Hola estoy aquí con mi nueva historia de VA y espero que les guste. Como dije una vez ya he leído algunos fics que se tratan sobre este tipo en el que los personajes leen los libros y lo comentan, pero todos estaban en ingles y la verdad es que me han gustado mucho así que pensé en hacerlo también.

Aviso:

.: Vampire Academy :. - POV General

.: (nombre) :. - POV Personaje

~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Richelle Mead


~ Leyendo el Pasado ~

Capítulo 21:

.: Dimitri :.

Al cabo de un par de horas de sueño estábamos inspeccionando el problema en el corto circuito en el sistema. Era difícil de resolver como fue que el agua llego allí siendo que estaba muy alejado de la pared, pero lo peor de todo, era difícil de arreglarlo sin las herramientas y el conocimiento adecuado. El problema es que no teníamos ni lo uno ni lo otro y los guardias no parecían haber notado nuestra ausencia aún.

Aún desde la cocina podía escuchar los fuertes golpes en la puerta de entrada y salida. Rose había estado intentando desesperadamente romperla, principalmente por la histeria que le causaba estar encerrada, mientras Mikhail y yo estábamos intento resolver esto.

Baje la mirada y me sorprendí al ver un charco, pensé que debía ser agua así que me agaché al suelo y humedecí tres dedos: índice, del medio y anular, para luego olfatear el aroma. No era agua. Era alcohol.

– Que extraño – Me puse en pie. Mire el aparato y con cuidado olfateé lo que se suponía debía ser agua, pero me encontré con las sorpresa de que no fue así. Arriba había un gabinete, que parecía estar algo abierto y pegajoso, cuando abrí la puerta vi una botella de licor tirada, estaba casi vacía.

– Adrian – Dijo Mikhail.

– ¿Adrian? – Pregunte confundido.

– Él vino por algo para beber antes de que sucediera el corto, ¿no? – Preguntó Mikhail – Así que es probable que haya derramado la botella sin darse cuenta

Solté un suspiro pesado, quizás era verdad. Salí de la cocina y vi a Lissa sentada en el respaldo del sofá junto a Christian que estaba apoyado de pie a él, Rose golpeaba la puerta con un fierro que parecía pertenecer a las cortinas, y claro, porque la luz entraba fuertemente.

– Deja eso – Se lo quité. Ella me miró a los ojos desesperada, se notaba demasiado que no quería seguir aquí ni un segundo más – Atrapa – Lancé el fierro a Eddie que entendió que debía volver a colocarlo donde iba, luego la tomé de los hombros – Te dije que te calmarás, por favor, ¿sí?

– ¿¡Cómo quieres que me calme!? – Se alejó de mí dando vueltas en círculos – Dios, me siento como ese día en prisión. ¡Con las paredes cerrándose! O como ese día en el zoológico, mierda, esos pobres animales encerrados en jaulas sin poder salir

– Yo sé que te animara – Dijo Jill saliendo de la cocina con Syndey, sonreí al ver que cargaban una bandeja con algunos aperitivos y unas tazas – Chocolate y dulces

Rose las miró fijamente, luego sonrió y tomo un canapé con una taza. Sonreí al verla tranquila, pero aún se notaba molesta por la situación.

– Es posible que estaremos aquí otro día más – Dijo Lissa rodeando a Rose con un brazo – Así que yo tengo la mejor manera para entretenernos

– ¿Cuál? – Preguntó Rose mordiendo el canapé.

– Saber que paso después de que Dimitri te llevó a la cama – Había un tono malicioso y travieso en su voz, Rose se atragantó un poco y luego la miró ofendida. Todos nos miramos entre nosotros y luego a Lissa – ¡Vamos a leer! – Se bajó del respaldo con una sonrisa de oreja a oreja emocionada.

Rose gimió, volvimos a los sillones. Yo la rodeé con mi brazo, como volvíamos a tomar una posición similar a la de ayer, Lissa se sentó con nosotros apoyándose en la otra esquina, de esa manera tenía una mejor vista a lo que ella llamaba "la parejita prohibida".

– ¡Y yo… leeré! – Dijo tomando el libro con una sonrisa de oreja a oreja. Me reí ligeramente y tome la taza de Rose para poder beber un poco de chocolate. Supongo que es mejor que lea ella a que lea Abe o Janine. Sin duda están planeando mi muerte, estoy segurito de eso.

– Ejem… Capítulo 21: el mejor de todos – Dijo Lissa emocionada, Rose gruñó. Tanto como a ella no me gustaba que todos supieran sobre nuestros cosas personales, esos momentos son nuestros y aunque me gustaba recordarlas, esta no era la manera de hacerlo, no frente a todos.

Nunca antes había estado del todo desnuda con un chico cerca. Me ponía atacada de los nervios, aunque también me excitaba.

Se detuvo para poder soltar un chillido, emocionada. Me reí mirando a mi novia.

– ¿Nunca antes? – Pregunte.

– Hasta ese momento – Dijo incomoda. Fruncí el ceño y luego note la mirada de Adrian sobre Rose. Sé que no debía molestarme, y más porque yo había incitado a Rose a quedarse con Adrian, pero ahora que estábamos juntos la sola idea de que ellos dos se hubieran acostado juntos me daba un escalofrío.

– No me agrada como comenzó el capítulo – Declaro Abe clavándome una fría mirada asesina. Trague saliva tensándome más. Janine, a su lado, tenía su típica mirada de guardián solo para ocultar sus sentimientos.

