Star vs las fuerzas del mal: La Guerra

Capítulo 21 La batalla de los insectos

Antes de una gran tormenta siempre hay un momento de calma entre el chapoteó y los diluvios. En esta batalla no se cumple la excepción. Hasta ese preciso instante la noche y mañana de Marco Díaz y Star Butterfly había sido solo una pequeña lluvia comparada a los vientos huracanados que se aproximaban desde el castillo Butterfly. Hasta aquel punto exacto cuando todas esas criaturas moradas salieron de distintos portales en todas las direcciones posibles, encerrando al ejercito de demonios, todo había sido fácil de lidiar. Star había aprendido mucho sobre si misma en aquellas horas que para ella habían sido años, pero sabía que nada era equiparable con lo que estaba a punto de presentarse. A partir de este punto solo desgracias y malos momentos son los que llevarían marcados los que lograron salir con vida de una epopeya sanguinaria y llena de valientes personajes. Lástima es que valientes no sea sinónimo de fuertes o de vivos. De hecho, débiles y muertos son palabras más cercanas a las anteriores que valientes.

La primera victima fue el mismo demonio que se había burlado de Eclipsa por mandarles una sola criatura. El demonio intentó huir cuando una de esas cosas lo atrapó de la cabeza para que se callará, y cuando lo estrelló contra el suelo el sujeto perdió el control de su lanza y se termino hiriendo de muerte a si mismo en la yugular.

Aquella muerte había sido rápida y el ejercito de demonios miró incrédulo la atrocidad, a la vez que cientos de esas criaturas se acercaron con simultaneidad para atacarlos. Hubo forcejeos, gritos y finalmente el sonido del contrataque. Los demonios seguían luchando, pero si bien la ventaja no era numérica, se necesitaban varios demonios para domar a cualquiera de esas bestias insectiles.

Star veía aquello desde cierta distancia y salió corriendo disparada, creando una nube morada con un rostro a sus pies, nube en la cual solo ella y Marco fueron hacia el epicentro del conflicto.

—Ambos son asombrosos…—dijo Marcofan14 suspirando al ver como sus dos ídolos iban en una nube voladora hacia la batalla.

—Buena suerte Marco…—dijo Jackie al verlo alejarse, sintiéndose impotente de la batalla que debía librar y que no podría.

Mientras que Star continuó en Nubi, a más de quince metros de altura, Marco lanzó un silbido y desde el centro de la batalla un pequeño dragón con forma de moto hizo a un lado a varias de estas criaturas, espantándolas con fuego de su boca y se acercó al chico que saltó a montarlo en pleno aire.

Star y Marco intercambiaron miradas una última vez y una sonrisa se dibujo en el rostro de ambos distanciados ya un par de metros el uno del otro. No pasaron pocos segundos antes de que Star fuera atacada por una de esas temibles criaturas deformes que intentó destruir su nube para desestabilizar su vuelo, pero esa criatura con forma de mantis religiosa fue detenida casi al instante por un golpe narval certero en el pecho y sus alas dejaron de moverse para comenzar a caer. Star sonrió por tener a uno menos, antes de darse cuenta que a plena caída el monstruo tomó el narval de su cuerno y lo lanzó hacia abajo mientras este volvió a mover sus alas y ascender hacia Star.

Ella hubiera lanzado otro hechizo a ese monstruo, pero una cucaracha voladora le escupió un acido que su nube logró evitar por centímetros, no sin hacerle señas que debía prestar atención. Star rápidamente lanzó un hechizo de frambuesa al nuevo monstruo cucaracha, hechizo que fue desintegrado antes de llegar por otro ataque acido de la cucaracha. Esta vez Star movió a Nubi para evitar el ataque del insecto, sin darse cuenta de que nuevamente un insecto parecido a un escorpión comenzó a escupirle dardos desde la cola de los cuales un gas verde emanaba de las puntas. Uno de esos dardos finalmente dio de pleno en Nubi y esta se tornó de un color verde para deshacerse progresivamente.

Star comenzó a caer en picado, para ser golpeada en la espalda por el monstruo mantis religiosa que le había esperado abajo para darle un golpe y tratar de hacerle un daño grave, esa fue la gota que derramo el vaso. Las mejillas de Star, al igual que todo su cuerpo, brillaron de morado, su pelo que normalmente era lacio comenzó a acomodarse en remolinos y unas alas le crecieron. Su mirada era totalmente blanca, sus pupilas se habían perdido y su rostro mostraba solo ira.

