¡Hola de nuevo!
Les dejo la nueva actualización, espero que les guste.
(Me porté bien esta semana y la subí rapidito jijiji)
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CAPITULO 21: ALEJATE DE MI HIJA
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Serena podía sentir como su cabeza comenzaba a dar mil vueltas y la espantosa silueta de Diamante se hacía cada vez más borrosa ante sus ojos. –"Quiero que me entregues a mi hija" – Esa horrible oración hacía eco en su mente una y otra vez y sin dejar de escucharla se fue completamente a negro.
¡Serena! ¡Por Dios mujer reacciona! – Exclamó Diamante apenas la vio caer, su voz demostraba molestia más que preocupación por la condición de la rubia, mientras comenzaba a sacudirla levemente intentando que ésta volviera en sí.
Darien a pesar de haber salido para darles privacidad, se encontraba con el oído prácticamente pegado a la pared de la habitación contigua atento a cualquier cosa que pudiera suceder, por lo que no pudo evitar oír el golpe que Serena se propinó contra el suelo al caer desmayada, ni los gritos del peliplateado en su intento por reanimarla, no supo cuantos segundos se demoró hasta encontrarse a su lado, no tenía idea de que pudiera moverse tan rápido.
Sin intentar siquiera medir su fuerza y de un solo empujón vio como Diamante volaba un par de metros lejos de ellos, luego tomó con sumo cuidado a Serena entre sus brazos para depositarla en el sofá más cómodo que un rápido vistazo por la sala le permitió localizar.
Luego de interminables minutos para el pelinegro, la chica comenzó a reaccionar poco a poco, enfocando su nerviosa mirada en Darien esbozando una leve sonrisa de alivio al encontrarse con la seguridad de su rostro.
Darien – Susurró, intentando aclarar su mente y recordar que le había sucedido.
No hables aún, descansa un poco más, te has desmayado. – Se apuró en contestar el pelinegro.
Entonces Serena se incorporó de golpe, sin importarle que la habitación aún girara sin parar a su alrededor al recordar las palabras que la habían llevado a la inconsciencia.
Darien la ayudó a levantarse poco a poco, por más que él había insistido la chica no quería seguir recostada sin continuar su enfrentamiento con Diamante quien aún permanecía de pie al medio del salón.
¡No sé con qué derecho te crees que puedes reclamar a tu hija después de todos estos años y mucho menos después de lo que intentaste hacer con ella! – Exclamó enfurecida aún sostenida por la cálida mano de Darien en su espalda, pero sin importarle si volvía a caer, no permitiría que Diamante se saliera con la suya, no permitiría que el muy maldito le arrebatara a su hija.
Pues aunque te duela ella es tan hija tuya como mía, por supuesto que tengo todo el derecho. – Señaló en el mismo tono el peliplateado, siendo interrumpido nuevamente por la rubia.
¡Realmente tú no debes conocer el significado de la palabra vergüenza! ¿Ahora te dices padre de ella? ¿Ahora quieres jugar a ser padre, cuando en su oportunidad la negaste rotundamente? ¡¿Ahora te sientes con el derecho de entrar en su vida cuando no te importó intentar arrebatársela?! – Volvió a exclamar la chica totalmente poseída por la furia.
Diamante estaba dispuesto a volver a replicar, pero esta vez fue Darien quien, luego de cerciorarse de que Serena podía mantenerse de pie sola y sin peligro de caídas, lo tomó por el cuello de su elegante camisa levantándolo un par de centímetros del suelo y con los dientes apretados murmuró. – Si sabes lo que es el instinto de preservación te largarás de mi casa ahora mismo.
Diamante le devolvió la mirada con evidente temor en ella, el pelinegro le sacaba por lo menos una cabeza en altura, eso sin contar que su cuerpo era mucho más atlético y musculoso que el suyo, tragó saliva con dificultad y comenzó a zamarrearse con exageración logrando que Darien lo soltara, no sin antes volver a lanzarle una mirada asesina.
Puedes intentar amenazarme todo lo que quieras. – Señaló haciéndose el valiente, aunque su voz lo traicionaba delatando un leve temor, entonces retrocedió un par de pasos del alcance de Darien. Sintiéndose algo más seguro nuevamente se dirigió hacia Serena. – Y tú puedes decir e inventar todas las cosas que quieras, pero no tienes ninguna prueba sobre eso más que tu insignificante palabra y te repito, tengo todo el derecho, lamentablemente para ti tu hija es también la mía. – Finalizó sonriendo de manera triunfal.
¡No! – Alcanzó a exclamar Serena antes de desplomarse nuevamente sobre el sofá, se sentía sumamente débil y las piernas no querían sostenerla.
