Primero: Hola y siento mil la demora, pero estaba con los exámenes finales y no podía actualizar antes. Terminé con la U por este año y pasó todas mis materias así que soy feliz, lamentablemente mañana entro a trabajar pues necesito dinero para las vacaciones y es necesario, pero tendré las mañana libres para escribir.

Segundo: ATENCIÍN!!! ATENCIÓN!!! ATENCIÓN!!! Esto participando en el concurso "Cullen Christmas Contest" y ya están abiertas las votaciones, por favor pásense léanla y se les agrada voten por mi, necesito estar entre las cinco más votadas para pasar a la segunda etapa, http: .net /u/2146572/ Cullen_Christmas_Contest plissssss voten, se los agradecería con todo el alma.

Tercero: Para quienes no saben tengo otro fic en proceso se llama "Camino al Cielo" Ambos se conocen en el hospital y hacen una lista para realizar sus deseos en sus últimos días.

Cuarto: Gradecer a los ángeles que dejaron rr en el capítulo anterior:

Karito CullenMasen; mars992; Joslin WeasleyC; Ckamilafanstwilight; Catyas de Cullen; I'm Rakel; Mimi; megamolpe; Alea Jacta Est; It doesn't matter; EdwardKaname; Salesia(te adoro); Emily-Lokis; AlisCullen; -Anniie Cullen Masenn -; Lulli ; Peque Cullen, missju; Andrea03; Cacacannibal; evita Cullen; MirCel; kari;

Quinto: también agradecer a las wapas que me agregaron a sus favoritos y o alertas y que no agradecí en el punto cuatro ;)

Agui; MaRiA sWaN dE cUlLeN; Francisca Pino; ; Yeyet Cullen; k4riiitho; Hey vampire girl; desita; AT-AA-RP; panxiis; Lucree; Blisstar; glory Cullen; fer93vulturi; vampienessie; ogda1975; Sarin1227.

Sexto: Muhas gracias por leer los seis puntos, que disfruten.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0

Capítulo 21: ¿Protección?

(Bella)

Tomé la sábana que estaba sobre la cama y me cubrí el pecho. No entendía que había pasado, yo creía estar haciendo bien las cosas, creía que Edward querría hacer esto, que me amaba, pero al parecer todo no habían sido más que pensamientos absurdos de una chica enamorada e inevitablemente las dudas volvieron a mí.

Me habían convencido una y otras vez que yo era bella y que no había nadie mejor para Edward que yo, pero las cosas que acababan de suceder me decían lo contrario. ¿Querría Edward que esto se terminara?

Mi cabeza estaba llena de pensamientos y no lograba juntar algunos para sacar una conclusión coherente a todo. Tenía miedo de perderlo, de que todo no hubiera sido más que un hermoso sueño del que ya venía siendo hora de despertar. Pero negaba a creer eso. Nunca en toda mi vida había amado tanto a una persona que no fueran aquellos que pertenecían a mi familia.

Edward era diferente, con el todo sentimiento, sensación, experiencia, vivencia, lo que fuera, era diferente y quería decir pasando cada segundo con él. Había esperado mucho tiempo solo, sin tener a nadie a la cual pertenecer, para que una vez que llegara, todo se fuera por la borda. Necesitaba saber que era lo que pasaba por la cabeza de Edward, si yo era la culpable, me alejaría, por Dios que si era eso, lo haría, pero de lo contrario, si fuera cualquier otra razón, haría lo estuviera a mi alcance para ayudarlo.

Completamente decidida a no dejar que esto me sobrepasara. Tomé su camisa que en ese momento fue lo primero que encontré y caminé hasta quedar frente a la puerta del baño y afirmé mi frente en ella, quería escuchar algo, aunque fuera el agua de la ducha correr. Pero no había nada, el silencio reinaba en el lugar y ya comenzaba a preocuparme.

Tomé la manilla de la puerta con cuidado y la giré. Para mi sorpresa estaba abierta, tomando una gran bocanada de aire, abrí la puerta y entré en el baño.

Edward estaba sentado en un rincón del baño, con los brazos sobre las rodillas y la cabeza inclinada. Su respiración era calmada y ni siquiera me miró cuando entré, bajé la tapa del retrete y me senté frente a él. No quería presionarlo, deseaba que fuera él quien rompiera con ese momento, pero ya demoraba demasiado y la tensión me estaba matando. En el momento en que yo iba a hablar, él me lo impidió.

