Capítulo XIII:
Zona Cero
No habían tardado mucho en reparar el jardín. La fiesta nocturna organizada por Selphie sirvió para celebrarlo, junto con la celebración del nombramiento de aquel amigo de Dederian, Squall.
La fiesta había sido simplemente fabulosa, la música era de calidad y en ningún momento faltaron bebida y comida para todos. Dederian y la misma Selphie tocaron "Eyes on me" y terminaron entre vítores y aplausos, de hecho debido a las constantes peticiones subieron un rato después a volver a tocarla, aquella canción era todo un éxito.
Pero la noche no perdona. La mañana siguiente el jardín zarpó hacia Balam bajo un ambiente resacoso y adormilado hacia su objetivo, derrotar a la mujer del director, Edea Kramer.
Aproveché aquellos días de viaje para repasar las notas y entrevistas que había hecho al director Kramer, y que, junto con el libro que me había dado y la información que había recibido de Adam Lockedgate, me sirvieron para comenzar a planear un nuevo artículo. No tenía previsto publicarlo hasta que todo estuviese más tranquilo, puede que incluso no lo publicase por respeto al señor Kramer, pero me ayudaba a relajarme y a distraerme un poco.
Al final resultó cierto que los jardines habían sido las prisiones voladoras de la bruja Adel, los jardines de Balam, Galbadia y Trabia coincidían con tres de las cinco descripciones, bocetos o imágenes que había de ellas. El director me lo confirmó de viva voz y me dijo que no se encontraron las otras dos naves gigantes y que por eso no se pudieron utilizar.
La idea inicial fue de la mujer del director, Edea Kramer, la bruja Edea que ahora los atacaba. El director me confesó que él estaba tan perplejo como los demás tras la proclamación de su mujer como nueva gobernadora de Galbadia. Él no sabía que la había impulsado a hacerlo ni que podía pasarle, pero sí confesó saber que ella era bruja desde hacía años.
Ambos tenían un orfanato en Centra que llevaron juntos hasta la creación del jardín, cuando el director pasó a encargarse de éste, dejándola a ella en Centra. De hecho, algunos de los alumnos que ahora vivían en el jardín procedían del orfanato tras ser rechazados por sus padres adoptivos o al no ser acogidos por nadie.
En lo referente al alzamiento del amo Norg, me explicó como éste se había ido haciendo poco a poco con el jardín desde el momento en que impuso a los prefectos. En un intento desesperado por parar a la bruja Edea y con un tremendo dolor, el director había enviado, a escondidas de Norg, un mensaje al jardín de Galbadia para que un pequeño comando, compuesto por Quistis, Selphie, Squall y el mejor francotirador del otro jardín, Irvine; colaborasen para evitar que la bruja se hiciera con el poder del ejercito de Galbadia. Pero el intento había fracasado y Norg terminó enterándose. Enfadado por no haber sido consultado para tal operación y por el hecho de que no podría aliarse con Edea, decidió entregarle a ésta a los SeeDs que había participado en la operación junto con el mismo director, y allí había comenzado todo.
El resultado de todo aquello fue la muerte de cientos de alumnos y el despegue del jardín, dejando atrás a otros tantos, junto con ciertas estructuras añadidas al jardín cuando se asentó.
Y por eso el nuevo comandante del jardín había decidido volver. Pero lo que encontramos al llegar a la isla no era lo esperado: el jardín de Galbadia también había despegado y estaba justo enfrente de la ciudad de Balam.
Leonhart decidió bajar él mismo junto con Rinoa y el chico rubio con el tatuaje en la cara que había visto ya en Fisherman's Horizon. Dejó a Xu al cargo y encargó a Dederian volver al antiguo emplazamiento del jardín y hacer una evaluación de éste.
Desde el primer momento Nida quiso ir, pese a que era el conductor oficial del jardín. Dederian no se opuso y Selphie, Irvine y Quistis se acabaron añadiendo también.
Usamos dos vehículos anfibios en los que se podían emplazar hasta un máximo de cinco personas. Nida, Dederian y yo fuimos en uno y Selphie, Irvine, Quistis y un chico llamado Paul Martney en el otro.
El jardín quedó junto a la ciudad por órdenes de Leonhart así que el camino fue algo largo. Nida conducía y Dederian estuvo callado todo el camino. No sabía que nos encontraríamos pero, después de lo que pasó en Melcino cuando éramos pequeños, sabía que aquello le estaba torturando por dentro. Íbamos sentados detrás, uno delante del otro, pero él no levantó la vista del suelo en ningún momento.