Darien corrió inmediatamente a su encuentro, deseando con todas sus fuerzas que el maldito hombre que tenían frente a ellos desapareciera de su vista antes de ser responsable de un brutal asesinato, en ese momento el sonido de personas entrando por la puerta principal los distrajo a todos.
¡Buenas tardes familia! – Saludó Luna a todos los presentes en el salón, como siempre con su optimismo y alegría acostumbrada, entonces reparó en el semblante pálido de Serena, el rostro preocupado, pero a la vez furioso de su hijo y en la mirada algo siniestra y de satisfacción del desconocido de cabello plateado que se mantenía estoico frente a ellos.
¿Sucede algo malo? – Preguntó la mujer con algo de confusión, sabía que Serena recibiría a su padre hoy y aunque nadie le había contado mayores detalles sabía que ese reencuentro no sería de los mejores y por lo mismo había decidido dejarlos solos y darle algo de "espacio", pero este hombre que veía frente a ella no lucía exactamente como su padre. ¿O no? Luna los observó con preocupación.
Lárgate ahora mismo si no quieres arrepentirte más adelante. – Volvió a solicitar Darien sin mucha cortesía.
No me iré de aquí hasta que me dejen verla, tengo todo el derecho del mundo de ver a mi hija a la cual me han privado de conocer hasta ahora. – Respondió el peliplateado a la "invitación" que Darien le había hecho.
Entonces Luna comprendió rápidamente la situación, aquel muchacho era el verdadero padre de quien ella consideraba por derecho "Su nieta", supuso por el semblante de la pobre rubia que esa visita no era esperada ni mucho menos bien recibida al igual que la reciente reclamación de los "derechos paternos", se enfureció de solo pensar en lo que su querida nuera estaría sufriendo en esos momentos.
Mi hijo te ha pedido con bastante educación que te vayas de aquí y como dueña de esta casa he de decirte que no eres bienvenido en mi hogar así que te pediré lo mismo que te ha solicitado él. – Sentenció la mujer apuntando con uno de sus firmes brazos la puerta de salida de la casa.
Diamante no pareció siquiera inmutarse ante las palabras de la mujer y cruzándose de brazos en actitud desafiante volvió a repetir. – He dicho que no me iré de aquí hasta que no me dejen ver a mi hija. ¿Es que acaso no entienden lo que les digo? Y ni un matón de cuarta ni una vieja con aires de superioridad van a venir a darme órdenes.
¡Ah no, esto sí que no lo permito! ¿Acaso se atrevió a tratarme de vieja? ¡Pendejo de mierda te metiste con "la vieja" equivocada! – Pensó Luna con rapidez con un leve tic en la mandíbula producto de la furia, ningún pelotudo pedante que además le había caído mal solo de presencia iba a desobedecerle en su propia casa y MUCHO MENOS insultarla, eso no lo permitiría.
Acercándose a él con una rapidez impresionante y tomándolo por sorpresa, movió una de sus manos hasta la entrepierna de Diamante y apretándolo con la fuerza suficiente para arráncaselas de un tirón señaló. – Escucha bien muchachito, si aprecias en algo tus pelotas y quieres que aún te sirvan durante los próximos años, creo que te convendría marcharte de mi casa ahora mismo. – Esperó unos segundos más sin soltar el agarre asintiendo positivamente con la cabeza de manera amenazante, en una aseveración de que el chico entendía claramente sus palabras.
Este solo atinó a imitar el asentimiento de Luna aguantando la respiración, haciendo que la mujer por fin le soltara sus tan preciadas partes y caminó apresuradamente hasta la salida.
Sabes que esta no será la última vez que nos veamos las caras Serena. – Casi gritó desde la puerta del hogar, aún con la voz algo chillona y sobando con delicadeza su entrepierna. – Si es necesario llevaré mi caso a la justicia, así que será mejor que te acostumbres a la idea de que mi hija se irá conmigo. – Finalizó despareciendo por fin de la vista de todos los presentes.
Serena soltó el aire que hasta el momento no se había dado cuenta que estaba conteniendo y le dio una mirada aterrada a Darien, éste solo la observó tranquilizadoramente, dándole a entender que dijera lo que dijera Diamante, debía estar tranquila.
¡Vaya, esto sí que fue emocionante! – Exclamó Hotaru dejándose caer en uno de los sillones de la sala soltando un sonoro suspiro de alivio.
Yo supe desde el principio que contigo no nos faltaría la emoción, pero creo que esto ha superado todas mis expectativas. – Agregó Luna sentándose al lado de su hija, observando a ambos chicos sin pestañear siquiera como esperando una explicación por lo recién sucedido.
