Los personajes no me pertenecen, únicamente a la gran Rumiko Takahashi.

21 – La pesadilla comienza.

Aunque anteriormente habían estado en la mansión Higurashi, esta seguía siendo tan impotente y sorpresiva para nuestro protagonista, quien aun a pesar de haber vivido en una antes de mudarse, notaba fácilmente la gran diferencia entre la mansión Taisho y la enorme mansión que tenía en frente. Las blancas paredes exteriores, perfectamente limpias, varios ventanales que daban al interior de la residencia, un jardín de al menos un kilómetro de largo, rodeado de árboles y teniendo un camino hacia la puerta principal hecho de árboles de cerezo, con un piso de piedra blanca perfectamente acomodado. El auto de InuYasha se paró frente a la gran residencia, bajando los tres chicos del mismo. Koga rápidamente saco las maletas de la cajuela mientras el albino ayudaba a su novia a bajar del auto. Para él fue bastante fácil darse cuenta de que ella estaba temblando, probablemente por el hecho de que por primera vez, luego de casi tres años, enfrentaría a su padre.

_ Veras que todo estará bien – susurro el chico cuando la tuvo frente suyo, tomando su mano mientras cerraba la puerta del copiloto y guiaba a la chica hacia el interior de la mansión. La gran puerta principal, de madera clara contrastando con el blanco de las paredes exteriores, fue abierta por uno de los tantos mayordomos, quienes les pidieron que esperaran en la sala mientras llamaban al dueño de la casa. La palabra "nerviosa" quedaba corta para la situación en la que se encontraba Kagome, temiendo por completo ante su padre. Siempre había sido un hombre estricto, y era probable que su escape hacía tres años aun lo mantuviese furioso, incluso era probable que fuese reñida fuertemente por él. El sonido de pasos en las escaleras principales llamó su atención, mirando con temor hacia aquella dirección.

_ Kagome… ¿Qué ha ocurrido? – era Bankotsu quien bajaba las escaleras, preocupado, seguido de su esposa. Era lógico que ellos no la esperaban en aquella mansión, después de todo, no les había avisado con anticipación que irían ahí.

_ Hola hermano – susurro ella un poco aliviada de que quien llegase fuera su hermano y no su padre. El pelinegro se acercó a su hermana rápidamente, quedando frente a ella y abrazándola de forma protectora. Aun si desconocía lo que había ocurrido, conocía perfectamente a la azabache, tanto para darse cuenta con la mirada que era algo grave. Al momento en que la soltó, los cinco se sentaron en los sillones de la sala, mientras InuYasha comenzaba a narrarle a Bankotsu lo que había ocurrido. El chico conocía la historia del pasado de Kagome en Kioto perfectamente, después de todo, ella misma se la había narrado, pero… no sabía nada acerca del tal Naraku, mucho menos, que este era antes un gran amigo de su ex cuñado. Kikyo en todo momento permaneció al lado de su cuñada, tomando su mano, mientras que del otro lado, InuYasha la abrazaba.

_ Para como esta la situación, lo mejor será que se queden aquí en la mansión, y me refiero a los tres – mirando a Koga seriamente.- Si el tal Naraku te conoce, y es cierto aquello de que los tiene vigilados, ten por seguro que sabe que has hablado. Seria peligroso si te encuentra.

_ No creo que sea buena idea que me quede también yo – menciono tranquilamente.- además, dudo mucho que me vigile a mí. Ya debería de estar enterado que hace más de un año que mi relación con Kagome término.

_ Aun así… debes tener cuidado – hablo la azabache. Aun si su relación con Koga había terminado desde hacía mucho tiempo atrás, era imposible no guardarle algo de cariño. Después de todo, el era el padre de su pequeño hijo o hija no nacida. Koga se puso de pie entonces, mirando hacia donde estaba InuYasha. Parecia dispuesto a decirle algo, pero termino por morderse el labio y dirigirse hacia donde estaba Bankotsu.

_ Es mejor que me vayas – entonces volvió a mirar al albino.- cuida de ella.

_ Ten cuidado – fue lo único que dijo el albino, viendo como el joven daba una reverencia y abandonaba la estancia. Bankotsu imito al chico, poniéndose de pie y mirando hacia InuYasha de manera tranquila.