De repente el coche paró.
- ¡Joder!
Había sido Nida el que había exclamado aquello con sorpresa y algo más que no supe ver.
Dederian alzó la cabeza de golpe, me miró y salió disparado del coche.
La luz que entró de fuera me cegó por un momento y, al recuperar la vista, vi a Selphie e Irvine fuera de su coche u mirando fijamente hacia delante.
Salí y la imagen que se me presentó fue como un puñetazo en la boca del estómago y no pude evitar que cayeran un par de lágrimas de mis ojos.
Allí podría haber cientos o miles de tumbas. Cruces y lápidas lo cubrían todo hasta donde alcanzaba la vista y, en el centro, una gigantesca estatua de un ángel con la mano extendida hacia el cielo.
Dederian había caído de rodillas al suelo con la mirada perdida entre los nichos y los ojos abiertos de par en par por el shock.
Quistis y Selphie lloraban desconsoladamente en brazos de Irvine y el otro chico se tapaba la cara con las manos y parecía que le temblaban las piernas de la impresión.
El escenario era desolador.
Nida apareció de detrás del coche con muy mala cara, parecía que acababa de vomitar. Se secó el sudor que le caía de su frente y se acercó a mí y miró a Dederian. Se había agachado más y había clavado los dedos en el suelo, lloraba de impotencia y de rabia.
- ¿Crees que deberíamos…? – Preguntó Nida, pero negué con la cabeza. Era mejor dejarlo solo hasta que consiguiera encajar el golpe. Ya había pasado por aquello una vez, sería igual de doloroso, pero más fácil.
Rinoa e Irvine acompañaron a Quistis y Selphie de nuevo dentro del coche para que se sentaran y Rinoa se quedó con ellas mientras él volvía con nosotros. Martney también había entrado en el colche para sentarse y respiraba profundamente con los ojos cerrados.
Nida, Irvine y yo nos adentramos más en aquella especie de cementerio inmenso. Nos acercamos a la estatua buscando alguna señal de quién había hecho todo aquello.
En la base había una placa con una frase inscrita:
"El sol se puso ayer y el dolor invadió nuestro corazones; pero hoy salió de nuevo. Hoy es un nuevo día, una nueva era. El pasado queda atrás. Rescribiremos la historia. Debes aceptarlo. Y entonces comprenderás, como yo, por qué estás aquí. Tu destino es el de luchar por todos aquellos a los que amas. Alza la vista y ven: lucharemos juntos.
En honor a todos los caídos"
Ninguno de los tres podía apartar la vista de aquella inscripción. Súbitamente sonó el rugido de un motor y una moto salió disparada de uno de los anfibios. Dederian ya no estaba.
Volvimos a los vehículos y Selphie y Quistis estaba mirando la estela de polvo que había dejado tras de si Dederian. Era mejor no seguirle, que estuviera solo y se despejara.
Parecía que ellas dos ya estaban algo mejor y decidimos volver al jardín. Allí ya no había nada que hacer.
Al volver fue Quistis quien se encargó de explicárselo todo a Xu, el resto nos esparcimos cada uno a sus anchas.
Pese a que era mejor dejarle solo, estaba preocupada por Dederian, no sabía donde estaba y que estaba haciendo, y tampoco sabía cuando volvería, así que fui a esperarle al parking.
Comenzaron a pasar las horas y no aparecía, pero el sueño le pudo a la inquietud y me quedé dormida allí mismo.
Me desperté al día siguiente en la cama. Quedaba poco para el medio día y Dederian no estaba en la habitación. Me vestí rápidamente y salí a buscarlo por el jardín.
Le encontré en el segundo piso, en el mirador. Estaba sentado en el borde de la barandilla, con una pierna colgando hacia el interior, mirando el mar. El jardín estaba en movimiento, no me había dado cuenta.
Tenía el hombro derecho vendado y un gran corte en la ropa ensangrentada lo dejaba ver. La ropa estaba sucia y tenía varios cortes con pequeñas heridas que ya habían sido limpiadas y curadas.
- ¿Estás bien? – No sabía qué más preguntar.
- Sí.
- Estaba preocupada por ti.
- Lo siento.
En aquel momento supe que algo estaba creciendo dentro de él, pero no estaba segura de qué era… ni si era bueno o malo. Algo había pasado en la isla, pero no le pregunté, ni él me lo explicó.