Serena y Darien se miraron entre sí, considerando si sería prudente o no contarle todo a Luna, después de analizarlo en silencio unos segundos decidieron que era completamente necesario, quizás no la historia completa, pero si los detalles más importantes.
Ya veo… Así que es así como fueron las cosas, entonces creo que fue bueno lo que hice, aunque si hubiera sabido esta historia mucho antes no hubiera dudado en aplicar toda mi fuerza y castrarlo definitivamente. – Señaló Luna una vez ambos chicos le habían contado que era lo que había presenciado y parte de lo que había sucedido en el pasado de Serena.
Mi niña, creo que no es necesario que te diga que cuentas con todo nuestro apoyo para lo que necesites. Un desgraciado como ese no se merece que lo llamen padre, mucho menos una niña tan dulce como Rini. – Agregó la mujer con una seriedad que no la caracterizaba, pero que llenaba de orgullo al pelinegro.
Gracias, pero no quiero molestarlos con mis problemas. – Respondió la rubia bastante apenada con la mujer.
Cualquier problema tuyo es nuestro problema también hermanita, después de todo eres parte de nuestra familia. – Agregó a su vez Hotaru con una madurez sorprendente, haciendo que a Serena casi se le escaparan algunas lágrimas.
El inconfundible sonido de la alegre voz de Rini proveniente de las escaleras los distrajo a todos. El semblante serio y sombrío de Kenji les hacía comprender que había escuchado parte de la discusión o por lo menos, se había enterado de la desagradable visita de Diamante.
¿El pad…? – Se detuvo un segundo observando a la pequeña antes de corregirse. – Diamante estuvo aquí. ¿No es así? – Preguntó Kenji con mirada preocupada.
La rubia asintió en respuesta extrañándose del comportamiento de su padre, sin duda el sabía algo que ella desconocía por completo y no iba a esperar mucho más para saberlo.
¿Sabes algo que yo no sepa, papá? – Preguntó la chica sin preocuparse de las formalidades, como lo era presentarlo con el resto de la familia, dirigiéndose directamente hasta él.
El hombre asintió con gesto solemne e indicándole que tenían que hablar se sitúo a su lado.
¿Pero donde están mis modales? – Preguntó la rubia al aire con mirada compungida dirigiéndose a Luna que observaba fijamente al extraño que era su padre.
Luna él es… El es mi padre, Kenji Tsukino. Papá ella es Luna es mi… ¿Nuera? – Finalizó con algo de duda, haciendo las presentaciones de rigor.
Un placer conocerlo. – Señaló Luna con algo de coquetería. - ¡Si no estuviese casada y no hubiese hecho voto de fidelidad! – Se lamentó la mujer entre risas.
Hija, debo contarte el otro motivo por el que me encuentro hoy aquí, aunque creo que ya es un poco tarde para advertirte sobre Diamante al menos, puedo explicarte el motivo de su reciente responsabilidad de padre. – Indicó Kenji lamentándose levemente.
Bien entonces, como se habrán podido dar cuenta yo de metiche e intrusa no tengo ni un pelo así que me voy a mi habitación para que puedan charlar con tranquilidad. – Comentó Luna de pronto, causando que Hotaru se atragantara con su propia saliva y Darien soltara una pequeña carcajada de incredulidad.
No sé a qué le ven el chiste. – Agregó la mujer dándoles una seria mirada a sus dos hijos fingiéndose ofendida. – Y tú deberías hacer lo mismo Dari, siempre te he enseñado con el ejemplo que no debes meterte en los asuntos personales de otras personas, así que también deberías marcharte. – Agregó haciendo que a Darien casi se le dislocara la mandíbula producto de lo mucho que abrió la boca a causa de la sorpresa y la incredulidad que las palabras de su madre había causado.
No es necesario que se vaya, cualquier cosa que tenga que escuchar también puede hacerlo Darien. – Indicó Serena sonriendo levemente.
No, no y no, insisto, lo mejor sería que hablaras con tu padre en privado, además no pretenderás tener ese tipo de conversación frente a la niña. ¿Verdad? – Justificó Luna con rapidez hablando un poco más bajo de lo normal para que la pequeña no escuchara sus palabras. – Yo te la cuidaría feliz y lo sabes, pero he llegado sumamente agotada como para preocuparme apropiadamente de ella, así que creo que lo mejor es que Rini salga por ahí con Darien, así tu tendrías la privacidad que necesitas para tratar los temas pendientes con tu padre y la niña pasaría una entretenida tarde con su padre sustituto ajena a todo lo que está sucediendo en esta casa. ¿No les parece que es una excelente idea?