Nos aferramos el uno al otro entre las sábanas sin dejar de besarnos. Sus manos y sus labios tomaron posesión de mi cuerpo, provocando espasmos de fuego con el menor roce en la piel.

Llevaba tanto tiempo deseando esto que apenas podía creerme que estuviera sucediendo. La atracción física era magnifica, pero también me gustaba el simple hecho de estar junto a él y el modo en que me miraba, como si fuera la criatura más sexy; la cosa más maravillosa del mundo.

Solté un débil gemido en el oído de Roza.

– Por supuesto que lo eres – Murmuré solo para ella. La vi sonreír, pero no respondió a mi comentario. La ganas de tomar a Rose en mis brazos y salir de la habitación eran tan grandes, pero había dos problemas... estábamos encerrados y obligados a leer el libro. Además, me había estado conteniendo como loco desde que Lissa nos había interrumpido para poder leer el libro y lo peor es que no podíamos salir de aquí.

"Roza, Roza…" murmuraba Dimitri como letanía.

Me gustaba el sonido de mi nombre pronunciado por él en ruso.

– Cuéntate una nueva – Interrumpió Christian.

Lissa le hizo callar. Yo no esperaba que Rose me llamara Dimka, prefería sin duda alguna que siguiera llamándome camarada, pero su nombre en ruso... era hermoso. Me encantaba ella, yo la amaba como loco y cada vez que la llamaba así... solo era por cariño y amor. Porque ella era mía.

Entretanto, en algún lugar, en algún sitio de todo aquel maremágnum, sonaba la voz que me había impulsado hasta la habitación de Dimitri. No sé parecía a la mía, pero me sentía indefensa ante su sonido, no podía ignorarla. «Sigue junto a él, no te apartes de su lado. No pienses en ninguna otra cosa, salvo en Dimitri. No dejes de tocarle. Olvida todo lo demás».

– ¿Soy el único que piensa que hay algo extraño sucediendo? – Pregunto Eddie frunciendo el ceño.

– No. Yo también – Dijo Christian – Pero la reina aquí no quiere hacerme caso

– Christian, silencio – Dijo Lissa con dureza – Nadie me interrumpirá. ¿Sí?

– No – Dijo Roza riéndose.

Yo le prestaba oído, pero no necesitaba ninguna motivación adicional.

– Sí – La besé en la mejilla – Parece que éramos dos

El brillo ardiente de sus ojos me revelaba su deseo de ir mucho más lejos de adonde habíamos llegado, pero se tomaba las cosas con calma, tal vez porque era consciente de que estaba muy nerviosa.

Roza me miró con una sonrisa y yo asentí también. Recordar ese día era lo más grande en mi vida, es decir, ahí fue cuando supe que Roza me amaba, ya sea por un hechizo o no. Ella compartía sus sentimientos conmigo. Recordaba que estaba nerviosa, ella estaba demasiado nerviosa y yo no sabía si era porque quizá nunca lo había hecho con alguien antes (aunque sabía que los rumores eran mentiras, pero eso no significaba que ella fuera virgen) o porque estábamos por hacerlo nosotros dos. Digo, aún era su maestro y ella mi estudiante.

No se quitó los pantalones del pijama. Llegó un momento donde cambié de postura y me quedé encima de él con las puntas de los cabellos colgando sobre él, que ladeó levemente la cabeza, lo cual me permitió verle la nuca. Acaricie con las yemas de los dedos seis minúsculas marcas allí tatuadas.

"¿de verdad mataste a seis strigoi?" él asintió. "¡Qué pasada!"

– Sabes arruinar un momento romántico – Dijo Lissa de mala gana.

– Ah, no yo… – Intento decir Roza, pero Lissa la detuvo.

– Sin duda es mejor eso a o oír lo otro – Dijo Janine seria. Hice una mueca.

Me tomó por el cuello para luego atraerme hacia él y besarme. Sus dientes me punzaron en la piel de un modo diferente a los colmillos de un vampiro, pero cada mordisquito era igual de excitante.

Sonreí desviando la vista hacia abajo, para mirar a Roza, que no dejaba de cubrí su rostro con sus manos algo avergonzada porque todos estaban escuchando lo que sucedió en ese momento, pero más que eso parecía queriendo evitar a Lissa.

Recordaba las mordidas, cuando era un Strigoi, sin duda la sensación era completamente diferente, para ambos, pero tenerla ahora, como dhampir, era perfectamente excitante. Podía tener la calidez de su cuerpo junto al mío y sentir la suavidad de sus labios.

El besarla era diferente, una calidez única y una textura suave. Mierda, besar su piel era igual de excitante y delicioso como esperaba que lo fuera siempre. Rose era completamente adictiva, la amaba y era mi droga perfecta. Tenerla en mis brazos, besarla en los labios y en su cuerpo, decirle cuanto la amaba... ella era tan perfecta que cada vez que la tenía cerca tenía que reprimirme para no tomarla en mis brazos y largarme con ella.

"No te preocupes. Algún día tendrás muchas más que yo."

– Y pensar que las tuve antes de lo pensado – Comentó ella causando una mirada fulminante de Lissa, pero sonrió. La besé con suavidad.

"¿Sientes algún remordimiento?"

"¿Eh…?"

"Por matarlo. Me dijiste durante el viaje que eso era lo correcto, pero todavía te perturba. Por esa razón vas a la iglesia, ¿a qué sí? Te veo allí durante la misa, pero en realidad tienes la mente en otro sitio."

