Capítulo 21 –Regreso
La luz de la mañana llegaba sólo para alumbrarle un tanto la vida después del infierno por el cual había tenido que pasar: los huesos le temblaban y su mente aún estaba agitada, pero agradecía la luz del sol, porque de alguna forma le daba fuerzas. Las calles estaban vacías, pero sabía que dentro de poco los soldados saldrían de los puntos de control, y poco a poco las personas empezarían nuevamente a poblar los pisos de cemento, a buscar comida, a buscar agua, y por sobre todo, a buscar esperanza.
Fue entonces que vio a un niño con ropas sucias asomarse desde un agujero en una pared; era un edificio abandonado después de haberse incendiado en gran parte. Bajó la mirada, desde el niño, a su mano derecha, que en parte igual tiritaba un poco, y el pedazo de pan que tenía empuñado; estaba listo para comérselo, pero al levantar la vista, y viendo que el niño lo veía fijamente, no pudo sino hacerle una seña para que se acercase.
-Muchas gracias señor –le dijo el niño –… estaba muerto de hambre
-La vida es difícil –le respondió –tanto en el ahora como en el ayer… y el mañana no será más agradable tampoco
-¿Cómo se llama usted? –le preguntó humildemente el pequeño, buscando saber el nombre de quien lo había ayudado
-¿Cuál es tu nombre?
-¿Yo? –Preguntó, un tanto extrañado, el niño, aún sin respuesta –me llamo Francis
Lo miró nuevamente, notando cierta familiaridad en la situación.
-Entonces creo que también me llamaré Francis
Habían recorrido riachuelos, barrancos y decenas de árboles, pero las huellas y los rastros de sangre, de la mano de Francis, finalmente convergían en un complejo minero, específicamente uno de los edificios en la entrada; hacía décadas probablemente funcionaba a toda máquina, pero ahora sólo estaba siendo recobrado lentamente por la naturaleza, quedando al olvido; era lógico que apenas estallase la infección, todos hubieran vuelto a sus hogares para cuidar a sus familias; la muerte no distinguía entre trabajadores.
Y fue por una especie de sexto sentido, que no sólo supo que Francis se encontraba en ese lugar, sino que además lo estaba esperando.
-Éste es el final –comentó Dom, observando la instalación, y los rastros de sangre
Algo había cambiado en él; ya no estaba tan aletargado como antes, al menos ya no estando como aquella ocasión, no hacía mucho, en donde Liz había tenido que intervenir para siquiera enfocarlo. Ethan se preguntó nuevamente qué pensó ella entonces.
Pero no podía dudar, no podía dudar en esa situación.
Eso fue lo que tuvo en su cabeza, cuando los tres entraron al edificio en donde lo estaban esperando, ya fuera para matar o para morir.
Entonces se dio cuenta, al notar las tres personas que estaban ahí: los tres tenían asuntos personales con Francis; no lo notó entonces, pero durante un instante pasó por su cabeza la idea de que todo eso había sido producto de sus acciones y elecciones con el grupo.
Pero al poco tiempo de entrar, antes de poder sentir cualquier señal de la presencia de Francis tras alguna esquina o puerta, escucharon claros gritos, pero no de agonía: era una discusión a todo pulmón en medio de ese hogar de metales. Siguieron las voces con cautela, para notar que una de ellas correspondía a Francis, pero no tardaron en aparecer también los sonidos de balas, por lo cual los tres hicieron lo mejor para ocultarse de la mejor forma mientras se acercaban al lugar de donde provenían las voces.
Era un cuarto inmenso, en donde habían dos generadores grandes que abarcaban gran parte del cuarto; precisamente habían dos grupos de personas, según las voces, uno oculto tras cada generador, usándolos para cubrirse: uno de esos grupos consistía en Francis y Trevor.
-¡Te dije que no necesitaba a todo el grupo para acabar contigo! –dijo una voz proveniente del otro generador; sonaba como un anciano, pero el tono fuerte y seguro no denostaba discapacidad alguna por la edad –te conozco mejor que nadie, y ya todo tu grupo está muerto
-¿Crees conocerme sólo porque me criaste? –Respondió Francis, con un tono de ira –no sabes nada… ¡nada!
Ethan sólo pudo sorprenderse a tal punto de casi salir y descubrirse: aquél anciano era el padre de Francis, además de que el ataque a la prisión empezaba a cobrar un poco más de sentido.