- En dos meses he tenido que aprender a hacer todo lo que alguien normal dura años en lograr –dijo en voz casi susurrante, pero sabiendo que yo lo escucharía- no me quejo, después de todo no me ha costado mucho aprender, he tenido buenos profesores, pero –esta alzo la mirada y clavó sus ojos en mí- nadie sabe cómo enseñarme a no dañar lo que se ama, como lograr que cada momento sea perfecto sin echarlo a perder, disfrutar de nuevas experiencias, sin ser un idiota.

- ¿Crees que yo sé mucho sobre esto Edward? –me acomodé en el suelo frente a él y le sonreí- En esta aventura vamos juntos como dos aprendices, ¿crees que no temo lo que vamos a experimentar? Puede que nuestros amigos nos hayan explicado toda la teoría –en ese momento sentí como me sonrojé al recordar algunas conversaciones con las chicas- pero en la práctica no, vamos Edward todos deben pasar por esto alguna vez.

Me fue acercando con calma y aventurándome a un nuevo rechazo me senté sobre él colocando cada una de mis piernas al lado de sus caderas y acomodé mi cabeza en su pecho. Sentí su fuerte suspiro mientras me rodeaba con sus brazos y cruzaba sus manos en mi espalda.

- Todo el mundo pasa por esto alguna vez y yo quiero que seas tú con quien comparta esta primera vez y muchas otras nuevas cosas que se nos vendrán adelante –me acomodé de modo que su corazón quedara en perfecta posición para escucharlo, se notaba un poco acelerado- ¿estás de acuerdo con esto, en comenzar esta vida de aventuras juntos?

Levanté mi mirada y me encontré con sus ojos, en los que encontré temor, pero al mismo tiempo y quizás con un poco más de intensidad, amor, lujuria y pasión y definitivamente era eso con lo que me quería enfrentar.

Me acerqué y lo besé, de forma lenta y pausaba, queriendo dejar cada uno de los movimientos de mis labios, guardados en mi cabeza, procesarlos y dejarlos para siempre donde jamás pudiera olvidarlos, aquello que Edward me hacía sentir con solo un tacto, nunca antes lo había sentido con nadie y no estaba dispuesta a perder esto, jamás. Llevé mis manos hasta su cuello y lo acerqué más a mí si es que eso llegaba a ser posible. Del mismo modo en que el me acercaba a él por la cintura.

Cuando la necesidad de respirar fue más que necesaria, nos separamos solo unos segundos para darle tiempo a Edward de comenzar a explorar y cuello a besos, lenta y tortuosamente haciendo que cada segundo fuera tan insoportable como el otro. Sus manos que ya no estaban en mi cintura comenzaron a desabotonar la camisa que yo minutos antes había cerrado con tanta vergüenza.

A medida que la camisa se abría comenzaba a sentir el roce de sus dedos en mi piel, era frío y electrizante y al entrar en contacto con el ardor de mi cuerpo hacías una mezcla increíble.

- Lo siento –susurró cuando sus besos llegaron a mi oreja- por ser un idiota y hacer de este momento un desastre –en ese momento moví mis piernas para acomodarme mejor y lo miré a los ojos.

- Si sigues tal como vamos, te aseguro que esto será todo menos un desastre –me moví otra vez y pude ver como cerraba los ojos y apretaba mi cintura con fuerza.

- Si haces otro movimiento como ese, no creo que alcance el éxito –mordí mi labio al momento en que volví a repetir el movimiento y esta vez sentí el por qué me había dicho eso. Se cuerpo estaba reaccionando y todo por lo que yo le estaba provocando, me sentí poderosa y como si ya nada importara más que ese momento, los momentos anteriores había desaparecido y ya nada más podía importar.

- Entonces supongo que estoy haciendo un buen trabajo –me acerqué y mordí su labio comenzando a deslizar su camisa por mis hombros.

- Ni te imaginas que tan bien –en un movimiento tan ágil que me sorprendió por completo, se pudo de pie y yo enrollé ms brazos y piernas a su cuerpo, haciendo que la camisa callera al suelo y nuestros torsos desnudos entraron en contacto logrando que un gemido ahogado saliera de mis labios.

