Capitulo VIII

"La Otra Hinata"

EN LA SALA DE ESTAR:

El golpeteo de la puerta abstrajo a Ino de su encomiable tarea de hacer de niñera de Takeshi mientras el niño garabateaba unos dibujos en la pequeña mesa ratona.

La pelirrubia rápidamente acudió a la puerta, en el sofá, Naruto permanecía taciturno al parecer en un dilatado dialogo entre su corazón y su cabeza. La puerta volvió a sonar esta vez con más insistencia.

-Ya voy –Ino presurosa abrió sin más encontrándose con un joven de cabellos renegridos y ojos obscuros.

-Perdón la molestia... -expresó la gallarda figura apostada en la puerta con una botella de vino en la mano.

-¡Sai! -exclamó sorprendida.

-Llegue demasiado temprano... -Sai miro su teléfono eran las doce en punto y algo que había aprendido era a ser puntual.

-¡NO! -grito la pelirrubia espantada.

-¿No llegue a tiempo o no debería estar aquí?

-¡No quiero decir estas bien! Bien -Ino río nerviosa había olvidado por completo que almorzarían con Sai y que haría de anfitriona de su huésped o eso había orquestado Naruto.

-Pareces sorprendida de que este aquí… ¿olvidaste nuestra cita verdad? –El pelinegro la miró fijamente con ese rostro inmutable que tenía.

-No, no, no por supuesto que no…

-No sabía que se podían decir tantos "no" en una simple oración.

-La verdad es que volvió Hinata y bueno ha habido algunas situaciones importunadas y la verdad yo…

-¡Sai hola! –dijo Hinata sonriendo locuazmente. El chico la miró.

-¿qué te paso en el ojo?

-Bueno fui a una especie de rodeo con una ¡cita! –Mirando a Naruto y riendo de soslayo, y verás el caballo me pateo pude inclinarme pero fue un duro golpe casi me deja sin ojo.

-Ohh debió de ser muy doloroso lo lamento.

-No te preocupes, la cita valió la pena.

-Sí, hablando de cita Sai y yo íbamos a almorzar aquí pero en vista de tu llegada… -Ino la miró fijamente y en ese simple acto la pelinegra lo entendió a la perfección.

-Sí, si por supuesto..

-Pero pueden quedarse a almorzar con nosotros a mi no me incomoda. –Esbozo Sai con cierta mueca en sus labios.

-Ahh… no la verdad es que yo… yo… yo…

-¡Y Naruto tenían planes! –Grito Ino concluyendo la frase.

-Si así es… -Naruto se levanto de mala gana del sofá y alzo a Takeshi quien lo miraba confuso.

-¿A dónde vamos papito?

Por ahí hijo, solo a dar una vuelta…

-Bueno… yo también lo acompaño… si… -Hinata sonrió tontamente y salió tras el pelirubio.

-Debo irme… -esbozo algo apesadumbrado Itachi.

-No, van a quedarse… -Sai lo miró.

-Prefieres que nos quedemos todos. –El humor cínico de Itachi saliá a flote nuevamente.

-Itachi solo bromea Sai.

-La verdad es que no, prefiero conversar a solas con Ino. Itachi lo miró y a Ino luego hizo un gesto con su mano y se marcho.

-Parece que tu casa es un lugar con variedad…

-Hee, si…- Ino se sintió confusa.

-Parece que sale humo de tu cocina.

-¡Nooo Itachi! –Ino salió corriendo al ver tanta humareda colarse hacia la sala.

Más tarde…

-Naruto, Naruto, Narutoooo, Narutooooo –Piensas seguirme ignorando toda la tarde.

-Yo no tengo la culpa de que hayas salido sin la billetera así que aguántate.

-No me di cuenta solo quería hacerle un favor a Ino.

-Pues Takeshi tiene hambre y tú no tomaste en cuenta a mi hijo…

-Lo siento de veras… Narutooo.

