Disclaimer: El Potterverso no es de mi pertenencia. Debemos agradecerle a J.K Rowling por haber creado tan maravilloso mundo. La historia y demás, en cambio, son de mi pertenencia en su mayoría.
Resumen: La guerra había terminado, y aunque muchas vidas se habían perdido, una de ellas estaba tomando una siesta. Literalmente. Sin embargo, las incontables bajas sufridas por el mundo mágico amenazan seriamente con la extinción. Pero el Ministerio de Magia va a encargarse de que jamás suceda algo así. Cueste lo que cueste.
Advertencias: Snamione (Severus Snape/Hermione Granger); Universo Alterno. Posible Out of Character. Este es mi primer fic de Harry Potter, por favor sean gentiles (?)
Notas iniciales: Hola. Regresamos a las actualizaciones comunes (?) Veremos si logro terminarlo para el sábado o queda para el domingo. ¡Allá voy!
La vida es un vals
Wallenby
Hermione había estado bastante callada y retraída luego de lo que había sucedido en casa de su profesor.
Le daba vueltas a la situación una y mil veces, preguntándose qué exactamente la había llevado a actuar del modo en que lo había hecho. Sin embargo, por mucho que lo pensara sin pausa alguna, no encontraba explicación lógica para el hecho.
Se había prometido a sí misma no contárselo a nadie en absolutamente. Aún así, descubrió que guardarse tal acontecimiento no le estaba haciendo bien. Y decidió compartirlo con sólo una persona.
―No. Dime que es un chiste, Hermione.
La muchacha Gryffindor bajó la vista hacia su avena, revolviéndola en silencio ante la mirada incrédula de Ginny Weasley. Hermione había pensado en contárselo a Harry, pero pensó que tal vez a este se le escaparía frente a Ron. Y no podía permitir eso.
―Déjame ver si entiendo… primero te habla de su novia muerta, ¿y luego te besa? Eso es bastante perturbador―farfulló la pelirroja, apartando su desayuno como si hubiera perdido el apetito del todo
―En realidad…―Hermione se mordió el labio inferior, aún con sus ojos castaños fijos en su avena―. Yo me acerqué a él… digamos que un 98% en total…
El plato de Ginny fue apartado un par de centímetros más ante eso. Hermione suspiró pesadamente, escondiendo su rostro entre sus manos antes de alzar la vista, quitándose algunos mechones rebeldes de su rostro.
―Yo… me siento tan culpable, Ginny―admitió entonces, con angustia visible en su mirada―. Sé que estamos casados… pero Ron…
―No deberías preocuparte por él.
Ambas muchachas se sobresaltaron ante aquella voz masculina, y se volvieron para poder ver la expresión ligeramente incómoda que estaba mostrando Harry al mirarlas.
―¿Hace cuánto tiempo estás ahí, Harry? ―cuestionó Ginny, arqueando una ceja con curiosidad
―Lo suficiente para escuchar… bueno, todo lo que hablaban―farfulló el muchacho, revolviéndose un poco el cabello como gesto de su nerviosismo creciente―. Pero como te decía, Hermione, no deberías preocuparte.
Hermione y Ginny intercambiaron miradas ante sus palabras, y cuando se volvieron de nuevo hacia él, pudieron ver una expresión que denotaba cierto sentimiento de culpa en la expresión del muchacho. Aclaró su garganta, acomodándose mejor junto a su esposa.
―Sé que probablemente debí decirte esto antes… pero Ron me pidió que no lo hiciera… casi me lo suplicó y yo…
―Harry―interrumpió Hermione, intentando contenerse cuando sintió ganas de tomarlo de los hombros y sacudirlo ligeramente para que hablara de una vez―. Sólo dilo, por favor.
Harry tragó saliva, pero asintió una sola vez.
―Bueno, Ron ha besado a Lavender ya. Dos veces… espera, no, tres. Sí, tres veces―farfulló el muchacho, aunque al ver las expresiones que formaban ambas muchachas, parecía que volvía sentirse nervioso―. ¡Pero él no quería…! Digo, ella no lo obligó, pero… bueno, digamos que fue un accidente… tres accidentes…
Pero Hermione había dejado ya de escuchar las palabras que Harry soltaba atropelladamente. Era como si su mente se hubiera quedado en blanco, o hubiera perdido la capacidad de conectarse con el mundo exterior por unos momentos. Como un televisor que pierde su señal, y sólo puede mostrar estática.
No podía creerlo… ¿o no quería creerlo? Al fin y al cabo, los antecedentes de Lavender Brown la precedían: era una entusiasta besucona.