Edward hizo que nuestros labios volvieran a unirse logrando que me olvidara de todo lo demás a tal extremo de no notar ni el momento en que mi cuerpo estaba sobre la cama y el sobre mí. Dejó de besarme y solo me observó, una encantadora sonrisa apareció en su rostro haciendo que me sonrojara, después de todo lo que había tenido que hacer para convencerlo de hacer esto, ahora yo me sonrojaba. Su ojos se desviaron centímetros más abajo y pude ver como estos se volvían aún más rojos y sin poder evitarlo sus labios cayeron delicadamente sobre uno de mis pechos.

La reacción de mi parte fue instantánea y aunque minutos antes ya lo había hecho, esta vez se sintió distinto, pues sabía muy dentro de mi corazón que no se detendría ahí. Y mis sospechas se confirmaron cuando sus besos comenzaron a bajar lento por mi estomago.

- Edward –gemí cuando ya no pude contener el deseo que comenzaba a arder en mi cuerpo, era algo increíble. Escuché que el solo sonrió cuando malvadamente comenzó a deshacerse de mi pantalón y dejando su camino de besos por el interior de mis muslos a medida que bajaba por mis piernas. El pantalón salió y sus besos comenzaron a ascender.

Se detuvo un poco más arriba de mi rodilla y centímetros bajo el lugar en que comenzaban a centrarse todas las sensaciones más imaginables que pensé experimentar y si darme tiempo para dar un respiro, presionó sus labios y me dio un ligero mordisco.

No sentí dolor, ni vergüenza, sino todo lo contrario, el más puro y exquisito placer que pudiera alguien sentir.

- Quiero marcar lo que es mío –dijo cuando alzó a la mirada.

El Edward que había estado temeroso y un tanto avergonzado había desaparecido, pero por Dios que no me importada, lo que en estos momentos estaba haciendo, era demasiado increíble como para detenerlo.

- ¿Tienes claro que cuando use bikini eso se verá? –dije entre suspiros cortados.

- Más que claro –y en ese momento sus labios volvieron a los míos para hacerme callar, las palabras ya no eran para nada necesarias y en realidad para qué las quería si con los gestos era más que suficiente.

Su lengua irrumpió en mi boca con posesión y cierto salvajismo el cual respondí de inmediato, aventurándome a bajar mis manos y desabrochar su pantalón, con una agilidad en mis manos que jamás pensé tener. El cinturón salió volando y sus pantalones comenzaron bajar, continuando luego con mis pies, cuando mis manos ya no alcanzaron.

- ¿Ansiosa?

- Ni te imaginas cuanto.

Se separó unos centímetros y sonrió con picardía, sus manos bajaron por el borde de mis pechos y se detuvieron en el borde de mi ropa interior. Pareció dudar solo unos segundos, sus ojos se encontraron con los míos y yo solo pude sonreír. Eso pareció convencerlo pues cuando alcé mis caderas, la última prenda que quedaba en mi comenzó a descender por mis piernas.

Se paró sobre sus rodillas y me observó, su vista pasaba por cada lugar de mi cuerpo y me sentí cohibida, demasiado expuesta y en un momento de estupidez, traté de tomar una sábana entre mis manos para cubrirme.

- No por Dios Bella, no cometas semejante estupidez –retiró la sábana y me sonrió con todo el amor contenido en sus labios- de no ser porque quiero ser el único que pueda verte así, no permitiría que cubrieras jamás lo hermosa que eres.

Bueno ya no podía estar más sonrojada en ese momento, pero sus palabras sin duda hicieron mella en mi corazón. Edward podía ser capaz de decir cosas que chicos con más vida que él ni siquiera conocían.

Había estado tan embobada en su sonrisa que no me había percatado que ya estaba completamente desnudo frente a mí. Lo había visto así antes, pero solo había sido un vistazo cuando lo había "descongelado" por primera vez y esta vez que lo podía observar con más detención, sin duda no lo había juzgado como correspondía, pues estaba más que bien dotado. Bueno no había tenido mucho con que comparar, pero uno tiende a saber de ciertas cosas.

Fue acomodándose con calma sobre mí y yo solo atiné a sonreír y abrazarlo al momento que nuestros labios volvían a juntarse en lo que de ahora en adelante se convertiría en la muestra de amor más perfecta entre dos personas que se amaban más que a nada en este mundo. Quería a Edward para siempre junto a mí y haría cualquier cosa para que él fuera feliz.

