La profecía no encontrada

Entraron por fin al callejón Diagon gracias a que Harry y Luna pudieron darles acceso; aún los vampiros como Stefan, Caroline y Klaus no creían que existiera un mundo paralelo bastante extraño y peculiar oculto por muchos años. El sitio era irregular, las construcciones de madera oscura y ventanales altos se dejaban apreciar en forma de galería adornadas con los letreros hechos a mano que indicaban los nombres de las localidades como si se tratara de un raro centro comercial de las grandes ciudades.

Elena miraba todo a su alrededor tallándose los ojos para comprobar que no estuviera en una especie de sueño, pues los habitantes de ese lugar vestían túnicas largas acompañadas de sombreros algo graciosos; unos largos y puntiagudos mientras que otros eran chatos en forma cilíndrica con una mota de estambre en la cima. Miraba a Stefan quien también se veía distraído con el panorama tan extraño que estaba observando, pues prestaba especial atención a un sitio llamado "Madame Malkin, túnicas para toda ocasión". Contemplaban que algunas personas se encontraban eligiendo vestimenta u otros tomandose medidas para adquirir uno.

-Que lugar es este?- Preguntaba Caroline mirando a todos lados.

-Este es el callejón Diagon, el lugar que contecta su mundo con el nuestro.

-Desde… cuando existe?

-Desde siempre, los magos y brujas convergen aquí a la par que los muggles.- Respondía Harry mirando al frente para doblar la esquina para condicirse a la entrada principal del ministerio de magia.

-Harry- Se persuraba Stefan.- También hay vampiros en… su mundo?

-Claro, solo que en este caso tienen la forma de controlarse y sirven como buenos aurores, de hecho tenemos a cinco vampiros en el escuadrón.

-Ellos son magos?- Preguntaba Klaus quien tenía de la mano a la rubia.

-No, ellos son excelentes cazadores y pocionistas, además conocen la forma de operar de los criminales y son bastante utiles, pero se les tiene estrictamente prohibido visitar su mundo, bien dicen que en arca abierta hasta el más justo peca- Respondía el pelinegro mientras llegaban al ministerio.

Un portón de madera tallado al estilo barroco con algunas imágenes grabadas se abría lentamente para darles el paso. Los otros se miraban unos a otros sorprendiéndose de la forma de esa construcción pues estaba tan inclinada como la torre de Pisa de Italia. Cuando entraron los vampiros se quedaban sorprendidos con todo lo que ocurría a su alrededor; pues papeles voladores abarrotaban el techo con diminutas alitas para dirigirse a las diversas oficinas asi como también pudieron apreciar una larga galera con chimeneas en los costados donde aparecían personas de la nada.

-No se queman?- Preguntaba la morena.

-Son chimeneas de la red flu, un medio de transporte utilizado que acorta el tiempo, pero debes ser preciso cuando visites algun lugar, pues yo la primera vez aparecí en otra para caminar cinco cuadras a donde quería llegar.

-Su desventaja es que llegas cubierto de hollín y es molesto tener que sacudirte durante el camino- Luna Lovegood caminaba como si nada con las manos introducidas en su túnica.

Observaban también una fuente danzarina que proyectaba la imagen de un hombre afroamericano con un sombrero chato y túnica color azul turquesa; posaba para la foto y claramente indicaba el nombre de "ministro de magia". Harry y Luna seguían con el camino pero los demás vampiros miraban toda esa escenografía totalmente fascinados, pues a pesar de vivir muchos años aquello era totalmente nuevo y por que no decirlo. Mágico.

Entraron por una compuerta de hierro dorado parecido a un ascensor común y corriente. Stefan tomaba la mano de Elena quien todavía miraba a su alrededor al igual que caroline para después introducirse a la par de los magos que los acompañaban. Harry indicaba fuerte y claro "Departamento de Aurores", y enseguida una voz femenina respondía al escucharla para indicar el piso y la oficina donde quedaba.

Sin esperar cualquier acción sintieron que su cuerpo era jalado hacia a dentro para dirigirse al sitio deseado mientras que tanto Elena como Caroline se aferraban a sus acompañantes que estaban igual de impresionados. Harry y Luna permanecían tranquilos esperando llegar tan pronto como era posible, asi que pasaron dos minutos para después aparecer en un pasillo largo tapizado en bloques brillantes de color negro que bien podía pasar por linóleo finamente pulido. Caminaron hasta la oficina donde aquel hombre afroamericano que habían visto en la entrada del lugar los esperaba dando vueltas por su despacho con la mano en su mentón.

