Disclaimer: Crepusculo y sus personajes pertenecen a SMeyer. La trama de esta historia es absolutamente MIA.
Lo prometido es deuda... (soy un poco lenta para el pago jeje...) pero aqui esta el pov de Alec. (yo creo una victima mas de esta historia... (tomates y otras yerbas x el botoncito abajo...)
OUTAKE
Decepción
Alec
Me sentía a la deriva. Otra vez…
Después de cinco años otra vez un papel determinaba mi estado de ánimo de forma permanente. Al menos antes no había sido así… y las cosas habían mejorado.
O eso creía yo.
Aquella vez, el papel en mi mano confirmando que era un hombre libre (o divorciado) – y todo lo que había querido durante el ultimo año- lejos de alegrarme, solo me recordaba lo que había perdido para obtenerlo.
Tanya.
La mujer que cambió mi vida en una noche, y que para mí era simplemente perfecta.
No podía olvidarla.
Su candidez e su ingenuidad en muchos aspectos que contrastaba casi de forma incongruente con su andar felino, donde cada movimiento solo gritaba sensualidad, seducción...
Y luego estaba aquella falta de conciencia de la belleza que poseía, y todas aquellas virtudes que me hicieron amarla desde el primer día.
O debería decir, desde la primera noche.
Si había algo que me reprochaba era eso. La forma en que habíamos comenzado.
Yo no era alguien de aventuras ocasionales, mucho menos de llevarme a la cama una mujer a la que hubiera conocido en un bar.
En el último tiempo había conocido algunas sí, desde que mi relación con Jane estaba en la ruina y en vez de volver a casa, y tener que soportar su agrio humor y su constante desprecio por todos los seres inferiores a ella, prefería pasar mis horas previas al sueño en un bar, bebiendo solo la mayor parte de las veces…
y las menos, dejándome envolver por alguna conversación con alguna mujer que me hubiera parecido interesante.
Con Tanya fue diferente.
Destacaba nada mas entrar al lugar. Su cabello con ese extraño tono rosáceo, sus lánguidos ojos celestes, y ese cuerpo de infarto…
Y ella se fijo en mí.
Me bastaron solo dos días para darme cuenta de que ella se merecía algo mejor que yo.
Yo era mayor, le llevaba casi 7 años. Era casado, le estaba mintiendo, y probablemente estar conmigo a la larga solo le produciría sufrimiento. Sobre todo si no lograba librarme de Jane.
Mi martirio.
Llevábamos 5 años casados luego de ser novios durante los últimos dos años de la secundaria, y mi vida con ella solo había ido de decepción en decepción.
Jane era mala.
No había otras palabras para definirla. Y si alguna vez su devoción por la medicina me había conmovido, también me había dejado engañar creyendo que era simple sarcasmo mal entendido su manera altanera de ser, y sus constantes comentarios despectivos a todo aquel que no perteneciera a la elite de los futuros médicos. O a quien fuera -a su criterio- más pobre, más feo, menos inteligente…
Ahora sabía que esos eran sus verdaderos pensamientos, que ella era así, un ser frío y despectivo, y que lo único que ella podía llegar a hacer era justamente eso: medica forense.
No tenía tacto ni calidez para tratar con los vivos… y no tenía problemas en destrozar un cadáver. Pero eso le venia de familia.
Solo que lo supe tarde, y obviamente, cuando sus amenazas con destruirme a mí y a la "niña pobretona e insulsa por la que la había dejado" incluyeron la ayuda de su familia…no dude en apartar a Tanya.
Conocía demasiado bien los rumores sobre sus tíos Aro y Cayo: dos empresarios corruptos e intocables de los que creí estar lejos ahora que ellos seguían en Italia y yo en nueva york.
Pero no podía arriesgarme a que la malcriada de Jane los hiciera mover algún dedo por mi… o sobre mi.
Ella no me quería de vuelta, solo estaba interesada en que su imagen no se estropeara con una infidelidad de mi parte… -y con alguien tan inferior y poca cosa a su criterio como Tanya-.