– ¿Cómo rayos se entera de todas esas cosas? – Pregunto Christian algo asustado, ahora. La verdad es que yo tampoco podía entender como ella sabía todo eso con solo verlo, pero supongo que tiene razón: lenguaje corporal.

Esbozó una sonrisa, en parte sorprendido y en parte divertido por el hecho de que hubiera adivinado otro de sus secretos.

– Ah, son tan lindos – Dijo Jill emocionada.

"¿Cómo te enteras de esas cosas…? No siento remordimiento alguno, es solo… tristeza. Todos ellos habían sido humanos, dhampir o moroi. Es una lástima, eso es todo, pero ha de hacerse. Todos debemos hacerlo en ocasiones y a veces eso me duele, y la capilla es buen lugar para meditar sobre ese tipo de cosas. De vez en cuando me siento en calma allí, pero no a menudo. Encuentro más paz en tu compañía."

– Aaah yo también – Dijo ella sonriendo. Me reí suavemente y la besé en los labios. Lo cierto es que la sensación eléctrica nunca desparecía, pero a veces podía ser controlada, como ahora, aunque con mucho esfuerzo.

– Eso es tan tierno – Lissa se detuvo con una sonrisa emocionada.

– Oye si sigues así harás este momento más largo y créeme que no quiero – Dijo Roza sacudiendo la cabeza.

– Sh, yo estoy leyendo – Dijo Lissa sonriendo – Lo vamos a leer todo desde la primera hasta la última palabra, ¿sí?

Rose gruñó. Yo me reí un poco.

Rodó sobre sí misma hasta ponerse de nuevo encima de mí y volver a besarme, cada vez con más fuerza y urgencia. «Ay, Dios», pensé, «al fin voy a hacerlo. Es esto. Puedo sentirlo».

– Oh por Dios – Roza escondió su rostro en mi pecho – Juro que esos pensamientos no deberían ser leídos, solo yo debería conocerlos

Lissa y Jill chillaban emocionadas.

– A mí no me molesta escucharlo – Susurré a su oído. Al levantar la mirada me encontre con una fulminante de Abe, claro que a mí no me molestaba, pero a él sí y no era el único. Si Abe y Janine no aprobaran nuestra relación seguramente ahora estaría muerto y claro, sé ellos no aprobaban que yo siendo su maestro haya estado con ella y lo peor de todo es que el sentimiento haya sido mutuo, pero sobre todo, que yo haya accedido a tener una relación con ella. Aunque ninguno de los dos conocía toda la historia de nosotros, apenas si sabían que yo estaba dispuesto a arriesgarlo todo por Rose.

Debió de ver la resolución en mis ojos, ya que deslizó las manos por detrás de mi cuello sin dejar de sonreír a fin de soltar el broche de la cadena de oro regalada por Víctor. Tuve la impresión de haber recibido una bofetada cuando el colgante se deslizo y quedó entre sus dedos. Parpadeé, sorprendida.

– ¿Qué? – Lissa levanto la vista aturdida – ¿No van a seguir?

– Liss… – Roza gimió.

Dimitri debió de notar algo muy similar. "¿Qué ocurre?" preguntó.

"No lo sé"

Me sentí como si intentara despertar después de un sueño profundo de dos días. Debía recordar algo…

algo sobre Lissa.

– Oh no – Lissa se quejó – Mal momento para recordar Rose, estabas allí con Dimitri a punto de perder la virginidad y te preocupas por mí

– Lo haces sonar como si fuera malo – Dijo Adrian – Tú estabas en peligro

Lissa gruñó, espero unos segundos y volvió a leer.

Me reí junto a Roza. Lissa actuaba como una pequeña niña que acababa de perder un dulce, y a mí, eso, me daba gracia solo por su forma de actuar.

Notaba la cabeza algo espesa, pero no era dolor ni vértigo, sino la desaparición de la voz. Ya no escuchaba en mi interior ese apremio machacón de que me acercara a Dimitri. Eso no significa que ya no le deseara, ¿vale?, pues estaba fenomenal verle con esos pantalones de pijama y el pelo castaño fluyendo sobre un lado del semblante, pero había desaparecido esa influencia exterior que me empujaba hacia él. Todo era de lo más extraño.

– Uy si que fue raro – Dijo Roza colocando una mano en su cabeza – Lo más extraño que había sentido en mi vida y vaya que he sentido cosas extrañas

Me reí ligeramente, besándola en la mejilla y poco después en el cuello. Roza parecía sonreír, sin verla lo sabía, una mano se poso en mi cabeza y enterró sus dedos en mi cabello acariciando con sus uñas.

Frunció el ceño y dejó de dar vueltas. Atrajo hacia sí la joya y la recogió tras unos segundos de cavilación. El deseo apareció otra vez en sus facciones en cuanto tocó la cadena de oro.

– Levante la mano quien piensa que hay algo extraño aquí – Dijo Christian ganándose las manos de Eddie, Adrian, Sydney y Sonya. Lissa y Jill gruñeron, Roza y yo nos reímos, Abe y Janine parecían serios (imagino que no les gustaba en nada oír aquello) y por último Mikhail que sonreía tranquilo.

Deslizó la mano libre sobre mi cadera y de pronto me asaltó otra embestida de lujuria enfebrecida.

– ¡AAAHHH! – Chilló Jill – ¿Ustedes dos lo harán?

– ¡NO! – Roza alzó la voz con cierta vergüenza – Solo… uhg… ¿Liss, no podemos saltar a la parte en que te vamos a buscar?

