N/A: Muchas gracias a todos por leer y comentar...


CAPÍTULO 21: DEMUESTRA QUE LO AMAS

Sam entró al vestuario antes del entrenamiento de fútbol para cambiarse de ropa. Vio a Sebastian sentado, mirando una de las paredes del lugar, perdido en sus pensamientos. Metió su mano en el bolsillo de su pantalón para asegurarse de que el papel seguía ahí.

– ¿En qué piensas? – El rubio preguntó cuando se sentó a su lado.

– No me vas a creer si te lo digo. – El castaño ni siquiera lo miró.

– ¿En Blaine? – Evans quiso saber y consiguió que el otro lo mirara sorprendido. – Sé que no he sido muy amable contigo pero es mi mejor amigo y sólo quiero lo mejor para ti.

– Lo sé y no te culpo por nada. Al contrario, me alegro de que te tenga a su lado. Sé que está muy protegido en tu casa y que no vas a dejar que vuelva a sentirse solo. Es todo lo que puedo pedir en este momento. – Smythe se confesó.

– Mike dijo que Blaine te ha cambiado y debo confesar que yo también había notado ese cambio... Realmente lo amas, ¿no? – Sam preguntó.

– Lo amo demasiado. Me arrepiento tanto de lo que le he hecho... – Sebastian se sorprendió a sí mismo porque jamás pensó que tendría una conversación así con el otro.

– Jake dice que intentaste cancelar la apuesta pero que Puck no te dio alternativa. – El rubio quería confirmar eso antes de hacer nada.

– En cuanto me enamoré de Blaine decidí que era lo mejor. Sabes que Puck no me lo puso fácil... La única alternativa que me dio fue que le diera mi coche que era lo que habíamos apostado. – El castaño explicó.

– ¿Qué es lo que has ganado? – Evans estaba intrigado por lo que Noah podría haberle ofrecido al otro.

– No lo he ganado. – Smythe respondió, haciendo que el otro frunciera.

– Has tenido sexo con Blaine cuando Puck no ha conseguido ni siquiera que Quinn le de los buenos días cuando llega al McKinley... Has ganado la apuesta. – Sam comentó.

– No lo entiendes, no he ganado porque no he querido ganar. Desde el momento que me enamoré de Blaine quería acabar con la apuesta y no quería el premio... Cuando me acosté con Blaine fue porque lo amaba y quería compartir eso con él. – Sebastian no había ni siquiera pensado en cobrar la apuesta.

– Toma. – El rubio le pasó un papel. – Varios de New Directions decidimos ayudarte con Blaine. Tenemos varias ideas para que lo reconquistes aunque reconozco que la mayoría son muy cliché o muy sencillas, incluso algunas son muy similares, pero seguro que encuentras la manera de completarlo y hacerlo especial para él.

– Pensé que no querríais que volviera con él. – El castaño cogió el papel y sonrió.

– Tienes mucho que agradecerle a Jake y Mike. – Evans se levantó porque faltaba poco para el entrenamiento y él tenía que cambiarse de ropa todavía.


Blaine abrió su taquilla una mañana y se sorprendió al ver un unicornio de peluche. Lo sacó y lo observó con atención. Pensó que tal vez Brittany se lo había regalado al verlo triste, la chica es así de dulce. Sin embargo, al leer la nota se dio cuenta de lo equivocado que estaba.

"Me dijiste que no sabías si te habías enamorado de mí o del chico que creías que era. No soy muy romántico pero sí sé algo. Te amo y haré cualquier cosa para volver contigo. Ojalá puedas confiar en mí y darme otra oportunidad.

Sebastian Smythe"

Anderson se quedó mirando el peluche intrigado pero debía reconocer que le agradaba sentir que el otro había decidido luchar por él, lo hacía sentirse amado.


Blaine había estado sonriendo toda la mañana por el regalo que había recibido de Sebastian. Al castaño no le había pasado inadvertido ese gesto y estaba feliz de haber conseguido cambiar al menos eso. Sin embargo, sabía que todavía no había conseguido su objetivo.

El moreno estaba en la sala del coro viendo como Brittany y Sam cantaban Something Stupid. Le encantaba ver lo enamorados que estaban, al menos para sus amigos eran felices. La puerta del aula estaba abierta, por lo que todos vieron que había alguien esperando en la puerta con un enorme ramo de flores. Cuando la canción acabó, Mr Schue le permitió pasar.

– Siento interrumpir pero tengo una entrega para Blaine Anderson y me han dicho que estaría aquí. – El repartidor explicó.

– Soy yo. – El ojimiel se levantó para recibir su regalo. Sus mejillas estaban sonrojadas y parecía muy sorprendido, aunque su sonrisa reflejaba que no se habían equivocado con él regalo.

– Parece que se ha decidido por hacer caso a las animadoras. – Kitty susurró mientras le guiñaba el ojo a Pierce puesto que sabían que Smythe había seguido sus consejos en cuanto a regalos para recuperar a su ex.

Por su parte, el moreno leyó la nota que acompañaba el ramo.

"Muchas flores pero ninguna comparable a tu belleza. Te amo y te lo voy a demostrar cada oportunidad que tenga.

Sebastian Smythe"

Si la sonrisa de Anderson era un indicativo, no pasaría mucho tiempo hasta que lo perdonara.


Sam miró a Blaine mientras los dos hacían los deberes en la habitación. Era la décima vez que su móvil sonaba esa tarde y era la décima vez que, al leer el mensaje, sonreía de la manera más dulce que jamás había visto.

– ¿Quién es el que te envía mensajes? – El rubio se decidió a preguntar y notó como las mejillas del otro se teñían de rojo. Suponía que Smythe estaba siguiendo el consejo de Tina de enviarle mensajes para que supiera que pensaba en él.

– Yo... – El moreno estaba avergonzado. Sabía que su mejor amigo no estaría muy contento.

– Sé que es Sebastian y... Si tú eres feliz yo soy feliz. Confío en ti y en tu criterio. Si quieres volver con él, yo te apoyaré. Soy tu amigo y nada va a poder romper eso. – El ojiverde explicó.

– ¿Por qué tengo la sensación de que quieres que vuelva con Seb? – Anderson cuestionó mientras lo miraba realmente intrigado.

– Jake me contó que intentó cancelar la apuesta porque se enamoró de ti. Supongo que tiene derecho a cometer errores e intentar corregirlos. – Evans respondió.

– ¿Crees que debo perdonarle? – Blaine preguntó.

– Esa es tu decisión. Yo sólo quiero verte sonreír... Y debo reconocer que estabas sonriendo, algo que no veía desde hacía días. – Sam pasó su brazo por los hombros del otro.

– Una parte de mí aún tiene miedo... Pero otra parte de mí quiere estar con él. – El moreno confesó.

– Espero que, pase lo que pase, no te arrepientas de tu decisión.

Los dos amigos volvieron a sus ejercicios de matemáticas y el móvil volvió a sonar. Los dos se miraron antes de que el ojimiel mirara su teléfono nuevamente.