Disclaimer: El mundo de Harry Potter pertenece a J. K. Rowling. El de Hana Yori Dango tampoco es mío.

Capítulo 21.-

Una vez en el baño, Pansy comenzó a reaplicar su labial mientras miraba de reojo a la castaña quien se aprontaba para entrar en uno de los cubículos.

-"Hermione, veo que te pusiste lo que te regalé".

-"Si Pansy, me ha encantado. Te lo agradezco." Como si hubiese sido posible no ponérselo después del post data que le escribió en la nota, pensó la chica.

"Ay pero, ¿qué veo? Está un poco sucio. Déjamelo, que yo te lo limpio. Estos accesorios se ensucian con nada." Hermione encontró un poco rara la situación, pero el deseo por orinar la apremiaba, por lo que decidió entregarle el brazalete.

Pansy, que borró su sonrisa apenas Hermione le dio la espalda, se acercó al lavamanos, tomó un pañuelo que tenía en su cartera y apuntó al brazalete con su varita.

-"Premere Incantatio", susurró Pansy lo más claro que pudo, utilizando el encantamiento que servía para activar otros hechizos previamente conjurados, preocupándose de no tocar el objeto directamente con su piel.

Hermione salió del cubículo y se dirigió hacia donde estaba Pansy, para lavarse las manos. Luego de secárselas fue a tomar el brazalete pero la serpiente se lo impidió.

-"Yo te lo pongo, así evitas dejar tus huellas marcadas." En respuesta, Hermione se limitó a exponer la muñeca en la que quería que le pusiese la pulsera. Con mucho cuidado, como si estuviese tratando con un elemento altamente explosivo, Pansy le cerró el broche dejando que la pulsera tomase contacto directo con la piel de Hermione. Y esperó.

-"¿Qué miras? ¿Tengo una mancha?", dijo Hermione mirándose al espejo, mientras la mente de Pansy trabajaba lo más rápido posible, todo esto, por supuesto, sin que ninguna expresión delatase su actual estado. '¿Por qué no resultó? ¿En qué me equivoqué? Voy a tener que aplicarle un Imperio justamente cuando no preparé ningún plan b…' Abruptamente dejó de pensar y abrió los ojos desmesuradamente ante la escena que se le presentaba. Hermione Granger se había desmallado frente a ella y estaba convulsionando en el suelo. Pansy no sabía qué hacer '¿por qué no leí las precauciones y efectos secundarios?' pensaba mientras veía que la chica empezaba a sangrar por la nariz. Quería ponerle fin a lo que le había provocado (odiaba a la leona, pero no por eso se ensuciaría las manos con sangre de una asquerosa hija de muggles), así que apuntó su varita hacia la chica preparada para conjurar el único hechizo que podía salvarla ahora.

-"Finite-" Algo la detuvo. Granger no sólo había parado de convulsionar, sino que ya no sangraba y se había puesto de pie.

Por unos segundos, el único ruido que se sentía era la respiración dificultosa de la leona.

-"¿G-grang-er, estás b-ien?" Hermione, como única respuesta, levantó la cabeza y miró hacia quien pronunciaba su nombre. Pansy, aún asustada y sin comprender lo que ocurría, se dirigió una vez más hacia ella.

-"Hermione, estás sangrando, límpiate el rostro." La leona esta vez abrió la llave del agua y se lavó la cara. Luego, volvió a quedar frente a la serpiente, mientras gotas de agua caían hacia el suelo.

-"¿Si quieres te secas…?", le dijo Pansy en tono sarcástico lo que hizo que Hermione se acercase hacia las toallas de papel y se secase para situarse nuevamente frente a Parkinson, quien la miraba como si hubiese descubierto algo.

-"Siéntate, levántate, salta." Granger desempeñó impecablemente cada una de las órdenes que le daba la otra chica.

-"Funcionó", dijo Pansy, con una sonrisa malvada y sin esperar contestación alguna de Hermione, que se encontraba frente a ella con la mirada desenfocada. Luego, recordando la única precaución que a su juicio era importante, duración máxima de dos horas, conjuró un scourgify en la ropa de la chica inferi y volvieron a la mesa como si nada.

Al llegar, los chicos ya habían pagado la cuenta. A pesar de que se demoraron bastante, ninguno quiso hacer preguntas al respecto. Después de colocarse sus abrigos, a lo que Pansy disimuladamente tuvo que ordenarle a Hermione que se lo pusiese, salieron del local sintiendo inmediatamente el frío que hacía afuera.

