Bella P.O.V.
Había pasado una semana sin verlo, solo escuchaba su voz por el teléfono; él estaba teniendo problemas, debido a que aún no le podía decir a Jane de lo nuestro, ya que su estado de salud no era el mejor, no sabían que tenía, pero no era la misma de antes, por esta razón Edward me había solicitado un poco más del tiempo previsto para solucionar nuestra situación, lo que me molestaba era eso, debía esperar más tiempo por ella, y porque él es demasiado caballeroso para dejarla así, pero lo que me reconfortaba era saber que al final él me amaba solo a mi...En el tiempo que pasé sin verlo me hice amiga de Alice, logré encontrarla en sus lugares favoritos, teatros y museos, como la conocía lo suficiente sabía de qué hablar con ella, por otra parte a Rose la conocí en una cena de beneficencia, a ella le agrada ayudar a buenas causa; estaba recuperando pequeñas partes de la vida que Jane me había arrebatado, solo me faltaba recuperar lo más importante en la vida de cualquier ser humano, mi familia, en muchas ocasiones me vi tentada a llamar a mi casa, pero no podía hacerlo, no así, no ahora, pronto la recuperaré y será para siempre..
Debía hacer algo más, en verdad es un deseo, enfrentarme a Jane y decirle que soy yo la mujer por la que su esposo se vuelve loco, soy Emilie, la mujer que ha robado a su esposo, la mujer que ama Edward Cullen, en verdad quería hacer esto y más, pero no podía, pues Edward es quien debe decírselo...
Aunque quiero decirte mucho Jane no podré hacerlo, solo espero verte pronto, mis pensamientos se vieron interrumpidos por el timbre...Me encontraba en mi estudio, cuando Arthur llegó anunciando que tenía visitas...
-Señorita Emi, la buscan unas damas.
-Iré en un momento.
-Si Emi, damas tomen asiento por favor.
-Gracias, ya verás que te agradará.
Escuché una voz familiar, y la identifiqué era Alice, salí del estudio y para mi sorpresa... Jane estaba en mi casa con Alice... me quedé en shock por un momento, sólo sentí que alguien me abrazaba eufóricamente.
-¡Hola Emi!
-Hola... Alice, hola...
-Mira ella es mi amiga Bella.
Estaba sin palabras, pero debía hablar.
-Un placer, soy Emilie.
-El gusto es mío, ya que Alice me habla mucho de usted siento que la conozco.
-Pues ella me habla de ti, de Bellis, ¿cierto?
-Si, ¿nos sentamos Emi?
-Claro, disculpen, ¡Arthur! ¿me disculpan un momento?regresaré pronto, siéntanse en casa.
No podía permanecer mucho tiempo ahí, pues Jane podría sentirme, además no estaba preparada, para hablarle...
Para mi suerte Arthur estaba en la cocina y no escuchaba muy bien, por ello lo use de excusa para huir de la sala...
-No salgas, espera.
-Usted me...
-Lo sé, pero olvídalo, es ella Arthur, Jane está aquí, Alice...
-Ya veo, ella es como usted la describió, muy elegante, pero Emi, no debe esconderse.
-Arthur, no puedo estar con ella, no sé qué hacer.
-Emilie, haga lo mejor que pueda y regrese, ella no la conoce, además debe enfrentarla, algún día tendría que hacerlo y ese día es ahora.
-Lo sé... pero no podré tratarla bien.
-Haga su mejor esfuerzo, recuerde como se comporta con los socios que no le agradan, recuerde eso y aplíquelo ahora.
-Bien, iré allá... ah! dame esas gafas.
-Tome, pero.. ¿sabe que aún con las gafas puestas ella la verá?
-Claro Arthur, es para... yo sé.
-Bueno, si llama el caballero... ¿qué...?
-¡Me lo pasas!
-De acuerdo.
-Hora de enfrentarla.
-Ánimos Emi.
-Gracias, ven conmigo he venido a buscarte.
-Es cierto, andando señorita.
Cuando estábamos cerca de la sala escuché lo que Jane le decía a Alice y me sentí un poco aterrada...
-Alice, siento que conozco a Emilie.
-Posiblemente la has visto en eventos de etiqueta, ella y tú pertenecen al mismo escalón económico.
-Siendo así, es posible.
-Disculpen mi tardanza.
-Emi... ¿usas gafas oscuras?