_ Bien… Lo mejor por ahora es que la lleves a su habitación, probablemente el susto aun no haya pasado – refiriéndose a su hermana. Kagome miro a su hermano, dándose cuenta entonces de que seguía temblando. No sabía si era a causa de lo que había pasado en la mañana, o si tenía que ver con el enfrentar después de tres años a su familia, o tal vez ambas. Lo único que sabía era que estaba aterrada, especialmente por lo que fuese a venir. Y sabia también, que aquel terror era demasiado obvio. De no ser asi, ni Bankotsu ni InuYasha se hubiesen dado cuenta de que estaba asustada, bueno, probablemente su hermano lo hubiese hecho, pero no el albino. InuYasha se puso de pie, mientras ayudaba a la chica a levantarse, siendo imitado por Kikyo del otro lado.

_ La acompañare yo… supongo que ustedes dos deben hablar un poco más – menciono la mujer, sin soltar el brazo de su cuñada. Bankotsu asintió, mirando a InuYasha, el cual no pudo más que, de forma indecisa, soltar el brazo de la mujer que amaba, y ver como esta desaparecía escaleras arriba junto a la esposa de Bankotsu.

_ Se que no debería preguntar esto, después de todo, de no ser porque Kagome estaba contigo, probablemente hubiese salido lastimada… pero… ¿Qué es lo que hacia ella en tu departamento? – pregunto, mirando seriamente al hombre. Él no era tonto, y se le hacía imposible que la chica hubiese decidido llegar tan temprano a casa de su mejor amigo. Después de todo, el ataque a su departamento había sido muy entrada la noche, y ella no se había encontrado en el lugar. Si bien lo agradecía, ya que eso la había salvado, aún estaba el hecho de que la chica no debía de haber estado a aquellas horas en el departamento de InuYasha. El chico simplemente desvió la mirada, ligeramente sonrojado. Aquello lograba confirmar sus sospechas, Kagome claramente había pasado la noche con él.- no diré nada. No quiero que mi padre vuelva a estar tan enojado con ella como la vez que escapo, o cuando descubrió su embarazo. Pero… pienso que esta fuera de lugar que tú y ella…

_ Le pediré que sea mi esposa – interrumpió el chico. Bankotsu abrió los ojos sorprendido, mirando a su amigo sin creer aquello. ¿Realmente pensaba casarse con ella? No llevaban mucho tiempo de relación, y prácticamente, se conocían desde hace menos de un año. Le era imposible creer que, quien hubiese prometido jamás volver a enamorarse, ahora estuviese dispuesto a casarse en tan poco tiempo.- no quiero que ella este sola, y tampoco deseo estar lejos de ella. Tenía pensado esperar un poco más, pero con el ataque de anoche, me decidí que ya no esperaría.

_ ¿esto es real?... ¿realmente quieres casarte con mi hermana?

_ Si – al decir aquello, no pudo evitar reírse ligeramente.- la verdad… si alguien me hubiese dicho que me enamoraría en tan poco tiempo, y tan profundamente de alguien que sería solo la niñera de mi hijo, le hubiese roto la cara por burlarse de mí. Pero, ahora sé que es verdad… amo a Kagome, la amo profundamente. Y también se, que no quiero que este sola. Tu viste lo aterrada que estaba… es probable que ella no duerma esta noche, y se abrace a si misma temblando por lo que fuese a ocurrir. Quiero estar con ella…

Bankotsu suspiro, mirando con tristeza pero a la vez felicidad al hombre frente a él. Él también quería reírse del destino en aquel momento, después de todo, nunca pensó que su mejor amigo seria quien amaría y protegería de tal manera a su más grande tesoro, a su pequeña hermana. La situación era completamente diferente a cuando supo que Koga y su hermana salían. Aquella vez, sabía muy bien que solo era un capricho de su hermana, que ella no estaba realmente enamorada, ni tampoco lo estaba Koga. Pero ahora podía ver, en las actitudes, en su mirada, que el amor que InuYasha y ella sentían era real, y que probablemente, no existiría nadie mejor para ella, que el.

_ Hablare con mi padre cuando llegue. Ya que, aun si no es oficial, eres su prometido… supongo que no habrá problema en que la acompañes ahora. No puedo dejar a Kikyo sola, y como dices, es probable que Kagome esté tan aterrada que incluso este llorando en silencio en estos momentos. Solo espero, que no cambies de opinión.

_ No lo hare… - Bankotsu rio de forma nostálgica.