Sin embargo, Hermione había preferido pensar que ellos no pasarían de tomarse las manos de vez en cuando. ¡Pero qué tonta había sido! ¿Cómo podía haber pensado que eso sería todo! Después de todo, Ron y Lavender estaban casados.
Igual que ella y el profesor Snape. Igual que ella y Severus.
―¿Hermione…?―la voz de Ginny consiguió sacarla de su ensimismamiento, y la observó con una expresión confundida en su rostro―. ¿Estás bien?
La muchacha asintió levemente, aunque en completo silencio. Bajó la vista hacia su avena, y el alimento ya frío logró revolverle un poco el estómago. Apartó su desayuno, con una pequeña mueca.
―Hermione, lo siento, yo…
―No importa―murmuró Hermione, interrumpiendo las palabras de su mejor amigo―. Sólo… no importa.
Sólo entonces pudo ver a Ron acercarse a la mesa, y notó con una mezcla de furia e incredulidad que planeaba sentarse justo a su lado. Pues no iba a darle el gusto, claro que no. Se puso en pie, y como si este tuviera la peste, pasó por su lado ignorando por completo su existencia.
―¡Ronald Bilius Weasley, ¿cómo te atreves a…?!
Hermione apresuró el paso, dispuesta a dejar de oír la voz ensordecedora de Ginny en sus reclamos, ni el tono ligeramente temeroso de Ron al intentar defenderse. Contuvo las lágrimas de rabia que intentaban invadir sus ojos y se alejó rápidamente del lugar.
Planeaba evitar a Ron tanto como fuese posible. Y lo consiguió, en mayor parte.
Cuando no había podido resistirse y le dedicaba miradas de reojo, podía apreciar que él parecía casi tan irritado como ella. Se preguntó si él ya sabía lo que había ocurrido la otra noche con Snape. También le preguntó a Harry.
―Pensé que sería lo más justo―respondió este durante uno de los recesos, con una mueca incómoda en su rostro―. No quería intervenir, pero… no lo sé. Espero que puedan arreglarlo pronto.
Hermione rodó los ojos. Realmente lo dudaba. Durante el almuerzo, se concentró en su puré de papas y su bistec, para no observar a Ron, ni a su profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras. Y ahora que se ponía a pensar en él, notó que él había mantenido la distancia de siempre con ella.
Y por primera vez, se sentía agradecida de ello.
Un pequeño trozo de pergamino enrollado cayó justo al lado de su almuerzo, y pudo notar que eso también le ocurría a Harry y Ginny. Con curiosidad, desenrolló el papel, y leyó. No supo si reír o llorar.
En sus manos había una invitación bastante informal a una fiesta para el Club de las Eminencias. La primera luego de la guerra. Allí se especificaba que sería una cena formal, a la que podían invitar a alguien más. Y Hermione sintió ganas de escupir fuego en ese instante.
Tanto ella como Harry dirigieron sendas miradas a la mesa de los profesores, y allí vieron al actual profesor de Pociones. Slughorn les dedicó una sonrisa divertida y un guiño, mientras alzaba su pulgar, al parecer de buen ánimo. Harry le devolvió la sonrisa, bastante incómodo, pero Hermione desvió su atención casi inconscientemente.
Se fijó en que el profesor Snape parecía bastante distraído con su propio almuerzo, como si estuviera miles de años luz de distancia a pesar de estar sentado sólo a varios metros. Hermione debía admitirlo, lo que pensaba hacer era una locura.
Pero últimamente había descubierto que una locura o dos no matan a nadie.
Apresuradamente sacó uno de sus pergaminos y cortó un pedazo del mismo. Buscó en su morral un bolígrafo muggle y se dispuso a escribir una pequeña nota bastante desprolija.
"¿Quieres venir a la fiesta de Slughorn conmigo?"
Hermione se mordió el labio inferior, dubitativa. Negó rápidamente con su cabeza, decidiéndose. Murmuró un hechizo simple, y liberó el pequeño papel cuando este comenzó a flotar, dirigiéndose a la mesa de profesores apresuradamente.
Debía admitirlo, su corazón había comenzado a latir con una rapidez impresionante. Incluso su piel se había erizado en la inquietante espera. ¿Y sí el profesor se enfadaba? ¿Y si la ponía en detención por su "atrevimiento"?
Sin poder resistirse, le echó una mirada a la mesa de profesores nuevamente. Descubrió a Snape leyendo su nota con una pequeña mueca en su rostro cetrino, antes de alzar la vista y clavar sus ojos negros en ella, incrédulo. Aunque cuando ella no apartó la vista, el hombre sacó su varita, y obviamente usando un hechizo, comenzó a escribir en el pergamino con la misma.