– No – Dijo seria.

– Yo diría que saltarnos es lo mejor – Dijo Abe asintiendo serio.

– Sin duda es lo mejor – Coincidió Janine. Sin embargo, aunque ya eramos muchos quienes no queríamos oír nada de eso (Adrian y Eddie tampoco querían saber nada de eso) Lissa se mantuvo firme en su idea aquella. Christian, por su parte, parecía interesado en saber que estaba sucediendo, porque él se dio cuenta de que había algo que estaba mal.

Noté una arcada en estomago mientras se me ponía carne de gallina y empezaba a respirar pesadamente. Sus labios se movieron sobre los míos otra vez.

Una resistencia luchaba por abrirse paso en mi interior.

"Lissa" murmuré, cerrando los ojos con fuerza, "He de decirte algo sobre Lissa, pero no logro recordarlo… ¡Que rara me siento!"

– Rose – Gruñó Lissa.

– Yo hubiera deseado seguir – Escondí mi rostro en su cuello.

"Lo sé" repuso, sosteniéndome todavía. Reposó la mejilla sobre mi frente. "Hay algo extraño aquí…" abrí los ojos cuando noté que retiraba el rostro. "¿Es ésta la cadena que te regaló el príncipe Víctor?"

– ¿Qué tiene que ver eso? – Pregunto Christian.

– Ya lo veras – Dijo Roza.

– Vamos, no me interrumpan – Se quejó Lissa.

Asentí con la cabeza. Pude ver detrás de sus ojos como empezaba a hilvanar pensamientos muy despacio y a salir del trance. Retiró las manos de mis caderas con un suspiro hondo y luego se apartó de mi lado.

"¿Qué haces?" exclamé. "Vuelve…"

– Sí, vuelve – Dijo Jill.

– Ya pasó – Les recordé.

– No interesa – Dijo Jill.

Me miró como si se muriera de ganas de hacerlo, pero en vez de eso, se bajó de la cama, llevándose consigo el collar, lo cual me hizo sentirme como si me hubieran arrancado una parte de mí, como si lograra pensar con claridad otra vez, sin que mi cuerpo adoptara todas las decisiones por mí.

– No era la gran cosa – Dije tranquilo – Es decir, tu cuerpo adopta una buena decisión

– Me encanta eso – Dijo ella sonriendo. Nos reímos un poco.

Por otra parte, él tenía aspecto de estar consumido por una pasión animal y daba la impresión de hacer gran esfuerzo mientras cruzaba la habitación en dirección de la ventana. Consiguió abrirla con una sola mano, dejando que entrara un soplo de aire helado. Me froté los brazos con las manos para calentarme.

– ¿Qué estabas haciendo? – Pregunto Abe intrigado.

Lissa gruñó.

– Ahí termino la pasión – Dijo de mala gana.

"¿Qué estás haciendo…?" intuí la respuesta en ese momento y salté disparada de la cama, tarde para impedir que tirara la cadena por la ventana. "¡No! ¿Sabes cuanto debe de haber costa…?"

Ya no me sentí a punto de despertar, sino completamente despierta, cuando la joya desapareció de la habitación. Estaba dolorida y sorprendida.

– Era un hechizo – Soltó Sonya en cuando Lissa termino la línea. Roza y yo asentimos. Ella nos miró fijamente y luego a Lissa, con una sonrisa – Ahora las cosas comienzan a cobrar sentido, ¿verdad?

– No sé de que hablas – Dijo Lissa negando con la cabeza.

– Yo sí – Dijo Abe sonriendo, ligeramente – Fue muy listo, esa es la forma en como logro llevarse a Lissa

– Sí – Dijo Sonya asintiendo.

– Aún no entiendo y me gustaría escuchar – Dijo Christian – Pero sabía que había algo raro

– Sí es verdad – Dije asintiendo.

Miré a mi alrededor: me hallaba desnuda en la habitación de Dimitri y la cama estaba deshecha.

– Sonó tan sexy – Chilló Lissa emocionada.

Pero todo eso no era nada en comparación con el alcance de mi siguiente pensamiento.

"¡Lissa!" exclamé con voz ahogada.

– Claro, ahora te acuerdas de mí – Gruñó – Hubiera preferido que si te ibas a acordar de mí fuera antes de intentar acostarte con tu profesor o después de hacerlo. No en medio

– Lissa – Rose gruñó – Basta

Ella le lanzó una mirada y luego suspiro. Yo no quería comentar nada, debido a una sola cosa. Robert pudo haber metido hecho que Rose y yo casi hiciéramos el amor, y habría estado genial si yo no hubiera sido su profesor o Lissa no hubiera estado en peligro, me encantaba Rose y estar con ella... sin duda era lo mejor, pero incluso yo debía admitir... que el momento en la cabaña... había sido el momento indicado. No bajo un hechizo. No en aquel momento. Solo en la cabaña, allí había sido el momento indicado y perfecto.

En ese momento me vino todo a la cabeza: los recuerdos y emociones, de hecho, toda la conmoción interior de Lissa se desparramó sobre de un modo inquietante. Estaba asustada, muy asustada. Todas esas sensaciones pretendían absorberme y llevarme de vuelta a su cuerpo, pero no se lo permití. Todavía no. Luché contra ella, pues necesitaba quedarme donde estaba.

– Claro que sí – Dijo Jill emocionada.

– No por eso – Repuso Roza rápidamente.