-Si Alice, es por la luz, últimamente me ha dado problemas la vista.
-Lo comprendo Emi.
-¿Gustan algo de tomar?
-Para mi un té.
-Espera Alice, tú quieres un café, yo también deseo una taza de café, así que Arthur trae dos tazas de café y una de té por favor.
-Con todo respeto señorita Emilie, debería desistir del café, recuerde que el joven me ha pedido que no la deje tomar demasiado café.
Arthur estaba jugando a un juego al que me decidí a jugar, es cierto que a Edward no le gusta que tome demasiado café y eso debía ser igual con Jane...
-Arthur... es la primera del día, él comprenderá que era para acompañar a una amiga.
-De acuerdo señorita, damas en un momento traeré sus bebidas, con su permiso me retiro.
-Anda Arthur.
-Disculpa, ¿a tu novio no le agrada que tomes café?
-Así es Bella, él prefiere que tome té o jugos naturales, tiene complejos con la cafeína.
Arthur logró hacer lo que buscaba, hacer que Jane dudará.
-Comprendo, es extraño, ya que a mi esposo le molesta eso también, supongo que debe ser un complejo de hombres sobreprotectores.
-Esperen, ¿Emi tienes novio?
-Novio...m... no Alice.
-¿No es tu novio Emilie?
-No Bella, no puedo exponer mi vida sentimental, pero diré que él me ama y yo a él, pero nuestra relación no es la mejor...
-¡Wow Emi! tú tienes muchas cosas que no conozco.
-No te preocupes Alice, pronto las sabrás, pero dime Bella, ¿Cómo conociste a esta amiga maravillosa?
-Pues... fue hace mucho.
-Disculpa a mi amiga, ella está olvidando muchas cosas últimamente, si me permites te diré la historia de nuestra hermosa amistad.
-Por favor Alice.
-Perdón, pero no la recuerdo tan bien como Alice, anda dísela.
-Todo inicio en una tienda de mochilas, teníamos cinco años, ambas estábamos enamoradas de la misma mochila, pero solo había una y eso era un problema, ya que nuestros padres se conocían decidieron que lo mejor era que ninguna la llevaría a casa, por lo que así fue, ambas nos molestamos con la otra; nuestros padres eran muy buenos amigos y organizaban almuerzos en los que nos reuníamos, Bellis y yo aún nos odiábamos por el incidente de la tienda, pero un año después superamos el tema y nos tratamos mejor en las reuniones de nuestras familias, pero no eramos tan amigas, solo juagábamos juntas, el tiempo transcurrió y llegamos a conocernos mejor, además estudiábamos en el mismo colegio, trabajamos en grupo una vez y descubrimos que eramos maravillosas juntas, ambas nos complementábamos, aparte que Bellis fue la única amiga que estuvo conmigo cuando mamá murió... tiempo después nos convertimos en las amigas que somos ahora... Estamos en Inglaterra cumpliendo nuestros sueños, los sueños de dos amigas, Bellis es y será mi hermana del alma siempre...
-Es una linda historia.
-Alice, recuerdas todo.
-Claro Bellis, jamás lo olvidaría.
Arthur llegó con nuestras bebidas y decidí ayudar...
-Damas sus bebidas.
-Espera te ayudaré... toma Alice, Bella... ¡oh! perdón...
Derrame un poco de café en el vestido, pues sé que ese color es su favorito, un color beige, debía hacerle algo.
-No te preocupes, yo lo limpiaré.
-Bellis eso no saldrá.
-Es cierto Alice, Bella permite que ayude con esto, te prestaré uno de mis vestidos.
-No es necesario Emilie.
-Bellis, debemos salir y... no querrás salir con esa mancha en tu vestido.
-Por favor Bella.
No era compasión, era para mostrarle un poco de mi poder...
-De acuerdo lo aceptaré Emilie.
-Sígueme, regresamos pronto Alice.
-Vayan.
Conozco sus debilidades, una de ellas es la ropa, detestaría saber que otra mujer que no fuera ella, posea tanta ropa de lujo y para mi suerte yo tenía eso... la llevé a mi cuarto de vestidos...
-Entra Bella.
Al entrar logré ver lo furiosa que estaba, pero estaba atónita al ver tantos vestidos, dirigió la vista hacia un collar que había dejado en una de las mesas y sabía por qué lo veía...
-Ese collar...
-Es un obsequio de mi difunto padre.
-Es hermoso.