El chico camino presuroso pero Takeshi estaba cansado de andar como loco y que la señorita Hinata los persiguiera por toda la ciudad.

-Papá no quiero caminar más tengo hambre…

-Lo se hijo, pero "La comadreja" olvido traer dinero.

-¿Comadreja? –Takeshi se quedo pensando por unos instantes.

-Si te detuvieras por un momento te podría asistir con eso porque no me escuchas.

-No sé, tal vez porque siempre me metes en problemas.

-No sé de qué problemas me hablas.

-No te hagas la inocente sabes de qué te hablo.

-No, la verdad no lo sé.

-Me refiero al lio que me causaste con Matsuri.

-YOOO… mira Naruto yo que sepa el que se metió en mi baño fuiste tú yo no te obligue y supongo que si ella se habrá enojado contigo le explicarías las razones de porque no debe enfadarse verdad.

-Lo intenté pero no me escucho.

-Vamos a ese restaurant chino es de una amiga y supongo que podrá fiarnos. – Cambiando de tema. Hinata señalo un lugar en las afueras de la playa bordeando la costanera con una bella vista al océano. Su decoración engalanada por un enorme dragón dorado que esgrimía la frase "Xiu Fang, el gran dragón legendario".

-¿Te gusta la comida típica?- Inquirió Naruto.

-Prefieres morirte de hambre…

Naruto la siguió a regañadiente. Entraron al lugar, el letrero decía abierto pero aquello era un cementerio. Nadie más que una moza y otro tipo sentado cerca de la bodega, cuando los vieron entrar ambos saltaron de alegría.

-¡Bienvenidos! –Esbozo una joven morena de trenzas a ambos lados de la cabeza.

-¡Hola Bella! Hinata sonrió.

-Amigaaaaaa… no lo puedo creer. La muchacha pego un alarido tan fuerte que Naruto sintió que sus tímpanos temblaron.

-¿Cómo estás? Te ves hermosa…

-Gracias Hina-chan tu también salvo por ese ojo morado donde te hicieron eso no me digas que ese estúpido de Neji ese mal…

-¡Shhuu! –Hinata chisto e hizo señas a la chica de que no estaban solos e incluso señalo al pequeño Takeshi.

-¡AHHH! –Grito otra vez –¡No me digas que es tu hijo! –La joven salto y se abalanzó sobre el niño a quien abrazo con fuerzas. Es hermosoooo simplemente bueno umm… no se parece mucho a ti Hina-Chan.

-Ahh no TEnten el es el hijo de Naruto, su nombre es Takeshi.

-¡NARUTO! –Volvió a gritar. –Es Naruto, Naruto, Narutooo, tu Naruto.

-Si hola soy Naruto pero no su Naruto. Que yo sepa no le pertenezco… Refunfuño.

-Aun no… -la pelinegra rió suavecito pero basto para que el chico le proyectara una mirada fulminante.

-Ahhh mucho gusto en conocerte, no creí que vería a un Uzumaki en mi vidaaaa. Se creen extintos.

-¡Tenten! –Grito Hinata, Naruto bajo la cabeza y aparto la mirada.

-¡Ohhh lo siento mucho! Siempre digo estupideces lo lamento…

-Sí, está bien. –Naruto se sentó de mala gana.

-Tengo hambre señorita Hinata. –Takeshi no entendía nada de aquel dialogo solo sabía que su pancita quería comer algo.

-Amiga tengo que pedirte un favor.

-Dime.

-Salimos sin la billetera y el niño tiene hambre nos podrías fiar, llamaré a Itachi para que nos alcance algo.

-No hay drama por el dinero amiga.

-Si lo hay, sin dinero no hay comida. –Dijo un joven de cabellos rojizos.

-Chouji, conozco bien a Hinata además es mi amiga.

-Pues aquí no vivimos de caridad.

-Lo, se yo me haré cargo

-Sabes que el restaurante está en crisis mira todos los clientes se han ido y tú quieres regalar nuestro trabajo.