_ Maldición… no puedo creer que este entregando de esta manera a mi preciada hermanita. Ve de una buena vez con ella, abrázala… mientras, yo ire a buscar a mi padre… debe estar en algún lugar de la mansión. Su habitación está en el segundo piso, al final del pasillo de la derecha, una puerta decorada por un varias fotografías… no es difícil dar con ella – InuYasha asintió, y corrió escaleras arriba, dejando atrás a su mejor amigo. Nada más llegar a los pasillos, se hubiese confundido de gran manera de no ser porque, al mirar hacia la derecha, por el pasillo de ese lado, al final pudo ver la puerta que el chico había mencionado. Una sencilla puerta de madera, decorada con recortes de papel rosa, azul y negro, y varias fotografías acopladas en ella. Se acercó lentamente, y miro con atención aquellas fotografías. Una de ellas, mostraba a dos niños, uno de cabello negro corto y revolcado, y una niña de cabellera del mismo color, que llegaba a sus hombros y se recogía en media coleta. Ambos niños, sonriendo, y el cargando a un bebe de cabello castaño. Supuso que sería el hermano que faltaba, Souta, el cual tenía entendido que estaba en un internado de elite. En otras, se veían a los tres mismos niños, ya un poco más mayores, jugando en el parque. Otra, mostraba a la azabache un poco de tiempo atrás, siendo abrazada por Koga. Aquella Kagome, claramente, se veía diferente a la que él conocía. Su cabello negro recogido en un coqueto peinado, una coleta de lado más precisamente, anudad con un moño rosa, vestida con una falda rosa muy corta y una blusa de tirantes blanca que dejaba su abdomen al descubierto. Mostraba una sonrisa y una mirada de seguridad, y orgullo… diferente a la mirada tímida y tierna que conocía. ¿Se hubiese enamorado de ella de haberla conocido en aquel entonces? Probablemente no. Odiaba a las mujeres superficiales, y sabía que ella en ese entonces era de esa manera. Orgullosa, terca, coqueta y superficial, la típica niña rica y odiosa a la que cualquiera odia. No… de seguro no se hubiese enamorado tan rápido como lo había hecho, pero lo hubiese hecho al momento en que ella cambiase, se hubiese preocupado por ella luego de ser ultrajada, y se hubiese acercado aún más a ella.

Sacudió la cabeza, olvidando aquellas tonterías, y entro a la habitación sin siquiera tocar. No lo necesitaba, después de todo, sabía que si tocaba, ella escondería cualquier muestra de que hubiese llorado, o fingiría estar bien. Cosa que no era así, lo cual comprobó cuando la encontró sentada en la cama, abrazada a sus piernas y escondiendo su rostro en ellas, soltando sonoros sollozos muestra del llanto que no podía detener. ¿Ella había llorado de aquella manera con anterioridad?... ¿habría llegado a hacerlo mientras vivía con él, como niñera de Shippo? Si bien, en aquel entonces aquello era de poca importancia para él, ahora se daba cuenta de que era más que probable que, todas las noches, llorase abrazada a si misma, atemorizada de vivir en la casa de un hombre desconocido, desconfiando completamente de él. Lentamente se acercó a ella, y se sentó en la cama, abrazándola. Fue entonces que ella se dio cuenta de su presencia, levantando su mirada llena de lágrimas y mirando al chico junto a ella. Correspondió al abrazo, con la esperanza de sentirse protegida. Y el, solo pudo estrecharla con más fuerza esperando que dejase de llorar.

_ Tengo miedo – susurro ella, al momento en que finalmente su llanto paro. InuYasha la miro, llevando sus manos a sus mejillas, y limpiando los restos de lágrimas con sus manos.- el… ellos…