Star enfurecida lanzó un hechizo a quemarropa contra la mantis haciendo que su cabeza explotase sin compasión alguna, seguidamente notó como el acido de aquella cucaracha volvía a ir en su dirección y ella con su varita apuntó y el acido rebotó hasta volver a su atacante y que la cucaracha perdiera tres de sus cuatro brazos derechos. Entonces unos cuantos dardos trataron de dar a Star y sus alas con una rapidez que solo verdaderos velocistas hubieran podido esquivar, Star sabía que a pesar de su gran poder no podría aguantar por mucho tiempo ese ataque, así que decidió una nueva estrategia, esta se envolvió en sus alas, provocando que esos dardos se quedaran estancados en las alas y ella se quedará quieta en el aire. La criatura movió su cola de escorpión frenéticamente y con una risa inhumana, era como si ese sombrero que señalara que antes había sido un granjero, fiel a la familia Butterfly no significara nada. Le tomo apenas cinco segundos para rodear la protección de Star con sus agujones clavados en casi toda la parte delantera mientras la crisálida caía.

La criatura desde el suelo lanzó una risotada y busco con la mirada algún otro guerrero que pudiera extinguir, sin saber que en ese momento de distracción Star abrió una de sus alas a pleno vuelo y todas esas agujas que habían quedado impregnadas en sus alas se regresaron contra su propio usuario. El escorpión humanoide no pudo hacer nada mientras su cuerpo era atravesado por decenas de sus propias cuchillas.

Star sin pensarlo abrió su otra ala antes de caer al suelo y todas esas agujas fueron a dar ante otra especie de cucaracha similar a la que antes había derrotado pero que estaba atacando a Kelly. A la referida casi le cae algo de aquel acido, pero de todas maneras lanzó una mirada de agradecimiento a Star y se encaró a un ciempiés con una tenaza en la cabeza que lograba cortar piedras y casi a varios demonios que se pusieron en su camino.

Star estuvo dispuesta a ayudar a su amiga con una sonrisa sádica antes de detenerse a ver lo que acababa de hacer. Durante su momento de ira había accidentalmente asesinado a tres de esos monstruos… Asesinado, no incapacitado, aquellas eran dos cosas distintas… Ella había incapacitado al ejercito de Ludo porque estos no habían intentado matarla brutalmente de buenas a primera, mientras que los terribles monstruos en los que Eclipsa había mandado a sus anteriores súbditos no habían dudado un solo segundo en intentar asesinarla a sangre fría. Sabía que era autodefensa, pero no pudo evitar sentirse terrible, aquel sombrero que usaba el escorpión ella lo había visto durante toda su vida, nunca conoció a su usuario directamente o tuvo una conversación, pero lo reconocía… Y ella había terminado con su vida.

No hubo mucho tiempo para pensar pues la cucaracha a la que le había hecho perder tres brazos intentó volver a atacarla con su acido mortal, pero Star en lugar de regresarle el ataque lo mando al suelo y lanzó un golpe narval a la criatura, el golpe le dio de pleno en la cabeza ya que la criatura apenas y podía moverse correctamente, desmayándose en el acto. Star sonrió a la vez que el brillo en sus ojos desaparecía y sus pupilas volvían a aparecer, miró de uno a otro lado y fue a ayudar al combate ante uno de esos insectoides más cercano.

Mientras tanto, Kelly luchaba con poco jubilo contra el ciempiés que aterrorizaba y cortaba algún que otro demonio por la mitad cuando tenía la oportunidad, pero era incapaz de cortar a Kelly. El monstruo gruñía con furia mientras la chica se cansaba de darle golpes con su espada y apenas poder lograr rasguños superficiales, pues si se quedaba quieta para lograr hacer un mayor daño corría el riesgo de que la criatura la alcanzara arqueándose o con una de sus multiples patitas. El ciempiés intentó levantarse alto y erguirse para que Kelly cayera a sus partes traseras donde fuera más facil atacarla, pero logró ese cometido a medias, porque Kelly aprovechó la caída para clavar su espada en la espalda del ciempiés y mientras iba cayendo rajaba más y más su espalda hasta que la criatura decidió volver a caer, provocando que el terreno del paramo temblara y que todos, perdieran el hilo de sus batallas y tuvieran que levantarse del suelo.

—¡Esa cosa nos van a matar!—dijo Tom intentando ayudar a Kelly, pero fue detenido por una araña con cabeza de caballo que llevaba en una de sus patas aun un zapato barato pero de alta calidad, probablemente el anterior zapatero del reino. Tom, contrario a Star, no sentía tanto apego por los habitantes del reino y no tenía gran remordimiento a lastimarlos, pues igualmente estaba él perdiendo demonios a diestra y siniestra. Eran aquellas perdidas las que le hacían ganar una ira satánica y que provocaba que incendiara a todo insecto que osase acercarse lo suficiente a él para ser alcanzado por sus llamas.