La nota circuló en el aire brevemente, y Hermione podía sentir su corazón saltar en su pecho mientras el papel descendía hasta posarse en sus manos. Ansiosamente, lo leyó.
"¿Es una broma acaso?"
Hermione se mordió el labio inferior otra vez, esta vez con un poco más de fuerza. Se apresuró a responder, apartando su almuerzo por completo, e ignorando la mirada curiosa de Harry sobre ella.
"No. ¿Vienes conmigo o no?"
Permitió que la pequeña nota escapara de sus manos una vez más, y mantuvo su vista fija en la mesa de madera frente a ella. No creía que su pobre corazón desbocado por el nerviosismo pudiera resistir mucho si estaba pendiente a sus expresiones.
Cerró sus ojos, calmando su respiración, hasta que sintió el pergamino posarse delicadamente en sus manos.
"En mi despacho, diez minutos antes de la cena. No. Llegues. Tarde."
Hermione sintió que liberaba todo el aire que sus pulmones habían estado conteniendo durante esos tortuosos momentos. Su profesor había aceptado acompañarla, y aunque no estaba muy segura de por qué o cómo, le restó importancia a esos detalles.
Lo importante era que al menos volverían a hablar después de lo ocurrido en su casa. Y al recordarlo, el estómago se le encogió una vez más.
Hermione agradecía mentalmente haber empacado su vestido en sus pertenencias. No sabía para qué lo guardaba en su maleta al momento de tomarlo, pero ahora entendía que era una especie de salvación.
Era el mismo que había usado en la fiesta de navidad en su cuarto año, y aunque muchas chicas desecharían tal prenda, ella no era una de esas chicas. Con un par de hechizos aprendidos en Transformaciones, logró cambiar las medidas del vestido para que se ajustara a sus propias medidas actuales, además de hacerle varios cambios.
Al terminar, parecía otro vestido. Excepto por su color. Durante unos momentos pensó en un color adecuado para reemplazar el actual azul que la tela llevaba ahora. Luego de un par de ideas, sonrió un poco.
Con un grácil movimiento de su varita, su vestido adquirió un tono verde esmeralda. Y entonces, le pareció perfecto.
Se colocó su vestido y se observó en un espejo de cuerpo entero. Complacida con el resultado, procedió a hacer lo mejor que pudo con su rebelde cabello. Por último, se colocó un ligero brillo en los labios, un regalo de su madre que nunca antes había utilizado.
La imagen en el espejo le sonreía radiante, y ella le devolvió la sonrisa. Como si no se sintiera engañada por el chico que creía amar. Como si no fuera a tener lo más parecido a una cita con su profesor.
Ni siquiera cuando Lavender ingresó a la habitación compartida su sonrisa se borró de su joven rostro. Ignorando la mirada curiosa de la joven rubia, Hermione tomó su pequeño bolso encantado y salió de la habitación, abandonando la Torre de Gryffindor y dirigiéndose con paso seguro a las mazmorras.
El frío a su alrededor no la sorprendió en lo más mínimo esta vez. Lo que sí le sorprendió fue que la puerta de su profesor se abriera exactamente en el momento en que se paró frente a la misma. Pudo ver al hombre parado junto a su escritorio, y notó con inconsciente regocijo que su túnica negra parecía especialmente arreglada esta noche.
―¡Señorita Granger! ―exclamó otra voz, y la muchacha se volvió hacia el retrato de Albus Dumbledore en la pared―. ¡Se ve usted muy hermosa esta noche!
La muchacha sonrió levemente, realizando una pequeña y educada reverencia como agradecimiento, antes de volverse hacia su profesor otra vez. Él no le había dicho nada, pero siendo él quién era, se conformaba con que no la hubiese criticado cruelmente.
El profesor Snape señaló la salida con un simple gesto de su mano, y ambos abandonaron el despacho, dirigiéndose en silencio a la oficina del profesor Slughorn. Hermione podría jurar que pudo sentir la mirada de su profesor sobre ella un par de veces, pero no alzó la vista a causa del bochorno.
Parecía que aquella sería una buena noche después de todo… y hubiera seguido pensando lo mismo si no hubiera visto a Harry y Ron acercarse a la oficina también.
Debió adivinar que algo iría mal.
Ni siquiera se molestó en fijarse en la expresión confundida y algo molesta de Ron, ni en que su profesor había continuado su camino como si nada estuviese pasando. Se acercó a Harry con paso firme, y tomó su brazo con cierta brusquedad para apartarlo un poco del camino.
―¿En serio, Harry? ¿Invitaste a Ron?