Esos meses sin ella y esperando el veredicto del divorcio fueron una condena.
No creí que a mis 25 años me enamoraría de esa manera. Pero así estaba, convertido en una piltrafa humana a causa del amor.
Cuando todo terminó, y seis meses después volví por ella, la había tragado la tierra.
El edificio donde la había llevado un par de veces se me hacia confuso en la memoria, y cuando al fin terminé hallándolo, el conserje me aseguraba que ninguna señorita Denali vivía en esos departamentos ahora.
Incluso en el Starbuck donde solía trabajar, Heidi, una de sus compañeras -la que había estado con ella la noche que nos conocimos-, lo único que supo decirme era que Tanya había renunciado hacia unos meses al trabajo porque se volvía a Phoenix, con su madre.
El problema era que Phoenix era enorme, y que no podía abandonar mí trabajo recién obtenido para ir a buscarla.
Luego, inesperadamente, vino el ascenso.
Uno de mis profesores, que había seguido mi residencia con interés, me llamó para un puesto vacante en el hospital más importante en la ciudad y no lo dudé.
Aunque el puesto no era el que yo buscaba, pero era algo. Yo aspiraba a convertirme en cirujano plástico, así que un puesto en cirugía en el área de salud de la mujer no era algo de despreciar. Aunque eso significaba el extra de hacer guardias en todas especialidades que incluían ese sector, y ver algunos males que hubiera preferido evitar...
Fue así como terminé dando una mañana con el expediente que cambiaria mi vida.
Haciendo una guardia en el pabellón de clínica ginecológica, el jefe de ese departamento -a quien no le caía muy bien y solo me veía como a un simple muchacho de los mandados-, me envió por un expediente a archivos, y allí sucedió.
Atónito, paralizado.
Primero vi el nombre. Después aquellos ultrasonidos que llegaban hasta los 5 meses de embarazo… y las fechas… Todo indicaba que fue durante nuestra relación. Y habiendo estado con ella como lo estuve, no tenia dudas de que fuera mío.
El expediente no contenía ninguna dirección anterior. Ni siquiera un número para llamadas de emergencia. Así que mi búsqueda no avanzaba un ápice, por no decir que moría al nacer..., a pesar de aquella bomba en mis manos.
Y por las fechas del expediente, a estas alturas tal vez yo era padre…
Volví al departamento, ahora convencido de que obtendría algo, ya que el expediente corroboraba aquella dirección, pero solo encontré con aquél anciano terco que insistía en negarme información.
Los siguientes días estaba demasiado furioso como para volver, y demasiado ocupado como para seguir buscando, pero luego de casi un mes, mis pies me llevaron de nuevo allí, y volvieron a llevarme una y otra vez.
Hasta que decidí entrar, y enfrentar al tipejo con los estudios en la mano, dispuesto a contarle toda la historia si fuera necesario.
Pero esta vez el tipo me dejó de una pieza cuando confirmó que Tanya vivió allí, pero ya no estaba.
Esperanzado con la promesa de tener más información si volvía luego, abandoné el lugar. Pero aquel viejo parecía solo querer jugar conmigo, porque allí estábamos, teniendo otra vez aquella discusión.
Ni siquiera me había percatado de cómo llamábamos la atención con el tono que la conversación estaba tomando, o de aquella diminuta mujer que nos observaba y terminó adelantándose para disculparse por estar oyendo la conversación.
No me pasó desapercibida su expresión de exagerada amabilidad, y tampoco la calidad de su vestuario, y sus ademanes refinados. Claramente ella era alguien de dinero. Y por esa misma razón, alguien muy diferente a Tanya.
Pero cuando confirmó conocer a Tanya, creí que me daría algo.
Ella parecía preocupada por su amiga, y tampoco me paso desapercibido que sabia mucho mas de lo que quería mostrarme.
vi su expresión al hablarle de mi posible hijo. Supe que la había visto, y que también sabia de la existencia de ese bebe.
Lo que no me esperaba fue su propuesta de llevarme hasta ella.