Darien palideció al instante de escuchar las palabras de su madre, pasar una tarde a solas con el "pequeño terremoto pelirrosa" de seguro no estaba dentro de sus planes, es cierto que se había encariñado mucho con la niña, pero tenía mucho miedo de su propia integridad si se quedaba a solas con ella.
No creo que sea una gran idea Luna, Rini no está muy acostumbrada a Darien y además no quiero incomodarlo. – Señaló la rubia con preocupación, observando de reojo al pelinegro que parecía estar a punto de desmayarse.
Insisto hija, confía en esta vieja que ha vivido muchos más años y conoce más del mundo. – Filosofó un poco la mujer para luego, dirigiéndose estratégicamente hacia la pequeña y con bastante entusiasmo en su voz preguntó. - ¿No te gustaría pasar una divertida y emocionante tarde con el tío Darien?
La pequeña se volteo inmediatamente hacia el pelinegro y sin saber identificar producto de su corta edad la cara de negativa de Darien comenzó a asentir frenéticamente, dando pequeñas palmaditas con sus manos evidentemente emocionada ante la idea lo que descolocó por completo al pelinegro, no había pasado por su cabeza que la niña quisiera realmente pasar una tarde con él ni mucho menos que le entusiasmara tanto la idea.
¡Ahí lo tienen! Está decidido entonces. – Señaló Luna con el gesto evidentemente satisfecho. – Dari, estás a cargo de la pequeña por hoy. – Sentenció otorgándoles a todos una maquinada sonrisa de victoria mientras giraba sobre sus talones y se dirigía rauda hasta su cuarto, siendo seguida por una extrañada Hotaru.
¿Me podrías explicar por qué hiciste semejante cosa mamá? ¿No temes acaso por la seguridad de la pobre niña en manos del bruto de mi hermano? – Se atrevió a preguntar Hotaru una vez solas en el cuarto de su madre, sabía muy bien que de la mezcla de su hermano y un niño no saldría nada bueno.
¿A hecho alguna vez tu madre algo que no tenga sentido o sin una razón en particular? - Preguntó la mujer de manera mordaz y con aires de autosuficiencia. – Lo que Serena necesita en este momento es que Dari se encariñe con la niña. Si además de querer a la madre el muchacho se vuelve loco por su hija podrá defenderlas mejor. ¿No crees?
Hotaru asintió con el rostro iluminado, como si su madre hubiese descubierto la cura contra el cáncer.
Ya me he dado cuenta de que a pesar de su reticencia a los niños Dari está empezando a querer a la pequeña también, solo faltaba darle un pequeño empujoncito más y una tarde a solas creo que es justo lo que necesitaba. – Agregó la mujer con una sonrisa feliz, mientras encendía la televisión e invitaba a su hija a que se recostara a su lado para disfrutar juntas de la programación.
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Luego de unos segundos de vacilación, Darien por fin decidió salir junto a la niña. - Una visita al pueblo no le haría daño a ninguno de los dos después de todo. – Se repetía mentalmente el pelinegro como elevando una pequeña plegaria al cielo.
Tal vez pasarían por la heladería, aunque esta vez por supuesto tendría mucho más cuidado de no dejarla comer demasiados dulces, no quería que la niña volviera a invocar a Guajardo (vomitar) sobre él después de todo, si, quizás saliera algo bueno de todo eso.
Como podrás imaginar, después de lo sucedido hace cuatro años no podía ni quería seguir trabajando con los Black. – Comenzó Kenji con su relato una vez él y su hija se encontraban completamente solos en el gran salón.
Me alegra escuchar eso. – Señaló la chica tomando algo de actitud defensiva, no sabía si lo que le contaría su padre le gustaría o no.
El hombre continúo con su explicación. – Pero aún así continúe en contacto con ellos bueno, en realidad no con ellos directamente, la verdad es que me enteraba de sus movimientos y de sus vidas a través de Zafiro, ya sabes que el siempre ha sido una buena persona y cuando decidí dejar de trabajar para su familia él me ofreció trabajar como chofer con la familia de su novia, así que lo veía bastante seguido.
La chica solo asintió ante el comentario de su padre, debía reconocer que Zafiro siempre había sido muy diferente al resto de su familia, aunque él no tenía ninguna idea de lo que había sucedido entre su hermano y ella y mucho menos de que fuera tío.
Tenía la esperanza. – Prosiguió Kenji sacándola de sus pensamientos. – De que si los Black sabían algo de tu paradero o en algún momento por las necesidades económicas tú te acercabas a ellos, yo me enteraría de inmediato gracias a él. Así fue como me enteré por ejemplo que Diamante se había casado con una chica bastante atractiva llamada Esmeralda, es de su misma posición social y me atrevería a decir también que de la misma calaña que él.