-Después de Ellen cavaste tu tumba –agregó en anciano
Entonces unas palabras volvieron a la mente de Ethan; durante el tiroteo del barranco: "el viejo Jason".
La discusión iba acompañada de breves ráfagas de disparos, para asegurar que ningún grupo se acercara al otro; el anciano tenía al menos dos personas a su lado: era cierto que Francis sólo tenía a Trevor, pero aún con su mano herida no podía ser tomado a la ligera.
Tampoco notó que no tomó eso tan en cuenta.
-Movámonos por el costado y sorprendámoslo –dijo entonces Matt, comprendiendo la situación
Pero Ethan lo detuvo súbitamente.
-No sabemos qué lío tendrán ellos, y por lo mismo no sabemos qué lío puede tener ese anciano con nosotros… dejemos que se disparen entre ellos… conozco a Francis; el anciano y su grupo morirá, pero al menos Trevor probablemente tampoco sobrevivirá… que quede el hijo de puta solo… entonces atacaremos
No importaba nada ya; desde el fondo de sus pensamientos no podía importarle nada en absoluto aquél lío; no estaba seguro de si Jason no los habría matado de encontrarlos en las celdas en la prisión, no estaba seguro de si aquel anciano siquiera estaba bien de la cabeza, tomando en cuenta a Francis. Sólo sabía que por esta vez, quería dejar a todos de lado, para que ellos tres pudieran acabar con Francis. Era egoísta y hasta inconsciente, pero era lo que en ese momento priorizaba en él, y sabía que sin importar lo mucho que los recuerdos que tenía volviesen a su mente, no podría resistirse.
Estaba admitiendo finalmente, que esto era por él; si también era por Dom y Matt, mejor aún.
Las balas no tardaron en llegar nuevamente: Jason y Francis se enfrascaron en un tiroteo entre los dos generadores, buscando la forma de matarse el uno al otro; Ethan pudo asomarse a verlo, y pudo distinguir la mano de Francis, usando una pistola: gracias al disparo de Matt aquél monstruo ya no podía utilizar ambas manos para usar su ballesta; una de sus más grandes ventajas ya había sido neutralizada: Jason moriría, pero entre los tres podrían acabar con Francis.
Pero entonces también pudo ver a Jason: su voz sonaba como la un líder cuyos años no lo habían alentado, pero al verlo notó que se veía cansado, como con una larga y tortuosa vida tras él; su expresión incluso al disparar de vuelta no podía sino hacerle saber que no era como Francis, para nada. Tenía las fuerzas para pelear, pero no estaba ahí por gusto.
Y tuvo una discusión dentro de su propia mente; sabía que si entraba e intentaba sorprender a Francis, entre todos probablemente acabarían con Francis, pero eso significaría poner en peligro no sólo su vida, sino la de Matt y Dom; no pudo sino recordar que Mike ya no estaba con él, que estaba enterrado, junto a la foto que tenía de él; la única evidencia de quién había sido su mejor amigo.
No, no podía desconcentrarse; los recuerdos de Mike volvían. Tenía que centrarse en lo que tenía frente a él: tenía que elegir entre ayudar a Jason o dejarlo morir y entrar después.
Pero entonces vio la expresión de Dom: nuevamente no pudo distinguir totalmente lo que pasaba por su mente, pero sí notó que él estaba claramente a favor de una opción; se estaba poniendo ligeramente de pie, mientras los otros dos seguían en cuclillas.
Iba a hacerlo: cerró los ojos una última vez, deseando lo mejor, y se puso de pie. Tampoco lo notó, pero en ese momento pudo ver también por un instante al Ethan de antes, lo cual, sin tampoco notarlo, lo alivió un poco: una figura femenina se dibujó en su mente mientras se levantó completamente, para asomarse por la puerta y disparar de inmediato en dirección a Francis: tenía que hacer claro su bando antes de que Jason pudiese reaccionar.
-¡Llegué, Francis! –gritó, al momento de disparar
Pudo ver que Jason lo vio sorprendido, para darle la señal a las dos personas con las que iba, para que no les dispararan: eran seis contra dos; el riesgo se mantenía, pero ahora el riesgo era compartido por todos.
