¡Hey, sorpresa!
Les dejo otro capítulo. De nuevo, agradecimientos a mi increíble beta A.K.A mi roomie, Danurnur, quien me presiona a actualizar, ¡Espero les guste!
Iwaizumi no sabía que pensar. Se sentía increíblemente perdido. Era como si el mundo se hubiera fragmentado, o si hubiese entrado en una dimensión alterna. Quizás era un sueño, o había comido algo en mal estado y estaba alucinando. Sí, eso debía de ser. Porque de lo contrario, no había forma de explicar el milagro el cual estaba presenciando.
Cuando abrió la puerta de la habitación de su amigo había esperado muchas cosas: gritos, cosas regadas por allí, sangre en el peor de los casos ¿Pero esto? Nadie lo preparó para esto.
Tenía los ojos abiertos como platos y parecía que se iba a desmayar de la impresión.
Frete a él, en la cama, se encontraban abrazados alfa y omega. Oikawa, por primera vez en mucho tiempo se veía relajado. Sus brazos rodeaban posesivamente a su acompañante y Kageyama se aferraba a él con la misma intensidad. El omega se veía tranquilo. Su rostro mostraba tanta paz que Iwaizumi no pudo evitar sonreír con ternura.
Se le hizo un nudo en la garganta al beta. Estaba demasiado conmovido. La escena frente a él le hacía sentir esperanzado. No sabía que había pasado, ni la razón por la cual ambos se encontraban ahora en aquella posición, pero le hacía pensar que todo estaría bien. Que era una señal que ambos se estaban acercando uno al otro y que podían combatir el descontrol juntos.
Iwaizumi se giró. Era mejor que saliera de allí, él no pertenecía en aquella escena.
Cerró la puerta con delicadeza, evitando hacer ruido para no interrumpir el pacifico sueño de sus amados amigos.
Kuroo miró a su alrededor y no pudo evitar sentir gran satisfacción. Suno Karak había sufrido mucho, pero el día de hoy gracias a los esfuerzos de Nekomata, se sentía orgulloso de decir que los lobos se encontraban finalmente de pie. Las estructuras dañadas habían sido arregladas exitosamente y los miembros del pequeño clan se estaban recuperando de forma maravillosa.
Era cierto que el felino había llegado al campamento con intensiones egoístas y sí, sacó provecho de la desesperación de su alfa para hacerlo considerar su propuesta. Pero siendo completamente honesto, él realmente había deseado ayudar a Daichi.
Todavía no sabía que era lo que había orillado a los miembros de Aoh Joksai a atacarles. Daichi continuaba por evadir el tema y se veía molesto cada vez que Kuroo preguntaba. Kenma, por otro lado, sabía todo lo que había pasado pero no se atrevía a decir mucho, pues temía que Hinata se molestara con él.
—¡Tsuki, vamos! —Kuroo buscó al dueño de aquella dulce voz con su mirada. Sonrió levemente y sintió algo moverse en su interior. Frente a él se encontraban unos de los omegas más adorables que había visto en toda su vida. Su cabello era oscuro, su piel ligeramente morena y sus mejillas estaban llenas de pecas. El chico sonreía y no dejaba de mirar a su acompañante con ojos llenos de amor.
—En vez de mirar y suspirar, creo que deberías ir hablarle un poco, ¿Sabes? — Kuroo se sobresaltó y miró con atención a la persona que lentamente se sentaba a su lado. Era Hinata. —Yamaguchi es una persona muy linda, te agradaría bastante. O al menos más de lo que ya te gusta.
La pantera río y regresó su mirada al omega. —No es una mala idea, ¿Pero acaso ese que está a su lado no es su alfa?
—¿Tsukishima? Oh, no. Él es un beta. Ya sabes, betas y omegas no pueden estar juntos. Simplemente no… Funciona.
—Pero eso no significa que no quieran estar juntos. Puedo darme cuenta que se aman. Ese rubio puede tener cara de pocos amigos pero es obvio que adora al omega.
—Sí, pero uno no puede combatir la naturaleza. —Dijo Hinata sonando más serio.
—Una tragedia, ¿No?
—En este campamento solo han pasado tragedias últimamente. —Ahora la expresión del chico era amarga y Kuroo no pudo evitar sentir curiosidad.
—¿Cuál es tu tragedia, pequeño lobo?
—¿Kenma no te ha dicho?
—Kenma no quiere quebrantar tu confianza diciéndole a otros tus penas. Él te aprecia bastante.
Hinata sonrió levemente, miró al suelo y suspiró pesadamente.
—Me enamoré del omega equivocado. —Dijo con voz quebrada. —Al principio pensamos que… No podía ser lo nuestro ¿Sabes? Creía que él era un alfa, y cuando yo me presenté como alfa… Bueno, fue duro para mí. Pero resultó que él era un omega, y Dios, estaba tan feliz. —Los ojos de Hinata comenzaron a brillar llenos de lágrimas. —Pensamos… Pensamos que íbamos a estar juntos. Pero llegó Aoh Joksai… y todo se fue a la mierda.