-Gracias, por favor elige el vestido que gustes.
-M... este me parece bien.
Escogió un Valentino lo cual no me asombro, ella debía escoger uno de los mejores, era uno de mis favoritos, pero no podía hacer nada...
-Está bien, saldré para que te cambies.
-Gracias.
-Estaré cerca.
Al salir, Arthur llegó con el teléfono diciendo:
-Señorita su llamada...
-Gracias, hola...
-Hola... ¿el resfriado se ha ido?
-Al parecer si...
-Dime ¿qué haces?
-Estoy con Alice y...
-¿Quién?
-Un hombre muy gracioso lastima que no es apuesto.
-¿Amigo de Alice?
-M... si, pero yo lo conozco, antes que te molestes, es broma, no estoy con ningún hombre.
-Es un alivio, no desearía que otro hombre estuviera cerca de ti...
-Celoso, pero si hay alguien y es...
-¿Quién es?
-Espera...
Debía alejarme un poco, Jane no podía descubrir así ,que Edward me conoce.
-Laurie...
-Listo, es ella, Bella está aquí.
-¡¿Bella?!
-Si... ella.
-¡Emilie, ven por favor!
-Es ella debo irme, llámame en un momento.
-De acuerdo, te llamaré luego.
Regresé al cuarto donde ella estaba, solicitando mi presencia.
-Si Bella.
-Ayúdame a subirme el zipper.
-Ah, permite... listo.
Por un breve momento tuve contacto con mi antiguo cuerpo... fue normal, lo que me sorprendió, esperaba que pasará algo...
-Gracias, ¿salimos?
-Claro y discúlpame.
-No te preocupes.
Cuando salimos Alice estaba con el celular y sonreía, eso se debía a una razón, estaba hablando con Jasper, ese chico la hacía muy feliz...
-Alice... llamando a Alice..
-¡Oh! disculpen, es Jas, pero Bellis te ves hermosa.
-Gracias, pero ¿no mientes?
-Jamás.
-A decir verdad, Alice tiene razón ese vestido te va bien, quédatelo como una disculpa sincera.
-No, es demasiado.
-Bellis no sabes lo hermosa que te ves con él, acéptalo...
-Si Bella.
-Me apena, pero lo aceptaré, en realidad el vestido es una maravilla, gracias Emilie.
-De nada, ahora estaré más tranquila.
-Es Jas, permítanme...
-Ok Alice, dime Emilie, ¿a qué te dedicas?
-Soy una empresaria hotelera, poseo acciones en las cadenas hoteleras más famosas del mundo, aparte tengo mi propia cadena hotelera, pero aunque ese es mi principal rubro, he decidido abrirme a nuevos mercados, ya que hay alguien que ha hecho que me interese en algo más, por lo que he establecido nuevas alianzas.
-El hombre que amas.
-El hombre que me ama y al cual amo, si él, ¿tú de qué te encargas?
-Mi profesión es Economista, pero no la ejerzo, por el momento me dedico a mi esposo, pero poseo acciones en la compañía de su padre.
-Comprendo, cuidar a los esposos es una tarea bastante ardua...
-¿Disculpa?
-Chicas, lo lamento debemos irnos Bellis, Jas me espera.
-De acuerdo, vamos Alice, hasta pronto Emilie.
-Hasta pronto Bella, bye Alice.
-Bye Emi... vendré otro día.
-Eres bienvenida, ambas lo son, vayan con cuidado.
-Gracias Emi, cuídate.
-Cuídese Emilie y éxitos en sus negocios.
-Gracias Bella.
Al parecer mis señales habían sido captadas por Jane y ella sabía que soy Emilie Roberts, la socia de su esposo... me sentía maravillosa, pero un poco tensa por lo que había pasado, necesitaba ver a mi única paz... Escuché el tono del teléfono y sabía quien era, por lo que corrí a contestar.
-Hola amor...
-Hola, ¿estás bien?
-No, Edward...
-Laurie...
-Te extraño Ed.
-Y yo a ti.
-Ven Edward, te necesito.
-Laurie, esto no es correcto, nos dañará.
-Créeme, tú ausencia me daña aún más.
-Llegaré en diez minutos.
-Gracias.
-A ti preciosa, espera un momento más.
-Apresúrate.
-Como ordenes.
Colgó el teléfono y nueve minutos después tocaron el timbre de la puerta, Arthur estaba cerca de la puerta y le abrió de prisa.
