Hola a todos/as os dejo un capitulo mas espero os guste vereis un poco más de Rex/Regina.

dcromeror el argumento de hecho lo hice con ese fin, donde la moral siempre puede ponerse en tela de juicio. DragonWater me alegro que te guste la trama y consiga atraparte sin necesidad de encontrar mucho "sexo", Wajibruja la historia no es color de rosa, sobre todo la parte de Regina y si como dices Regina no lo tiene facil incluso dejando delado su secreto, me alegro que te guste Leonard es muy probable que salga más,Guest me animo tu comentarios, da gusto ver que me salen las escenas mas violentas, normalmente no es algo que suela tocar mucho, y tranquila/o ire a mi t iempo, Kykyo jaja puedo imaginar tu cara con el sueño de Regina, Guest si que fue un sueño trate de que no fuese tan evidente ysi como dices a veces la vida no es todo blanco o negro, Guest no he dicho nunca que no lo sospechen de hecho en los primeros episodios creo recordar que el tio de ella si que llega a insinuarlo, ademas en un par de capitulos se nombra la cara femenina, la estatura y par de cosas mas que hace que los enemigos no la tomen demasiado en serio al considerarlo muy femenino, gioconda91 no creo tener tanto talento como para lograr que me publiquen pero muchas gracias por el animo espero te guste este cap, 5Tendays creo este capitulo te aclara un poco las dudas, emma tiene casi unos 50 dias, los sintomas no son iguales en todas las mujeres de hecho hay mujeres que apenas notan el embarazo (he visto estos casos), la reaccion de emma aun se hara esperar pero tambien tendra su conflicto,Runcatrun jaja me hicister reir mucho con tu reaccion, y si admito que fui muy mala y lo hice con mala intencion, y si de enemigos Regina esta sobrada, Wthc tuve que ir a traducir tu comentarios me animo mucho y me alegro que no te aburras con la historia, 15marday ya ves Regina suele pensar mucho en emma, ayde quispe 16 que bien que no te parezca lenta y si llegado el momento emma tambien tendra su momento de estres, carlaurive si es correcto que Regina tiene una parte muy oscura se controla muchisimo mas de lo que parece, emma tendra que conocer mas partes de Regina.Alunai no veo en que se parece a la serie? XD pero bueno si buscaba que fuera intenso el cap anterior, gracias por leer y comentar.


Capítulo 21


Otro día había llegado y Regina se sentía tremendamente agotada tal vez por la noche anterior o puede que ese pequeño ser que la gente como ella ignoraba, la estaba visitando eso que muchos conocen como conciencia "absurdo" pensó poniendo su cabeza bajo la almohada, si fuera por ella hoy se tomaría el día libre, al fin y al cabo, tenía derecho a un descanso.

Se acercó a una de las campanitas que había al lado de su cama para llamar a la servidumbre, se colocó la venda en sus pechos, soltó un quejido ante esa opresión que siempre la incomodaba, volvió a ponerse la ropa que había estado usando para dormir que le era grande pero que la hacía sentir bastante cómoda.

Tocaron a la puerta, se levantó de la cama sin mucho entusiasmo para ver a una de las empleadas del castillo, una chica joven que miraba hacia el suelo como si mantenerle la mirada la fuera a transformar en piedra.

"está claro que no todas las mujeres son como Emma" ese pensamiento la acuchillo, haciendo que se sintiera confusa de la nada.

-llama a Leonard, dile que venga a mi cuarto de inmediato. - la empleada asintió y huyo de escena como si el monarca fuera a asesinarla por una mirada mal dada o una palabra mal dicha.

Cerró la puerta con más energía de la que debería sonando un sonoro portazo. Dejo caer su cuerpo en la cama como si le pesara, "definitivamente la vida no se hizo para mi" pensó volviendo a cerrar sus ojos.

Quince minutos después, llamaron a la puerta, el rey volvió a ponerse de pie sin muchas fuerzas, ya estaba abriendo la puerta.

-pasa- pronuncio en un tono muy apagado el monarca segundos antes de cerrar la puerta. –será rápido-

El caballero esperaba recto como buen militar, mientras el monarca se sentó en una silla que usaba para su escritorio donde había bastantes papeles, muchos de ellos documentos de vital importancia que debía firmar, cuando no le daba tiempo o estaba cansado los llevaba a su cuarto y los firmaba en su escritorio.