Le conté a Dimitri de forma atropellada todo cuanto había sucedido.

– Ay sí, estabas muy alterada e histérica – Dije recordando la forma desesperada en como me hablaba y contaba todo lo que vio.

– ¿Qué querías que hiciera? Fui a por ti en busca de ayuda y termine en tu cama, Lissa estaba en peligro y yo no tenía ni idea de que podría estarle sucediendo, a demás sus emociones estaban tan fuertes y poderosas – Dijo Roza algo alterada. Le froté un brazo tranquila – Todo lo que sé es que aparte de ese momento, todo lo que me importaba era Lissa

Él reacciono sin dejarme terminar de hablar: parecía un dios airado mientras se vestía de forma precipitada y luego me ordenó hacer lo mismo, lanzándome una sudadera con un lema escrito en cirílico para que la llevaba encima de mi descocado atuendo.

– ¿Qué eso no iba a ser sospechoso? – Pregunto la madre de Roza mirándonos.

– Nadie pregunto nada – Dijo Rose tranquila.

Las pasé canutas para poder seguirle el paso mientras bajaba por las escaleras, pues esta vez no ralentizo el paso para esperarme. Había comenzado los gritos cuando llegué, pues él ya había llamado a quien correspondiera. Se oían órdenes por todas partes. No tardamos en llegar junto a la oficina principal de los guardianes, donde ya habían llegado Kirova y otros profesores, además de la mayoría de los guardianes del instituto, y todos se pusieron a hablar a la vez mientras yo notaba el temor creciente de Lissa y la percibía cada vez más lejos.

Pedí a grito pelado que alguien se apresurara a hacer algo, pero nadie salvo Dimitri parecía creer mi historia sobre el rapto de Lissa hasta que alguien regreso de la capilla y otros guardianes verificaron que ella no estaba en el campus.

– Se tardaron – Dijo Lissa.

Christian entró con paso tambaleante, sostenido por dos guardianes. Poco después se personó la doctora Olendzki a fin de hacerle un reconocimiento rápido y limpiarle la sangre de la herida del cogote.

– Suena tan dulce – Dijo Christian. Lissa lo miró preocupada y luego volvió a la historia.

«Al fin va a ocurrir algo» pensé para mis adentros.

– Sí, pero no el algo que yo quería – Dijo Lissa.

– ¿Por qué… Por qué estás enojada conmigo? – Pregunto Rose confundida y extrañada – Tú estabas en peligro…

Lissa frunció el ceño, note la mirada de Rose y luego un brillo en sus ojos, como si supiera que estaba sucediendo.

– ¡Oh Diablos…! – Dijo Rose apuntando a Lissa – Es porque nunca te lo conté, lo sabía, rencorosa

Lissa le sacó la lengua y luego volvió al libro.

"¿De cuantos Strigoi hablamos?" me preguntó uno de los guardianes.

– Si hubieran sido Strigoi no estaría viva entonces – Dijo Lissa rodando los ojos.

– Te creo – Apoyó Roza – Además estaban en la capilla, con mayor razón y era la escuela… ¿Dónde quedo la buena seguridad de Kirova si piensa que era un Strigoi?

Le miré fijamente.

"¿Qué…? Ninguno de ellos era strigoi" Todos los ojos se posaron en mí.

"¿Y quién más ha podido llevársela?" inquirió Kirova con gazmoñería. "Has interpretado mal la… visión."

– ¿Visión? – Abe levanto una ceja.

– Yo no sé – Dijo Roza tranquila – Para mí es estar dentro de su cabeza y para Kirova es ser una bruja o algo por el estilo

– Que irónico porque tú no crees en eso – Dije riendo, besándola en sien.

"No. Estoy segura. Se trataba de… eran… guardianes."

"Ella está en lo cierto" convino Christian con un hilo de voz, todavía bajo los cuidados de la doctora. Hizo una mueca de dolor cuando le limpió en la parte posterior de la cabeza. "Eran guardianes."

"Eso es imposible." Dijo alguien.

– Oh ohh muy posible – Dijo Christian. – Ellos son unos imbéciles, ¿por qué habríamos de mentir si está en peligro?

– Muy buena pregunta – Dijo Abe asintiendo.

"No eran de la Academia" me froté la frente e hice de tripas corazón para no zanjar la conversación e ir a por Lissa. Mi mosqueo fue más fuerte. "¿Vais a moveros de una vez? Lissa se encuentra cada vez más lejos."

– De vuelta a la rebelde irrespetuosa – Se rió Adrian.

"¿Estás diciendo que un grupo de guardianes sobornados se ha colado entre estos muros y la ha raptado?" pregunto Kirova. Su tono de voz daba a entender que yo estaba hablando en broma.

"Sí" repliqué entre dientes. "Ellos…"

– ¿Qué pasó? – Preguntó Lissa ansiosa.

– Tú estás leyendo, sigue y sabremos – Dijo Eddie riendo. Lissa se sonrojo un poco y luego miró el libro.

Me saqué de encima la sujeción mental, poco a poco y con cuidado, y volé enseguida a la cabeza de mi amiga. Vi un cochazo caro de cristales tintados para impedir el paso de la luz. Tal vez fuera «de noche» entre aquellas paredes, pero era pleno día en el resto del mundo. Uno de los guardias de la capilla iba al volante y otro ocupaba el asiento del copiloto. Le identifiqué. Era Spiridon. Lissa estaba sentada en la parte posterior con las manos atadas, entre un guardia y…

– ¿Y? – Todos nos miraron a los tres ansiosos. Lissa se estremeció antes de seguir.