-Adelante caballero.
-Hola Arthur.
-Señor.
Al verlo, corrí a sus brazos, él estaba conmigo...
-¡Edward!
-Hola Emi...
Edward me besó, pero sabía que no era lo mejor, no sabía qué significaba ese beso.
-No...
-Déjame hacerlo, te he extrañado...
Sus palabras eran ciertas, sus ojos me derretían, yo asentí con mi cabeza y él me beso con mucho amor...
-Edward... me vuelves loca.
-Te amo...
Al decir eso me abrazó fuertemente...
-Yo también, no me dejes.
-Jamás lo haría.
-Edward, perdóname, pero no quiero y no puedo estar lejos de ti.
-No lo harás, estaremos juntos, solo espera un poco.
-¿Un poco?
-Si, confía en mi.
No me diría más, pero él estaba conmigo y eso era bastante.
-Lo hago, bien siéntate, ya que estás aquí, quiero estar contigo mucho tiempo, ¿vemos algo?
-Gracias por confiar, yo deseo eso también, veamos algo.
-Ok.
-¿Te he dicho lo feliz que me haces?
-No lo sé...
Sus ojos... Oh Dios, me derretían completamente... sus ojos profundos, tomó mi mano y la acariciaba con sus dedos...
-Laurie, me haces inmensamente feliz... te amo...
Beso mi mano cuando dijo "te amo"
-Hay Edward Cullen... me tenías extrañando tus ojos, tus manos, tu calor y tus labios...y nuestra felicidad estando juntos.
-Yo extrañé todo de ti, eres una mujer fascinante.
No dejaba de verlo... ese hombre tan hermoso, en muchos sentidos, es mío...
Pasamos unos minutos sentados en el sofá, él se veía cansado, pero no quería dejarlo ir, yo tenía apoyada mi cabeza en su hombro, solo sentía pequeños besos sobre mi cabeza y sus dedos jugaban con mi cabello, eso me estaba relajando demasiado, no quería dormirme... por lo que debíamos hacer algo más...
-¿Bebemos algo?
-Si, quiero quedarme así contigo Laurie.
-No debemos movernos, solo que tengo un problema.
-¿Cuál?
-Me siento demasiado cómoda contigo y me estaba durmiendo.
-M... a decir verdad, estoy cansado, ¿te gustaría que...?
-No te dejaré ir.
-No era esa mi propuesta.
-Dila entonces.
-¿Puedo hacerte compañía en tus sueños?
-¿Propones que durmamos juntos?
-Si, quiero que al despertar estés aquí, quiero soñar contigo y sentirte cerca mientras duermo.
No esperaba esto, pero su idea me había encantado, yo no podría haberlo propuesto, porque Edward, no aceptaría algo así y que él lo proponga es admirable, aunque él me ha demostrado que ha cambiado por mi...
-Quiero eso también.
-Siendo así... espera, acercaré la mesa.
-Ok, siento frío.
-Esa manta será útil, listo, con tu permiso, me quitaré los zapatos, la corbata y el saco.
-Ponte cómodo, pero ¿podrás dormir sentado?
-Gracias, claro, solo necesito estirar mis piernas, listo, quiero ser tu almohada.
-No descansarás... peso demasiado, te dolerá el hombro.
-Vamos, durmamos.
Edward, había cerrado sus ojos y me proponía apoyarme en su hombro y lo hice... cuando me sintió en su hombro él sonrío y me beso...No sé como pero ambos nos quedamos dormidos..
Minutos más tarde me desperté y él se había movido, me tenía abrazada y ambos estábamos acostados en el sofá, yo tenía la manta que me cubría desde la cadera hasta los pies; No quería despertarlo, él se veía tan natural... sereno...y frágil... unos minutos más tarde él se despertó y no se sorprendió al ver como estábamos en el sofá, solo se dibujó una sonrisa en su rostro y besó mi frente.
-Buenos días preciosa.
-¿Descansaste?
-Si, descanse más de lo que acostumbro.
-Se siente bien.
-Maravilloso, no deseo soltarte, me siento cómodo y completo contigo.
-Me siento de la misma manera.
-¿Podrías permitirme estar siempre contigo?
-Es lo que deseo, ¿y tú?
-Amo la idea.
-¿Entonces?
-M...iré a luchar por lo nuestro.
-¿Cómo?
