Disclaimer: Los personajes de Katekyo Hitman Reborn! no me pertenecen, pertenecen a su respectiva autora Akira Amano.

Advertencia: Se acerca el gran final.

Summary: La primera vez que supo de qué trataba el amor no fue precisamente con la tierna Kyoko. La primera vez que lo probo con Hibari tuvo miedo, pero pronto se volvió una obsesión. Lo aceptaba, era inmoral pensar en ese amor.


ONLY YOU

By: Yunmoon

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Capítulo 21

Entre la oscuridad

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-¿Ese es el reporte?-.

Gokudera asintió con lentitud, Yamamoto a su lado miro al castaño.

Pero éste se mantenía mirando una hoja de papel amarilla mientras escribía en ella… con una caligrafía casi excelente, si no fuera por el hecho que escribía excesivamente lento, casi parecía medir la longitud del radio de las 'o' y medir que cada 'l' tuviera el mismo tamaño. Gokudera carraspeo llamando su atención, pero él no levanto la mirada, solo tomó la carpeta con la mano izquierda y la dejo a su lado, sobre un montón de carpetas azules.

-Lo revisare luego… volved a casa y tened buen día-.

Gokudera frunció el ceño pero no agrego nada, ¿qué podía decir? ¿'Voltea estamos aquí'? No, eso era infantil y estúpido, además que no era algo que un guardián debiera decir. Yamamoto lo jalo y ambos salieron de la oficina, dejando solo a Tsuna.

A un Tsuna de 19 años.

El castaño comenzó a escribir más rápido una vez ellos se fueron, miro las carpetas que tenía aún lado y soltó la pluma, se levanto y salió de la oficina, lo mejor era volver a casa con su madre, realmente sabía que no iba a avanzar mucho con el trabajo, se coloco la chaqueta azul marino que ese día llevaba y salió de la oficina, saludo a un par de personas y se detuvo abruptamente cuando al fondo del pasillo percibió cierta figura, sonrió un poco.

-Byakuran-.

El alvino sonrió y se le pegó como vil lapa, Tsuna no dijo nada.

Estaba acostumbrado a las muestra de cariño de ese sujeto. Mucho más de lo que realmente debería y eso no lo hacía sentir precisamente orgulloso.

-De verdad… has perdido peso… pronto serás puro hueso, Tsunayoshi-kun-.

-¿Tú crees? Yo me siento muy bien tal y como estoy-.

Dijo mirándose a través del cristal de la ventana que se encontraba frente a ambos, pero al alvino no le parecía para nada, no era normal que a la edad de 19 años un hombre, por muy bajo y muy menudo que fuera, pesara solo 52 kilos, Byakuran negó con lentitud, por supuesto que no estaba bien, se veía desvelado, mal alimentado y sobretodo decaído.

-¿Lo has visto de nuevo?-.

Tsuna se separo de él y lo miro a la cara con una sonrisa, nada convincente, cabe recalcar. Ambos sabían a quien se refería, por supuesto que se refería a Hibari.

-La semana pasada estuvo presente durante la junta, me dijo que todo iba bien en su base… y se marcho… Ryohei soltó hace poco que Kyoko-chan ha comenzado a llevarse bien con él… ¿Estupendo, no?-.

Byakuran entrecerró los ojos y le dio unas palmaditas en la cabeza.

-Me voy con Shou-chan… hoy vamos a ver películas-.

-Que pases buena tarde, adiós-.

Una última sonrisa bastó para que el alvino se marchara.

Pero Tsuna no podía quejarse, después de todo él mismo le había pedido a todos no hablar mucho del tema y que no deseaba ser reconfortado, no deseaba que sintieran pena por él ni mucho menos lastima, quería seguir con su vida lo más normal que fuera posible. Tsuna continuo con su camino, ignorando las miradas preocupadas, no deseaba nada de esa preocupación.

Pero realmente Byakuran comenzaba a preocuparse, ya habían pasado tres años y ese niño no parecía salir de la depresión en la que había entrado al terminar con ese guardián.