-¡Ya veo que decidiste unirte! –gritó Francis, desde detrás del generador –por un instante creí que esto me resultaría fácil
Rápidamente los tres fueron hacia el generador de Jason para cubrirse, asomándose por el lado izquierdo del mismo para disparar de vuelta; Jason y los otros se encargaban del otro lado. Ethan entonces se dio un tiempo para analizar el cuarto y ver una forma de atrapar a Francis en ese lugar: estaba oscuro, debido a las pocas entradas de luz en ese cuarto, aunque lo suficiente como para ver al objetivo; el techo era alto, y además de los generadores no había mucho para cubrirse; habían unas mesas en las paredes, pero estaban pegadas a las mismas y de todos modos no daban mucho para cubrirse de disparos, tomando en cuenta que eran de metal, pero delgadas; desde un principio no habían sido hechas para ser usadas en tiroteos.
-Creímos que necesitabas ayuda –comentó Ethan, en dirección a Jason –no te preocupes; compartimos el objetivo
Recordó las primeras palabras que oyó de Jason, pero pese a eso pudo decir con certeza que el anciano se pudo ver superado en cierto punto, razón adicional por la cual esa alianza surgió casi sin palabras de por medio, más que gestos y señas.
-Además –agregó –te debemos el favor… si no hubieras atacado la prisión, habría muerto en ese lugar
El anciano sólo lo observó fijamente, como inspeccionándolo con la mirada.
-Eres atrevido, pero oportuno –le habló finalmente Jason
En ese momento uno de los que acompañaba a Jason se dirigó a él, con voz seca y decidida.
-Jason, ahora que somos más… me adelantaré
-No, Hal –respondió inmediatamente Jason –yo decidí esto; si alguien va a arriesgar el cuello, seré yo
-Por favor, Jason –respondió Hal, sin bajar su tono –ambos sabemos quién aquí es más valioso
Ethan sólo pudo agradecer esa confianza de alianza que había entre los seis, aun cuando ni supieran sus nombres, al mismo Francis, que son sus respuestas había dejado claro que Ethan también era uno de sus enemigos; el objetivo era el que unía a desconocidos totales.
-Además recuerda que Francis me la debe –terminó Hal
En ese momento Hal le dio la señal a Ethan y a los dos más, para luego salir y cubrirse tras una de las mesas pegadas a la pared: la cobertura era mínima y delgada, pero desde ahí disparando logró darle un tiro en la cabeza a Trevor, además que obligó a Francis a cubrirse detrás del generador, no sin antes recibir dos balas en el brazo derecho y caer adolorido, con Francis sin asomarse por el lado derecho: esa fracción de tiempo le bastó a los demás para darse cuenta de lo que tenían: al no tener pistolas asomadas por ningún lado podían avanzar rápidamente los cinco restantes y emboscar a Francis. Pero demasiado tarde se dio cuenta de lo que pasaría; al rodear el generador Jason y su otro aliado fueron por la izquierda, mientras que el grupo de Ethan fue por la derecha: al rodearlo Ethan pudo ver por un instante a Francis, incluso antes de siquiera poder apuntarle y dispararle, sacar una escopeta recortada, y con una sola mano, apuntarla al grupo de Jason: el estruendo se escuchó en todo el cuarto, tras el cual rápidamente Francis corrió hacia la salida del cuarto, antes de que el resto se pudiera reponer y dispararle: jamás habían enfrentado a Francis a corta distancia, por lo cual no habían podido distinguir que en su espalda, camuflada entre su ropa y mochila, tenía además esa escopeta.
Sólo pudo ver que desde el borde del generador se podía asomar un charco de sangre: sus ojos se abrieron y sólo atinó a correr a ver el estado de los demás: al llegar pudo ver a Jason y su compañero en el suelo, en medio del rojo de la sangre: Jason se empezó a mover para alcanzar al otro: aquél amigo de Jason había recibido el disparo por él, aunque Jason había recibido parte del impacto en su pierna izquierda, por lo cual le costaba moverse: la distancia no había sido tan poca como para desfigurar a su amigo, pero sí lo había herido mortalmente, destrozando parte de su torso.
Jason sólo pudo mirarlo, con una angustia producto de una historia que Ethan probablemente jamás pudiese entender u oír.
