Yukari Sparda: :3 pronto Kyrie no irá en su ayuda xD jejejejeejejeje ^^ Gracias por tu comentario

Musume No Ankoku: Me alegra que te gustara el capítulo ^^ Nero como sicario? xD jajajajajaj eso suena muy divertido jajajajajajaja... Ojala que este capítulo te guste... Gracias por tu comentario ^^

Andromeda Geass: Tienes toda la razón, me tardé, mucho, mucho en actualizar... xD he tenido algunos problemas y me tiré a la perdición abandonando todo por alguien que al final no terminó bien la cosa... Pero ahora me he decidido recuperar el camino :3 Claro que me acuerdo de tu comentario, la verdad me alegró mucho ^^ y me alegra cada ocasión que lo leo.

XD Es que Nero es así no? xD un ogro de primera jajajajajaaja enojón jajajajaja xD y más aquí que es tan genial burlarse de él, pobre U.U jajajaja

Como dije antes, intentaré actualizar con mayor regularidad...

Muchas gracias a quienes leen, y dobles a quienes dejan comentarios :3

:D Devil May Cry no es mío, yo sólo escribo porque es divertido ^^ y me agradan los comentarios xD y reírme de Nero jajajajaja y de los gemelos jajajajaja :3 que son tan geniales xD

:D hasta luego...

Intentando

Nero ve los papeles girar por el viento gélido, aprieta los dientes al hacerlos rechinar, pero su furia se disipa cuando una voz sale del edificio:

— ¿Qué pasa Nero? — Él responde de la mejor manera:

— Nada Kyrie, volveré en un rato.

— Cuídate Nero. —

El joven sale corriendo para encontrar a ese par de chiquillos que tienen que regresarle el precioso regalo de Kyrie.

Los gemelos saltan por los techos, Dante sigue el ritmo de su hermano, nota que se dirigen a la mansión, pregunta:

— ¿Qué pasa Vergil?

— Ellos buscarán en la mansión. — Dante cuestiona:

— ¿Qué pasará si los encontramos? —

Vergil se detiene de pronto, su hermano se encuentra con él y no logra frenar cayendo de espaldas y empujándolo. El mayor estira sus brazos intenta evitar caer del techo, da un paso atrás para ponerse a salvo, mira al menor que ha hecho una de las pocas preguntas inteligentes de su vida. El cazador mira a su hermano, espera una respuesta. Vergil cruza los brazos al pensar un poco, no lo había contemplado, pues Vergil Sparda puede encarar cualquier adversario; sin embargo Vergil Sparda no es del todo Vergil Sparda, no tiene a Yamato, no puede conjurar espadas de energía azul. Suspira, le irrita la mirad expectante de su hermanito. Acepta con enojo:

— No sé qué haremos, pero no podemos sentarnos a que pasé lo que ellos quieran.

— Así se habla. —

Dante sonríe al levantar su pulgar derecho. Vergil le tienden la mano y él la acepta. Ambos siguen juntos hacia la mansión Sparda, saltan al siguiente edificio. En ese momento y lugar, pero por la acera Nero voltea de un lado al otro, ha perdido la pista de los niños, su poder era tan palpable que dejaba pistas de colores, pero ahora ha desaparecido, mira de un lado al otro, rechina los dientes, luego recuerda lo de respirar profundo y contar a diez antes de desatar su furia. Sigue caminando de manera tiesa, se dice que sólo debe herir al viejo cuando lo encuentre, lo hará a golpes, carcajea malvadamente, provoca que la gente voltee a verlo, pero está tan enojado que no le importa.

Los chicos Sparda no tardan en llegar a la ciudad, están cansados, les falta el aire, sus mejillas lucen rojas. Los chicos caminan con cautela por el jardín de hierba alta, Dante comenta:

— Luego dices que yo soy un asco.

— Cállate. —

Los dos siguen adelante, pueden ver a momentos sombras pasar por las ventanas, hay demonios cerca de ellos, les parece extraño no haber sido atacados de inmediato, puede ser que no los consideran una amenaza o algo significativo. Se aproximan a una ventana, pero el antepecho está lejos de sus posibilidades. Dante entrelaza sus manos, hace un escalón para su hermano, le indica que espíe por ahí.