Hibari Kyouya era el único problema.

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Tsuna compró un par de pastelillos antes de llegar a casa, anunció, con voz baja y un poco monótona, su llegada. Fue recibido por un fuerte golpe en le cabeza, luego le sujetaron por el cuello y finalmente lo pegaron contra la pared, de forma bruta cabe recalcar, Tsuna sonrió un poco al ver la mirada acusadora bajo la sombra de aquella fedora, se veía molesto, pero no tanto, así que no se sentía tan preocupado.

-¿Qué hice ahora?-.

Preguntó lentamente, Reborn apretó su agarre.

-¿Te quieres pasar de listo conmigo, Tsuna?-.

-Oh… entonces lo sabes ya… Perdón-.

Dijo con simpleza y a cambio recibió un apretón aún más fuerte.

-Si te burlas… te mató-.

-No me estoy burlando… simplemente me molestaba su presencia… no soportaba tener que mirarlo y ver lo mucho que deseaba ponerme las manos encima… era asqueroso-.

Reborn lo soltó… Pero no podía permitir que lo hiciera. No era la primera vez. Tsuna lo había hecho…

… Otra vez.

Había vuelto a explotar en medio de una reunión 'privada' y había herido a un líder que era un aliado… no, más bien tenían un tratado de paz temporal, la consecuencia era lógica, ese hombre había dicho que no contribuiría con Vongola, el Noveno no había dicho nada, pero Reborn estaba furioso.

-Controla tus malditas llamas, joder-.

-Las controlo… sino, lo hubiera matado-.

Soltó con simpleza mientras se ponía de cuclillas y recogía la bolsa que se le había caído por el impacto, entonces Reborn sintió que Tsuna lo jalaba del pantalón.

El castaño se mantenía sentado en el suelo, era imposible ver su rostro, pero el temblor en sus hombros le hizo notar algo, si no lloraba, al menos estaba por hacerlo.

-Kyoko-chan ha comenzado a hablarle… estoy asustado… ¿Qué debería hacer si ellos realmente se comprometen…? Yo… no podría odiarles, creo que… les desearía felicidad-.

Reborn no dijo nada ante lo dicho. No quería hablar sobre Hibari.

No cuando Tsuna siempre se veía como si quisiera llorar. Se agacho a la altura del chico y le despeino los cabellos, Tsuna le miro con tristeza.

-Realmente… no se que hacer-.

Reborn soltó un suspiro.

Vaya estupidez, sinceramente para él Tsuna siempre sería un estúpido con demasiados sentimientos. Si seguía con lo mismo, entonces sería más fácil si simplemente Hibari volvía con él.

Aunque Hibari ya le había dicho la razón por la cual había decidido terminar con Tsuna.

-¿Has terminado con todo el trabajo que te deje?-.

Tsuna negó con lentitud y Reborn le dio un golpe en la cabeza.

-Termínalo y luego ponte a llorar, Dame-Tsuna-.

Siempre que Tsuna se ponía melancólico la mayoría lo distraía con cualquier cosa, desde trabajo hasta con un simple juego.

Era mejor que ver a su cielo querer llorar todo el tiempo.

Tsuna no era feliz, al principio parecía como si realmente si fuera a levantarse por si solo, pero mientras el tiempo avanzaba, Tsuna comenzó a decaer, dejo de ser un flojo, eso era cierto, pero verlo tan serio y tan calmado solo provoco un extraño sentimiento de intranquilidad en todos. Dejo de comer comida chatarra pero a la vez comenzó a comer menos hasta el punto que Nana debía de recordarle que tenía que comer, aunque fuera un poco. Dejo de ser torpe, pero su facilidad para hacer las cosas provoco que todos notaran lo que estaba tratando de hacer, el castaño no quería depender de nadie.

Y Hibari no hacía las cosas sencillas, era condenadamente condescendiente con el chico, a tal grado que cuando estaban juntos lo mimaba hasta el cansancio, hasta que Tsuna recordaba que Hibari y él habían terminado y su guardián únicamente quería ser gentil con él.