-Laurie, no necesito nada más que solucionar esto, por lo que debo irme.
-¿Le dirás?
-Si, ahora lo haré, ella ha mejorado de salud, incluso ha venido a visitarte.
-Entonces suéltame y ve... sé que volverás, y entonces no te soltaré.
-Te amo... y volveré para estar contigo para siempre, pero debo ser un hombre libre para ti.
-También te amo.
Estaba sentado en el sofá mientras se ponía sus zapatos, me acerqué y lo abrace por la espalda y bese suavemente su cuello, su olor era exquisito... él se quedo quieto un momento.
-Volveré Laurie, estoy listo debo irme.
-Hasta pronto.
-Hasta pronto Laurie.
No lo acompañé a la puerta, porque sino lo detendría y... él debía irse...
Edward P.O.V.
La tarde maravillosa con Laurie y todo lo que ella me hacía sentir, me habían ayudado a encontrar el valor para dejar a Bella, no era fácil decidirse a dejar a la mujer que amé...
Llegué a la casa y Bella estaba durmiendo en el sofá del salón de música , dejé la mariposa en nuestra cama y yo me dirigí a mi habitación necesitaba darme una ducha, aún estaba adormitado... Dormir con Laurie fue maravilloso..
Cuando estaba vistiéndome escuché unos gritos y supuse que era Bella.
-¡¿Lo ves?!
-Si señora, es una mariposa.
-¡No!
-Señora cálmese.
-¿Dónde está Edward?
-En la habitación.
-Bien.
Escuché que Bella estaba muy enojada, por lo que le abrí la puerta al instante.
-¿Esto significa que...?
Llevaba el collar en sus manos y me mostraba...
-Si Bella, estoy aplicando lo que tú me dijiste cuando me la diste, perdón...
-Aplicando... ¿perdón? no... ¡no pidas eso!
-Bella, comprende lo nuestro no puede funcionar.
-¿Por qué no?
No podía decirle que no la amaba, eso era cruel, ella estaba muy triste, enojada y no sabía qué hacer.
-No me preguntes eso, no quiero herirte con la respuesta.
-¿Qué hice mal?
-Nada, es algo... muy diferente y difícil de decir.
-¿Me amas?
-Te quiero Bella.
Cuando dije eso, ella explotó.
-¡Eso no es suficiente!
-Lo sé, por esa razón no puedo seguir a tu lado.
-Si no me amas, ¿amas a alguien más?
-Bella, perdóname, pero...
-Eso es afirmativo, lo sé, ¿es por ella que me dejas?
-¿Por quién?
-Sé que hay alguien, ¡dímelo! ¡dime quién es!
-Bella, esto no es solo por ella, es por mi y no puedo decirte quien es.
-Ahora la conocí, es Emilie Adkins, tu socia, ¿cierto?
-Bella...
-¡No lo niegues! y dime la verdad, confírmalo.
-Si, es ella.
Quizá no debí decirlo así, pero ella lo pidió, cuando lo confirmé, ella cambió y tranquilamente comenzó a hablar...
-Bien, creí que lo que decías era verdad... dijiste que nunca dejarías de amarme, que esto no pasaría y ahora dices que ese amor no existe... jamás he amado a nadie como a ti, por eso sino me amas, solo mi amor no funcionará, además tú ya no quieres que estemos juntos, así que nuestro matrimonio ya no existe...
Pero momentos después, ella decía cada palabra con tanto dolor, sus lagrimas no dejan de caer... no quería verla así, intenté acercarme, pero ella marcó una distancia, estaba frente a ella y no podía calmar su dolor, escuché todo lo que dijo y me destrozaba escucharla... Mi momento de hablar había llegado..
-Perdón Bella...
Ella me veía fijamente...
-¡Bella!
sus ojos se pusieron en blanco y... se desmayó... logré detenerla, al instante reaccionó...
-Edi...
-Bella ¿qué tienes?
-Fue un mareo, estoy bien.
-Espera te ayudaré, siéntate, por favor.
-Estoy bien, Edward es momento de decir adiós.
-Si Bella, pero antes quiero hacerte saber que me hiciste sentir plenamente feliz, pero no sé que me pasa ahora y te pido perdón, perdóname Isabella... ya que esta es tu casa, me iré mañana a primera a hora, pero aunque no esté contigo, puedes contar conmigo, siempre estaré para ti.
-Edi...