"Trabajan para Víctor Dashkov." Anuncié con voz entrecortada, concentrándome otra vez en Kirova y los demás. "Están a sus órdenes."

"¿El príncipe Víctor Dashkov?" preguntó con sorna uno de los guardianes.

Como si hubiera otro maldito Víctor Dashkov.

– Sí, es verdad – Rieron todos.

– Me gusta tu sarcasmo – Dije riendo – Aunque en ocasiones…

– Sí, ya sé – Dijo Roza tranquila – Es molesto

"Haced algo, por favor" me quejé mientras me sujetaba la cabeza entre las manos. "Siguen alejándose. Están a…" miré por la ventanilla del vehículo y una imagen onduló delante de mis ojos. "Están en la autovía 83. Se dirigen hacia el sur."

– Su vínculo es impresionante – Dijo Sonya sonriendo – Y muy efectivo.

– Sí – Dijo Rose sonriendo.

"¿Tan lejos ya? ¿Cuánto hace que se marcharon de aquí? ¿Por qué no has dado la alarma antes?"

– Ok, eso sí es estúpido debido a que se queja y no ayuda en nada – Dijo Sydney rodando los ojos.

Miré a Dimitri con ansiedad.

– Ujui, ¿cuál será la respuesta? – Pregunto Eddie divertido.

"Estaba sometida a un hechizo de coerción" contestó él, arrastrando las palabras. "El príncipe Víctor le regaló un collar con un hechizo de coerción. Eso la impulsó a atacarme."

– Y vaya que no pusiste objeción – Se rió Adrian.

– Atacar a besos – Se rió Lissa.

– Sigue leyendo – Dijo Rose de mala gana.

Me reí también.

"No hay nadie capaz de usar esa clase de coerción" exclamó Kirova. "Nadie ha realizado uno hace siglos."

– Pues estaba bien equivocada – Dijo Rose – Oksana le hizo a Mark un anillo para mantener alejada la oscuridad

– Sí, pero ella no los conocía – Dije.

– Lo que quiero decir, es que no porque no lo haya visto significa que no lo hayan hecho – Dijo Rose enseguida.

– Tiene razón – Apoyó Lissa sonriendo, siendo capaz de poder encantar objetos ella misma.

"Bueno, pues alguien lo hizo. Transcurrió bastante tiempo para cuando la reduje y le quité el collar." Agregó Dimitri con el semblante perfectamente sereno.

– ¿Crees que fue Víctor? – Pregunto Roza mirándome – Un moroi normal no puede usar una coerción tan poderosa y encantar un objeto…

– Sin duda debió de ser él, quizás por eso se fue tan cansado – Dije asintiendo – ¿Tienes a otro en mente?

– Uhm… – Se notaba que sí – No. Tienes razón

Nadie cuestionó esa versión de la historia.

– Pero apuesto a que si yo lo hubiera dicho, Kirova me habría demandado por loca – Dijo Roza de mala gana. Me reí entre dientes, besándola en la frente.

Al fin, al fin, se ponía en acción. Nadie deseaba llevarme, pero Dimitri insistió al darse cuenta de que yo podía conducirles hasta Lissa. Tres grupos de guardias se lanzaron en pos de los raptores en los siniestros SUV de color negro. Me monté en el primero y me coloqué en el asiento del copiloto mientras Dimitri conducía. Se fueron desgranando los minutos en silencio, roto solo las contadas ocasiones en que yo les informaba.

"Siguen circulando por la 83, pero están a punto de llegar a una salida. No han acelerado. No quieren que la policía los detenga."

– Yo no sabía que podías hablar y mirarme – Dijo Lissa sorprendida.

– Y caminar – Dijo Rose tranquila – Soy multifuncional

Lissa se rió – Por puesto que sí

Dimitri asintió sin mirarme. Él sí estaba pisando a fondo el acelerador, de eso no me cabía duda alguna.

– Mierda, si hubiéramos tenido un accidente en auto yo habría terminado con un trauma, de eso es seguro – Murmuró Roza sin que Lissa la escuchara. La abracé con fuerza. Eso ni pensarlo. Jamás permitiría que ella saliera lastimada y mucho menos después de todo por lo que ha pasado.

Estuve mirándole por el rabillo del ojo mientras revivía en mi mente todos los hechos de esa noche. Rememoré todo de nuevo, en especial la forma en que me miraba y me besaba.

Sonreí. Maldita sea. Esos mismos recuerdos entraron en mi cabeza y no se alejaban. El día aquel, los besos, el sabor de sus labios, las caricias. Todo eso es increíble. Siempre lo recordaba como si hubiera sucedido el día anterior, y aunque ella y yo ya lo habíamos repetido muchas veces, ninguna era igual que la anterior, eso sin dudarlo.

– Ah que dulce – Dijo Lissa sonriendo. Luego miró a Rose seria – Vamos a hablar de eso

– Sí, porque hacerlo ahora estaría tan mal ya que todo el mundo se puede enterar que tenía un hechizo encima y casi me acuesto con mi profesor – Dijo Rose con evidente sarcasmo. Nos reímos un poco y Lissa le guiñó el ojo.

– ¿Exactamente, qué hechizo era? – Pregunto Adrian levantando una ceja.

Rose y yo nos miramos.

– Lujuria – Respondimos al unisonó.