-Porfin llegas Harry, ¿Nadie los notó?- El hombre miraba a los presentes para saludar después con cortesía. –Buenas tardes, soy el ministro de magia, creo que no es necesario recapitular los hechos ya que ustedes están buscando a su amiga Celta cierto?

Elena y Stefan se miraban aun recuperándose de la conmoción de ver aquel sitio lleno de artilugios extraños, pues se habían entretenido observando un aparato con varios espejos, un par de lechuzas paradas en un madero largo y una pila con lo que parecía ser agua común y corriente. Lo más sorprendente eran los cuadros que se movían como si en verdad los estuvieran observando; en ese momento Caroline le daba un codazo al vampiro castaño para que respondiera la pregunta.

-Si… perdón, bueno, de hecho Bonnie es de nuestro pueblo, Mystic Falls Virginia en Estados Unidos.- En ese momento el ministro se giraba repentinamente.

-Has dicho Mystic Falls?- Miraba al pelinegro para decirle algo importante. –Hermione esta investigando alla sobre los híbridos.

-Por que no me dijiste nada?, ¿Acaso no sabes lo peligrosos que son?, la ultima vez tuvimos que usar mas fuerza de la que empleamos para someter solo a tres,- Harry estaba algo exasperado mientras que los demás solo se quedaba expectantes, incluso Klaus que sentía que le estaban hablando precisamente a el.

-No había alternativa, necesitábamos discreción y no creo que Ronald conozca esa palabra por más bueno que sea, y tu eres impulsivo Harry te necesitaba a en Nueva Orleans de urgencia. –Suspiraba en ese momento mientras que el vampiro original daba un paso al frente.

-Yo soy un hibrido señor, asi que me pongo a su disposición para ser arrestado.

-Estas loco Klaus!, ¡Que carajos pasa contigo!- Replicaba Caroline en ese instante mientras que Stefan la detenía, pues si esa era una oportunidad de deshacerse de él la tomaría sin lugar a dudas, la rubia lo miraba con furia y Elena interpretaba eso como un enamoramiento contundente por parte de su amiga.

-No recuerdo nada de mi pasado, pero se cual es la forma en la que nos debilitamos, asi que me ofrezco para atraparlos y terminado su cometido le reitero que no opondré resistencia alguna.

Los magos se miraban unos a otros no creyendo que un hibrido estuviera a la merced de la justicia, pues eran sagaces y escurridizos al momento de la persecución. Harry miraba al ministro asintiendo mientas que Caroline trataba de safarse del agarre de Stefan.

-No saben ustedes nada… el no recuerda esa parte de su vida, por favor señor no lo arreste.- La rubia suplicaba mientras que el hibrido la miraba con ternura, pues había alguien que se preocupara por el .

-Esta bien Caroline, una abominación merece la muerte, el encierro y el cautiverio- Las palabras de Klaus sorprendieron a Stefan, definitivamente ese no era el vampiro original que era su "mejor amigo" en Monterrey California, ese era otro totalmente diferente e incluso dudaba si en algun momento su verdadero cuerpo estaba en otra parte para huir como siempre.

El ministro de magia caminaba hacia el vampiro original rizado observándolo de arriba abajo mientras el otro sostenía su vista fija en uno de los cuadros movibles. Harry se quedaba a la espra mientras que luna solo sonreía inocentemente. –No eres una abominación Klaus, eres un ser humano, por muy mezclado que estes con otras especies- La bruja rubia decía y la vampira sonreía al mismo tiempo.

-Gracias Luna..

-Solo digo la verdad, no tengo por que mentir.- Respondía ella y en ese momento Kingsley daba un suspiro hondo para volver al tema anterior.

-No te arrestaremos ¿Klaus verdad?, me han hablado mucho de ti, dependes de la familia original de vampiros y lograste convertirte en un ser poderoso, pero debo decirte que cualquier cosa que intentes aquí no te servirá de mucho, después de todo la magia es la que mueve la mayoría de las aptitudes en los seres sobrenaturales.- Miraba a los demás. –Tendremos que trabajar en equipo, per tendremos que llevar a Elena a la fuente de la memoria.