-Alex… -murmuró Jason, lentamente, para luego sacar su pistola, y rápidamente, con una expresión de tristeza que incluso afectó a Ethan, dispararle en la sien para terminar con su dolor
Ethan sólo pudo ver la escena, junto a Dom y Matt, quienes también quedaron quietos al ver el gesto de piedad del anciano: matar a alguien que conoces, para poder aliviar su agonía. Ethan se preguntó si hubiera podido hacer eso en una situación similar.
Y tras eso inmediatamente ayudó a Jason, quien si bien ya estaba de pie se movía con dificultad.
Una señal apareció en su mente.
-Nosotros terminaremos esto –le dijo Ethan, haciendo hincapié en la herida de Jason –nosotros acaremos esto ahora
-Si hay un responsable aquí… soy yo –respondió de inmediato Jason –yo debo ir
Esas palabras retumbaron en la mente de Ethan: recordó esa imagen breve que había tenido en su mente al entrar: recordó la razón de estar ahí; recordó la razón por la que los tres estaban ahí.
Era él.
-Y si hay una razón por la cual nosotros estamos aquí –respondió Ethan –es porque yo también soy responsable
Recordó esa imagen femenina en su mente. Recordó la pregunta que no respondió, y creyó que ahora podía responderla finalmente.
-Además, alguien tiene que cuidar a Hal –agregó Ethan, indicando a Hal, quien estaba apoyado en la pared, incapaz ya de disparar –no sé si en tu grupo hayan médicos, pero yo tengo a una amiga que les puede dar el tratamiento adecuado… les dolerá cuando les saque las balas, pero mejor que eso no se pone
Jason lo miró, y sólo pudo soltar una leve carcajada, entendiendo la historia de Ethan: Jason no lo conocía, y nunca había oído de él, pero supo en ese momento que así como él había podido entender el propósito de ese anciano, ese mismo veterano de vida había podido entenderlo, y al final con eso bastaba.
-Él debe ser detenido –dijo finalmente Jason –pero antes de matarlo, si es que puedes dile, "adiós, William"
-¿Por qué? –preguntó Ethan, sintiendo que de todos modos estaba entrando en alguna yaga a la que probablemente no le correspondía entrar, aunque sintiendo que podía hacerlo en esas circunstancias
-Porque ese es su verdadero nombre
Sí, se sorprendió por ello, sí, no lo vio venir, pero algo en el ambiente hizo que no perdiera la calma, ni él ni los demás. En ese mundo los nombres no tenían mucho significado más que el personal, y si Francis había decidido llamarse así, en vez del nombre con el que había nacido, bastaba con comenzar a decirlo. Francis o William, eran la misma persona.
-¡Los estoy esperando! –gritó Francis, desde lo lejos, haciendo eco entre esas paredes
Ethan vio a Dom y a Matt, y no pudieron sino concluir que debían ir, pero con extrema cautela: nadie avisa de esa forma para que lo vayan a matar, y sumando a eso que era Francis de quien hablaban, el peligro se extremaba. Lo peor de todo es que viendo las cosas, tenían que ir, y de una u otra forma, todo acabaría ahí.
Ethan respiró profundamente una última vez, para luego darle la señal a los dos para seguirlo. No sin antes darse cuenta de un detalle; Jason no llevaba el uniforme, ni parecía que mantuviera el contacto desde hace mucho tiempo, pero pudo ver en su cuello un colgante: había sido un Luciérnaga.
Pero al avanzar no pudo sino notar algo que le incomodó: la prisión, las conversaciones, incluso lo que vivían en ese mismo instante; no podía sino concluir que Francis tenía algo personal con él: sabía perfectamente que Francis hacía mucho había podido matarlo, en especial en la prisión.
Pero decidió ignorarlo y sólo centrarse en recorrer esos pasillos.
Y finalmente llegó a un pasillo más grueso, en donde abundaban muebles para cubrirse, donde la luz entraba por pequeñas ventanas, dándole un ambiente un tanto sombrío al lugar, y en donde al final, detrás de un escritorio y un mueble, se encontraba Francis, quien los recibió con disparos apenas llegaron, para cubrirse inmediatamente.
-¿Y qué pasó con el viejo? –Preguntó Francis –Parece que ya me encargué de la mitad
-Jason está bien –respondió Ethan –y que no te importe eso, pues acá acaba todo
-Nunca acabará, Ethan, nunca
Los disparos iban y venían, pero con la alta presencia de muebles para cubrirse ninguno lograba dar un tiro certero: fue entonces que Matt dio un paso adelante y decidió avanzar.