- Te amo –susurró en mi oído cuando una de sus manos se aventuró entre mis piernas hacia el centro de mi intimidad, provocando que por unos segundos dejara de respirar- eres tan suave –dijo con su voz casi en un tono de ultratumba cuando por reacción de mi cuerpo levanté una de mis piernas y pasé a llevar su excitación.

- También… te amo… Edward –levantó su cuerpo ligeramente y se afirmó con ambas manos y me miró durante unos segundos.

- Bella, si no estás segura aún puedo detenerme –el ver la preocupación en sus ojos fue más de lo que podía pedir, ya todo daba igual, si en la casa entrara un grupo de vampiros poco me podría importar.

- Para ti siempre estaré lista –tomé su cuello entre mis manos y acercándolo hasta que nuestras frentes se juntaran.

Solo asintió con un movimiento de su cabeza, tomó una de mis piernas, la acomodó un poco en su cadera y comenzó a empujar lenta y placenteramente en mi interior. No había palabras para describir ese momento, placer, amor, sensaciones, deseos, todo junto en un solo movimiento de nuestros cuerpos. Edward presionó un poco más y fue cuando lo sentí. El dolor del cual él tanto había temido provocarme. Enterré mis uñas en su espalda y escondí mi frente en su cuello.

- Lo siento Bella –su voz un mezcla de miedo y placer se filtró entre nuestros cuerpos.

- Deja de lamentarte… esto pasará -moví un poco mi cuerpo y el dolor ya había desaparecido siendo reemplazado por una ola de placer que invadió cada rincón de mi cuerpo y que me obligó a levantar mi pecho para aplacarlo un poco- lo vez… además-incliné mi cabeza y lo miré, para luego moverme nuevamente, esta vez siendo ambos quienes gemíamos- esto algún día tendría que pasar… no querrías… que fuera otro chico… ¿no?

- Jamás –mis palabras parecieron hacer que la seguridad volviera a él, pues al escuchar mis palabras, de un solo movimiento volvió a entra en mi. En ese momento no recuerdo haber escuchado más, solo respiraciones agitadas, gemidos entrecortados y juramentos de amor rondaban en la habitación.

Sus movimientos eran lentos y profundos. Tomando mis manos por sobre mi cabeza sus ojos solo se dedicaban a observarme. Su boca entre abierta, una gota de sudor cayendo por su frente y una ligera sonrisa que comenzaba a asomarse. Y mi cuerpo recibía toda aquella descarga de energía que el cuerpo de Edward emitía. Estaba feliz y no estaba seguro si habría otra mujer más feliz que yo en el mundo. Le devolví la sonrisa justo en el momento que una mueca de placer apareció en su rostro haciendo que sus embestidas fueran siendo cada vez más rápidas.

- Bella yo no voy a… Dios esto es… -él no lograba articular alguna frase coherente y yo no estaba precisamente dispuesta a escucharlo, comencé a sentir que todo comenzaba a centrar en mi bajo vientre y ya no iba a soportar por mucho tiempo.

- Edward… Edward… -logré liberarme de su agarré y crucé mis brazos por su espalda justo en el momento en que el desbordé de placer me invadió, mis músculos se tensaron y lograron que Edward de un gemido sordo terminara solo segundos después de mi.

Se dejó hacer a un lado de la cama y me arrastró con él abrazándome fuertemente entre sus brazos. Con suerte lograba respirar y estaba segura que no sería capaz de articular nada coherente en esos momentos, solo podía acariciar el brazo que me cubría y cerrar los ojos con una gran sonrisa en mi rostro, dejándome vencer por el sueño.

(Edward)

No podía conciliar el sueño, no después de todo lo que había pasado entre Bella y yo. Estaba feliz, había logrado vencer el miedo gracias a ella y no me arrepentía de nada, bueno mi miedo había sido confirmado, le había hecho daño, pero lo que después sentimos aplastó aquel temor con creces. Nunca creí que sería capaz de conocer y disfrutar de tales sensaciones, había tratado de hacer caso a aquellas palabras que los chicos habían tratado de meter en mi cabeza, pero llegado el momento lo que menos se tome en cuenta son personas ajenas a las dos que estábamos ahí, solo Bella y yo.