Abe frunció el ceño. Tomo una botella de las que trajo Adrian y se sirvió en un vaso. Pude sentir la incomodidad y la severidad de su mirada clavada en mí.

– Eso quiere decir… – Intento decir Sonya. No quería ni pensar en que estaba por deducir ella, mientras Abe no me matará más con la mirada todo iba a ser mejor.

– Mejor sigamos con la lectura – Dijo Rose abrazándose a si misma, – Es lo único que me hace no pensar en que estamos encerrados aún

Lissa asintió, olvidándose de lo que Sonya iba a decir y volvió a la lectura inicial.

Pero ¿qué había sido todo aquello? ¿Una ilusión? ¿Un engaño? De camino hacia el coche, me había dicho que habíamos actuado impelidos por un hechizo de coerción fijado en el collar, una coerción de lujuria. Jamás en la vida había oído hablar de algo semejante, y escurrió el bulto cuando le pedí más información, limitándose a decir que era un tipo de nigromancia antigua ya en desuso empleada por los ejecutantes del elemento tierra.

– No ibas a decirle todo – Hablo Abe serio – La verdad

Cerré los ojos suavemente. Para que aquel hechizo resultara debía de ser en dos direcciones, ambos debíamos estar enamorados del otro, pero podía permitir que Rose lo supiera, aún cuando me dolía tanto, yo era su profesor, le sacaba siete años y lo que era pero, el guardián de Lissa. No podía permitir aquello.

– ¿Qué verdad? – Preguntó Christian levantando una ceja.

– No te preocupes – Dijo Rose tranquila – Estoy segura de que eso aparecerá en el libro

"Están tomando un desvío" anuncié de pronto. "No veo el nombre, pero lo sabré cuando estemos cerca."

Dimitri soltó un gruñido en señal de asentimiento y yo me hundí todavía más en el asiento.

¿Qué significado tenía lo de esa noche? ¿Representaba algo para él? Para mí suponía muchísimo.

– Obvio que sí – Dijo Lissa sonriendo.

Pues claro que sí. Para mí significaba tanto para ella. Tuve a Rose, casi una noche, en mis brazos y no era por una pelea de práctica o con las lecciones Zen o simplemente porque estaba accidentada, sino porque ella me amaba y yo a ella. Claro que el collar hechizado hizo la primera jugada, pero aún así... aún así ella fue mía aquella noche. Con ese hermoso vestido y esa mirada cargada de amor y lujuria. Algo que me encantaba.

"Ahí" le advertí al cabo de unos veinte minutos, e indiqué el camino sin asfaltar por donde había girado el coche de Víctor.

Nuestro vehículo estaba más preparado para correr sobre la gravilla, y eso nos daba un plus. Avanzábamos en un silencio absoluto, solo roto por el crujir de los guijarros debajo de las llantas. Ambos laterales del vehículo se arremolinaban las dos nubes de polvo levantadas por las llantas a nuestro paso.

"Están girando de nuevo."

– Uy, es como una persecución – Dijo Jill emocionada.

– Una persecución a alta velocidad – Comentó Eddie.

Fruncí el ceño. Ni él, ni Adrian, ni Christian se habían burlado y eso era bastante extraño, quizá solo les ponía incomodo el tema de Roza y yo estando juntos.

Los fugitivos se alejaban más y más de las rutas principales. Nosotros los seguimos todo el rato gracias a mis indicaciones. Al final, percibí como se detenía el coche de Víctor.

"Han frenado delante de una pequeña cabaña" avisé. "La están llevando dentro."

"«¿Por qué hacéis esto? ¿Qué va a pasar?»"

Era Lissa, encogida de miedo. Me había zambullido en su ser a causa de la intensidad de sus sentimientos.

– Eso es algo que tenemos que controlar – Dijo Rose mirando a Lissa – Ya no lo soporto

Lissa bufó – Me encanta tanto como a ti

– Yo no planeaba que lo supieras – Dijo Rose.

– ¿Quieren dejar de hablar en incógnito y seguir con la lectura? – Pregunto Eddie.

"Vamos, chiquilla" repuso Víctor al tiempo que entraba en la caballa con dificultad, apoyándose en su bastón, mientras uno de los escoltas le mantenía abierta la puerta. Víctor se sentó frente a ella. Un guardián clavó una mirada de aviso en Liss cuando ella hizo ademán de ponerse en pie. "¿De verás piensas que voy a hacerte daño?"

– Sí – Dijeron todos en la sala. Me encontré con la mirada de Roza, solo para verificar que ella estaba bien, pero tuve el desagrado de ver que no era así. Se notaba algo preocupada.

La abracé con cuidado, besándola en la sien y atrayendo su cabeza a mi pecho para tranquilizarla un poco. Ella se recostó junto a mí y luego miró a Lissa esperando a que siguiera con la lectura.

"¿Qué ha sido de Christian?" chilló ella, ignorando la pregunta del anciano. "¿Está muerto?"

– Por puesto que no – Christian le sonrió. Ella sonrió abiertamente, agradecida de que no.

"¿El joven Ozzera?" No era mi intensión que eso sucediera. No esperábamos que estuviese allí. Nuestro plan consistía en atraparte a solas y convencer a los demás de que habías vuelto a fugarte. Ya habíamos empezado a hacer circular los rumores en ese sentido."

– Víctor no contaba con Dimitri descubriendo el collar y con el vínculo que tienen ustedes, me parece que él no sabía que tú la podías ver a ella – Dijo Adrian sonriendo.