-Matt, qué mierda haces –le dijo de inmediato Dom
-Hay cubiertas por todos lados; basta que ustedes en todo momento me cubran desde atrás, para que yo pueda emboscarlo
-Matt, estás loco –respondió de inmediato Ethan, recordando la pequeña falla que había cometido Mike, que le había costado la vida –acá no hay lugar para héroes
-Por culpa de ese monstruo mis padres están muertos, Ethan… si puedo hacer esto, entonces podré descansar bien cada día del resto de mi vida… no planeo morir aquí
Ethan lo vio, y pensando en cómo no podría ponerse en su lugar, atinó a aceptar su propuesta: entre él y Dom empezaron a dispararle continuadamente a Francis, quien respondía esporádicamente, viendo que no podía asomarse por mucho tiempo, todo esto mientras Matt iba de mueble en mueble acercándose, procurando ir por el lado, para sorprender a Francis.
Y fue entonces que lo vio: Matt exitosamente flanqueó a Francis, para empezar a dispararle: pudo ver, incluso con la iluminación tenue, que finos hilos de sangre saltaron para manchar los muebles y paredes, mientras podía oír los gritos de dolor de Francis; apenas vio eso Dom y él se apresuraron a ir allá y terminar el trabajo.
Pero a la vez que se levantaban vio a Francis caer en el mueble con sus ropas manchadas por rojo, para de su mano izquierda, la cual seguía manchada con sangre, levantar una bomba molotov.
-¡Esto es lo que hacía mientras ustedes hablaban tanto tras el generador!
Y pudo ver como la bomba fue lanzada, para caer y estallar en llamas: con el dolor de su alma escuchó los retorcidos gritos de dolor de Matt, quien envuelto en llamas empezó a moverse desesperadamente, para luego caer al suelo y seguir retorciéndose de dolor en gritos horribles que despertaron en él miedos indescriptibles.
Acto seguido Francis, aun botando sangre, sacó una bomba de humo, la cual estalló entre él y Ethan; ni Ethan y Dom podían verlo, ni él a ellos. Pero los gritos de Matt continuaban, retorciéndose en el suelo, rodando en estruendos de dolor.
Ethan no pudo más: gritando como nunca saltó el mueble que tenía frente a él, para correr hacia donde recordaba estaba Francis: éste último no pudo prever esa reacción, por lo cual no pudo sacar su escopeta, sin contar con que estaba malherido, para luego empujarlo hacia la pared lleno de ira, chocando con una puerta; ésta cedió pese a haber estado cerrada con llave, y ambos terminaron cayendo a un sótano oscuro; se suponía que tras esa puerta habían unas escaleras, pero por el pasar del tiempo éstas ya no estaban: ambos cayeron al vacío oscuro.
Ethan se repuso, con el hombro izquierdo doliéndole inmensamente; había caído sobre él. No podía ver mucho, pues la iluminación era escasa, por lo cual inmediatamente se puso de pie y empezó a mirar hacia los lados, sabiendo que Francis también estaba ahí, y en cualquier momento podría aparecer.
Pero en vez de eso sólo sintió un lento movimiento en el suelo, y una figura en el mismo, que no pudo distinguir bien por la falta de luz.
-No pensé que acabaría… así –escuchó, desde esa figura oscura: era Francis
No pasó mucho para que su vista se acostumbrara a ese nivel de luz: entonces distinguió a Francis en un charco de su sangre: estaba agonizando.
-Pero aquí se acaba –respondió Ethan, sólo para darse cuenta de que había soltado su pistola al correr y embestir a Francis, así como su mochila, la cual debía estar en ese sótano oscuro tras la caída
-Sí… supongo que así va a ser…
-Te lo mereces… has causado tanto dolor… tanto sufrimiento
-… ¿Tantas muertes? –agregó Francis
-¿Te alegras de eso? –preguntó Ethan, desagradado
-Para nada… pero debes entender que siempre morirá gente
-Esa es una excusa de mierda si me lo preguntas
-Sin embargo es algo que nunca cambiará; ni en este mundo… ni en el anterior
-En el mundo de antes había algo que se llamaba ley, y quienes la rompían eran castigados
-Sin embargo por cada ley que había, había uno que la aplicaba… ¿y quiénes creen entonces que eran capaces de romperla sin pagar? Nací en medio de tiroteos, porque distintos grupos ajenos a mi existencia decidieron matarse hasta que uno sobreviviera, sin que importase el resto
-Y las autoridades buscaban que esas situaciones no se repitieran, pero nunca era posible abarcar todo
-Ese es el problema… cuando unas personas abarcaban más de lo que debían… bastaba el interés de uno para que miles murieran en su nombre y su causa… pasé mi vida viendo a personas que valían la pena morir porque cierta persona quería un poco de petróleo o porque otra quería un poco más de poder
-Eso no justifica lo que has hecho
-Siempre va a morir gente, Ethan, lo importante es que no mueran los que no deben
-¿Y todos los inocentes que asesinaste?