_ No dejare que vuelvan a dañarte… confía en mi – hablo el albino, acariciando las mejillas de la chica. Kagome levanto una de sus manos, colocándola sobre la de InuYasha, y sonrió ligeramente aun a pesar de sus cristalinos ojos. El, buscando una forma de tranquilizarla, termino por acercar sus labios a los de ella, y besarla tiernamente. La chica no dudo un solo instante en corresponder a aquel rose, dejando salir todo, el temor, la tristeza, todo lo que sentía en aquel momento con un beso exigente, profundizando el mismo. Por unos instantes, el joven siguió su ritmo, sintiendo todo lo que ella dejaba escapar, comprendiéndola, hasta el momento en que por falta de aire, tuvieron que separarse. La miro entonces nuevamente, sonrojada y nerviosa, pero aun con el temor en los ojos, reducido ligeramente por su compañía. Y una vez más, sin esperarlo, volvió a besarla. Aquello se fue repitiendo conforme pasaban los segundos, besándose hasta que la falta de aire les afectaba, haciéndolos separarse para respirar y volver a unir sus labios, en un beso que poco a poco iba profundizándose más. Sin dudarlo, no había nada que pudiese calmarla más que aquello, nada podría hacerla olvidar su alrededor como cuando InuYasha la besaba de aquella forma tan pasional, haciéndola sentirse amada. En aquellos momentos, todo importaba menos que la presencia del chico junto a él, incluso llego a olvidar que se encontraban en la casa de sus padres, en la habitación donde ella había crecido, donde había vivido toda su niñez.

Poco a poco, el chico comenzó a dejarse llevar por el deseo, recostándola lentamente sobre la cama, y quedando recostado a un lado de ella, mientras seguía jugando con su lengua y pasando su mano por su cuerpo, acariciando desde su hombro hasta su cadera, donde la detuvo y posiciono, separándose una vez más de sus labios para mirarla a los ojos.

_ Te amo… - susurro, sin poder alejar su mirada de aquel par de orbes chocolates que tanto amaba.- no puedo pensar que sería de mi si algo te pasara.

Ella sonrió tiernamente, levantándose ligeramente para hacer que su rostro quedase a menos de cinco centimetros de distancia al del hombre.

_ Ni siquiera yo sé que haría sin ti. Te amo InuYasha – respondió la chica, besándole de nueva cuenta, aunque esta vez por un menor lapso de tiempo.- no sabemos lo que pasara… pero por ahora… olvidemos todo…

Como si la indirecta no fuese suficiente, la joven tomo la mano del chico y la llevo a su pecho, para luego aquella misma mano que uso llevarla hacia el cuello del chico y hacerlo acercarse a ella, quedando nuevamente recostada mientras lo hacía besarla. En aquel instante, olvidaron por completo incluso el hecho de que se encontraban en la mansión Higurashi. Ella solo quería olvidar el miedo y la desesperación, quería más que nada sentirse amada. Y el, en aquellos momentos solo quería complacerla….

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Silencio.

Era lo único que se podía escuchar en esos momentos en la sala de estar de la mansión Higurashi. Sentado frente a la pareja de jóvenes se encontraba Kyoya Higurashi, el amo y señor de la mansión Higurashi y padre de los hermanos. Su impotente figura se mostraba ante los jóvenes, con el corto cabello del mismo color del de sus dos hijos mayores, y profundos pero frios ojos azul metálico que miraban con atención a quienes estaban frente a él. A su lado se encontraba Bankotsu, mirando también a los chicos, pero el con una clara muestra de preocupación por lo que fuese a pasar en aquellos momentos. Kyoya miro a su hijo mayor de reojo durante unos segundos, antes de soltar un suspiro y mirar nuevamente a Kagome.

_ Dejaste la escuela – comenzó a relatar, en tono serio y autoritario.- Te escapaste con un hombre… desapareciste por casi dos años, de los cuales me vine a enterar que estuviste a punto de tener un hijo… ¿y vienes a pedir ayuda?

_ Papa.. yo.. – intento hablar, pero la mirada heladora de su padre la hizo callar al instante. Por ello, simplemente tomo la mano de InuYasha, intentando conseguir la fuerza para seguir en aquella situación. El albino simplemente permaneció en silencio, mirando con molestia al padre de su amada. ¿Acaso sería capaz de dejarla de lado aun siendo su hija?

_ Si juntamos eso con el hecho de regresar aquí, y vivir nuevamente bajo el techo de un hombre al que no conocías… ¡Debería sacarte de aquí al instante! – Exclamo, mientras su hijo mayor lo miraba con sorpresa. Bankotsu había esperado que, después de lo sucedido, el duro corazón de su padre se suavizara, después de todo, el hecho de que su hija hubiera escapado, y el hecho de que aquella situación en si se hubiese presentado, era por culpa de su forma tan estricta y dura de ser. Sin embargo, al momento de ver que el rostro serio de Kyoya se suavizaba ligeramente, pudo darse cuenta de que no era así.