-veras Leonard, solo te llamaba para avisarte que hoy me tomare un día de descanso, así que tú te encargaras del entrenamiento, quiero que los demás te tomen más confianza y tú mismo.- hizo una pausa observando al hombre que parecía algo sorprendido- ¿Qué?- pregunto al verlo así.

-es solo que nunca ha tomado un día de descanso- contesto con incredulidad.

El rey sonrió entendiendo la confusión del hombre.

-digamos que hoy estoy indispuesto- sonrió. –tendrás que cuidar de Emma también, no quiero que le pase nada, ella es demasiado impulsiva y un peligro andante…- lo volvió a mirar a los ojos, el joven parecía aún más sorprendido- ¿ahora qué? - cuestiono entre curioso e irritado.

El hombre apreto sus labios como impidiéndose así meter la pata.

-disculpa, dime que sucede- pidió de mejor manera el rey.

-se preocupa por ella…es…bonito- sonrió de manera sincera el joven.

La puerta se abrió de golpe haciendo que ambos llevaran su mirada hacia ella, la madre de Regina entraba histérica en la habitación cerrando la puerta rapidamente.

-oh- dijo al ver a Leonard junto a su hija, entre cerro los ojos como analizando la escena, trato de ignorar el hecho de que el caballero estuviera con su hija en la habitación a solas, "al fin y al cabo era el comandante ¿no?" se dijo para sus adentros- quiero hablar contigo anoche vine y no estabas, me preocupe…- concluyo la mujer más mayor.

-puedes retirarte Leonard- dijo al joven que se había quedado observando a la antigua reina, se notaba demasiado que le gustaba su madre.- ¡Leonard!-

El hombre finalmente giro para mirar al rey.

-¿si?- estaba completamente ido ante la intromisión de la reina.

-puedes retirarte, aunque debemos hablar sobre tu actitud- sonrió satisfecha.

El hombre se puso nervioso ante las palabras del rey, bajo su cabeza ante los presentes y abandono la escena tan rápido como había entrado.

-¿interrumpí algo?- pregunto su madre observando a Regina.

-cierra la puerta con llave- dijo yéndose hacia la cama otra vez cayendo en ella boca abajo.

La mujer obedeció y cerró la puerta.

-Regina- la llamo su madre sentándose en el lateral de la cama que estaba libre.

-¿qué?- su voz sonaba amortiguada debido a la posición de su cara contra el colchón.

-¿os… interrumpí?- pregunto su madre algo preocupada por su respuesta.

-puede…-sonrió contra el colchón evitando que su madre viera esa sonrisa.

-si te gusta, yo no…te juzgaría…cariño- trataba de explicar su madre.

Regina se dio la vuelta quedando ahora hacia arriba, comenzó a reírse en alto, logrando una mirada reprobatoria de su madre.

-por favor mama, como crees que me lanzaría sobre el hombre que ocupa tus sueños humedos. - seguía riéndose mientras decía eso.

-¡Regina!- reprendió la mujer- jamás te he dicho que me guste ese muchacho, le doblo la edad.-

-tonterías ya hemos tenido esta conversación varias veces- giro su cuello hacia su madre- deja de guardar luto por mi padre y date una oportunidad. -

-ya vas a empezar…-suspiro la mujer más mayor apoyando su espalda en el cabezal de la cama, luego se inclinó para quitarse el calzado y dejarlo caer en el suelo, subió sus pies a la cama.

-mira hace nada estabas de acuerdo en que mantuviera una relación ilícita con Leonard, imagino porque le tienes confianza…-su madre asintió. - ¿no será más bien que te gusta y sabes que es un buen hombre?- su madre volvió a suspirar.- si te sirve como incentivo, tiene un cuerpo que ya quisieran muchos.- su madre enrojeció.- ayer lo vi sin camisa y vamos el hombre tiene lo suyo.- Regina volvió a reír ante la mirada acusadora de su madre.

-siempre estas igual…-

-hace dos días me bese con Daniel, aunque para ser justos el empezó- confeso Regina esperando la reacción de su madre.