Kuroo tuvo miedo de preguntar, pero lo hizo de todos modos. — ¿Qué le pasó a tu omega?
—… Se lo llevaron.
Los ojos de la pantera se abrieron con sorpresa ¿Cómo se atrevían hacer eso? Llevarse a omegas que no les correspondía ¿Acaso no era suficiente para ellos destruir aquel lugar?
—Sé lo que estás pensando. Es… Horrible decirlo, pero Oikawa está en su derecho de llevarse a Kageyama. —Kuroo lo miró desconcertado, el chico no podía hablar en serio ¿O sí? Hinata se encogió de hombros. —Oikawa y él son almas gemelas. Oikawa vino a Suno Karak a reclamarlo. Dijo que si se resistía mataría a todos y cada uno de nosotros. Kageyama no tuvo más opción que aceptar sus condiciones. Debiste de haber visto su rostro… Y Oikawa, no puedo creer que alguien tan repugnante y terrible como él sea su alma gemela.
—Yo…. No sé qué decir. —Esta nueva información solo hacían que sus ganas de destruir Aoh Joksai fuesen mucho más grandes. —Siento mucho que hayas tenido que pasar por esto.
—Sí, igual yo… —Hinata limpió sus lágrimas con el dorso de su mano antes de continuar. —Pero por mucho que me duela, sé que lo tengo que dejar ir ¿Sabes? No va a volver y Daichi me dijo que no hay nada que podamos hacer. Lo detesto pero… Oikawa es su verdadero alfa. —La resignación y el dolor de Hinata hicieron que el corazón de Kuroo se encogiera.
—No conocí a ese tal Kageyama, pero… Estoy seguro que le hubiese gustado que avanzaras. —Dijo la pantera poniendo una mano sobre el hombro de Hinata. —Tu clan sigue vivo, tú estás vivo. Pasaste por cosas terribles, eso lo entiendo, pero no puedes vivir en el pasado.
Hinata suspiró. —Lo sé… He estado intentándolo. Acepte la situación… Pero…
—Es difícil, ¿No? —Kuroo movió su mano y comenzó acariciar lentamente la cabellera de Hinata, tratando de reconfortarlo.
El lobo cerró los ojos y en vez de alejarse, se acercó todavía más al mayor disfrutando del contacto.
—Pronto las cosas van a mejorar, cachorro. Estoy seguro de eso.
—… Sí, creo tienes razón.
—¡Claro que tengo razón! —Exclamó Kuroo de repente haciendo reír un poco a Hinata. —Además, he notado que te encuentras mucho más contento cuando cierto felino que conozco está cerca de ti.
El chico se sonrojo un poco. —Él ha sido… Increíble. Me ha ayudado bastante. Si no fuese por él… Dios, no sé cómo estaría en estos momentos. Creo que seguiría llorando o peleando con todos.
—Sí, el pequeño Kenma es alguien increíble. Creo que le agradas, mucho. Quizás demasiado y… no puedo evitar preocuparme. —Alejó su mano de Hinata y la expresión de Kuroo cambió a una más seria.— ¿Sabes? Él es mi mejor amigo, mi hermano. Y lo menos que deseo es que salga herido. No lo aparenta, pero estoy seguro que has notado que es una persona muy sensible.
—Entiendo que te preocupes por él. Pero créeme cuando te digo que nunca me atrevería a lastimar a Kenma. —El tono de voz de Hinata era uno serio y miraba con intensidad al otro líder. —En este poco tiempo que ustedes han estado en el campamento, Kenma se ha convertido en una persona muy importante para mí. Me atrae, eso no lo puedo negar. Pero no intentaré nada con él hasta que no me sienta listo, porque lo último que quiero es herirlo.
Kuroo sonrió levemente. —Me alegra escuchar eso… —Pasaron unos momentos antes de que Kuroo hiciera una fingida cara de molestia. — Mm, pero justo acabas de admitir que te gusta mi hermanito. Creo que voy a tener que tendré que vigilarte de ahora en adelante, pequeño lobo.
Hinata comenzó a reír. —Claro, no esperaría menos.
Kageyama respiró hondo y se acurrucó más. Se sentía tan cómodo, tan bien, que se vio tentado a seguir durmiendo. Pero el aroma que llegó a él lo hizo abrir los ojos al instante.
Oikawa.
Tragó duro, sintiéndose nervioso de repente ¿Qué se suponía que debía hacer ahora? Trató de levantarse, de zafarse del agarre que tenía el mayor sobre él, pero cuando comenzó a moverse, el alfa se tensó e hizo su agarre más fuerte. Hundiendo a Kageyama en su pecho. El omega suspiró, y aceptando su pobre destino decidió acomodarse y cerrar sus ojos de nuevo.