-Para que la quieren llevar alla- Preguntaba Stefan preocupado y a la defensiva.

-Su mente esta conectada con la de la bruja celta, asi que através de ella podremos darnos cuenta de los movimientos que tienen planeados, o al menos los lugares que nos dejen pistas.

-Kingsley, no has sabido que querían en le departamento de misterios?- Preguntaba Harry inmediatamente tomando el ultimo inventario realizado en el lugar. Mientras tanto el ministro suspiraba decepcionado.

-Todo esta completo Harry, ni una profecía o artefacto perdido, solo causaron destrozos a su paso, pero no sabemos que buscaban, esto dificulta la misión por mucho.- El hombre afroamericano concluía pero Elena había recordado algo que le mostró Bonnie en su último sueño, asi que dio un paso al frente para aclararlo.

-Dice usted profecía?

-Si…

-Que cosa es una profecía para ustedes?- Volvia a preguntar la morena.

-Tienen forma de esfera de cristal, esos presagios son grabados desde tiempos inmemoriales para poder ser estudiados e incluso parados en su momento, ¿Tienes alguna información que nos pueda ayudar?.- Volvia a explicar el ministro mientras que todos en ese despacho estaban más interesados, incluso Stefan.

-Bueno… Bonnie miró una especie de anaqueles donde habia varias de ellas, caminaron y comenzaron a revisar una por una, incluso Kol las observaba como si su vida dependiera de ello—La chica hacía una pausa para acercarse un poco más a los magos. –Están utilizando a Bonnie y a los demás brujos para buscar al… elegido.

-Me… buscan a mi?- Preguntaba El pelinegro.

-No lo se, ¿Tu eres el elegido?- El vampiro pelinegro arqueaba una ceja.

-Bueno… lo fui en su momento, es una larga historia que contar pero lo que mas me preocupa- Caminaba alrededor de la oficina del ministro con la mano en su mentón. -¿No sabes que fue lo que Silas y Rossier hablaron?.

-Bueno… creo que Ikaro es su verdadero nombre, es un inmortal como Silas- Ella pasaba saliva tratando de recordar. –Hablaron del elegido, tenían que buscarlo para completar un… ritual, uno… prohibido relacionado con sangre.

-Por que la querrían, ellos no son vampiros- Puntualizaba Kingsley.

-No lo se, yo solo veo les digo lo que Bonnie presenciaba- La morena apretaba sus labios con mucha fuerza mientras que el castaño se acercaba a ella para infundarle tranquilidad. Entre tanto los magos se miraban unos a otros tratando de descifrar aquel presagio, pues ahora buscaban a esa persona que llamaban el elegido.

-No hay tiempo que perder, tendremos que llevarte a la fuente de la memoria, también será un canal temporal de comunicación para poder ver lo que en ese momento estén tramando Silas y sus aliados.- Indicaba Harry mientras que los demás lo acompañaban a ese sitio, pues ahora tenían en claro que aquellos inmortales buscaban a una persona en especial para obtener su sangre. La pregunta sobre el motivo seguía en el aire y su única conexión era Elena Gilbert.

Todos seguían bailando en la celebración como nunca, pues Carol Lovegood había elegido el mejor repertorio de música de la época colonial para que todo fuera perfectamente ambientado. La comida estaba constituida por canapés de jamón y queso, el platon de fruta fresca cortada estaba rebosante y suculento.

La castaña se tomaba un respiro para acudir a tomar algunos cuadritos y entretenerse con la comida pues aquel baile que había tenido con Damon le había cortado la respiración y necesitaba distraerse. Para poder hacerlo como se debía aceptó bailar un par de piezas con Matt Donovan al igual que Jeremy Gilbert.

Ambos chicos sonreían a expensas del vampiro pelinegro quien se sentía demasiado incomodo que Hermione fuera el centro de atención de varios caballeros del lugar, incluso Jenna se mostraba un tanto celosa ya que Alaric le había pedido bailar después que ambos chicos. La sheriff Forbes no tenía animos de caracterizarse y con su uniforme policial recorría toda la plaza esperando que no hubiesen novedades.