-¡que! ¿te has vuelto loca? - su madre ya había perdido el color ante tal noticia.

-fue un buen beso, pero pensé en alguien más y me bloqueé. - Regina se mordió su labio inferior ante el recuerdo de aquello.

Coraline respiro aliviada ante esa noticia.

-¿entonces que harás con él?-

-pues ante mi impotencia, huiré como el zorro al que están a punto de cazar unos barbaros- murmuro con desilusión.

-Regina eso no te hace "impotente"- su madre sonrió ante las cosas con las que le salía su hija.

-ya, pero no encuentro otra forma de definir a semejante desierto en el que vivo. - suspiro.

-Regina tal vez debas buscar a un hombre de confianza, como Leonard. -

-no me voy a acostar con Leonard para darte detalles madre- volvió a reírse ante la cara aterrada de la mujer.

-no me gusta Leonard cariño.- aseguraba la mujer.

-sigue negándotelo, pero cuando se lo lleve alguna noblecita con aires de diosa, vendrás a quejarte- aseguro Regina.

-las madres no hacen eso con sus hijas- afirmo la mujer más mayor.

-si no podemos hablar entre nosotras moriríamos corroídas por tantos secretos ¿no crees?- Regina puso su brazo sobre su frente, luego se giró en la cama hasta encontrar las piernas de su madre, las abrazo como cuando era una niña.

-¿te sientes muy mal?-

-solo triste- respondió apretando su agarre, mientras su madre acariciaba su cabeza haciendo círculos logrando que rápidamente se quedara dormida.

"En el fondo Regina estaba tan perdida" pensaba Coraline, siguió despeinando su cabello, Ella era lo único que realmente le quedaba y su hija no podía tener una relación sana con nadie, todo empeoro desde la marcha de Eduard.

La sola idea de la soledad a la que se había visto sometida la única hija que le quedaba provoco que las lágrimas se deslizaran por sus mejillas, levanto su mano y seco aquellas gotas, sintiéndose culpable por atreverse a llorar cuando era su hija la que estaba cargando con el peso de esa vida.

-perdóname- rogo en voz baja Coraline, quien no esperaba respuesta alguna.

-siempre- contesto su hija que levanto la vista antes de volver a acurrucarse.


La morena se dejó llevar por el sueño, mismo que la transporto al pasado. Era de dia y el sol estaba desafiante.

-vamos Regina, deja esos libros, ¡cabalguemos! - rogaba un niño de pelo y ojos oscuros.

-no quiero… estoy a punto de terminarlo- se quejó Regina con tan solo diez años.

El niño empezó hacer un berrinche.

-no es no- dijo la morena cruzándose de brazos con el pulgar dentro del libro sujetándolo incluso en esa posición.

-Regi, ¡vamos por favor! - rogo dándole la mano para que esta cayera en sus redes.

-está bien…- dijo rodando los ojos- aunque no creo que a papa le guste verme subida en uno- murmuro.

- Regi si haces carita de pena te dejaría subirte a la más alta torre y bailar. - dijo haciendo unos pasos de vals.

Siempre se saltaba las normas por Rex, era un niño terriblemente caprichoso pero carismático o tal vez era su sentido de hermana el que hablaba, lo extrañaba, en algunas ocasiones soñaba que él estaba vivo, que la iba a despertar y le decía que dejara de dormirse leyendo esos libros fantasiosos y que dejara de estar en las nubes.


Abrió los ojos viendo a su madre todavía a su lado quedándose también dormida, sonrió ante aquella visión, le tranquilizaba la presencia de ella, estaban juntas en esta vida… se le cerraron otra vez los ojos, otra evocación que en ocasiones se atrevía a catalogar como pesadilla volvió a su mente.

-¡majestad!- un hombre había golpeado la puerta de su dormitorio como si hubiera un maldito incendio.

-¡te has vuelto loco!- abrió la puerta irritada.

El hombre titubeo, pero finalmente dijo todo lo que estaba sucediendo, Eduard había ido a la reunión que ella le advirtió que era una trampa.

-no ha mandado ningún mensaje majestad ni los nueve hombres que lo acompañaron y es algo que ellos nunca harían. - decía el caballero de cabello rubio y ojos café, miro al suelo evitando así el contacto visual.