Creo que eso fue hace ya dos años y como podrás imaginar con el paso del tiempo el padre de Diamante comenzó a exigirle que tuviera un hijo, no le entregaría el control de su empresa y fortuna a alguien que no le asegurara descendencia, así que según supe ambos chicos se pusieron en campaña para "fabricar" al valioso heredero, pero según los rumores se dice que la chica no puede tener hijos y como podrás adivinar él inmediatamente pensó en la tuya. – Kenji detuvo su relato para apreciar la reacción de la rubia, más la chica no tenía ningún tipo de expresión en su rostro.
¿Cómo supo que el aborto no se había realizado? – Preguntó por fin Serena.
Creo que solo lo supusieron hija. – Respondió el hombre alzándose de hombros. – Como te fuiste tan abruptamente ese día mi primera reacción fue ir a encararlos por tu desaparición, pensé que tal vez ellos habrían descubierto el engaño y te habían hecho algo o amenazado de alguna manera, creo que eso les dio una pequeña pista de que en realidad el procedimiento no se había llevado a cabo y entonces…
¿Entonces? – Repitió la chica al ver que su padre guardaba silencio nuevamente.
Hace unas cuantas semanas finalmente había logrado dar con tu paradero, por fin la intensa búsqueda había dado sus frutos, se dónde vives y bueno… Sé también a que te dedicas. – Señaló el hombre visiblemente apenado.
Serena irguió aún más la cabeza ante esta palabas sin dejarse avergonzar, si hacía lo que hacía era por el bien de su hija y en eso no había nada de qué avergonzarse.
No me mires de esa manera, no te estoy juzgando ni nada de eso. – Señaló Kenji adivinando los pensamientos de su hija. – El caso es que cuando por fin me atreví a buscarte tu no estabas en la ciudad, solo encontré a tu amiga de cabello azul.
Amy. – Pensó la chica con una sonrisa, recordando cuando la pobre tuvo que huir de la ciudad al encontrarse con su padre, trayendo a su hija hasta la casa de Darien. ¡Cuántas cosas habían sucedido desde entonces!
Pensé que nuevamente te había perdido la pista, que no volvería a encontrarte, hasta que un día me topé con Zafiro y él, totalmente ajeno a lo que sucedía entre nosotros me contó que te había visto en el matrimonio de un amigo suyo y que lucías muy feliz junto a tu novio y a la hija de ambos e incluso se atrevió a mencionar que estabas mucho más bonita que antes y debo decir que tiene toda la razón. – Bromeo un poco el hombre para aligerar el ambiente, obteniendo una hermosa sonrisa de su hija como recompensa. – No te imaginas la felicidad que me invadió al saber dónde podía encontrarte y sobre todo al saber que habías podido seguir adelante con tu embarazo y con tu vida, pero entonces también me contó bastante extrañado que al comentarle a Diamante que te había visto éste inmediatamente y bastante alterado le preguntó si tenías algún hijo y como ubicarte y bueno, creo que no necesito seguir contándote el resto de la historia.
Así que esa era la verdad detrás del repentino "instinto de paternidad" presentado por Diamante, el muy desgraciado necesitaba un hijo que ofrecer a cambio de su herencia.
En realidad no lo extraña en lo más mínimo, Diamante siempre había sido un hombre interesado y egoísta, claro que hace años y estando enamorada ella simplemente había ignorado esa parte de él centrándose en sus puntos a favor, pero tristemente esa parte de Diamante había salido a relucir de la peor forma hace cuatro años atrás.
Tenía que analizar muy bien lo que debía hacer ante la pelea que se avecinaba ya que sabía que ésta no sería fácil, si los motivos que movían a Diamante tenían relación con dinero, este lucharía con dientes y garras para quitarle a su hija; debía moverse rápido y sobre todo, debía contarle esta información a Darien, él sin duda sabría qué hacer la apoyaría, ella lo sabía.
¿Tu… Tú me ayudarás cierto? – Preguntó la chica algo temerosa a su padre.
A eso he venido mi niña, a apoyarte en todo lo que puedas necesitar como no pude hacerlo durante todos estos años, a ser un verdadero padre para ti. – Contestó Kenji con absoluta seguridad. – Puedes contar conmigo para lo que sea, no permitiré que nadie de esa horrible familia ponga un solo dedo sobre mi nieta.
¡Gracias! – Respondió la rubia rebosante de alegría mientras se lanzaba a sus brazos, no solo contaba con la ayuda de su padre sino que también lo había recuperado y ahora se sentía con más fuerzas para luchar contra Diamante.