Era algo extraño, una ayuda demasiado grande, una limosna digna de desconfiar. Un asi, no parecían quedarme mas opciones para llegar a ella y tuve que aceptar ese viaje inesperado.
Pero lo comprendí todo, cuando me contó la otra versión de la historia, y lo que Tanya había terminado haciendo con su vida después de que la dejé.
Al principio todo aquello me parecía una locura, hasta casi un invento.,la Tanyaque yo conocía estaba muy lejos de todo aquello. Era una chica, dulce, alegre, desinteresada, y muy desinhibida en la cama, eso si, pero yo no podía verla como una zorra ni mucho menos.
Alice me contó algunos detalles mas sobre su madrastra, y la situación enla Tanyaque había quedado luego de saber que estaba embrazada, y preferí creer que había actuado por desesperación.
Aunque me picaba bastante esa fijación por el tal Edward que parecía tener, - y que Alice me aseguraba se parecía a mi- y había sido su noviecito de la adolescencia además de que ser su primo.
Tanya me había mencionado un ex novio. Pero había dicho que fue una relación poco seria, más bien de verano, una cosa de chicos… y que había terminado hacia tiempo.
Y ahora me enteraba que Tanya había armado todo ese circo, quedándose con el chico pero con todo aquello- según aseguraba Alice- solo le había arruinado la vida.
Ella se las había ingeniado para que creyera que aquel hijo era de el, a pesar de saber que el tenia una novia.
No quería pensar cual era la única forma de convencer a alguien de que un hijo era suyo, porque eso significaba que ella se había metido en su cama, o él…
pero era demasiado perverso.
Y me pareció mucho más increíble cuando Alice me confeso que su primo se había comprometido con su novia el día que Tanya lo abordó y arruino esa relación
¿Quién hace algo como eso? Hay que ser demasiado cínico como hombre…
Y por otro lado, sabía por propia experiencia que un chico enamorado -y que acaba de comprometerse- no engaña a su novia. Eso estaba más que claro…
Pero una mujer despechada….
Ahora temía por lo que iba a encontrar al llegar.
Me preocupaba lo que Alice había dejado entrever que Tanya era algo inestable emocionalmente últimamente. Y que por eso Edward la ignoraba con "delicadeza".
Ella me aseguro que no existía ninguna relación entre ellos a nivel físico, que desde que se casaron ellos solo compartían la casa, y el le había dado con ese matrimonio la seguridad económica y un nombre…pero que el tal Edward gritaba a los cuatro vientos que solo lo había hecho por el bebe.
Realmente dudaba de que Tanya hiciera algo tan retorcido para conseguir un padre para su hijo. Aun viéndose sola y a la deriva…
Podía entender que tuviera sentimientos por un novio que había sido su primer amor… pero había algunos detalles que me parecían imposibles de aceptar.
….
Supe que no me había olvidado apenas me vio.
Aquella expresión en sus ojos… me di cuenta de que ella solo había enterrado lo que sentía por mí, pero aun estaba allí, y solo tendría que trabajar un poco en ello.
Y mi hijo era precioso. Se parecía tanto a mí, que me resultaba imposible que alguien creyera que era de alguien mas.
Y Tanya…
Ella estaba simplemente exuberante con esas nuevas curvas que le había dado la maternidad.
Tuve esperanzas de recuperarla al notar su nerviosismo en el instante en que me vio. Pero aun así, apenas la puerta de su casa se abrió, apreté el botón de Record de la pequeña grabadora que tenia en el bolsillo.
Había aprendido demasiadas cosas con Jane.
Sabía que a las palabras se las llevaba el viento a menos que alguien más las recordara, o las hubiera oído también. Y un hijo era algo demasiado importante como para dejar que las palabras lo enredaran todo.
Tanya lo confeso todo. Incluso con lágrimas en los ojos.