-¿cuánto hace que se fueron?- pregunto Regina que había empezado a ponerse nerviosa.

-tres horas y media majestad- contesto con preocupación.

-vamos a revisar la habitación de Eduard, tal vez allí encontremos alguna pista de donde puedan estar- se apresuró por el pasillo. - tú- dijo apuntando hacia el caballero.- moviliza a toda la guardia, quiero saber todo lo que hayan escuchado alguien debe saber en dónde ha sido el punto de encuentro, espero no haya ido a un lugar fortificado.- dijo más para sí misma.

Sabía que algo no estaba bien, lo sentía en su pecho, tuvo un mal presentimiento aquella noche, su cuerpo entero le gritaba que tenía que encontrarlo cuanto antes, dejo el cuarto de Eduard tan desordenado que apenas era capaz de reconocerlo, media hora después un caballero invadía la estancia para informarle lo que habían comentado los caballeros que habían ido a acompañar a Eduard.

El conde tenia a Eduard, ella lo sabía se sentó en aquella cama mirando fijamente al caballero que también estaba pálido esperando alguna orden que no terminaba de llegar.

-Dile a Leonard que prepare al menos a doscientos hombres para ir a ese fuerte. -

Allí estaban en los bosques que estaban por los alrededores del fuerte que permitían poder planear alguna estrategia, había llevado a un número pequeño de hombres por el simple hecho de que tenía que darse prisa, era un movimiento arriesgado, pero no podía dejar el castillo sin protección y estaba convencida que esto era un señuelo, el Conde Luis Larrer era un fanático religioso que amaba el riesgo, no creía que tuvieran demasiados hombres en sus filas.

La oscuridad de la noche era un buen factor, incluso el clima parecía estar tan revuelto como el propio rey,los empeoraba una tormenta.

-majestad, ¿Qué hacemos? - pregunto Mike.

-manda a tres de los mejores exploradores que tengas, quiero saber en qué condiciones esta ese fuerte, cuantos hombres hay y si hay alguna entrada además de la obvia. –

Veinte minutos después habían regresado los exploradores, para dar malas noticias.

-hay al menos cien hombres- conto el primero un chico que tenía el caballo recogido y empezaba a tiritar por el frio.

-la única entrada por el momento que vemos posible es la principal.- informaba el segundo.

-parecen que están celebrando algo, muchos guardias están bebiendo en sus puestos se los escucha cantar.- decía un chico bajito que parecía más un civil que un soldado, se sentia avergonzado por esa información que no aportaba nada.

-¿bebiendo?-cuestiono el monarca.

El chico asintió.

-¿estás seguro?-

El joven volvió a afirmar con su cabeza.

-Leonard ¿a cuánto queda el pueblo más cercano? -el rey miro hacia su ahora comandante.

-a unos quince minutos máximo a buena velocidad a caballo- informo.

-trae dos carros con barriles de cervezas y ropa- pidió el monarca- llévate a los que tengan los caballos más rápidos. –

Casi cuarenta y cinco minutos después dos grandes carromatos que cargaban barriles de cerveza llegaban.

-¿qué haremos ahora majestad?-

-iremos en ellos- dijo el rey con un encogimiento de hombros bajándose de su semental. - tu iras conmigo. Otros dos iréis en el segundo cargamento, hay que quitarnos estas ropas.

Se fue a un lugar más alejado para cambiarse, aunque realmente no se había desnudado, pronto se fueron hacia el fuerte los caballeros de aquel recinto parecían confusos ante la interrupción de la carga que llamaba a su puerta.

Leonard fue quien hablo observando hacia arriba a un caballero que preguntaba casi a gritos el motivo de la llegada de ellos, informo de manera muy convincente que algunos habían hecho el pedido por las mañana, los encargados de abrir las puertas lo hicieron solo para que dos de los soldados saliese del recinto a revisar la carga.

-¡Pruébala!- ordenaba el que estaba en lo alto.

-sí- asentía el que estaba ya al lado de la carga que estaba cubierta por una tela para protegerla de la lluvia. Se subió al carro por la parte superior para ello Regina tuvo que bajarse permitiendo la entrada mientras el hombre revisaba que no hubiera nada raro.

