Eduardo me había dejado en mi casa desde hace un buen de rato. Pero yo todavía sentía como si estuviera ahí. Se me había hecho tan corto el camino de regreso que incluso me aguante las ganas de hacer como que me desmayaba del susto que había tenido en Puebla nada más para tenerlo un ratito mas para mi.
Estaba tirada en mi cama, contando como el reloj marcaba los minutos, hecha bola debajo de las sabanas. No quería que el día acabara y que amaneciera. Por que no sabia si mañana Eduardo seria el mismo de esta noche o me iba a ignorar.
-que no caray. Te lo prometo – me había dicho antes de que me bajara de su carro. Cuando una vez mas le pregunte si se iba a alejar.
Pero no había sido lo único que Eduardo había hecho antes de bajarme, pensé apretándome la boca contra la sabana. Para que no reír como histérica al acordarme.
-¿De verdad me quieres Isabel?- Me pregunto mirándome serio.
-No pues si no quieres no- le conteste siendo sarcástica.
- Contéstame Isabel-
Baje la cabeza, haciendo como que me acomodaba la chamarra que me había prestado. Y le conteste muy bajo.
- mucho, mucho, mucho-
-Nunca te haría daño Isabel pero como ya te dije, no te lo haría apropósito. Tu sangre me tienta mas que la de cualquier persona. Y si no resisto.-
-Pues al menos lo intentaste- le dije muy despreocupada. Pero no hablo. Como si le hubiera molestado mi respuesta. Así que mejor le dije que ya me tenía que ir. Pero antes de que abriera la puerta. Su mano jalo mi cintura hacia el. Y me beso. Ya no podía ni acordarme cuantos me había dado esa noche. ¿Pero para que necesitaba contar si sus labios acariciaban los míos una y otra vez.
Me agarro del cabello y hundiendo una y otra vez sus dedos fríos como el hielo en mi pelo, agarrando mi cuello.
Pero cuando su boca empezó a bajar a mi cuello, se alejo rápido. Dejándome besando al aire… otra vez.
-No dejes de haga eso por favor-
-¿Qué? ¿Besarme? ¿Pero por que?- pregunte histérica y enfadada.
-Besarte si tonta. Pero no dejes de que me acerque a tu cuello-
No le conteste por que no le entendí. Hasta que me explico que el no me besaba allí apropósito. Que era un impulso por que mi cuello era el lugar más débil para poder encajar los dientes.
Cuando termino de decir esto se me quedo viendo, como si la hubiera regado al ser mas directo. Pero me trate de calmar.
"vampiro o no te quiero "pensé
Entonces me le quede mirando. Sus ojos seguían color miel, nunca antes los había visto tan claros. Creo que sus ojos fueron los que me dieron valor de echarle una broma.
-Desde mañana me pongo bufanda- le dije sonriendo.
Y entonces ni me dio tiempo de respirar cuando me volvió a besar. Toda yo me sentía roja como tomate. Deje de tocar su cachete para sentir el Mio. Estaba caliente a más no poder.
Entonces Eduardo volvió a besar mi cuello
Cuando me acorde de lo que me había dicho, no sabia como separarlo. Así que le lance una cachetada. Y cuando me di cuenta de lo que había hecho no pare de gritarme pendeja una y otra vez.. Pero no parecía dolerle. Al contrario, se quedo mirándome y se empezó a reír.
-perdón- le dije angustiada - ¿ se me fue la mano?-
-Ni siquiera lo siento-
-Se me había olvidado-
-¿Entonces cada vez que te bese allí- me dijo tocando rápido mi cuello. Como si le doliera hacerlo – me vas a da una cachetada?
-Esque fue lo primero que se me ocurrió- Le dije sin mirarlo a los ojos. De repente la pena que siempre me invadía volvió a aparecer. Me abrazo. Casi sin tocarme. Pero yo ya sabía por que. Y dejo que su cara cayera en mi pelo.