―Creí que podrían arreglar las cosas aquí… ¿en serio invitaste a Snape?―cuestionó el muchacho como respuesta, arqueando una ceja, antes de suspirar pesadamente―. Bueno, eso no me lo esperaba.
Hermione estuvo a punto de soltar un par de palabras que seguramente le costarían varios puntos de ser escuchadas por un profesor. Se contuvo, intentando calmarse. Tal vez, a pesar de que todo parecía irle en contra, sí podría limar sus asperezas con Ron.
¿Cierto?
Apenas ingresó al despacho del profesor Slughorn, el ambiente de fiesta se metió casi a fuerza frente a sus ojos. Ya no se sentía tan animada como al principio de la noche.
―¡Potter, Granger! ―saludó el anfitrión de la fiesta, con una sonrisa animada bajo su bigote de morsa―. ¡Trajeron a Wallenby con ustedes, qué bueno verlo…!
Pronto el profesor pasó de ellos, acercándose a otra pareja de recién llegados, aunque Hermione no le dio mucha importancia en realidad.
Al observar un poco a su alrededor pudo ver al profesor Snape charlar amenamente con algunos alumnos Hufflepuff, mientras esos parecían ligeramente nerviosos, aunque aparentemente se relajaban poco a poco en su presencia. Aprovechando que la mayoría de los invitados se encontraban charlando y degustando refrigerios, decidió actuar.
―Está bien, hablaré con él―murmuró con tono confidencial, para que solamente Harry pudiese escucharla en ese momento―. Pero no creo que vaya a servir de mucho…
Harry sólo le dedicó una pequeña sonrisa y palmeó su hombro delicadamente, en un intento de darle ánimos. Ella asintió una sola vez, y en el momento en que buscó al pelirrojo con la mirada, lo encontró.
Estaba cerca de un balcón oculto de los curiosos con un delicado dosel. El muchacho captó su mirada también, y a pesar de que llevaba una expresión aún bastante irritada, hizo un movimiento con su cabeza, como gesto para que se acercara. Tragando en seco, así lo hizo.
Estando junto a él, ambos dejaron que el dosel cubriese el lugar, como si fuese escondite suficiente para la charla que planeaban tener. Hermione esperó por un momento, y justo cuando iba a hablar, él lo hizo.
―No puedo creer que de verdad lo hayas besado.
―Y yo no puedo creer que de verdad la hayas besado―farfulló Hermione, intentando defenderse aunque fuese un poco―. Tres veces, para ser exactos.
―Es diferente―aseguró él, aunque enseguida negó rápidamente con su cabeza, restregándose una mano en su rostro lleno de pecas, como si estuviese pasando por un enorme estrés―. Escucha, Hermione… Lavender no lo tiene muy fácil, ¿sabes? Con esto de transformarse cada mes…
―¿Entonces tú decidiste consolarla con un par de besos?
Ron apretó los labios, como si estuviera intentando callar para no empeorar la situación todavía más. Ella lo observó inhalar profundamente antes de exhalar despacio.
―Ya te lo dije, es diferente―insistió él, a pesar de que su expresión calmada comenzaba a resquebrajarse de forma inevitable.
―¿Diferente? ¡¿Diferente por qué?!
―¡Porque él es un viejo pervertido que sólo intenta meterse bajo tu falda, por eso!
Hermione no se dio cuenta de que su mano se había alzado en el aire hasta que sintió que él la tomaba firmemente de la muñeca para impedir que su palma se estrellara en su mejilla. Aquello sólo pudo enfurecerla aún más.
―¡Suéltame! ¡¿Cómo te atreves a decir eso…?!
Ron la soltó justo en el momento en que el dosel que ocultaba el pequeño balcón se alzara, y ambos se volvieron hacia el montón de personas que los observaban fijamente, con expresiones que iban desde la curiosidad hasta la diversión.
Pero Hermione no se fijó en nadie, sino que se volvió nuevamente al chico frente a ella. Se quitó el brazalete que llevaba en su muñeca, y estrelló la pequeña nutria de madera en la mano del pelirrojo, respirando agitadamente.
―Felicidades, ahora puedes besarla tanto como se te antoje.
―Hermione…
―¡Aléjate de mí!
La muchacha salió del recinto casi enseguida, corriendo fuera del lugar apresuradamente, en un intento de ocultar las gruesas lagrimas que intentaban escapar de sus orbes castañas.
El profesor Snape observó a la joven desaparecer de su vista, la cola de su vestido verde esmeralda ondear una última vez antes de cruzar la puerta. No necesitaba ser un genio de ningún tipo para saber lo que estaba ocurriendo, especialmente cuando Potter salió corriendo tras ella casi enseguida.