-¡BASTA CHOUJI QUIEN ES LA DUEÑA DEL RESTAURANT!

-Tú jefa pero si sigues así no tendrás restaurante.

-No se preocupen les traeremos el dinero sin falta mañana mismo. –Hinata sonrió.

-Pues en ese caso no hay nada más que decir. Chouji prepara un rico almuerzo para nuestros invitados.

-Yo quiero un plato de Ramen por favor. Dijo Naruto más animado.

-Yo quisiera arroz con curry y para Takeshi… -Hinata lo miró, el niño se quedo pensando.

-Quiero un emparedado.

-¿Solo eso vas a comer?- Hinata lo miro sorprendida.

-Sí, y un jugo.

-Bueno un emparedado con un jugo, un arroz con curry y para el caballero un tazón de ramen. ¡En marcha Chouji!

-Sí, jefa. –El joven partió presuroso a la cocina.

- ¡Desean un vino tal vez para celebrar su maravilloso encuentro o quizás una copa de champagne!

-¡Nuestro maravilloso encuentro! – refunfuño Naruto escandalizado.

-No, Tenten no fue tan maravilloso como crees… -Hinata solo se torno algo pensativa.

-Bueno pero el amor los iba a reunir finalmente ¡Si su amor es como de novela fantástica! –Tenten abrazo el menú tratando de parodiar toda la historia en su cabeza.

-No sé qué imagines, pero entre esta mujer y yo no existe ninguna historia de amor. Naruto parecía muy molesto.

-¡¿Cómo no le has contado cuanto lo amas desde niña Hinata?!

-¡TENTEN! –Hinata la miró algo desorbitada.

-¡HINATA! –La morena rió.

No le hagas caso Naruto esta confusa es todo cree que eres Sasuke. ¿No es cierto Tenten?

Naruto la miró serio porque él conocería a Hinata desde niña imposible. ¿Porque esa estúpida idea otra vez, a caso había algo que él no estaba recordando?

-No amiga se dé quien te hablo, este chico ha sido un mimado y un orgulloso pero ¡Por fin! Era hora de que se reencontrasen.

-¡TENTEN! – Hinata le hecho una mirada fulminante pero la chica estaba tan ensimismada que apenas le prestó atención.

-Bueno iré a ayudar a Chouji no me tardo. –La muchacha se fue canturreando hacia la cocina.

Hinata sintió que su cuerpo se estaba consumiendo a sí mismo, no sabía si tenía más calor porque el aire acondicionado estaba descompuesto o por que Naruto la miraba fijamente con sus dos zafiros titilantes, lo cual, la estaba poniendo más nerviosa que antes. Takeshi solo la observó abanicarse nerviosamente con una hoja de papel olvidada por Tenten en la mesa y que describía el amplio servicio del restaurant, por otro lado sus desmanes con la cabeza y sus risas tontas ante la mirada infranqueable de su papito le causaba una risita trémula que apenas pudieron percibir ambos contendientes.

-Voy Al baño Papito. –

-¿Quieres que te acompañe Takeshi? –Inquirió Naruto.

-No puedo yo solo, ya soy grande. –El niño se sintió satisfecho y con aire de superioridad se retiro de la sala.

-Bueno… he… Voy a preguntarle algo a Tenten.-

-Un momento… -Naruto la sostuvo por el brazo. – ¿Debo preguntarte algo?

-No hagas caso a las tonterías formuladas por Tenten ella es así confunde a todos pero ya la conocerás. – Hina rió otra vez tontamente y eso ya le estaba resultando molesto.

-No solo debo hacerlo por lo que esa chica loca dijo sino por lo que mi padre me ha dejado grabado en ese video. Estoy seguro que él me dio a entender que tu y yo ya nos conocíamos, no sé porque pero yo estoy seguro que jamás te había visto en mi vida.