-Como te quiero mi tonta humana-
-eso no es romántico- le dije medio enojada
-¿y quien dijo que quiero ser romántico?-
-baboso- le dije sin dejar de abrazarlo. – ya me tengo que ir Eduardo.-
Me soltó y me volvió a besar. Y me pregunto que si estaba bien. Se le hacia raro que no estuviera como una histérica por que hubieran estado a punto de violarme… Pero hasta eso se me hacia taaan pasado. Ahora lo único que me importa era que me habían besado y no cualquier persona, Eduardo, me había besado, la persona que me había enamorado más que los otros pendejos de los que me había ilusionado. Mis estupidos amores platónicos que hoy valían madres.
Y ahora estaba sola en mi cuarto .Sin querer dormirme por miedo a que mañana todo fuera como siempre, como si nada hubiera pasado. Pero queriendo que ya amaneciera para verlo otra vez.
Me había contado tantas cosas de el. Que no podía creerlas, me sentía en una película de misterio y amor. Nada mas que la protagonista (ósea yo) estaba muy chafa. Pensé con tristeza.
Y después de todo lo que me contó, el que fuera vampiro era lo menos interesante del asunto.
Podía leer mentes, a cualquier distancia y a todas horas. Pero no podía leer la mía. Nunca había podido, creo que por eso siempre me miraba con curiosidad y con cara de enojado. No dormía nunca. No por que no le gustara. Si no por que no podía. Por mas que cerrara los ojos. Seguía despierto, y su familia tenía también como dones. Su hermana, Alicia, -la que mas buena onda se veía- podía ver el futuro. Su hermano Javier, controlaba lo que la gente sentía y su papa…su papa podía soportar el olor de la sangre y sobre todo era doctor
-No manches.- se me salio decir cuando me lo contó en el carro.
Y tantas cosas.
Siempre me tocaba con cuidado por que podía matarme sin darme cuenta. La verdad me dio miedo. ¿ a quien no le Daria miedo saber que su cabeza podía servir de plastilina por que no se hubiera fijado.? Pero se me fue el miedo cuando me contesto la última pregunta.
-¿entonces comes ajo?-
-no como nada, pero el ajo me hace lo que el viento a Juárez-
-¿y las estacas?-
-Se rompen si intentas clavar una en el pecho-
-¿los espejos?-
- aparezco en ellos-
-¿el sol?-
Se me quedo mirando. Divertido por mi expresión
-¿No me he derretido o si?-
-Pero nunca estuvimos en el sol, entonces si te derrites-
-No-
-pero te hace daño-
-no-
-entonces puedes salir al aire libre-
-no-
-chinga! Explícate – le dije. No me gustaba que le hiciera de emoción.
-Un día de estos te cuento lo que me hace-
Y ahí acabo la platica de su vida.
No podia esperar a que fuera mañana para poder verlo.
Tenia tantas preguntas que hacerle. Tanto que mirarlo, tanto que besarlo. Tanto que..
-ISABEL APAGA YA LA LUZ- me grito mi papa desde abajo enojado. Eran las doce y media de la noche y yo seguía sin poder dormir. Pero lo obedecí rápido y cerré los ojos.
Entonces me quede dormida por la voz que tarareaba el vals de Alejandra.
Y soñe como unos labios frios, besaban mi frente. Con el alma puesta en ese beso.
Hola a todos!! disculpen por no actualizar pronto. Pero Creo que estaba a punto de darme migraña por tanta compu y mi mama confisco cruelmente mi computadora. Pero ahora estoy mejor, no me duele ni la cabezxa ni el ojo. Disculpen por jno hacer un capitulo mas grande pero queria actualizar de una buena vez.
bueno, me voy rapido, Muchas gracias a todos por sus comments. Y hubo un comment que me dio mucha risa esta muy jalado. Preguntandome si Eduardo e Isabel tendran cuchiplancheO jajajajaja ( qe geniial estuvO eso)
Lo unico que les dire, es, no se emocionen pero tampoco se desanimen, No es cualquier crepusculo. Todo puede pasar.
jaja
cuiidense y muchas gracias por sus reviews! que esten geniial!
byee