Debo ir por Darien y hablarle de esto de inmediato, estoy segura de que él sabrá que hacer. – Comentó Serena mientras se liberaba poco a poco del abrazo y se disponía a salir de la casa en búsqueda de su novio y de su hija.
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Darien pronto se dio cuenta que pasear con una niña tomada de su mano no era tan terrible como algunas vez imaginó, se sentía como el "orgulloso padre del año" y además, todas las mujeres que pasaban por su lado lo miraban como si quisieran comérselo con los ojos. No era falso el mito que decía que las mujeres se calenta…, perdón que encontraban adorables a los padres solteros y que los consideraban atractivos. Por supuesto no le interesaba engañar a Serena con ninguna otra mujer, pero esto sin duda hacía maravillas con su ego, haciendo que subiera a niveles inimaginables.
¡Papá! Digo… Tío Darien. – Se corrigió la pequeña bajando la cabeza levemente, sin duda su excitación al verse sola con él le había jugado una mala pasada. - ¿Podemos entrar ahí, por favor? – Preguntó recuperando su alegría al apuntar con su pequeño dedo un centro de juegos por el que pasaban.
Claro que sí pequeña. ¡Vamos a ver quién gana! – Exclamó el pelinegro con la cara iluminada, no entendía muy bien que era la calidez que sintió dentro de su pecho cuando la pequeña lo había llamado papá, pero sin duda lo había hecho sentir muy bien.
Ambos emprendieron rumbo hacia el lugar compitiendo por quien llegaba más rápido, Darien por supuesto se dejó perder frente a la niña y ésta inmediatamente comenzó a celebrar su victoria riendo y elevando sus brazos con sumo orgullo. El pelinegro la tomó en brazos mientras le revolvía el cabello, una pequeña recompensa por haber ganado la carrera.
Pasaron la tarde entera jugando en las escazas máquinas de juego con las que contaba el lugar, Darien se divirtió como una niño pequeño compitiendo con Rini, disparando a los patitos, en las carreras de autos y en los juegos de naves espaciales y súper héroes, incluso logró por primera vez en sus tres décadas de vida, ganar un pequeño muñeco de la máquina de tenazas; sostenía con orgullo y recelo su tan preciado premio, pero después de meditarlo unos segundos decidió regalárselo a la pequeña como recuerdo del primer día que pasaban juntos, esta lo recibió extasiada como si le hubiese pasados las llaves de un coche último modelo.
Finalmente decidieron pasar por la heladería, aunque esta vez Darien sería más cuidadoso en cuanto a la cantidad de helado y dulces que le daría a la pequeña. Pronto se dio cuenta de que tenían los mismos gustos en lo que a helados se trataba, ambos odiaban la vainilla y eran locos por la salsa de caramelo y los chips de chocolate, se sentaron en una de las mesas del local a disfrutar de su helado, en eso estaban cuando el móvil del pelinegro sonó mostrando en el visor que Serena era la responsable de esa llamada.
Hola. ¿Dónde están? – Preguntó al chico de manera apurada, pero sin preocupación en su voz.
En la heladería, estamos comiendo algo ligero antes de volver a casa. – Respondió el pelinegro evidentemente relajado.
Estoy cerca de ahí, nos vemos en unos minutos. – Agregó la rubia despidiéndose y cortando la llamada.
¿Qué crees? Tu mami se nos va a unir. – Señaló Darien de manera alegre a la pequeña que solo le sonreía. - ¿Le pedimos algo rico a ella también?
La niña asintió alegremente mientras ambos se ponían de pie para elegir una nueva delicia para Serena.
Tal y como dijo a los pocos minutos ya se encontraba en el lugar y se sentó junto a ellos agradeciendo el helado. – Mmm, esto se ve delicioso y dime… ¿Cómo te has portado con el tío Darien? – Preguntó dirigiéndose a su pequeña.
La niña solo se alzó de hombros gesticulando una enorme sonrisa.
¿No te ha hecho pasar un mal rato Darien? ¿No han tenido ninguna clase de problemas? – Preguntó la rubia con cierta preocupación, conocía muy bien el carácter travieso de su pequeña hija.
Sé muy bien cómo hacer que una niña pequeña se divierta. - Respondió Darien imitando la sonrisa de Rini. – Y no debes preocuparte que he cuidado muy bien de ella también, gracias por tu voto de confianza, te aseguro que este es el primer helado que le he dado en todo el día. – Agregó casi defendiéndose al recordar la última salida que los tres habían realizado.
Serena le devolvió la sonrisa, era bueno saber que la pequeña no había hecho de las suyas y que Darien se sintiera tan a gusto con su hija, así que se permitió disfrutar el resto de la tarde como una gran familia feliz.