-Ellos iban a morir de todos modos; nadie vive limpio de mente en este mundo, y lo sabes bien… tú mismo has cambiado
-Por tu culpa
-Yo soy sólo el rostro que quisiste ponerle a tus culpas, pero en el fondo la sola amenaza de que hay alguien allá afuera que esté dispuesto a matarte por sobrevivir basta para que jamás haya paz en el mundo
-Yo nunca quise dañar a nadie
-Y sin embargo por tus deseos ya cargas con varios cadáveres en tu espalda
-Yo nunca quise matar a nadie
-Yo tampoco, pero el mundo de antes no era más que un gran tablero de hipócritas: millones de inocentes muriendo, nadie preocupándose, y peor aún: no había ningún culpable
-Estás loco si crees que lo de hoy es mejor
-Hoy sobrevive el que está dispuesto a hacer más por vivir; antes sobrevivía el que podía conectarse a quienes regulaban lo que era bueno y malo
-Deshumanizarse para sobrevivir jamás será algo bueno
-Sobrevivir es humano, Ethan, nunca olvides eso… todos tenemos el deseo de vivir lo más que podamos, ya sea por nosotros, o por nuestros seres queridos… incluso a veces hemos desafiado a la muerte… tú más que nadie debe saber eso… yo luché contra un mundo en que millones de inocentes morían a diario por los deseos de unos pocos… tú luchas por un mundo en que millones mueren a diario por sus propias razones, por sus propias luchas… hoy nadie nos obliga a matar a apuntarle a un desconocido y dispararle: hoy si matas a alguien es con una razón… nadie muere en vano
-Entonces entenderás por qué te mataré hoy
-Por supuesto… eres un idealista, Ethan, y si bien caminamos distintos pasos, la convicción de lo que hacemos nos mueve… nunca olvides quién eres
-Nunca olvidaré que hoy te maté
-Efectivamente, nunca lo olvidarás
Entonces Ethan notó que la mochila de Francis estaba a su lado; el tirante izquierdo se había roto. Se acercó a ella, y de dentro pudo identificar por la forma aquella arma: la ballesta de Francis.
La sacó, notando que estaba cargada.
-Antes de esto, Jason me pidió que te dijera algo
-Dilo…
-Adiós, William
Francis levantó lentamente su cabeza, notando su cansancio.
-Ya veo… es bueno oírlo
-¿Por qué? –sintió el impulso de preguntarlo: era la última vez que podría oír la respuesta por parte de él
-Porque así debe ser… ese fue mi comienzo, y ese será mi final
-¿Comienzo?
-Regresaré con ellos
-¿Quiénes?
-Mis amigos del orfanato… Joan, Khaled, Ann…
Ethan levantó la ballesta y le apuntó a la cabeza.
-… James, Joshua, Marty, Lawrence… -se empezó a reír, ahogado en sus recuerdos –Billy, Dakota… Jennifer… Francis…
Entonces Ethan jaló el gatillo: al no ser una pistola no se sintió el estruendo: sólo el impacto, para ver que el cuerpo dejó de moverse instantáneamente.
No pudo evitar sentir un sabor agrio: pudo entender la historia de Francis, aunque tampoco podía justificar ninguna de las acciones que había cometido. Recordó cuando hablaba de las circunstancias en las que vivíamos, y no pudo sino cuestionarse como pocas veces.
Cayó al suelo, y soltó la ballesta.
Había acabado.
Si es que alguien seguía la historia, lamento mucho la demora, pero últimamente he tenido muy poco tiempo para escribir; si todo sale bien desde ahora podré reanudar la historia.