Los integrantes de su equipo de demonios especial a pesar de todo el caos y desorden seguían rodeando a su amo fieles y tratando de noquear a cualquier monstruo cercano o que pudiera atacar a Tom por la espalda. El más grande de todos, Bob, golpeaba con su mazo a los insectos con formas indefinidas que intentaban acercarse al fuego de Tom apresuradamente. Una de estas criaturas logró colarse y al arder esta intentó acercarse a Tom en llamas. Bob lanzó su garrote para detener a la criatura, el insecto no vio cuando el garrote cayo frente suya y chocó contra este, explotando al instante y mandando a volar el garrote varios metros en el aire. Otra de esas cucarachas intentó acercarse a Tom, pero el garrote cayo encima suya y su cuerpo entero fue aplastado y desparramado por el suelo.

—¡Amo Tom! ¡Tenga cuidado con su fuego!—recomendó el demonio antes de explicarle a Tom que algunas de esas cosas hacían técnicas kamikazes.

A pesar de todo, Tom continuó quemando a cuanto podía, pero siendo más selecto en sus maneras de quemarlos. Y el fuego parecía ser una buena debilidad de aquellos insectoides, pero pocos demonios podían crear uno igual o, aunque sea, la mitad de potente que el de Tom.

Entre los demonios, varios morían ya sea entre las pinzas del ciempiés, con las cucarachas que escupían su acido, u otros monstruos que parecían mariquitas que usaban sus alas como coraza para lanzarse sobre sus rivales, una vez que daban a un demonio, los diversos puntos negros de su coraza se volvían cuchilla que atravesaban a su víctima.

Uno de los que enfrentaban a estos monstruos letales era Hekapoo, que se clonaba para engañar a una de estas criaturas y que tratar de dañarle en su lomo bajo, que parecía ser su única debilidad. Cosa casi imposible pues estaba a nivel de suelo. Pero Hekapoo se dividía múltiples veces para que esta criatura atacara a uno de sus clones y ella pudiera darle con sus tijeras una puñalada fatal.

Pero rápidamente la criatura se harto de destruir falsas llamas y lanzó un grito, al principio Hekapoo pensó que se estaba rindiendo, pero descubrió rápidamente que a su espalda casi le daba una de las estampidas de otra de esas mariquitas. Hekapoo logró evitarla girando en el suelo con terror en su mirada. Apenas y tuvo tiempo para volver a girar en el suelo porque una tercera mariquita se le acercó, y tuvo que dividirse ya que no le daba tiempo a rodar cuando la primera mariquita volvió a rodar hacia ella, sin contar con una quinta que intentó llegarle de frente. Hekapoo estaba sudando para evitar sus estampidas, viendo imposible aquellos movimientos perpetuamente hasta que tuvo una idea, y se detuvo para que alguna de esas criaturas fuera en estampida hacia ella. Para su suerte dos de esas criaturas intentaron llegar desde lados opuestos, ella con sus tijeras abrió un portal y luego hizo un salto al aire. Ambas criaturas cruzaron el portal con simultaneidad desde lados distintos, y antes de que alguna pudiese pasar el portal se cerró, dejándolas partidas a la mitad. Le hubiera gustado tener tiempo para celebrar, pero cuando aterrizo aun tenía que lidiar con tres de esos monstruos estampidicos.

Para su sorpresa uno de estos fue destruido por un hechizo, proveniente de su pupila Ponyhead, Hekapoo intento agradecer, pero rápidamente tuvo que volver a evitar el ataque letal de una de esas estampidas constantes.

Ponyhead no pudo continuar ayudando pues una cabeza flotante con trompa de mosquito se acercaba zumbando para clavarse a ella con rapidez. Esa cabeza de mosquito se clavo finalmente en un demonio y al hacerlo inhalo con rapidez, casi al instante el demonio perdió su sangre en el cuerpo, al grado que su piel se pego a su cuerpo y cayo rendido. Ella no era tonta, sabía que aquella especie de mosquitos eran los ciudadanos de su reino. Le alegró y preocupó a la vez, saber que no había muchos, pero todos eran letales y altamente peligrosos, ella intentaba matarlos, pero como si sus capacidades mortales no fueran suficiente, eran veloces para esquivar rayos de su cuerno.