Vergil toma la invitación de su hermano, salta para ver por la ventana, hay demonios con formas humanas buscando en la mansión, miran de un lado al otro, tiran cosas, a pesar de los objetos invaluables ninguno parece ser lo que buscan. Un gruñido hace a los gemelos mirar lo que hay en el jardín, los han rodeado seres oscuros, que parecen de cristal, con formas gatunas y ojos rojos.

El mayor salta, se pone en guardia igual que su hermano, harán lo posible para salir de ahí. Los felinos abren un corredor, por donde un hombre alto, delgado, de cabello negro, ojos rojizos, con ropas negras camina hacia ellos. El hombre dice:

— Los que están adentro no se han percatado de nosotros por el sello que puse, tenemos que salir de aquí. — Vergil da un paso al frente al encararlo:

— ¿Por qué debemos creerle? — El hombre sonríe al poner sus manos en los bolsillos delanteros de su pantalón.

— Estimado hijo de Sparda en este momento no están capacitados para un confrontamiento. —

Vergil nota algo, las criaturas no están bajo el mando de aquel hombre, sino se alejan porque le temen. Dante cuestiona:

— Vamos, tú sabes quienes somos, al menos dinos quién eres.

— Dagui… — Dante carcajean le parece muy gracioso el nombre. El hombre frunce el entrecejo. — No es una situación apropiada para que se rían del inicio de mi nombre.

— Él tiene razón. — Dante infla sus mejillas ante el discreto regaño de su hermano.

— Vamos de este lugar. —

Dagui camina hacia la salida, pero los gemelos no se mueven, no están dispuestos en confiar en un desconocido. El hombre los mira con sorpresa, su expresión se suaviza al ver la decisión en los rostros redondos de los niños. Su encuentro es interrumpido por uno de los seres que estaban dentro. Éste alza su voz al dar la alarma, sus compañeros se reúnen fuera. Sus apariencias humanas se rasgan para dejar ver lo que son, seres enormes, cubiertos con pelo verde, ojos rojos y grandes cuernos. Uno se pone al frente al exigir:

— Entrega el Espejo de Orión Dante hijo del traidor Sparda. — Dante responde:

— No lo tengo, lo cambie por un helado de fre… — Un gruñido lo interrumpe:

— ¡Mentira! ¡Quítenlo de su cuerpo inerte! —

Los gemelos y Dagui ven a los demonios correr hacia ellos, además los felinos los atacan. Dagui extiende sus manos, deja salir relámpagos azulinos de ellas, los cuales quiebran en pedazos a los felinos y atrasan a los otros atacantes, le dice a los gemelos:

— No se queden viendo, corran… —

Las palabras de Dagui son interrumpidas cuando todos los demonios atacantes caen al piso partidos en pedazos, ante ellos hay un chico de cabello blanco, ojos rojos, un demonio azul tras él y luce muy cabreado. Nero pide una vez más:

— Engendros entréguenme lo que es mío. —

Un círculo mágico se abre bajo los pies de Dagui, comienza al invocación, la cual Vergil interrumpe al asegurar:

— Nosotros lo conocemos. — Dagui mira a los niños, luego al chico que le parece un demente peligroso, repite la operación unas ocasiones al cuestionar:

— ¿Son familiares? — Dante responde:

— Quién sabe. —

El hermoso encuentro es interrumpido por una detonación, un balazo, Dagui empuja a los gemelos al recibir el impacto que lo hace caer de espaldas al suelo. Los chicos voltean al cielo, donde una figura luminosa y alada les habla:

— Tienes hasta mañana para entregar el Espejo de Orión o destruiremos esta ciudad. —

El ser alado desaparecen ante sus ojos. El enojo de Nero desaparece, al correr hacia el hombre que está tendido en el piso con una herida en su costado derecho. Dante mira a Nero al pedirle:

— Llévalo a Devil May Cry. — Vergil y Nero exclaman:

— ¿Qué? — Vergil intenta convencer a su hermano, pone sus manos sobre los hombros del cazador al verlo a los ojos:

— Eres un estúpido, siempre lo he sabido pero esta ocasión estás cruzando la línea divisoria entre los estúpidos y otro nivel. Esto puede ser una trampa, finge salvarnos para que confiemos en él. — Dante se suelta del agarre de su hermano, lo mira con seriedad al decirle:

— Bien. — Se aproxima a Dagui, se lo carga en la espalda al decir. — Lo hago yo solo como siempre. — Nero murmura:

— Viejo… —

Vergil suspira con cansancio, camina al interior de la mansión, tiene que limpiar, además buscar información sobre el Espejo de Orión. Nero mira hacia ambos lados, la salida y la entrada de la mansión, si corre puede recuperar el regalo que tiene Dante, si se marcha el niño que ha entrado a la mansión se quedará solo y pueden regresar los demonios, si se queda los demonios pueden ir tras Dante, que dijo que iría a Devil May Cry, donde están su novia, le grita Vergil al señalarlo:

— ¡Tú! ¿No irás tras tu hermano?, ¿no te interesa? — Vergil asegura sin detenerse:

— Ese estúpido puede cuidarse solo, él tiene a… —

Vergil agacha la mirada, observa su pequeña sombra, no está Yamato, no viste como suele hacerlo, no tiene la misma altura o poder, su hermano tampoco. Además el estúpido se llevó al enemigo, regresa su mirada a la salida antes de echarse a correr con desesperación. Nero toma al niño bajo su brazo, sonríe al asegurar:

— Yo corro más rápido. —

Nero patea las puertas, encuentra la mirad sorprendida de Kyrie y Patty, quienes compartían una rica taza de té. Vergil se suelta del agarre de Nero, corre a la segunda planta, abre la puerta de la habitación de Dante, ahí encuentra a su hermano parado sobre una silla, Dagui está sobre la cama, mientras Dante se esfuerza por detener la hemorragia.

Vergil corre, toma impulso, salta y asesta un certero puñetazo al rostro de Dante, lo hace caer al golpearse contra la pared, rebotar y quedar tendido sobre el piso. El cazador se recupera pronto al reclamar:

— ¿Qué te pasa? — Vergil se le va encima al golpearlo mientras le reclama:

— Tú eres el estúpido, ¿qué te pasa a ti?, traes a un desconocido a tu casa… —

Nero aleja a Vergil de Dante. El niño patalea, tira puñetazos, se mueve al seguir gritándole cosas a su hermano. Dante levanta la silla para seguir en lo que estaba. Saca de un cajón un frasco de cristal, moja una gasa con el contenido al ponerla sobre la herida de Dagui y presionar con fuerza. Nero comenta:

— ¿Por qué tan serio viejo?… — Dante voltea a verlos al gritarles:

— ¡SALGAN DE UNA VEZ SI NO ME VAN A AYUDAR! —

Las chicas corren dentro de la habitación, Patty cuestiona:

— ¿Qué podemos hacer? — Dante le explica:

— El impacto hizo una herida con entrada y salida, el cual atravesó su costado. Necesitamos vendarlo sin moverlo mucho para evitar una hemorragia… —

Nero voltea a ver a Vergil al preguntarle:

— ¿Tú eres Dante? — Vergil asegura con rubor sobre sus mejillas:

— No. — Nero observa la expresión seria de Dante, las palabras demasiado complicadas para el vocabulario del Dante Sparda que conoce. Incluso Patty luce conmocionada por lo que ve.

Unos minutos después han terminado de curar a Dagui, Dante se sienta sobre el piso, junto al marco de la puerta, vigila la ventana y la entrada. Vergil cuestiona:

— ¿Qué haces estúpido? — Dante le asegura:

— Ellos vendrán por él también. — Patty se sienta junto a Dante al preguntarle:

— ¿Qué pasa?, ¿por qué luces tan serio? — El cazador le dice de manera seria, más adulta de lo que alguna vez vio en el cazador a excepción del Hotel Royal cuando vio al hombre de rojo atravesado por Rebellion.

— Patty es mejor si vas con tu mamá y salen de aquí. También tú, Nero, regresa a Fortuna y llévate a Kyrie. — La rubia cuestiona con un murmullo:

— ¿Por qué? — Dante la mira a los ojos al señalarse:

— Mírame. ¿Qué diablos ves?

— A ti.