Hermione acomodaba un poco su cabello volviendo a notar que el pelinegro se acercaba y al mismo tiempo sentía su corazón acelerarse sobremanera, trataba de distraerse con los que bailaban pero era imposible ignorar ese aroma a madera y menta que el joven emanaba con su sola presencia. Damon tomaba un poco de ponche a pesar de no gustarle del todo colocándose a un lado para admirar con ella el panorama.

-Creo que el mocoso Gilbert y el Jonny Bravo están como un par de caballeros dispuestos a batirse a duelo por ti, bueno… eres británica, supongo que eso es lo que acostumbran allá.- Sonreía torcidamente el vampiro y la castaña tan solo se recargaba un poco mas rodando los ojos.

-Son mis amigos Damon, tienen lindas atenciones conmigo.

-Y a toda mujer le encanta que le tengan atenciones, creo … que eres la Paris Hilton de Mystic Falls.- La castaña volteaba a verlo algo indignada.

-Gracias por llamarme descerebrada y borracha, creeme que es un gran cumplido viniendo de un vampiro ancestral- Respondía la castaña haciendo que el pelinegro soltara una risotada, admitía que le gustaba hacerla enojar, pues se miraba fantástica, única y sobre todo más humana que nunca.

-No sabes lo que tuve que contenerme Hermione- Daba un trago a su bebida.

-De beber sangre humana… No se por que no es una novedad contando tus antecedentes Damon- Ella sonreía mientras que el le tocaba el mentón para obligarla a mirarlo sintiendo que se desarmaba y sus musculos se volvían gelatina con ese contacto. En ese instante el pelinegro de ojos aguamarina le hablaba en susurro, al oído, hipnotizando con esto todos sus sentidos.

-Contenerme de no romperle el cuello a ese par de mocosos idiotas y al cabrón de Alaric por bailar contigo… tu veniste conmigo, y soy un tanto… territorial Hermione.

La castaña sintió que su corazón se aceleraba un poco más con aquella declaración, sus manos temblaban considerablemente al mismo tiempo que su boca. Sabía de antemano que eso que comenzaba sentir estaba prohibido, colocaba a su prometido rubio platinado ante cualquier cosa pero le resultaba imposible con ese contacto tan cercano que tenía con el vampiro. Ella solo sintió decepción por si misma desviando la mirada para evitar ese par de ojos azules claro que tanto le encantaban.

-Estoy aquí para ver si hay hibridos cerca Damon, no para una cita romantica, además…- Le mostraba el anillo que Draco le había obsequiado.—Estoy comprometida recuerdas?, ve esto bien, por que quiero que marques el límite entre nosotros.

El vampiro tomaba deliberadamente su bano tocando con finura sus dedos; recorría lentamente lo largo de ellos hasta la punta de las uñas sin dejar de mirarla, se detenía en esa pieza de joyería de oro blanco arqueando un poco más la ceja. Sabía que todo aquello era más que deseo, ansia de beber su sangre, de tenerla para él, pues no cometería el mismo error con Elena y jugaría sus cartas a la perfección para no volverse a equivocar.

-Tu prometido es rico no es asi?, creo que …- Le susurraba al oído. –Creo que quieres casarte para poder escoger sola tus esferitas de navidad y ordenar al ama de llaves disponer todo para cada comida- Se separaba un poco de ella para sonreir con amplitud. –Que envidia Hermione.

-Callate Damon- No pudo evitar medio reir con aquel comentario y trataba por todos los medios de mostrarse rígida, pero era imposible.

El chico se acercaba nuevamente a su oído esta vez tomándola de la cintura para apegarla a su cuerpo.- Tu seras su mujer, el será tu marido, respetando la ya tan trillada regla de "en la salud y en la enfermedad", "en la pobreza y en la riqueza", "en lo próspero y en lo adverso" hasta que… la muerte los separe.- La castaña sentía de nuevo esa voz que se impregnaba en cada poro de su piel cerrando los ojos, respirando el aroma amaderado de Damon mientras el continuaba con ese juego de palabras envolventes.

-Tendran una recepción digna de reyes…-El se acercába a su lóbulo derecho rosándolo con sus labios.

- … Bailaran y te acercaras a él sintiendo todo su cuerpo por encima de tu vestido blanco de satín y seda…-Se acercaba más a su oído bailoteando un poco en aquella área.