– La verdad, no sé que decir – Dijo Roza – Quizás sí lo sabía y es por eso que le nos puso el hechizo, porque además de distraerme de Lissa, le daba el tiempo suficiente de alejarse

¿Nuestro? ¿Habíamos? Esa semana habían vuelto a escucharse esas historias, y recordaba el origen de las mismas: Natalie.

"¿Y ahora? No lo sé" suspiró y estiró los brazos en un gesto de impotencia. "Dudo que alguien vaya a relacionarnos con tu desaparición incluso en el caso de que no crean la historia de tu huida. El mayor lastre de todos es Rose…"

– ¿A quién llama lastre? – Preguntó Roza indignada, para luego añadir en un masculló que nadie logro escuchar, salvo por mí – Quien está muerto es él no yo

Aquellas palabras finales, en un murmullo, le molestaban bastante y a mí me preocupaban. El cómo iban a reaccionar todos cuando se enteraran iba a ser un gran misterio y sorpresa, sin embargo yo no iba a permitir que nadie le dijera nada a lengua venenosa ni la culpara, mucho menos que le hicieran daño. Nadie la lastimaría.

– Empezare desde el punto – Dijo Lissa sonriendo, tras la indignación de Rose. Gracias a Dios ella no podía saber lo que sentía y no pudo escuchar lo que dijo Rose.

"El mayor lastre de todos es Rose, y teníamos intención de matarla, dejando creer a los demás que también ella había huido, pero resultó imposible después del numerito que montó durante el baile. Por suerte, tenía un plan B para asegurarme de que estuviera ocupada durante un buen rato, probablemente hasta mañana. Luego, deberemos afrontar ese problema."

– No puedo creer que planeo matarme – Dijo Rose estremeciéndose – Lo siento por Mia, pero me alegró de haber montado el número en el baile

– Sí, yo también – Dijo Lissa sonriendo – Porque estás aquí con vida, te encargaste de Mia y estabas con Dimitri, oh y claro… me salvaste

– ¿Qué hay de mí? Yo también estaba allí – Dijo Christian acercándose a ella.

– Sí – Dijo Lissa besándolo en la mejilla.

Víctor no había contado con que Dimitri descubriera lo del conjuro. Había supuesto que los dos íbamos a estar demasiado ocupados toda la noche como para darnos cuenta.

– Yo también, digo, leyéndolo ahora – Dijo Lissa riendo. Me reí un poco. Sí, es posible que nosotros hubiéramos estado ocupados toda la noche sin que nos diéramos cuenta... pero... ¿cómo supo que había algo entre nosotros? Tuvo que darse cuenta de alguna forma o no habría hecho el collar.

"¿Por qué…?" inquirió Lissa. "¿Por qué has hecho todo esto?"

– Por egoísta – Cantó Rose.

– Muy egoísta – Dijo Christian.

Los ojos verdes del príncipe se dilataron. Me recordaron a los del padre de Lissa. Tal vez fueran solo parientes lejanos, pero los Dragomir y los Dashkov tenían los ojos del mismo tojo verde jaspeado.

"Me sorprende el que debas preguntármelo, cielo. Te necesito para que me cures."

– Termine – Dijo Lissa dejando a un lado el libro. Se notaba algo molesta ya que se cruzó de brazos en un puchero – Y no pude leer mucho del romance secreto-prohibido de mi mejor amiga

– Seguro que habrá más de eso cuando terminen de salvarte – Dijo Christian despreocupado. Por desgracia, no podía decirle que era así porque no era así. Rose y o no podíamos seguir con aquello por todo lo que ha sucedido, mucho menos por aquello... prohibido.

Abe tomo el libro y sonrió.

– Mi turno – Dijo.

Continuara…


Aquí ha terminado el capítulo que todos han dicho. Espero que les haya gustado y es posible que quizá no hayan esperado esto, pero lo he hecho lo mejor que pude. Espero que les haya gustado.

~ Comentarios:

- Mariale Olivares: Que bueno que te encante, pero lo que más te gusta sin duda es el libro de RM wuaskjaskj

- lezly66: Sí, fue divertido. Y me alegra que te guste. Aún siguen encerrados y pronto... pronto... todos se enteraran la razón jiji

- ginnyluna griffindor: Me dio risa que Lissa la haya hecho levantarse wuaksjaksj sería un hijo/hija peligroso, sabio y sobre todo determinado wuaskjaskkjasj Chan, chan, chaaa, el capítulo que todos han estado esperando. Espero que haya sido de su agrado, sin duda he intentado hacerlo lo mejor que pude. Abe no lo va a matar todavía, aún faltan muchoos libros por leer. Lissa y Jill, fue divertido

- Line Black: Quizá, pero fue divertido aquello. Me dio un poco de gracia cuando Lissa la hizo levantarse. Fue divertido el capítulo, Lissa y Jill no dejaban de chillar y Abe... ujui... quizá que estaba pensando en aquel momento, al igual que Janine. No tengo los links, pero hay algunos en mi pagina de favorito, puedes buscarlos allí, hay como 3 si no me equivoco y uno, el de frosbite, tienes que entrar al perfil del escritor dado que está la primera parte, el libro 1, allí.

- jhoanneth: Ujui, lectora nueva jeje. Me alegra que te encante.

Bueno ahora sí ha sido todo por hoy y espero que les haya gustado este capítulo. Juro que hice lo mejor posible y siento que le falta más, pero bueno, nos veremos en el siguiente.

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Se despide Lira12 (L)