Taehyung suspiró frustrado, había demasiadas cajas y muchos adornos que revisar, pasó casi toda la tardé allí dentro. Lo único que hacía era sacar las cosas, examinarlas y luego volverlas a guardar para que no se ensuciarán. No podía decir que le faltaba poco puesto que recientemente terminaba de ver la caja número 20 y aún le faltaban como 30. Estaba bastante enojado ya que su deber era estar con el Omega y no allí, ese era el trabajo de Jin, pero claro no quería ensuciar sus delicadas manos con tanto polvo.

El pelirrojo se levantó de la silla en la cual se sentó y estiró sus brazos, le dolía tanto el trasero como la espalda, giró hacia la derecha y se topó con una pequeña caja que parecía estar oculta entre unas que otras sabanas viejas, ¿Qué hacían ahí? No tenía la menor idea. Quitó aquello de encima y tomó la caja para luego abrirla.

Se sorprendió por lo que encontró, eran un montón de fotos de cuando él y Jungkook eran pequeños; la madre del Beta solía tomarles fotos cuando ellos jugaban y recordó que las habían encontrado y guardado allí dentro de niños. Sonrió ampliamente recordando los viejos tiempos, deseaba volver el tiempo atrás y experimentarlo nuevamente aunque sean un par de segundos.

La madre del Beta había muerto poco tiempo después, fue víctima de un accidente automovilístico, el mundo de Jungkook cayó a pedazos luego de eso.

El Beta sintió que todo en su mundo se desmoronó, pero algo en él cambió cuando conoció a ese nuevo Omega. En ese primer día en que Jimin llegó, el azabache, sin querer había escuchado parte de la conversación que el Omega tuvo con Jin. Ese día supo todo el sufrimiento que Jimin tuvo que pasar para llegar a ser quién ahora es; un dulce Omega que con una simple sonrisa podría enamorar a cualquier Alfa que se cruzará en su camino. Aunque fuese menor a él sintió la necesidad de protegerlo de toda la maldad, y con maldad se refería a los Alfas. No quería que Jimin pasara lo que una vez pasó, el mayor más grande error de su vida...

—¿Todavía estás aquí? —El Beta se sorprendió bastante al ver al pelirrojo lleno de polvo.

—Es que son como 50 cajas. —Respondió.

—Pudiste haber pedido ayuda. —Comentó.

—Seokjin Hyung me dejó esto a mí. —Aclaró.

—Seokjin Hyung no es el único empleado en la mansión. —Le informó.

—¿Vienes a pelear? —Taehyung bufo. Cerró la caja la cual aún tenía en sus manos y la colocó en donde estaba.

—¿Qué era eso? —Jungkook frunció ceño, aquélla caja le parecía bastante familiar.

—Fotos viejas —. El Beta dudó y tomó la caja sin que el Alfa se diera cuenta, la escondió detrás de su espalda y con una pequeña excusa se marchó. Conocía perfectamente a Taehyung, engañarlo era bastante fácil, después de todo se conocían desde ya hace mucho.

Jin se encontraba bastante ocupado probando los distintos tipos de platos de comida que cocinaría para la fiesta, no le importaba que faltaran meses, él quería todo perfecto y así sería.

—¡Jiminnie! —Llamó al Omega quien se encontraba en su habitación. El rubio abrió la puerta y se encontró con una enorme carrito llena de comida, si realmente eso era para él no creía que podría llegar a comerse todo.

—¡Necesito que me ayudes a elegir entre todos estos platillos! —Le dijo ingresando junto al carrito. —Descuida sólo son los platos de entrada, aún faltan más y ni hablar del postre —Comentó muy feliz.

—Hyung... No creo que pueda con todo esto —El Omega se sentó sobre la cama y espero a que Jin sirviera todo.

—¡Perdóname Jiminnie! No tendrás que comer todo, sólo deberás probar —Le aclaró mientras le extendía una cuchara, el rubio dudo pero luego la aceptó.

—Bueno...

—¡TERMINE! —Gritó Taehyung ingresando a la habitación de una. Jin casi se muere del susto y ni hablar de Jimin que casi cae sobre el enorme carrito.

—¡DEJA DE HACER ESO! —Le regañó.

—¿Qué hacen? —Preguntó observando la comida con pequeños brillitos en los ojos, tanto tiempo en el sótano le había abierto el apetito.

—¡Ahora no te daré nada por asustarnos! —El mayor se cruzó de brazos haciendo que el pelirrojo rápidamente le suplicara.

—Hyung Tae puede comer, no sea así —Jimin hizo un puchero con sus labios, el omega le pareció muy tierno al verlo así de enojado y sólo por ello le dejó al Alfa que comiera.

—¡Jiminnie te amooo! —Chilló el pelirrojo como niño pequeño abrazando al rubio. Jin estampó su palma contra su frente, a veces el Alfa lograba ser completamente como un niño pequeño. Esta vez era al revés, Jimin cuidaba de Tae.

—Bueno, necesito opiniones sobre lo que cocino —.

—No hace falta opinar, Hyung todo lo que cocinas es delicioso —Taehyung sonrió.

—Muchas gracias TaeTae pero no te dejare probar ningún postre, si planeas comprarme tiene que ser algo mejor que un simple halagó.

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Algo va a pasar ~~~~

CHAN CHAN CHAN ahre