-"Anthony, lo he pasado genial pero tendré que dejarte. Mi amiga no se siente muy bien por lo que me quedaré con ella."

-"¿No quieres que te ayude a llevarla de vuelta al castillo?", preguntó inocentemente el chico y, por suerte para Pansy pues no tenía una excusa preparada para eso, Cormac intervino.

-"Anthony dejémoslas. Es el código de chicas para decir que tienen problemas femeni- AUCH ¿POR QUÉ ME GOLPEASTE?"

Mientras Goldstein tenía la decencia de sonrojarse y mirar hacia el otro lado, Pansy aprovechó el momento para indicarle con la mirada al idiota de Cormac que éste precisamente era su as bajo la manga.

-"Bueno, en todo caso, me gustaría repetir la experiencia", respondió Anthony.

-"Cuando quieras." Pansy comenzó a reír como una adolescente tonta mientras que Anthony se acercaba y le besaba la mejilla.

-"Vamos, Cormac, las señoritas requieren tiempo para ellas."

-"Eeeh sí, recordé que tengo que comprar guantes nuevos para quidditch. Ya sabes, como soy guardián del equipo…" Dicho esto, Cormac se dio vuelta y salió corriendo en dirección a la tienda de quidditch. Goldstein se rascó la cabeza mientras miraba al chico desaparecer al doblar por una esquina. Anthony sabía que Cormac no era más que un suplente, puesto que el guardián de Gryffindor era Ron Weasley, pero no quiso delatarlo frente a sus citas, para no dejarlo en vergüenza, por lo que decidió que lo mejor sería despedirse y marcharse.

Luego, como si hubiese sido invocado por un accio reapareció Cormac.

-"Vamos a ese hostal que está como a medio kilómetro del centro. Ahí nos aseguraremos de que nadie nos vea."

-"Vaya Pansy, no sabía que también sentías algo por mí. Despachaste a Goldstein sólo para tener un trío, eres bastante audaz", dijo Cormac, mientras se situaba entre ambas chicas, poniendo un brazo en la cintura de Pansy y otro en la de Hermione, y dedicándole una sonrisa picaresca.

Pansy se tuvo que morder la lengua para no responderle, aguantando estoicamente hasta su destino el brazo que cada cierto tiempo le daba por bajar hacia su trasero. El hecho de que McLaggen ni se inmutase por el extraño comportamiento de Granger, taciturno completamente, era algo que Pansy simplemente lo atribuía a que el león estaba demasiado ocupado pensando en lo afortunado que era por estar con dos chicas a la vez (o a su completa imbecilidad).

Llegaron al hostal y Pansy apremió a Cormac para que pidiese una pieza y, como era de esperar, el chico no se hizo de rogar. El recepcionista se aseguró de que el chico fuese mayor de edad, cobró 2 galeones por el servicio y le entregó las llaves no sin antes murmurar 'bastardo suertudo'.

Apenas entraron a la habitación, Cormac cerró la puerta tras de sí y se tiró hacia Pansy para besarla, pero esta lo esquivó tomando a Hermione de la muñeca y diciendo como excusa que se iban a alistar en el baño. Una vez dentro, Pansy le ordenó a Hermione que se desvistiese y se colocase una bata, a lo cual ella obedeció. Parkinson preparó una cámara fotográfica y, cerciorándose de que aún tenían tiempo, se dirigió a Hermione para darle instrucciones.

-"Hermione, cuando abra la puerta quiero que aturdas con magia no verbal al chico que está al otro lado de la puerta." Apenas abrieron la puerta, la leona sumisamente cumplió con su misión y conjuró un desmaius en dirección a McLaggen, quien automáticamente perdió el conocimiento.

Pansy sonrió al notar que Cormac se encontraba desnudo bajo las sábanas, ahorrándole el trabajo de desvestirlo.

-"Hermione, ahora modifícale la memoria para que no recuerde nada sobre mí después de separarnos de Goldstein."

Granger sin objetar volvió a cumplir prolijamente lo que se le mandaba. Aunque Pansy no lo reconociese, admiraba el hecho de que Hermione fuese tan inteligente y diestra en la magia a pesar de ser hija de muggles.

