CAP XX

"A vueltas con el señor transparente"

29 de abril de 1988

Granada

La semana había sido muy movida en el Granada-Huntley, la no expulsión había provocado incidentes en prácticamente todas las clases a las que asistían los "indultados". Pitadas, abucheos, plantes… y lo peor, en más de una ocasión, peleas.

Walter, Rodolfo y Templeton estaban en la misma clase que Oliver y los otros dos chicos de séptimo que atacaran a su pequeño compañero, y ninguno de los tres amigos estaba dispuesto a olvidar lo ocurrido. Máxime cuando tenían la sensación de que algunos profesores y compañeros "justificaban" la agresión, lo que les sacaba de quicio. Sobre todo al moreno, que había ido asumiendo la protección del pecoso como si se tratase del hermano que no tenía.

El rebelde muchacho había sido expulsado al pasillo en cada clase que compartía con el hijo del presidente de la asociación de padres de alumnos. Lo que había provocado que en todas las clases a las que fue hubiese más gente en el pasillo que en el aula.

De dónde aún no le habían echado era del comedor. Así que cuando los Trump y sus amigos se sentaron junto a la vitrina de los postres, el chico se levantó disculpándose con sus compañeros. Éstos, al ver dónde se dirigía se levantaron también y fueron tras él.

Durante unos tensos segundos el comedor entero enmudeció. Después estalló la tormenta. Para cuando el conserje, el guarda de seguridad y varios profesores pudieron poner paz tenían a siete chicos magullados seriamente que llevar a la enfermería.

Fairmont, Minnesota

- Will, ¿estás seguro de que el siguiente ataque será aquí?

- Según lo que tenemos, sólo hay otros dos niños en todo el país que cumplan las mismas características que los agredidos: Phillipe Teague y tu Samuel – el rubio cazador jugueteaba con un pequeño puñal, casi un abrecartas, grabado con sus iniciales.

- ¿Y como sabremos por quién irán?

- Ni idea – John se estaba poniendo nervioso al ver cómo el otro cazador empujaba la hoja del pequeño cuchillo con el dedo corazón haciéndolo girar sobre el dedo pulgar – quizás debamos dividirnos, yo puedo quedarme aquí y tú puedes vigilar a tu hijo.

- No, nos quedamos los dos

- Pero John…

- A mi chico no le pasará nada. No creo que hayan podido localizarlo. Nuestro rastro no es fácil de seguir William

- Pues si crees que va a estar bien, encarguémonos de vigilar a éste.

Blue Earth

Dean se levantó de madrugada, tenía que ir al baño. Encendió la luz del aseo tanteando desde la puerta antes de entrar. Tenía mucho frío. Sammy estaba sentado en el báter.

- Has encendido la luz sin avisar – protestó el pequeño bizqueando

- ¿qué hacías a oscuras?

- Pos caca…

- ¿Por qué no me has dicho nada? Te habría traído

- El hombre transparente ha venido conmigo

- ¿quién? – eso era demasiado raro para ser algo bueno

- Papá dice que sí puede ser mi amigo. Así que como no estoy sólo no me da miedo que esté oscuro.

- Los hombres transparentes no son de verdad.

- Mi amigo Fran si es de verdad – replicó el más pequeño molesto, levantándose para irse - ¿quieres que te esperemos?

- Si no os importa a ti y a tu amigo… - decidió que era demasiado temprano para explicar a su hermanito la diferencia entre la fantasía y la realidad

Pero qué frío hacía esa mañana, se estaba quedando congelado. Miró al pequeño, había sido más listo que él, se había puesto su cazadora para ir al baño. "Vaya, ya se está haciendo grande, se pone la chaqueta el solito, no enciende la luz…" Terminó y se lavó las manos. "No"

- ¿eres tú? – preguntó en voz alta mirando el espejo del baño, éste se empañó y un "SI" apareció como si alguien lo escribiese con el dedo, haciendo que el chico se pusiera muy tenso.

- No te asustes Dean, el hombre transparente es muy simpático.

- Pero, ¿tú lo ves Sammy?

- Si, y Bri también. Está aquí para cuidar de nosotros.