Ella se recostó en mi hombro y decía mi nombre... pero no podía quedarme, debía salir de la habitación. Me levanté y besé su cabello.
-Perdón..
-No salgas... te amo Edi...
Ella se levantó y me tomo por la espalda, sentí que ella se deslizó y cayó al piso.
-¡Bella! ¡No!
La ambulancia llegó, pero Bella no estaba consiente, solo escuchaba su respiración... minutos más tarde estábamos en el hospital, la llevaron a una habitación y ella se estabilizó, no me dejaron pasar, el doctor se acercó a mi, y me dijo lo que había sucedido, esto cambiaría todo...
-Doctor, ¿está seguro?
-Si señor Cullen, su esposa sufrió un episodio de infarto, por fortuna fue leve, pero existe la posibilidad que sufra un infarto de mayor gravedad, por lo que debe estar en reposo total.
-¿Me dice que mi esposa...?
No podía decir eso...
-Lamento decirlo, pero el estado de salud de su esposa es delicado, pero esperemos que con reposo y los cuidados necesarios, ella puede estar estable.
-¿Es delicado?
-Aún no tengo los resultados de los estudios, no nos apresuremos, por el momento cuidemos de su esposa.
Conozco al doctor, él no me dirá más, pero Bella no está bien...una enferma salió del cuarto en el que estaba Bella.
-Señor Cullen, su esposa lo llama.
-Gracias, doctor cuide a mi esposa y gracias.
-Haré todo lo posible para que se recupere, vaya con ella.
Cuando entré Bella levantó su mirada, pero la bajo al verme, camine hacia ella y tome su mano, quería sentir que en verdad ella estaba ahí...
-Bella...
-Perdón...
Una lágrima se derramaba en su mejía, no quería que se repitiera la escena anterior, por mi culpa Bella estaba aquí... intenté no llorar, pero no logré hacerlo, no quería imaginar lo que podría haber sucedido si ella no reaccionaba...
-Perdóname Bella, solo... te he causado daños, perdóname...
-No llores...
-No lo haré, me preocupaste mucho Bella, dime ¿estás bien? ¿qué sientes?
-Me alegra saber que te preocupo... estoy débil, pero estoy bien, Edward debes irte.
-Siempre me preocuparás, eres importante para mi, no te puedo dejar.
-No quiero que esto te detenga.
-Bella... eres mi esposa, no te dejaré así, no quiero hacerlo.
-Si quieres dejarme, por eso vete.
Ella comenzó a llorar, no quería agitarla, pero no podía dejarla.
-Estaré afuera... y siempre estaré cerca.
La enfermera que estaba revisando el suero me veía, era momento de salir...
-Vete...
-Señor salga por favor.
-Si enfermera, por favor cuídela.
Salí de la habitación, Bella me pedía dejarla, ella no está bien, aunque no la amo, ella es muy importante para mi, no me perdonaría si ella sufre sola lo que sea que le pase a su salud, debo estar con ella...
Pero está Laurie, ella no merece a un hombre así, no puedo retenerla, no puedo pedirle que me espere sin saber, si realmente estaré con ella...
Sentado en la sala de espera Laurie me había escrito un mensaje:
"Prometo soñar contigo, o almenos intentarlo, tú sueña con nosotros, te amo...
Pdta.. Desayuna conmigo mañana, haré algo para ti ;)"
No podía contestar su mensaje, mis ojos se llenaron de lagrimas, la mujer que amé está demasiado frágil para dejarla ahora y la mujer que amo no merece que la haga esperar más, pero no quiero pensar que no estaré con ella...
Dos mujeres que me hacían el hombre más débil y vulnerable del mundo... dos mujeres que me aman... dos mujeres a las que no merezco, a las que siempre lastimo... dos mujeres que me han dado todo y no he valorado de la mejor manera...
Desperté en la sala de espera, era el único ahí, Bella no me dejaba entrar, revisé mi celular y eran las cuatro de la mañana, este día Laurie me había invitado a desayunar, conteste su mensaje diciéndole: Quiero ser tu despertador...
Mis lagrimas salían, la idea de perderla me dolía... necesitaba verla por última vez, ella merecía saber lo que había decidido, no podía decirlo por el teléfono, eso sería descortés...Pero Bella estaba en ese cuarto, mis pensamientos formaban caos... Pasé minutos pensando en lo mejor y decidí lo mejor... almenos lo mejor para mi...