_ Pero… eres mi hija, mi pequeña Kagome. Fue por mi falta de comprensión que escapaste, y ocurrió… eso. No estoy dispuesto a hacerte pasar por eso de nuevo – sonriendo durante unos segundos de forma sincera. Las lágrimas que habían amenazado por caer de los ojos de la azabache menor brotaron finalmente, mientras agradecía y se abrazaba con fuerza a su padre. Este simplemente correspondió al abrazo, acariciando ligeramente la espalda de su hija.

_ Entonces todo está resuelto – dijo Bankotsu, mientras caminaba hacia el sillón que anteriormente había sido ocupado por Kagome y se sentaba a un lado de InuYasha, sonriendo ante la escena mientras se cruzaba de brazos. El albino sonrió de igual forma, enternecido. Finalmente las cosas con el padre de la chica se habian arreglado, o al menos, la mayor parte de ellas. Para cuando Kagome solto a su padre, este volvió a afilar su mirada, sosteniéndola sobre el joven albino.

_ Taisho… llevo conociéndote bastante tiempo. Has sido el mejor amigo de Bankotsu desde que tengo memoria, por lo que se que, de alguna manera, puedo confiar en ti. – Menciono con algo de tranquilidad, para luego endurecer su mirada y su tono de voz.- aun asi… si le haces daño…

_ Si, padre, claro… ya lo sabemos… lo morderás hasta la muerte…. Ahora déjalos ser… ¿No has pensado en cambiar esa amenaza? La dices desde la secundaria – dijo con un tono de diversión Bankotsu, recibiendo una clara mirada asesina de parte de su padre, aunque esta no le afecto. Total, estaba acostumbrado a ello.

_ Bankotsu… cierra la boca – hablo firmemente, aunque con un ligero toque de diversión en su voz, mientras Kagome dejaba escapar una ligera risa y se limpiaba las lágrimas. Aquella escena le era tan melancólica, recordar cuando eran niños y su hermano mayor realizaba alguna travesura y terminaba corriendo por toda la casa para evitar ser asesinado por su padre. Peleas que finalizaban en cuanto el niño se escondiese tras de su madre o tras de su hermana.

_ Entonces esta todo arreglado… se quedaran aquí – menciono ya con algo de tranquilidad, dando por zanjado el asunto mientras se ponía de pie.

_ Espere… aún hay otra cosa de la que tenemos que hablar – menciono InuYasha, imitando al mayor para luego colocarse frente a él. Kyoya arqueo una ceja, confundido, aun si este hecho no lo demostraba demasiado.- Yo no…. No vine aquí solo para cuidar de Kagome y pedir su consentimiento como su pareja oficial. También me gustaría conseguir su consentimiento… para otra cosa.

_ Te escucho – menciono con seriedad, teniendo una pequeña idea de lo que se trataba, mientras se cruzaba de brazos y mantenía su mirada sobre el joven albino. InuYasha sonrió y tomo la mano de Kagome, quien no pudo mas que mirarlo con clara confusión.

_ Quiero pedir su consentimiento para casarme con su hija – dijo directo y sin dudarlo un solo instante, provocando un potente sonrojo en las mejillas de la azabache, aunque realmente feliz ante aquello. ¿Realmente quería casarse con ella? Kyoya mantuvo su mirada seria durante unos instantes, antes de volver a suspirar y sonreír con ligereza, algo difícil de notar realmente.

_ Si fuera por mí, te echaría en este momento. Pero es decisión de Kagome y no mía – menciono con tranquilidad, mientras miraba a su hija. InuYasha hizo lo mismo, tomando ambas manos de la chica para mirarla a los ojos.

_ Entonces… ¿Quieres casarte conmigo? – pregunto. No pasaron ni siquiera dos segundos antes de que la chica se lanzara a él, abrazándolo con fuerza.

_ No tienes que preguntarlo… ¡Si! ¡Te amo, InuYasha! – exclamo emocionada. Kyoya sonrió enternecido por la escena, intentando mantener ocultos sus claros celos paternos, recibiendo un pequeño golpe en el brazo de parte de Bankotsu, el cual quería animarlo, pero únicamente se llevó una mirada amenazante de su padre, antes de que estese aclarara la garganta para llamar la atención de la pareja.

_ En este caso, tienen mi consentimiento y bendición – hablo firmemente, para luego despeinar con ligereza la larga cabellera de su hija.