Los siguientes días Dederian casi no comía, sólo entrenaba y luchaba contra monstruos. Varias veces le pedí acompañarle pero no quiso y tuve que hacerlo con Quistis, Selphie o Irvine.
En un par de días el jardín hizo otra parada pero en pocas horas se puso de nuevo en movimiento. Quistis me explicó lo que había pasado: Trabia también había sido atacada por la bruja Edea y Selphie, que era de allí, había pedido a Leonhart hacerle una visita. Pero había quedado destruido casi en su totalidad.
Pasó una semana de viaje y Dederian seguía igual, pero a las chicas apenas las encontraba por ningún lado. Ya había aprendido a usar las instalaciones de entrenamiento y a veces me iba sola a practicar, escribía o repasaba los datos que tenía para el artículo, aunque sólo para matar el tiempo.
Dederian y yo estábamos comiendo juntos en el comedor en uno de los pocos ratos del día que pasábamos juntos cuando sonó el timbre de los altavoces y el comandante del jardín se dirigió a todos por primera vez:
- Al habla Squall. Este es un anuncio de emergencia. Por favor, escuchad con atención. Dentro de poco nos enfrentaremos al jardín de Galbadia. - Aquello me puso en guardia y vi que a Dederian también. Recordé que Quistis me había explicado que la bruja Edea viajaba en él y que Seifer era su guardaespaldas particular. Además, seguramente dentro del jardín viajaba la mayoría del ejército de Galbadia.
- …Preparaos todos para el combate. Seguramente intentará invadirnos. Tanto el patio como pórtico son puntos de gran importancia estratégica. Los alumnos de número impar deben dirigirse al patio. Los número par irán al pórtico.
Dederian se levantó de la mesa con gesto aún más serio de lo normal.
- Vamos a la habitación, hay que prepararse para la lucha.
Asentí y le seguí hasta la habitación entre el bullicio general que se había levantado en el jardín. Todo el mundo corría arriba y abajo con sus armas y trajes de combate, deseándose suerte y situándose en sus posiciones.
Entramos en la habitación y abrí el armario para coger las pistolas y el equipo y comencé a prepararme.
Dederian ya tenía sus armas listas y lo único que cogió fue una pequeña bolsa que se colocó en el cinturón en la que llevaba varias pociones de recuperación. Mientras me acababa de disponer él se apoyó en la puerta, pensativo, y se le perdió la vista.
Me até las botas, revisé rápidamente que las pistolas estuviesen bien, las enfundé, lista para irnos y, antes de que pudiera salir de la habitación, Dederian cerró la puerta.
Me acerqué corriendo a abrirla sabiendo que no podría. La había cerrado con llave.
- ¿Qué haces? – Le grité a través de la puerta. - ¡Déjame salir!
- No. – Me contestó con un tono melancólico.
- ¿Porqué no¡Yo también quiero luchar!
- Esta no es tu guerra.
- ¡Sí que lo es¡Claro que lo es¡Esto también es importante para mí¿Crees que no quiero luchar por el jardín¿Crees que no quiero luchar contra Galbadia¿Sabes cuantas veces he recibido palos e insultos de esos soldados¿Sabes cuanta gente ha sufrido a esos cabrones¡No es que quiera luchar, es que debo luchar¡Es importante para mí!
-Pero…- Dederian quedó en silencio un momento. – tú también eres importante para mí. No quiero perderte… - Parecía apunto de derrumbarse y su voz era cada vez más débil. – No puedo perderte.
Por un momento no supe que decir, me temblaban las piernas y no estaba segura si al hablar me temblaría también la voz.
- Yo tampoco quiero perderte. – Por suerte sonó más fuerte de lo que me sentía yo. - ¡Por eso tienes que dejarme salir¡Quiero luchar junto a ti!
- No, lo siento. – Parecía que su voz había recuperado su habitual firmeza. – Las puertas de los dormitorios están blindadas, nadie podrá entrar sin la llave. En el fondo del armario hay una portezuela escondida con comida enlata y bebida para algo menos de una semana así que no te faltará nada hasta que esto acabe y vuelva.
- ¿Y si no vuelves?
Dederian no dijo nada un momento pero, cuando contestó, sonó lleno de confianza.
-Eso no es una opción. – Y se fue.
Fin del capítulo XIII
Espero que os haya gustado, un saludo a todos.
Dederian
Próximo capítulo:
Itermetzzo VII: Sin tregua by Dederian
Comencé a correr mientras revisaba mis enlaces
mentalmente, era hora de patear el culo a unos cuantos cabritos.