— ¡No me refiero a eso!, soy un inútil niño. — Dante abraza sus rodillas, está tan enojado que no quiere que vean su rostro. — ¿Cómo se supone que podré enfrentarlos si no puedo disparar una bala? —

Patty abraza a Dante, lo abraza con fuerza, lo sorprende al dejarlo sin palabras, ella le asegura:

— Tú eres Dante, el mejor cazador que conozco. Sin importar cómo te ves, lo perdedor que eres apostado, las deudas que te tienen ahogado, tú eres Dante. El tipo que se la pasa todo el día durmiendo, come pizzas y helados de fresa, no limpia nada, quien tiene siempre una sonrisa y comentario sarcástico para cada ocasión. — Dante le dice:

— Gracias Patty. — Su tono vuelve a ser arrogante. — Aún eres muy cría para mí, pero si me pides dentro de unos años que salga contigo voy a pensarlo. — Patty suela a Dante al alejarlo, le dice:

— Tonto. —

Nero suelta a Vergil, lo deja sobre el piso, después afirma:

— Yo me quedaré, porque unos simples niños necesitan de alguien fuerte que los proteja. — Ambos niños voltean a verlo con desaprobación. Patty dice con una sonrisa:

— Me quedaré a ayudarles, no pueden quedarse solos con Nero. — Kyrie sonríe, está por decir algo pero Dante le dice:

— No te quedes aquí Kyrie, es muy peligroso y el crío no soportará perderte. —

Nero y Kyrie se sorprenden por el comentario. Vergil les sugiere:

— Tenemos poco tiempo, así que es mejor que lleves a tu novia a un lugar seguro y te quedes ahí. — Lo último lo dijo con malicia, Nero aprieta el puño, está por gritar algo, pero la suave mano de su novia lo detiene. Los muchachos salen de ahí. Patty los ve salir por la puerta, intenta regresar al cuarto pero Vergil cierra la puerta al dejar a solas a su hermano.

Patty baja al sentir que todo está muy tenso. Ve a Vergil caminando por la oficina, palpa las paredes, da pequeños golpes al buscar algo. La rubia se aproxima, observa al albino un momento antes de cuestionar:

— ¿Qué buscas? — Vergil guarda silencio un rato hasta que externa:

— Dante debe tener algo por algún lugar, un cuarto secreto o algo parecido. — La rubia luce extrañada, comenta:

— No creo, Lady ni Trish han encontrado algo así. — Dante interrumpe:

— ¿Cómo puedes decir algo así Vergil? —

Vergil voltea a ver a su hermano al recargar todo su peso sobre la pared, un rectángulo se delinea dejando una entrada al descubierto. Le responde al su hermano menor antes de entrar:

— Porque nos conocemos. —

Patty se asoma, ve las escalinatas de roca, dentro el lugar es espacioso, los estantes de libros forman un círculo. Vergil observa el lugar espacioso, cuestiona:

— Me sorprende que alguien tan estúpido como tú tenga todos estos libros. No me sorprendería si sólo fueran cómics. — Dante entrelaza sus dedos tras su nuca al decir despreocupado:

— Quien sabe. —

Vergil observa los textos, Patty tiene la boca abierta por descubrir esto, algo que no imaginaba. Le pregunta al cazador:

— ¿Cómo es que tienes tantos libros si sólo te veo con revistas? — Dante le responde:

— ¿Quién sabe? — Vergil revela:

— Hasta un estúpido como mi hermano, sabe que dejar estos textos por ahí puede hacer que algún humano intente usarlos. — Patty pregunta:

— ¿Los leíste?

— Quien sabe. — Vergil vuelve a dejar ver algo de Dante:

— Es casi seguro que ha leído alguno. — Patty exclama:

— ¡YO PENSÉ QUE NO SABÍAS LEER! — Dante cae de espaldas mientras Vergil se carcajea. El cazador se levanta al decir:

— Fui a la escuela… — Juega con sus dedos al murmurar. — A la primaria unos años… — Vergil le grita:

— ¡Pasabas frente a la escuela! — Dante corre hacia él para iniciar una posible pelea, mientras le grita:

— ¡NO ES CIERTO! —

Los niños comienzan a rodar por el piso en una pelea encarnizada, mientras Patty les pide que no se peleen, se calmen, hasta que les grita:

— ¡YA! ¡DEJEN DE PELEAR! — Los niños la miran un momento antes de seguir en lo suyo.