OoOoOoOoOoOoOoOoOo

Dos semanas habían pasado desde que ambos habían llegado a la mansión Higurashi. Bankotsu había salido en un nuevo viaje acompañado de su esposa, quien llevaba ya un embarazo de 2 meses. Kikyo había rechazado durante unos días la idea de abandonar su país, pero tras los pedidos de su esposo había terminado por aceptar, decidiendo que era mejor para el niño nacer en el extranjero, y alejado de todo el peligro que en esos momentos pasaba la familia Higurashi.

Padre e hija se encontraban en el comedor, disfrutando de su desayuno, mientras esperaban a que el prometido de la chica apareciera en el lugar. Habían decidido que ese dia comenzarían a preparar todo para la boda de ambos jóvenes, despues de que Kyoya se decidiera a sacar a patadas al pobre albino de la habitación de su hija, negándose a que compartieran habitación hasta que estuvieran casados. Pero, al darse cuenta de que no durarían mucho tiempo separados se habia decidido a adelantar la boda, que se realizaría dentro de un par de semanas mas.

_ Disculpen la tardanza – exclamo InuYasha, ahora con el pelo corto, entrando a la habitación. Kagome abrió los ojos sorprendida por el repentino cambio del albino mientras Kyoya arqueaba una ceja.

_ ¿Te cortaste tu cabello? ¿Por qué? – pregunto. Si bien, le había mencionado varias veces que se vería bien con el pelo corto, no había esperado que realmente cortara su cabello.

_ ¿Por eso tardaste tanto? – pregunto Kyoya.

_ No… también recibi una llamada de Ayame, parece ser que se esta llevando muy bien con Shippo, aunque el ya quiere regresar. Dice que nos extraña – menciono tranquilamente, aunque con algo de tristeza al recordar a su hijo. Siete años juntos, sin separarse uno del otro mas de unas cuantas horas, habian hecho de esta separación algo realmente doloroso para el joven padre.

_ Yo también lo extraño, pero aun falta mucho para que regresen. Despues de todo, tu mismo fuiste quien le dijo a Ayame que lo cuidara hasta que las cosas se calmaran.

Unos días atrás, InuYasha habia tomado aquella decisión. Prefería mil veces que el niño pasara mas tiempo con su madre (a quien no terminaba de perdonar), antes de que algo llegar a ocurrirle. Si bien, aun no tenían noticia alguna sobre Naraku, era esa misma desaparición lo que los tenia preocupados. Estaba claro que aquel hombre no tardaría en dar un nuevo paso.

_ Tienes razon. Pero bueno, es mejor que nos vayamos…

_ ¿No vas a desayunar?

_ No tengo hambre. Vamos – menciono sonriendo, mientras tomaba la mano de la chica. Mientras tanto, Kyoya llamo al mayordomo principal para que diera la orden de recoger la mesa mientras ellos se encontraban fuera.

El paseo por el centro comercial fue algo realmente agotador. Había al menos unas tres tiendas de eventos, donde encontrarían los vestidos de boda y trajes, y otras cuatro donde encontrarían ropa ceremonial tradicional. Tras mirar lo referente a las invitaciones y a otras preparaciones, habían decidido por descansar un momento en el comedor del lugar, sobre todo cuando habian notado que el padre de la joven comenzaba a irradiar un aura demasiado tenebrosa tras estar rodeado de tanta gente.

_ Papa… es en serio… si quieres puedes irte a casa.

_ No – menciono sin dudarlo, mientras esperaban a que InuYasha fuera a comprar algo para beber.

_ Ya te estas desesperando, y te conozco. No quiero que termines por golpear a alguien – dijo con una gota anime en la cabeza.

_ He dicho que no. Terminemos con esto y entonces regresaremos.

La chica suspiro, negando con la cabeza.

_ Ire al baño. En serio… no vayas a golpear a nadie – agrego.

_ No iras a ningún lado.

_ ¡Papá! El baño esta aquí cerca, no pasara nada – dijo con tranquilidad. A pesar de aun sentir miedo sobre lo que fuese a pasar, el estar todo el tiempo vigilada por ambos hombres le había comenzado a ser bastante pesado, lo cual ya no le gustaba mucho que digamos. Tras ver a Kyoya aceptar a regañadientes, sonrió y comenzó a caminar hacia el baño, sin notar en ningún momento al par de hombres que comenzaban a caminar tras de ella. Aquel par parecían personas normales, que se dirigían de igual forma al baño, pero tras perderse de la vista de los demás, uno de ellos tomo a la chica y coloco un trapo en su boca, evitando que ella gritara y, tras unos segundos, callera inconsciente.