-El podrá sentirte ansiando estar a solas para despojarte de tu ajuar de novia… quitarte el corpiño… las medias… los zapatos, observar tu cuerpo desnudo por detrás de la cortina de baño mientras te alistas para salir semidesnuda… casi expuesta… Mientras el trata de evitar que notes que si virilidad esta erecta y lista para poseerte.- En ese momento la castaña se perdía en aquella declaración pasando saliva con dificultad , pues el pelinegro continuaba con aquellas palabras como si fueran música para sus oídos.

-…Te tomara de la cintura acariciando tu cuerpo de arriba abajo haciéndote sentir mujer, deseada, amada, mirarás las sabanas con tus parpados entrecerrados deseando que el te bese..—Damon le acariciaba la mejilla mientras que la castaña tenía los ojos cerrados. -…Te siga tocando, que pase su lengua por tus senos…- Hermione se sentía en el extasis imaginándose no a su prometido, sino al vampiro haciendo esas cosas tan diestramente como las describía. Fue cuando recobró la cordura apartándolo de tajo de su lado para abrazarse a si misma; afortunadamente ninguno de los ahí presentes se había percatado de tal cercanía.

-Basta Damon… creo que debo ir a dormir, mañana hay trabajo pendiente y quiero terminar pronto.

-Pero trabajas los domingos?- Preguntaba el vampiro haciendo que ella se pusiera de mil colores, se había delatado claramente.

-Este… si, necesito revisar unas cosas.

-Entonces ya nos vamos, esto de socializar no se me da como antes.- Damon la acompañaba a la salida pero en ese momento sintieron un estruendo parecido al de la electricidad. Hermione escuchó un grito desgarrador de Carol quien estaba aterrada por observar que las farolas se hacían añicos al mismo tiempo; una a una comenzaban a apagarse mientras que todos corrían despavorídos por todos lados para buscar ayuda.

-Que carajos fue eso- Damon se colocaba frente a la castaña también sorprendido por ese altercado, en cambio la chica de ojos miel trataba de concentrarse para percibir cualquier amenaza. Por alguna extraña razón lo asoció con un ataque en Londres a causa de mortífagos.

-Debo ir a investigar- La castaña se tomaba la parte media del vestido para correr hacia el lugar de los hechos y averiguar lo que sucedía; el pelinegro vampiro tan solo se limitaba a seguirla contemplando que ahora los adornos que los estudiantes habían colocado se incendiaban por si solos.

-Sera obra de los hibridos?.

-No lo creo, podría detectar su presencia, incluso tu lo harías pero esto es algo mas complicado Damon.

-Que quieres decir con eso Hermione.

Antes de que la chica contestara un sujeto de capa negra hacía acto de presencia con una mascara de metal caminando lentamente destruyendo todo a su paso. Los demás que se encontraban mirando esa acción no creían lo que estaba ocurriendo; entre tanto la sheriff Forbes acompañada de un grupo de policías apuntaban al terrorista para después disparar a quemarropa.

Aquel hombre enmascarado solo repelía las balas diestramente con un madero largo que Hermione reconoció al instante; pues se trataba de un mago haciendo atrocidades en el pueblo. El sujeto continuaba desviando las balas pero los policías no se rendían, seguían disparando con la esperanza de que por lo menos una bala pudiera atravesar su cuerpo.

-Alto ahí!- La sheriff imperaba mientras que el hombre apuntaba con la varita a uno de los policías lanzando un rayo de luz verde que hizo que la castaña se llevara las manos a la boca. Ese mismo se impactó contra el pecho del uniformado haciendo que se derrumbara de un solo golpe cayendo totalmente inerte al piso.

-No!- La castaña gritaba y Damon la seguía corriendo hasta la escena del crimen.

-Que pasa Hermione!- Imperaba Damon pero ella se concentraba en observar al sujeto de la mascara que había asesinado con la maldición imperdonable al policía. Se acuclillaba para comprobar tan solo un cuerpo sin vida yaciendo en el asfalto. Se levantó para empuñar su varita y mirando con determinación al atacante.

-Hermione… el tipo loco… es uno de los tuyos?

-No… es peor- la chica se encaminaba apartando a Damon y enfrentarlo, caminaba a paso decidido hasta que por fin lo tuvo a una distancia considerable.

En ese instante el enmascarado había desarmado a la Sheriff quien seguía expectante por aquellas extrañas luces que salian del madero que servía como arma destructiva. La había derribado al piso y el siniestro hombre se acercaba lentamente haciendo sonar sus botas hasta que con la varita le apuntaba al pecho.