-¡es buena!- gritaba sacando la cabeza del carro y deslizándose por donde había entrado bajando finalmente del carro.

Regina volvió a subirse su rostro estaba oculto tras el gorro de la capa además de la ropa que la hacía verse como una persona de bajos recursos.

Casi al momento las grandes puertas se abrieron dejando entrar a los vendedores. Según las órdenes del rey había que eliminar sistemáticamente a los que estaban en la parte superior, los arqueros, luego los que se encargaban de las puertas, cuando esto hubiera ocurrido movería una de las antorcha que había en la parte superior para que se acercaran sus militares, los soldados que estaban en la parte superior protegiendo el recinto eran los más alcoholizados mientras que los otros solo deseaban beber pero se contenían por órdenes del Conde.

-vamos prueben este líquido de los dioses- decía Leonard junto al rey, ya se habían bajado del carromato.

Pronto los caballeros que se encargaban de las puertas se acercaron emocionados.

-¡traed vasos!- grito uno de los que miraban con deseo aquellos barriles.

Pronto bajo aquella lluvia que empezaba a enfurecerse, dio la oportunidad de subir al monarca a donde estaban los arqueros, subió con una cerveza por pedido de uno de los caballeros que bebían abajo.

-le he traído esto Sir.- dijo Regina justo detrás del hombre, todos los arqueros mantenían un distancia prudencial por lo que si lo hacía rápido no se notaría nada un movimiento certero con la daga, hizo que se clavara en plena garganta la movió lo suficiente como para empeorar la herida mitigo los movimientos desesperados de aquel caballero para que la sangre no la manchara, lo sostuvo mientras el hombre trataba de resistirse a lo inminente, minutos después Leonard hacia lo mismo con el que estaba más cercano al rey. Mientras los caballeros de abajo entretenían alejando la atención de la parte de arriba.

El rey dejo de cargar a aquel hombre que se había quedado de rodillas así que decidió dejarlo en esa posición, desde abajo parecería que estaba en su puesto, algo borracho para mantenerse en pie, lo mismo hizo Leonard aunque su victima quedo en un posición bastante más rara, antes de darse cuenta Regina conto al menos diez los mismos que llevaría Leonard, a algunos no hizo falta clavarles la daga tanto Regina como Leonard se habían acercado por detrás haciendo un movimiento brusco para romperles el cuello, caían desplomados segundos después de sonar un clac pero eran sujetados a tiempo de provocar más ruido del necesario.

La lluvia parecía no tener fin, faltaban al menos otros quince hombres en el otro lado del fuerte, que también vigilaban el lado contrario a donde estaba el ejercito de Regina, lanzo una antorcha fuera del lugar donde sus caballeros la vieran caer y Leonard que estaba dos puestos más alejado también la lanzo delimitando así la zona por donde deberían venir por supuesto caminando, los caballos debían dejarlos en el bosque.

Regina logro ver el acercamiento de sus caballeros que se aproximaban solo por donde habían visto caer las antorchas, habi dado órdenes de que se acercaran de diez en diez y se apoyaran en los muros hasta que pudieran abrir las puertas, ya había cinco que ella podía ver perfectamente inclinándose un poco para observar que sucedia en el nivel inferior.

Leonard y ella siguieron su cometido hasta que finalmente ya habían acabado con todos los arqueros que estaban en sus posiciones, había más arqueros, pero estaban en la parte baja comiendo o jugando cartas ya que su turno aun no empezaba.

Regina le hizo señas con las manos a Leonard para que ahora bajaran y trataran de abrir las puertas, los caballeros de la guardia real habían dados a todos las presentes bebidas y todos hablaban animadamente, Leonard y Regina atrajeron a cada uno de los que se encargaban de vigilar la entrada hacia el carro, Regina mato a otros dos que ahora descansaban entre los pocos barriles que quedaban dentro. El mismo proceso había hecho Leonard que ahora ya estaba abriendo las puertas cubierto por los carros que estaba estacionados en frente de él. No las abrió del todo por órdenes del rey tenía que esperar su señal misma que le daría cuando hubiera suficientes hombres fuera como para abrirlas, el rey ya estaba nuevamente arriba, miro hacia abajo para comprobar el numero diría que al menos había más de la mitad de hombres.