Me apoyé lentamente sobre uno de mis brazos y me dediqué a mirarla. Era hermosa, su piel pálida, sus largas pestañas, su cabello castaño esparcido como un abanico por sobre la almohada y algunos mechones sobre su rostro.

Con mucho cuidado los dejé a un lado y acaricié su mejilla. Bella lo era todo para mí, había sido la única persona que se percató en mi después de quizás cuanto tiempo en lugares como el que me habían encontrado, me había dado una familia que me amaba y me había enseñado lo que era el amor.

Sin poder contenerme, me acerqué y besé su hombro con ternura, provocando sin intención hacer que se despertara. Abrió los ojos con calma y cuando enfocó su vista en mi sonrió.

- Siento haberte despertado –admití- pero no podía soportar no ver tus ojos.

- ¿No estás arrepentido? –preguntó escondiendo su rostro en la almohada.

- Claro que no Bella, ¿Qué cosas piensas? Contigo jamás podría arrepentirme de nada, eres una tonta Bella Swan al pensar eso –ambos sonreímos y luego de cruzar un par de palabras locas, nos dormimos.

A la mañana siguiente nos despertamos con el teléfono de ambos sonando a la vez, busqué el mío con dificultad mientras bella hacía lo mismo, por su lado. Cuando lo encontré miré la pantalla y el nombre de Emmett se proyectaba en él.

- Alice buenos días –saludo mientras me miraba y yo le indicaba que bajaría a la cocina. Bella asintió y tomando una de las sábanas me enrollé en ella y bajé.

- Emmett ¿Qué pasa? –le dije cuando contesté.

- Esa pregunta iba para ti hermano –dijo él desde el otro lado de la línea- debes contar todo, las chicas están interrogando a bella en este momento y si omites algo sabremos de todos modos, así que suéltalo todo.

- No hay mucho que contar, bueno solo que nosotros… bueno… este… pues eso ya saben –después de hacerles miles de preguntas no era capaz de decirles que había hecho el amor con mi novia.

- ¿Le hiciste el amos o no? No es tan difícil decirlo –gritó.

- Dios Emmett eras tan sensible te agradezco eso hermano y a tu pregunta la respuesta es sí –dije con una sonrisa estúpida en el rostro.

- Me alegro a ambos les hacía falta un poco de acción, supongo que se habrán cuidado ¿no?

- ¿Cuidado? –pregunté confundido, pero de pronto me di cuenta a que se referían- ¡Oh Dios!

- Rayos Edward no usaste protección.

(Londres)

Aro estaba sentado en su sillón con una de sus piernas cruzada sobre la otra. La chimenea como siempre ardiendo frete a él, le regalaba una danza tan hermosa como perfecta, mientras que la impaciencia hacía una fiesta en su cabeza.

Hace algunos días que no recibía noticias de Jane y ya comenzaba a fastidiarse. Sabía desde un principio que había sido un riesgo mandarla, pero la obsesión de ella era tanto o más que la de él y sabía que con lo que deseaba a ese chico haría lo fuera para conseguirlo.

Un golpe tras él lo sacó de sus pensamientos para luego ver que la puerta se abría y uno de sus hombres entraba por ella. Se acercó con cautela hasta Aro y esperó hasta que este le diera el permiso para hablar. Aro hizo un ademán con la mano y le permitió hablar.

- Jane se contactó con Heidi –comenzó el hombre con algo de temor- dijo que desde ahora se comunicaría con ella. Al parecer tiene noticias y bastante buenas, sabe cómo hacer para hacerlo nuevamente un pedazo de plástico, pero aún le falta averiguar un cómo hacerlo humano.

- ¿Está con ellos? –preguntó Aro sin mirarlo.

- No, los siguió, pero solo iban cuatro chicos, faltaba él y la chica que parece ser su novia –el hombre se quedó en silencio esperando a que su jefe le dijera otra cosa, pero el mismo movimiento de mano le indicó que debía retirarse. Luego de una exagerada reverencia salió por la puerta dejando a Aro nuevamente solo.

Maldita chica, ahora debía comunicarse con Heidi por información y quizás hasta rogar por ella. Lo único que salvaba todo esto, es que Jane ya tenía algo.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0

Siento la demora, pero bueno espero les gustara. Un besote del tamaño de Inglaterra y si creen que lo merezco, malcríenme con un review y con un voto para mi otro fic, no lo olviden "Un regalo Inesperado"

Besos.