-Muggles estupidos, nunca cambiarán, siempre creyendo que lo podrán arreglar todo con sus cañoncitos de fuego… Avada..

-Expelliarmus!- La castaña desarmaba lo desarmaba antes de que pudiera conjurar la maldición asesina en contra de la señora Forbes. – Levicorpus- La mujer policía sintió su cuerpo elevarse por los aires como desafiando toda ley gravitacional para ser dejada al otro extremo de la escena, miraba que la causante de esa magia extraña era Helen, la recién llegada de Londres.

-Que esta ocurriendo…- La sheriff preguntaba aun en el suelo y observando a la ojimiel dirigir la mirada al tipo siniestro. Entre tanto en la otra escena el hombre de la mascara de metal se cruzaba de brazos recuperando su varita de nuevo.

-De modo que la sangre sucia esta en este pueblucho de mala muerte- Soltaba una risotada, mientras tanto los demás incluyendo Jeremy quien ayudaba a los demás a evacuar la zona se daban cuenta de que Helen o mejor dicho Hermione era de la misma naturaleza que el terrorista.

-No te preguntaré como es que me conoces, pero te advierto que no permitiré que hagas mas daño, acabo de notificar a Azkaban que un preso acaba de fugarse, asi que no lo compliques y entregate- Hermione tenía su verita en ristre totalmente decidida. Damon se acercaba a un lado para hacerle compañía y no dejarla sola, no sabía como combatir a un mago pero de algo estaba seguro, no dejaría que la chica resultara herida de ninguna forma.

El hombre en cambio solo caminaba a paso lento ondeando su varita y echando parte de su capa hacia a tras para dejar ver un traje de cuero negro que inmediatamente ella reconoció como un mortifago, o mejor dicho uno que deseaba serlo.

-Asi que te convertiste en auror, bueno, supongo que tus amigos Potter y Weasley te hacen compañia, ¿Puedo preguntarte donde están?.

-Lo conoces Hermione?- Preguntaba Damon.

-Si.. o eso creo- Elevaba un poco la voz para que el hombre de la mascara la escuchara. –Tu eres Demitri Greyback , hermano de Fernir cierto?.

-Vaya, vaya, no por nada tu fama te precede sangre sucia, eres la mas inteligente que conozco, casi tanto como la loca de Bellatrix- El hombre suspiraba fingidamente. –Triste deceso, tan buenas tetas que tenía la mujer pero ya vez, no se puede tener todo en la vida.

Damon se quedaba pasmado con la platica que sostenían aquellos dos, pues utilizaban términos desconocidos, lenguaje que jamás había escuchado en toda su vida. Sabía perfectamente que Hermione era una bruja legitima y que su mundo era bastante bizarro pero jamás que fuera del todo palpable. La castaña seguía con su mirada fija en el enmascarado de hierro.

-Que haces en este pueblo, ¿A quien o que veniste a buscar aquí?. –Puntualizaba la chica aun con la varita en ristre mientras el otro se acercaba un poco mas hasta quedar a corta distancia.

-Estoy en busca del hibrido original, aunque me llegaron reportes de que alguien mató a dos de los mios, asi que solo necesito que Klaus Mikealson aparezca para poder largarme de aquí.- La castaña se quedaba dubitativa mientras que se daba cuenta que varios hombres mitad lobo y vampiro acudían a reunirse con ese ex mortifago para acorazarlo. La chica no quitaba su varita de posición hasta que de repente Damon había hablado.

-Yo conozco a Klaus pero el hijo de puta esta inactivo, no me lo agradezcas, pero nadie quiere vivo a un parásito que esta mutando con un perro ¿Sabes a lo que me refiero no?- El pelinegro se colocaba a un lado de la castaña mientras que ella lo observaba con duda.

-Conoces a ese tal Klaus?

-Creeme , lo conozco mas de lo que quisiera.

El hombre de la mascara de hierro empuñaba su varita para enseguida conjurar un hechizo inmovilizador en el pecho del vampiro que acompañaba a Hermione.

–Reducto!-Ella en cambio realizaba un contra ataque haciendo que los otros hibridos se pusieran en guardia para defender a su actual señor.