Ponyhead, molesta por haber visto morir a ese demonio apuntó con su cuerno y lanzó un hechizo a esa cabeza de mosquito. Al dar el golpe la cabeza explotó casi al instante, liberando la sangre del demonio a cinco metros a la redonda, empapando a varios demonios que al distraerse por la sangre les fue dado un golpe potente, sino letal. Aun más molesta por eso último Ponyhead fue volando de un lado a otro para detener a varias de esas criaturas mosquito, sin darse cuenta que algunas de estas criaturas parecían detenerse a verla con ojos blanquecinos, pero cejas expresivas. A ella le daba igual mientras arrojaba de un lado a otros hechizos para exterminar a esos mosquitos hasta que se topó con uno grande, tanto que la superaba en tamaño.

—Tu eres especialmente feo amigo.—dijo entre risas para intentar mandar un nuevo hechizo desde su cuerno a varios metros en el aire.

El mosquito en lugar de luchar o escapar se quedó quieto, viéndola fijamente con sus ojos brillando de morado e inexpresivos, su trompeta aun derramaba sangre de su anterior victima y sus facciones faciales habían sido casi en su totalidad desfiguradas. La chica dedujo que aquella falta de pelea se debía a que la existencia de esa criatura debía ser más penosa que propiamente cualquier cosa que Ponyhead pudiera hacerle, pero cuando ella apuntó se sintió incapaz y comenzó a llorar.

—¡Muere!—gritó Ponyhead mientras su cuerno brillaba, pero la luz solo se quedaba en la punta—¡¿Qué?!

Volteó a ver esa figura y no pudo evitar notar que sus rastros estaban desfigurados porque parte de su antigua cabeza aun sobresalía, y unos cabellos que sobresalían a la espalda de la criatura le dieron darse cuenta de algo que le erizo hasta su medula. Ella vio nuevamente la figura con unos ojos distintos ahora que veía que lo que ella creía que era una trompeta de mosquito era en realidad un cuerno parecido al suyo, y que probablemente varios de los monstruos que había hecho explotar antes también tenían esa figura. Como si aquello no fuera suficiente el cuerno tenía unas marcas que la dejaron con la garganta cortada.

—¿Papi?

Mientras Ponyhead se acercaba flotando a la figura paterna desfigurada, un nuevo escorpión se unía a la batalla, que reemplazaba con copiosos ataques destructivos y venenosos a sus oponentes, a diferencia del anterior verde este tenía un tono de piel negro y una tenaza en lugar de mano derecha. Al instante de sus ataques la mayoría de los demonios huyeron de aquella parte, siendo heridos por la espalda de sus anteriores atacantes. Y aunque Star le hubiera gustado acercarse y detenerlo, ya que esos ataques de dardos eran especialmente letales por su capacidad de penetración y el veneno que transmitían. Sin embargo, ella se encontraba en aquel momento ayudando a Sapotoro con una mosca difícil de domar.

Fue Marco el loco que decidió virar su motocicleta, esquivar el escupitajo de una cucaracha y dirigir a su querido Nachos en la dirección de donde provenían las cuchillas. El escorpión no tardó en darse cuenta de aquel atrevimiento y a ráfagas intentó darle de lleno a Nachos a pleno vuelo. Pero a diferencia de la experiencia no nata de Star para le vuelo, Nachos había estado casi toda su vida en el aire, y de no ser también porque Marco tenía sus reflejos al máximo aquello casi hubiera parecido un desafío.

Cuanto más se acercaban más corría nachos el peligro de quedar herido así que Marco le hizo una seña para que se alejara a la vez que hacia una seña de despedida karateca y se impulsó para caer precipitadamente contra aquel monstruo. Aprovechando que Marco no era fuerte en el aire, el monstruo escorpión mando una nueva oleada de agujas tóxicas al hombre y este las esquivo, no sin relativa dificultad, entre giros y acrobacias que parecían milimétricamente calculadas.

Las cuchillas comenzaron a rosarlo cuando estaba cerca del suelo, y cuando aterrizo a un par de metros de esa criatura, no bien hubo tocado el suelo tuvo que dar una voltereta porque una nueva ráfaga de agujas comenzara a seguirlo con una velocidad de torreta.

Marco entonces aprovechó que rodaba en el suelo esquivando aquellos ataques, teniendo apenas tiempo con el cual respirar, para acercarse lentamente a ese escorpión, este al ver que lo tenía de cerca intentó decapitarlo con su garra, fallando estrepitosamente y logrando solo que Marco le diera justo en el abdomen.

