendo quitarle importancia, todavía sentía ese pequeño dolor al recordarlo.- El caso es que no debí mentir. Te dejé pensar... a saber qué de mí al no beber. Quizás sea una tontería pero necesitaba disculparme.- Se apresuró a decir sin dejar de apartar su mirada de ella.- De acuerdo Mamoru, no te preocupes... pero... ¿Por qué lo hiciste? ¿Es que te avergüenzas de...?- Pero antes de que terminara su pregunta Mamoru negó rápidamente con la cabeza.- ¡No! Es por otro motivo... verás... yo...- Quería explicarle que sabía lo que sentía Haruka por ella y no quería hacerle daño, pero quizás al hacerlo estaría traicionando de alguna manera la confianza de su amigo.- ¿Si?- Insistió Usagi a que siguiera.- Yo... simplemente fui un estúpido.- Finalizó esperando que le perdonase.

- Bueno, como ya te he dicho ya estaba olvidado ¿Vamos con el resto?- Ofreció a Mamoru, pues no quería seguir dándole vueltas al mismo asunto por más tiempo. A pesar de que le había perdonado, todavía necesitaba pensar en su repentina disculpa.

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Había sido una semana larga para todos los componentes de Silver Crystal. Por un lado Haruka había decidido tratar a Usagi con normalidad pero dándole su espacio, con la esperanza de que ella le volviera pedir una segunda cita. Sin embargo, como Mamoru no hacía más que acercarse a Usagi con cualquier excusa, él no podía ser menos. Ahora eran como dos concursantes dispuesto a cualquier cosa por ganar el premio. Mientras que Artemis no podía de dejar de disfrutar la escena, pues los dos se comportaban como dos niños pequeños. A su vez Shingo no comprendía el extraño comportamiento de sus dos amigos.

Finalmente había llegado el día de la fiesta solidaria; "Los Angelitos de la tierra". Y tal como habían quedado con la empresa les pasaría a recoger su representante.

-¿Dónde se habrá metido?- Se quejaba Haruka tras mirar por enésima vez su reloj.- Puede que haya pillado un poco de tráfico.- Comentó Shingo encogiéndose de hombros. Pues ya eran casi las siete y cuarto, y Richard todavía no había llegado. El evento empezaba a las siete y media.

- Tranquilizaros, seguro que está al caer.- Aunque Artemis no podía asegurarlo al cien por cien, solo intentaba relajar los nervios de sus amigos.- Si en cinco minutos no está aquí, le llamo. Para algo nos dio su número.- Intervino Mamoru, también preocupado por la hora.

Los cuatro chicos estaban pulcramente trajeados en el recibidor a la espera de oír un coche pararse en su puerta.- ¿Y Usagi?- Cuestionó Shingo al darse cuenta de la ausencia del único componente femenino del grupo.- ¡Aquí estoy!- Anunció canturreando su entrada. Todos se volvieron hacia ella y se quedaron embobados ante la mujer que tenían delante.

Usagi bajaba las escaleras de caracol vestida en un precioso vestido azul eléctrico. La tela se ceñía a su cuerpo como un guante mientras la parte superior dejaba al descubierto los hombros y media espalda. El escote en forma de corazón resaltaba aún más su busto, dejando insinuar la belleza de sus formas sin enseñar nada de manera vulgar. Al igual de la pequeña apertura en el vestido, al lado de su pierna derecha, que dejaba entre ver un poco de piel al caminar. Pues la falda caía hasta el suelo, dejando incluso un poco de cola al final.

Subida en sus tacones plateados con un toque de purpurina para hacerlos brillar con cada paso, avanzó hacia sus amigos como si fuera una princesa. Y es que esa noche se sentía así. Su amiga Mina había insistido en ir de compras juntas y organizarlo todo. Hasta le había obligado a ir a una peluquería para que le hiciesen aquel fabuloso peinado. Un moño alto del cual salían algunos de sus mechones dorados de manera intencionada. "Elegante pero juvenil" Había dicho aquel peluquero. Por no hablar de los pesados pendientes, también plateados como los zapatos, que le había regalado. "Tómalo como un regalo de bienvenida" Insistió Mina y Usagi suspiró asintiendo muy a su pesar.

- ¡Uau Usagi! ¡Estás IRRECONOCIBLE!- Exclamó Shingo saliendo de su embobamiento.- ¡Y que lo digas tú es todo un halago!- Dijo Usagi riéndose ante el comentario. Pues Shingo era el más despistado de todos, si él se había dado cuenta entonces Mina había hecho un buen trabajo. Luego tendría que comunicárselo de inmediato. Pensó satisfecha con la cara de asombro del resto de sus compañeros.- Shingo tiene razón ¿Quién te ha abducido?- Inquirió Artemis también bromeando.- Su nombre es; Minako Aino. Y sufre el síndrome de "Hada Madrina".- Entre risas no se percataron de las miradas que intercambiaron Haruka y Mamoru. Estaba claro que los celos estaban poniendo la cosa tensa entre ellos.

- Déjame decirte que estás estupenda.- Se apresuró a decirle Haruka mientras le daba un beso en el dorso de la mano. Igual que en su cita.- "Estupenda" se queda corto, yo diría; INCREÍBLE.- Interrumpió Mamoru rápidamente besándole la otra mano.- Eh... vale chicos, me estoy poniendo roja.- Contestó apurada por el numerito excesivo de ambos.