Luego de que le explicara mis razones para alejarla de mi, ella se quebró y me contó la desesperación y la tristeza que había sentido cuando la deje. Y como luego eso se transformo en algo que no conocía, y que pudo manejar y no se detuvo hasta lograr lo que su mente le gritaba. Reconocí en su relato todo aquello que Alice había descrito tan bien: una persona cínica, fría, y con la mente más retorcida que jamás hubiera podido imaginar fuera de Jane…
Incluso, Tanya me relato con lujos de detalles como consiguió un padre para su hijo.
Lo incoherente en todo aquello era el amor que decía profesar por aquel hombre, al que yo aun no había visto y sabia que no tardaría en llegar…. un amor que a mí, me parecía más bien obsesión.
La escena que se desarrolló cuando el tal Edward apareció me dejo estufepacto.
En primer lugar, me sentí una copia barata de algo mucho mas imponente.
El tipo se parecía a mí, pero era mucho mas… estilizado, definido, alto, joven…
y estaba muy enojado con Tanya.
Al punto que llegue a temer por su seguridad física.
Pero no estaba tan loco como para golpearlo en su propia casa…
Además, oyendo lo que decía Tanya…
La mirada de Alice me hizo recordar que ya me lo había predicho. Pero no podía creer que era ella. Luego de todo lo que había confesado, incluso luego de que nos abrazamos y los dos nos pedimos perdón por las mutuas heridas que nos causamos con todo esto…
Quería creer que solo era una reacción desesperada a que todo su mundo se derrumbaba otra vez… -y a eso podía entenderlo en el contexto de su historia de abandono, muerte y más abandono…- pero las cosas que sobraban, las cosas que no encajaban…
No quería pensar en ellas.
Lo único en lo que podía pensar era en que Alex era mío como lo suponía. Y aquello me llenaba de una forma imposible de describir. No iba a dejarla, y mucho menos sabiendo eso.
El niño era precioso, y no veía las horas de pasar todo mi tiempo con el.
Y me daba cuenta por como iban las cosas, de que Edward no veía la hora de largarse de ahi también.
Me di cuenta de que el nunca se había creído totalmente aquella historia. Y que ahora que todo se desenmascaraba lo único que quería hacer era irse de allí…
Imagine que a buscar a aquella mujer…
Pude entender su desesperación por correr en busca de aquella chica, porque así era como me había sentido mientras esperaba que saliera el divorcio con Jane para ir por Tanya, y desee que no fuera demasiado tarde para el como lo había sido para mi.
Todos esos meses buscándola y sin saber absolutamente nada…
Para simplificar su camino, y obviamente también el mió, cuando supe que el llevaba trabajaba en la posible anulación del matrimonio, no dude un segundo en hacerle llegar a su padre en forks la grabación de mi charla con Tanya aquella noche.
No iba a exponerla a un juicio en el frágil estado que se encontraba después de aquel enfrentamiento.
Le costo varios días recuperarse del shock de la discusión horrenda que tuvo con Edward y luego al verme allí, después de todo lo que había dicho…
Contrario a mi esperanza de que con el tiempo todo volviera a la normalidad, las reacciones de Tanya me siguieron sorprendiendo las semanas siguientes.
Había pedido días extras en el hospital por problemas familiares, y además contaba con las vacaciones de navidad que se aproximaban, y me fui con ella a Phoenix, a ayudarla a instalarse esos días con los Brandon mientras yo regresaba inmediatamente a Nueva York a poner mi departamento en condiciones para recibirla con Alex allí.
Luego de pasar la navidad con ellos nos fuimos a nuestra nueva casa.
Tanya quería aquello, le había hablado claramente al respecto. Si ella prefería estar sola con Alex en Phoenix, cerca de los padres de Alice que la querían como a una de la familia, con que me dejara ser su padre era suficiente para mí.
Mis sentimientos por ella aun estaban allí, ella siempre seria la única en mi corazón, pero no iba a presionarla. No después de verla tan destrozada por la crueldad de las palabras de Edward aquella noche. El realmente la había herido con lo que dijo, y de la forma en que lo dijo, y aunque podía entenderlo después de conocer todos los detalles de la historia, no me quedaba ninguna duda de el que no quería saber de ella por el resto de sus días.