-ahora- dijo en un murmullo que se ocultó tras el estruendo de los truenos.

Los caballeros comenzaron a acercarse a las puertas en fila, Regina daba la última señal a Leonard que abrió parcialmente las puertas mientras entraba uno, luego otro y así sucesivamente hasta que las abrió de manera definitiva con la ayuda de los nuevos intrusos.

Aquello se convirtió en una auténtica locura, la lluvia se mezclaba con la sangre tiñendo el suelto de charcos que daban la sensación de que el tiempo no pasaba.

El monarca guio a toda la guardia hacia la puerta principal que permitía el acceso al interior del recinto, no era muy complicado acceder ahí lo más difícil eran los muros que ya habían sorteado, derribaron la puerta, tres pasillos se mostraban ante la vista de los primeros invasores que vieron aquello con frustración.

-¡buscad las celdas!, ¡dejad con vida a los que sean de la servidumbre, sobre todo mujeres y niños!- ordeno el rey.

Indico a cada grupo de guardias por dónde ir, Leonard lo acompañaría por la parte central junto con unos veinticinco hombres, otros veinte irían por el pasillo lateral derecho y otro grupo de treinta por el lateral izquierdo. Un pequeño grupo se quedaría en la entrada impidiendo la huida de algún que otro desertor de la guardia enemiga.

Unos hombres armados vestidos con los colores de la casa Lerre corrían hacia el grupo donde se encontraba Regina, apenas pudo cuestionarse lo que ahí pasaba, ellos no tenían armadura, antes de ser conscientes de los rostros de los defensores, Regina ya había blandido su espada de una manera precisa cortando de un lado a otro el estómago de un chico que no creía que superara los catorce años, las tripas empañaron el precioso piso blanco que poseía el interior del lugar.

Si volvía a revisar a fondo sus recuerdos aun no comprendía como llego a esa situación en la que todo su mundo se fue al traste, quizás no era tan dura entonces como lo era hoy.

-fue la última vez que lo vi- ese pensamiento abandono sus labios ante los recuerdos que había estado reviviendo.


Regina sintió de pronto nauseas ante aquellas imágenes, se sento en la cama dándose cuenta que había estado divagando en sus recuerdos, busco a su alrededor a su madre pero no la encontro, escucho un ruido que venía desde la puerta, su madre parecia que ya se había ido seguramente después de ver la hora, era bastante puntual a la hora de desayunar, una mania un tanto irritante para Regina.

La morena se puso en pie casi de manera automática, se apresuró a agarrar su espada con la mano derecha se puso al lado de la puerta, esperando ver quien era el intruso que se atrevia a entrar en sus aposentos, hasta donde ella sabia nadie mas que ella poseía la llave.

El intruso entro, Regina cerró la puerta alzando su espada ante la figura que en principio a sus ojos acostumbrados a estar cerrados no conseguía distinguir, era Emma con una cola que recogía su cabello, vestida con pantalones negros y una blusa celeste abotonada, la joven sintió su presencia y se giró.

-veo que sabes recibir a las visitas- dijo la rubia levantando la ceja todavía con el arma apuntándola.

-y yo compruebo una vez más, que me he casado con una mujer con complejo de roedor…- contesto sonriente.

-no sabía que durmieras así- comento ignorando por completo el filo del arma mientras con uno de sus dedos apuntaba la vestimenta del rey.

Regina se miró sin entender porque el comentario.

-¿qué tiene de malo?-

-pareces un vagabundo…- agrego encogiéndose de hombros. –¿no bajaras el arma?- pregunto Emma.

-eres muy singular, ¿no deberías asustarte?- seguía con el arma en la misma posición defensiva.

-te sorprendería lo que he tenido que aguantar con mi hermano…- suspiro luego de responder.

El rey finalmente bajo el arma.

-te prohíbo que te adentres en mis aposentos sin mi consentimiento- ordeno antes de volver a la cama y dejar la espada en el suelo.

-tu no me prohíbes nada- concluyo cruzándose de brazos sentándose en la silla de escritorio, cruzo las piernas mientras observaba entrecerrando los ojos al rey sentado en el filo de la cama

-¿a qué has venido?- cuestiono.