Entonces escucharon el sonido de un claxon que provenía desde fuera de la casa.- ¡Es Richard!- Vociferó aliviado Shingo al asomarse por la mirilla de la puerta.- ¡Venga Romeos dejad a vuestra Julieta y vamos a esa fiesta!- Ordenó Artemis entre carcajadas y los dos se pusieron del color del tomate.

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Se bajaron de aquella chatarra de furgoneta en la que les había recogido Richard, y sin darle mucha importancia a su "carruaje", entraron de inmediato al hotel; "Hotel Princess Serena". Donde se iba a celebrar la fiesta en el ático.

Usagi a pesar de que ya había visto el de Madrid (cuando Mamoru le invitó a tomarse un café juntos) se quedó igual de impresionada que en aquel entonces. Lo recordaba todo tan lejano y no obstante habían pasado solo unos meses. Su vida avanzaba a pasos agigantados últimamente.

Pasaron primero por las acreditaciones para la fiesta, que estaban justo delante de la entrada. Eran dos mesas a cada lado con dos azafatas en cada una. Las azafatas iban vestidas iguales; con una falta de tubo negra, una blusa blanca, zapatos de tablao y un pañuelo rojo atado en lazo a su cuello. Además de llevar el pelo perfectamente peinado en una coleta alta.

- ¿Nos pueden enseñar las invitaciones y su DNI?- Dijo una de ellas a Usagi y sus amigos.- Por supuesto.- Contestó Richard por ellos y procedieron a sacar su documentación. - ¡Usagi!- La voz de Minako desde el umbral de la puerta captó su atención.- ¡Estaba empezando a preocuparme! ¡Un poco más y os cierras las puertas!- Comentó mientras veía al Silver Crystal acudir rápido hacia ella.- Ha sido culpa mía señorita Aino... he tenido complicaciones con el coche...- Murmuró Richard avergonzado.- Da igual, sea como fuere ya estáis aquí, que es lo que importa.

Mina los acompañó por el hotel, subieron por el ascensor hasta llegar a la última planta y finalmente aparecieron en el recibidor donde se estaba realizando el cóctel de bienvenida.- Esperad aquí, voy a avisar a Serenity.- Anunció de nuevo y desapareció entre la multitud. La sala estaba repleta de gente vestida elegantemente. La gran mayoría eran cantantes muy conocidos para el grupo. Quienes estaban en éxtasis. Eran como niños pequeños atrapados en un tienda de juguetes.

- Esto me recuerdo un poco cuando quedamos aquella vez...- Le comentó Mamoru entre murmullos a Usagi.- Sí, yo también estaba pensado eso. Aunque nuestras pintas eran bien distintas.- Puntualizó ella refiriéndose a su vestimenta. Los dos rieron por su chiste privado y los demás los miraron sin entender nada.- ¿De qué os reís?- Preguntó Haruka un poco celoso. A la vez que deseoso por intervenir en la conversación.- De nada, tonterías...- Contestó Usagi sin darle más importancia.

Su nuevo representante se volvió hacia ellos y les miró como si fuesen un grupo escolar a punto de comenzar su excursión.- Bien chicos, vosotros dejad que hable por vosotros cuando no sepáis que contestar a la gente. Y evitar a los curiosos solo traen dolores de cabeza...- Les aconsejó. Todavía no le habían visto "en acción", y esa iba a ser su primera vez. Quizás había sido una buena idea acudir a aquella fiesta después de todo.

- Menos mal, aquí estáis.- Les saludó Serenity deslumbrante en su vestido blanco perla, que definía a la perfección cada una de sus curvas femeninas. Pues a pesar de su edad, tenía una figura esbelta y bien cuidada. El vestido era tan largo que hacía pequeñas ondas en sus pies y se ataba a su cuello por dos finos tirantes de plata. Mina sin embargo, había optado por algo más juvenil y atrevido; un vestido granate de encaje bien ajustado. La falda era corta y terminaba a mitad de su muslo. Además llevaba la espalda al descubierto.

Ambas llevaban un recogido similar. Un moño alto y elegante. Con la diferencia de que en el de Mina había una trenza francesa. Esta cruzaba su peinado desde el lado derecho de su cabeza hasta llegar al moño.

- Como ya le he dicho a la señorita Aino, el retraso ha sido culpa mía.- Se volvió a disculpar Richard con la jefa.- Ya.. me lo ha explicado, no te preocupes.- Le contestó con una mirada de advertencia. Pues al parecer dicho descuido no era la primera vez que sucedía.- Chicos ahora quiero que os separéis y os mováis por toda la sala. Conoced gente, cuanta más mejor. Y si tenéis algún problema recurrid a Richard y él intervendrá por vosotros. ¿De acuerdo?- Todos asintieron con la emoción del momento recorriéndoles por las venas.

Continuará ...

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-Comentarios De la Autora-

¡Hola amigos-as "Frikilectores"! Este capítulo va a ser el más largo con diferencia a los anteriores, por eso me he tardado tanto en subirlo. ¡Incluso he tenido que dividirlo en dos partes! ¡Espero que os guste y seguid leyendo!

¡Un gran saludo desde el otro lado de la pantalla de parte de otra Frikilectora!

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Y ya sabéis:

*También podéis visitar mi blog donde he comenzado mi primera novela online titulada "El Poder de Kinich" en:

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¡HASTA EL PRÓXIMO CAPÍTULO!