Reborn estaba entrando a un estado de molestia, si Tsuna no se recuperaba pronto…

Probablemente no podría ser el Decimo Vongola.

Tsuna se levanto del suelo y le dio la bolsa, Reborn miro el interior y sonrió de lado.

-Son para ti, es un pastelillo de moka y lo otro es un pastelillo de crema, tus favoritos… era para disculparme por lo que hice con ese hombre-.

Sin más que decir Tsuna se encamino a su habitación. Reborn soltó un suspiro, ojala y ese estúpido no amara tan ciegamente a Hibari, si fuera de ese modo, entonces tal vez Reborn podría ir tras él. Pero tratar de amar a alguien que estaba tan obsesionado con otra persona realmente no era divertido.

Tsuna estaba decayendo cada vez más, se sumergía en una obscuridad de la que parecía no querer salir.

Y eso estaba preocupando a todos.

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Para Kyoko fue una sorpresa saber que Hibari era realmente una persona amable, tenía poco de comenzar una relación de amistad con él y seriamente, si no tuviera tan presente a Tsuna y Hibari no fuera tan testarudo, probablemente se hubiera enamorado de él, pero bueno, era más que obvio que Hibari aún amaba a Tsuna y Kyoko no quería ser la que se metiera en la relación de ellos dos. Aunque claro, si podía ayudar, entonces ayudaría. Y cuando se trataba de ayudar a Hibari Kyouya lo mejor era ayudarlo de tal forma que no pareciera que realmente lo ayudabas, eso era algo que hace años le había dicho Tsuna.

Hibari hablaba sobre quien sabe que cosas, algo acerca de la seguridad de Tsuna y que había una defensa baja desde que el Noveno había regresado a Italia, Kyoko sonrió al verlo tan serió sobre el asunto, tenía poco de haber comenzado a trabajar en el grupo de Hibari y al parecer a este no le importaba contarle todo eso.

-¿Lo tienes claro?-.

Dijo finalmente Hibari, Kyoko asintió con una sonrisa y se levanto de la silla, dispuesta marcharse, Hibari también se levanto, probablemente comenzaría con sus estudios de la universidad.

-Ne, Hibari-san-.

El pelinegro volteo a mirarla y ella se sintió un poco incomoda, aún le causaba un poco de miedo.

-¿Irás a ver pronto a Tsu-kun?-.

Hibari volvió a caminar y negó con lentitud.

-Lo vi hace poco, no tiene caso estar a su alrededor… podría mal acostumbrarse-.

Kyoko soltó una risita y Hibari se volteo, ligeramente molesto.

-Perdona… pero creo que eso ya es demasiado tarde. Tsu-kun ya esta totalmente acostumbrado a tu presencia… si tanto quieres dejarlo, entonces simplemente márchate-.

Era ruda, pero esa era la única forma de hacerlo entender, Hibari negó.

-Jamás lo dejare…-.

Kyoko sonrió de nuevo.

-Sabes… escuche por Gokudera-kun… que el Noveno, al ver que Tsu-kun no tiene ninguna relación, podría darle una prometida, ¿eso te parece bien?-.

Hibari no contesto nada, de hecho abrió la puerta con la intención de marcharse, Kyoko iba a jugar su última carta, sería un poco agresiva, pero realmente sentía que era necesario, hace poco había visto a Tsuna y… Dios, se veía tan decaído y muy delgado, tenía miedo de que realmente cayera al suelo por su mala alimentación.

-Yo probablemente podría aceptar casarme con él, después de todo yo todavía lo amo. El me amo… y puede que recuper…-.

-No lo intentes. Perdiste tu oportun…-.

-Tú también, así que entonces simplemente deberíamos salir de su camino, ¿no?-.

Hibari la miro molesto, era la primera vez que la miraba de esa forma, pero esa chica era la única que fácilmente podría discutir con él sobre ese tema.