-Que carajos!- Damon intentaba soltarse pero era imposible debido a la magia que le habían conjurado. Sus piernas y brazos estaban completamente inmovilizados mostrando su bestialidad, pues la situación comenzaba a molestarle. La castaña seguía luchando hechizo por hechizo contra el mortifago quien estaba en desventaja, ya que la chica era demasiado hábil con la varita.

-Atrápame si puedes Sangre sucia- El enmascarado de hierro desaparecía dejando una estela oscura a su paso rondando por la plaza, mientras tanto ella dudaba si perseguirlo, pero lo pensaba un momento concluyendo que no podía estar más delatada que en ese instante. Tomaba su muñeca apretándola con fuerza para dirigirse a la misma velocidad que el mortifago salvo que ella tenía el humo completamente blanco.

Los habitantes del pueblo miraban aquella escena no dando crédito a lo que sus ojos presenciaban, pues alrededor del parque principal podían divisarse un par de estelas de humo en blanco y negro que se perseguían. Constantemente miraban toda la destrucción comenzando a recapitular los hechos. Todo ese ataque se debía a un ser que usaba magia, de eso no había ninguna duda; muchos de los ancianos asociaban ese hecho con el apocalipsis.

-Sueltame hijo de …- Damon no podía quitarse el hechizo de encima mientras que tres hibridos se encontraban frente a el sonriendo como unos locos, los ojos amarillentos les brillaban con todo fulgor y los colmillos les salian de manera mounstrosa.

-Asi que tu mataste a Federick y a Robert- Decía uno de ellos moreno de cabello azabache y musculos prominentes. Damon en cambio no paraba de reír de manera sonora, pues aún en los peores momentos sacaba siempre su lado sarcástico.

-Quien era tu novio, el primero o el segundo?-

-Callate cabrón, acabas de firmar tu sentencia de muerte, dile adiós a tu vida de vampiro- En ese momento los tres hibridos al mismo tiempo le clavaban sus fauces haciendo que gritara de dolor desgarrador. El veneno de licántropo comenzaba a recorrer su torrente sanguíneo para después mostrar los síntomas que serían lentos y torturadores.

Hermione pudo derribar eficazmente a Greyback haciendo que cayera al piso estampándose contra la ventana de una casa de cambio. Después observaba que los hibridos estaban devorando la carne del pelinegro y lanzaba un hechizo para poderlos apartar.

-Bolus eléctrica- Unos rayos luminosos de electricidad hacían que los hibridos cayeran en shock totalmente inconcientes. Ella lograba tocar tierra para dirigirse al vampiro quien en ese momento estaba todavía inmovilizado; logrando quitar el encantamiento congelador notó que el aspecto del joven de ojos aguamarina era más palido que de costumbre, pues el veneno de licántropo habia entrado en su cuerpo.

-Damon… respondeme por favor, no , no me hagas esto, quedate conmigo si?.

-Hermione… - El comentaba con una sonrisa para después mostrar sus marcas de mordeduras donde lo habían atacado. La chica tan solo observaba aquella carne desgarrada que no sanaba por si sola como era característica de los vampiros. Estaba alarmada, preocupada, casi soltaba una lagrima al verlo en tal estado.

-Tenemos que ir a la casa de huéspedes…

-No- El imperaba. –Tienes que atrapar a ese mago loco, esto..no es nada.- En ese instante la chica lo tomaba de la cintura para abrazarlo completamente. Observaba al mismo tiempo que Greyback no estaba derribado, y si era lo suficientemente listo sabría que los aurores estarían en camino para hacer dos cosas; desmemorizar a los habitantes sobre el altercado y buscar el rastro del nuevo mago tenebroso asi que por el momento no tendría de que preocuparse.

-Damon… mi prioridad eres tu, no dejaré que mueras…- El le daba una caricia observándola en aquel vestido aperlado con motivos dorados. –Te pareces tanto a ella, gracias… por traérmela devuelta.-La castaña le sonrio sabiendo que tendría que hacer lo imposible para curarlo, aunque probablemente ese vampiro tenia las horas contadas.

Visualizaba la sala de estar de la casa de huéspedes para seguido a eso desaparecer de un tirón de la plaza. Damon sintió solamente una especie de mareo que casi le provcaba un vómito, pero tenía que contenerse hasta llegar a su hogar, al menos ahí … podría morir en paz.