La mayoría de las miradas volvieron a dirigirse al pelirrojo en el balcón, que sostenía en su mano una pequeña y delicada joya, con expresión de estar a punto de caer al suelo agonizando.
Él, sin embargo, no le dio importancia alguna.
―Lo lamento, Horace, pero me temo que debo retirarme―farfulló, volviéndose hacia su colega profesor con una expresión hastiada en su rostro.
―Por supuesto―escuchó la voz rencorosa de Weasley a sus espaldas, y se volvió apenas para mirarlo, arqueando una ceja―. Usted no pierde el tiempo, ¿cierto?
Snape aún parecía tener una mueca de fastidio en su pálido semblante, aunque luego de apenas unos momentos sus labios se curvaron ligeramente en la forma de una pequeña sonrisa torcida.
―Obviamente. Que tenga buena noche, Wallenby.
Notas finales: ¡ZAS, EN TODA LA BOCA! (?)
Ok, ya. Romione ha muerto oficialmente, al menos en este fic. ¡Festejen, lectores, festejen! Ya era hora, honestamente, y era lo más lógico a mi parecer.
Ahora veremos qué acontece después… en fin, ¡a responder reviews!
Umeki-Nara: No sé por qué hizo tal maldad ;-; Pobre Charity, merecía vivir. Pos creo que ambos se intentaron comer entre sí 7u7 ok, no XD ¡Pues ahora nadie se interpone en su camino! *inserte risa malvada aquí* ¡Gracias! ¡Nos leemos!
bedolla. lau: ¡Muchas gracias! ¡Hey, tú también estás joven! Pues sí, el pobre Severus no ha tenido una vida fácil :( Te entiendo, cualquiera sentiría algo de celos… yo espero que puedan acercarse más a partir de ahora. ¡Gracias de nuevo, besos!
mESTEFANIAb: ¡Lo sé! Pues yo también espero que no vaya a cagarla, especialmente ahora :/ ¡Espero que te guste la continuación!
Aigo Snape: Creo que se le olvidó en todo el asunto… :P
Guest: ¡Awww, muchas gracias a ti por leer! ¡Te engañé! Y sí, la historia de Charity y Severus es bastante triste… pero tengo la esperanza de que él pueda ser feliz ahora. ¡Gracias, saludos!
yetsave: ¡Muchas gracias! Pues ahora sabes lo que pasó con Ron al menos… ¡Besos!
luz gabriela: ¡Gracias, gracias! (Y gracias de nuevo por mi cumpleaños) ¡Oh, no! Espero que no te hayas metido en problemas.
Yazmin Snape: ¡Muchas gracias, me alegra que te haya gustado! Andaba con la profesora, pero lamentablemente ella falleció :( Pues tal vez ahora sí puedan darse una oportunidad, ¿quién sabe? ¡Saludos, cuídate!
Isis Snape: ¡Pues ya vez, sí que llegó! ¡Y habrá más todavía, solamente deben ser pacientes! Y bueno, tal vez me las arregle para poner un poquito de eso que dices… ¡nos leemos!
Vrunetti: ¡Lo sé, lo sé! ¡Me alegra que lo hayas disfrutado tanto como yo al escribirlo! ¡Y muchas gracias! Síp, tengo diecinueve… y me halagas, gracias de verdad. Sí, el pobre Severus no la ha tenido muy fácil, la verdad. ¡Gracias a ti por leerlo! ¡Besos para ti también!
HIMRRING: ¡Lamento haberte hecho esperar, pero me alegra que te haya gustado!
Mell: ¡Oh, muchas gracias! Pues yo también lo creo… y despacito nos vamos dirigiendo hacia allá.
Sui Cipher: ¡Casi, casi no veo tu review! Pero bueno, aquí estoy, respondiendo de apuro :P Habrá más zhukulenzia, te lo prometo. ¡Espero que te guste el capítulo! ¡Besos y Patronuses también para ti!
Muchas gracias a…
… POLLLUELOSS y Maelysse Ewigkeit por agregar el fic a favoritos.
… POLLLUELOSS y vickytas por darle follow.
… aquellos que leen pero no comentan nada. ¿Sabían qué según el internet, se puede descubrir el sexo de una tortuga sólo por el sonido que hace pues el macho gruñe y la hembra sisea? (?)
Pues eso es todo por ahora, chicos. Gracias por leer y comentar, de verdad lo aprecio. Opiniones, sugerencias e ideas, pueden dejarlas en un review.
¡Nos leemos!
_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_