_ Vamonos – menciono uno de ellos, dirigiéndose a la salida de emergencia con la chica en brazos.

Mientras tanto, InuYasha se dirigía hacia los comedores con un par de vasos grandes de aguas de sabor, antes de encontrarse únicamente con el padre de la chica, el cual se mostraba claramente preocupado, aun si lo intentaba esconder bajo aquella mascara de seriedad.

_ ¿Dónde esta Kagome? – pregunto, imaginándose lo peor.

_ En el baño. No me dejo acompañarla.

_ Maldicion. Ire a buscarla, no es bueno que se quede sola – menciono, dejando los vasos sobre la mesa.

_ Te acompaño – hablo el mayor, ignorando por completo las bebidas para dirigirse junto al albino hacia donde estaban los baños, antes de mirar a una mujer correr hacia ellos, asustada. Esta termino por topar con el azabache, tirándolo al suelo mientras InuYasha arqueaba una ceja.

_ ¡L-Lo siento!

_ ¿Por qué corres? – pregunto el albino. La mujer ignoro por completo la mirada seria que le dirigía el hombre bajo ella, y se reincorporo.

_ ¡E-En el baño! ¡Unos hombres se llevaron a una muchacha! ¡Hay que buscar a la policía!

_ ¿Una muchacha? – exclamo preocupado, mientras soltaba a la mujer y miraba hacia el lugar por donde ella habia llegado.

_ ¿Cómo era la chica? – pregunto Kyoya, esperando estar equivocado ante lo que estaba pensando.

_ De ojos cafes y cabello negro largo. Llevaba consigo una camiseta blanca.

_ ¡Kagome! …

¡No morí! :D (?)

Antes que nada, pido disculpas si me equivoque al poner al padre de Kagome xD… no recuerdo si le había colocado otro personaje. Para los fans de KHR, pueden darse cuenta de que puse a una versión mucho más adulta de Kyoya Hibari como el padre de Kag xD pero es que asdasd *¬* me pareció que quedaba perfecto, al principio decía "el papa de Kagome… ¿A quien carajos pongo?" pues no encontraba personaje de InuYasha que quedara bien, pero cuando vi KHR y estuve escribiendo este capi, me dije "claro… Kyoya queda perfecto para la personalidad de quien necesito… ahora solo hay que envejecerlo y suavizarlo un poco (?)"…. Si hay un error no duden en avisarme –w-

Nuevamente, una tardanza de perros (casi un año quizás?) xDD… pero vean que ni siquiera sabía que hacer, tuve un bloqueo tremendo. Tenía muchas, MUCHAS ideas, pero nada para esta historia… podría asegurar que escribí como cinco nuevas, de las cuales ya publique dos xDu la mayoría de KHR, últimamente ese anime me encanta… ¿soy la única que piensa que Gokudera tiene una actitud similar a InuYasha? xD solo que Gokudera es todavía mas Tsundere ._. Además, también me hizo sufrir mucho el hecho de querer agregarles un lemon xD… pero ya a este nivel me dije "joder… no terminare nunca si sigo pensando cómo hacer el lemon" y mejor lo mande a la goma y continúe escribiendo sin el –w- Bueno bueno, pero sea como sea, aquí les traigo la conti. El fanfic tendrá uno o dos capítulos mas, y el epilogo… podría tener otros capis, pero solo si mi mente da para más, que lo dudo xD. También, cuando finalice esta y las dos historias de KHR que estoy subiendo, o al menos les avance, les subiré el remake de "Mas halla de la realidad", aunque la historia cambiara bastante. Despues de todo quitare lo trágico y hare más bien como protagonistas a Shippo, Kirana, Tomoya y Soten :3 … asi que cuando la busquen, no le den al buscador "InuYasha y Kagome" porque les aseguro que no les aparecerá xDu. Pero aun va pa' largo xD.

Bueno, sin más me despido… gracias a todas las que me dejan reviews, y a las que me soportan con mis fuertes desapariciones. Espero no tener problemas para finalizar esta historia xDu

Kirana Taisho

15 / 06 / 14