La criatura cayo de espaldas y antes de que pudiera mover su principal arma, Marco le puso un pie encima y apuntó con sus tijeras dimensionales a aquella criatura, esta parecía haber sido en el pasado una mujer, pero de ella solo quedaba el cabello poco definido y un collar en el cuello rígido de insecto.

Le hubiera gustado a Marco decir que no tuvo que realizar la siguiente acción, pero viéndose acorralado decidió abrir debajo del monstruo escorpión un portal hacia una dimensión al azar, no atravesó más que la cola del demonio, y un trecho importante de su columna y espalda, antes de que el portal se cerrase con un destello morado.

Él no tuvo momento para sentir pena, ni siquiera se planteo si la mujer hubiese tenido hijos o familia en general, había sido una niña o adulta cuando fue corrompida. No era indiferente a esos temas, pero él sentía aun furia por su amigo Alfonzo, sentía las llamas del infierno invadirlo, y eso fue lo que le hizo virar la cabeza y con ojos llenos de rabia fue a atacar a una cucaracha cercana.

La pelea que se desarrollaba era violenta y desenfrenada, los acontecimientos descritos hasta el momento habían pasado en el transcurso de apenas unos minutos llenos de terror y sangre. Si bien los demonios estaban aprendiendo ya a controlar a las criaturas, eso no evitaba que ya habían muerto una decima parte de los mismos sin siquiera llegar al castillo.

A la distancia los humanos observaban, Janna intentando limpiarse la sangre seca de su rostro, queriendo aparentar indiferencia ante la situación, pero terminando con el estomago revuelto, no podía evitar pensar que esa sangre hubiera sido suya si ella hubiese atravesado el portal antes. Marcofan14 se encontraba tomando notas de la batalla desde la distancia, sabiendo que no podía hacer nada.

—Esto no esta bien.—dijo finalmente Ferguson—Tenemos que ir y ayudar.—dijo moviendo un puño y tratando de correr, pero Jackie lo detuvo tomándolo del cuello de su camiseta y no lo soltó hasta que Ferguson se cansó.

—Si vamos nos mataran.—dijo finalmente Jackie negando para luego dar media vuelta.

—¡¿Y planeas huir?!—le dijo Sabrina con un dedo acusador—¡Jackie Lynn Thomas te creía todo menos una cobarde!—le dijo mientras tomaba a Ferguson de la mano—¡Si dejamos que nuestro miedo nos domine serán ellos los que ganen esta pelea!

—¿Sabes quien es ellos?—preguntó entonces Jackie sin dignarse a voltear y dando un par de pasos—¿Sabes acaso la verdadera causa por la que están luchando?

Hubo silencio por parte de Sabrina y Ferguson.

—Aunque ustedes no lo sepan, yo sí, y no podría estar más de acuerdo en ayudar.—dijo finalmente Jackie para voltear solo la cabeza y mostrar una sonrisa—Pero de nada servirá ir solo nosotros cuatro.—dijo para luego expandir sus brazos y volver la mirada de nuevo al frente—Cuando podemos reclutar muchas manos extras.

Entonces los chicos vieron al ejercito de los monstruos de Ludo, algunos aun inconscientes o en el suelo por la anterior batalla del páramo. Todos sonrieron y luego voltearon de vuelta a Jackie quien se acercó a un monstruo con forma de mujer pájaro y le ayudaba a levantarse. Todos sonrieron, incluso Janna.

Continuara…

Na.—Lamento la referencia a Una serie de eventos desafortunados, pero no pude evitarlo, por cierto, ya llegamos a los 10k de views…. AHHHH, muero de la emoción, soy famoso (sarcasmo) tomen su recompensa:

s̷̢̛̭̪̮̩̙̰̺̻̘̪͖̖̱͇̞̝̯ͫ̂̓ͦ̕͟å̶̛͉͖͙̲̼̲̃̒͛̔́͞n̷͍̮̫̝̖͉͌̇̃ͦ̆͑̅ͭ̉̐͛͜ͅģ̩͚̭̝̗̯͕̣̰͈̲̫͔͉̻̠̯̣̇̐̇ͣͮ͋ͭͭ̇̾̇ͪ̀̓͟ŗ̢̨͈͉̥̺͚͔̩̓͂͒̋̀̊͂ͨ͂̐̏͂̏ͪͯ̋̋̎̌͡ͅė̅͋̇̏ͮͭ͗̆͆ͨ͐̆ͩ̐̿̕͏͏͓̭̩̠̖̺̟̦͈̤̻̦̠͎͙̬͈ͅ