-a verte- respondió.

-eso ya lo he notado, pero ¿por qué?-

-pues porque me aburro y somos como…- Emma trato de buscar las palabras correctas para definir esa convivencia forzada.- ¿amigos?-

La puerta se abrió con un Leonard que estaba al borde de un ataque de nervios sin percatarse que habia entrado a los aposentos del rey con demasiada facilidad.

-¡Majestad, la reina se me ha perdido!- dijo prácticamente sin aliento, cuando vio a la rubia sentada en una silla dentro de la habitacion del rey enrojeció cual tomate.

-¿no me digas?- Leonard agacho la cabeza ante tal vergüenza.- si no llegas a decírmelo jamás lo habría notado.-se mofo el rey.

-perdón- dijo Emma saludándolo con la mano con su sonrisa demasiado inocente.

Regina al ver la actitud infantil de la rubia se hizo hacia atrás apoyando sus manos en la cama poniéndose en una posición más cómoda.

-Leonard sabes que te aprecio, pero creo que es demasiado tiempo juntos…-giro su cuello para mirarlo, el joven asintió cerrando la puerta rápidamente.

-siempre tan encantador, no sé cómo no te han hecho un golpe de estado- refunfuño Emma.

Regina no pudo evitar reir.

-no ha existido alguien tan temerario como tu…gracias a los dioses – el rey volvió a cambiar de posición subiendo su pie derecho agarrándose su rodilla.

-creo es la primera vez que te veo tan…- la rubia hizo una pausa.

-¿Qué?-

-normal- sonrio.

La morena gruño ante esas palabras.

-si hay algo que no soy es normal…-

-¿tal vez seas sub?- soltó con ironía la rubia.

-¿así que te gusta que esten debajo?- contesto el monarca dándole la vuelta a toda la burla de Emma.

La rubia carraspeo ante el comentario del rey.

- ¿por qué me has mandado escolta hoy? - pregunto Emma que miraba más fijamente al monarca quien se mordió el labio.

-hoy tenía ganas de ser perezoso y quedarme en mi cuarto sin que "nadie"- dijo esto último haciendo las comillas en el aire. - me molestase, pero parece que cuando más deseas la calma aparece un huracán -

- ¿yo soy el huracán?-cuestiono arrugando la frente.

-¿ves a alguien más que tienda a invadir lugares privados sin permiso previo?- el rey se soltó el cabello que tenía recogido en aquella pequeña cola, dejándolo suelto por unos minutos para volver a hacer el nudo.

Emma no pudo apartar la vista de su rostro, realmente era atractivo, pero de una manera diferente a todos los hombres que se lo habían parecido hasta ahora, no sabía cómo etiquetarlo, pero a momentos parecía tan elegante como una mujer.

-me gustaría hablar contigo de un tema-

-es bueno ver que no estás aquí solo para ver mi hermoso y bello rostro. - sonrió satisfecho.

-y peludo-

-aj, no soy peludo Emma White- protesto enérgicamente.

-aunque el mono se quite la seda, siempre pelos le queda. - se encogió de hombros.

El rey arrugo la nariz ante las tonterías de Emma.

-veremos quien se ríe en unos meses…suricata grosera- dijo apretando los labios sintiéndose victoriosa.

La rubia resoplo.

-Rex.-

"!dioses otra vez me llama asi!"hizo una negación con la cabeza antes de volver a mirar a la rubia que estaba empezando a enrojecerse.

-las pruebas que me hice en su momento hará ya casi cincuenta días, no es que fueran la cosa más fiable del mundo, ¿qué tal que no esté embarazada? - pregunto la rubia un tanto preocupada.

Regina se puso en pie y fue hacia la mujer, se arrodillo y sujeto las manos que Emma tenía en su regazo.

-¿Qué te preocupa realmente?-

-no ser madre nunca-dijo tan bajito que Regina tuvo que esforzarse para escucharla.

-eso no ocurrirá. -

-no es por ser pesimista, pero con este matrimonio no hay que ser muy listo como para ver que antes tendremos un perro…- dijo medio en broma.