Luego de terminado el helado, los tres se dirigían sin prisa hacia la casa, durante el camino Serena le había logrado contar a Darien la conversación que había sostenido con su padre, indicándole cuales eran las verdaderas intenciones de Diamante para querer hacerse cago de la niña.
El pelinegro por su parte, procesaba toda la información que la chica le entregaba, tomando nota mental sobre los pasos que debiesen seguir, sin duda no permitiría que ese maldito pusiera un solo dedo sobre Rini.
¿Crees que se pueda hacer algo? ¿De verdad crees que tengo alguna oportunidad contra Diamante? – Preguntó la rubia de pronto con evidente preocupación en su voz.
Claro que PODEMOS hacer algo, no me excluyas de esta ecuación. – Contestó el pelinegro con sonrisa tranquilizadora. – Solo tenemos que mover bien nuestras cartas.
¿Pero si él realmente lleva el caso hasta la justicia? Sabes que él puede pagar buenos abogados. – Señaló Serena con preocupación.
Yo puedo pagar abogados mucho mejores. – Sentenció Darien con semblante de autosuficiencia como todo un hombre de negocios.
Pero el puede sobornar a algunas personas para que hablen a su favor o que se yo. – Volvió a insistir la chica aún con temor detrás de sus palabras.
De ser necesario utilizar ese recurso, créeme que yo puedo ofrecer mucho más que él. – El pelinegro la tranquilizó nuevamente.
Pero Darien, yo no quiero que hagas tanto por mí, no quiero causarte problemas, yo... – Indicó la rubia, siendo silenciada inmediatamente por los labios del pelinegro sobre los suyos.
Cuando por fin separaron sus labios por la falta de oxigeno en sus pulmones, Darien la observó directamente a los ojos agregando. – Cualquier cosa que esté molestando a la mujer que amo es mi problema también, no pierdas el tiempo pensando en que no quieres molestarme o causarme problemas porque no podrás evitar el que te ayude, verás que juntos resolveremos esto.
¡Lo sabía! ¡Son novios! ¡Tú eres mi nuevo papá! ¿Cierto, cierto que sí? – Exclamó la pequeña Rini dando saltitos de alegría al ser testigo de la escena.
Serena y Darien enrojecieron levemente, sin saber muy bien que contestarle a la niña, pero en medio de su confusión, la voz de Diamante los sorprendió a ambos.
Qué lindo espectáculo están brindando delante de mi hija. – Señaló en tono irónico el peliplateado con mirada acusadora, mientras se acercaba a la pequeña.
¿Qué mierda se cree este saco de pelo…? – Pensó inmediatamente el pelinegro con deseos de partirle la cara por arruinarles el momento.
Ni siquiera te atrevas a hacer lo que estoy pensando. – Advirtió Serena con rapidez, haciendo un esfuerzo sobrehumano por no perder la compostura delante de su hija.
El chico haciendo caso omiso a la advertencia se acercó hasta Rini y tomándola del brazo de manera no muy amistosa preguntó. - ¿Sabes quién soy yo?
La niña negó frenéticamente con la cabeza y comenzó a moverse con desesperación intentando soltarse del agarre, este desconocido le inspiraba mucho miedo.
¿Cómo es posible que no reconozcas a tu propio padre? – Preguntó Diamante en tono enojado, sin molestarse siquiera en pensar que era la primera vez en su vida que la pequeña lo veía.
Tú no eres mi papá. – Respondió Rini con voz temblorosa, intentando nuevamente alejarse de él.
Serena rápidamente fue al rescate de su hija, pero Diamante la alejó un par de metros de un solo empujón, sin soltar todavía el fuerte agarre a la niña quien a estas alturas ya se encontraba con algunas lágrimas surcando su rostro.
¡¿Qué clase de mentiras le has contado sobre mí que solo tiembla al verme?! – Exclamó con bastante descontrol en sus palabras.
¡No te conoce grandísimo imbécil! ¡Suéltala! ¿No ves que de esa manera estás asustándola aún más? – Intervino Darien acercándose hasta ellos con mirada amenazante.
¡Papá, digo tío Darien ayúdeme! Aleje a este señor de mí, por favor. - Rogó entre sollozos la pequeña evidentemente asustada.
Darien no recordaba la última vez que había sentido tanta furia y tantas ganas de romperle la cara a golpes a alguien en toda su existencia como hasta ese momento, mientras sus ojos veían a la pequeña temblar frente a este hombre que para ella era un completo extraño y le rogaba porque la ayudara, mientras el maldito se esforzaba en arrastrarla con él, intentando de la forma más equivocada, estúpida y agresiva posible convencerla de que era su padre, intentando llevarla lejos de la vida de Serena.