-Entonces no tienes de que preocuparte Naruto –El semblante de la pelinegra cambio al instante, como podía este hombre ser tan estúpido. –Voy a ver que necesita Tenten.

-¡Espera! –Grito el pelirubio –Porque no dejas de huir de mí y te sientas mientras hablamos por un instante.

La chica tomó asiento rudamente estaba acorralada. No estaba tan segura de decirle quien era ella a Naruto, pero por otro lado, él jamás la había tomado en serio era lógico que no la recordaría.

-Dime una vez más que es lo ¿qué quieres saber?

-¿De dónde te conozco Hinata? ¿Por qué siento que todo el mundo sabe algo que yo no? Estoy cansado de ser el último orejón del tarro, el último que se entera de todo lo que está sucediendo, de ser menospreciado y subestimado, por ti, por mi padre, por todo Konoha… -La carita del chico lucía triste, como negarle a esa cara tan angelical la verdad.

-Bueno… Naruto… en realidad tú y yo ya nos conocíamos desde pequeños. -¿Era correcto confesarle todo ahora?

-¿Tu y Yo? ¿Eras hija de alguno de los empleados de la casa? – El chico la miro consternado como se le había pasado un detalle como ese. –Si es así lo lamento por no recordarte. -¿Un momento? ¡se estaba disculpando con la arpía!

-No, no era hija de los empleadas de tu familia. –Hinata lo miró de mala gana o el chico era pésimo con su memoria o ella había cambiado radicalmente desde que era una pequeña. -En realidad fuimos juntos a la primaria ¿lo recuerdas?

-Ummm… mmm… mmm. –El entrecejo de Naruto se frunció. Intento concentrarse en sus vagas memorias de la infancia pero por más que intentaba no recordaba haber visto a la rata apestosa ni en sus más lejanas pesadillas. Quizás todo esto era como uno de esos sueños de la Cripta, un mal espíritu abandonado que volvía del purgatorio para atosigarlo¡Y TODO PORQUE! – umm… ummm… -Quizás le había hecho daño, quizás él era responsable de su infelicidad. –NOOOO – Naruto echo a reír pero que ideas descabelladas se le ocurrían.

-Me has recordado o solo has recordado que eres más estúpido de lo que pensabas.

-¡Oye! Yo no tengo la culpa de no recordarte, seguramente no serías una persona tan importante en mi vida.

-¡TU! –Hinata se levanto indignada de su asiento otra vez. Miró la cara de ese canalla con enfado y contrariedad. Que esperaba, que el descerebrado de Naruto la recordara. Se sentía humillada, tan poco le había parecido su presencia.

-¿Qué? No puedes culparme por recordarlas a todas.

Hinata no lo resistió más y envistió contra el pelirubio iba a matarlo estaba fuera de sus casillas aun que internamente otros creyeran que no era para tanto, a ella solo le afirmaba una vez más que era un completo cero a la izquierda, más invisible que una hormiga.

-¡Que rayos te has creído!

Una avalancha furiosa de mirada perlada y cabellos alborotados se le hecho encima sujetándolo del cuello y haciéndolo caer hacia atrás de la silla golpeando fuertemente el suelo. La pelinegra alzo su mano y le dio una fuerte bofetada.

-¿Por qué te comportas como un cretino Naruto? ¿A caso tu mentecita solo puede recordar a la marrana de Keiko? Keiko, Keiko, SIEMPRE KEIKO, NUNCA HA EXISTIDO PARA TI NADIE MÁS QUE KEIKO, KEIKO ERA UNA ZORRA, Y TU ERAS SOLO SU PERRO FALDERO. –

-No te atrevas a manchar el recuerdo de mi esposa con tus palabras, tu eres solo una sucia Prosti… -El pelirubio recibió otra bofetada. Hinata estaba subida encima suyo y éste tirado en el suelo intentando domar al increíble Hulck. Quien rayos era esta monstruosidad y como podía cambiar su ser completo en tan solo unos instantes. Otra bofetada lo saco de sus pensamientos y de quicio.