Mucho rato después, en el que Patty ha decidido sentarse ya que no entiende las letras raras de esos libros extraños. Vergil se separa de Dante al decirle con una gran sonrisa:

— Estúpido Dante. — Dante le responde algo enojado:

— Si te vieras como debes de verte me daría miedo… —

Los dos se ríen mientras Patty suspira aliviada porque la pequeña guerra se ha terminado. Vergil toma un libro, comienza a hojearlo, Dante le dice con hastío:

— Cuarto estante, tercera tabla, libro rojo.

— ¿Tengo que agradecer? — Dante sonríe, se escucha un estruendo y él dice:

— No en realidad. —

Patty corre hacia donde está Vergil sepultado bajo un estante de libros. Vergil emerge de entre los textos al señalar a Dante y antes de que le diga algo un libro rojo cae desde arriba pegándole en la cabeza. El mayor de los Sparda cae de espaldas un momento.

Dante carcajea, su broma ha salido mejor de lo que pensó, jamás pensó usarla, pero lo ha dejado muy satisfecho. Su hermano se levanta y corre directo a él con todas las intenciones de golpearlo con el libro rojo. Salta para tomar impulso y salir corriendo, sin embargo su escape es frustrado por un par de piernas contra las cuales se golpea y cae de espalda. Se impulsa de nuevo, logra levantarse, pero no logra esquivar el libro que le pega directo en la cabeza catapultándolo contra la pared de enfrente. Nero cruza sus brazos, mira a Vergil quien luce muy complacido, pregunta:

— ¿Qué pasa aquí? —

Todos se dirigen a la mesa de la estancia, toman asiento, Vergil sobre el sillón, al otro extremo Nero, Dante y Patty sentados en el piso del otro lado de la mesita. Vergil mira a su hermano al decir:

— ¿Y bien? — Dante mira al otro lado, se hace el desentendido:

— ¿Qué? — Patty mira al cazador al preguntar:

— ¿Por qué tienes tantos libros? — Nero cuestiona incrédulo:

— ¿Tiene libros? — Patty extiende los brazos al decir:

— ¡Son muchos! — Nero ríe al decir:

— Deben ser revistas viejas. — La rubia refuta:

— No, ni cómics. — Nero cuestiona completamente sorprendido:

— ¿VIEJO SABES LEER? — Dante vuelve a caer de espaldas, antes de recuperarse y gritar:

— ¡CLARO QUE SÉ LEER! — Vergil tose para señalar que no es momento para ello, al regresar el silencio explica:

— Orión fue un héroe griego de la mitología. Sin embargo el espejo de Orión no es llamado así por él de manera directa, sino por su constelación, la cual es visible y brillante. — Hace la aclaración, por los presentes. — El espejo al fijarse mirando a la dirección de la constelación refleja un portal al inframundo, el cual es abierto cortando la imagen con La Daga. — Nero murmura de mala gana:

— Siempre tiene que ser algo así. — Vergil lanza el libro a su hermano quien está dormido. El cazador se despierta ante el impacto y grita:

— ¿NO SE PUEDE DORMIR EN PAZ? — Vergil le cuestiona:

— ¿Cómo un estúpido como tú tiene el espejo de Orión?

— Por el primo de un amigo, del amigo, de un amigo, del amigo, tú entiendes. — Vergil le lanza una mirada desaprobatoria.

— Eso no explica nada. — Su mirada brilla un momento con malicia. — Agradecería que demostraras un poco de la educación que nos dieron nuestros padres. —

Dante se levanta, está por caminar hacia la salida, pero gira sobre sus talones al saltar a las escaleras, corre hacia arriba. Vergil se incorpora al seguir con calma a donde su hermano fue. Patty pregunta al ir tras él:

— ¿Qué pasa?

— Huele a sangre. —

Nero pasa junto a ellos al dirigirse a la habitación, abre la puerta con violencia, apunta con su revólver, pero sólo ve a Dante cambiando los vendajes de un hombre desconocido. Guarda su arma al decir:

— Espero una explicación. —