Kageyama apareció en su casa veinte minutos después con una bolsita de colores en la mano. Natsu corrió escaleras abajo, pensando que era su mamá, pero tampoco estaba tan decepcionada al ver quién había aparecido.
—¡Onii-chan!—chilló, abrazándole las piernas—¿qué traes ahí?
—Es para tu...uh, hermano.
Tobio hizo una mueca. La hermanita de Shou era...un calco suyo. El mismo pelo, la misma voz irritante y la misma sonrisa brillante que, de alguna manera, lo sacaba de quicio.
La mayor bajó unos segundos después, sonriendo ampliamente a aquella visita.
—¡Tobio!
—Um, hola...—contestó éste, frunciendo levemente el ceño. Era sólo su expresión habitual—te traje ésto.
Le extendió la bolsita de colores, y ésta la tomó, invitándolo a pasar a su cuarto. Era bastante normal ya, tener al chico de visita. Natsu y él jugaban juntos a veces, pero como no estaba demasiado interesada en el volley, no había mucho que pudieran hacer.
La menor terminó yendo a su cuarto luego de un rato, dejándolos al fin solos en la habitación.
—Mmhnn, es bastante pesada a veces...—murmuró Shou, acomodándose en su cama, abrazando a su novio, con la cabeza apoyada en su pecho.
—Igual que tú—respondió Tobio, acariciándole el cabello, peinándolo hacia atrás.
—¡Oye!—chilló en respuesta, pero luego recordó la pequeña bolsita colorida—Uh, cierto, ¿qué era esa bolsa de colores?
Kageyama frunció el ceño de nuevo, sonrojándose levemente.
—Esmaltes de uñas...
—¿Hah? U..uhm, no tienes que comprarme esas cosas, ¿sabes? está bien
Ahora ella también había adquirido un leve color en las mejillas. Es que Tobio a veces era tan lindo.
—Está bien—contestó éste—me gusta.
Shou rió levemente y se incorporó un poco para darle un pequeño beso en los labios.
...Y entonces se abrió la puerta.
—¿Shouyou, puedes ayudarme con-?
Su madre abrió ampliamente los ojos, algo sorprendida, y ambos adolescentes se sobresaltaron, separándose y sentándose en la cama.
—Uh...—murmuró la pelirroja, mirando a su madre que parecía igual de incómoda que ella.
—Yo sólo, eh...estaré abajo. Podemos hablar cuando —respondió ésta, saliendo de la habitación pero dejando la puerta abierta.
Shou y Tobio se miraron.
Estaban muertos.
¡Hola! JAJAJA, Sí, adivinen quién no tiene inspiración. Pero tenía que escribir este capítulo porque...ya saben, todos se van a enterar algún día.
¿Cómo están?
Muuuchas gracias por los comentarios, me animan a seguir.