Rápidamente el pelirubio hizo fuerza con su abdomen y sus piernas empujándola con habilidad hacia atrás rodando contra el suelo y golpeando una de las mesas de atrás haciendo que esta terminará orillada y tambaleante tras la fuerte estocada. Hinata quien se vio rápidamente asediada sintió el cuerpo del rubio apresarla con fuerza.

-¡Cálmate Loca!- Grito Naruto intentando sujetarla.

-¡LOCA! –Nadie en su sano juicio se había atrevido a llamarle loca y salir vivo.

La muchacha le asesto un fuerte rodillazo con su rodilla en la entrepierna de Naruto quien se doblo de dolor y cayó sobre la morena. Hinata aprovecho el movimiento y rodo a un lado sobre el cuerpo del rubio colocándolo bajo su merced nuevamente.

-¡Nadie me llama loca! -Grito enfurecida asestándole otro puñetazo.

Naruto logro desviarlo haciendo que la pelinegra golpeara con fuerza el piso cerca de su cabeza soltándolo tras el dolorcillo en sus nudillos lo cual aprovecho para volver a girarla nuevamente colocándola debajo de él.

-¡Calmate! ¿A caso no sabes hablar como la gente coherente? – Exclamo agitado.

-¡Tu! –Porque estaba tan enojada.

-¡HAY POR DIOS! – Una viejecilla de unos ochenta y tantos años se aferro a los brazos de su esposo quien miraba anonadado el pleito callejero que tenía lugar en el restaurante.

-Creo que es un mal momento… -Dijo el hombre quien retrocedió espantado.

-Oiga… solo estábamos… -Naruto se sintió sumamente apenado. Si su santo padre lo viese ahora le daría unas cuantas bofetadas por no guardar las composturas en público. "Eres un hombre educado Naruto compórtate como tal" – Tras esto un fuerte bofetón siempre le indicaba al rubio que su padre lo estaba observando y que se había pasado de la raya.

-Lo siento pero no pienso comer aquí Yorichi ¡Vámonos por favor!

-¿Oiga espere? – Dijo Naruto quien no noto la precaria posición en la que se hallaba.

-Clientela… ¡CLIENTELA! –grito Tenten quien salió de quien sabe dónde y corrió presurosa al encuentro de sus comensales encontrándose con el tiradero engendrado por su amiga y el pelirubio

-¡VAMONOS! –Grito espantada la mujer quien escapo como alma que lleva el diablo pensando que quizás ellos fueran la siguiente víctima. Desde la vereda se podía escuchar su comentario.

-¡Nunca más regresaremos a este lugar es un antro de perdición, un cochinero! Viste lo estaban haciendo en nuestras narices.

-¿Qué? –El marido no entendía si habían visto la misma escena los dos u otra.

- ¡cochinos, salvajes, groseros… ASQUEROSOS! –Grito con repugnancia frente a la vidriera. Mientras jalaba a su marido a tirones quien intentaba volver a ver el cuadro sexi que jamás noto. –¡Vamos Yorichi! ¡Que camines te digo!- escabulléndose del lugar.

-Y ahí van mis únicos clientes del día. -Exclamo Tenten quien agacho la cabeza afligida.

-No veo que sea para tanto. –rió Naruto quien estaba extrañamente cómodo.

-¿Te vas a levantar o no? –Hinata lo miró perturbada aun estaba enojada pero no sabía si reírse con todo el suceso o guardar la compostura con Tenten.

-¿Acaso estas lo… digo estas mal que tratas a todas las personas a los golpes? – Naruto llevo su mano a la mejilla derecha, esta le dolía al igual que la izquierda. Un tenue borbotón de sangre asomaba de sus labios.

-Tal vez… -Hinata espero que se levantara para hacer lo propio. Observo el restaurante y no había quedado en perfectas condiciones tal y como lo esperaba.