-yo…-la rubia la miro curiosa. - siempre he querido ser padre, hacer una familia, tal vez porque la mía está casi destruida…así que te prometo que, aunque no estés embarazada tendremos un hijo, hay muchas maneras de tener un hijo, soy el rey al fin y al cabo ¿no? - la rubia asintió un poco más aliviada.

La rubia trago saliva tratando de volver a preguntar algo más.

-tu…-la rubia titubeo un poco- ¿me elegiste a mí por lo del embarazo? - pregunto Emma mordiéndose el labio.

El monarca comenzó a reír en alto.

-creo que estas preguntas jamás se dan en las historias de amor. - aseguro el rey.

-ni en las de amor ni en ninguna otra. - añadió Emma también sonriendo.

-lo cierto es que te elegí porque me odiabas. - el rey seguía agarrando sus manos.

-¿te das cuenta que eso solo lo haría un desquiciado?- pregunto Emma observando esos ojos que lograban hipnotizarla.

-este matrimonio es solo una salida para ambos, no busco amor Emma.- entonces se alejó de las manos de la joven y se puso en pie.

-¿Por qué?-

-¿qué de todo?- siguió observándola ahora ya desde una mejor altura. –el amor solo complica todo-volvió de nuevo a la cama para sentarse.

-como alguien que se lee los diarios de amor más empalagosos puede ser tan reacio a el-

Regina sonrió al ver que Emma había estado espiando sus lecturas.

-precisamente me conformo con leer sobre el- respondió el monarca.

-supongo que tendré que hacer lo mismo- murmuro casi con resignación.

La puerta sonó, el rey protesto con una grosería que hizo reír a Emma, "!que sucede no hay nada más que hacer hoy que molestarme!" se quejó la morena para sí misma, antes de ver a una de las jóvenes que seguía mirando al suelo como si allí hubiera una obra artística que necesitara ser observada con suma atención.

Regina tomo la bandeja que la joven llevaba en sus manos, dio las gracias, aunque no recibió respuesta de la chica, cerró la puerta y entro con la bandeja, su madre seguramente le habría mandado el desayuno mismo que solía saltarse.

Era una taza de café algo que no le gustaba con unas galletas de chocolate que sí que le gustaban, "para compensar imagino "medito mientras volvía a sentarse en el filo de la cama con la bandeja apoyada en sus rodillas.

-¿quieres galletitas?-pregunto el rey que se sorprendió al ver el rostro pálido de Emma.

-¿baño?- pregunto Emma que observo fijamente el dedo índice que apuntaba al lugar.

La rubia se levantó como poseída, cerró la puerta del baño, Regina se paró inmediatamente dejando su desayuno encima de la cama. Toco la puerta, pero por lo que pudo distinguir a escuchar la rubia estaba vomitando.

-¡tira ese café por los dioses!-gritaba Emma desde el suelo.

El rey fue hacia la bandeja la sujeto en sus manos, agarro las galletas y las puso en el escritorio, continuo su camino hasta la puerta, saco la cabeza buscando algún sirviente con la mirada, "donde estarán cuando se los necesita" pensó antes de sacar parte de su cuerpo para inclinarse y dejar la bandeja en el suelo apoyada contra la pared.

Entro nuevamente en la estancia, volvió a hacer un llamado a la servidumbre para que se llevara al detonante del malestar de Emma.

Espero pacientemente hasta que Emma salió bastante descompuesta de su refugio.

-al menos no tendre que secuestrar ningún bebe…- añadió Regina con irnonia antes de ver como torcía los labios Emma.

-creo que no…con lo bien que estaba yo sin malestares…-murmuro Emma.

-Parece que el bebe no gusta café- dijo con voz infantil el rey sacando una sonrisa de Emma.

Hay muchos tipos de amor, algunas personas se conforman con el clasico amistoso, porque necesitar más solo genera sufrimiento o al menos eso es lo que han esperimentado, a veces es mejor engañarse y confiar ciegamente en que podemos controlar los sentimientos lo suficiente como para evitar caer en ese fracaso, que algunos enamorados conocen como "perdida."


Continuara...


pd: como veis este cap ha tenido muchisimos flash back de Regina, para los que tenian dudas de que sucedio con Eduard esto aclarara un poco todo.