Y pensé que a Tanya también le había quedado claro aquello…
Pero nada era como antes. Tanya no era la misma, y aunque me negara a verlo al principio, a los pocos meses, cuando la novedad de nuestro casamiento paso, era imposible negar que cada día las sombras se iban apoderando de ella.
Al principio solo eran momentos de cuelgue en los que su mente estaba a kilómetros de nosotros. No duraban mucho, y no afectaban nuestra relación.
Luego comenzó a confundirme con Edward cuando yo entraba a una habitación donde ella estaba sola, y aquello me estaba matando.
Y cuando su nombre comenzó a estar presente en nuestros momentos de intimidad, las cosas llegaron a un punto que no pude manejar.
Ya ni siquiera veíamos a alguien de la familia que pudiera recordarnos su existencia. Estábamos viviendo la vida de lujos que ella había querido siempre, en una casa hermosa, en una ciudad calida y soleada como su Phoenix natal y ella solo tenia espacio en su mente…para el.
Un día no lo pensé bien y deje salir con toda la crueldad del mundo algo que si hubiera sabido que terminaría así, jamás hubiera hecho.
-¡No soy Edward, Tanya, maldita sea! soy Alec, Volturi… TU ESPOSO, el padre de tu hijo… Edward no esta, se fue. EDWARD SE MURIO.
Le grite en un arrebato. Y tanya me miro con ojos desmesuradamente abiertos.
-eso no puede ser… no eso no puede ser,- comenzó a murmurar…
- SI PUEDE SER… y nadie te lo dijo porque nadie te quería en su velatorio después de todo lo que le hiciste ese pobre chico. Pero si, TU EDWARD SE MURIO… en un accidente de auto, el mismo día que dejo la casa donde vivían, cuando se fue furioso y desquiciado luego de enterarse que el bebe no era suyo y que lo habías usado. Así que deja de llamarlo y de creerte que soy el porque no sucederá, NUNCA VENDRA, Tanya, nunca lo veras entrar a tu habitación porque esta muerto, Tanya, MUERTO.
-dije, saliendo y azotando la puerta detrás de mi.
Cuando regrese, unas horas después, Tanya había intentado matarse tomando unas pastillas que encontró en mi maletín, y también había puesto algo en la mamila de Alex, que desconociendo el sabor, no quiso beberla y por eso se había salvado de una intoxicación y una muerte segura.
Tanya jamás se recupero de aquello, su mente se extravió en una perpetua alucinación de su adolescencia, dejo de reconocer a su hijo… Y a mí.
y sus antecedentes de brotes esporádicos de psicosis ahora se convirtieron en Psicosis severa.
Ese fue el día en que Tanya perdió su mente, y yo la perdí para siempre.
….
Ahora, con este papel en mi mano, donde se me nombra su curador y responsable legal debido a su incapacidad permanente de manejarse por si misma, me siento a la deriva de nuevo.
Alex esta por cumplir seis años, y cada día se parece más a ella. Lo cual me alegra y me entristece a partes iguales porque es lo único que tengo…
Y cada vez soy más conciente de que, salvo esos tres maravillosos meses que pasamos juntos en Nueva york, Tanya nunca fue mía.
Bueno, al fin me decido a subir esto… lleva mucho tiempo en mis archivos… no encuentro una razón para no subirlo antes… esto es un poco el costado de Alec en la historia y me pareció interesante contarlo…
Hay un par de outakes más en mi mente…algo sobre la historia de los padres de Edward… (Elizabeth…) que iba a formar parte de un capitulo y quedo afuera, pero es importante y lo leerán pronto. y algo mas de Alice...
Si les gustó como escribo … hay mas historias en proceso en mi perfil…asi que pueden pasar cuando quieran…
Y nuevamente, gracias por alegrarme tanto con la buena recepción que tuvo esta todos los rev y alertas… no tienen idea de lo que significa para mi!
Se las quiere
Lakentsb
