Nota previa: Estos tres breves vienen a ser algo así como la continuación de "Confesiones", se pueden leer de forma independiente, pero en conjunto crean cierta secuencia de los hechos ;)
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Primera cita
Aquello no tenía sentido, simplemente no lo tenía, no comprendía por qué estaba tan nerviosa, sólo era una cita, nada del otro mundo, ¿verdad?, y además no es como si fuera la primera vez que salían juntas… Vale, era la primera vez que el matiz "cita" estaba implícito en el plan, pero no cambiaba tanto las cosas, ¿o sí?
—¡Argh! —gritó dejándose caer sobre la cama.
—¿Qué pasa, Fate, nerviosa? —le preguntó Arf divertida, que la observaba sentada en la silla del escritorio, con aquel cuerpo infantil, se le olvidaba que su familiar no era precisamente una niña, aunque a veces se comportase como tal.
—No —mintió—, ¿por qué iba a estarlo? Sólo voy a salir con Nanoha, como otras veces.
—Pero hoy será vuestra primera cita, ¿no? —Arf levantó sus cejas—. ¿Y ya has pensado dónde vais a ir?
—¿Ir?
—Ya veo que no.
—Mou, Arf, deja de burlarte de mí… —se levantó y abrió su armario, debía ir vistiéndose, si no quería llegar tarde.
Todo era culpa de Nanoha, pensó, no se esperaba que la pelirroja le fuese a pedir salir tan pronto después de aquel día en el que habían "hablado" en el paseo marítimo, a fin de cuentas se veían todos los días, volvían a casa juntas, se robaban besos cuando nadie les miraba. Con las cosas entre ambas aclaradas, no había ya tanta prisa… o tal vez sí, se dijo, realmente, pese a los nervios que sentía en ese momento, tenía muchas ganas de pasar el día con ella, sólo con Nanoha, sin sus otras amigas alrededor, que cada mirada, cada sonrisa y palabra fuesen sólo para ella, un día entero sin que nada más que ellas dos importara. Sonrió.
—Oh, ¿se te ha ocurrido algo divertido?
—No exactamente.
—¿Algo sucio, entonces?
—¡Arf! —una camiseta convertida en bola salió disparada hacia ella, mientras las mejillas de Fate se ruborizaban.
Finalmente, entre las bromas de Arf, terminó de prepararse, aunque los nervios seguían ahí; miró el reloj, ya era hora de irse, había quedado con Nanoha cerca de su casa y si se demoraba más llegaría tarde. Se despidió de Arf y su madre, que le desearon buena suerte, y enfiló hacia la calle.
—¡Fate-chan! —Nanoha la saludó agitando su mano, la sonrisa radiante que le dedicó hizo que su corazón latiese más rápido.
—Hola, ¿llevas mucho esperando? —le preguntó al llegar a su lado.
—No—contestó y la besó fugazmente en los labios—. ¿Has pensado algún sitio a dónde ir?
—Er… Cualquier sitio al que tú quieras ir estará bien.
—¿Seguro?
—Sí, tu guías —dijo sonriendo.
Cogiéndose de la mano, se dejó llevar por Nanoha, realmente le importaban poco los lugares a los que fueran, estar con ella era suficiente.
El día no se diferenció mucho de otros en los que habían quedado, durante la mañana fueron a mirar tiendas, se pasearon por el centro comercial de Uminari, comieron en uno de los restaurantes de la zona, pensaron en ir al cine, pero lo descartaron, no había ninguna película que les llamara la atención y pagar las entradas sólo para estar en una sala oscura para besarse les pareció absurdo, así que optaron por ir al parque de Sakuradai, ya que el día soleado, aunque frío, acompañaba. En el parque no había mucha gente y no tardaron en encontrar un rincón solitario, un pequeño claro escondido entre los árboles, algo apartado de uno de los senderos. A Fate le pareció que Nanoha ya debía conocer el sitio, pues prácticamente la había arrastrado hasta allí. Se sentaron en uno de los bancos de piedra.
—Fate-chan… —Nanoha le señaló sus piernas, indicándole que podía reposar su cabeza allí, Fate se sonrojó, porque eso mismo acababa de pasar por su mente, así que no se hizo mucho de rogar y acabó mirando el rostro de su novia desde abajo, mientras sus manos jugueteaban con su cabello, contagiándole una calma que había distado mucho de sentir aquella misma mañana.
—Si te soy sincera, Fate-chan, hoy cuando me levanté estaba muy nerviosa, ni siquiera sabía qué ponerme… ¿No parece una tontería? —rió—. Hemos sido amigas desde hace tanto tiempo que pensaba que salir hoy no sería muy distinto de otras veces, pero de alguna forma lo es y no lo es. Quiero decir, me lo pasó muy bien estando contigo mientras vamos a todos esos sitios, como siempre, pero cada vez que nuestras miradas se cruzan o sonríes siento unas ganas locas de besarte, de acariciarte, de abrazarte…
A medida que hablaba las mejillas de Nanoha se iban ruborizando más y más y a Fate le parecía más y más adorable, tanto que ya no pudo contenerse y pasando una mano por su cuello la atrajo hacia ella para besarla.
—A mí me pasa igual —dijo cuando sus labios se separaron.
—Fate-chan… —pronunció su nombre suavemente, enredando sus dedos con los suyos.
—¿Hm?
—Tú y yo siempre estaremos juntas, ¿verdad?
—Siempre.
Más tarde, ya de vuelta en su casa, Fate se tumbó en su cama, recordando todos y cada uno de los minutos de aquel día.
—Oh… parece que todo fue bien, a juzgar por esa sonrisa —dijo Arf al entrar al cuarto—. De todas formas, ¿qué tal la cita?
—Bien… —contestó ausente.
—¿Sólo bien?
—En realidad, ha sido como cualquier otro día, pero con pequeñas diferencias —rió divertida ante la expresión confusa de Arf, pensando en que aquellas pequeñas diferencias lo volvían todo nuevo entre Nanoha y ella.