La situación era… Extraña, pero ¿Qué cosa no lo era con Oikawa involucrado? El alfa lo confundía mucho. De lo único que estaba seguro era que la noche anterior algo se había rotó en el interior del mayor. Algo que por fin lo hizo ceder y le permitió abrirse un poco sobre sus temores.
Recordó el rostro de Oikawa, sus lágrimas, su miedo. Se estremeció, nunca antes pensó que podría ver al alfa en un estado tan vulnerable. El solo recordar el pobre estado en el cual se había encontrado Oikawa la noche anterior lo hacía temblar mientras que el omega dentro de él se moría de ganar por hacer todo lo posible para ayudar a su pareja.
El alfa gruñó y lentamente abrió sus ojos.
Kageyama levantó la cabeza y la mirada de ambos chicos chocaron. Por unos momentos el omega no pudo evitar sentir temor, ¿Cómo reaccionaría Oikawa? ¿Le gritaría, lo miraría con asco? ¿Volvería a la misma terrible actitud de antes y como siempre olvidaría todo lo que habían hablado?
El tiempo pareció detenerse y por unos instantes, ninguno de los dos dijo nada. Hubo silencio, Kageyama sostuvo su respiración y Oikawa solo continuó observándolo fijamente. Su mirada era tan intensa que el omega no pudo evitar a comenzar a sentirse incómodo. Bajó la mirada y se mordió el labio, intentando tranquilizarse un poco. Usualmente no se dejaba intimidar por Oikawa, pero la posición en la que se encontraban lo hacía sentir indefenso.
El alfa, después de varios segundos, por fin hizo el primer movimiento. Aligeró su agarre en el menor y en vez de soltarle o alejarse, subió su mano y lo tomó de su barbilla obligándolo a levantar la mirada.
Los ojos de Kageyama se abrieron con sorpresa al notar lo cerca que se encontraban sus rostros.
—… ¿Me tienes miedo? —Preguntó Oikawa, y su voz fue tan suave que no parecía la suya.
—No. —Respondió rápido Kageyama. El castaño inhalo profundamente.
—Puedo olerlo.
—… Siendo honesto, creo que tengo mis razones para temerte. —Dijo con cierta amargura.
Oikawa solo suspiró y asintió. Parecía que no deseaba pelear.
—No tienes porqué. Puedes confiar en que no te haré daño.
—¿En serio? Lo siento, pero por alguna razón no puedo creerlo.
—Es verdad… —La mano del alfa se movió a su mejilla. Kageyama enrojeció por la acción ¿Qué rayos? —Mi alfa nunca me lo hubiera permitido. Solo quería espantarte... No iba a… Matarte.
—Bueno, hiciste un fantástico trabajo ¿No?
El mayor no respondió, solo continuó acariciando al omega. Se quedaron así por mucho rato y cuando Kageyama estaba comenzando a quedarse dormido de nuevo, sintió los labios de Oikawa en su frente.
—… ¿Qué se supone que haces ahora?
—He decidido darle al lobo lo que quiere. Eso eres tú, así que… Seguiré mis instintos cuando tú estés involucrado.
—¿Acaso eso no es exactamente lo que no deberías estar haciendo?
—El no negarte físicamente me hace sentir mucho más tranquilo.
—¿Y eso quiere decir… ?
—… Que me tranquiliza tocarte. —Murmuró el alfa mientras sus mejillas se pintaban de rojo. Se notaba que era difícil para él aceptar todo eso.
Kageyama rodó los ojos y tomó de la mano a Oikawa, entrelazando sus dedos con los de él. Increíblemente el otro chico se vio más aliviado, y aunque él lo negará, su lobo se encontraba rebozando de felicidad por la cercanía.
Seguía molesto con Oikawa. Había mucho resentimiento y dolor de por medio, pero por el bien de ambos, iba a ignorarlo. Aunque eso le doliera mucho más.
Ah, de seguro pensaron de nuevo que lo había abandonado ¡Pues no! ¡Aquí estoy! La universidad ha sido... Muy absorbente. Hablaré más de eso en Ao3. Btw, aparentemente ahora estaré actualizando primero aquí en pues Ao3 ha sido bloqueado en mi WIFI so, las actualizaciones allí serán lentas.
Tokshoh! ¡Oh, juro que no he ignorado tus mensajes! Has llamado mi atención y siempre me motivas a escribir, solo que la universidad ha sido muy exigente. Pero te adoro y como ya va siendo costumbre, dedico este capítulo a tu bella persona. La cual nunca falla en hacerme sonreír con cada comentario que me dejas.
Gracias por leer, mando besos y hasta la próxima.