Y lo que más le fastidiaba era el hecho de sus argumentos eran ciertos. Kyoko sabía sobre lo que pensaba Hibari, pero trataba de disimular que no sabía nada, después de todo haber hecho una amistad con él realmente había sido muy difícil y no quería que por saber su debilidad él abandonara esa relación amistosa.

No la crean tan amable, simplemente que Kyoko quería tener cerca a Hibari ya que Tsuna casi la había arrojado fuera de su vida, el pelinegro era su única cuerda hacia Tsuna, eso era todo.

-No saldré de su camino-.

Dijo, Kyoko sonrió, era obvio que no lo haría, después de todo ya habían pasado tres años desde su rompimiento y Hibari continuaba a su alrededor, perturbando al castaño, tal vez si no conociera las razones de Hibari lo odiaría, por hacer tan infeliz a Tsuna.

-Realmente creo que tus razones para dejarlo son nobles pero… creo que es muy testarudo de tu parte dejarlo para siempre, no es feliz él ni tú tampoco, ¿qué tiene eso de bueno?-.

-No te sientas con tanta confianza… Sasagawa Kyoko-.

Kyoko se puso un poco sería y se acercó a Hibari, probablemente nunca podrían llevarse del todo bien, mientras que Hibari era salvaje ella era dulce, eran una total contradicción.

-Tsu-kun podría haber sido feliz si no hubieras interferido en su vida, ¿eres consciente de eso?-.

Hibari frunció el ceño ante eso, por supuesto que no estaba de acuerdo. Él había aprendido amar y a la vez le habían enseñado a Tsuna, lo cierto era que ambos habían aprendido a ser felices y ese mujer no iba a venir y decirle todas esas estupideces.

-Tsunayo…-.

-Tsu-kun pudo haber sido feliz con mi amor… si no hubiera conocido el tuyo. Quiero aclarar que no se hubiera conformado con mi amor, simplemente hubiese aprendido a amarme, como te amo a ti…-.

Hibari no dijo nada ante eso.

Porque estaba seguro que eso podría ser cierto.

Kyoko sonrió de nuevo y se fue, una vez afuera soltó un suspiro, las manos le temblaban, se sentía avergonzada, seriamente no quería ser mala con él pero… a veces era mejor de esa forma, más cuando se trataba de Hibari, era un poco difícil tratar con él, probablemente nunca tendrían una relación muy estrecha, pero al menos le alegraba saber que podría hacer algo para ayudar a Tsuna. Aunque fuera de forma indirecta.

-Yo deseo tu felicidad… Tsu-kun-.

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Pocas personas sabían que pasaba dentro de la cabeza de Tsuna, realmente ni siquiera Reborn podía saberlo con certeza.

Probablemente él único que era capaz de entenderse era el propio Tsuna.

Tsuna se encontraba sumergido en la comodidad de su cama, entre el calor de sus mantas, mantenía los ojos abiertos, probablemente hoy tampoco podría dormir. Pero la idea que tenía en mente llevaba rondándolo hace mucho tiempo.

¿Qué tan bueno sería comenzar a olvidar a Hibari?

Por todos estos años había tratado de mantenerlo presente, Hibari había sido su numero uno y realmente no estaba arrepentido de ello.

Pero la herida ya había permanecido abierta por mucho tiempo, se sentía perturbado, hoy más que nunca se había sentido solo. Muy solo. Sabía lo que les había pedido a todos, que no lo molestaran y no le hablaran sobre Hibari, que no lo alentaran o consolaran, eso realmente lo lastimaba. Por ello, hoy, que había sentido realmente las ganas de que lo abrazaran y le dijeran que todo iba a estar bien, se sentía solo.

¿Lo mejor sería dejarlo y olvidarlo?

¿Y luego que?

No tenía nada, solo la mafia… no, estaba equivocado. Tenía a sus amigos, a su familia, a todos ellos. Que Hibari dejara de ser su número uno solo significaría una cosa.