-"Por último, quiero que te desvistas, sólo manteniendo tú brazalete puesto, te acuestes al lado de él y me des tu varita." La leona cumplió la orden y, mientras observaba a Pansy, pero sin verla realmente, se quedó al lado del chico sin mover un músculo.

Pansy le pidió que cerrase los ojos y, colocando uno de los brazos de Cormac sobre Hermione para que se viese más real, tomó un par de fotografías al estilo muggle. Luego procedió a lanzarle a Hermione otro desmaius con la misma varita que ella le había entregado, construyó e implantó en ambos Gryffindors un par de recuerdos falsos y borrosos sobre su actual estado. Finalmente dejó la varita sobre el velador, para luego salir de la habitación.

Misma habitación, 30 minutos después.

Hermione Granger despertó con un escalofrío recorriendo su columna, el cual no era sólo producto de la baja temperatura (que ya había alcanzado valores negativos, suficientes para producir una copiosa nevazón) sino que por un mal presentimiento, y no era para menos. Se encontraba desnuda, en una habitación que no conocía y, si su audición no la engañaba, había alguien respirando al lado de ella. Reuniendo todo el coraje Gryffindor del que era capaz, comenzó a girar su cabeza levemente en dirección hacia quien se encontrase al lado, rezándole a la deidad que estuviese escuchándola, hasta que sus ojos repararon en un cabello rubio arena, un poco enmarañado y una espalda ancha y trabajada. Siguió recorriendo el cuerpo hasta que la sábana le impidió ver el resto. Sabía que había visto ese pelo antes, y en eso estaba hasta que una voz masculina interrumpió su análisis.

-"Hermione…" Sólo la pronunciación de su nombre fue suficiente para que recordase al dueño de ese cuerpo. Rápidamente escaneó la habitación en la que estaba, buscando su ropa y, al no encontrarla, cerciorándose de que el chico seguía verdaderamente dormido, como un rayo salió de la cama hacia el baño, con la esperanza de que su ropa estuviese ahí. Por fin parecía que Merlín la estaba escuchando, pues ahí estaba. Se vistió a la velocidad de la luz, tomó su varita y, sin atreverse a mirarle el rostro a su acompañante, salió del cuarto y del hostal.

No se dio ni cuenta cuando ya estaba a pocos metros de la entrada al castillo. Le dolían los pies y temblaba de frío, puesto que su vestimenta estaba empapada por la nieve, pero no le importó ya que el dolor que sentía en el alma era aún mayor. ¿Cómo podía ser que ella, siendo tan cuidadosa, después de las eternas charlas con su madre al respecto, le hubiese dado su virginidad a Cormac McLaggen? De pronto reparó en un importantísimo detalle. No recordaba detalles específicos sobre en qué momento habían llegado a esa situación, ni lo que había pasado previo a eso. Empezó a forzar su memoria pero no había caso, lo último que recordaba nítidamente era haber ido al baño con Pansy y, luego de eso, imágenes borrosas de ella y Cormac riendo. Apenas entró al edificio se dirigió directamente al baño de prefectos. Se sentía sucia y necesitaba deshacerse de cualquier vestigio de lo que al parecer había pasado en esa habitación barata Se desnudó y se metió en la ducha, dejando que el agua tibia cayese por todo su cuerpo y, con un poco de suerte, llevándose la vergüenza que la cubría. Luego secó su ropa y su cabello con un encantamiento de aire tibio, se vistió y se encaminó al gran comedor. No tenía hambre pero sabía que ahí podría encontrar a Ginny, a quien desesperadamente ansiaba ver. Por desgracia, iba llegando al gran comedor cuando se encontró con los S4.

-"Vaya, ¿pero si no es nuestra leona favorita?", dijo un sonriente Theo Nott, mirando de reojo a Draco para ver cómo reaccionaba.

-"¿Por qué no te sientas con nosotros hoy? Requerimos de vuestra presencia para aliviar nuestras aburridas vidas, oh diosa Hermione." Agregó Blaise Zabini, con dramatismo, poniendo el dorso de su mano sobre su frente.

-"Zabini has visto a Ginny?" Granger ignoró olímpicamente la invitación de los chicos.

-"Auch, Hermione, eres bastante fría. Si buscas a Ginny creo que ella te fue a buscar a la biblioteca. Si la ve-", no pudo terminar la oración pues la castaña ya estaba corriendo en dirección a la biblioteca con expresión atribulada, lo que no pasó desapercibido para cierto rubio.