Y sin pensarlo dos veces el pelinegro se abalanzó sobre Diamante haciendo que este cayera al suelo de golpe, logrando que por fin soltara el agarre del frágil brazo de Rini y tomando a la pequeña niña de manera fiera y protectora entre sus brazos, exclamó con furia. - ¡Aléjate de mi hija!
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¿No se esperaban eso o sí?
¡Hasta que la pequeña Rini se ganó el corazón de Darien! Aunque pobrecita le tocó llorar en este capítulo u_u, pero no se preocupen que no la haré sufrir.
Espero que les haya gustado este nuevo capítulo y no se olviden de dejarme sus comentarios, sugerencias, reclamos y lo que sea su cariño cuando pasen por aquí.
Les agradezco mucho sus rw, alertas, agregarme a sus favoritos y simplemente por leer, especialmente:
*princessqueen: Hola! Tienes razón, teniendo a Darien y a su familia apoyándola Serena no tiene nada que temer y menos ahora n_n. Gracias como siempre por tus comentarios y por sobre todo por leer. Un gran beso!
*Flakis: Hola! Muchas gracias por el rw y bueno en este capi quedaron claras las verdaderas razones del repentino interés de Diamante por recuperar a su hija (el muy caradura!) Pero ahora papá Darien no se lo permitirá n_n. Un enorme beso y espero que nos sigamos leyendo.
*yesqui2000: Muchas gracias por tus rw y por seguir esta historia junto a mí, y como bien dices Serena cuenta con el apoyo de su padre, de Luna y compañía y sobre todo de Darien que ahora no a dejar que nadie se lleve a Rini de su lado. Un gran abrazo a la distancia!
*DANIMAR45: Hola amiga! Espero no haber sido muy mala con tus uñas con esta actualización (aunque lo dudo jijiji) Espero que te haya gustado este nuevo capítulo (me apuré en subirlo para no hacerlas esperar demasiado) y que nos sigamos viendo por estos lados. Un gran besote!
*VICO-darien: Hola amiga! Ya te extrañaba por aquí n_n me alegro que te haya gustado la actualización y como vez esta vez hice bien mi tarea y no las hice espera demasiado n_n. Te mando un besote enorme y espero que nos sigamos leyendo.
*Caroone: Hola! Tienes razón sobre papá Darien, ahora no va a permitir que ningún idiota ni mucho menos Diamante ponga un solo dedo encima de su niña n_n. Espero que este capítulo te haya gustado y que nos sigamos leyendo por aquí. Un gran beso!
*Adileyne: Hola! Bueno como puedes haberte dado cuenta Diamante no es un buen papá y tampoco es por amor que quiere recuperar a Rini, pero para ocupar ese lugar está nuestro querido Darien! n_n. Espero que te haya gustado esta nueva actualización. Besos!
*Limavzqz: Muchas gracias por tu rw y sobre todo por leer, espero que este capítulo también te haya gustado. Un gran beso!
*bunny moon 18:Hola! Muchas gracias por tu rw. Para tu satisfacción hice que Luna cumpliera en cierta parte tu deseo (agarrarlo y apretarlo justo ahí donde más le duele jajaja) Espero que este nuevo capítulo te haya gustado y emocionado también. Un enorme beso!
*Yue Shields: Muchas gracias por comentar y por leer mi historia, espero que te haya gustado esta nueva actualización. Un gran abrazo.
*Faby Hola: Hola! Muchas gracias por tu rw y por seguir esta historia junto a mí. No te preocupes, el padre de Serena es una buena persona y solo quiere ayudarla n_n y como dices Serena no cederá, mucho menos ahora que tiene a Darien para defenderlas. Espero que este nuevo capi te haya gustado. Un gran beso a la distancia.
*Isabel20: Muchas gracias mi niña, me alegra que te haya gustado el capítulo anterior y espero que este también lo haya hecho. Besos y nos seguimos leyendo!
*serena potter pataki: Hola! Gracias por el rw y sobre todo por disfrutar de esta historia. Tienes toda la razón sobre Diamante, pero como vez Darien no se la dejará fácil. Un gran beso!
*anali88: Gracias amiga por tus rw y por seguir esta historia junto a mí, me alegra que el capítulo anterior te haya gustado, espero no haberte decepcionado con este. ¿No es lindo nuestro Darien? n_n. Un enorme beso a la distancia!
*SARS: Hola! Me alegra haber logrado que se emocionarán (en el buen sentido, no es que alegre hacerlas llorar n_n) Y en cuanto a Diamante es todo lo que dices y mucho más, pero ahora Serena tiene a papá Darien para que las defienda! Un gran abrazo.
Muchas gracias a todas y como siempre…
¡Besos y nos leemos!