Que todos volverían a tener el mismo lugar en su corazón.

¿Eso estaría bien?

Escucho que la puerta de su habitación se abrió, alzo la cabeza y con sorpresa notó que se trataba de Reborn, se sentó en la cama y sonrió.

-¿Qué pasa Reborn?-.

-Han venido algunos miembros desde Italia… quieren hablar contigo-.

-… Ya veo… ahora mismo me alisto-.

-Una cosa más… El hombre al que dañaste… estará presente. Que te quede claro que no puedes hacer nada, ya te mire con deseo o te toque, aguántate, estas en la mafia y eso te debería bastarte como lógica-.

Tsuna miro a Reborn y luego sonrió, nostálgico y con determinación a la vez.

-Reborn… ¿recuerdas la pregunta que me hiciste hace un año?-.

El hombre se irguió, claro que la recordaba.

-Me preguntaste: ¿Qué daría por recuperar tu relación con Hibari?-.

-Y tú respondiste que todo-.

Tsuna asintió, se quito las cobijas del cuerpo y se levanto.

-Hoy… quiero darte una nueva respuesta-.

Reborn sabía cuando Tsuna mentía y esta era la primera vez que lo veía tan firme y sincero, realmente temía que su respuesta se volviera más destructiva que antes. Que esta vez dijera algo que realmente causara más preocupación en todos.

-Hoy, me sentí solo, realmente quise llorar. Pero, he mirado a mi alrededor, tengo a Gokudera y a Yamamoto, a mi familia, a los niños, incluso a Byakuran… a ti… Vongola también. Yo… acepto que me he comportado como un mocoso todo este tiempo-.

Reborn no dijo nada, después de todo, esa aún no era la respuesta.

-Por Hibari-san… yo no puedo dar nada… más que este sentimiento… yo… solo puedo ofrecerme a mi mismo, pero a la vez tengo limitaciones. Yo voy a proteger a todos por medio de Vongola, así que… debo de decirte que ya no puedo ofrecerme a Hibari-san como antes. Yo ahora… soy Vongola-.

-¿Qué vas a hacer?-.

-Voy a comenzar con la construcción de la base Vongola aquí, en Namimori… a la vez le diré a Hibari-san que construya su base y luego… Luego voy a volverme parte de Vongola… esta vez yo iré enserió-.

-¿Quieres volverte uno con Vongola? ¿Es eso?-.

-Tampoco es eso… simplemente yo pondré mi mente en claro y acomodare mis prioridades… con todo este berrinche que he hecho, solo conseguí preocuparlos a todos… ¡Eso esta muy mal!-.

Tsuna sonrió, como hace mucho que no lo hacía. Esa sonrisa que a Reborn, aunque lo negara a si mismo, le gustaba.

-Esto está molestándome a mí… Creo que ya es momento de retomar el camino… aunque aún no deseo ser un líder-.

Sí, eso estaba bien.

Volver a ser feliz como antes.

Aunque ahora sería sin Hibari.

Sería difícil, lo aceptaba, pero era lo mejor. Para su mente y para su cuerpo.

Aunque eso no significaba que dejara de amar a Hibari, solo volvería su amor en un amor sano.

Eso era lo mejor.

Aunque su corazón se encontrara entre la oscuridad del amor que tenía por Hibari y el sentimiento cálido que le proporcionaba el cariño de sus amigos.

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Y bueno, esta vez no hubo mucho o casi nada 1827, pero como verán he hecho notar que Tsuna era infeliz, pero… ¿qué pasara con su decisión? Bueno, no creo que las cosas vayan a ir mal por ello… Solo debo de decir que Tsuna ha comenzando a madurar, lento, pero lo ha hecho y eso es lo que cuenta.

En fin.

El capitulo final se acerca, obviamente esto terminara siendo un 1827.

No tengo nada más que decir… ¡Solo espero que disfruten el capitulo! Y como siempre, lamento las faltas de ortografía y la mala redacción.

Shao~ shao~